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Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 
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Viaje al país de la infancia

Contemplar la infancia de los otros (¿En qué consiste esa gracia, piedad o sabiduría de la infancia?) trae la experiencia de situarse de repente en un lugar conocido, muy familiar y a la vez inasible (Mis experiencias en un lugar sagrado)

¿Con qué manos tomar la pompa de jabón que hace Lola en el patio? (Meditaciones de un Poeta Tercermundista. Primera Parte).

¿Hasta dónde puedo volverme sutil para descifrar la sonrisa de Manuel? (La Sonrisa, Lenguaje enriquecido con millones de significados).

Lola y Manuel, mis dos nietos pequeños, hijos de Mane y Claudio (Abuelos y nietos).

Estuve allí, en ese sitio donde la infancia crece como un bosque (Milagro en el bosque).

La primavera estaba, también, y había tormentas de primavera y soles que se volvían nubes, nubes que llovían hasta que las secaba el sol de nuevo; había polvo en mis años que era soplado por el aire fresco de los niños (Manifiesto del árbol que sueña ser poema).

Las manos de Manuel, que gateaba por toda la casa a sus diez meses, desarmaban el mundo de Lola. Su biblioteca estaba en el suelo, navegando como le gusta navegar a ella misma (Juegos tradicionales de Venezuela).

Alicia se codeaba con Mickey (Reflexiones. ¿Sabes hacia donde vas y como llegar?), La niñita que iluminaba la noche le hacía señas a Caperucita roja (La utopía y sus mediaciones).

De pronto todo el mar se calmaba, y Lola enseñaba a su hermanito que los libros debían volver a sus estantes-casas.

¡Pero los fantasmas!

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Los escritores de provincia

Inés Tombetta, hija de inmigrantes italianos, nació en Corral de Bustos, Córdoba (Inmigración y literatura: los italianos).

Además de poseer ese indefinido encanto que, según Borges y Wilde, son parte del don de la escritura, se dedicó a la educación (Inteligencia espiritual y educación holista), especialmente creó para sus jóvenes alumnos cuentos, ensayos y obras de teatro, algunas de las cuales fueron presentadas en ciudades de toda la Argentina (¿Tiene la literatura sexo?)

El 12 de febrero de 2004 nos dejó para siempre cuentos entrañables, y algunas reflexiones que quiero que no todos olviden.

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Alguien que pregunta con cuadros

La nota de nuestro miércoles pasado, esos miércoles que escribimos entre ustedes y yo con cenizas y rosas (Sensibilización e integración social), me dejó la alegría de sus aportes, y la tristeza, o la incertidumbre, de hacia dónde vamos (¿Futuro de una ilusión o ilusión de un futuro?).

La frase de la semana que encabezaba el artículo, y que no soy yo la encargada de elegir, decía:

“Lo importante es no dejar de hacerse preguntas” (pregunta-adolescente-riesgo social) y estaba firmada por Albert Einstein.

Mientras cosía con un hilo violeta mi vestido, y coser es mi modo de meditar (Dimensiones de la personalidad), mientras le agregaba una porción de tela en cada costado (La agonía interminable: Gordos y flacos contemplan las Navidades) -¡ah, la juventud esbelta como libélula o agraciada como mariposa!- se me cruzaron dos ideas provenientes de vuestros escritos: los científicos más bien dan respuestas, los artistas, filósofos o humanistas de cualquier especie más bien se hacen preguntas.

Las respuestas congelan el conocimiento, aunque se siga con otra cosa, y los científicos continuamente están respondiéndonos. Las preguntas abren las puertas del conocimiento, de la locura, de lo sobrenatural, de lo profundo, y engendran preguntas que no tendrán respuestas pero seguirán engendrando hasta el infinito, hasta quizás encontrar una condición absoluta que no tenga que ver con la ciencia y ni siquiera con el preguntarnos..

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Las mejores escenas de películas

Talentos encendidos, desconocidos avatares

Hace algún tiempo (El espacio-tiempo se curva en torno al observador), un tiempo bastante largo en realidad, una década, o más -pero, ¿con qué vara se mide? (Estudio de tiempos)-, ingresé a Yahoo Respuestas con el propósito especial de hacer preguntas (¿Cómo hacer preguntas de manera inteligente?) Seguro renació en mí en ese momento la niña de tres años a la que a lo largo del día, y aun si despertaba por la noche, podían contársele cientos de “porqués”.

En el sitio de Yahoo Respuestas me quedaba hasta la madrugada preguntando, preguntando, preguntando. Lo mío era querer exprimir la sabiduría de todos y bebérmela como un néctar vivificante (Reflexiones acerca del refranero popular cubano).

