Aquí y ahora.

Ser feliz

Ser feliz

He estado como loca saltando de una localidad a otra de mi territorio nacional –con todas las vicisitudes que ello implica en un país en conflicto- y cada vez que puedo me conecto y salto a ver quién ha escrito, quién ha aparecido, qué han dicho, y veo con sorpresa que Jose apareció un ratito, siempre tan preciso, Osvaldito otro –en excelente copy/paste jaja- y Morita continúa como todos los miércoles deleitándonos con sus temas, los que por cierto, aunque no comente, siempre leo. Y me digo, al muy estilo de mis amigos del Sur: A la pucha!!!… pero qué pasa? Dónde andan? Tendrán problemas? Se habrán aburrido? Y así mi cabeza comienza a elucubrar en una serie de pensamientos que tratan de responderme, hasta que de pronto me digo: Epa, no importa lo que pienses, la respuesta, sólo la tienen ellos, lo demás, es especulación, por lo tanto, puede convertirse en emisiones de juicio que, tomando en cuenta mi creencia de que la palabra es energía, puede terminar haciéndose realidad, SUSTO, y si, porque si observan bien, ninguna de mis preguntas lleva a algo positivo… entonces acallo mi cabecita, sólo me centro en la posibilidad de hacerlos volver, en ese Cómo, que hoy se hace tan importante, porque si leyeron ya a Morita, se les está extrañando, ella lo dice y yo lo afirmo, LOS EXTRAÑO hasta el tuétano.

En fin, que así como Winnie The Pooh, cuando Christopher Robin le hace preguntas o él se hace planteamientos, me la he pasado estos dos últimos días, en un “Pensar, pensar, pensar”… y bueno, no se me ha ocurrido ningún tema, que no hayamos tocado en algún momento, por lo que he decidido contarles unas anécdotas de mis días de campamento y de estos últimos y locos días.

En principio, pues que tengo un dedito fracturado, oh! si, y lo más chistoso, es que es el dedo medio –o sea, el de la grosería jajaja- me la paso pintando palomitas en la calle, eso si, es recia esta eh?, porque es con férula de metal, por lo tanto no pasa desapercibida jajaja. Pues resulta que este año inventamos una nueva diversión para la laguna, una liana jeje, sisisi, al muy estilo de Tarzán, y de un divertido, que para qué les cuento. Pues me tiré de mi liana en varias oportunidades, cada una mejor y más artística que la otra. La primera vez, fue con la idea de darle valor al más chiquitito del campamento, un precioso gordo, blanco como el muñequito deMarshmelows, ese que sale en la película de los Gohst Buster? así de bello.

Mi catire estaba empeñado en tirarse de la liana, pero al llegar al cerrito y tomar la soga, se quedaba paralizado; sus ansias de tirarse y la imperiosa necesidad de demostrarles a todos que él si era capaz, lo mantenían por minutos y minutos, intentando su lanzamiento triunfal, y nada. Todos en coro desde el muelle y la laguna lo aupábamos para que se atreviera. Algo me dijo que las cosas no se veían igual desde donde estábamos nosotros, que desde donde estaba él, esa distancia no se hacía presente en el resto porque nadie tenía su tamaño. Fue así como me acerqué hasta él, y en efecto, la perspectiva para él, era un tanto aterradora. Lo abracé por detrás y le indiqué que él no tenía nada que demostrarle a nadie, sólo a sí mismo, y que si no deseaba hacerlo, no importaba, nadie diría nada –lo cual era cierto, era nuestra mascota y nuestro muñeco consentido, a pesar de lo hombrecito que es para sus pequeños 7 añitos-. Me volteó a ver y me dijo: si sólo supiera cómo hacerlocon los ojitos cargados de lágrimas-… se me hizo un nudo en la garganta, no me imaginé que significara tanto para él. Entonnnceeesss jajajaja, pues le dije: mi gordo, quieres que lo haga yo? Y así al saberlo, te explico cómo? Y además, me quedo en el agua y te espero cuando te lances, vale? … por supuesto me dijo que si, secándose las lágrimas y esbozando una sonrisa. Nunca le he temido a nada, siempre he sido exageradamente osada, pero creo que los años me están traicionando, y de verdad, yo también temí hacer el ridículo jajaja. Pues en lo que agarré la liana, TODOS voltearon a ver y a coro comenzaron a decir mi nombre, oops, jaajajajaja, esto no lo hizo más fácil, oh no. El guía me indicó exactamente todo lo que debía hacer y así lo hice: tome la liana por el nudo, me impulsé hacia arriba y me dejé caer sólo cuando estaba lejos de la tierra, y tantánnnnnnnnnn… excelente salto, 20 puntos para mi HEEEEEEEEE!!!!, el público ovacionó jajajajaja… salí a la superficie muerta de la risa y súper emocionada, cual niña chiquita, y todos me aplaudieron jujuuuu jajaja… Así, le dije a mi gordo cómo debía hacer, paso por paso, su cara seguía siendo de terror, pero tomó aire, y se lanzó, me cayó al ladito, excelenteee… también salió a la superficie –más rápido que yo porque él tenía salvavidas- con una gran sonrisa, entre satisfacción y susto, y nos abrazamos, felicitándonos mutuamente, TODO un éxito para ambos, yeiiiii.

