Prefiero ser Mariposa
Mi mayor queja en los últimos tiempos, por implicar una enorme angustia, es la pérdida de valores, en todos los niveles, en todas las sociedades, alrededor del planeta, porque a unos nos toca más que a otros, pero es cierto que el mundo está convulsionado, o si no, basta con observar a un buen número de nuestros jóvenes. El lenguaje soez que utilizan como natural -por dar un ejemplo- ya es algo que descompone el cuerpo. Con qué facilidad hacen uso de palabras que lo dejan a uno perplejo, y es que definitivamente, cómo hace de falta en las escuelas la otrora enseñanza del Manual de Carreño, y cómo hace de falta que nos impongamos ante ellos –y con imposición en este caso, no pretendo referirme a algo agresivo, en absoluto-
Pero ¿a qué se debe tal convulsión? Estoy convencida que la flojera es la gran promotora de esto. La flojera existencial es un síntoma de que algo no funciona, de que algo va mal, de una evidente falta de motivación. Entonces, ¿qué puede estar produciendo este nivel de flojera en la población mundial? Pues pareciera que la disparidad de oportunidades, la falla en la repartición equitativa de aquello a lo que tengo derecho, aquello que va motivado a su vez en el nivel de consumismo que se nos ha ido imponiendo, por parte de aquellos grupos capitalistas que tienen la oportunidad de pervertir al resto con campañas publicitarias en donde la idea es tener, tener, y tener, en un afán desmedido de sopesar fallas emocionales que no dejan en paz a ciertos espíritus… y es que la publicidad nos tiene comido el cerebro. Y cómo evitarlo, si es algo desproporcional… abrir la página de inicio de cualquier portal interactivo actualmente, es una cuestión de tener paciencia, porque fácilmente toma un mínimo de 5 a 7 minutos mientras el montón de banners publicitarios se activan, entonces, sólo entonces, podemos leer un correo o leer una información… lo mismo en la televisión, en donde los programas de una hora realmente durarían 30 minutos, o en las vallas publicitarias de las avenidas, que a lo mejor por eso hay tanto accidente de tránsito ahora.
La tecnología –esa que amo y disfruto tanto- está siendo mal utilizada, avanzando mucho más rápido que el cerebro, razón por cierto, de muchos de los problemas actuales en los niños, no hay forma de que el cerebro se adapte con tal rapidez a miles de cosas nuevas que aparecen todos los días, y de las que si no sabemos, andamos fallos. Esto nos regresa al consumismo, y a la flojera, si, porque la flojera deviene de ese aceleramiento al que estamos expuestos y que nos es impuesto, ir demasiado rápido está teniendo consecuencias tremendas, en la salud, en la emocionalidad, hasta en la alimentación. Y de alguna forma este consumismo nos ha llevado a creer en antivalores, relegando los valores humanos reales, aquellos que nos hacen realmente personas dignas… y ojo, no estoy en desacuerdo con tener, si no hay nada más rico que darse un gustico, pero como diría Aristóteles: “los extremos son vicio”.
La familia actual dista mucho de la familia de antes. En mi casa, particularmente, mis padres trabajaban ambos, pero de alguna forma siempre estaban al tanto de nuestras actividades, calificaciones, problemas, angustias y necesidades, y es que no vivían tan rápido, ni estaban tan pendientes de cambiar el auto cada año, ni de comprar el último perfume de Carolina Herrera para sentirse gente honorable, por lo que era más fácil demostrar cómo vivir en valores, porque los valores no se enseñan como teoría, es una cuestión de práctica… ahora, si no tienes, no vales. Los chicos te piden el celular –el último modelo- , el iPod, la tele con Hi definition, DEBE haber por lo menos una PC en casa, porque si no chateas ni tienes facebook, no estás en honda, es importante asistir al gimnasio por aquello del físico –ojo, físico, que no implica salud- es de suma importancia “verse bonito” tener cuadritos y voluptuosos senos… y pare de contar. Entonces como padre, si no cumples con ciertos requerimientos “materiales” con tus hijos, no estás proveyendo a los muchachos de un crecimiento “emocionalmente saludable”… esto, es extenuante, de ahí la relación entre flojera y consumismo.
Si a esto le unimos la situación mundial en cuanto a lo económico –que por cierto, es algo justamente desencadenado de lo anterior- entonces creo que podemos de alguna forma explicar el por qué de este surgimiento de gobiernos “pseudo socialistas” –porque de socialistas tienen lo que yo de china- que en vista de esto, se están aprovechando de la situación de los más desposeídos –que cada vez somos más- exacerbando el resentimiento, para un único logro de un lucro personal, o la alimentación de narcicismos patológicos, produciendo un estrés más. Todo esto, confluye en una sensación de incertidumbre, que nos monta en planos de indeterminación e inseguridad, puesto que no encontramos respuestas o salidas viables, sólo pudiendo salir de él, en la medida en que somos capaces de contraponer o asociar lo que percibimos como incertidumbre, con aquello que se conoce o se cree como válido. Esta situación nos lleva a la parálisis o la inacción –de allí la flojera- pues con tanto bombardeo de información y situación, no nos es posible establecer elementos de juicio que nos lleven a tomar decisiones acertadas, nos produce estrés, desequilibrio emocional, y terminamos accediendo a lo primero que venga, lo más fácil, que generalmente, es lo más negativo.