Lo increíble eran las respuestas que recibía; todos y todas se ocupaban del tema con seriedad conmovedora. Eran brillantes.

De la cantidad de preguntas que hice y de sus maravillosas respuestas, sólo puedo elegir algo, y al azar (Las leyes del Azar). Tampoco sé si estoy robándole algo a Yahoo, si esto pasará a la justicia (La Justicia), si Monografías.com deberá pagar algo a Yahoo y, por ende, dejarme sin trabajo. No sé nada pero me arriesgo (El Riesgo), las muestras que voy a brindarles bien lo valen.

Por ejemplo, esta fue mi pregunta una noche:

¿Si repasamos las mejores escenas de las películas? ¿Cuál recuerdas?

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De pronto un bloque de abismo

Hay un ensayo de Annie Le Brun sobre Sade (De Sade a Freud: el mal como un deber kantiano), publicado por El Cuenco de Plata en 2008, cuyo título es una anticipación a todo tipo de incertidumbres (Principio de Incertidumbre). Por eso lo utilizo para dar nombre a esta nota. También lo utilizo para copiar una de las últimas frases del prólogo de Le Brun, que bien me viene para el caso:

“Hoy, que el humanismo es usado para encubrir la inhumanidad de los hombres, que los derechos del hombre sirven para despreciar el derecho de gentes, que la razón finalmente se agota sin reconocer los monstruos que ha engendrado, ¿no estamos obligados a preguntarnos, mucho tiempo después de Sade, lo que éste sigue sosteniendo?”.

De pronto un bloque de abismo es lo que quería brindarles, amigos míos, en el post del miércoles pasado, pero sin precisar, sin definir muy bien a qué me refería, porque se trataba de El Castillo de Transilvania de los Poetas. Y los poetas (Platón contra la teatrocracia), como se sabe, van tanteando poesía en los lugares innombrables, tal como cualquier otra alma que no sea poeta, según Freud (Freud ¿forense?)

Aun cuando es muy concreto y conocido en el borde de la imaginación, el de Transilvania, como todo castillo, es un lugar incierto (Ceremonia Secreta). Está en nuestra alma a punto de mordernos, y de pronto desaparece un día de verano, a la orilla del agua, donde nos tiramos a tomar sol y a escuchar el sonido del arroyo y eso y sólo eso existe ahora: música y sol (Turismo).

Lo que quería decir en ese post era benévolo: que nos mezclemos con el sol un rato, y con las tormentas y naufragios otro rato.

No se puede vivir sin un poco de abismo; en primer lugar porque no sería una vida verdadera. A nuestros “hijos” y a nuestros “alumnos” -encomillo porque no hay alumnos ni maestros sino roles (El Modelo Pedagógico)- no podemos hacerles cerrar los ojos ante la presencia del mal…, y de otros males. El mal moral y el físico, para intentar mencionarlos (La imperfección como terapia).

El castillo de Transilvania está en todos nosotros, pero podría llamarse de otro modo. Lo que es indudable es que en los castillos pasan cosas extremas, sean el de Drácula, el de la Bella Durmiente, el de Teresa de Jesús o el de Silling, de Sade. En el de Drácula la tragedia es la necesidad de sangre para vivir, en el de la Bella Durmiente es la necesidad de despertar para vivir, en el de Santa Teresa, la de salvarse para vivir, en el de Sade es donde la necesidad es pasar “del otro lado del orden humano”.

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La vieja Transilvania de los poetas

Empiezo a pasar en limpio infinitos poemas, entradas y cuentos de variopintas épocas (Proyecto de vida). Sin orden, por cuaderno que encuentro (El hacedor, inhace). Para convidar a mis amigos con un bocado de mi terrible sombra y a veces con un crocante sol de la mañana (Tras las huellas de Terpsícore)

Me propongo crear de nuevo el mundo pero las cosas se me escapan. Agrego objetos sencillos, trato de crearlo con muy poco: un juego de ajedrez (El ajedrez), una bolsa de comida de perro y un perro, los ojos de Elsa, mi compañera, y casi nada más. Mas en el momento en que reúno todo eso, se derrumba. Me digo: el ajedrez tiene que irse, es superfluo. Después me digo que debería irse la bolsa de comida para perros y, sin comida, irse también el perro. Mi mundo queda sencillísimo formado solamente por los ojos de Elsa. Son dorados y casi nunca me miran (Los no mundos).

La poesía hace surgir al santo, al criminal, al moralista, a la doncella que se alberga en el alma del que escribe y hasta extrae de ella aquello que tal vez no existe. Las palabras pasean por una corriente de vendaval desconocido y pescan otra onda de imágenes. Nunca sabremos a qué inteligencia, a qué amor, a qué asesino le hemos saqueado por un momento el alma.

