Dragonfly

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Cuando los Payasos lloran

Llegamos a la entrada del hospital, nos saludamos tod@s con cariño, somos un grupo bonito, de todos los tamaños, colores, razas, géneros, edades y profesiones. Entramos como es usual y saludamos a las enfermeras de cada fin de semana; a medida que nos vamos adentrando, muchos reconocen nuestras camisas y se esbozan en sus rostros sonrisas, esas que nos recuerdan que lo que hacemos vale 100% la pena.

Entramos al cuarto de enfermeras, donde nos dividimos por género para cambiarnos y penetrar en nuestras personalidades de clown… miles de chistes, miles de bromas, y narices multicolores que se van asomando una detrás de la otra hacia el pasillo. Los pasilleros (encargados de grupo en ubicarnos para la faena) nos informan el número de niños y las alas del hospital que podemos visitar este día (no siempre se pueden todas, depende de los casitos que allí se encuentren) Nos armamos en duplas y en triplas -nunca trabajamos solos, es importante el compañero tanto para el acto como para apoyo eventual- y nos disponemos a entrar en las salas… ya los pacientes e impacientes (forma de llamar a enfermitos y parientes que acompañan) comienzan a sonreír, esa mañana será un poco distinta para ellos, habrá un poco de risa, diversión y sobre todo distracción, que liberará el alma y desdramatizará el ambiente.

La jornada pasa como de costumbre en las primeras visitas, hacemos reír y reímos, entregamos sonrisas y juegos, a cambio de gratificación personal… durante una hora cambiamos inyecciones por espadas de globos atrapa estrellas, convertimos camas hospitalarias en naves espaciales, corredores en pasillos estelares, cambures (bananas) en celulares inalámbricos, libélulas de globos en atrapa besos y estetoscopios en risoscopios que miden los pulsos cardíacos en la cabeza o en el trasero jeje… hacemos actos de magia con trucos visibles, y pacientes e impacientes disfrutan de actos simples y “tontos” que se convierten en la mejor medicina: la sonrisa.

Nos despedimos de esa sala y nos dirigimos a sala de cuidados intensivos e hidratación… entramos en dos de ellas, en otras dos no nos es permitido, pero dejamos pegadas nuestras muecas en los cristales para desde lejos, igual hacer reír… y dejamos ilusión a los niños en perritos, libélulas, espadas, flores y mariposas de globos, que son entregadas por las enfermeras encargadas. En una de las salas, tres miniaturas ubicadas entre cojines o sillas de cargar para facilitarles la respiración, con mascaritas de oxígenos más grandes que sus diminutos rostros, estremece a un miembro de mi tripla… la coloco detrás, pegada a mi, y le invito con gestos sólo a sacar sus manos a través de mis brazos y realizar maripositas con globos para dejárselas a las mamás de las miniaturitas, mientras escucho su silencioso sollozo detrás mis trenzas… de aquí salimos rápido, no hay mucho qué hacer… en el pasillo, las dos nos abrazamos fuerte a nuestro tercer integrante, un hermoso ser largo que transpira corazones, sólo recuperando fuerzas.

Bajamos a emergencia, un largo pasillo lleno de camillas con montones de caritas, con miles de expresiones, y una hilera de payasos haciendo su trabajo en cada camilla, con cada paciente, con cada impaciente… vamos a sala de espera, y de pronto, un movimiento fuera de lo normal y el clamor de una mamá, un clamor que ahoga el alma y paraliza las piernas, nos detiene por unos instantes en nuestra labor, pero recordamos que estamos allí justamente para distraer, incluso, para distraer momentos como este, y continuamos regalando sonrisas.

Se acaba la faena… para desdramatizar un poco lo vivido, viene una sesión de fotos locas entre tod@s. Al terminar, nos dirigimos de nuevo al cuarto de enfermeras, un grupo -entre esas la chica de mi tripla y yo- nos cambiamos en una silenciosa rapidez, otras ríen comentando detalles de su faena.

Es costumbre, al salir, reunirnos de nuevo en el estacionamiento del hospital, y allí volcar nuestras experiencias de día, nuestros momentos vividos, retroalimentarnos… dejarlo dentro, puede incluso enfermarnos… hoy fue una faena en la que muchos payasos volcamos lágrimas, y no faltaron los abrazos, a brazos y a palabras.

Esto te acerca a la vida, porque te enfrenta a lo más real de ella, y por esto Amo Dr. Yaso.

Todo mi amor…

Jud.-

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Día de magia cósmica

Si, magia cósmica… esa que deja su estela cada vez que ella se hace presente… Hoy es el día en que se celebra el nacimiento de un ser hermoso al que tengo el privilegio de llamar mi amiga, María Celeste está de cumple, y yo celebro a la vida el haberla traído para hacer de este mundo un lugar siempre más bello.

Su Amistad de colores renueva los míos cada vez que le leo… ella es Aliento de Vida, Energía vital universal, Cálidas manos amorosas que practican muy bien El amor y el perdón. Como la Caña hueca sus ráfagas de brisa nos atraviesan, dejando escapar su dulce sonido al hablarnos Sobre la vida y la muerte, en el mejor ejercicio de Desarrollo del discernimiento, permitiendo siempre que cada uno hago galas de su Libre albedrío…

Comentó una vez “los amigos te eligen” , y tú nos elegiste Celes, y yo honro tu entrada en mi vida alzando mi voz en fiesta para desearte EL MEJOR DE LOS CUMPLEAÑOS

Te quiero mucho inmenso mi “lumbriz” jajaja…

Dios te guarde los pasos y el Universo te colme de todo lo bello,

todo lo grande,

todo lo mágico…

gracias por ser, y sobre todo, por siempre estar.

