Después de Auschwitz y otras yerbas

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Ojos - Mario Alberto Geller

Tus ojos me miran y no me reconocen.
Tu cuerpo me conoce y evita mi presencia.
Presencio tu rechazo y me siento responsable.
La culpa que me agobia es no haberte comprendido.

Entiendo ya muy tarde que mi amor ha sido en vano.
Amar el desamor marcó este fatal destino.
Sino imaginado por un dios impiadoso.
Deidad maldita que reina en la noche negra.

Oscuridad espesa que obnubila mi alma.
Esencia de mi ser partido en mil pedazos.
Fragmentos de mi vida que sólo son espectros.
Fantasmas que me acosan cada vez que dormito.

Insomnio de mil horas que apenas me sosiega.
Paz de los sepulcros que oculta un dolor inmenso.
Fuente de tristeza que inspira mil palabras.
Vocablos incoherentes que gritan lo indecible.

Búsqueda sin sentido de expresar mis sentimientos.
Cantera infinita de clamores y llantos.
Sonido de mis huesos que gimen al quebrarse.
Osamenta que apenas sostiene estos andrajos.

Restos agostados del hombre que fui un día.
Tiempo perdido esperando lo imposible.
Anhelo de un afecto que nunca será mío.
Ausencia de tu vida cuando más me hacías falta.

Aire que no tengo para andar este camino.
Sendero pedregoso apenas transitable.
Esfuerzo denodado por ir a ningún lado.
Sitios extraños en los que siempre he estado.
Lugares familiares donde al final me extraño.

Carencia de fulgores que alumbren mis pasos.
Rostros velados que apenas si distingo.
Figura que entre ellos resalta en el fondo.
Soporte de luceros profundos e insondables.
Tus ojos que me miran y no me reconocen.

Mario Alberto Geller

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