La mejor forma de combatir esa incertidumbre, es con certezas, y esas certezas están en datos históricos, antiguos como actuales, esos que nos demuestran cómo y cuándo las cosas eran mejores, funcionaban distinto –para bien- y hacer uso de ellas sin temor. Esas certezas, definitivamente, están en los valores, en esos principios que nos legaron, el del respeto, el del compañerismo, de la solidaridad, del amor sin condición, esos que me permiten resistirme a que los amigos de mis hijas, por ejemplo, digan vulgaridades delante de mi, que alguien me intente tazar, o a una de mis hijas, por lo que NO se posee, esos que me hacen pararme del asiento de autobús cuando una señora mayor está de pié, esos que nos guían en el mejor desempeño de la conducta diaria y que desarrolla en la persona, su sentido de humanidad.
No es tan difícil, si, da flojera por momentos, pero vale enteramente la pena… y aunque rece el dicho que una gaviota no hace verano, también en cierto que el aleteo de una sola mariposa, es capaz de cambiar el curso de la naturaleza… yo, prefiero ser mariposa.
Los quiero enorme… mis besos alados ♥
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Comentarios
15 respuestas a “Prefiero ser Mariposa”Deje su comentario
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24 de Mayo de 2009 a las 1:36 pm
Mi querida Judith:
Debes tener razón en todo cuanto dices, más aun cuando la situación que denuncias hiere tu evidente sensibilidad pedagógica. No obstante, habiendo padecido las mismas angustias, me debo y te debo una defensa a esta juventud nuestra. Antes reconozco que estoy lleno de prejuicios de viejo, pero sobre todo, de temores por mi gente, ahora que la siento tan expuesta y me que con frecuencia me pregunto sobre los temores que alimentaron a mis padres, mis abuelos, a todos mis ancestros, que condicionaron mi forma de ser, lo que soy.
Hablas de “pérdida de valores”, que si se perdieron es porque existieron. Tu primer ejemplo es el lenguaje soez. Estoy de acuerdo. No sólo el de los jóvenes, también el los dirigentes, empezando por el presidente (con minúsculas), los ministros y la prensa. Pero fíjate, a los jóvenes se lo acepto como evolución del lenguaje, quizás nos parezca evolución hacia lo ordinario, pero es parte de la evolución. A los dirigentes no. Ellos son de otra generación donde las malas palabras eran malas palabras. Un presidente que dice “tu te agachas y yo te cojo” en TV, o, hablando de su esposa, aprovecha una de sus miles de cadenas para decirle “esta noche te doy lo tuyo”, que llama “pendejos” y en general carajea a los opositores y una horda de aduladores que repiten esas expresiones para no deslucir frente al dictador, es, en efecto, una pérdida de valores. Y más que las palabras que son o fueron soeces, lo más soez es cuando alguien con poder aprovecha para insultar y despreciar públicamente a otro por que disiente de su pensar único, sin darle ninguna oportunidad para que le responda y disparando de esta manera la persecución a quien le molesta, con todos las que fueron instituciones del estado. Eso si es una pérdida de valores: se perdió el respeto al pensamiento distinto.
Las palabras de los muchachos son muchachadas. Después de todo, a mi padre le permitieron expresiones que no le permitían al suyo y él a su vez, me permitió algunas que a él no le permitieron. Permitían decir “No jooo”, por no “No jodas”, “Caracha” y Caramba” por “Carajo”.
Pero eso no era trascendente. Más importante era el “asunto social”, del cual a mi, por lo menos, de manera defensiva mis padres trataban de apartarme. En las sucesivas dictaduras era algo muy peligroso y por eso, a la larga, la política se fue llenando de políticos de segunda, de los que llenaron el vacío que dejaron los preparados, espantados como estaban sus padres de las terribles consecuencias que acarreaba. Por ejemplo, cuando mi hermano Rafael desaparecía, en la casa rezábamos un rosario. Así nos fueron separando de lo político y su razón de ser, del asunto social y cuando fuimos a ver, era muy tarde. El mundo político nuestro estaba en manos de verdaderos soeces, aves de rapiña insaciables, con enormes y muy meritorias excepciones, sobre todo en los primeros años de nuestro 40 insólitos años de democracia. Por eso la democracia terminó en lo que estamos, otra vez el caudillismo con sus excesos y desmanes.
Las palabras son lo de menos, lo importante es que los jóvenes no acepten (como muchos no aceptan) un caudillo, un dictador, un gendarme necesario, un apóstol. Lo importante es que mantenga su mente libertaria, libres de verdad, no de canciones ni de consignas, que de eso tenemos bibliotecas.
El consumismo es un mal, porque como bien dices, nos crea necesidades aparentes y nos desvía de lo importante. Parte del consumismo es pura pinta, es ese pavorreal que todos llevamos por dentro y que a veces se impone. Parte es la actualización tecnológica (que para nosotros ahora se puso cuesta arriba por no tener acceso a divisas . (Al margen debo acotar que el “vergatario”, nombre soez que el presidente le dio a un teléfono que los chinos hacen en Venezuela, es un freno al desarrollo en materia de telecomunicaciones. Es un teléfono anticuado, en contraste con las tecnologías de comunicación avanzadas -G3 y otras que, como todos saben, las dictaduras aborrecen- para justificar lo anticuado que se quedó la telefónica del Estado, que a poco será la única.)