Besos miles

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Hablando de Justos, salta Osvaldo…

Karli y yo, tenemos una amiga en común, que cuando nos reunimos por el messenger, la tierra vibra, el aire se me llena de brisa fresca y las plantas me germinan. Estas reuniones comienzan con risa, y terminan con risa, de hecho, nos llamamos por distintas partes y gritamos la necesidad de nuestro”Momento de Risoterapia”.

Pero de la misma forma, compartimos secretos, penas y angustias. En uno de esos tantos compartires, la otra parte, que le llamaremos Rulitos, a raíz de un momento de angustia de nuestra Karli, nos envió algo que me dejó pensando mucho. Es un texto de Antonio Muñoz Molina, que se llama “El número de los Justos” y cito:

“Según la tradición cabalística, Dios se arrepiente cada cierto tiempo de haber creado a los seres humanos, ante el espectáculo de las vilezas y atrocidades que cometen, y tiene la intención de destruirlos, repitiendo el Diluvio Universal, o la lluvia de azufre que acabó con Sodoma y Gomorra. Pero cada vez, a cada generación, acaba desistiendo de su propósito, porque encuentra en cada una de ellas a un cierto número de hombres y mujeres justos, exactamente, treinta y seis.

No son muchos, pero gracias a ellos, la Humanidad entera se salva, si bien nadie, ni siquiera ellos, llega a enterarse del prodigio.

Los treinta y seis justos no se conocen entre sí, desde luego, y su experiencia permanece secreta para la inmensa mayoría de los contemporáneos; ni siquiera ellos mismos tienen conciencia de su propio valor, de la influencia de los actos de cada uno”

En ese momento Karlita estaba desilusionada de la humanidad… ¿cuántos de nosotros ligeramente mayorcitos que ella -jojo- no ha tenido esa sensación? Yo, suelo actuar con ejemplo más que por discurso, creo que la mejor forma de aprender es viendo directamente y comprobando la verdad, esa fue la razón por la cual la invité a unirse a este grupete divino… aquí, es fácil recuperar la fe en cualquier cosa… y es que yo creo que Dios pasa a menudo por aquí, y es por eso que se arrepiente

De esas 36 personas, hoy salta uno a quien DEBO hacerle honor, ese pibe de  rostro de actor a lo James Bond, con su sonrisa contagiosa, oh! si, porque cuando se ríe no lo hace con un jajajaja, sino con jajajujujujiiiiiijajaja ajjajaj ajaajujujujiiiijooooo uhhffff… o sea…  Y sisi, nuestro fabuloso Osvaldito, definitivamente debes ser uno de los primeros en la lista. Por eso, honor a quien honor merece, aunque esto más bien da honor a mi blog… hoy es su CUMPLEAÑOOOSS!!!  YEIIIIIIIIII… mi entrada, es mi regalo para tí, ser lindo de la vida.

Aprovechen de dejarle su pedacito de torta por aquí jeje.

Osvaldito, para ti:

Primero, mi versión de cumpleaños

Feliz feliz cumpleaañoooos, a miiii??? a tuuuuu??? feliz feliz cumpleañoooossss, a miiiiiii??? a TUUUUUUUUUUUU!!!!! jajajaja… así amanezco cantándole a mis hijas cuando cumplen años, lástima que no puedas ver mis muecas que le acompañan, son la guinda del pastel jaajajaja… y es sólo para gente muy especial, eh?  jojo.

¿Mis deseos? lo más bello, lo más fantástico, lo más grandioso y maravilloso de esta tierra para ti, mi Osvaldito dulce y querido… tú honras a las personas con tu amistad, tu hermandad, con tu carisma, y con tu corazón de espuma de caramelo.

Dios te bendiga hoy y siempre… y deja que Alfonsina te meta la nariz en el pastel jajaja

Y aquí, una representación musical de las chicas…

Happy Verde

Y una representación de los chicos… IMPERDIBLE.

Si, son ellos

Te quiero muchoooooojjteeee compaaaadre… jajaja

MUAKATAS…

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¿Y mis pildoritas?

Snif

Presiento en las palabras de Vancho una necesidad de ver nuestros nombres de nuevo por aquí, y me uno a él… sé que todos tenemos nuestras cosas por hacer, nuestros mundos complicados, nuestras almas un poco decaídas… pero siempre consideré los blogs mis pildoritas emocionales… y empiezo a sentir quebranto.

Vanchito dice algo como que parecemos ex graduandos, que alguna vez compartimos salón y ahora cada uno tomó un rumbo. Y bueno, ¿qué tal si imaginamos que es este una especie de Facebook, y nos volvemos a encontrar?   ;)

Podemos dejar pensamientos, comentarios o chistes, luego del habitual saludo: Holaaaaaa que bien encontrarte de nuevo, esto es una maravillaaaa… y x x x x x x…

En tres palabras, grandotas: NOS HACEN FALTAAAA

Soco, Osvaldo, Celes, Karli… qué tal si nos reunimos de nuevo con nuestros anteojos a filosofar de la vida, de lo humano y lo divino, en lo de Mora? o a disfrutar una historia sentaditos y atentos con un refresco (gaseosa) en lo de Osvaldo? o nos relajamos con un tecito y compresitas mentales de energías positivas en lo de Celes? o nos mandamos un vino o unas cervezas y a bailar y cantar donde Soco?

Y bueno, como dice la Mafa

Hacen falta, señor@s… hasta el tuétano.

Les quiero inmensamente

Amigos

.

