Cultura Cuba

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LA MEDIOCRIDAD


La mediocridad es la antítesis del talento, si el talento forja su camino con estudio, esfuerzo y mucho laboriosidad, la mediocridad pretende llegar rápido, alcanzar los resultados rápidos y sin hacer mucho esfuerzo: lo copia.

De eso está muy lleno internet, de copiadores del talento ajeno al que tratan de sacar partido con un remedo de baja calidad pero que a ellos, los mediocres, le da el caparazón suficiente para cubrir su desnudez.

El talento es un don de Dios, se cultiva y crece con el esfuerzo, se embellece cuando va acompañado del desprendimiento, la bondad y el amor al prójimo… pero cuidado, a veces se hace patán, insolente, autosuficiente y se seca dormido sobre los laureles y la adulación de los mediocres.

Hoy que los medios en el mundo se han democratizado y se hace fácil que cualquier persona pueda expresar y poner su pensamiento y creatividad a disposición de todos, hace falta que el talento sea responsable, porque nada es peor que la manipulación, la desinformación y el burdo intento de coapta a otro.

Por eso el remedio sigue siendo la cultura y la educación, modos sociales de alcanzar por la vía del esfuerzo lo que el talento hace fácil y la mediocridad quiere enseguida,  para que lo entiendan todos y tener su momento de brillo.

Al mediocre le acompaña siempre la envidia y el egoísmo, la ganancia y reconocimiento fácil que lo hará centro por un momento para luego perderse en la vorágine de su triste mediocridad.

El talento es eterno, el esfuerzo loable, el altruismo cualidad que debe acompañar a todos los seres humanos para ser bueno, como categoría superior de lo humano, lo demás es fanfarria para un día.

Por eso no me preocupan las copias, solo quiero compartir con la comunidad humana, ser un voz más en el concierto humano y si logro una nota de solista perdónenme los mediocres, no fue mi intención, simplemente era la que iba en ese momento. Un fuerte abrazo a los amigos.

Opinión

LAS MUCHAS LUCES DE CÉSAR


El sábado 4 de mayo murió en su Habana el cantante y compositor César Portillo de la Luz, para nosotros los cubanos alguien que no necesita de presentaciones, para el mundo, tal vez no diga mucho su nombre si no lo acompaño de títulos de canciones que hoy están en el repertorio de muchos cantantes del Mundo, habló de “Contigo en la distancia” y “Tú mi delirio”, obras maestras de la canción universal interpretadas por voces populares como Luís Miguel, Cristina Aguilera, Placido Domingo, Andrea Bochelli y otros y otros que tan vez no sepan el nombre del autor, ni siquiera sepan que es cubano, pero que entonan estos dos hermosos himnos al amor. Para saber un poco más de nuestro César musical aquí les va la crónica de Pedro de la Hoz publicada en el periódico Granma:

Pedro de la Hoz

Murió el cantor pero vive la canción. Cumplidos los noventa años el pasado 31 de octubre, César Portillo de la Luz partió el último sábado. Un paro cardiorrespiratorio derrumbó definitivamente a un paladín que nunca colgó los guantes. Su obra siempre estará llena de luces. Es de los imprescindibles en la historia de la canción cubana.

Habanero de origen humilde —padre constructor y torcedor de tabaco; madre ama de casa—, tuvo en el seno familiar su primer contacto con la música, pues en el hogar era frecuente que se entonaran los aires trovadorescos de moda.

En plena adolescencia solía reunirse con muchachos de su edad en el Parque Villalón a cantar tangos, criollas y corridos mexicanos y comenzó a tener trato con la guitarra, instrumento en el que muy pronto advirtió posibilidades armónicas que lo llevarían a plantearse un modo diferente de acompañar las melodías.

En tales trajines César no estaba solo. En esa década unos cuantos jóvenes comenzaron a explorar una nueva sensibilidad en la canción cubana: José Antonio Méndez, Ángel Díaz, Ñico Rojas —las noches del Callejón de Hamel—, Frank Emilio Flynn, Aida Diestro, el Niño Rivera, Orlando de la Rosa, Rosendito Ruiz y luego Frank Domínguez y la inefable Marta Valdés. Había nacido el filin, una auténtica revolución en la cancionística cubana, segunda estación de la trova insular en el siglo, con César entre sus cúspides.