Bueno, el último día, mi gordo se fue a tirar y se soltó antes de tiempo, por lo que se dio un barrigazo, pero como era el último día, y como buen niño, lo quiso hacer de nuevo y me llamó para que lo hiciera yo antes, así él se acordaba bien cómo era. Camino a la liana, me pidió que le ayudara a echarse en la espalda crema contra insectos, así hice, me limpié las manos con un paño y nos fuimos ambos a la liana… me tiré como las otras veces –ah si, obvio que lo repetí, la sensación es demasiado buena jajaja- pero la mano se resbaló por los restos de la crema, y la soga me envolvió el dedito y al caer, me lo estranguló… y chaz, falange partidita, primera vez en mi vida, una fractura, después de vieja… pero me la gocé jajajaja, y aguanté estoicamente  mi dolor hasta que él se tiró.

El otro cuentito que les tengo, y al final entenderán por qué les cuento ambos, es sobre el temblor que nos sacudió el día sábado. Fue bien fuerte, de 6.4 y duró 35 segundos según tengo entendido. Yo estaba en Caracas, en el salón de belleza arreglándome mi cabello por aquello de mi manito mala. La impresión fue grande, pues al llegar al Centro Comercial -o mall- a eso de la 1pm, había un sol radiante y un cielo azul sin una nube. Hice unas cosas antes y a la hora y algo más de estar allí, de pronto empezamos a sentir un ruido, a lo que comenté admirada: ¿Está lloviendo? y en eso entró una chica y dijo que llovía a cántaros, con vientos huracanados, que un pasillo del CC estaba inundado y que en una zona de Caracas había caído granizo… me impresioné, pero continué leyendo mi libro. De pronto, sentí un rrrrrrrrr en mis pies, y al ratito, los espejos del salón de belleza casi que se nos venían encima. Pasó todo, salí del salón de belleza y no podía comunicarme con mi mamá ni con mi hermana, cuando de me pronto llegó un mensajito de texto que decía: Mami, es Andry, cómo estás? Yo estoy bien, estamos en la playa, ya estoy más calmadita, pero fue horrible. Por favor trata de comunicarte con mi papá y dile que estoy bien, y déjame saber cómo están él y mi hermana sólo atiné a entender que ella también lo había sentido, y ella es una matica de nervios.

