ucak bileti
justin tv

Editorial Monografias.com

por Mora Torres

 
promosyon canta adapromosyon.net
promosyonbank.com promosyon

Ahora

Todas las épocas están presentes en el ahora, en esta ráfaga de minuto (La Articulación entre Vacío, Materia y Tiempo en el De Rerum Natura)

Se enciman como poemas surrealistas (El surrealismo) recuerdos que contados uno a uno son simples y pertenecen a todo el mundo, a la especie humana: los psicólogos son historiadores (Universo consciente).

De mí puedo decir que una mujer entra corriendo en mí, que es artificial pero de raza angelical, vieja de muchas notas, regadora de árboles con trinos, y que tiene una orquesta en el pecho (Crecimiento personal).

Esa mujer también tiene una orquesta de aguas superficiales que son casi sus lágrimas, que es una telépata de la gente que pasa por la calle y oye sus pensamientos como si fueran música y los baila (¿Cómo crear un pensamiento artificial?).

Que brota del paisaje, busca un espacio de niebla que es donde se esconden los fantasmas, pasa por su propia voz y quiere ser no sólo sus recuerdos sino los recuerdos del cosmos o acaso sólo del planeta: los milagros de Fátima, la cabeza de Juan Bautista, el desayuno de Cristo en Emaús, sus golosinas frías.

Ahora que se mezcla con las horas antiguas la hora de esta Pascua (La Neurociencia en las Pascuas).

Ahora que estas palabras que están en mi cara, en mi mirar, traslado como alguien que se muda y siento el corazón acelerarse con un latir pesado de llevar muchos bultos (Carta a una señorita en París).

Quiero mudar, mudarme, mutar yo (La variación biológica).

Quiero irme, tal vez, después del rayo del ahora, al rayo del ayer, como si siempre hubiera estado en esa casa que es un barco sin ojo de buey, donde ellos, mis abuelos, mi tía, no me ven haber entrado, ellos ni nadie ve pero yo entro, corro por el vapor de humo de la estufa, me detiene el reloj de la sala para mirar su péndulo, su flor de oro trabajado y la piña esbelta que cae por su hilo mientras viene. ¡Qué compás –yo diría, aun siendo redundante- que es el tiempo!

(Continuar leyendo »)

Monografias

Monólogo anterior al matar más, donde se habla del menor matar, que es el arte

Ya que es un tiempo de asesinos, y nadie puede negar que es un tiempo de asesinos, propongo este ejercicio que yo misma comienzo (Asesinos por naturaleza).

Espero que haya al menos uno, o una, que me siga (Niveles de la amistad).

Nada más delicioso que dejarse ser en el mundo que las letras crean (Los significados de la literatura).

Lo que escribí en mi ejercicio, sin embargo, deja dudas sobre si yo no maté efectivamente, si no utilicé el matar más y si las reflexiones no fueron literarias sino reales (La ambigüedad de la escritura).

¿Pero hay alguna diferencia? (Diferencias y características entre un cocodrilo y un caimán).

Nos encantaría recibir un escrito donde esa duda quede más abierta todavía, como una flor que sangra (Camino de la sangre hacia la luz).

Los buenos escritores crean flores con sangre. Los malos matan… (El terror tiene nombre propio: Stephen King).

Monólogo…

¿Pero otra vez le falló la escritura al pensar? ¿Ella no puede pensar correctamente, en un estilo armonioso? ¿No se da cuenta de que los últimos párrafos que pensó tienen estilo periodístico policial?

¿Qué escribiría con este material?  Nunca le interesó esta historia literariamente, es cierto, la literatura es sólo un daño colateral de su historia, hay que escribirla antes de actuar.

(Continuar leyendo »)

Monografias

Los dos espejos

1.

Una de las muertas más recientes mantuvo este diálogo con uno de los muertos más remotos (Diálogo con José Martí):

-Yo era una muñeca más importante que cualquiera, mis ojos ocultaban enigmas sorprendentes (La verdad que surge entre enigmas y paradojas).

-Vanas reiteraciones en realidad -se molestó el Antiguo-, pero que nunca se movieron del espejo desde los siglos de los siglos (Mis sentimientos al espejo).

La Nueva tuvo una rápida respuesta (El ingenio de Teut):

-Preparé mi vejez como un canasto de flores, con un curso de ikebana que comenzó en mi infancia, y no la completé (Ikebana: El camino de las flores).