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Navidaaaad, Navidaaad, linda Naaavidaaaad ♥

Navidad es una época que siempre ha tenido un encanto muy especial para mi, creo que se deriva de lo que mi papá –ya saben que es actor relevante en mi vida- nos daba, y no me refiero a bienes materiales. Él la disfrutaba como niño chiquito, a pesar de que fueron muy pocas las que como niño tuvo en su vida. Siempre recuerdo mi arbolito cargado de regalos, y su cara de felicidad cuando los abríamos, y sólo de mayor supe historias de cómo él y mi mamá sufrieron en más de una oportunidad, al ver que se acercaban esas fiestas y ellos no tenían cómo comprarlos. En mi casa siempre se ha dicho, que es la llegada del Niño Jesús, no de Santa, aunque ha habido santas decorando la casa en distintas formas, en la de mis padres, como en la mía. Esta llegada del niño Jesús, venía con pesebre e historia incluida, y estoy segura que ha sido ese niño Jesús, el que lograba que al final, tanto en mis árboles de niña, como en los árboles de mis hijas, al final siempre hubiese presentes, porque por aquí también nos la vimos mal a veces.

La navidad, implicaba reunión y estrenos, nos engalanábamos sólo para nosotros, era simplemente como un consentimiento personal, que se transformaba en todo un acontecimiento familiar, y todos nos alabábamos entre todos, era lindo realmente, aunque mi hermano mayor, que siempre ha sido el payaso de la casa, solía salir con algún comentario necio en relación con nosotras las niñas, simplemente para escuchar a mi papi (con su cara de molestia confundida con ternura) decir: “Alvarito, por qué eres tan odioso?” esto se repetía todos los años, y mi papi amado siempre caía en la trampa, incluso cuando “Alvarito” ya medía 1 metro 83cms.

Nos sentábamos a tomarnos alguna bebida alrededor de la sala y el comedor, bebida que cambió de Coca Cola a wiskie a medida que fuimos creciendo, y ahí esperábamos que fueran las 12, mientras conversábamos o bailábamos al son de La Billo’s, Oscar de León, Los Melódicos o al son de Gaitas –música típica de las fiestas decembrinas de mi país, originada en el Estado Zulia, más adelante les dejo un videíto, para que vean lo guapachosos que somos los venezolanos jajaja-

A las 12 por reloj –ese día TODOS llevábamos uno puesto jaja- cuando nacía el niño Jesús, le quitábamos las mantitas a todos los niñitos Jesús de la casa y nos sentábamos alrededor del arbolito a repartir los regalos, que siempre llegaron, aunque fuéramos grandes ya. Luego, venía la cena y luego se recibían las visitas de “la cuadra”, generalmente los amigos nuestros; allí nos daba el amanecer bailando, cantando y pasándola rico.

Posteriormente, cada uno fue haciendo su familia, pero la tradición continuó igualita, y ahora el acontecimiento era lo lindos que estaban los niños, y el árbol era todo para ellos. La mesa era más grande y nos sentábamos más comensales, ante las exquisitas y espectaculares hallacas andinas de mi mamá (aún hoy siguen siendo las mejores) la ensalada de gallina –pero con pollo jeje- el pan de jamón, y el suculento y gustoso pernil como sólo mi papá preparaba, no he vuelto a probar uno igual –bueno, la verdad que cada día como menos carne-. Y lo demás, igualito, los niños quitaban las mantitas del niño rey, y el arbolito se volvía a llenar de juguetes.

Esta tradición permaneció hasta el pasado año, con gran esfuerzo los dos años siguientes luego de que muriera mi papá. Este año, dos familias haremos la tradición en nuestras casas, pues las circunstancias de país, no nos permiten viajar. Sin embargo, siempre y eternamente le estaré agradecida a mis padres por ese bello legado, la navidad siempre será para mi un acontecimiento para celebrar, por lo que representa el nacimiento del niño Jesús y por la unión familiar.

A ustedes, mi familia virtual,

que sepan que levantaré mi copa y los nombraré,

deseándoles amor, paz y ventura, ventura, amor y paz.

Y dos canciones que marcaron esta época en mi vida

En honor a mi papá… su tema favorito

White Christmas


En honor a mi país y para que escuchen algo nuestro.

Amparito

Que sepan que los quiero enormemente

Mis besos con olor a musgo, resuenen en sus vidas como campanitas de renos.

Jud.-

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Aquí y ahora.

Ser feliz

Ser feliz

He estado como loca saltando de una localidad a otra de mi territorio nacional –con todas las vicisitudes que ello implica en un país en conflicto- y cada vez que puedo me conecto y salto a ver quién ha escrito, quién ha aparecido, qué han dicho, y veo con sorpresa que Jose apareció un ratito, siempre tan preciso, Osvaldito otro –en excelente copy/paste jaja- y Morita continúa como todos los miércoles deleitándonos con sus temas, los que por cierto, aunque no comente, siempre leo. Y me digo, al muy estilo de mis amigos del Sur: A la pucha!!!… pero qué pasa? Dónde andan? Tendrán problemas? Se habrán aburrido? Y así mi cabeza comienza a elucubrar en una serie de pensamientos que tratan de responderme, hasta que de pronto me digo: Epa, no importa lo que pienses, la respuesta, sólo la tienen ellos, lo demás, es especulación, por lo tanto, puede convertirse en emisiones de juicio que, tomando en cuenta mi creencia de que la palabra es energía, puede terminar haciéndose realidad, SUSTO, y si, porque si observan bien, ninguna de mis preguntas lleva a algo positivo… entonces acallo mi cabecita, sólo me centro en la posibilidad de hacerlos volver, en ese Cómo, que hoy se hace tan importante, porque si leyeron ya a Morita, se les está extrañando, ella lo dice y yo lo afirmo, LOS EXTRAÑO hasta el tuétano.

En fin, que así como Winnie The Pooh, cuando Christopher Robin le hace preguntas o él se hace planteamientos, me la he pasado estos dos últimos días, en un “Pensar, pensar, pensar”… y bueno, no se me ha ocurrido ningún tema, que no hayamos tocado en algún momento, por lo que he decidido contarles unas anécdotas de mis días de campamento y de estos últimos y locos días.