Ahora hay más en que gastar que antes. ¿Qué podían adquirir mis padres?. Un gramófono, una nevera, un congelador, un calentador de agua a kerosene, unos muebles, el traje para la noche y el traje para el día, para nosotros, los muchachos, el traje de ir a misa los domingos, la camisa blanca, los pantalones de kaki, que se iban pasando de mayores a menores (igual que los zapatos con casquillo y los libros del colegio). Muy poca cosa superflua: unos discos, un agua de colonia Jean Marie Farina que nos permitía usar los domingos, más tarde Yardley. Cuando hice mi primera comunión me regalaron una caja de pasitas Sun Maid para mi solo. Después, cuando al viejo le fue bien en algo, nos regalaron un triciclo. ¿Qué consumismo podía haber, si no había nada que comprar?. En casa de mis padres nunca hubo TV. Radio si. Y no es que fuéramos pobres. Yo diría que éramos clase media de regular para arriba. Es que no había oferta de nada que valiera la pena un sacrificio, salvo lograr, como lo logaron y nosotros repetimos, que sus 8 hijos fueran 8 profesionales. Ya profesionales le regalamos la única casa propia que tuvieron, con cocina empotrada moderna como soñaba la vieja y con jardín con una mata de magnolia, como soñaba el viejo.
Ahora hay miles de objetos interesantes y algunos importantes. La PC que mencionas y nos mantiene unidos es vital Es el acceso a la información, a la cultura, esa cosa que si está en vías de extinción acelerada para ser sustituida por la des-cultura única. La TV por cable nos libra de la cadena diaria, podemos distraernos viendo algo diferente al ególatra hablando de su historia e insultando gente. En cada rancho ves una parabólica, un móvil. Hay miles de cosas por comprar. ¿Qué quieres, que los muchachos no deseen comprar su Blackberry porque tú no le encuentras sentido?. Pero ellos si, para ellos es un centro de comunicación y saben explotarlo.
Entiendo y comparto tu desazón de ver a los muchachos como dominados y manipulados por las cosas materiales. Son muy poderosas, más que sus padres. Pero como bien escribiste un día, la gloria del país está en manos de los efebos. A falta de esos valores, que eran los nuestros y no los de ellos, tiene otros muchos que nosotros no comprendíamos. Una sed de conocimientos infinita, una información total de todo cuanto acontece en el mundo y un deseo de justicia social que a veces se cristaliza en fuerza. Tienes que reconocer que en eso éramos más débiles que ellos, por lo que sea, pero la parte social nuestra dejaba mucho que desear: la suponíamos como simple lucha a piedras o a tiros, a unos cantos en la universidad y a unos clichés gastados en infinitas traducciones de todos los idiomas al español. Al final no cambiamos gran cosa, pero nos sentíamos de avanzada. Nos faltaba el valor cívico que ellos tienen y que puede dar pie a la convivencia real… algún día que difícilmente veremos.
Por último, o eres libélula o eres mariposa, bella como quieras ser. Si eres mariposa que sea azul.
Un beso
24 de Mayo de 2009 a las 5:59 pm
Mi bello Jose… hiere mi sensibilidad humana, que incluye todas. Voy a tratar de combinar las cosas que has expresado, porque siento que no me di a entender bien.
Yo no estoy atacando a los jóvenes, muy lejos de ello, si vivo rodeada de ellos a cada rato, además, los jóvenes son ni más ni menos que el reflejo de lo que los adultos hemos hecho o dejado de hacer con y por ellos.
Lo del lenguaje soez lo usé como un ejemplo en muchos otros, para no extenderme tanto. Eso que acotas de que a nosotros nos dejaban decir “nojooo”… te puedo decir que en más de una oportunidad mi cabeza quedó como la de Linda Blair en el Exorcista por decir “nojoo” y “caramba” y “demonios”, y los decía a cada rato, o sea, vivía exorcizada ajajaja, y siempre saz, el tanganazo por la cabeza o por donde me llegara (mi mamá) y como siempre se me olvidaba, pues recibí más palo que gata en batea… claro, esos eran los métodos que utilizaban con nosotros como algo permitido, yo no le he puesto la mano encima a mis hijas para corregirlas, o si embuste, una vez, a cada una, y siendo grandes, y a una fue un puñetazo ops, jajajá -ellas se ríen cuando lo cuentan, pero es que esa es más alta que yo jijiji- y es que saben que soy muy tolerante, pero algo en lo que no hago concesiones ni negociaciones, es en que me contesten mal o me levanten la voz, negado, y de paso, hubo dos advertencias previas, pues como les digo, primero soy su mamá y segundo, soy un adulto… cuando en nuestras sociedades dejamos de inculcarle al muchacho el respeto por el adulto, empezamos a ver lo que antes no se veía. Por supuesto que estoy generalizando, porque somos muchos los que aún enseñamos bajo normas, parámetros y sentido del respeto. Yo le he enseñado a mis hijas, como a un mundo de niños y jóvenes que han pasado por mis manos, que el respeto a la persona mayor es fundamental, siempre resguardando el respeto a sí mismo. Cero insultar y cero levantar la voz, y es que quien dijo que para hacerse valer como persona se necesita utilizar el insulto y/o levantar la voz, en absoluto, la razón es el arma más poderosa. Pero sigamos con lo que acotas.