César se bandeaba pintando casas y apartamentos y dando clases de guitarra, porque de componer canciones nadie podía vivir. Él mismo no se consideró nunca un intérprete. Pero comenzaron a tener salida sus obras, curiosamente en agrupaciones de música bailable, que entre uno y otro número movido acostumbraban a insertar boleros.

Y así fue cómo dio con el Conjunto Casino y pegó varias de sus piezas más reconocidas, rápidamente expandidas a México y otros países de América Latina.

Ya en los cincuenta, la obra de César encontró voces que le propiciaron una difusión masiva de sus canciones: desde el mexicano Pedro Vargas al chileno Lucho Gatica, incluyendo al norteamericano Nat King Cole.

Como caballo de batalla, una obra compuesta en 1947, Contigo en la distancia, a la que siguieron, entre otras, Realidad y fantasía, Tú mi delirio y Noche cubana. Sobre Contigo en la distancia confesó muchos años después al impar Orlando Castellanos:

Me di cuenta que esta canción, y en este caso me pasó como al burro de la fábula, que toca la flauta por casualidad, había expresado el problema del complemento que representa, para la pareja, la otra parte. Que era una canción que lo mismo podía cantársela un hombre a una mujer, que una mujer a un hombre. Porque podían sentir ambos la misma vivencia que expresaba la canción y que esto había determinado, a mi juicio, el éxito; no los valores estéticos en particular o en primer orden, sino que era una canción con una vivencia tan universal, tan común, que se convirtió en una canción de todos.

La popularidad de las obras de César contribuyó a que cimentara una carrera trovadoresca en La Habana de la medianía de siglo, época de oro de los pequeños clubes en El Vedado y otros sitios de la capital. En el Pico Blanco, del hotel Saint John, José Antonio y César reinarían por largo tiempo.

Al triunfar la Revolución, César ya tenía una obra consolidada. No le faltaron ofertas económicamente atractivas. Pero para quien siempre había simpatizado con la izquierda, los nuevos tiempos de la Patria representaban una oportunidad de realización colectiva en la que su individualidad tenía mucho que aportar. No se trataba únicamente de la dignificación del trabajo artístico, sino de la de todos los cubanos.

Así lo entendió un hombre que experimentó un notable crecimiento intelectual a partir de la década de los sesenta, en los que se contó entre los fundadores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba —mano a mano con su amigo Nicolás Guillén—, estudió

Filosofía y Economía Política, colaboró con el movimiento obrero y representó a Cuba en diversos escenarios internacionales.

Añadió nuevos hitos a su obra, entre los que destacan Canción a un festival, Son al son, Canción a la canción y Canción de los Juanes, esta última de clara inspiración guilleniana. En 1967, motivado por la resistencia del pueblo vietnamita contra la agresión norteamericana, dedicó una composición a esa hazaña.

El mexicano Luis Miguel, el español Plácido Domingo, la norteamericana Cristina Aguilera, y los puertorriqueños Andy Montañez y José Feliciano lo incorporaron a sus repertorios. También lo hicieron populares bandas de baile como Los Van Van y los japoneses de la Orquesta de la Luz. El guitarrista Joaquín Clerch y la Orquesta Sinfónica Nacional grabaron una suite instrumental de obras suyas.

Cuba le rindió honores mediante varias condecoraciones estatales. Pero también, en silencio, él honró a Cuba, con donativos a instituciones culturales y de la salud y el aporte financiero para la producción de un documental sobre los Cinco Héroes realizado por el ICAIC.

Pocos días antes de cumplir 90 años confesó a este redactor: “Yo pudiera decir como Neruda: confieso que he vivido. Pero no lo haré. Lo importante es que vivan mis canciones”.

Tomado de la edición digital del periódico Granma, 6/5/2013

Cultura

JUAN GUALBERTO GÓMEZ, LA VOZ MÁS ALTA CONTRA LA ANEXIÓN

El 2 de marzo de 1901 el gobierno de los Estados Unidos de América aprobó la Enmienda Platt, apéndice intervencionista y antinacional que supeditaba las relaciones de Cuba con el mundo a las aprobaciones del gobierno yanqui, así como imponía un leonino tratado de reciprocidad comercial entre ambos países y se abrogaba el derecho de intervenir militarmente en Cuba cada vez que sus intereses estuvieran en peligro, lo hicieron dos veces, primero entre 1898 y 1902 y luego entre 1906 y 1909.