En principio, pues que tengo un dedito fracturado, oh! si, y lo más chistoso, es que es el dedo medio –o sea, el de la grosería jajaja- me la paso pintando palomitas en la calle, eso si, es recia esta eh?, porque es con férula de metal, por lo tanto no pasa desapercibida jajaja. Pues resulta que este año inventamos una nueva diversión para la laguna, una liana jeje, sisisi, al muy estilo de Tarzán, y de un divertido, que para qué les cuento. Pues me tiré de mi liana en varias oportunidades, cada una mejor y más artística que la otra. La primera vez, fue con la idea de darle valor al más chiquitito del campamento, un precioso gordo, blanco como el muñequito deMarshmelows, ese que sale en la película de los Gohst Buster? así de bello.

Mi catire estaba empeñado en tirarse de la liana, pero al llegar al cerrito y tomar la soga, se quedaba paralizado; sus ansias de tirarse y la imperiosa necesidad de demostrarles a todos que él si era capaz, lo mantenían por minutos y minutos, intentando su lanzamiento triunfal, y nada. Todos en coro desde el muelle y la laguna lo aupábamos para que se atreviera. Algo me dijo que las cosas no se veían igual desde donde estábamos nosotros, que desde donde estaba él, esa distancia no se hacía presente en el resto porque nadie tenía su tamaño. Fue así como me acerqué hasta él, y en efecto, la perspectiva para él, era un tanto aterradora. Lo abracé por detrás y le indiqué que él no tenía nada que demostrarle a nadie, sólo a sí mismo, y que si no deseaba hacerlo, no importaba, nadie diría nada –lo cual era cierto, era nuestra mascota y nuestro muñeco consentido, a pesar de lo hombrecito que es para sus pequeños 7 añitos-. Me volteó a ver y me dijo: si sólo supiera cómo hacerlocon los ojitos cargados de lágrimas-… se me hizo un nudo en la garganta, no me imaginé que significara tanto para él. Entonnnceeesss jajajaja, pues le dije: mi gordo, quieres que lo haga yo? Y así al saberlo, te explico cómo? Y además, me quedo en el agua y te espero cuando te lances, vale? … por supuesto me dijo que si, secándose las lágrimas y esbozando una sonrisa. Nunca le he temido a nada, siempre he sido exageradamente osada, pero creo que los años me están traicionando, y de verdad, yo también temí hacer el ridículo jajaja. Pues en lo que agarré la liana, TODOS voltearon a ver y a coro comenzaron a decir mi nombre, oops, jaajajajaja, esto no lo hizo más fácil, oh no. El guía me indicó exactamente todo lo que debía hacer y así lo hice: tome la liana por el nudo, me impulsé hacia arriba y me dejé caer sólo cuando estaba lejos de la tierra, y tantánnnnnnnnnn… excelente salto, 20 puntos para mi HEEEEEEEEE!!!!, el público ovacionó jajajajaja… salí a la superficie muerta de la risa y súper emocionada, cual niña chiquita, y todos me aplaudieron jujuuuu jajaja… Así, le dije a mi gordo cómo debía hacer, paso por paso, su cara seguía siendo de terror, pero tomó aire, y se lanzó, me cayó al ladito, excelenteee… también salió a la superficie –más rápido que yo porque él tenía salvavidas- con una gran sonrisa, entre satisfacción y susto, y nos abrazamos, felicitándonos mutuamente, TODO un éxito para ambos, yeiiiii.

Bueno, el último día, mi gordo se fue a tirar y se soltó antes de tiempo, por lo que se dio un barrigazo, pero como era el último día, y como buen niño, lo quiso hacer de nuevo y me llamó para que lo hiciera yo antes, así él se acordaba bien cómo era. Camino a la liana, me pidió que le ayudara a echarse en la espalda crema contra insectos, así hice, me limpié las manos con un paño y nos fuimos ambos a la liana… me tiré como las otras veces –ah si, obvio que lo repetí, la sensación es demasiado buena jajaja- pero la mano se resbaló por los restos de la crema, y la soga me envolvió el dedito y al caer, me lo estranguló… y chaz, falange partidita, primera vez en mi vida, una fractura, después de vieja… pero me la gocé jajajaja, y aguanté estoicamente  mi dolor hasta que él se tiró.

El otro cuentito que les tengo, y al final entenderán por qué les cuento ambos, es sobre el temblor que nos sacudió el día sábado. Fue bien fuerte, de 6.4 y duró 35 segundos según tengo entendido. Yo estaba en Caracas, en el salón de belleza arreglándome mi cabello por aquello de mi manito mala. La impresión fue grande, pues al llegar al Centro Comercial -o mall- a eso de la 1pm, había un sol radiante y un cielo azul sin una nube. Hice unas cosas antes y a la hora y algo más de estar allí, de pronto empezamos a sentir un ruido, a lo que comenté admirada: ¿Está lloviendo? y en eso entró una chica y dijo que llovía a cántaros, con vientos huracanados, que un pasillo del CC estaba inundado y que en una zona de Caracas había caído granizo… me impresioné, pero continué leyendo mi libro. De pronto, sentí un rrrrrrrrr en mis pies, y al ratito, los espejos del salón de belleza casi que se nos venían encima. Pasó todo, salí del salón de belleza y no podía comunicarme con mi mamá ni con mi hermana, cuando de me pronto llegó un mensajito de texto que decía: Mami, es Andry, cómo estás? Yo estoy bien, estamos en la playa, ya estoy más calmadita, pero fue horrible. Por favor trata de comunicarte con mi papá y dile que estoy bien, y déjame saber cómo están él y mi hermana sólo atiné a entender que ella también lo había sentido, y ella es una matica de nervios.