Estoy en total acuerdo contigo en cuanto a la posición del dictadorzuelo de acá y cómo sus constantes improperios, vejaciones y disparates han influido e influyen sobre los valores de nuestra sociedad en particular, pero justo eso deviene del aprovechamiento suyo en cuanto a las falencias que como sociedad hemos tenido, mucho producto de ese consumismo al que hago referencia.
Jose, en mi caso particular, viví durante mi juventud (la de antes, no la de ahora jajajá) rodeada de oportunidades más allá de las que acotas con respecto a la tuya, incluso, por una época en mi casa hubo hasta chofer, dado el desempeño profesional de mi padre, pero jamás nos dieron cosas materiales más allá de lo que realmente necesitábamos o podíamos tener de acuerdo a la edad, siempre se nos inculcó que aquello que poseíamos, implicaba el sacrificio devenido del trabajo de mis padres, y el merecimiento por parte de nosotros con relación al cumplimiento de nuestros deberes, de acuerdo a las edades. Yo, honestamente, no entiendo que a un muchacho se le haga imprescindible tener un Black Berry, y mucho menos que un padre gaste millón y medio de bolívares en un teléfono, primero, no cuesta dos centavos, es bastante costoso; segundo, los celulares son una necesidad, no un accesorio; tercero, he podido observar cómo se hacen dependientes de éstos al extremo de sentir que se les agota la vida si no lo tienen, lo dejan o se les queda sin saldo, amén de cómo perjudica las relaciones, parecen zombies.
En cuanto al asunto social, yo digo VIVA, porque si es cierto, los muchachos actualmente se han visto en la necesidad de aprender de política, leyes, economía, etc, gracias a este proceso, era hora, la capacidad de compromiso e identidad con la propia tierra es lo que hace que un país surja… ejemplos tenemos varios. Esto, de alguna forma enriquece la estima personal, acrecienta el derecho de libertad y autonomía y nos hace dueños de nuestro destino, pero nos está costando, y mucho, porque a estas alturas y con este tipejo, los muchachos solos no van a poder, los movimientos tipo Otpor no funcionan en este país. Mientras sigamos en ese letargo producido por creer perder lo que hemos conseguido, materialmente –me refiero al adulto- seguiremos bajo este yugo, no hay sintonía entre lo que se hace, lo que se debe hacer y lo que éste loco está llevando a cabo, es decir, como que aún no se lo creen, y así, hemos perdido los espacios, espero no perdamos el país, que nos queda poquitico.
A mi me gusta darme mis lujos, pero he ahí el detalle, son “lujos”, que si me los puedo dar con mi esfuerzo y sacrificio, qué rico, pero no dependo de ellos para vivir en paz o felicidad. En mi armario hay dos vestidos que amo, uno Valentino y otro Versace –había un Armani también, pero estoy en contra suya actualmente por el uso de piel de animales en su ropa, por lo que lo regalé jeje- pero es eso, lujos, lujos que me di en una época en la que podía, porque el comprármelos no interfería con nada de mi economía familiar, la prioritaria, es a eso a lo que me refiero, y me lo compré YO, con mi esfuerzo y mi trabajo. Un Black Berry en manos de un muchacho? para qué por dios, desvirtúa el sentido de posesión y de valoración que aún se está formando en ellos, el centro de comunicación lo tienen en casa con la PC y el internet. Una PC? Y con acceso a Internet? Si, por supuesto, es de una utilidad indiscutible, pero no a expensas de quedarme sin el mercado que le garantice su salud –y ojo, que lo he visto y no dos veces- prefiero pagarle para que vaya a un cyber cuando necesite investigar. La tv con cable es una NECESIDAD en este país jajajá, pero siempre vigilando la programación; por ejemplo, en mi casa no se vio los Simpsons hasta que mis hijas no tuvieron al menos 15 años, y te aseguro que mis hijas no son para nada desadaptadas y nunca hubo enfrentamientos entre nosotras por ello, yo daba mi explicación, porque nunca de forma arbitraria, pero la cabeza y comando de la casa era yo, eso es algo importantísimo de hacerles ver, nunca jamás debería ser más poderoso algo material que los padres, hay formas de hacérselos ver, ese es mi punto. Cuando yo permito que lo material me controle, ahí entonces es mejor que baje mis brazos, porque después de eso, cualquier cosa, hasta que me peguen… si se analiza bien, se entiende el por qué.
En cuanto al conocimiento, yo no diría que éramos más débiles, de hecho, leíamos más, y ya sabemos lo que hace la lectura, observa los exámenes de muchachos UNIVERSITARIOS, o los trabajos, o lo que dicen llamar ensayos, como profesora que he sido, te garantizo que el 75% de éstos, si no más, tiene una redacción y un nivel de HORRORES ortográficos, que provoca sentarse a llorar. Mi padre era un hombre al que todos le llamábamos “enciclopedia con patitas” no había cosa de la que él no supiera, hasta en farándula, y tomando en cuenta que murió de 82 y hace cinco años, tú me dirás de dónde lo aprendió; así mismo mi ex, así mismo mi hija mayor… fíjate la linea de tiempo. Creo que a lo que te refieres es al conocimiento tecnológico, y si, es abismal y fascinante, te pueden descifrar la forma en cómo funciona un programa en fracciones de segundos sin ver el manual de uso, y es que yo no lo critico, lo considero estupendo, pero combinarlo es la idea… pero son la generación de lo fácil, y así pretenden que se les mueva el mundo, de allí la flojera, de allí tanto problema.