La reacción del pueblo cubano fue masivamente de rechazo, la gente salió a las calles para denunciar la Ley Platt y en la Asamblea Constituyente que sesionaba en el Teatro Martí se creó una Comisión que redacta una respuesta a la comunicación del gobernador militar. La ponencia fue encargada al eminente político negro, compañero de José Martí y miembro de aquel cuerpo legislativo.

Escribió Juan Gualberto, “la Enmienda altera esencialmente el espíritu y la letra de la Resolución Conjunta, de abril de 1898 y del Tratado de París de se mismo año, en ellos se refrenda el derecho de los cubanos a ser libres e independientes”

Argumenta que la Enmienda Platt “…tiende por los términos de sus clausulas principalmente a colocar a la Isla de Cuba bajo jurisdicción, dominio y soberanía de los estados Unidos.”

A Estados Unidos “…de hecho y derecho le correspondería la dirección de nuestra vida interior.

“Solo vivirán los Gobiernos que cuente con su apoyo y benevolencia y lo más claro de esta situación sería que únicamente tendríamos gobiernos raquíticos (…) condenados a vivir más atentos a obtener el beneplácito de los poderes de la Unión (EE.UU.) que servir y defender los intereses de Cuba”

“Solo tendríamos una ficción de gobierno y pronto nos convenceríamos de que era mejor no tener ninguno y ser administrados oficial ya abiertamente desde Washington que por desacreditados funcionarios cubanos, dóciles instrumentos de un Poder extraño e irrespetuoso”

Tras la lectura de la Ponencia de Juan Gualberto Gómez se produjo un encendido debate y se acentuó la división y el desconcierto entre los delegados cubanos a la constituyente y se aprobó enviar una comisión a la Unión para “conocer los propósitos de los Estados Unidos.

La respuesta a sus indagaciones fue siempre la misma, o la Enmienda Platt debía aprobarse íntegra como parte de la Constitución de la República, de lo contrario ellos no se irían de Cuba.

En carta al presidente de los estados Unidos, Teodoro Roosevelt, fechada el 12 de abril de 1901, el gobernador militar de la isla Leonardo Wood le dice que en la Asamblea Constituyente había alrededor de ocho “degenerados” dirigidos por un “negrito de nombre Juan Gualberto Gómez”, contra quien escribe violentos e infames insultos.

El 12 de junio de 1901 la Enmienda Platt se “aprueba” con la oposición de de tres delegados encabezados por Juan Gualberto Gómez.

El mismo 20 de mayo de 1902, el mismo día en que se oficializaba la República con enmienda, Juan Gualberto Gómez escribe en el periódico “El Fígaro”:

“La era de las revoluciones sangrientas deben darse por terminadas en Cuba. Nadie debe pensar entre nosotros en motines y revueltas. Solo si se intentara por los extraños atentar a lo que queda de libertades y de derechos, y a la semi-independencia que nos deja el malhadado apéndice constitucional, sería justificada la suprema y desesperada apelación a las armas, para defender los restos de nuestro patrimonio y de nuestro decoro…Pero más que nunca hay que persistir en la reclamación de nuestra soberanía mutilada: y para alcanzarla, es fuerza adoptar de nuevo en las evoluciones de nuestra vida pública las ideas directoras y los métodos que preconizara Martí, cuando su genio previsor dio forma al sublime pensamiento de la revolución…”

Era la viril respuesta de un cubano a la infame intervención y a la mutilada República que nacía, por eso el cubano de hoy no tiene nada que celebrar el 20 de mayo, ese día nació la República a medias, bajo la sombra de las barras y las estrellas.

Historia

¿HACIA CUÁL PROSPERIDAD?


Muy de acuerdo contigo Pepe, pero como bien dice la prosperidad no puede caer del cielo complaciente del estado, sino del trabajo de la gente, que debe ver los frutos sin traba, prosperidad es vivir sin precariedad en la vida cotidiana que es la que más nos golpea. Ya conquistamos derechos universales, ya los hicimos nuestros, pero vivir como la gente decente y trabajadora, no puede convertirse en un infierno de papeleos y sobornos a cientos de personajillos incrustados en la burocracia estatal y que te siguen cobrando por hacer realidad tus derechos, pero yo también apuesto a la prosperidad, sostenible, diversa y participativa, esa es la idea. En realidad la consigna debió ser: “Por una Cuba Próspera y Sostenible”

José Alejandro Rodríguez

Demasiado predecible cada Primero de Mayo en multitudes, entusiasmo y consignas. Pero es curioso: por encima de tantos problemas en órbita, la gente en Cuba sigue marchando alegre y colmando plazas y calles el Día del Trabajo, por un entrañable sentido de pertenencia a país y a sociedad, que es rara avis en este mundo atomizado. Un sentido de posesión que urge potenciar mucho más en toda su dimensión y diversidad.