Al tratar de comunicarme con mi otra hija, me llegaron dos mensajes de amigos preguntando si estábamos bien, a lo que asumí que en Valencia se había sentido más fuerte y algo estaba pasando. Me comuniqué con mi hija mayor por mensaje de texto, y me dijo que tanto ella como su papá estaban bien y juntos, y que fue horrible, y yo les comuniqué que Andry también estaba bien. Al entrar a una tienda, entendí: el epicentro fue en la costa, muy cerca de donde estaba Andry y de Valencia, donde vivimos… se me fue el mundo; hasta que la logré llamar rapidito y le escuché la vocecita, no me volvió el alma al cuerpo. Al día siguiente vi las fotos de los destrozos en el área y logré llamarla y conversamos, y lo que pasó la pobre fue muy duro, estaba en uno de los Islotes que llaman Cayos, los pies se le enterraban en la arena, las palmeras llegaban hasta el suelo en los movimientos y tuvieron que esperar más de una hora a que los peñeros les fueran a buscar, mientras veían cómo la marea crecía y sintiendo dos réplicas del sismo. Luego nos enteramos que uno de los islotes, el contiguo a donde estaba ella, quedó debajo de las aguas. Adelanté mi regreso, sólo quería verla y abrazarla… ese día dormimos juntas, y ella lloró mucho… sin que ella supiera, yo también, de sólo pensar que sería de mi si la hubiera perdido.

Estos sucesos de alguna forma nos enseñan, al menos a mi, y una vez más, que la vida es un aquí y un ahora. El futuro es tan incierto, como inútil el pasado a la hora de hurgar en ellos y torturarnos en lo que dejamos de hacer o lo que tendremos o nos espera. No, no es que no planifiquemos ni trabajemos para, es sólo que no dejemos de vivir el momento, y de disfrutarlo como si fuera el último minuto, porque realmente, nunca sabremos cuál será el último. Por eso me tiré de la liana a pesar de mis años, sin mirar para atrás en las consecuencias; por eso disfruto a mis hijas a pleno todos y cada uno de los instantes que con ellas comparto; por eso me lleno de mi familia cada vez que voy a Caracas, y soy para ellos lo máximo que pueda ser… no hay garantías, no hay advertencias, sólo hay un aquí y un ahora, y es ese el que debemos aprovechar, y al que le debemos honrar, siendo lo que queremos ser y como queremos ser.

Los extraño a morir, ojalá que aparezcan, porque deseo disfrutarlos… aquí y ahora.

Dios me los bendiga

Mis besos

Jud.-

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Sólo por un mes

Mi rinconcito estará cerrado por un mes, pues me voy de campamento como cada año por el mes de agosto. Dejo todo cubierto con sábanas multicolores para que, sin llenarse de telarañas, siga irradiando felicidad, compañerismo y sonrisas… y es que desde allá estaré pensando en aquí, bajo mis noches estrelladas en esos mis momentos particulares de solaz.

Mi campamento es un lugar de magia que se llena de niños cada semana, niños que inundan de gritos alegres cada rinconcito, dejando en el sitio una energía que se me hace necesaria para cargar las pilas para el resto del año. Muchos se preguntan ¿cómo es posible que recargue las pilas luego de pasar un mes con aproximadamente un centenar de niños campistas y jóvenes guías? y es sencillo. Allí, entre gritos, cantos, paseos y momentos especiales, se vive paz, si, dicotómico pero real, paz de la verdadera, paz cargada de sonrisas, de ropas regadas, de lagunas y verdes caminos, de paseos a caballos y pernoctas bajo las estrellas, de olor a lluvia y calor de sol, de campanadas y pitos, de lodo y bailes, de cumpleaños y gritos de agua helada… paz de vida, de vida compartida, de vida que se agradece.

Y es que allí, re descubro el sol al levantarme, re descubro el amor en la sonrisa de los niños, re descubro la libertad en las alas de un cristofué qué corre por entre los árboles queriendo ser parte del grupo, re descubro a un amigo en el abrazo cálido, re descubro la maravillosa naturaleza en los gusanitos del jardín, y me reencuentro con Dios cada mañana al son de la Campana.

Por eso, cada vez que sientan el olor de la lluvia, que escuchen el canto de los pájaros, que se descubran cantando, que disfruten el café de la mañana, que contemplen mariposas y libélulas a la luz del sol, o los inspire una estrella, sabrán que estoy pensando en ustedes, y deseando que les invada el mismo sentimiento de paz… ese será seguro, mi pensamiento y mi deseo para ustedes desde allá.

Los quiero mucho y grande, los quiero con la paz y la música interior que me inspiran, los quiero con risas de mañana y besos de buenas noches…  Dios me los bendiga… se me cuidan eh? y me cuidan a mi Karlis, que se queda solita…

Mis besos multicolores
La Jud(th) libelul

y recuerden:   Color Esperanza

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Risa, compensación garantizada

A todos nos gusta sentir la alegría. Es algo que proponiéndonoslo, podemos crearlo a nuestro alrededor, teniendo como resultado un cambio, un incremento de nuestra creatividad, un reflejo luminoso en el rostro y una sustancial mejora de nuestra salud.

Puede sorprendernos de forma súbita y llenar de luces nuestro entorno, como también puede ir llegando de gotica en gotica, hasta convertirse en enorme río de sensaciones fantásticas, motivando cada parte de nosotros y haciéndonos vibrar al máximo. Esos son los momentos que más atesoramos, evocamos y esperamos regresen.

