Después de Auschwitz y otras yerbas

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Ernesto Sábato

de Ernesto Sábato

No quedaba sino esperar una feliz circunstancia, de esas que suelen presentarse cada millón de veces: que ella hablara primero.

Ernesto Sábato

de Ernesto Sábato

Uno se embarca hacia tierras lejanas, indaga la naturaleza, ansía el conocimiento de los hombres, inventa seres de ficción, busca a Dios. Después se comprende que el fantasma que se perseguía era Uno-Mismo.

Ernesto Sábato

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Y aunque no me hago muchas ilusiones acerca de la humanidad en general, me anima la débil esperanza de que alguna persona llegue a entenderme. Aunque sea una sola persona.

Ernesto Sábato

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–Así se da la felicidad.
¿Qué quería decir? Se quedó escuchándolo, anhelante, como siempre que se
trataba de algo vinculado a Alejandra.
–En pedazos, por momentos. Cuando uno es chico espera la gran felicidad,
alguna felicidad enorme y absoluta. Y a la espera de ese fenómeno se dejan
pasar o no se aprecian las pequeñas felicidades, las únicas que existen. Es
como…
Se calló, sin embargo. Al rato continuó:
–Imagínese un mendigo que desdeña limosnas por el camino, porque le
han dado el dato de un formidable tesoro. Un tesoro inexistente.

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Yo no decía nada. Hermosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo.

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La reconocí inmediatamente; podría haberla reconocido en medio de una multitud. Sentí una indescriptible emoción. Pensé tanto en ella, durante esos meses, imaginé tantas cosas, que al verla, no supe qué hacer.

Ernesto Sábato

de Ernesto Sábato

(…) No hay casualidades sino destinos. No se encuentra sino lo que se busca, y se busca lo que en cierto modo está escondido en lo más profundo y oscuro de nuestro corazón. Porque si no, ¿cómo el encuentro con una misma persona no produce en dos seres los mismos resultados? (…) Así, marchamos un poco como sonámbulos, pero con la misma seguridad de los sonámbulos, hacia los seres que de algún modo son desde el comienzo nuestros destinatarios.

Ernesto Sábato

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Pensé tanto en ella, durante esos meses, imaginé tantas cosas, que al verla, no supe qué hacer.

Ernesto Sábato

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Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.

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Así se da la felicidad. En pedazos, por momentos. Cuando uno es chico espera la gran felicidad,
alguna felicidad enorme y absoluta. Y a la espera de ese fenómeno se dejan pasar o no se aprecian las pequeñas felicidades, las únicas que existen.

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