Cuidado, te dices, no seas rehén de las rutinas y abre los ojos, que por algo la gente avanza en bloque, por encima de disensos, de mi, de tu y de su criterio. Y lo hace en estos últimos Primero de Mayo, mucho más por la Cuba que cambia. Por la Cuba audaz, que enfrenta no pocas resistencias internas y externas de quienes quisieran un país hibernado, por diversas conveniencias aquí y allá. Por la plenitud de una Revolución que desanda caminos ya trillados de inoperancia y adormecimiento, y retoma sus ardores fundacionales, para esta vez intentar la toma definitiva de los cuarteles de la inteligencia, la iniciativa y la plenitud.

Sí, porque de caídas y derrumbes se sabe mucho como para no entretenernos con los errores importados y los domésticos, ni adormecernos con los innegables avances. Tenemos gravitando el alerta perenne de Fidel, de que la Revolución podría desaparecer por los propios dislates de los revolucionarios.

«Por un socialismo próspero y sostenible» es el lema de esta fiesta de los trabajadores. A fuer de sincero, temo que palabras tan retadoras de insurgencias —¿qué socialismo ha franqueado ya ese umbral hasta ahora?— se pueden convertir en eso: un lema, consignas manoseadas, por esa proverbial facundia que tenemos para indigestarnos de vocablos, si no las convertimos en hechos. Y me niego a aceptar que cualquier distracción o inconsecuencia nos pueda desviar de ese socialismo en constante renovación, que suelte sus propios lastres para remontar el vuelo de la invulnerabilidad.

Próspero. El término huele a novedad, en un país que, durante mucho tiempo, y luego de hondas transformaciones que abrieron el horizonte y las perspectivas a los más, a los sempiternos perdedores, pretendió por nobles idealismos promediarlo todo tan equitativamente, sin palancas diferenciales.

Prosperidad entendida como lo que pretende esta actualización del modelo económico: desatar los nudos que frenan las fuerzas productivas, vindicar el trabajo, ya estatal o no estatal, como la principal fuente de redistribución de las riquezas, que seduzca y estimule a los que más aportan, y los ponga en su lugar frente a los pillos, holgazanes y acomodados. Prosperidad es crecer bien y con calidad, sin mediocridades, para ir disminuyendo la brecha entre las elevadas expectativas y necesidades que genera un modelo social inclusivo y abarcador, y las contribuciones que puede aportar nuestra aún ineficiente e ineficaz base económica.

Prosperidad es también competitividad, el aprovechar e incentivar mucho más esa inteligencia cultivada del cubano —no extraviarla más—, para convertir a nuestra economía y sociedad en verdaderamente sostenibles y no dependientes y vulnerables, en los complejos escenarios del mundo de hoy, y con el feroz bloqueo norteamericano sobre la nación, entre tantas obsesivas hostilidades para con este terruño irreductible.

Próspero y sostenible, en tanto que lo logremos de manera inclusiva y participativa, contando con todos, por diferentes que sean; en la medida en que lo discutamos y decidamos en la familia nacional, ensanchando los cauces de la democracia socialista, y comprendiendo que el gobierno de los asuntos pasa por un camino de doble interacción, de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba.

Próspero y sostenible son consustanciales para el socialismo que se renueva hoy. Mucho más por eso, que por viejas y obvias certidumbres, marcharon ayer los cubanos, e hicieron un alto a sus problemas con la alegría de la posesión. Esa es una excelente señal de la Revolución para los eternizadores de la abulia.

Tomado del periódico Juventud Rebelde, versión digital. Jueves 2 de mayo de 2013

Costumbres, Opinión, Política

LA MADUREZ


He amanecido un poco cuestionador, el mundo a veces se vuelve muy injusto con la gente de mi edad, real es que en estos días que corren muchos adultos mayores van detrás de la “quimera triste de la juventud”, y no porque la juventud sea triste en sí, lo triste es querer eternizarla en afeites y cosméticos viviendo el drama del natural envejecimiento.

Los años altos son los años hermosos de contemplar la vida que se ha vivido, no para vanagloriarse de ella sino para pasar revista y preparar el legado que cada uno debe dejar sobre esta tierra.