Mi bello Jose, yo no estoy diciendo que los muchachos todos sean iguales, o que no tengan esa fuerza y ese sentido social, mi desazón, es saber por experiencia, que la calidad de muchachos sería superior si además de lo que ya traen no olvidáramos lo que a nosotros nos dieron, adaptándolo al mundo contemporáneo… no, no es difícil, se puede, pero somos los adultos los que lo tenemos que comprender y comprometernos, no ellos, a ellos los guiamos nosotros… te invito un día para Valencia, para que te rodees de un lindo grupo de pavos (pibes) que me rodea a mi, verás a lo que me refiero, podrás ver esa convivencia que acotas, que ya existe, y ojo, muchos usan piercings y llevan tatuajes, si lo cortés no quita lo valiente…
Un beso, en mis alas azules, unas veces más extendidas que otras, así por eso, generalmente libélula, eventualmente mariposa jajajá.
24 de Mayo de 2009 a las 6:00 pm
Por cierto, esta entrega va dedicada a mi Dulce Celeste, que sé que también es mariposa, y a todas aquellas que se sientan mariposas ♥
24 de Mayo de 2009 a las 7:14 pm
de Pablo Neruda
Mariposa de otoño
La mariposa volotea
y arde —con el sol— a veces.
Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.
Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.
Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.
Me decían: —No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.
Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.
Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.
Se va la mano que te induce.
Se va o perece.
Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.
El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.
Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.
Su lengua tibia me rodea.
También me dice: —Te parece.
La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.
Mariposa o libélula, también te quiero azul.
Y mucho.
24 de Mayo de 2009 a las 11:21 pm
Ah! qué bello… Neruda, fantástico Neruda… gracias mi bello
Mis besos de jazmín para ti… yo también te quiero mucho, y azul seré jeje ♥
25 de Mayo de 2009 a las 12:17 pm
Neruda, mi querido y contradictorio Neruda. Parece que este Neftalí Reyes fue humano. De hecho nació en Parral, a 60 kilómetros de Talca -donde vivo-, donde nació Marina, mi compañera y amada. Ambos son humanos. Lo sé. ¿Para dónde vamos los humanos? Cuando inventamos las palabras para nombrar, para decir, inventamos también a los dioses. Y les pusimos nombre. Ra, Thoth, Osiris, Odin. Poco antes agua al agua, nube a las nubes, hombre al hombre (segunda gran trasgreción dirán las mujeres… con razón). Hoy día las palabras son otras, porque son nietas, tataranietas de aquellas: el uso en el tiempo, las cambió. Hoy en día nuestro ojo se puede saltar algunas pequeñeces de la escritura (como esta: ¿Cumo t envhstras ahgdra q t esbribo?) Ellas son producto del chateo. El lógico preguntarse para dóde va nuestro idioma (como se deben haber preguntado en Castilla respecto del Castellano en América Hispana). Tal vez la diferencia -o una de las diferencias- sea que la pregunta involucra todos los idiomas, todas las escrituras de todas las lenguas. Mi temor personal es no saber si la palabra será reemplazada por… la imagen; poco fino, poco definido, pocos matices. O será reemplazada por un número… más preciso, más objetivo, poco apto para las emociones y subjetividades en general. Pudiera ser que estos ladrillos de nuestra arquitectura del pensamiento que son las palabras, solo sufran un profundo schok y renazco luego remozada y potente. Puede ser que nos divida, como hoy nos dividen las naciones y las patrias. Pudiera ser que ellos sean la mayoría y guardemos bajo el colchón los diccionarios y libros de poemas….
La grosería es un acto violento del lenguaje. Por eso, bien puesta, suena bien. Por eso, repetida y reiterada, pierde su caracter violento, y el sujeto ha de buscar otra expresión que satisfaga su necesidad de violencia en la relación. Cuando éstas -las palabras- ya no estén a su disposición, usará la violencia física -o “de hecho”, como dicen los partes policiales-.
Yo nunca he sido muy partidario de los jóvenes… ni cuando yo fui joven. Los jóvenes son jóvenes; siempre ha sido así; incluso con el jóven Espartacus -cuando fue joven- o con el jóven Che Guevara, con el joven Mahatma Ghandi. Cuando adulto, ya es otra cosa. Que luego los jóvenes “la llevarán”, no me cabe duda. Que existirán líderes adultos que ahora son jóvenes ¡qué duda cabe! Pero que hoy, como ayer, hay jóvenes conservadores y adultos liberales ¿quién lo duda?. Ser joven no significa poseer ideas jóvenes. Por suerte los cambios generacionales son una transición. Si fueran de golpe y porrazo ¡Dios nos libre!
Júdith, tus alas revolotean sobre Los Andes, hasta Talca. Un abrazo, José.