Antiguo preguntó irónicamente (El flagelo del Pecado):

-¿Envejecer es acomodar los crisantemos de la manera más amable posible, controlar el brillo de la mirada, la curva de la sonrisa, como si fueras un Einstein propio del universo donde el espacio-tiempo es menos aún que esta pregunta?

-No era tan Antiguo usted, Contemporáneo de Einstein. Pero el espacio-tiempo me resulta insoportable -dijo la Bella, tan frívola.

-Pero qué sobrecarga del destino ha sido para ti ser una joya imperturbable -el Viejo se recostó en una tabla dura- cuando se sabe que más allá del corazón nada es piedra sino carne y sangre sin controles destruidas en un segundo por el huracán de un día.

Ella no respondió a esta reflexión. Contestó de este modo:

-El huracán de un día… Sí, fue entonces cuando decidí envejecer sin ciencia, sin reglas, como cualquier antigüedad expuesta al fuego, al agua. Me dije que lo más difícil sería el aprendizaje de nuevos signos entre los que aparecerían los del amor, o sea el perfume de una marca desconocida, químicamente vulgar, poco adecuado para el vestido que yo llevaba puesto, y otros signos como los de la verdad, que todo lo marchita con su luz (Ocaso. Capítulo 1).

El Antiguo pareció resucitar de golpe; se notaba que había sido juerguista y mujeriego.

(Continuar leyendo »)

Monografias

Nuestra muerte

Me sumergí en el interior de la muerte (Percepción de la muerte a lo largo de la vida).

A menudo me había sumergido en el misterio de los libros, ahora leía en las estrellas y me daba cuenta de que la pompa de la muerte consiste sólo en juguetes, adornos, letras partidas en el abecedario de los cuadernos (El mundo que solo dios conoce. La oración, la maldición y el milagro).

Muertos parecidos a los niños (La historia de Juan: Nopales y Magueyes).

Niños prisioneros de tablas de madera, fueran cunas o féretros.

Muertos que quedaban temporalmente  en exposición en manos de los vivos, bebés de nuevo, menos que bebés.

Lápidas parlanchinas relataban. Los muertos mejoraban al instante su estatura moral, su estatura intelectual y su belleza física (Sexo en dos mundos).

Para ellos, para ustedes y para mí, que moriremos algún día, escribí este cuento:

Nuestra muerte

Sabía quién llamaba sin siquiera mirar la pantalla del teléfono, así que no contesté.

No era nada difícil, por lo demás, adivinar de lo que se trataba, porque por más que yo fuera inteligente, delicada y pícara, ya tenía 89 años y ninguna otra relación más que la de Efraín, con sus noventa, tan alto y elegante, más que cualquier joven de por aquí o por allá (Sexualidad en la Tercera Edad).

No atendí el teléfono porque había una historia previa de temor, de no querer ver el espanto, de sentirme entre los vivos y los muertos (De la barbarie a la compasión).

Lo conocí a Efraín cuando me preguntó cómo me llamaba, se lo dije y él me contestó:

-Tu nombre es del color de tus ojos (El viajero del romanticismo…).

Me derretí. Puede sonar un poco cursi, pero es un verdadero piropo para alguien cuyo nombre es Esmeralda.

Esa vez empezamos a salir y no hubo tarde, hasta antes de ayer digo, que no nos encontráramos.

(Continuar leyendo »)

Monografias

Recuerdo de una procesión de Corpus Christi

Yo no sé cocinar (Llevando la Química a la Cocina), pero sí inventar el silencio en el centro mismo de mi casa (Los laberintos de Borges).

Se convierte en palacio bajo el lujo del tácito sol (Mitos mexicanos).

Ordeno los almohadones, los libros, los pequeños adornos, cambio un cuadro y lo cuelgo a diez centímetros de su lugar original. Me parece que hay más sosiego (La ley de Dios y la ley ceremonial).

La distancia entre las ventanas y los sillones tiene que ver con el reposo (El gran viaje hacia la silueta tan distante).

Los jarrones con flores hablan ininterrumpidamente, así que los desecho (Flores familiares de nombres femeninos).

Adhiero con mi corazón al orden y a la luz.

Enciendo la TV y observo marchar sobre Buenos Aires, bajo miles de paraguas y en total concentración, a gente que pide justicia.