Yo aprendí con mis abuelas y mi madre, más que con la escuela, la ética sale del hogar y es simple: se bueno, nunca hagas daño a nadie, se honesto y no seas envidioso,… después muchas más cosas que ellas y el tiempo vivido se encargaron de mostrarme, pero siempre para reafirmar algo, cada uno de nosotros es único y tiene una misión en la vida, que en primer lugar debe realizarse en la familia y después por ampliación en la sociedad.

Se aprende siempre, pero se enseña también, la vida es la gran maestra y por ello cada persona que haya llegado a la cumbre de la edad debe trasmitir, no para ser seguidos como dioses, sino para que su acervo quede en los suyos y en quienes le rodean, esa es la inmortalidad, vivir en los otros, crecer en sus experiencias, virtudes y defectos.

Pero en los tiempos que corren la gente parece correr tras los placeres de la vida como único objetivo de ella, malgastando su tiempo y el fruto de su trabajo, viviendo rápido las famosas dos primeras edades, quemando etapas y llegando a la ancianidad como apagadas mechas que no tienen energía, condenadas solo a perecer.

No quiero para mis días viejos, el rincón de los olvidos, ni la compasión de los allegados, dispuestos a soportarme, quiero el disfrute de la experiencia acumulada, la vista larga de mi mente y el intenso y no menos fuerte latido de mi corazón. Ese será mi legado.

Opinión

OTORGAN LA ORDEN JOSÉ MARTÍ A FINA GARCÍA-MARRUZ


En Cuba nadie concibe a esta mujer sin la presencia de su esposo el gran cubano Cintio Vitier, ambos formaron un binomio de amor y de altura cultural capaz de que hoy no podamos hablar de uno sin que pensemos en el otro.

Cintio se nos fue físicamente hace unos años, pero junto a nosotros está su compañera, viva, talentosa, con una obra propia que su modestia hace recoger como alas de palomas, pero que refulge cada vez que esos temas martianos tocado desde lo íntimo por ella, salen al paso de todo el que indaga sobre José Martí, su obra de vida y el legado para todos los seres humanos.

Fina además dé, es poetiza de reconocida obra entre nosotros y en el mundo hispanoamericano, fue de las fundadoras del Grupo Orígenes, no a la sombra de nadie, que ya sería mérito, sino por una sólida obra que nos habla de su ser femenino, de su modo de ver desde la bondad y la intimidad del hogar, para mostrarnos ese mundo inmenso que persiste en lo cotidiano.

Es el ícono vivo de aquel grupo, la guardadora del fuego, para que no le olvidemos, pero que tampoco se tergiverse en la maraña de símbolos e interpretaciones. La cubanía, el ser espiritual de esta isla tiene en ella su vaso de ofrenda, ese que no se lleno de hiel cuando los profanos nuevos quisieron negar su valía por su fe y tuvo que aguardar sin rencores a que los vientos de la necesidad y la corduras disolvieran el polvo y dejaran solo el mérito que dice ella no merecer.

Nadie como ella para recibir la Orden Nacional José Martí, nadie la recibirá en vida dos veces, porque en la que se le otorgó a Cintio estaban también sus méritos de intelectual plena y honesta, tanto como madre, amiga y persona: felicidades Fina desde este anónimo rincón de mi corazón:

«El Consejo de Estado de la República de Cuba, a propuesta de su Presidente, acordó otorgar la Orden José Martí a la destacada intelectual Fina García-Marruz, quien arriba hoy a 90 años de fecunda y ejemplar existencia, en reconocimiento a sus valiosos aportes a la cultura cubana.

«Fina constituye una de las voces más relevantes de la literatura hispanoamericana del siglo XX, que la ha hecho merecedora de numerosos premios y condecoraciones nacionales e internacionales.

«La Orden conferida le será impuesta próximamente en acto solemne.»

Tomado del periódico Juventud Rebelde, versión Digital, 28/4/2013

Cultura

“HE AQUÍ UN GRAN SACERDOTE, UN SACERDOTE VIVO: EL TRABAJADOR”



La semana próxima celebraremos en Cuba el Día Internacional de los Trabajadores conmemoración que nació hace más de un siglo para rendir homenaje a los miles de obreros que en el mundo luchaban y luchan por sus derechos fundamentales: derecho al trabajo, seguridad social, protección contra las injusticias de sus patronos y algo mucho más sublime, respeto a sus derechos humanos, que van más allá de votar, salir a la calle y tener la libertad de hacer los que nos venga en gana, tener un trabajo digno que sirva para mantener a la familia, darle educación a los hijos y protección de salud tanto para él como a su familia, son reivindicaciones que muchos sueñan en el mundo, pero que no tienen.