Cuando estamos, como diríamos aquí, de capa caída, una música alegre o una imagen que desprenda alegría, siempre motiva una chispa interna que, si bien de momento no nos hace reír de forma hilarante, seguro seguro nos saca una sonrisa, lo que es suficiente para que un chorro de endorfinas sacuda el cuerpo, y la pena por un momento desaparezca… suficiente para evitar un infarto, y hasta un pensamiento depresivo que desencadene una conducta desesperada.

Hay muchos que se refieren a las personas alegres como gente tonta y hasta irresponsable, pues tienen un concepto errado de que la seriedad implica circunspección y responsabilidad, nada más lejos de esto, pues una cosa no tiene que ver con la otra. Es evidente que hay un momento para todo, y que ciertamente existe algo que se llama “sentido de la oportunidad”; no obstante, la alegría, no necesariamente implica andar todo el tiempo con la muecota para arriba, aunque nada más atrayente y atractivo que una persona que camina por la calle con un esbozo de sonrisa en el rostro, ¿o no?.

La alegría es lo que en Psicopedagogía se conoce como una “emoción contadora”, de esas que nos cargan la pila, que nos llenan de energía y nos hacen mirar el mundo con un matiz simplemente especial. Estas emociones contadoras, como la risa, la alegría, la paz, el júbilo o la confianza, forman parte de procesos químicos cerebrales que si bien no son precisos aún en sus estudios, se perciben en los mapeos cerebrales con intensidad de color por calor.

A nivel científico y psicológico cada vez se valoran más las emociones contadoras. Leí en un artículo que una doctora de la Universidad de Michigan acotaba: “estas emociones nos estimulan al ampliar y construir el repertorio de habilidades y recursos de los que disponemos”… repertorio de habilidades y recursos, aquí quería llegar más específicamente.

La alegría nos lleva a crear lazos de amistad que permiten incentivar e incrementar nuestro círculo de acción, lo que de alguna forma nos permite a su vez, sentirnos acompañados y saber que de alguna forma siempre habrá cerca alguien que nos sacará de la soledad eventual. Nos permite que afecten menos las equivocaciones, esas que siempre vamos a tener. Incluso, nos permite manejar situaciones personales de forma que, en vez de verse como una debilidad, termine resultando una fortaleza, aquí estoy yo.

Ser Déficit de Atención lo suele colocar a uno en situaciones realmente comprometedoras y hasta vergonzosas, que manejadas desde la alegría de la mofa, lo sacan a uno de más de un apuro. Un ejemplo de ello lo comentaba con mi bella Celeste hace rato y tiene que ver con mi falta de memoria… muchos, a cierta edad, comienzan a sufrir porque se les olvidan las cosas, yo en cambio, ni le presto atención, no me doy cuenta, y es que nací así jajajá… esta forma de enfrentarlo, de alguna manera nos permite el manejo de un pensamiento más flexible y creativo, afrontando mejor el estrés y los momentos desfavorables… y cualquiera lo puede trabajar, aumentando la capacidad de alegría interna, que compartida, crece. Para esto, lo dicho, hacer uso de habilidades y recursos como la mofa o el chiste.

No se trata de ir por la vida como si nada nos afectara o sonriendo todo el día, lo cual sería también enfermizo, recordemos a Aristóteles cuando decía que los extremos son vicios; simplemente, se trata de ponerle a la vida pequeños arcoíris diarios, de esos que se reflejan a través de una sonrisa llana y amplia, o un simple jajajá cuando escribimos. Y es que pocas cosas tan agradables como la alegría, y tan contagiosas como la Risa, siempre una compensación garantizada.

Especial

No podría dedicar esta entrada a alguno en especial, porque todos destellan arcoíris diarios para todos,  especialmente para mi, incluso muchas veces cuando el tema es serio… creí más conveniente hacer algo especial, dejarles una tarea. Además de dejar su opinión -si quieren jajaja- dejar un chiste luego de la misma con el fin de que, al menos por una semana, tengamos un sitio en donde reírnos cada vez que entremos, liberando endorfinas y regalándonos unos minutos de salud emocional, en un despliegues de risas.

Aquí el mío

Llega una señora a conversar con el párroco:
-’Padre, ¡tengo un problema!’
-’Dime, ¿Cuál es tu problema, hija?’
-’Fíjese padre que tengo dos loritas bonitas, pero lo único que saben decir es:
-’Hola somos prostitutas, ¿Quieres divertirte un rato?’

Le contesta el cura:
-’Eso está muy mal hija, pero le propongo algo.
Yo tengo un par de pericos a los que he enseñado a rezar,
Tráigame sus loritas, las ponemos en la jaula con mis pericos y ellos les enseñarán y así se les quitará lo mal habladas.’

La señora, encantada con la idea, le lleva las loritas al día siguiente.

Al llegar con las loritas ve que los pericos del Padre están en su jaula concentrados rezando el rosario.
Mete las loritas a la jaula y fieles a su costumbre, éstas dicen:
-’Hola somos prostitutas. ¿Quieres divertirte un rato?
Y uno de los pericos contesta:
-’Hermanos, guarden los rosarios y cierren los libros, nuestras oraciones han sido escuchadas.

Aporte aparte

La ilustración que dejo como imagen de mi entrada, fue realizada por mi hija mayor, para un poema que le escribiera a mi hija menor, llamado “Mi sonrisa mejor puesta”, y que forma parte del poemario que pronto saldrá publicado.©

Ahora si, besos multicolores para todos… y que Dios me los bendiga

Jud.-

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Divagaciones de domingo…

El domingo es un día que unos suelen odiar y a otros les es indiferente… qué hace que con el paso del tiempo nos guste menos el domingo? Esto lo digo de forma aseverativa porque es mucho el adulto contemporáneo de quién lo he escuchado comentar –de hecho, dos que tengo a mi lado ahorita-… y entonces me pregunto: ¿tendrá que ver con la edad y una asociación indirecta al cansancio?