VANCHO
26 de Mayo de 2009 a las 2:05 am
Bueno, eso que acotas de que ser joven no significa tener ideas jóvenes, lo comparto, conozco a dos así jeje…
Me alegra que veas mi revolotear Vanchito, hoy, es un buen día, porque ando más acelerada que carro con bujías nuevas jajaja
Un beso alado para tu
Jud (ith).- ♥
27 de Mayo de 2009 a las 12:18 pm
Hola mi dulce… aquí estoy paseando por tu blog, porque la página de Monos no me deja entrar al mío a editar… jajaja. Bueno, te cuento que todo esto que nos dices en tu entrada es algo de lo que me ocupo en mis noches de cavilación y, por qué no, también en mis días, intentando hacer de mi entorno un mundo un poco más pensante… a veces, desfallezco pensando que es energía perdida, a veces tengo el goce de ver que algo cambia, aunque sea un “pasito de hormiga”, como dice mi hijita.
Nada es en vano… algo en mí me lo dice. Estos jóvenes desfachatados, soeces en sus expresiones, faltos de los escrúpulos que nos adornaban a nosotros, son lo hacedores del futuro. Aunque no lo parezca, y tal como acotas a José, somos nosotros responsables de marcar una senda por donde deben ir. Si les marcamos un mundo consumista y donde mirar el propio ombligo es la pauta razonable, pues hacia allí irán. Pero no creo que sea el caso de tus hijas, de los míos o de los de José, Vancho, Osvaldo, Delia, Soco, etc. etc. Somos una sumatoria de seres que viven sus vidas con compromiso, por lo tanto, nuestros hijos ven un ejemplo que prende.
Y si a esto le sumamos los chiquillos que una se “adopta” por ahí: alumnos, hijos de amigos, amigos de nuestros hijos, compañeritos de trabajo, co-blogers jovencitos, etc. etc. … ¿no crees que sumamos mucho?
Un besote especial… y, por supuesto, yo también prefiero ser mariposa.
28 de Mayo de 2009 a las 2:01 pm
Jud: Te dejo este cuento, cuyo personaje -creo- desearóa tambien ser mariposa:
MAS RAPIDO, MAS ALTO…
Remigio era un niño feliz, como casi todos los niños. El no sabía que el tiempo transcurría a una velocidad variable; bueno, de verdad, casi nadie lo sabía. Pero donde quiera que fuera Remigio, el tiempo se aceleraba y arrastraba los acontecimientos con vertiginosidad.
Parte de la felicidad de Remigio era cazar los acontecimientos a una velocidad aún mayor de como ocurrían; si una hoja caía desde el árbol de la acera, corría a una velocidad tal que alcanzaba a darle un puntapié antes de tocar el suelo. En eso se fue haciendo cada día más experto. Si sonaba el timbre de la puerta de entrada de su casa, corría a abrir la puerta antes que se apagara las vibraciones del sonido. Sólo Lobo, el perro del vecino, le ganaba. Remigio le tiraba un palo y Lobo corría sin mayores apresuramientos y saltaba hacia arriba y hacia delante en el tiempo preciso para atraparlo entre sus fauces.
La madre se percata que su hijo actúa como “acelerado”, todo lo hace a gran velocidad; incluso cuando no tiene una tarea o mandado Remigio corre y Lobo -ese perro de raza indefinida- le sigue en todas sus locuras, como cuando ambos estaban sobre el techo de la casa desocupada y abandonada (como si los dueños se hubieran olvidado de ella). Pero ambos arriba del techo ¡era demasiado! Más aún cuando el profesor la llama para decirle que el niño debe mejorar su conducta o deberán cambiarlo de colegio: no pone atención, desordena las clases, molesta a sus compañeros y tiene ya cansado a los profesores.
La madre lo lleva al médico y éste le receta tranquilizantes.
Remigio no entiende mucho qué pasó; su madre le dice que ahora tiene que tomar esa pastillita antes de irse al colegio; que le hará muy bien y se sentirá mejor. Remigio no duda que eso es bueno, pues lo dice su madre; ella enfatiza que el doctor lo recetó.
Sin embargo Remigio siente que cada vez que toma la pastillita actúa torpemente; la hoja cae y él no la alcanza antes de llegar al suelo; incluso ya en el suelo, el puntapié no le acierta. Lobo lo mira dispuesto a correr cuando Remigio dé el primer paso de la carrera, pero Remigio no da ese primer paso; Lobo se cruza entre las piernas, lo mira, le ladra, Remigio se siente viviendo una película donde el actor –que es él- actúa y se defiende en cámara lenta, frente a un mundo que transcurre vertiginosamente.
Pastillas, metilfenidato; análisis: disminución de dopamina –“a simple vista”-; requerimiento: estimulante estructural. Se debe evitar la violencia –que así le llaman a la rapidez- del niño que puede afectar a inocentes; también es necesario evitar suicidio, pues esta condición lleva al niño a una situación insostenible.
Acertado diagnóstico. Remigio no sabe cómo actuar ahora que todas sus reacciones son más lentas. Lobo gira con su cola peluda como banderola y él no sabe hacia dónde saltará; se para delante de él, agazapado con sus patas delanteras estiradas y su pecho casi a ras del suelo, mueve su cabeza de un lado a otro, como para engañarlo. Remigio se marea con los movimientos esquivos de Lobo y no adivina; no puede adelantarse. Lobo se aburre. Se aleja solo. Remigio lo mira alejarse, de su boca no sale el grito de llamada que su corazón clama. Remigio no comprende; todo lo que hace molesta a alguien, a Lobo, a los niños del colegio, del barrio.