Ya no son los tiempos de consignas sectaristas que ponían al trabajador en el lugar de ser el “príncipe de los explotados” y por tanto con derecho a liderar un posible mundo mejor; todo el que sufra una injusticia sobre la tierra, todo el que está desamparado, todo el que ha sido dejado a un lado, explotado y luego desechado por el gran capital, merece ese mundo mejor, que no caerá del cielo sino que abra que ganar con las armas de hoy, con la convicción de hoy de que podemos hacerlo con nuestras manos.

Nuestro José Martí quiso echar su suerte con los pobres de la tierra y por eso dedicó una parte de su obra a esa gente que en mayoría clama en el mundo por un presente y un futuro mejor:

El primer encuentro de José Martí con el movimiento obrero ocurrió en México a donde llegó en 1875 después de cursar sus estudios universitarios en España, se había separado de Cuba en 1871 tras ser juzgado y condenado por oponerse al colonialismo español en la isla. En México trabajó como periodista de la Revista Universal, se interesa por las actividades reivindicativas de los trabajadores y no pierde oportunidad para mostrar sus simpatías, “…causa un noble orgullo sentirse en un pueblo en el que muchos hombres aman ya el trabajo y van siendo capaces de cumplir su misión”, además de ser elegido para participar en un congreso obrero convocado en 1876 por los trabajadores mexicanos.

Luego será el contacto con el poderoso y heterogéneo movimiento obrero de los Estados Unidos, permeado por los anarcosindicalistas y mayoriado por los cientos de miles de emigrantes, principalmente europeos.

En un primer momento sus crónicas mostraban una severa valoración de los métodos violentos de lucha de los obreros, con sus huelgas frecuentes e intensas. Su criterio irá evolucionando en la medida que conoce al país, al capitalismo y a los trabajadores: “Se viene encima, amasado por los trabajadores, un universo nuevo”

Al organizar el Partido Revolucionario Cubano para emprender la emancipación de Cuba y Puerto Rico, José Martí contactó con el organizado y patriótico proletariado cubano, asentado en la península de La Florida, principalmente en Tampa y Cayo Hueso. Eran en su mayoría obreros tabacaleros, agrupados en barrios de esas ciudades, verdaderos hervideros de cubanía, que acogieron gratamente la prédica radical y sincera del Apóstol.

Los une a su labor revolucionaria y solicita su ayuda para organizar la “Guerra Necesaria” con la que se lograría la independencia de Cuba y Puerto Rico. Martí acude a los humildes, en ellos encuentra valor, patriotismo y disposición de lucha y constituye el factor principal para lograr la unidad de todos los que quieran libre a Cuba, no importa su condición social o su orientación política.

La suerte de la revolución independentista que el organiza, la fía a los trabajadores, a los humildes de la emigración y de la isla y por ello dice con vehemencia: “Son como siempre los humildes, los descalzos, los desamparados, los pescadores…los que se juntan frente a la inequidad, hombro con hombro” porque, “la verdad se revela mejor a los pobres y a los que padecen”

José Martí organizó la guerra de liberación nacional en Cuba a través de un Partido cuyos objetivos iban más allá de la independencia, en momentos cruciales de la historia de Cuba y de América Latina, y sufragada principalmente por los trabajadores y la emigración revolucionaria de la isla, su prematura muerte en combate dejó trunca sus ideas que aún mantienen su vigencia.

Cultura, Historia, José Martí

EL SOCIALISMO


A veces vale la pena volver sobre lo escrito, porque la realidad y nuevas lecturas te dan una perspectiva distinta de un mismo problema, de eso se trata y reescribo estas notas sobre un tema del que los cubanos hablamos constantemente porque lo sufrimos en carne propia, envuelto en una propaganda oficial que diferente a la de hace veinte años insiste en decirnos que la solución a nuestros problemas está en nuestras manos…puede ser pero esas manos están atadas y el “libre albedrio” sigue siendo un espejismo en esta “isla global” donde lo real es una precariedad que no te mata pero te consume.

Releyendo viejas notas ya publicadas, encuentro estas sobre el socialismo como sistema social y la dicotomía acerca de su factibilidad o no en cualquier país, más en los países pobres donde por lo general las deudas sociales son muy grandes y la mayoría de la gente está empantanada en un sobrevivir sin futuro.

