Después de Auschwitz y otras yerbas

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de Gangaji

No tienes que herir para enseñar, ni ser herido para aprender.

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del Rabbi Menajem Mendl de Kotzk

No hay cosa más recta que una escalera torcida y no hay nada más íntegro que un corazón quebrado.

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de Adolfo Bioy Casares

Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros.

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de Anaïs Nin


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de Proverbio chino

Aquel que lo piensa mucho antes de dar un paso, se pasará su vida completa en un solo pie.

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de Salvador Dalí

La única diferencia entre un loco y yo, es que el loco cree que no lo está, mientras yo sé que los estoy.

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de Charles Bukowski

Supongo que el único momento en que la mayoría de la gente piensa en la injusticia es cuando le sucede a ellos.

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de Julio Cortázar

Algún día encontraremos lo que estamos buscando. O quizás no. Quizás encontremos algo mejor.

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de Kirk Douglas

Cuando se ve de cerca a la muerte, la vida se te hace mucho más dulce.

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Los dones - Jorge Luis Borges

Le fue dada la música invisible
que es don del tiempo y que en el tiempo cesa;
le fue dada la trágica belleza,
le fue dado el amor, cosa terrible.

Le fue dado saber que entre las bellas
mujeres de la tierra sólo hay una;
pudo una tarde descubrir la luna
y con la luna el álgebra de estrellas.

Le fue dada la infamia. Dócilmente
estudió los delitos de la espada,
la ruina de Cartago,
la apretada batalla del Oriente y del Poniente.

Le fue dado el lenguaje, esa mentira,
le fue dada la carne, que es arcilla,
le fue dada la obscena pesadilla
y en el cristal el otro, el que nos mira.

De los libros que el tiempo ha acumulado
le fueron concedidas unas hojas;
de Elea, unas contadas paradojas,
que el desgaste del tiempo no ha gastado.

La erguida sangre del amor humano
(la imagen es de un griego) le fue dada
por Aquel cuyo nombre es una espada
y que dicta las letras a la mano.

Otras cosas le dieron y sus nombres:
el cubo, la pirámide, la esfera,
la innumerable arena, la madera
y un cuerpo para andar entre los hombres.

Fue digno del sabor de cada día;
tal es tu historia, que es también la mía.

Jorge Luis Borges, Sin categoría
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