Con los adultos del colegio la cosa no es mejor, no es posible que retrase a compañeros que son normales, todos ellos bajan los puntajes del curso y por ende, del colegio… pero del profesor ¡no me diga! termina por neurotizar a cualquiera; no basta lidiar con 35 u 40 alumnos, además éstos que son inmanejables, si no toman la pastillita; el profesor de arte dice que ocupan sólo el centro de la hoja; lo mismo que en las copias, dice otro. Se ratifica. Yo prefiero un niño que no aporta, pero no interrumpe, no entorpece el desarrollo del curso, aunque en casa luego tenga algo de insomnio, o un poco de fiebre ¿quién no ha tenido?
Entonces Remigio, de pronto, como una repentina inspiración, aprende a relacionar la pastillita con su torpeza. En el colegio son varios los que la toman; ninguno de ellos juega, ninguno corre, ninguno tiene grupo o pandilla.
No se puede esperar que no tenga algún efecto secundario; pero nada serio, tal vez taquicardia, sólo un poco, como cuando juega fútbol en la calle, no más. El nerviosismo es por la inseguridad propia de la enfermedad; ¿qué prefiere usted señora, esta poca de inseguridad que se puede contrarrestar con más atención y cariño de los padres, o un niño como elefante en cristalería, corriendo para acá y para allá, sin parar de hablar o gritar, ah? Si prefiere que no tome la pastilla, hágase cargo; no se lo endilgue a un profesor, a una escuela…
Remigio debe aprender a presentar los resultados como cuando él actuaba en cámara lenta…el déficits atencional puede pasar, sus amigos que toman pastilla no atienden ni entienden desde la quietud de sus asientos; no más mala conducta, hiperactividad es cuando lo haces primero y más rápido, cuando tomas la vertiginosidad del tiempo y atropellando lo dominas.
No esperen señoras que otros soporten lo que ustedes en el hogar, no soportan. Por eso la escuela ha tomado la determinación de aceptarlos, pero con tratamiento profesional; la píldora será administrada en el Colegio, por el Inspector General, antes de entrar a clases… De verdad, debemos privilegiar a la mayoría del curso; no podemos decirle a un padre que su hijo está mal preparado por que cinco de sus compañeros se negaron a tomar la píldora y no se pudo cumplir con el programa.
Las pastillas medio chupadas en el bolsillo de Remigio, mientras los ojos siguen las curvas aerodinámicas de las moscas.
-¿Sabía usted que según la relación masa/peso con esas alas una mosca no debiera poder volar? Más aún, ¿sabía usted que las moscas no aterrizan, sino se posan; lo que involucra un movimiento de alas diferente, con un enorme gasto de energía? ¿Le explico cómo lo hace para posarse contra la fuerza G, en los techos? ¿Usted sabe la función de la cola en los pájaros? Esa misma función en los animales, especialmente en los leopardos, claro que en Lobo también. ¿Sabe usted qué reemplaza a la cola en los giros violentos de una mosca?…
-Remigio, no moleste a su tío…
VANCHO para tú.
29 de Mayo de 2009 a las 12:55 am
Celesssteeeeee… qué bello leerte amiga, besos por montones.
Mi Vancho, tengo tarea doble contigo jajaja, por aquí y por donde Celeste… prometo no demorarme, sólo que ando complicadita y fuera de casa… y me muero por leer los dos relatooosss… además, se llenaron los blogs en dos días jajaja…
Besos muchos perfumados y cargados de todo mi amor en alas de esta libélula trasnochadora…
<3
29 de Mayo de 2009 a las 10:30 pm
Vancho, tengo que decírtelo en argentino porque de otra manera no suena igual: ¡SOS GENIAL! Es lo mejor que he podido leer en mucho tiempo, en serio. Cómo captaste el sentimiento y la inteligencia de un niño “diferente”… esos hermosos que ponen de cabeza a cualquiera porque viven en un mundo diferente al de todos.
Mi hijo del medio es un niño dotado. Si supieras lo difícil que ha sido la escuela primaria para él… si no se “adaptaba” no era aceptado, no podía formar parte del grupo: lo rechazaban sus pares por no entenderlo y lo rechazaban los adultos porque se sentían intimidados delante de él. Para un niño que debería ser la felicidad de todos lo que lo rodeaban, el trascurrir de los días de clases eran una tortura. Aburrimiento, tener que pensar cinco veces cómo decir algo para no ser abucheado por “raro”… simular no entender para no destacarse… soportar docentes incapaces que no podían comprender que el método de repetición N veces de un ejercicio le era tedioso e inútil porque había comprendido en la primera explicación… ¡y hasta había encontrado un método alternativo de resolución!
Todo lo que se diga es poco cuando se analiza la ineptitud del sistema para contener a los chicos especiales desde todo punto de vista: los hiperactivos, los dotados, los sensibles, los homosexuales, los… “diferentes”. Creo que se han adaptado un poco para recibir en el ámbito escolar a los niños que tienen dificultades de aprendizaje… pero a los demás, ¡nada!