Hay cosas que cambian con la edad, eso lo hemos escuchado montones de veces, pero qué tenaz cuando lo comprobamos en carne propia o lo hacemos consciente… es como si hiciéramos un descubrimiento, no el vernos al espejo y descubrirnos nuevas arruguitas (que no es menos eh? la vanidad ante todo) pues esta conducta representa un acto reflejo diario, si, al cepillarnos los dientes, al cepillarnos el cabello, al vernos cómo nos queda lo que vestimos… claro, diría que la parte de atrás como que si nos asusta más, pues esa no la miramos tanto, o simplemente después de cierta edad pareciera que volviésemos a la etapa de negación de la temida adolescencia, “epa epa, mejor no mires”… pero ésto no me preocupa mucho. A lo que me refiero, es a los pequeños dolorcitos ante ciertos movimientos o ante “ciertas” posturas, por ejemplo cuando paso unas buenas horas sentada trabajando frente al computador… y así, me pasa con otra serie de cositas.

El uso de cierta ropa, las minifaldas por ejemplo. No sé qué hace que sienta un cierto pudor al ponerme una falda corta –aquí estoy justo cuidando el sentado- cuando toda mi vida las he usado por simple comodidad, aunque ciertamente hubo una época en la que por el tamaño no era nada cómoda, pero la moda, el look, la Twiggy… y por qué no? si mis canillas daban para eso. No es que ahora no den -si aun las veo chulas, como dirían mis amigos mexicanos- pero al tener una hija de 24 años (que por cierto, no las usa) pues me siento como que rompo esquemas.

Romper esquemas parece ser otro “algo”, más, que está como vetado después de cierta edad, o tal vez sea que vivo en una ciudad que más que ciudad, continúa siendo un pueblo, y el sentido del ridículo suele agudizarse ante la mirada de “algunas”, que de sólo ojearte, te hacen imaginarte en las páginas de chismes –es decir, Sociales- del periódico local: “SEÑORA IMPÚDICA EN LAS CALLES VALENCIANAS USANDO MINI FALDA”, diría el encabezado… es que como decimos aquí: “Caracas es Caracas, lo demás, monte y culebra” jejejé…

He vivido la vida con enorme respeto hacia los demás y con un sentido de la preocupación, en ese aspecto, bastante light, rara vez critico, no suelo juzgar, pero me he descubierto en ocasiones impresionada ante ciertas “jóvenes contemporáneas” -para no llamarlas viejas por aquello de la proyección jijiji- haciendo (a mi parecer) el ridículo, cuando usan sendos escotes a través del cual exhiben sus costosas voluptuosidades… tal vez más que hacer el ridículo, lo vea un poco ordinario, guacho o naco. Muchas veces me digo -ya que Dios en este aspecto me dotó bien y aún luzco- que gracias a éstas “exhibicionistas tardías”, muchos dirán que las mías también costaron caro, ya que para darse cuenta que son naturales y MÍAS, tendrían que tocarlas… y entonces me increpo: ¿y qué demonios te importa a ti lo que diga la gente, si nunca ha sido algo que te dé dolores de cabeza? ¿Qué te pasa? ¿Desde cuándo eso te importa, en ti o en otros? ah! pero ahí me hallo, criticando al son de cómo sería yo criticada, y escuchando en mi mente –con susto- una voz honda que me dice: “con la vara que mides serás medida”- y me pregunto ¿será cuestión de la edad? :O uh!… ¿o será una manía adquirida, que por más que la repudie, se ha adherido a mi sistema en tantos años de convivir con ello?… acaso mi instinto de adaptación al medio… esto, mientras le doy vueltas y vueltas con mis dedos a un mechón de mi cabello, costumbre de adolescente que no ha desaparecido de mi sistema, y dudo que lo haga.

El cabello largo es otra cosa que después de cierta edad, pareciera estar vetado. Me encanta el cabello largo, me siento cómoda con él, pero al pasar de cierto largo, ya me comienzo a sentir inquieta, y me he descubierto –también- pensando que posiblemente se deba a que me molestaría que alguien me viera como mmm ¿ridícula? y es que dicen que se ve una como virgen de pueblo… traducido sería “out of fashion”, en marquesina roja jajaja.

Ésto, este auto juzgarse, ¿acaso forma parte de los años? No cambio mi forma de ser, me siento muy cómoda conmigo, pero ¿por qué entonces me perturba por momentos? ¿Pasarán los hombres por lo mismo o algo parecido?

Estas divagaciones de domingo –que por cierto son de yo con yo, nunca públicas- son las razones por las cuales a veces los amo, pero otras veces quisiera que pasaran de largo al lunes…

Acotación
Esto lo escribí sentada en la mesita de mi panadería, con la brisa en el rostro y pensando en ustedes, pero se me acabó la Splenda para el café… mejor me voy a mi casa.

Aparte
Feliz Día del Padre a todos los papis que transiten por esta senda… en especial a Osvaldo, Jose, y Vanchito, -son los que he oído decir que son papás, eh?-… un abrazo cálido y nutridor.