Ahora mismo una crisis de carácter planetario quiebra el sueño de la “clase media” ese término medio social que espera ascender al grupo de los ricos y sin embargo con un poco de inestabilidad del sistema económico capitalista va a parar al grupo de los pobres, pero con la frustración de la derrota y la tara de las deudas.

Teorizar requiere horas de estudios a veces toda una vida, pero la realidad nos pisa los talones con necesidades de seres vivos que son imprescindible satisfacer, por eso Fidel dijo una vez que el capitalismo se construía solo, porque se basa en el egoísmo de la gente, mientras que el socialismo había que construirlo conscientemente, porque había que levantarlo con la solidaridad y el altruismo humano, era más o menos la esencia de aquellas palabras de un soñador que ha dedicado toda una vida para guiar un proceso perfectible, hecho por mujeres y hombre que se equivocan, se acomodan o arriman las brazas al sartén de sus necesidades egoístas, hasta el punto de hacer peligrar la obra social.

En primer lugar, para ser honesto, quiero delimitar mis ideas, creo en el socialismo y he crecido plenamente en este sistema de justicia social, con miles de carencias, insatisfecho pero orgulloso de lo que hemos logrado. Muchos factores internos y externos han frenado el mayor desarrollo de nuestra sociedad, pero en lo personal sigo creyendo en ella y en la posibilidad de mejorarla y no de cambiarla por un sistema capitalista que nos hará más desiguales y donde la novedad es que tendremos: “algunos millonarios”, por poner un ejemplo.

He aquí algunas consideraciones de José Martí sobre las ideas socialistas, las palabras mantienen su vigencia:

«Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: -el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas: - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados… Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas, y de menos claridad natural: explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa.»

Carta a su amigo Fermín Valdés Domínguez

Mayo de 1894

Opinión, Política

EL DÍA DE LA TIERRA



José Martí en la Naturaleza. Dibujo de Orestes Suárez

para la revista infantil ZUN-ZUN, 1985

Hoy es el Día de la Tierra, nuestra “maltratada y única nave espacial” como dice un famoso comentarista de Telesur, la que el hombre creyó inagotable fuente de riquezas por años y que al final se ha convertido en fuente de codicia para unos cuantos millonarios que pretenden seguir jugando el juego de “dueños del mundo” a costa de saquear el patrimonio común de TODOS LOS SERES HUMANOS.

Hoy es un día para reflexionar sobre el cómo ayudar al “planeta azul”, cómo conseguir que nuestro hogar común sea el paraíso ideal de la vida en el que no solo nos empeñemos en vivir a lo grande, sin importarnos quién come y quién no en este mundo, que al mismo tiempo despilfarra recursos, gasta millones en banalidades y hace del negocio de la guerra el más lucrativo de todo.

Leguemos a nuestros hijos y nietos un planeta mejor del que vivimos, por vergüenza humana y porque somos la mayor creación de la evolución, por ende los más responsables con el único sostén de nuestras vidas que es la TIERRA.

Les dejo con un puñado de aforismos de nuestro José Martí sobre estos temas, desde el pasado nos alerta para que tengamos futuro:

“Si la tierra espera y oye, ¿por qué no hemos de bajar la mano amiga hasta la tierra?”(T.6:310)(1875)

“Vivir en la tierra no es más que un deber de hacerle bien” (T: 7:118) (1878)

“Vengase la Tierra de los que la descubren, y toda superioridad de sus hijos, que como daga loca vuelve contra el mismo que la ciñe” (T13:258) 1883

“Tierra, cuanta haya debe cultivarse: y con varios cultivos,-jamás con uno solo. Industrias, nada más que las naturales y directa” (T.10:197) (1885)

“Aflige ver herida con un propósito interesado la tierra que se está levantando con dificultad de su lecho de angustias” (T.8:29) (1886)

“Estudiar las fuerzas de la naturaleza, y aprender a manejarlas, es la manera más derecha de resolver los problemas sociales” (T.13:520) (1883)

“… ¡qué enojo, el de la naturaleza perseguida! Se vuelve hacia el hombre, y como el tigre al cazador, de un golpe de grifo lo desfibra y aplasta. Gruñe y tiende.” (T.10:24)(1884)

“…en bosques, como en política, no es lícito derribar sino para edificar sobre las ruinas”(T.10:321) (1885)