Al tratar de comunicarme con mi otra hija, me llegaron dos mensajes de amigos preguntando si estábamos bien, a lo que asumí que en Valencia se había sentido más fuerte y algo estaba pasando. Me comuniqué con mi hija mayor por mensaje de texto, y me dijo que tanto ella como su papá estaban bien y juntos, y que fue horrible, y yo les comuniqué que Andry también estaba bien. Al entrar a una tienda, entendí: el epicentro fue en la costa, muy cerca de donde estaba Andry y de Valencia, donde vivimos… se me fue el mundo; hasta que la logré llamar rapidito y le escuché la vocecita, no me volvió el alma al cuerpo. Al día siguiente vi las fotos de los destrozos en el área y logré llamarla y conversamos, y lo que pasó la pobre fue muy duro, estaba en uno de los Islotes que llaman Cayos, los pies se le enterraban en la arena, las palmeras llegaban hasta el suelo en los movimientos y tuvieron que esperar más de una hora a que los peñeros les fueran a buscar, mientras veían cómo la marea crecía y sintiendo dos réplicas del sismo. Luego nos enteramos que uno de los islotes, el contiguo a donde estaba ella, quedó debajo de las aguas. Adelanté mi regreso, sólo quería verla y abrazarla… ese día dormimos juntas, y ella lloró mucho… sin que ella supiera, yo también, de sólo pensar que sería de mi si la hubiera perdido.

Estos sucesos de alguna forma nos enseñan, al menos a mi, y una vez más, que la vida es un aquí y un ahora. El futuro es tan incierto, como inútil el pasado a la hora de hurgar en ellos y torturarnos en lo que dejamos de hacer o lo que tendremos o nos espera. No, no es que no planifiquemos ni trabajemos para, es sólo que no dejemos de vivir el momento, y de disfrutarlo como si fuera el último minuto, porque realmente, nunca sabremos cuál será el último. Por eso me tiré de la liana a pesar de mis años, sin mirar para atrás en las consecuencias; por eso disfruto a mis hijas a pleno todos y cada uno de los instantes que con ellas comparto; por eso me lleno de mi familia cada vez que voy a Caracas, y soy para ellos lo máximo que pueda ser… no hay garantías, no hay advertencias, sólo hay un aquí y un ahora, y es ese el que debemos aprovechar, y al que le debemos honrar, siendo lo que queremos ser y como queremos ser.

Los extraño a morir, ojalá que aparezcan, porque deseo disfrutarlos… aquí y ahora.

Dios me los bendiga

Mis besos

Jud.-

Sin categoría

Si le ha gustado esta entrada, por favor considere dejar un comentario o suscríbase al feed y reciba las actualizaciones regularmente.

Comentarios

15 respuestas a “Aquí y ahora.”
  1. julio c valdez a dice:

    Hola, Judith. me identifico contigo en lo del temblor, pues aquì en Caracas tambièn nos sacudiò la vida, en medio de una ya pavorosa tormenta elèctrica. Aùn recuerdo la voz aterrada de mi esposa, y el caminar como ebrio por el apartamento tratando de recordar las posibles fuentes de peligro. Y es cierto que uno piensa en lo relativo de todas las cosas, y tambièn en los proyectos que no henos terminado, y en otros que jamàs terminaremos. Pero es asì, somos seres relativos, y lo importante es lo que dices de vivir el aquì y el ahora, beber la vida en toda su intensidad. Con respecto a lo de la liana, te quiero retar a ver si te atreves a publicar una fotografìa tuya emulando a Tarzàn, en caso de que tal fotografìa exista. Olvìdalo, Judith. Es una broma…

  2. Júdith Mora V dice:

    Jajajajaja… don Julio, me ha hecho reír horrores con lo del reto… no sé si existe la foto, pero le prometo que si alguien la tomó, pues la subo para que la vean, eso si, sólo si es antes de la caída, o en los momentos en que la lanzada me salió con gracia y estilo -muy a lo Jane jajaja- no durante el platanazo, -no me imagino a Jane con las manos llenas de crema, pero bueh!- que no sé por que me temo que mis chicos, que son terribles, la deben tener jajaja.

    Yo también estaba en Caracas, por eso escribí que “adelanté” mi viaje. Mis hijas estaban aquí en Valencia, y la menor era la que estaba en los Cayos, que por cierto el que quedó anegado fue Paiclá, según tengo entendido.