Besos sabor a cafecito…
Jud.-

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Prefiero ser Mariposa

Mi mayor queja en los últimos tiempos, por implicar una enorme angustia, es la pérdida de valores, en todos los niveles, en todas las sociedades, alrededor del planeta, porque a unos nos toca más que a otros, pero es cierto que el mundo está convulsionado, o si no, basta con observar a un buen número de nuestros jóvenes. El lenguaje soez que utilizan como natural -por dar un ejemplo- ya es algo que descompone el cuerpo. Con qué facilidad hacen uso de palabras que lo dejan a uno perplejo, y es que definitivamente, cómo hace de falta en las escuelas la otrora enseñanza del Manual de Carreño, y cómo hace de falta que nos impongamos ante ellos –y con imposición en este caso, no pretendo referirme a algo agresivo, en absoluto-

Pero ¿a qué se debe tal convulsión? Estoy convencida que la flojera es la gran promotora de esto. La flojera existencial es un síntoma de que algo no funciona, de que algo va mal, de una evidente falta de motivación. Entonces, ¿qué puede estar produciendo este nivel de flojera en la población mundial? Pues pareciera que la disparidad de oportunidades, la falla en la repartición equitativa de aquello a lo que tengo derecho, aquello que va motivado a su vez en el nivel de consumismo que se nos ha ido imponiendo, por parte de aquellos grupos capitalistas que tienen la oportunidad de pervertir al resto con campañas publicitarias en donde la idea es tener, tener, y tener, en un afán desmedido de sopesar fallas emocionales que no dejan en paz a ciertos espíritus… y es que la publicidad nos tiene comido el cerebro. Y cómo evitarlo, si es algo desproporcional… abrir la página de inicio de cualquier portal interactivo actualmente, es una cuestión de tener paciencia, porque fácilmente toma un mínimo de 5 a 7 minutos mientras el montón de banners publicitarios se activan, entonces, sólo entonces, podemos leer un correo o leer una información… lo mismo en la televisión, en donde los programas de una hora realmente durarían 30 minutos, o en las vallas publicitarias de las avenidas, que a lo mejor por eso hay tanto accidente de tránsito ahora.

La tecnología –esa que amo y disfruto tanto- está siendo mal utilizada, avanzando mucho más rápido que el cerebro, razón por cierto, de muchos de los problemas actuales en los niños, no hay forma de que el cerebro se adapte con tal rapidez a miles de cosas nuevas que aparecen todos los días, y de las que si no sabemos, andamos fallos. Esto nos regresa al consumismo, y a la flojera, si, porque la flojera deviene de ese aceleramiento al que estamos expuestos y que nos es impuesto, ir demasiado rápido está teniendo consecuencias tremendas, en la salud, en la emocionalidad, hasta en la alimentación. Y de alguna forma este consumismo nos ha llevado a creer en antivalores, relegando los valores humanos reales, aquellos que nos hacen realmente personas dignas… y ojo, no estoy en desacuerdo con tener, si no hay nada más rico que darse un gustico, pero como diría Aristóteles: “los extremos son vicio”.

La familia actual dista mucho de la familia de antes. En mi casa, particularmente, mis padres trabajaban ambos, pero de alguna forma siempre estaban al tanto de nuestras actividades, calificaciones, problemas, angustias y necesidades, y es que no vivían tan rápido, ni estaban tan pendientes de cambiar el auto cada año, ni de comprar el último perfume de Carolina Herrera para sentirse gente honorable, por lo que era más fácil demostrar cómo vivir en valores, porque los valores no se enseñan como teoría, es una cuestión de práctica… ahora, si no tienes, no vales. Los chicos te piden el celular –el último modelo- , el iPod, la tele con Hi definition, DEBE haber por lo menos una PC en casa, porque si no chateas ni tienes facebook, no estás en honda, es importante asistir al gimnasio por aquello del físico –ojo, físico, que no implica salud- es de suma importancia “verse bonito” tener cuadritos y voluptuosos senos… y pare de contar. Entonces como padre, si no cumples con ciertos requerimientos “materiales” con tus hijos, no estás proveyendo a los muchachos de un crecimiento “emocionalmente saludable”… esto, es extenuante, de ahí la relación entre flojera y consumismo.

Si a esto le unimos la situación mundial en cuanto a lo económico –que por cierto, es algo justamente desencadenado de lo anterior- entonces creo que podemos de alguna forma explicar el por qué de este surgimiento de gobiernos “pseudo socialistas” –porque de socialistas tienen lo que yo de china- que en vista de esto, se están aprovechando de la situación de los más desposeídos –que cada vez somos más- exacerbando el resentimiento, para un único logro de un lucro personal, o la alimentación de narcicismos patológicos, produciendo un estrés más. Todo esto, confluye en una sensación de incertidumbre, que nos monta en planos de indeterminación e inseguridad, puesto que no encontramos respuestas o salidas viables, sólo pudiendo salir de él, en la medida en que somos capaces de contraponer o asociar lo que percibimos como incertidumbre, con aquello que se conoce o se cree como válido. Esta situación nos lleva a la parálisis o la inacción –de allí la flojera- pues con tanto bombardeo de información y situación, no nos es posible establecer elementos de juicio que nos lleven a tomar decisiones acertadas, nos produce estrés, desequilibrio emocional, y terminamos accediendo a lo primero que venga, lo más fácil, que generalmente, es lo más negativo.

La mejor forma de combatir esa incertidumbre, es con certezas, y esas certezas están en datos históricos, antiguos como actuales, esos que nos demuestran cómo y cuándo las cosas eran mejores, funcionaban distinto –para bien- y hacer uso de ellas sin temor. Esas certezas, definitivamente, están en los valores, en esos principios que nos legaron, el del respeto, el del compañerismo, de la solidaridad, del amor sin condición, esos que me permiten resistirme a que los amigos de mis hijas, por ejemplo, digan vulgaridades delante de mi, que alguien me intente tazar, o a una de mis hijas, por lo que NO se posee, esos que me hacen pararme del asiento de autobús cuando una señora mayor está de pié, esos que nos guían en el mejor desempeño de la conducta diaria y que desarrolla en la persona, su sentido de humanidad.

No es tan difícil, si, da flojera por momentos, pero vale enteramente la pena… y aunque rece el dicho que una gaviota no hace verano, también en cierto que el aleteo de una sola mariposa, es capaz de cambiar el curso de la naturaleza… yo, prefiero ser mariposa.

Los quiero enorme… mis besos alados ♥

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