Transilvania es la tierra de cualquier nacido que haya envejecido lo suficiente… (Vampiros: los Moradores de las Tinieblas).

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La muchacha que se compró un libro

Mis ojos de cuando era niña sorprendieron esta imagen de mí (A través de los ojos de los niños) y yo pensé: cómo envidio a esta hada madrina, a esta hada vieja que está fumando junto al fuego una mañana de frío (La felicidad).

Esta imagen (Imágenes en torno a la mujer):

Es junio, y tengo mi chimenea, mis lápices están ordenados por color sobre la mesa. En cuanto lo deseo, escribo o canto, ya con tinta que vacila, ya con voz oxidada. Y estoy completamente sola en este limbo de alegría (La figura del artista en tres cuentos de Kafka).

Y fue con esa tinta que vacila, oxidada como mi voz (Serguéi Yesenin: “Un solitario ante el espejo destrozado”), que intenté una vez más escribir una novela, de la que adelanto un fragmento.

La muchacha que se compró un libro

Venir con él a Buenos Aires me encantó al principio (Historia de San Telmo -Buenos Aires, Argentina). Casi nos fugamos, me hizo creer que era una especie de rapto, me hablaba con romanticismo. Yo tenía dieciocho años y él cincuenta, ahora tengo veinticinco. Nunca más supe de mi pueblo, no les escribí (La pregunta por el inicio).

Mejor dicho, un día empecé a sentir que en realidad me habían puesto presa, que en realidad yo había matado y me habían puesto presa en serio y que la cárcel era toda la ciudad y la celda mi cuarto, y ya no soporté más estas prisiones. Entonces escribí en un papel pero no mandé nada, porque comprendí que él tenía todo el derecho a hacerme prisionera, aunque más que eso, era esclava.

Y no escribí además a mi familia porque consideraban que yo había tenido mucha suerte al juntarme con él y venirme a vivir a una ciudad como ésta.

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Otro comienzo de novela

Amigos (Los inciertos frutos), les agradezco a todos, uno por uno, una por una, los comentarios sobre el capítulo pasado -¿recuerdan esa novela que perdí? (La novela).

Como tanteando en la sombra he escrito tantos comienzos y finales, y páginas del centro, de novelas, en ocasiones convertidos en cuentitos aislados (Las dudas).

Algunas terminé, otras a punto de finalizar se traspapelaron en cajones, se mezclaron con documentos de identidad, con partidas de nacimiento, con versos malos, con flores que me regalaron y puse a secar (La pedagogía de la Mosca).

Mi intención es concluir la del miércoles pasado (El experimento de la Intención). Para eso tengo que documentarme. Ya un amigo, Mario Alasino, me pasó diferentes textos sobre “la mala vida” en la Buenos Aires de principios del siglo XX , los inicios del tango, los conventillos de la Boca, etc. Espero poder, y si no puedo, inventaré otra cosa. La cuestión es entretener los días.

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Primer capítulo de una novela que perdí

El mundo siempre cree que está por llegar el Apocalipsis (En qué creen los que no creen). Siempre los jóvenes conmocionan y casi maravillan a sus padres y abuelos por la magnitud de sus transgresiones (Jóvenes), los volcanes entran en ebullición en todas las épocas anunciando algo misterioso (Volcanes y Sismos), las pestes aparecen de vez en cuando semejantes a las multitudes de langostas y alimañas que Dios mandó al pueblo pagano de los egipcios (Ébola: La realidad y los hechos). El sol multitudes de veces está por estallar y el fin del mundo se aproxima, ineluctable (Efectos de una tormenta solar para la humanidad).

La cuestión moral se añade a los horrores. Cada día somos más indiferentes hacia los que sufren y cada día invertimos un poco más en nuestros propio beneficio (Enseñamos a amar).

Lo raro es que esto es eterno: si miramos para el pasado está, si miramos para el futuro estará. Creemos que “ahora sí”, ahora la tierra se secó. Dentro de muchos años vamos a seguir creyendo lo mismo.

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Versos para ustedes

Apelo a los versos (Tipos de versos y rimas) por un silencio de mi memoria (El olvido está lleno de memoria), por una parálisis de mi sentir, por una aproximación a la máscara (La máscara desde los griegos hasta O’Neill)

Los versos dedicados a cada uno de ustedes cuatro -lo que me siguieron en el último post- aunque no hayan sido escritos en este momento, fueron escritos para cada uno de ustedes en añosas eternidades. Y no por otra cosa que porque son los últimos que me escribieron se los tallo, y luego sigo escribiendo a tantos amigos que por aquí pasaron.

No importa que halle o no mi voz otra vez. Ustedes están allí.

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