De pronto gritan Argentina, o Justicia (La Justicia), o Nunca Más, y sólo eso.

Un recuerdo muy infantil me trabaja, o ni siquiera es un recuerdo mío. Es el recuerdo de la voz de mi madre contándome un inolvidable día de 1955.

En Argentina era el momento en que estaba terminando el gobierno de Perón -gobierno al que mis padres llamaban “tiranía”, y yo, nacida de ellos, criada y bendecida por ellos, no sé cómo llamar.

El 11 de junio de 1955 se celebró en Buenos Aires la procesión de Corpus Christi.

(Continuar leyendo »)

Monografias

“Sumergiré mi libro bajo las aguas”

Shakespeare quiso decir adiós en 1613, al escribir La tempestad (Calibán, la raza como oficio y el pensamiento del afuera)

Se retiró a terminar su obra en su pueblo natal, Stratford, pero los dioses no le permitieron desertar tan pronto (El concepto de deidad en las antiguas cosmogonías).

Debió escribir todavía su última obra, nada menos que Enrique VIII, para que las musas lo dejaran tranquilo (La Distopía de Enrique VIII).

Entonces sí comenzó a redactar el testamento, en el que generosamente le deja a Ana, su paciente mujer, una cama (William Shakespeare), la segunda mejor cama que posee. Y la guarnición de la misma, seguramente bellas telas bordadas.

Ya había dejado algunos bienes a sus hijas, y unos cuantos chelines a sus amigos más íntimos, que eran actores, para que compraran chucherías para el teatro, chucherías tales como sortijas.

Es en La tempestad sin embargo donde la mayoría de los lectores escuchan una despedida de la vida y el arte (La Tempestad de Shakespeare y una visión en la literatura latinoamericana).

Y aunque su muerte se produjo en 1616, unos días después de la de Cervantes (Shakespeare y Cervantes: vida, obra y comparaciones), los tres años de anticipación no son una considerable distancia, más aún teniendo en cuenta que Shakespeare trataba más bien de divertirse en los últimos días de su vida que de ahondar en las almas, a las que, por lo demás, ya las había dado vuelta del derecho y del revés por mucho tiempo (William Shakespeare).

Tanto es así lo de su jovial retiro, que un ignoto caballero llamado John Ward, vicario de Stratford, escribió en su diario que Ben Jonson y Shakespeare se habían reunido de jarana, en alegre convite, pero que el dramaturgo bebió tanto que llegó a morir de la fiebre que contrajo en el convite.

(Continuar leyendo »)

Monografias

“Códice sobre el vuelo de los pájaros”

De todos los sueños del mundo, el de volar es el más sorprendente (Sueños, visiones y presentimientos).

Supongo que es por eso que los ángeles, los dragones y otros seres fantásticos tienen alas, como compensación entre lo que se aspira a ser y lo que se crea (El Hombre que se Hizo Ángel).

No es difícil envidiar a los pájaros (Asambleas de pájaros).

Sólo verlos pasar a través de los vidrios por el cielo hacia las sierras y los árboles reverdecidos trae ráfagas de libertad (Ensayo sobre la libertad).

Hay personas que poseen la agenda de todas las cosas “imposibles” (Tal vez cuando ya me haya ido) y pasan por la vida tratando de realizarlas:

“Sabrá con qué se hace una sonrisa; puede ponerla en la fachada de una casa, en los repliegues de un jardín; desmelena y ondula los filamentos de las aguas, las lenguas del fuego -dice Paul Valéry en Introducción al método de Leonardo-, y cuando sueñe en construir un hombre volador, lo verá remontarse a buscar nieve en la cima de los montes y volver para esparcirla sobre las piedras de la ciudad, vibrantes de calor, en verano”.

En Leonardo da Vinci, intelectual del Renacimiento, prevalecían los instintos de los pájaros: volar y construir (Leonardo Da Vinci).

Y es Leonardo quien dice: “El aire está lleno de infinitas líneas rectas y radiantes entrecruzadas y tejidas sin que ninguna usurpe nunca el recorrido de otra, y representan para cada objeto la verdadera forma de su razón (de su explicación)”.

¿Por qué entonces no hendir nuestro cuerpo y nuestra alma en el aire, dejar la forma y perdernos más allá, donde las cosas empiezan o terminan? (Más allá de las palabras).

(Continuar leyendo »)

Monografias

La herida en el mármol

Una vertiginosa meditación sobre religión (Filósofos de la naturaleza) -mejor dicho, sobre las religiones (Religiones del mundo)- durante la que intenté en lo posible dejar de lado todo punto de vista personal (Aproximación al concepto de objetividad en Karl Popper)-, me llevó a comprender, o creer que comprendía (Inducción teórica a la comprensión de la historia).

A comprender la guerra, la escritura y el avance del mundo llamado progreso (El secreto del progreso).

A comprender el deseo de poder, la codicia y el odio, que descienden de los dioses (Universo o dioses, religión y moral)

Y aunque tantas “comprensiones” de mi parte podrían ser objeto de burla del lector, estos entendimientos que describo son intuiciones, y esas intuiciones pueden estar perfectamente equivocadas (La Intuínica: como desarrollar su sexto sentido). Por lo tanto dejaré casi todo de lado y me centraré  en una tarde de hace algunos años, que me trajo una escena a la memoria (Técnicas para olvidadizos o para no olvidar).

(Continuar leyendo »)

Monografias

Tocar, oler, dar vuelta las hojas

Recibí entre los comentarios una inquietud de Oswaldo Ordonez:

“Se dice que con el avance tecnológico se está perdiendo interés por la literatura y sus géneros. Y que el oficio de escribir está devaluado. ¿Será verdad, querida Mora?” (La pasión de escribir).

Ya estaba a punto de contestar a Oswaldo con mi estilo desprolijo y desbocado, cuando comprendí que su pregunta merecía una respuesta un poco más elaborada (Leer es aprender).

Me puse a andar por entre medio de libros que ponderaban en uno y otro sentido “el avance tecnológico”, y descubrí en algunos -tan “antiguos” que Internet no era todavía una completa realidad, y databan de 1982, 83, 84 (Ciencia y tecnología en la edad media)- ciertas curiosidades sobre la historia de las computadoras (Historia de la Computadora).

El padre de las computadoras modernas fue Charles Babbage, un romántico profesor de matemáticas inglés que repartía sus devociones entre Ada, condesa de Lovelace, su novia, y un instrumento de su invención conocido como Máquina Analítica (Generaciones de computadoras).

Ada escribía en su diario paso a paso los progresos de la invención que Charles le relataba, y lo animaba a seguir perfeccionándola (El Amor).

Esos fragmentos de su diario fueron publicados mucho después con el título Observaciones sobre la Máquina Analítica del señor Babbage.

(Continuar leyendo »)

Monografias

El misterio del cuarto amarillo revisitado

Lo mejor para el crimen literario es la alta sociedad, las mansiones y los palos de golf (La sociedad democrática). En la actualidad hasta pueden reemplazarse los palos de golf por lustrosas pelotas de fútbol (El fútbol como manifestación del capitalismo). O por marcadores amarillos que subrayen elocuentes frases de escalofriantes presentaciones judiciales (Protocolo y glamour).

En realidad no hay nada extraño en estas preferencias: el alma humana resiste las peores atrocidades regadas con buen vino, trajes de diseñador y lugares hermosos (Las virtudes y el acto voluntario). No es posible imaginar una historia de Agatha Christie, por ejemplo, en un espacio sórdido y mal iluminado.

Pero Agatha Christie ya no es tan leída (La novela policial). La vejez arrebata algunos libros, aunque nunca su esencia.

Tampoco son actualmente demasiado disfrutadas esas perlas cultivadas de la novela policial, que llegaron a considerarse un subgénero de la misma: aquellas en las cuales el asesinato se comete en un lugar cerrado con llave y sin ventanas al que es imposible acceder y también es imposible salir (Dos cuentos).

Tal vez el ejemplo más antiguo -y fundador de la serie- lo constituya el de “Los crímenes de la calle Morgue”, de Edgar Allan Poe (La novela policial). Ya dijo Borges que de este cuento escrito en 1841 “procede todo el género policial: Robert Louis Stevenson, William Wilkie Collins, Arthur Conan Doyle, Chesterton, Blake y tantos otros”. No nos resulta nada raro que prevalezcan los ingleses.

(Continuar leyendo »)

Monografias
video chat saç ekimi salim özdemir random chat

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda

porno porno porno porno Porno izle porno izle hd porno porno izle porno