    A mi no me dio tiempo de sentir la borrachera, porque estaba en la planta baja de Plaza Las Américas, sentada en la silla del Salón de Belleza; lo que si sentí de forma muy impresionante fue el rrrrrr bajo los pies, con ese ruido ronco y seco tan aterrador, tanto así, que me sucedió algo que no me imaginé me sucedería, se me vino a la mente el terremoto de Caracas en el año ‘67, y yo estaba pequeñita, pero son imágenes que nunca olvidaré y sensaciones que no se borran -por lo visto-.

    Bienvenido Don Julio, un placer tenerlo por mi Blog.

  3. Jose Itriago dice:

    ¡Qué bueno que llegaste!
    Hacías falta pareja. Burda falta, como dicen los muchachos.
    Es verdad lo que dices. La gente se ha ido desapareciendo. Los sitios se ven ralos, así, con un comentario de vez en cuando. Quizás sean las vacaciones. Hay vacaciones para todo, hasta para escribir.
    O quizás todos están demasiado ocupados, esas ocupaciones que obnubilan por las angustias que las acompañan, por la tensión. No es que estés ocupado las 14 horas de todos los días, pero es que cuando llegas, tienes el fardo en el lomo y te aplasta en el primer sillón que encuentras, sin ganas de nada.
    Puede ser.
    Per es cierto que esta vela esta medio extinguida, casi ni alumbra.
    Por eso repito, ¡Qué bueno que llegaste, con tu voz fresca y tus besos de mil sabores!

  4. Júdith Mora V dice:

    Hola mi Joseee!!!

    siii, en todo eso y más pensé, pero todo lo considere un pre juzgar, por eso decidí acallar mi cabeza… creo que en cualquier momento vendrán a comentarnos los por qué… además, los extraño a morir, y no creo que me dejen morir :S … mmm mejor como que no apuesto jajajaja… no importa, si se apaga la vela, traigo otra jejeje.

    Gracias mi bello, yo también los extrañé burda jeje -así dicen mis locas-

    Besos olor a río par tú ♥

  5. María del Socorro Nievas dice:

    Amiga!! Si, la del dedo fracturado!!
    Hola !!
    Dos cosas:
    Una: Recuerdo haberme quedado en la cima de un tobogan sin animarme a lanzarme. Que miedo!! Que miedo me da la altura!!
    Dos: Recuerdo un sacudón sísmico que fue muy breve pero llegó a darme ganas de vomitar. No existió estruendo, solo se movió el piso. Que susto Jud. Que susto y que momentos pasas hasta que te comunicas con tu gente. Un beso grande. Mejorate que ya me está pareciendo que sos un poquito el alma de ésta comunidad.

  6. Osvaldo Bonini dice:

    ¡¡Hola, dedito pa’rriba!!
    Paso volando. No te preocupes, no pasa nada, es solo eso lo que pasa.
    Mil besos a ti y a todos.

  7. Osvaldo Bonini dice:

    ¡EPA! acabo de descubrir que tenemos apellidos…

  8. Júdith Mora V dice:

    Uuuuu qué lindo, sabía yo que sólo había que resguardar un poquito con las manos la llamita… no se apaga Jose, no se apaga… aún faltan, pero vendrán, aunque sea volando jejeje

    Besos, cálidos y consentidores… lo quiero.

    Pdta: jajajajaja Osvaldo, eres más despistado que yo jajaja…

  9. Júdith Mora V dice:

    Era los y puse lo oops, jejeje, lo lamento, los besos son para tod@s

  10. María Celeste Cécere dice:

    ¡Oye tú… la del dedo fracturado! Y a todos… oigan: que mañana es mi último día de preparación de la mudanza, porque el sábado parto a mi nueva casa. He hecho revuelo de muebles, tengo que comprar vajilla (porque la que tenía se rompió… vaya a saber por qué extraña energía), el barrio es uno muy distinto, todos tendremos que tomar colectivos para ir a la escuela o trabajar… pero FELIZ… EXTREMADAMENTE FELIZ.
    Obtuve lo que realmente necesito y tal como me es más accesible pagar. Y la cereza del postre es que vamos a dar los primeros “pinitos” con mi pareja en eso de convivir… los fines de semana (de a poquito, jajaja).
    ¿Ven que estoy muy ocupada? Pero ya estaré con más tiempo y volveré a regalarles cositas… Un abrazo sideral y amoroso para todos y cada uno… como dice Jud, con “aromas” y calidez.