Cultura, José Martí

ALFREDO GUEVARA


Ayer viernes murió en La Habana Alfredo Guevara, eminente intelectual de izquierda, comprometido con las mejores causas humanas e intransigente defensor de los derechos de los intelectuales a su libre expresión, acogencia de estéticas y compromisos, siempre y cuando se asumieran con honestidad. Su curriculum de vida lo hace Pedro de la Hoz en el trabajo que reproduzco para ustedes, pero Alfredo es más que eso, con su honestidad, su prestigio y su influencia dentro de la Revolución, impidió males mayores en aquellos años tristes del QUINQUENIO GRIS, de entronización del populismo, la ortodoxia y el realismo socialista, triunfalista y estereotipado, fue grande desde su labor intelectual, casi un clandestino en su afán de salvar de aquella grisura a prestigiosas figuras de la cultura, y aunque no pudo impedirlo todo, mantuvo dentro del  Instituto Cubano de Artes e Industrias Cinematográfica (ICAIC), la semilla de la libertad de escribir, pensar y actuar, asumiendo la diversidad como divisa de la Revolución, cuyos líderes en aquellos tristes momentos olvidaron.

ALFREDO GUEVARA: LEALTAD, COMPROMISO Y LUCIDEZ

Autor: Pedro de la Hoz

Alfredo Guevara, fundador del cine cubano de la Revolución y uno de los principales promotores del Nuevo Cine Latinoamericano, falleció en La Habana este viernes a los 87 años de edad, a consecuencia de una dolencia cardíaca que se agravó en las últimas semanas.

Podía haber sido exclusivamente un hombre de cine y ello le bastaría para figurar entre las personalidades de mayor relieve en la cultura cubana a lo largo del siglo XX. Pero también fue un hombre de la política, un infatigable defensor y difusor de las ideas socialistas, un combatiente leal y lúcido, comprometido entrañablemente con el pensamiento y la acción de quien fue para él, desde el mismo momento en que lo conoció en los predios universitarios, su guía y paradigma, Fidel Castro.

Amante y conocedor del llamado séptimo arte, del cual fue promotor en la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, Guevara compartió con Julio García Espinosa y Tomás Gutiérrez Alea los avatares de la filmación de El mégano, película secuestrada por la tiranía ante su fuerte carga de denuncia social.

Por su implicación en el movimiento antidictatorial y en tareas insurreccionales fue perseguido y apresado en más de una ocasión.

En el exilio mexicano fungió como asistente de dirección de Luis Buñuel. Al triunfo de la Revolución, imbuido de la importancia de la cultura en el proceso que se iniciaba, recibió la tarea de fundar el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), organismo que dirigió durante dos etapas.

Puso desde entonces todo su empeño en el desarrollo de una filmografía nacional signada por un doble compromiso con la Revolución y el arte, la creación del Noticiero ICAIC, la búsqueda y formación de nuevos públicos (un ejemplo, el cine móvil en campos y montañas), el estímulo de los debates teóricos entre los realizadores y la integración del movimiento artístico e intelectual al cine (sirvan de ejemplos, el impulso al cartel y a la nueva trova).

Vinculado al Nuevo Cine Latinoamericano desde su punto de partida en los años sesenta, fundó en 1979 el Festival de La Habana y colaboró con la apertura de la Escuela de Cine y TV de San Antonio de los Baños. Desde el ICAIC brindó un decisivo apoyo a decenas de cineastas del continente.

Participó activamente en los Congresos de la UNEAC y en los últimos tiempos sostuvo diálogos y debates con jóvenes intelectuales y artistas en universidades y la Asociación Hermanos Saíz. También fue diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y por una década Embajador de Cuba ante la UNESCO.

De notable valor resultan los proyectos editoriales que llevó a cabo, entre ellos las compilaciones de ensayos, artículos y cartas Tiempo de fundación, Y si fuera una huella y Revolución es lucidez, y el epistolario cruzado con el italiano Cesare Zavattini.

Fue el primero en merecer el Premio Nacional de Cine. Recibió la Orden Félix Varela de Primer Grado, y en marzo del 2009, le fue conferida la Orden José Martí, la más alta distinción del Estado cubano, de manos del General de Ejército Raúl Castro.

Por voluntad propia sus restos mortales fueron cremados y las cenizas serán esparcidas hoy sábado a las 3:00 p.m. en la escalinata de la Universidad de La Habana.

Tomado del periódico Granma, versión digital. Sábado 20/4/2013

Cultura, Historia

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