lig tv izle
justin tv

Dragonfly

Blog en Monografias.com

 
promosyonbank.com promosyon canta

Cuando los Payasos lloran

Llegamos a la entrada del hospital, nos saludamos tod@s con cariño, somos un grupo bonito, de todos los tamaños, colores, razas, géneros, edades y profesiones. Entramos como es usual y saludamos a las enfermeras de cada fin de semana; a medida que nos vamos adentrando, muchos reconocen nuestras camisas y se esbozan en sus rostros sonrisas, esas que nos recuerdan que lo que hacemos vale 100% la pena.

Entramos al cuarto de enfermeras, donde nos dividimos por género para cambiarnos y penetrar en nuestras personalidades de clown… miles de chistes, miles de bromas, y narices multicolores que se van asomando una detrás de la otra hacia el pasillo. Los pasilleros (encargados de grupo en ubicarnos para la faena) nos informan el número de niños y las alas del hospital que podemos visitar este día (no siempre se pueden todas, depende de los casitos que allí se encuentren) Nos armamos en duplas y en triplas -nunca trabajamos solos, es importante el compañero tanto para el acto como para apoyo eventual- y nos disponemos a entrar en las salas… ya los pacientes e impacientes (forma de llamar a enfermitos y parientes que acompañan) comienzan a sonreír, esa mañana será un poco distinta para ellos, habrá un poco de risa, diversión y sobre todo distracción, que liberará el alma y desdramatizará el ambiente.

La jornada pasa como de costumbre en las primeras visitas, hacemos reír y reímos, entregamos sonrisas y juegos, a cambio de gratificación personal… durante una hora cambiamos inyecciones por espadas de globos atrapa estrellas, convertimos camas hospitalarias en naves espaciales, corredores en pasillos estelares, cambures (bananas) en celulares inalámbricos, libélulas de globos en atrapa besos y estetoscopios en risoscopios que miden los pulsos cardíacos en la cabeza o en el trasero jeje… hacemos actos de magia con trucos visibles, y pacientes e impacientes disfrutan de actos simples y “tontos” que se convierten en la mejor medicina: la sonrisa.

Nos despedimos de esa sala y nos dirigimos a sala de cuidados intensivos e hidratación… entramos en dos de ellas, en otras dos no nos es permitido, pero dejamos pegadas nuestras muecas en los cristales para desde lejos, igual hacer reír… y dejamos ilusión a los niños en perritos, libélulas, espadas, flores y mariposas de globos, que son entregadas por las enfermeras encargadas. En una de las salas, tres miniaturas ubicadas entre cojines o sillas de cargar para facilitarles la respiración, con mascaritas de oxígenos más grandes que sus diminutos rostros, estremece a un miembro de mi tripla… la coloco detrás, pegada a mi, y le invito con gestos sólo a sacar sus manos a través de mis brazos y realizar maripositas con globos para dejárselas a las mamás de las miniaturitas, mientras escucho su silencioso sollozo detrás mis trenzas… de aquí salimos rápido, no hay mucho qué hacer… en el pasillo, las dos nos abrazamos fuerte a nuestro tercer integrante, un hermoso ser largo que transpira corazones, sólo recuperando fuerzas.

Bajamos a emergencia, un largo pasillo lleno de camillas con montones de caritas, con miles de expresiones, y una hilera de payasos haciendo su trabajo en cada camilla, con cada paciente, con cada impaciente… vamos a sala de espera, y de pronto, un movimiento fuera de lo normal y el clamor de una mamá, un clamor que ahoga el alma y paraliza las piernas, nos detiene por unos instantes en nuestra labor, pero recordamos que estamos allí justamente para distraer, incluso, para distraer momentos como este, y continuamos regalando sonrisas.

Se acaba la faena… para desdramatizar un poco lo vivido, viene una sesión de fotos locas entre tod@s. Al terminar, nos dirigimos de nuevo al cuarto de enfermeras, un grupo -entre esas la chica de mi tripla y yo- nos cambiamos en una silenciosa rapidez, otras ríen comentando detalles de su faena.

Es costumbre, al salir, reunirnos de nuevo en el estacionamiento del hospital, y allí volcar nuestras experiencias de día, nuestros momentos vividos, retroalimentarnos… dejarlo dentro, puede incluso enfermarnos… hoy fue una faena en la que muchos payasos volcamos lágrimas, y no faltaron los abrazos, a brazos y a palabras.

Esto te acerca a la vida, porque te enfrenta a lo más real de ella, y por esto Amo Dr. Yaso.

Todo mi amor…

Jud.-

    Compartir este post en:
  • Facebook
  • Twitter
  • menéame
  • Delicious
  • Technorati
  • Digg
Sin categoría

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.

Comentarios

6 respuestas a “Cuando los Payasos lloran”
  1. Jose Itriago dice:

    Bella tarea Jud. Hay que dar algo y tu das bastante.
    Me las imagino payasos recorriendo esos hospitales de tristeza y eso alegra hasta a los que, gracias a Dios, estamos afuera.

    Para el resto de nosotros, que nos hemos hechos viejos un poco de repente, siempre es bueno (y uno es útil) pertenecer a alguna asociación que ayude a alguien, aunque no se vean los resultados de una manera ostensible. Mi suegra siempre fue Dama de Azul, tarea dura en especial con los enfermos terminales de cáncer, con frecuencia y por necesidad, abandonados en hospitales. Alicia, mi esposa, es Dama Salesiana y ese es trabajo a tiempo completo, a veces incluyendo sábados y domingos.

