Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

ANTONIO MACEO, REGRESA A CUBA


En la madrugada del 1ero de abril de 1895 llega a Cuba la expedición de la goleta “Honor”, proveniente de Costa Rica dirigida por Flor Crombet y junto al cual venían un grupo de los más sobresalientes jefes militares cubanos de la anterior insurrección por la independencia: tal vez los nombres más ilustres y necesarios para esa hora de Cuba eran los hermanos Antonio y José Maceo, negros libres que se habían ganado un gran prestigio entre los cubanos independentistas por su apego a los principios de la libertad, la igualdad y el mejoramiento humano.

Ese día fue decisivo, la guerra “Necesaria” a la que había convocado José Martí y que se había iniciado el 24 de febrero de 1895, mantenía un estado latente en la región oriental de Cuba, pero era necesario que se extendiera y se convirtiera en el medio para derrocar al colonialismo español y sus cómplices mayores, la clase rica cubana que en mayoría casi absoluta juró banderas bajo el pendón español.

A volver a Cuba había convocado José Martí a estos grandes jefes mambises, sabía del prestigio y las convicciones ideológicas de estos hombres, de la necesidad de que estuvieran en Cuba al frente de las fuerzas armadas que combatían al régimen colonial y por lo mismo él y Máximo Gómez hacían por aquellos días grandes esfuerzos por también desembarcar en Cuba, diez días después llegaría a la misma zona oriental, un poco más al sur, abrigados por sus convicciones y avalados por una historia que nunca traicionaron.

Historia

PERIÓDICO PATRIA, LA VOZ DE MARTÍ


El 14 de marzo de 1892, salía en Nueva York el primer número del periódico “Patria”, ese bisemanario que nuestro José Martí puso en circulación a fin de dar a conocer a sus coterráneos, exiliados en los estados Unidos, sus ideas a cerca de la independencia, la unidad nacional, la democracia y la justicia social.

Ya en estos momentos de circular el primer ejemplar de “Patria”, Martí había vertebrado dentro de la comunidad cubana en los Estados Unidos un movimientos que fuera capaz de dirigir las luchas por la liberación nacional de la isla, al tiempo que mantenía contacto con los que tenía iguales ideas dentro de la isla y en otros países en los que grupos de cubanos soñaban con tener patria.

Fue claro desde un primer momento al publicar en este primer número los estatutos del Partido revolucionario Cubano, aún no proclamado, pero en fase de organización en las bases sociales que habrían de sostenerlo y, algo muy importante, al aseverar que el periódico “Patria” no era el órgano de ningún partido o tendencia, sino el periódico de los cubanos, modo de afianzar la unidad como factor imprescindible para alcanzar los objetivos de ser una nación libre, “con todos y para el bien de todos”.

José Martí

ENTRE CIELO Y TIERRA, LA PÉRTIGA DE YARISLEY SILVA


Cuba inaugura su medallero mundial este año 2014 con medallas de los tres colores, gracias a la actuación de la garrochista Yarisley Silva y los triplistas Ernesto Reve, (plata) y Pedro Pablo Pichardo (bronce), todos en el Mundial de Atletismo bajo techo que se efectuó en Sopot, Polonia. Esta es la noticia, abrir temprano la cuenta y acumular buenos resultados, para un deporte cubanos que está muy cuestionado por sus carencias económicas, la necesidad de “cambios radicales” y la renovación de una infraestructura logística y metodológica, que esté a la altura de sus atletas.

Harold Iglesias Manresa

Confirmado, la pertiguista cubana Yarisley Silva continúa dejando su estela entre las grandes. Esta vez la Arena Ergo, sede del XV Mundial bajo techo de atletismo, atestiguó su oro, sin importar rivales ni marcas previas. Fue 4,70 metros la altura mágica para la pinareña de 26 años, actuación que combinada con la plata del triplista Ernesto Revé (17,33) y el bronce de su homólogo Pedro Pablo Pichardo (17,24) catapultaron a Cuba hasta el séptimo lugar del medallero entre 587 atletas de 141 países en concurso.

Cinco saltos necesitó Silva —su secuencia tuvo un único desliz sobre 4,65— para demostrar que entre cielo y tierra este domingo se situaron ella y su garrocha. Así borró de golpe la imagen de su incursión precedente en Estambul 2012, cuando finalizó séptima con 4,55. Ahora relegó a la rusa Anzhelika Sidorova y la checa Jirita Svobodová (sendas platas) y la brasileña Fabiana Mürer (bronce), todas con idéntica marca de 4,70, pero necesitadas de un mayor número de intentos.

“Este oro significa mucho para mí, es un sueño que yo anhelaba y logré cumplir. Da fe de mi estabilidad y progresión. Afronté los entrenamientos con irregularidad y una serie de deficiencias técnicas. Llegué acá con incertidumbre, pero hoy me sentí muy segura” declaró rebosante de emoción al término de la prueba.

El desenlace la confirma como una de las exponentes más estables de su modalidad. La clarinada la dio con el quinto escaño en el Mundial de Daegu 2011 amparada en 4,70. Luego llegarían su cetro en los Panamericanos de Guadalajara (4,75), la plata olímpica en Londres 2012 (4,75), su tope personal de 4,90 y el bronce en la cita universal de Moscú 2013 (4,82).

En el triple, a pesar de la plata de Revé y el bronce de Pichardo, las emociones no fueron las mismas. Primero les superó in extremis el ruso Lyukman Adams (17,37) en su sexto salto y de paso se instaló en la cima de la campaña, segundo por el hecho de que Pichardo salía con cartel de favorito y hasta los dos estirones finales no encontró su ritmo. Su secuencia así lo evidencia (16,73- X- 16,73- 16,81- 17,18- 17,24). Revé solo tuvo tres oportunidades muy bien aprovechadas. Calibró en el estirón inicial con 15,78 y luego sus pinchos anclaron en 17,33. Lo lamentable para él fue abandonar la competencia tras lesionarse en su tercera ejecución.

De cualquier manera la dupla de saltamontes antillanos en su estreno techado al máximo nivel refrendó la casta de nuestra escuela de triple salto y se convirtió en la quinta pareja en agenciarse doblete de podio, condición ajena a cualquier otra nación y antes lograda por Lázaro Betancourt (17,15) y Lázaro Balcindes (16,83) en París 1985; Jorge Reyna (17,41) y Juan Miguel López (17,28) en Budapest 1989; Yoel García (17,30) y Aliécer Urrutia (17,27) en París 1997, y Yoandri Betanzos (17,69) y Arnie David Giralt (17,36) en Doha 2010.

Esos rendimientos le permitieron a Cuba superar el “famélico” botín de una bronceada —en poder justamente de la triplista Mabel Gay (14,29)— conseguido en la versión de suelo turco y ubicarse con solo seis atletas en la séptima plaza del medallero, antecedida por Estados Unidos (8-2-2), Rusia (3-2-0), Etiopía (2-2-1), Gran Bretaña (1-2-3), Jamaica (1-2-2) y Polonia (1-2-0). A continuación Granma les ofrece el resto de los monarcas dominicales: 60 c/v (m): Omo Osaghae (EUA-7,45 segundos); 60 metros: Shelly-Ann Fraser-Pryce (JAM-6,98); 800 (f): Chanelle Price (EUA-2:00.09 mi-nutos), (m): Mohammed Aman (ETI-1:46.40); 3 000 (f): Genzebe Dibaba (ETI-8:55.04), (m): Caleb Mwangangi (KEN-7:54.94); salto de longitud (f): Éloyse Lesueur (FRA-6.85); altura: Mutaz Essa Barshim (CAT-2.38); relevo 4×400 (f): Estados Unidos (3:24.83 minutos), (m): Estados Unidos (3:02.13).

Tomado del periódico Granma, versión digital, lunes 10/3/2014

Deporte

JUAN GUALBERTO GÓMEZ (1854-1933)


Hoy se cumplen 81 años de la muerte de Juan Gualberto Gómez, un negro que se hizo a sí mismo, creció frente a los prejuicios de su época y a golpe de inteligencia y prestigio se da un lugar es la Historia de Cuba, no solo por defender los sueños de los de su raza, sino por comprender que la nación es algo más que el grupo en que se nació, sino la conjunción de ideas por el bienestar de todos, ese fue Juan Gualberto, periodista de arraigo, sin más armas que sus palabras y sus razones, para llamar a los suyos a integrarse a una sociedad en la que habían sido esclavos y ciudadanos de segunda, pero que en sus momentos más álgidos y de definiciones, cuando se luchó por la independencia, el negro fue el brazo firme, junto al resto de los cubanos y de entre sus filas surgieron hombres como Antonio y José Maceo, Guillermón Moncada, Quintín Banderas, Juan Gualberto Gómez y muchos otros que hicieron patria.