  11. Júdith Mora V dice:

    Epa tú, la chica EXTREMADAMENTE FELIZ… comparto tu alegría mi Celes… y ojalá coincidamos en la ventanita….

    Lo dicho, sólo deseo que seas la persona más feliz del mundo, tod@s…

    Qué bello verles aparecer…

    Los quiero, grande grande

  12. Osvaldo Bonini dice:

    Hola de nuevo!!
    Lo del dedo malito ya lo supiste contar en una de tus escapadas del campamento, pero esa escena a lo Jane fue muy gráfica y hasta dolió. Apoyo la moción sobre la foto, pero no no no, nada formal debe ser. Quiero y espero ver publicada una foto de Jud volando, soltada le la cuerda, con los ojos muy abiertos, tratando de juntarse con sus piernas, manoteando el aire para luego caer en desparramada humanidad sobre un agua que salpica hasta Colombia. ¡Mejor un video!! ¡Sí!
    http://www.risavideos.com/2009/05/gracioso-accidente-piquero-doloroso.html
    (Es solo una broma, eh)
    Sobre eso de no tener idea de qué escribir, bueno, parece ser algo característico de los que no necesitamos obligatoriamente hacerlo. Debemos comprender que a veces no se puede, aunque sepamos que del otro lado hay quien espera. Afortunadamente somos adultos que, a pesar de eso, seguimos conteniendo una porción de corazoncito para compartir aquí, que no por ser una porción es pequeña.
    Siento que persiste un agosto que pisa estaciones y las absorbe, perdurando. Pero no podrá durar.
    Gracias por tus miles de besos. Mantén esa costumbre, es adorable. Los devuelvo.

  13. Júdith Mora V dice:

    Jajajaja… qué mala pasada la del video, qué malos de verdad…

    Lo mío fue algo así… sólo que yo estoy ligeramente más FLACA que el tipo del video jajaja
    http://www.youtube.com/watch?v=s8MOxv-EDWY
    La foto? mmm no lo sé, les prometo que si alguien la ubica, pues la traigo, eso si, después que le vea bien los detalles jajajaja…

    Bueno, sólo espero seguirlos leyendo, aunque sea de a ratitos, no es tan engorroso, y claro que se comprende, si por eso le dije a Jose que había acallado mi cabecita… peroooo aquí están jajajaja, los saqué de la cueva jejeje, sólo me falta mi Vanchis y la Karlucha jeje

    Besos con olor a primavera

  14. Karli Rodríguez dice:

    Acá estoy, acá estoy!!!!

    jejejejeje me había desaparecido por un ratito nada más!