    Para hombres hay menos posibilidades de “asistencia” hospitalaria. No existen “asociaciones” que coordinen esas actividades, al menos no que yo conozca. Y ahora no aceptan el ejercicio voluntario de la docencia, como hacía antes, porque el Estado la ha tomado para sí, sin ejercerla. Yo mantuve una escuela en Gato Negro donde ayudaba a los muchachos raspados y tenía una sección de alfabetización de adultos. Pero la cerraron.

    Así que en mi casa no tengo actividades sociales, sino eventuales asistencias que uno puede hacer a conocidos.

    Así que te felicito y me alegro de saberte payasa para sonrisas de niños.

  2. Karli Rodríguez dice:

    Me encantan los niños/as, simplemente me fascinan y me derriten con sus sonrisas y sus ojos inocentes.
    Pero no puedo trabajar con ellos… porque cuando sé que sufren se me parte el alma y me quiebro.
    Sí, no soy fuerte en este aspecto. Por eso quizás es que desistí en ser maestra y me gusta más trabajar con adolescentes (aunque haya gente que piensen que sólo sacan canas verdes jejejeje)
    Por eso se me hace más admirable el trabajo de tu grupo, llevar sonrisas a un hospital no es tarea fácil, aunque tu lo hagas ver de una forma tan natural.
    Se te admira Jud, ese lado toyo tan social y de querer ayudar a los demás… no es fácil encontrar personas con esa vocación en estos días.

  3. Iván Salazar Urrutia dice:

    Creo sería buen acompañante en tu tarea chispeante. He practicado en la cárcel, en el exilio, en el hospital -como paciente con mi vecino paciente-, en mi trabajo, como jefe y como subalterno. Es bueno reír; es bueno hacer reír. Habrá que inscribir la risa entre las grandes invenciones de humanidad.
    Sin embargo, en ocasiones, no sé.
    Ocurre que un viento viene y resuella sobre cualquier rictus y nos deja con los ojos al revés.
    Entonces voy y mal leo a César Vallejo.
    Me sumerjo entonces en la tristeza, como un pez con los ojos secos de sol…
    Entonces faltas tú.
    VANCHO

  4. Júdith Mora V dice:

    Qué bellos los tres…

    Mi bello José, gracias, la verdad que lo disfruto. Hace tiempo quería hacer algo por este estilo, aunque como tú, siempre me he desenvuelto en labores sociales por una u otra razón, siempre buscando ayudar, no sé, la verdad que me nace, debe ser parte de esa vocación de docencia… y es gratificante.

    En mi casa me enseñaron que la humildad consiste, entre otras cosas, en dar sin esperar a recibir… y con el tiempo descubrí que mientras más das, más recibes. También, que cuando haces algo loable, no tienes porqué publicarlo a los cuatro vientos, pues no es la idea, por lo que debo acotar que el publicar esto, no lleva la idea de demostrar que soy buena o que deseo ser halagada, no, las razones fundamentales fueron, primero, desahogar un poco aquello que me oprimió el corazón, esa parte de la vida que se nos hace tan injusta y cuesta tanto entender, especialmente para alguien que como yo, cree en Dios, y es que quisiera que los niños no tuvieran que pasar por momentos de estrés físico o emocional, debería haber para ellos una especie de protección natural, no sufrimiento, de ningún tipo, pues ellos no son en absoluto responsables de sus vidas, en sus comienzos. Y segundo, dejar sentada la bellísima labor de esta asociación sin fines de lucro, como lo es Dr. Yaso… los que allí hacemos voluntariado, así como las Damas Azules o las Damas Salecianas, entre otros, usamos parte de nuestro tiempo para brindar a otros un poco de consuelo emocional, y eso considero importante que se sepa, yo sólo soy un granito de arena en esa inmensa playa.

    Gracias por tus palabras mi Karluchis, y si, no es fácil, y también se me quiebra el alma, como ese día.

    Mi Vancho, vente, hagamos una dupla, te aseguro emoción, ambivalente si, pero emoción, esa que recuerda que estamos vivos, y que nos hace agradecer la vida que tenemos, aunque no sea un mar de felicidad necesariamente. Si quieres te envío unas fotos mía haciendo muecas, con los ojos torcidos y de cabeza jajaja, para cuando estés triste, así con la risa, tus ojos recuperan de nuevo la humedad. Y esos momentos los tenemos todos, son los que nos permiten disfrutar, por diferencia, los momentos gratos… te quiero mucho.

    Los quiero infinito, gracias por tomarse el tiempo de leerme…

    Mil besos de nariz..

    Jud.- (la Dra. Chapa jajaja es mi seudónimo Yaso)

  5. benjadem alflorentin dice:

    Hermoso, Judith, ¡qé dificil ése momento!, mas allà d la inocencia desdramatizada d los niños, llevar un poco d alivio alma… supongo q los mas agradecidos deben ser los padres.

  6. Júdith Mora V dice:

    Supones bien Benjadem… gracias por pasar y dejar tu comentario.

    Saludos cordiales.
    :)



Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda