Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

LA GOZADERA


Una buena parte de la población cubana justifica su no realización del proyecto de vida por las grandes dificultades económicas del país, los salarios bajos, lo caro que están los productos y su dificultad por estar en todo ese complejo mundo del “vivir la vida y mañana ya veremos”, esa es la mentalidad de muchos jóvenes ávidos de “disfrutar de la vida” en el concepto más lúdico de la palabra, fiestas, lucimiento para el grupo donde se mueven, perder el tiempo en la cursilería que el mundo de hoy pone en sus mente y antes sus ojos como el nuevo “opio de los pueblos”

¿Qué futuro tendrá mi hija en este país?, me pregunta un padre sobreprotector, que no ve en los estudios universitarios de esta su futuro, porque va a ganar poco y va a vivir las mismas precariedades que yo.

¿Qué futuro tú quieres para tu hija?, pregunté, la respuesta es antológica en el compendio de la superficialidad y el oportunismo: “qué viva bien[1], que tenga de todo y no tenga que preocuparse por nada”, para el cubano eso implica muchas cosas, incluyendo esa prostitución encubierta y ventajista de casarte con un “yuma”[2] que te ponga bien y vivas sin trabajar, no importa si el “yuma” tiene más años que Matuzalén, el “baro”[3] lo hace todo y además me puede mandar un dinerito para vivir e ir tirando aquí.

No voy a decir como los periodistas que publican en Cuba y los funcionarios cuando responden ante un error, que justifican los problemas, los errores y los horrores con aquellos de: “Claro es la actitud de una minoría” y por ahí viene ese discurso que se hace vació por repetitivo y esperado.

Para las sociedades no hay receta, puede haber mucha decencia en medio de una sociedad corrupta o puede haber una gran cuota de marginalidad, enajenación y conductas antisociales en medio de un proceso, por principios honesto y con clara vocación humanista y de bondad, pero ese lo construimos desde la familia, en el día a día y en cada lugar en que estemos.

Yo sigo soñando con un mundo mejor, con gente de alma limpia y no títeres consumistas con una cara en las redes sociales y una triste historia que arrastrar en las calles.


[1] “Vivir bien, entre este grupo social es tener materialmente resuelto sus problemas, aunque esta resolución no venga de su trabajo, ni del fruto de sus estudios

[2] Extranjero

[3] Dinero

Opinión

“LOS NIÑOS SON LA ESPERANZA DEL MUNDO”

Hoy es 1º de junio, DÍA INTERNACIONAL DE LA INFANCIA, posiblemente la jornada de Naciones Unidas más celebrada en Cuba, porque nos recuerda la prioridad que el estado revolucionario cubano ha dado a la infancia desde el triunfo de enero de 1959.

Los niños en los sistemas de desigualdad, injusticia e inestabilidad social son los que más sufren, son la víctima más desgarradora, porque no entienden la tragedia que viven, sin embargo viven abandonados por todos, olvidados por las grandes potencias decisoras que los tienen como “bajas colaterales”, “males necesarios” o cualquier otro eufemismo que oculten el terrible flagelo de ver sufrir a un niño por las guerras, el hambre, la falta de atención, la disolución de la familia o por perder la vida cuando vino al mundo para ser futuro y esperanza.

La Revolución Cubana ha tenido siempre como su programa prioritario, la protección de la infancia, basada en esa máxima martiana que nos sirve de título: enseñanza universal y gratuita, acceso a la salud y al bienestar mínimo, legislación familiar que apuntala sus derechos a crecer sanos, protegidos por la familia o a falta de esta por las instituciones del estado, su preparación para el bregar por la vida, hacen de esta isla pequeña y utópica, una excepción, un paraíso para los niños.

Somos la nación con la más baja tasa de mortalidad infantil en todo el continente americano, la enseñanza es obligatoria hasta el noveno grado y la educación de los primeros años del infante es la prioridad primera del sistema de educación.

No tendremos grandes parques de diversiones para los niños, pero la seguridad del niño cubano es sagrada, flagelo como el secuestro de niños, tráfico de sus órganos, esclavización como mano de obra, prostitución infantil, indigencia y abandono, son fenómenos que no existen en Cuba, a pesar de sus precariedades e incluso de las nuevas miradas consumistas de familias y ciudadanos que ven el bienestar humano en la acumulación de bienes.

Hoy es un día de fiesta en Cuba, abrace a su niño asegúrese de que crecerá en un mundo de valores humanos donde la bondad sea la brújula principal de su vida, él será el ciudadano del futuro, un reflejo de su familia, su sociedad y su grupo, pero único.

Opinión, Política

LO CUBANO


De tanto buscarlo, “lo cubano” se nos diluye en una receta de cosas cotidianas que adoptamos poco a poco en estos cinco siglos de existencia como sociedad.

Cubano es el apego a la familia parietal y la que nos fabricamos de a “socio”, por esos avatares que el tiempo y la vida nos va incluyendo.

Cuenteros y chistosos (relaja’o), el cubano enfrenta lo venga con ese deseo grande de “comerse la vida y las circunstancias”.

Apasionados con lo que emprendemos, capaces de dar la vida en un momento crucial, pero inconsistentes para mantener el trabajo diario y seguir luchando por “grandes metas”, cuando estas tienen mucho de abstracto y poco de resultado directo para la vida.

Fiesteros, leales, patriotas, supersticiosos, tolerantes por naturaleza, solidarios. No nos busque mucho para la disciplina y la solemnidad, al cubano estas cosas se le dan poco; mantiene orden a su modo y es capaz de “tirar la casa por la ventana”, porque mañana será otro día y dios provee.

Los últimos cincuenta años nos han dado nuevas “cualidades”: vivimos aislados por mucho tiempo, pero siempre acudimos en ayuda del “necesitado”, nos instruimos al máximo y afinamos cualidades para las que parece fuimos hecho: las artes, el deporte, los estudios científicos.

Quisimos ser comunistas y terminamos “cubanistas”, perdimos la brújula en eso de considerar “del pueblo”, lo que es del “estado del pueblo” (lo abstracto no se nos da mucho); creamos un entramado burocrático que no hay dios que lo en tienda y aunque estemos bien claro en eso de la “justicia social”, siempre queremos sacar ventaja si conocemos un “socio” que administra, es jefe o distribuye algo.

Son los pecados capitales de repartir la pobreza y no somos rico. Aquello de “hay pero no te toca” se ha convertido en barrera a saltar para el cubano de a pie, lleno de precariedades y un saco de sueños sin cumplir, porque también tenemos nuestro “corazoncito” y nuestros conocimientos para saber que nos hemos ganado un espacio digno en el mundo, estemos donde estemos, ahora que el mar no es problema y el emigrado no es un traidor, de todas formas muchos seguimos llevando la patria a cuesta y queremos lo mejor para todos y esta es otra parte del ser cubano, “somos cursi a matarnos”.

Opinión

EL HAZ DE VARA


Estoy seguro que no muchos cubanos se habrá fijado que nuestro escudo nacional descansa, se afirma, sobre un haz de varas unidas y que son el eje sobre el que se levanta el gorro frigio rojo con la estrella solitaria. Ese es un símbolo de unidad, un símbolo que habla de que “en la unión está la fuerza” y de que solo seremos dignos de ese gorro frigio si sabemos defender la unidad que nos hace fuerte frente a los retos que la modernidad nos impone.

Los tiempos que corren son los de la exaltación del “individualismo” que no de la “individualidad”, el individualismo es el egoísmo mezquino de lo mío y loS demás que se jodan, en tanto la individualidad es la personalidad única que somos funcionando como un todo con las otras personalidades en busca del bien común, eso significa el “Haz de varas” de nuestro escudo, varas devenidas en columnas para para resaltar nuestra obra única y a la vez humanamente compatible con los nobles de la tierra, no los nobles de títulos arcaicos sino los nobles que cumplen aquella máxima martiana de que, “ser bueno es más que ser príncipe”, he ahí la idea que defendemos.

Opinión, Política

CUBA DE PUNTA A CABO


JOSÉ MARTÍ EN LA TRIBUNA ANTIMPERIALISTA EN LA HABANA

Viajar en Cuba hacia adentro, es una aventura que ningún nacional debería perderse, por  aquello del “Realismo Mágico” o lo “Real maravilloso” que Gabriel García Márquez y Alejo Carpentier, vieron y acentuaron en nuestra forma de vivir  en estas tierras maravillosas  de América Latina. Si esto es verdad para el conjunto del Nuevo Mundo, el cubano tiene su pedacito de vida mágico-maravillosa.

Somos isleños, producto de la mezcla racial y cultural más impresionante que se produjo en este hemisferio. Si a alguien le viene bien lo de “crisol de razas” es a esta isla, donde en 1959 se produjo una Revolución radical,  utópica y “cojonuda”, así de sencillo porque en menos de tres años Cuba se convirtió en un laboratorio social  que tenía por fin fundamental el “mejoramiento humano”, la dignidad de la gente “sin historia” y la realización de un sueño de cambios que  nos puso frente al capitalismo mundial liderado por los Estados Unidos, ese vecino que ha hecho todo por destruir el sueño de la mayoría, satanizando la obra de la Revolución, a  sus líderes históricos y a este pueblo siempre en tensión, siempre soñando, siempre sonriente y cantando, pero nada ingenuo.

Esto no se ve en los libros, ni en las teorías sociales, esto se ve en las calles, conversando con esta gente mía, que critica sin miedo, debate en la calle en alta voz y conoce sus derechos sociales, tan pegados a su siquis que no dudará de creer extraterrestre a quien le trae, el “cuento chino” del “cambio pa’tra” olvidando que este pueblo ya dijo hace mucho tiempo que “pa’tras ni pa’coger impulso”, esa es mi gente, la que sabe distinguir el grano bueno de la paja estéril, ese que no se dejará dividir, ni por género, ni razas, ni generaciones, porque ya comprendió que estemos donde estemos somos cubanos, caigamos donde caigamos, estemos donde estemos y eso implica mucho.

Opinión, Política

SIN DERECHO A CANSARSE

EN TIEMPOS DE OFENSIVAS DERECHISTAS Y CUANDO UNO VE DESPLAZARSE LA RAZÓN AL ESTÓMAGO O A LAS CUENTAS INFLADAS POR LA CORRUPCIÓN Y LA FALTA DE LEALTAD AL SUPREMO, QUE ES EL PUBELO, ES BUENO DE CUANO EN CUANDO HACER REAFIRMACIÓN DE FE EN LO QUE UNO CREE, EN LO QUE UNO PARTICIPA, EN LO QUE UNO DEFIENDE, POR ESO ME ENORGULLEZCO DE SER CUBANO, REVOLUCIONARIO Y DE MENTALIDAD ABIERTA AL FUTURO, QUE NO ES LA REPETICIÓN DE LA HISTORIA, SINO LA CONSTRUCCIÓN DE UN MUNDO MEJOR, CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS.  SALUDOS A TODOS, ESTOY DE VUELTA

Opinión, Política

CUBA, EL PAÍS DE MODA


POR ELLOS LO HACEMOS

Cuando oigo eso de que “Cuba está de moda”, pongo en guardia mis sentidos, porque estar de moda es un modo frívolo de reconocimiento a un país que entró en la órbita mundial en 1959 cuando se dio una revolución más grande que su isla, cerrando garitos, nacionalizando empresa yanquis, diciéndole la verdad a quienes  se le temía e inaugurando una nueva  forma de relacionarse con el mundo, ayudando a cambio de nada, sin pedir nada, sin  decir mentiras, ni callar verdades, todo lo cual crea enemigos y enemigos poderosos que hicieron todo lo posible por barrer el mal ejemplo de la revolución Cubana, la utopía caribeña que vivimos y vivimos con orgullo, aun los que salen al mundo en busca de mejores oportunidades, aunque el gorrión se los coma y la realidad de su isla quede como espita pequeña pero imperecedera en el corazón.

Cuba está de moda, porque no es perfecta pero ha tratado de serla, luchando contra lacras y marginalidades, aunque aún persistan, peleando por la igualdad, aunque nos queden egoístas, con índices de salud, educación y tranquilidad ciudadana que son nuestro orgullo y aceptando el reto de  vernos en las marquesina de la frivolidad y que muchos “inditos y mulaticos” lo acepten como la “fama” como la más cultura que debemos desarrollar.

Esa es nuestra batalla, sin reprimir, sin rendirnos, sin claudicar, sin bajar la cabeza, seguiremos luchando por nuestra herejía de justicia social e igualdad para todos. ¡SIRVIÓ!

UN ALTO EN EL CAMINO PARA TOMAR UNAS VACACIONES, NOS VEREMOS EN QUINCE DÍAS, ESTARÉ EN LA CUBA PROFUNDA, CONTAGIANDOME DE PUEBLO

Opinión, Política

LA IDEOLOGÍA DE JOSÉ MARTÍ


“Dos Ríos” pintura de Estebán Valderrama, 1917

Dentro de algunos días arribaremos al aniversario 121 (19 de mayo de 1895) de la muerte en combate de José Martí, el preclaro organizador de la continuidad de la contienda por alcanzar la definitiva independencia en Cuba.

Mucho se discute aún si debió o no venir a Cuba en aquellos momentos iniciales de la campaña por liberar la isla, quien haya leído sus escritos o tenga nada más que una leve noción de las ideas que defendió, de la ética que lo acompañó, no dudará que ese era el lugar donde quería estar.

Había logrado después de muchos esfuerzos poner de acuerdo a todos los que querían la independencia, unirlos alrededor de este objetivo, lo cual no significó que todos tuvieran la misma visión del país que querían.

Aún resuena su rotundo “CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS”, de un alcance social muy profundo a fines del siglo XIX, idea que aglutinó alrededor del Partido Revolucionario Cubano, a las clases humildes de la emigración cubana, ya concientizada, aglutinadora de todos los elementos de la racialidad cubana, pero también aglutinó a sectores intelectuales, de la clases media y en sentido general a la pléyade de veteranos de la Guerra de los Diez Años.

Su presencia en Cuba era imprescindible para dar a la Revolución Independentista el carácter radical, más allá de la mera consecución de estatus de República y para lidiar con el peligro de anexión a los Estados Unidos, acariciado no solo por factores externos a la sociedad cubana, sino también a poderosos intereses económicos de la isla, ampliamente decidido a asegurar sus intereses en cualquier escenario futuro.

La muerte de José Martí, fue la desgracia de la Revolución iniciada por él, el partido que fundó pasó a manos de fuerzas moderadas que hicieron letra muerta los postulados sociales contenidos en sus bases, que olvidaron el compromiso de la lucha anticolonial por la hermana isla de Puerto Rico, que convirtieron este organismo de movilización social en un mero gestionar de expediciones con armas y avituallamientos para la guerra, necesarias, pero al mismo tiempo deformación del fin aglutinador de la organización creada por el Apóstol.

Al crearse el Gobierno de la República en Armas brotaron los personalismos elitistas, el divorcio del gobierno y el brazo armado de la Revolución, el racismo apenas contenido en algunas de las figuras de aquel órgano de la Revolución y el sordo afán de restar mérito y poder ejecutivo al Ejército Libertador.

Esas condiciones llevaron a la débil participación política de los cubanos en la toma de decisiones durante la intervención norteamericana en la guerra y en el período de ocupación (1899-1902), sin reconocimiento de las fuerzas contendientes, Estados Unidos y España, los cubanos fueron los “invitados de piedra”

Nada preocupaba tanto al interventor yanqui como el Ejército Libertador cubano, armado, bien dirigido y relegado, pero tenso ante la posibilidad de la anexión.

Las maniobras políticas del ejército de ocupación en aquellos tres años fue desmantelar los mecanismos de la Revolución Independentista, su brazo armado, su gobierno, su partido, restar capacidad de respuestas a sus pretensiones, dividir a los cubanos y aliarse a los sectores más conservadores, antiguos aliados de la metrópoli española y ahora al lado del poder ocupante.

La ocupación norteamericana fue el fraude para acabar con la Revolución Independentista organizada por José Martí, su figura se redujo al símbolo del martirologio, sus ideas, casi desconocidas en su isla, su partido disuelto por Tomás Estrada Palma, “porque ya había cumplido su cometido”, el Ejército Libertador licenciado y decepcionado, Máximo Gómez depuesto por el Gobierno de la República en Armas y ese gobierno autodisuelto por su impopularidad ante el hecho consumado de destituir al Generalísimo.

Nada quedaba en un año de aquel pujante movimiento independentista que había puesto en jaque a la Monarquía española.

Historia, José Martí

MARTÍ Y LA NATURALEZA



En el Parque Central de La Habana rodeado de sus palmas

“Vivir en la tierra no es más que un deber de hacerle bien”

“Si la tierra espera y oye, ¿por qué no hemos de bajar la mano

amiga hasta la tierra?”

José Martí

La racionalidad, esa que nos hace humano parece faltar cuando se tratan temas tan cardinales como la supervivencia humana y todo porque los que tienen mucho, desde el punto de vista material, no quieren ceder un poco de sus privilegios y prefieren desaparecer a lo grande, a convivir de forma más sencilla y “racional” con esos que somos las parte, “los pobres de la tierra”.

¿De qué hablamos? De supervivencia, de futuro, de paz, de bienestar, pero, “para todos” y ese todo somos la aldea global de todos los colores, de todos los pensamientos, de todas las orientaciones espirituales, sexuales y de género, todos somos el mundo, una especie en vía de extinción, pero con la solución en sus propias manos, ¡busquémosla!

Para aportar un poco a la búsqueda de una solución me remito a la persona que más conozco después de mí, José Martí, el hombre que no me canso de decir fue un humanista extraordinario, el mismo que en medio de tareas que fueron para él de mucha importancia y a fines del siglo XIX cuando esta espiral de envenenamiento de la tierra comenzaba escribió lo siguiente:

“Comarca sin árboles, es pobre. Ciudad sin árboles, es malsana. Terreno sin árboles, llama poca lluvia y da frutos violentos. Y cuando se tienen buenas maderas, no hay que hacer como los herederos locos de grandes fortunas, que como no las amasaron, no saben calcular cuándo acaban, y las echan al río; hay que cuidar de reponer las maderas que se cortan, para que la herencia quede siempre en flor; y los frutos del país solicitados, y éste señalado como buen país productor.

“Es moda, aunque vulgar e injusta, pensar que lo que no hace un pueblo práctico, o que goza fama de tal no es práctico. Y las verdades suben de punto, cuando, luego de haberlas dicho labios latinos, las repiten labios norteamericanos.

“La América, que sabe cuán cruel y locamente se- cortan en los países hispanoamericanos sus magníficos bosques de maderas ricas; que ve cómo, a pesar de una que otra ley desobedecida o mal cumplida, casi en parte alguna resiembran lo que arrancan, sin pensar que, como en algunos lugares acontece, las maderas son la única riqueza de la comarca…”[1]

Son reflexiones muy específica sobre el tema que más afectaba a la naturaleza de su tiempo, la deforestación, ese mal agravado en el siglo XX y que hoy en el siglo XXI se une a la emisión desenfrenada de gases de efecto invernadero, la caza indiscriminada de animales, el envenenamiento de las aguas de ríos y mares y tantos otros males que nos han traídos el “progreso” desigual y egoísta, que no impide las grandes desigualdades humanas.


[1] José Martí, Obras Completas, Tomo 8, pp.302-204

José Martí

LA ÉTICA EN MARTÍ


José Martí condenado a 6 años de prisión a los quince años por defender la independencia de Cuba. Cuadro de Díaz Salinero a partir de un retrato enviado a su madre en 1870

Estas viejas notas escritas para una conferencia con jóvenes estudiantes del nivel medio allá por enero del 2009 me hacen traerla al Blog por la vigencia que mantienen en el panorama social de la Cuba actual:

Resulta muy de actualidad hablar de ética en Cuba, cuando la Revolución ha emprendido un camino de reencuentro con los mejores valores del hombre como principio básico para continuar una obra humana y apegada al pueblo.

Los valores, relegado muchas veces por necesidades del diario a un segundo plano y a veces, no pocas, potenciados a primer plano cuando nos conviene, no son un ropaje que podemos asumir por conveniencias, sino principios éticos que están en la misma base de la cultura de la sociedad. Para dejar bien en claro de lo que estamos hablando acudamos a la definición de la palabra ética:

“Ética. Adjetivo. Conforme a la moral. Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre. Conjunto de normas morales que rigen la conducta humana.”

José Martí nació en el seno de una familia humilde, creció bajo los valores de honestidad, honradez, apego a la verdad, amor al trabajo, respeto a sus mayores, obediencia y colaboración con los de más, normas ética que en conjunto conformaban lo que en nuestra sociedad llamamos una persona decente, que honra ante todo a su familia y se prepara para cumplir su misión social.

Su familia numerosa, pasó muchas estrecheces económicas pero en su seno prevaleció el principio de mantenerse con la manera honrada de ganar el sustento. Su padre, funcionario público, en una época en que fue muy común que estos vendieran sus favores a quien podía pagarlos, tuvo muchas dificultades con sus superiores por las quejas de quienes no podían sobornarlo. Baste el ejemplo de su actuación en Caimito de Hanábana, cuando interceptó un alijo ilegal de esclavos y fue destituido de su cargo, a pesar de que actuaba bajo los principios de la Ley colonial.

Aún niño, pudo contemplar el triste espectáculo de la esclavitud, enseñoreada en Cuba, como cruel anacronismo que no entendía dados sus cortos años, pero que no dejaron de estremecerlo de dolor y repulsa, al punto de sellar para consigo el compromiso de combatir aquella bárbara práctica que sometía a seres semejante a la condición de animales de trabajo a los que se podía negar todos los derechos.

Adolescente, llega a la escuela de Rafael María de Mendive y junto a él incorpora un nuevo sentimiento más elevado de comprensión y amor social, el sentido de pertenencia a una comunidad identitaria que pugna por ser libre para alcanzar sus objetivos propios, negados por su metrópoli. Nace así su amor a la patria, a su pueblo, su identificación con sus anhelos, y sin negar sus bases éticas, crece, ahora como patriota.

José Martí paga muy caro su lealtad a sus principios éticos, y no hablamos de un adulto, sino de un jovencito en la flor de la vida.

Los jóvenes deben acercarse a este Martí. El que tuvo la edad de ustedes, vuestras dudas y temores, sueños y convicciones, pero creció sobre ellas y con ellas para convertirse en la persona que es, el Héroe Nacional, producto de su perfeccionamiento personal, logrado en la interacción con su tiempo y la sociedad, representada por la familia, los amigos, condiscípulos, maestros y también por el gobierno colonial y los enemigos de su causa.

El mismo que a los quince años era conciente del compromiso con su país; a los dieciséis publica los primeros trabajos políticos y es detenido; a los diecisiete se enfrenta al tribunal militar y defiende el derecho de Cuba a la independencia, por lo que es condenado a prisión y trabajo forzado; a los dieciocho escribe en la misma España, El Presidio Político en Cuba y a los veinte le exige al gobierno republicano español que le concedan a Cuba los mismos derechos de libertad que ellos quieren para España.

Como ven no tuvo que esperar a madurar biológicamente para comprender cuál era su lugar en su tiempo, sino que calladamente cumplió con esos deberes que le marcaron su ética individual y social, que para Martí no iban disociada sino unida en un todo.

Respondiendo a esos principios morales emprendió lo que siempre consideró era su primero y más importante deber, contribuir al mejoramiento humano y ese principio pasaba por la independencia de Cuba, el desarrollo cultural del hombre, la dignificación de los pueblos latinoamericanos, el vencimiento de los peligros de anexión y sometimiento a los Estados Unidos, la condena a todo tipo de discriminación o coacción moral al hombre y el desarrollo de la bondad como sentimiento mayor humano.

“Ser bueno” era su paradigma ético para la formación de las nuevas generaciones, lo reitera en sus conversaciones con los niños desde las páginas de su revista “La Edad de Oro”, el niño cortés, humano, solidario, como diríamos hoy, es la base del ser humano que será mañana y junto a esto una preocupación constante por el estudio, la superación en todos los sentidos y no solo en la adquisición de títulos, siempre, su elevación espiritual, el cultivo de la sensibilidad para lo estético, junto a lo ético.

Lo bello como categoría no solo estética, sino ética, cultivando la capacidad de ver lo bello aún en lo aparentemente feo, vivir en busca de lo hermoso y llegar a fundir de tal modo lo ético y lo estético, que cuando falte uno de ellos en el otro tengamos la sensibilidad de notarlo y luchar por corregirlo.

Hombre integral, Martí no emprendió nada sin que estuvieran presente sus principios éticos, tanto en su labor cultural, como política.

En lo cultural, sabemos que cultivó la poesía, la prosa reflexiva, la traducción, la oratoria y la enseñanza en sentido general y en todo su obra procuró desarrollar la utilidad de la virtud, es decir, nada vano, nada superfluo, ni aún en el entretenimiento, por lo que fue creando un paradigma de enseñanza, que no envejece, sino que gana vigencia con las tareas que emprende la sociedad revolucionaria cubana.

En lo político, no fue Martí de los que pensaba que el fin justificaba los medios, no podían conseguirse fines elevados, si estos estaban basados en la coacción de la libertad del hombre, en la postergación de principios para facilitar objetivos o alianzas, si no se apelaba a la ética social basada en la unidad de propósitos o trasparencia en el logro de metas.

El pensamiento de Martí está basado en la nobleza de ese fin, alcanzar una República … con todos y para el bien de todos, de reconocer a la humanidad como patria del hombre; la convicción de que un principios justo es muy poderoso y que solo basado en la ética el hombre crece y es humano.

¿No son acaso estas ideas las que guían a la Revolución Cubana?, Si, lo son, pero la Revolución, la sociedad, lo somos todo y no se puede pretender llevar la moral como piel de camaleón que cambia según las circunstancias, Martí con su vida breve, telúrica y ejemplar nos da la pauta de lo que debemos ser.

José Martí
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