    Bueno Jud, espero que el dedito se sane pronto, pero me imagino que esta “herida de guerra” valió la pena al ver al chiquitín tirarse de la liana después de ti, o me equivoco? jejejejejejeje Ah, los chiquitines! Verles reír, superar miedos, atreverse a hacer las cosas por sí mismos es tan vivificante!
    Me imagino que a este “catire” (así le dijiste, no?) nunca se le va a olvidar que hubo alguien que le apoyó y le guió a superar lo que él mismo pensaba que podía hacer y/o lograr. Esas son cosas de las que nunca se olvida uno y pues… que bueno que hiciste la diferencia en el “gordito”.
    Los temblores… ups! esos nunca se me olvidan. Mi ciudad (San Salvador) está asentada en un valle que se llama “Valle de las Hamacas” debido a que siempre tiembla como si toda la tierra a nuestro alrededor fuera de gelatina. He vivido ya 3 terremotos, 1 en 1986 y los otros dos en el 2001. Los del 2001 se sucedieron con sólo un mes de diferencia, el primero fue el 13 de enero y el siguiente el 13 de febrero. El de enero fue a escala nacional y dicen que se sintió en otros países cercanos, el de febrero fue más local: afectó la zona paracentral de mi país.
    Lo que no soporto muy bien de los terremotos son las réplicas…. esas que pareciera que nunca van a terminar de sucederse. Uno tras otro, hasta la eternidad (o por lo menos eso parece jejejeje).
    Y las vivencias de cada uno de los terremotos son tan distintas, aunque el movimiento sea casi que el mismo…. en 1986 estaba en clases y si la profesora no me pasa sacando cuando ella iba corriendo para salir del salón creo que no me hubiese movido ni un tan sólo centímetro! En enero del 2001 estaba en casa (en ese entonces vivía en la segunda planta de un edificio de cuatro), junto con mi hermana corrimos al lugar más seguro: nos pusimos en la juntura de una viga con una columna mientras mi gatita Gemela corría de un lado a otro muerta del susto. Y en el de febrero estaba en la oficina.
    Pero hay algo en común, independientemente de la edad que tenía o del lugar donde me encontraba: todo lo recuerdo como en cámara lenta, y tengo recuerdos visuales muy vívidos no así de los auditivos, así que no puedo decir si escuché ese sonido que describe Jud. Pero si recuerdo, por ejemplo, ver el sol brillar a través de la ventana del apartamento y el verde brillante de las hojas del árbol que estaba enfrente del edificio, como si afuera del apartamento no sucedía nada y la tierra sólo parecía moverse debajo de mis pies. O ver a la señorita correr hacia fuera halando a todas las niñas que se encontraba en su camino, con un uniforme rosa pálido que sobresale de entre los otros colores del salón… O el blanco del muro del jardín al que mi jefa nos sacó casi que a la fuerza… Eso es lo que más se me fijó en el recuerdo: los colores. No sé ni porqué.
    Luego de los terremotos del 2001, me quedé trabajando casi todo el año capacitando a personal de salud en el tema de Intervención en crisis (justo me tocó que ir al departamento más afectado por el terremoto de febrero) y ahí los recuerdos se me entrecruzan con las historias de dolor que dejan los terremotos detrás de sí. Y ya esos, no me gusta sacarlos de la cajita donde los escondo. Sipi, los escondo nada más tantito.

    UPS!!! ya se me hizo carta esto jajajajajajajaja

    Bueno, que me he vuelto a hacer presente!!!!

    Les quiere,

    Karli.

    PD: Que bueno que estés de regreso, Jud! Por cierto: todos me cuidaron bien!!!! jejejee cumplieron bien tu encargo, sí señora! jijijiji

  15. Júdith Mora V dice:

    Mi Karluchis, me olvidé de responderte, qué vergüenza, pero ya me conoces, como hablamos por la ventanita, juro que lo he hecho jajajaja.

    A mi me pasa lo mismo, mis recuerdos son como si viera las cosas en cámara lenta, ha de ser por el movimiento ondulante, digo. Los colores también se me hacen muy presentes, como más vívidos… es posible que ante el susto de lo imprevisto -no sólo del suceso, sino de la posibilidad de no salir airosos de él- nuestra mente se agudiza, no sé, se me ocurre… me hiciste pensar, me llama la atención esto. Recuerdo del terremoto del ‘67 varias cosas: el color del piso de la casa de mi abuelita, que era de granito, pero claro, y con el sacudón se veía todo negro, y esto me lo corroboró mi papá; también el color del cielo -aunque mucho tiempo después un especialista en ambiente me dijera que no tiene relación- siempre me parece ver el cielo de un color naranja muy particular; y el calor, que según éste, tampoco tiene relación y sin embargo parecía ser una característica, hecho que perdió su fama el día del temblor en Caracas, pues muy al contrario, llovía a cántaros… en fin, las vueltas de la mente.

    Me alegro que te hayan cuidado mi Karlis jeje

    Besitos



Deje su comentario

Debe para dejar un comentario.

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda