Divagaciones de domingo…
El domingo es un día que unos suelen odiar y a otros les es indiferente… qué hace que con el paso del tiempo nos guste menos el domingo? Esto lo digo de forma aseverativa porque es mucho el adulto contemporáneo de quién lo he escuchado comentar –de hecho, dos que tengo a mi lado ahorita-… y entonces me pregunto: ¿tendrá que ver con la edad y una asociación indirecta al cansancio?
Hay cosas que cambian con la edad, eso lo hemos escuchado montones de veces, pero qué tenaz cuando lo comprobamos en carne propia o lo hacemos consciente… es como si hiciéramos un descubrimiento, no el vernos al espejo y descubrirnos nuevas arruguitas (que no es menos eh? la vanidad ante todo) pues esta conducta representa un acto reflejo diario, si, al cepillarnos los dientes, al cepillarnos el cabello, al vernos cómo nos queda lo que vestimos… claro, diría que la parte de atrás como que si nos asusta más, pues esa no la miramos tanto, o simplemente después de cierta edad pareciera que volviésemos a la etapa de negación de la temida adolescencia, “epa epa, mejor no mires”… pero ésto no me preocupa mucho. A lo que me refiero, es a los pequeños dolorcitos ante ciertos movimientos o ante “ciertas” posturas, por ejemplo cuando paso unas buenas horas sentada trabajando frente al computador… y así, me pasa con otra serie de cositas.
El uso de cierta ropa, las minifaldas por ejemplo. No sé qué hace que sienta un cierto pudor al ponerme una falda corta –aquí estoy justo cuidando el sentado- cuando toda mi vida las he usado por simple comodidad, aunque ciertamente hubo una época en la que por el tamaño no era nada cómoda, pero la moda, el look, la Twiggy… y por qué no? si mis canillas daban para eso. No es que ahora no den -si aun las veo chulas, como dirían mis amigos mexicanos- pero al tener una hija de 24 años (que por cierto, no las usa) pues me siento como que rompo esquemas.
Romper esquemas parece ser otro “algo”, más, que está como vetado después de cierta edad, o tal vez sea que vivo en una ciudad que más que ciudad, continúa siendo un pueblo, y el sentido del ridículo suele agudizarse ante la mirada de “algunas”, que de sólo ojearte, te hacen imaginarte en las páginas de chismes –es decir, Sociales- del periódico local: “SEÑORA IMPÚDICA EN LAS CALLES VALENCIANAS USANDO MINI FALDA”, diría el encabezado… es que como decimos aquí: “Caracas es Caracas, lo demás, monte y culebra” jejejé…
He vivido la vida con enorme respeto hacia los demás y con un sentido de la preocupación, en ese aspecto, bastante light, rara vez critico, no suelo juzgar, pero me he descubierto en ocasiones impresionada ante ciertas “jóvenes contemporáneas” -para no llamarlas viejas por aquello de la proyección jijiji- haciendo (a mi parecer) el ridículo, cuando usan sendos escotes a través del cual exhiben sus costosas voluptuosidades… tal vez más que hacer el ridículo, lo vea un poco ordinario, guacho o naco. Muchas veces me digo -ya que Dios en este aspecto me dotó bien y aún luzco- que gracias a éstas “exhibicionistas tardías”, muchos dirán que las mías también costaron caro, ya que para darse cuenta que son naturales y MÍAS, tendrían que tocarlas… y entonces me increpo: ¿y qué demonios te importa a ti lo que diga la gente, si nunca ha sido algo que te dé dolores de cabeza? ¿Qué te pasa? ¿Desde cuándo eso te importa, en ti o en otros? ah! pero ahí me hallo, criticando al son de cómo sería yo criticada, y escuchando en mi mente –con susto- una voz honda que me dice: “con la vara que mides serás medida”- y me pregunto ¿será cuestión de la edad? :O uh!… ¿o será una manía adquirida, que por más que la repudie, se ha adherido a mi sistema en tantos años de convivir con ello?… acaso mi instinto de adaptación al medio… esto, mientras le doy vueltas y vueltas con mis dedos a un mechón de mi cabello, costumbre de adolescente que no ha desaparecido de mi sistema, y dudo que lo haga.
El cabello largo es otra cosa que después de cierta edad, pareciera estar vetado. Me encanta el cabello largo, me siento cómoda con él, pero al pasar de cierto largo, ya me comienzo a sentir inquieta, y me he descubierto –también- pensando que posiblemente se deba a que me molestaría que alguien me viera como mmm ¿ridícula? y es que dicen que se ve una como virgen de pueblo… traducido sería “out of fashion”, en marquesina roja jajaja.
Ésto, este auto juzgarse, ¿acaso forma parte de los años? No cambio mi forma de ser, me siento muy cómoda conmigo, pero ¿por qué entonces me perturba por momentos? ¿Pasarán los hombres por lo mismo o algo parecido?
Estas divagaciones de domingo –que por cierto son de yo con yo, nunca públicas- son las razones por las cuales a veces los amo, pero otras veces quisiera que pasaran de largo al lunes…
Acotación
Esto lo escribí sentada en la mesita de mi panadería, con la brisa en el rostro y pensando en ustedes, pero se me acabó la Splenda para el café… mejor me voy a mi casa.
Aparte
Feliz Día del Padre a todos los papis que transiten por esta senda… en especial a Osvaldo, Jose, y Vanchito, -son los que he oído decir que son papás, eh?-… un abrazo cálido y nutridor.
Besos sabor a cafecito…
Jud.- ♥
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Comentarios
17 respuestas a “Divagaciones de domingo…”Deje su comentario
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21 de Junio de 2009 a las 9:05 pm
Amiga, judicita:
Cuán sencilla y vigente es tu reflexión dominguera. La he escuchado en mis amgas, hermanas, en mi misma. Cierto es que está formulada con encanto, Jud, que es eso lo que te distingue.
A ver, ……..mini: sigo usando, en verano más que nada. No tan corta como antes. Mi falda de jean es una institución. Me siento segura con ella. Me siento que tiene que ver conmigo. Que sino ya no voy a ser yo.
Escotes: por ahora, también.
Me parece que me resguardo en un look mas juvenil. Me resguardo del paso del tiempo en mi. En la calle las niñas o niños me dicen “señora”. Cuando empezaron con esa horrible costumbre, tal vez ocho o diez años atrás casi morí.
El otro día volví a ver la película “Alguien tiene que ceder” con Dianne Keaton y Jack Nicholsons. La ubicás? Pasé, después, una hora en el teléfono hablando con mi hermana en torno al tema de por qué ella, sesentona, es tan linda. Creo que no tiene cirugías y es bellísima. Un físico más que aceptable y una mirada increible. No hay nada ridículo en ella.
Me pregunto que será ser ridícula, Jud. Algo me dice que en tu persona hay mucha libertad para pasar indemne por las tontas trabas que se nos imponen, o creemos que se nos imponen desde la mirada de los otros. Pero me encanta y me siento cerca tuyo por que ponés en juego la pregunta.
Ah! a mi el domingo me perdona la vida desde hace poco. Lo disfruto más como adulta que lo que lo hacía de niñita.
Besos muchos!!
Soco
21 de Junio de 2009 a las 10:05 pm
Jud. Soy padre de hija engendrada por mí, de hijo no engendrado por mi, otra hija no … por mí, y finalmente soy padre de tres muchachones y dos muchachonas no engendrad@s por mí. Y vaya que tengo nietos: todos nietos míos. Por ello, gracias, amiga por recordarme en el día del padre.
Gracias por recordarme también de esos momentos frente al espejo, momentos que se repiten iguales desde hace ya 66 años. ¿Dije 66? ¡A la puta que la parió! ¿Dónde están? 66 años son muchos años como para que hallan pasado así no más; debe existir una huella por ahí que indique el paso del tic-tac. Más huellas de besos tienen mis labios… que aún no aprenden a besar. Y sí, claro, te ven y piensan… ¡qué sé yo! Pero uno, claro, no les hace caso. Aunque el panzón aquel más bien debiera mirarse lo que ya no logra ver, en vez de andar por ahí insultando con sus malos pensamientos. No es cierto que a los 66 años se rejuvenece la mirada y sale por ahí tras unas buenas nalgas juveniles con su rítmico movimiento que parece que uno… no, no es cierto; a mí, me gusta mi mujer con sus casi 60 (perdón, mi amor)… casi 50. Con pancita, arruguitas, dolorcito en la espalda, rodillas que a veces temblequean, como que hay que aceitarlas si están mucho tiempo fijas. Y por ahí, claro, también la verguenza del quédirán: me dolió el último piropo que me hecharon; debe haber sido buenón cuando joven… No sé si fui buenóm, másomenos, o malón directamente; pero fue hace ya tantos años… ¿Y ahora? ¡¿Ah?! malón, masomenos, buenón: me gusta bailar, pero me canso; cuando joven también me cansaba. Tal vez ahora más, pero ¿qué tiene? No es pecado cansarse; sí, incluso en esos momentos: me gustan, pero quedo ¡por Dios! agotado.
Vaya idea de Jud: posar frente al espejo. Si el viejo este ¿cómo es que se llama?, este escritor argentino. ¡Vaya! el que era ciego; ciego de la vista, porque para ver el mundo el puta madre tenía vista de águila. Bueno, este escritor dijo ya lo suficiente sobre esto de los espejos. Ahí es el reino del tiempo; ni que lo rompas: en cada pedazo el tiempo, tú tiempo, acusándote con resplandores malvados de realidad… Pero también acusa a los jóvenes de jóvenes…
Felicidades, padres. Y el que aún no lo es, pués, ¡a serlo!
VANCHO
22 de Junio de 2009 a las 2:38 pm
jejejeje, no pude evitar una sonrisa al leer tu “divagación” Jud…
Me gustan los domingos, el día para estar tranquilamente en mi camita con mi Negrito (que es el gato, que es el gato jejejeje)… pero esto de estar en mi casa, ha sido algo de los últimos años, antes no había nadie que me detuviera en una tarde de domingo, hoy… pues no hay nadie que me saque jajajajaja.
Y sí, ya me he visto al espejo con una mirada acusatoria que me dice “No niña, esa blusa es para chicas de 20″ jejejejejeje
Pero al final mi HMV querida, al final es mejor ir por la vida cómodamente y no atendiendo a todas aquellas personas que han dejado que su corazón se avejente.. que viejos son los caminos y todavía siguen subiendo a los cerros!!!!!!
22 de Junio de 2009 a las 4:46 pm
Las reglas del comportamiento en función de la edad (incluyendo la moda) se resume en el dicho “hay que saber envejecer con dignidad”, es decir, no puede uno estar haciendo lo que no le corresponde. Pero eso es relativísimo. Por ejemplo, que una señora se ponga minifalda o no, se verá bien o mal según su forma de llevarla en el entorno donde debe desenvolverse. Si es una profesora universitaria, siempre se verá mal, fuera de lugar. Si está con los amigos puede que si o que no.
El cómo vestirse es lo de menos, lo importante es cómo actuar, incluso, cómo decir y hacer. Un hombre viejo que exhibe riquezas es más ridículo que uno que se viste con camisa Hawaina y pantaloncitos cortos. Todavía es más ridículo el que no teniendo, se disfraza de rico o el que no pudiendo, se enfunda en una pinta de galán de otoño.
Los domingos, de tanto definirlos como día de descanso, se han hecho fastidiosos para la mayoría de las personas. Parte es por el “ratón” acumulado de los viernes y sábado, que le apaga las baterías a cualquiera, parte el lunes hay trabajo y la gente no se quiere trasnochar y por estos lados diversión es igual a trasnocho hasta altísimas horas. Pero por otra parte a mí me van bien porque con frecuencia vienen a almorzar los muchachos, y ya eso es importante, aunque muy perjudicial para el sobrepeso.
Por último, respecto a las siliconas, si a alguien la hacen sentir bien, bienvenidas sean. Después de todo, la belleza es efímera, pero las siliconas son eternas (lo cual es más bien un chiste, porque los implantes tienen vida limitada). Que cada quien se ponga el cuerpo que pueda y mejor le convenga. Es otra máscara, pero a la que se le puede sacar provecho. Lo curioso es que eso los implantes no es de viejos, sino de muchachas. Las secretarias, por ejemplo, se meten en deudas infinitas por arreglarse cualquier parte. El otro día me dijo una sobrinita, que siempre había considerado muy bella, que lo menos que me imaginaba es que tuviera pensando en esos asuntos, que se iba a hacer “el combo”, que es pechos y nariz. La felicité y entendí la pasión súbita con que le había entrado al campo laboral. Espero verla un día de estos con una nariz griega y unos pechotes a lo Brigitte Bardot, seguida por seis muchachos alumbrados.
24 de Junio de 2009 a las 12:07 am
Lamento no haber venido antes a charlar, pero la vida a veces le trastoca los tiempos a uno jejeje…
Linda Soco, lo de los escotes no me molesta, pero creo que traté de referirme un poco a lo que acota Jose, eso de envejecer con dignidad. No es el escote como tal, es cómo lo llevan mucho últimamente al menos por estos lares, para mí un escote implica una serie de atributos, entre los cuales considero que el saberlo llevar es fundamental, puedes llevar un escote sin por ello mostrar media humanidad, que es lo que se está viendo aquí… ays, puedo de pronto sonar medio puritana, pero ¿Acaso es necesario mostrar tanto? yo creo que no, creo que se ve más bonita la mujer que lleva un escote sin que por ello se le vea más de la mitad de los senos fuera, más ahora que existen los wonder bra, esos que le hacen a una parecer María Estuardo jajaja… yo también uso escotes, pero trato de no ser exhibicionista, no por los demás, por mi… pero como bien dice Jose, es cuestión de gustos y libertades, no?
La falda jean, jajajajaja me dio demasiada risa porque justo era la que portaba el día que escribí esto, y es que también es un clásico en mi existir, me EN-CAN-TA… y a mis hijas les gusta mucho cuando la uso, y me piden que me la ponga con una franelita (remera sin mangas) blanca, curioso jejeje…
Y AMOOO a Dianne Keaton, tienes absolutamente toda la razón, a ella nada le queda ridículo jajajaja… cuestión de personalidad, será.
Jose querido, si es cierto eso de quien quiera llevar siliconas, pues si le hace feliz, venga. Pero el problema es que veo todo como muy enfocado al aspecto físico como característica fundamental y preponderante en muchas personas para ser “feliz” y me preocupa, no son unos pechos grandes los que te van a dar la felicidad, y eso es parte de las causas de tantas niñas con trastornos de alimentación o de que otras tantas tengan tantos problemas en su época de liceo si no logran entrar en el grupo de las populares porque su físico no da… no sé, de pronto y esté equivocada y tú con más años de experiencia que yo pienses que no, pero creo que es el producto de una enseñanza errada de valores, no vales por lo que muestras o “vendes”, vales por lo que eres, creo que la idea está errada… no entiendo como para una chica de 20 a 30 años, sea de suma importancia ahorrar entre 4 y 6000 dólares, SEIS MIL DÓLARES, para ponerse unos implantes? Acaso no es preferible invertirlos en algo de mayor utilidad, su educación o un viaje, por ejemplo? O si no que papi decida regalarle esa platica a la niña para que no se sienta disminuida como persona? demonios, con eso pagan el psicólogo que les diga mejor qué les falla dentro de sus cabecitas y de paso les enseñe un poco el valor real del dinero, o los convenza de invertir la mitad de eso en un orfelinato y entonces lo demás si lo derrochen en ropa, al menos la mitad va para una causa con sentido más lógico… de pronto y sea que veo las cosas diferentes, Jose, pero de verdad, con tanta hambre y necesidad, que una niña de 20 y tanto esté pensando en eso, me parece, con todo el respeto que su decisión merezca, una insensatez… o acaso me equivoco en algo que no veo? Siempre me gusta dejar una ventana abierta a la duda, por aquello de que nadie posee la verdad absoluta… no sé si sea que tú le ves otro trasfondo mi bello.
Karlita mía, qué bien que te incorpores a nuestras charlas… y si, estoy de acuerdo contigo y con Soco, cada cual que decida si se ve o no ridícula (o) y que se sienta libre de usar lo que desee, ciertamente la juventud se lleva en el alma, ha de ser por eso que me siento a veces de mi edad –casi medio cupón jajajá-, pero muchas muchas otras de 25 jajajaja.
Ah! Soco, te confieso que cuando pusiste lo de tu cumple, no pensé que estuvieras cumpliendo esa edad, por la fotito del perfil y la forma en que escribes, luces bastante más joven… así que a esos que te dicen por la calle “Señora”, sólo esbózales una gran sonrisa, que ser señoras así, tiene su perfecto y definido encanto, empezando por lo vivido –eso me digo a mi misma, y me encanta, porque automáticamente comienzo a caminar con la cabeza más en alto jajajaja-…
Por cierto amigos, les presento a Karli, una bella amiga…
Vanchito, te quiero, espero que aparezca por ahí ese que vea mis arruguitas y mis dolorcitos, y que aún así, se levante al lado mío con una sonrisa, simplemente porque estamos…
Osvaldo y Celes, hacen falta en la tertulia, será que les cebo un matecito? jejejeje
Los quiero grande…
24 de Junio de 2009 a las 9:40 am
Hola Karli!! Un gusto saludarte!!
24 de Junio de 2009 a las 4:13 pm
Hola María!!! El gusto es todo mío!!!!!! Saludos desde El Salvador!!!!
27 de Junio de 2009 a las 5:39 pm
Tengo tres etapas de domingo. Hasta los veinte, después de los veinte y ahora.
Hasta los veinte los domingos se daban como querían y a disfrutarlos. Lo aburrido y cansador era no hacer nada.
Luego de los veinte, por el trabajo, debí hacer de los domingos mis domingos, ya que los días francos en el turno rotativo caen, alternadamente, cualquier día de la semana. Eso me benefició de alguna manera ya que eran solo para mí, y por lo mismo me perjudicó y también a la familia ya que me andaba siempre a contramano.
Ahora, al ajustarme en el trabajo a la semana calendario, los domingos me aburro como un hongo, y si bien son para descansar del trajín semanal, a la vez, esa ansiedad por tener un día de descanso me lleva a asumirlo así y ni me da ganas de salir a pescar.
Como vivo solo, ya saben, estoy utilizando los domingos para ponerme al día con las cosas que fueron quedando atrás durante la semana. El auto, los al menos doce platos, al menos veinticuatro cubiertos y otras utensilio de cocina que inundan la pileta hasta el techo. El baño, el cuarto, la ropa,…bueno se imaginaran, divertidísimo.
De todo esto, puedo rescatar que sigo como al principio a pesar del paso de los años, “lo aburrido y cansador es no hacer nada”, también estresante.
¿Ponerme a pensar en mi aspecto? Ah, ¡no!, eso no es para mí, no lo necesito. Siempre me han comentado, no se si como piropo, que soy muy parecido a Sean Connery. Eso me llevó a mirarme al espejo y luego de examinarme detalladamente, terminar diciendo: “¡ese será parecido a mí!”. Lo real es que generalmente me preocupa más que nada la prolijidad de mi aspecto. Esto incluye la vestimenta para lo cual premia la comodidad, y debo confesar que desde hace muchos años prefiero un perfume en especial que sienta con mi personalidad, Eau de Toilette de Davidoff. Otra cosa que debo confesar es que no es de pituco, es porque me siento cómodo.
Esto puede tener algo que ver con el agradar. Mi padre solía decirme que, vaya donde vaya, la primera impresión que damos es el aspecto que mostramos, de esa primera impresión las personas con las que tratemos van a tener una referencia inicial. Para las que no tratemos, también. Y el agradar no es mi fuerte… quizás sea porque aprendí a ser muy personal.