Gracias por tu infinita percepción y sensibilidad… y por contárnosla tan bien.
30 de Mayo de 2009 a las 2:05 am
Vancho, eres algo especial, definitivamente, tu cuento es estupendo, y me encanta la asociación de ideas, porque en efecto, me identifico con él.
En mi caso, para la época ni se hablaba de Déficit de Atención, se me etiquetaba de una como insoportable y con serios problemas de aprendizaje, la desordenada, la floja de la casa, por lo que llevé más palo que gata en tejado. Yo supe que tenía Déficit de Atención a los 32 años, y eso porque dando clases en un colegio, uno de mis niños presentaba el mismo problema que había tenido yo, decía que estudiaba y que cuando llegaba al examen se le olvidaba todo, me preocupaba porque yo sabía que él decía la verdad, pero no nos creían ni el padre ni la directora del colegio. Comencé a investigar, porque asumí que en alguna parte alguien debía estar haciendo algo, pero no hallé nada. A la semana, leyendo la prensa, leí de un Simposio en una Universidad en Caracas, con dos profesores de Harvard y Yale, que hablaba de un síndrome con un montón de características que me retrataban, conseguí el dinero hasta debajo de las piedras y fui… creo que nunca en mi vida había llorado tanto, lloré desde que comenzó, hasta que terminó, confirmé que TODAS las etiquetas que me habían puesto durante mi vida, eran sólo eso, etiquetas, se me abrió un nuevo mundo, aunque mi autoestima estaba ya bastante vapuleada… luego me especialicé en Déficit de Atención.
Ayudé luego a muchos niños, gracias a Dios, y con ellos a sus padres también. Al principio tuve mis reservas con los medicamentos, sólo que yo, al no tener título de médico, no podía recetar nada, menos mal, pero lo hacían los neurólogos. Luego en el tiempo al indagar bien, mi política fue en contra completamente, lo que me valió un despido, por contradecir a la Psicóloga del Colegio, y eso que la maestra del niño era yo… por la misma puerta y el mismo día, salimos el niño y yo, yo despedida y él porque su mamá se negó a medicarlo.
Los niños especiales son una nota, son eso, especiales, cualquiera sea su etiqueta, porque no es más que eso, una etiqueta, en el fondo todos son niños, con el mismo corazón y mismos derechos, y cuando crecen, son seres espectaculares, pues han aprendido a manejar herramientas que no todo el mundo maneja. Amé mi carrera mientras la ejercí, su mayor recompensa, es cuando voy por la calle y alguien me grita: MAESTRAAAA, y viene hacia mi con ese cariño real que se ve en los ojos, esos días, me acuesto más contenta de lo normal.
La docencia ha perdido mucho de su encanto, ya no percibo la misma mística ni vocación de antes, pero siempre hay una por ahí que hace la diferencia, yo tuve el placer de trabajar con varias, y es estupendo, incluso, les aseguro que a nosotras, también nos miran “diferente”. Esa actitud de los profesores -porque no maestros, no, no pueden llamarse así- no es más que miedo encubierto, miedo a no saber cómo enfrentar a alguien que amerite un reto, y miedo a que saben que se les van a ver las costuras, como decimos aquí: demasiado camisón pa’ Petra jajaja.
Celeste, sé que es una odisea tener que enfrentar tantos contratiempos, y sobre todo tanto rechazo, pero vivir con una persona especial, es una divina aventura, la vida te vale la pena cada día.
Les dejo un video que realizó mi hija mayor como requerimiento final en al Universidad, sobre las etiquetas, es estupendo, se llevó la mayor clificación, y mi sobrino lo editó, ah¡ y la voz es la de él jeje… por cierto, además de ser Déficit de Atención, soy la orgullosa madre de una chica gay.
La Etiqueta©
http://www.youtube.com/watch?v=qwXukgj4IYQ
Gracias Vanchito, me encantó tu cuento… desearía poder copiarlo y guardarlo, si me lo permites.
Miles de besos a ambos
<3
30 de Mayo de 2009 a las 4:26 pm
Un fuerte abrazo para “la persona”; efectivamente, basta con eso. Es tan corta la vida, que apenas alcanza para querernos.
Que bueno que te gustó mi cuento. Me gustaría lo leyeran todos los niños y todos los padres. Desearía le dieran a ese cuento el Premio Publicación Universal. Tal vez se salve un niño más.
Un abrazo emocionado a María Celeste y Jud. Espero este siolecio sea elocuente.VANCHO
30 de Junio de 2009 a las 3:07 pm
Judith,
Tu aleteo hizo eco en mí al leerte porque sentí que con cada artículo que publicamos y que suma a mejorarnos y mejorar nuestro mundo estamos siendo influencia para miles de personas.
Por el lado de la tecnología, yo viví la rara experiencia de nunca tener una televisión en mi casa. Hoy tengo una pero sólo está conectada a mi reproductor de DVD donde yo puedo elegir qué es lo que quiero ver.
Gracias por tu artículo y te aviso que acabao de publicar uno nuevo.
Beso,
Guillermo
30 de Junio de 2009 a las 6:24 pm
Gracias por pasarte por mi sitio Guillermo, mi placer que te haya llegado la brisa de mi aleteo.
Ya voy a leerte
Beso
Jud.- ♥