Así que debo contestarte, Jud, que no, todavía no he llegado a la edad de auto juzgarme desde el punto de vista estético. O quizás, las referencias en ese aspecto las he tenido siempre muy claras, no sé. Sé que me preocupo más por obtener otros tipos de resultados. Como Socorro, me pregunto ¿qué será ser ridículo?, o mejor, ¿qué es ser ridículo? ¿no?
Sobre el comentario de Vancho que dice: “Aunque el panzón aquel más bien debiera mirarse lo que ya no logra ver”, me recuerda al chiste del ‘pescador descuidado’ (hay que preguntar porqué), es porque Vancho perdió la línea y no encuentra la lombriz. Ahora hay que reírse –jaja-.
Con el tema del Día del Padre, te agradezco muchísimo el saludo. Pero con esto también ando atravesado o al menos es un dilema más. Es que, como saben, soy argentino pero todos mis hijos son uruguayos. Entonces, cuando se festeja en argentina (al igual que en casi todos lados), a mí ni fu ni fa porque los niños no lo festejan ese día. Cuando se festeja en el Uruguay, el 12 de julio (este año), tá, ahí sí me saludan y aunque me pregunten que quiero de regalo, siempre pido solo un beso, únicamente.
Como el beso de todos los días.
Y el de ahora para todos ustedes, hermosas personas.
28 de Junio de 2009 a las 9:20 am
Hoy es fiesta electoral en el Uruguay…a ver esto che, para matizar un poco, jeje.
http://www.youtube.com/watch?v=8e0hxO6ndoU
28 de Junio de 2009 a las 1:03 pm
Jeje he venido poco porque la conexión está de TERROR, y ahora, además, ando enfermita, con una gripe fiebrosa que me tiene fastidiada, de esas que llaman acuesta bobo, porque no es gran cosa pero te hace sentir de la patada… pero me he reído montones contigo Osvaldito jajaja, primero con lo de Vanchito, que de seguro vendrá a responder lo suyo jajaja… y luego con el video, qué cómico como bailan los muchachos… animada la canción y muy apropiada la letra… jejeje
Suerte hoy para ustedes, y para mis amigos argentos, en un ambiente latinoamericano que anda ardido…
Un besote, de lejitos si, pa’ no contagiar jeje ♥
1 de Julio de 2009 a las 3:12 pm
Qué buena, esta de mi hermano Osvaldo (que si fuera sólo primo quizás qué diría); mirá -como dicen por allá- cómo me río. “Eau de Toilette de Davidoff.”… porque le viene bien a su personalidad ¡Qué tal! Claro cualquiera pensaría que por pituco pero “es porque me siento cómodo.” ¡Bárbaro! vieras como sufren los pitucos cuando se pituquean…
Ahora con lo de la lienza del pescador… ¡Es increíble esto de cómo comentan las mujeres! si hasta llegó al Uruguay. Vamos, hermano, recordá, si no hay lombríz… ¡pescá con la mano, Connery!
VANCHO
2 de Julio de 2009 a las 5:40 pm
Vancho, jaja ni te cuento cuando uso Guess: y la menos pituca es la de la bicicleta, que también provoca, extrañamente.
Aprendí de mi tía que cuando salía pasaba por el provador de la farmacia jaja.
2 de Julio de 2009 a las 9:18 pm
Mi querida Jud:
Lo que me han enseñado los años es a restar importancia a lo accesorio. Si alguien se siente bien con un implante, pues me parece bien. Si tiene que hacer un gran esfuerzo para reunir los fondos que requiere, me parece mejor. Después de todo, si la vanidad no puede entrar en juego por culpa de las necesidades del mundo (que no se acabarán nunca) todos andaríamos con lo indispensable para sobrevivir. No es cinismo, es tratar de ubicarme en una realidad.
Esa realidad es que estamos rodeados de cosas inútiles que hemos adquirido con gran esfuerzo. No sabía que un implante de pechos costaba 6.000 dólares y no se puede hacer primero una y después la otra, no, hay que caer completo, pero yo he comprado muchas obras de arte a través de estos decenios de matrimonio y reconozco que es un gasto superfluo, pero es lo que más satisfacciones materiales me ha producido. No se puede buscar lo trascedente todo el tiempo.
Si mi hijo menor compró con ahorros de monje de clausura una Meru (una camioneta Toyota) que es su orgullo, yo digo simplemente ¡aleluya, lo logró! (y no es poco el esfuerzo que ha tenido que hacer para comprar su carísima tabla de surf, que dura lo que la mar quiera).
Si uno combate esos logros lo que hace es crear barreras, como hubiera ocurrido si mi padre me hubiera reclamado la compra de mis RayBan, o mi primer equipo de sonido, mejor que el de él. Hay que dejar vivir según el tiempo para poder atacar lo importante. Prefiero impartir nociones de justicia social, abrirles los ojos a la realidad que los rodea, protegerlos de los demagogos, protegerlo de los males de la época, como el SIDA o las drogas. Oigo su música y no la critico, más bien me ha llegado a gustar y por eso ellos han aprendido a apreciar (para desgracia de mi discos) la música clásica. Ya los cinco son profesionales y seguramente mejores que yo y ya están reuniendo cosas inútiles, comprando baratijas quizás como batería para justificar el trabajo o perfectamente al revés.
Por cierto, aquí en Venezuela usamos la palabra “pecho” o “senos” para evitar “teta” (no usamos “mama” sino a nivel médico y del aterrador mamógrafo), pero a los niños les cantamos “arepitas con manteca, pa’mamá que da la teta” y en España es muy usual. Hace unos dos o tres meses en Málaga un guardia de un centro comercial reprendió a una señora por dar teta en público y llegó al extremo de exigirle que se fuera. La señora fue a algún medio y lo denunció y el domingo siguiente centenares de madres que estaban amamantando realizaron lo que se llamó “El Tetazo”, o sea, se fueron todas a dar teta en ese centro comercial, acompañadas de la prensa y TV.
2 de Julio de 2009 a las 9:25 pm
Hoy aprendí lo que es “pituco”
Coincido que uno debe estar presentable, más aun cuando se va poniendo viejo. He descubierto que en general la genete soporta mejor a un viejo bien vestido, sin llegar a pituco, que uno descuidado. Ahora el agua de Dadividoff no la conozco. Recuerdo unos tabacos o puros con es nombre, que eran requetecaros y me parece haber visto una publicidad de algún reloj con esa marca. Iniciaré las investigaciones sobre el “Eau de Toilette de Davidoff”. Las que recuerdo eran Jean Marie Farine, que depués fue sustituida por la 4711, la Yardley y la Hermes, luego el mercado fue invadido por innumerables marcas. Cada navidad me regalan una diferente, como para que no agarre manía con una en particular.
2 de Julio de 2009 a las 10:45 pm
Mi Jose
yo estoy de acuerdo en lo que acotas, sólo siento que no entiendes mi punto, que no va con lo que acotas, o es muy factible también que yo no me haya explicado adecuadamente.
Acoté que era algo que veía “muy enfocado al aspecto físico como característica fundamental y preponderante en muchas personas para ser “feliz” y me preocupa” (…) por lo que trae como consecuencia, pero fíjate que aclaré que podría usarse mejor en un viaje.
Yo también estoy de acuerdo en la importancia de aquello que adquieres por el esfuerzo, como lo han hecho tú o tus hijos, como lo he hecho yo, o mis hijas, las cuales se han pagado cada una buena parte de sus viajes a Europa. Pero bueno, al final fue eso, una divagación de Domingo.
Mis bellos pitucos jajajaja… nada más agradable que una persona que huele bien, es tan importante como lo que usa… así que, sigan pituqueándose jajaja
Besos olorosos a splash de bouquet de flores jejeje
♥
7 de Julio de 2009 a las 5:21 pm
Bienvenida Karli a este grupito lindo!!!
8 de Julio de 2009 a las 5:49 pm
Gracias Osvaldo!!! por acá estaré leyendo y “mirujeando”, que me ha gustado mucho la dinámica entre ustedes jejeje, abrazos!