CON ESE AMOR DE VIDA Y MUERTE

“(Juan Gualberto) quiere a Cuba con ese amor de vida y muerte, y aquella chispa heroica con que la ha de amar en estos días de prueba quien la ame de veras”.

José Martí

Amaya Saborit Alfonso

El 5 de marzo de 1933 falleció un hombre como pocos. A la libertad de su patria, a luchar contra las desigualdades marcadas por la discriminación racial, a combatir la Enmienda Platt, a defender los ideales independentistas y antimperialistas, y a perpetuar los principios martianos, Juan Gualberto Gómez consagró su vida. La dedicó a forjar un camino sin trabas para su nación, declarando, analizando y denunciando con su andamiaje periodístico y voluntad patriótica, ejes que signaron toda su existencia.

Nacido el 12 de julio de 1854 y aunque libre —gracias al sacrificio de sus padres (esclavos domésticos) que pagaron su libertad antes de su nacimiento—Juan Gualberto sufrió las secuelas de lo que significaba ser mulato en una sociedad donde los prejuicios raciales estaban fuertemente arraigados. Por tal motivo, consagró gran parte de su vida a combatirlos y a buscar la igualdad de derechos para mulatos y negros.

Hacia los males que afectaban a su patria dirigió predominantemente su labor periodística, y no claudicó nunca ante las cárceles y destierros a los que inducían sus tan polémicos textos, sino que convirtió su pluma en firme denuncia y en arma vital de la lucha revolucionaria.

Por su vocación patriótica, entereza y semejanza en principios —dispuestos siempre al ser-vicio de la nación— Martí lo consideró, más que amigo, un hermano en ideales. Lo designó re-presentante del Partido Revolucionario Cubano dentro de la isla, preciso delegado para los preparativos de la guerra; y sería a Juan Gualberto a quien le correspondería entonces, el 24 de febrero de 1895, dar la orden del alzamiento.

Tiempo después, Juan Gualberto, electo miembro de la Asamblea Constituyente, sería uno de los que, en 1901, advertiría los tramposos postulados de la Enmienda Platt: “Las cláusulas tercera, sexta, séptima y aún la octava (…) Atentan al principio de soberanía e independencia del pueblo de Cuba a la par que mutilan injustificadamente el territorio de la Patria (…) Reservar a Estados Unidos la facultad de decidir ellos cuándo (…) deben intervenir (…) equivale a entregarles la llave de nuestra casa, para que puedan entrar en ella (… ) con propósitos buenos o malos”.

En febrero de 1933, días antes de morir, Juan Gualberto publicó un artículo donde mostraba la última vez que vio al Apóstol y la carta que recibiera de él. El mensaje martiano desglosaba los más fieles y sinceros deseos de ambos. Deseos que simbolizaban lo que habían sido sus vidas y su más ferviente propósito: “Conquistaremos toda la justicia”.

Entonces recordémoslo así: como el fundador del Periódico La Fraternidad[1][1], como el representante de José Martí en Cuba y del Partido Revolucionario Cubano en la última guerra por la independencia, como el gran opositor a la intervención norteamericana y la repudiable Enmienda Platt, como miembro de la Asamblea Constituyente de 1901, como senador y representante de la Cámara durante la República, y como un cubano que mulato, periodista, martiano y revolucionario labró caminos, “con ese amor de vida y muerte”, hacia una Cuba verdaderamente libre.

Tomado del periódico Granma, versión digital. La Habana, 5/3/2014


[1] Periódico que daba firme voz a los principios independentistas y antirracistas

Historia

UNA OPINIÓN SOBRE EL CONGRESO OBRERO CUBANO


Le pido permiso a mi colega y amigo Ruslán para publicar íntegramente su entrada referida al Congreso de la CTC recién finalizado, solo habría que agregar, que tan interesante como la entrada son los comentarios a esta entrada en un Blog cubano, de cubanos. Pinche usted El Colimador, que es el nombre de este Blog Cubano y de Hoy:

“Uno de los lectores del blog – y no precisamente el que más aprecio – me retaba a que escribiera sobre el recientemente finalizado XX Congreso de la CTC, un tema que tenía en agenda y que, sin embargo, había postergado para poder organizar mejor las ideas y no dejar en mis letras una primera impresión que al final perdiese cualquier segunda oportunidad.

“Para empezar diré que, como trabajador humilde de nuestro país, no estoy satisfecho con el Congreso y sus resultados, pero tampoco esperaba otra cosa.

“Como era lógico las discusiones se centraron en tres problemáticas fundamentales que están íntimamente relacionadas: la cuestión salarial, el funcionamiento de los sindicatos y la pertinencia o no de permitir a los cuentapropistas la posibilidad de agruparse en sindicatos paralelos.

“La discusión en torno al salario terminó previsiblemente con la aceptación de la tesis oficial sobre la imposibilidad de elevar los ingresos de los trabajadores en un futuro próximo – salvo en el sector de la salud – para evitar una casi segura inflación. Es decir, una vez más, la anteposición de los intereses del Estado a los de la masa trabajadora, como si la luna de miel entre la macro y la microeconomía no hubiese terminado en Cuba hace más de veinte años.

“¿Cómo aceptar aquellos que vivimos de un salario que los que supuestamente debían defender nuestros intereses en un marco de oro se hayan limitado como escolares a escuchar y asentir en vez pelear y disentir?

“Que pobreza de delegados los del XX Congreso que ni siquiera pudieron discernir que el problema de Cuba no es el salario nominal que cobramos cada mes, sino la disminución cada vez más brutal del salario real, causada no sólo por la falta de productividad, como se aduce, sino también por la especulación y la mala administración de muchos tecnócratas que no viven del salario precisamente.

“¿Por qué no exigieron nuestros delegados la reducción del margen comercial a los productos de primera necesidad, en especial de los alimentos, en las tiendas recaudadoras de divisas si saben que estos arruinan a los más necesitados y sirven de vergonzoso patrón de medida a los costos en CUP?

“¿Por qué no protestaron contra la eliminación de los subsidios, que no fueron establecidos en Cuba por error como está de moda decir ahora, sino por justicia, y cuya paulatina desaparición ha ido haciendo descender el ingreso real de los trabajadores?

“Todo eso  genera falta de legitimidad, cuando lo que más necesita el movimiento sindical cubano es legitimarse ante la gente y demostrarle que puede defenderla y pelear por sus derechos como siempre hizo en Cuba la CTC, incluso en las condiciones más difíciles. Marchar alineado con la Revolución no significa estar de acuerdo en todo con lo que se dice y orienta desde arriba.

“Esa es la causa número 1 de que hoy los jóvenes y otros que ya no lo son tanto perciban el sindicato como una forma de pago,  ajena por completo a sus intereses, que sólo sirve para reunirse una vez al mes (cuanto más rápido mejor) y celebrar una o dos actividades al año, siempre con la venia de la administración; y por esa razón cada vez más trabajadores abandonan los sindicatos, algo que era impensable que sucediese hace algunos años; pero que hoy pasa por causas naturales y poco relacionadas con disentimientos políticos como algunos quieren hacer ver (nuestra sociedad es, desafortunadamente, cada vez menos política y más reggaetonera). Pero en el mar de apatía el resultado viene siendo más o menos el mismo: el trabajador se desclasa y termina como marioneta en manos de dueños y administradores (que no es lo mismo, pero en Cuba es casi lo mismo).

“Porque no debemos engañarnos más: Una buena parte de los cuentapropistas no son trabajadores, son DUEÑOS, EMPRESARIOS, CAPITALISTAS y PEQUEÑOS BURGUESES, por los que su inserción dentro de los sindicatos es totalmente antinatural y responde sólo al deseo de tapar el sol con un dedo y salvaguardar con artificios conceptuales verdades políticas de tiempos idos. No tiene ningún sentido que el dueño de una empresa pertenezca al sindicato en el que además militan sus empleados, una de las dos partes está sobrando.

“Tampoco hay lógica en lo que alguien  propuso en el XX Congreso de la CTC: que los “cuentapropistas” (odio la palabrita), tuviesen su propio sindicato aparte, ¡pues no todos son trabajadores! Los que tienen que estar sindicalizados, si así lo desean, son sus empleados, para que puedan defenderse de presentes y futuros abusos. Y es conveniente que lo estén en los sindicatos existentes, pues no hay necesidad alguna de reinventar la rueda. Lo que hay es que lograr que esos sindicatos funcionen.

“Es cierto que las condiciones de Cuba no son iguales a las de otras naciones, pero desde el Marxismo que aprehendí y desde mi muy humilde criterio sostengo, que las leyes que rigen el desarrollo de las sociedades son las mismas para todo el mundo y no se saltan Cubas y cuentapropistas por voluntad política y conceptos inventados.”

Tomado del Blog “El Colimador”, entrada 3/03/2014

Opinión, Política

EL AQUÍ Y EL AHORA


Cuando hace unos años escuché hablar del “Fin de la Historia”, me pareció tan disparatado el concepto que no lo entendí, como tampoco entendí la ofensiva que desde la “oficialidad” se le hizo en Cuba a este concepto que englobaba mucho más que la Historia como correlato de la vida humana.

Rotas muchas barreras y salidos de mi “adolescencia intelectual”, esa en la que mantuvieron a la sociedad cubana los que prometieron el “futuro luminoso”, fui comprendiendo la esencia ideológica de este fin de la historia que fue una manera de proclamar la eternidad del capitalismo, de la desigualdad humana, de las “diferencias por la fortuna”, de la prosperidad para una parte a costa del pan de las mayorías, del hegemonismo, del “vale todo con tal de ser ricos” y tantas y tantas aberraciones de la espiritualidad humana.

Lo doloroso fue que el socialismo cometió los mismos pecados, trató de defenderse realizando los mismos errores y jugando al mercado, mientras “al pueblo en el poder” se le daban “derechos” que debían agradecer eternamente sin chistar y comprando con ello una incondicionalidad tan aberrante como las anteriores, aunque tenga otra cara.

En Cuba nos mantenemos en un limbo político, por todo eso que ustedes conocen, imperialismo real como enemigo, estado burocrático y monolítico, como escudo y una hermosa estructura de poder, justa pero inoperante en medio de una precariedad creciente y un descubrir que además de pueblo amorfo, somos individualidad moldeables por quienes manejan muy bien los hilos de la ideología desde la derecha o desde la izquierda.

Peligrosamente envejecemos como nación y la juventud es la principal fuente de emigración, las mujeres no paren y la población disminuye, mientras que hemos descubierto que no somos un país rico, sino que fue una hipérbole más de nuestra idiosincrasia y más que cambiar tenemos que remedar los que tenemos, si queremos tener ¿patria?

Opinión, Política

NUEVAMENTE EL TEATRO MARTÍ


Ayer 24 de febrero, fue noticia en La Habana la reapertura del Teatro Martí, institución emblemática  de la cultura cubana, por  los múltiples  acontecimientos sociales y culturales de los que ha sido sede a lo largo de más de cien años de existencia.

El Teatro Irijoa, como se llamó en la época colonial, fue un espacio para la presentación de los bufos cubanos, la ópera, la zarzuela y las variedades que por temporadas pasaban por La Habana por aquellos años terminales del siglo XIX.

Un hermoso coliseo, aireado y popular, pasó a la historia como el primer sitio que llevó el nombre del Apóstol cubano José Martí, en el año 1900 y porque en sus salones se reunieron los delegados a la Asamblea Constituyente que dotó  a la futura República de Cuba de una Constitución, ambos hechos marcan a esta institución.

Pero el siglo XX fue el momento de ver sobre sus tablas el eco del teatro vernáculo que se hacía en el teatro Alhambra, el renacer del Lírico ligero con el auspicio de Ernesto Lecuona, Rodrigo Prat y Gonzalo Roig, tres grandes músicos cubanos que nos dejaron grandes obras musicales, entre ellas un repertorio de Zarzuelas cubanas que aún se representan en Cuba y en buena parte del mundo: “María la O”, “Rosa La China” y sobre todo “Cecilia Valdés” de Gonzalo Roig, esa que los cubanos reconocemos más por sus cantos que por la novela que la inspiró de Cirilo Villaverde.

En el Martí pervivía la cubanía, y fue convirtiéndose, entrado el siglo XX, es escenario para ver pervivir personaje del teatro vernáculo cubano: El Negrito (casi siempre un blanco pintado), El gallego (representante de la grande y omnipresente colonia española) y la legendaria Mulata, esa de la que se ha vanagloriado la sociedad cubana por décadas, más allá de los estereotipos y clichés eróticos.

Todo eso pasó por el Martí, que aún recuerda a actores como Candita Quintana,  Enrique Arredondo, Carlos Montezuma, Aurora Basnuevo, Mario Limonta; músicos Roig, Lecuona, Pratt y a dramaturgos como Héctor Quintero, entre muchos que  merecen está monumental restauración del Teatro, “su” Teatro Martí.

Ojalá, no duerma ahora el sueño de la desidia, y quieran integrarlo a una cadena “elitista” de instituciones para mostrar como museos, el Martí debe retumbar con su público hilarante, puede y debe ser la sede del Teatro Musical que  La Habana necesita desde hace mucho tiempo, para reflejar con lo mejor de la cultura humorística y musical cubana ese rostro que también es nuestro, el de la alegría y la ironía criolla.

Cultura

SI DESHECHA EN MENUDOS PEDAZOS…


Como me duele esta imagen a mí, que soy hijo de un pueblo que nunca ha quemado una bandera…

Ignorantes y miserables, son las dos primeras palabras que vienen a mi mente cuando vi esa foto impactante, esos son los que quieren libertad y democracias, basándose en la intolerancia política, pobre Venezuela que generó esos monstruos.

Esa bandera aún bella aunque arda entre sus garras, tiene el mérito de no haber sido nunca mercenaria, que nunca hondeo como enemiga sobre ningún suelo y si hoy acompaña a los cubanos en misiones de paz y vida, es para recordar el orgullo de ser parte de una obra hermosa y sana.

Las hordas nazis comenzaron su cruzada quemando libros y terminaron haciendo un holocausto del cual el mundo aún se horroriza.

Qué vergüenza, que estos hijitos de papá quieran negar a su pueblo la oportunidad de crecer, que decidió darse a sí mismo. ¿Qué veremos mañana?

“¡Si deshecha en menudos pedazos

Llegue a ver mi bandera algún día

Nuestro muertos alzando los brazos

La sabrán defender todavía!”[1]


[1] Bonifacio Byrne, fragmento del poema “Mi Bandera”, que todos los cubanos conocemos.

Opinión, Política

CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES, 140 AÑOS DE SU MUERTE


José Martí en su peregrinar constante entre los hombres de la emigración que habían peleado en la Guerra Grande, escucha y va haciendo suyas aquellas historias heroicas de la campaña de los cubanos por alcanzar su libertad.

Oye hablar de los padres fundadores, Céspedes, Aguilera, Agramonte, Figueredo, e intenta hacerse una idea testimonial de aquellos hombres que dejaron la comodidad de su clase, para compartir la dignidad de los libres con los humildes labriegos y los esclavos despersonalizados.

En Carlos Manuel de Céspedes y Quesada se detiene, valora la hazaña del alzamiento el 10 de octubre de 1868, rompiendo el titubeo de los comprometidos, su llamado a todos los cubanos a luchar por la independencia de su país y algo más trascendental, liberando a los esclavos de su dotación a quienes llama como iguales al mismo sacrificio; gesto valorado altamente en la historia de Cuba como el comienzo de la abolición de la esclavitud en la isla.

Del testimonio de los que vivieron en el pueblo de Guaimaro el momento de la unidad y de la proclamación de la República en Armas (10 de abril de 1869), parte la valoración patriótica del caudillo bayamés a quien resume en una frase, “Céspedes, si hablaba, era con el acero debajo de la palabra, y mesurado y prolijo” [1] o cuando cita al propia Céspedes: “Decía Céspedes, que era irascible y de genio tempestuoso:-“Entre los sacrificios que me ha impuesto la Revolución el más doloroso para mí ha sido el sacrificio de mi carácter”. Esto es, dominó lo que nadie domina.”[2]

Es en esta decisiva reunión de patricios que José Martí se detiene no solo para exaltar la liberalidad de la Constitución dada a la República en Armas, sino para darnos una idea más completa del hombre a quien cupo la gloria de ser el iniciador de las luchas por la independencia de Cuba y que en esta Asamblea vivió las tensiones de quienes lo sospechaban tirano, desconfiaban de él y no escatimaron mecanismos para refrenar sus ímpetus y sus sueños separatista:

“Momentos después iba de mano en mano la despedida del general en jefe del ejército de Cuba, y jefe de su gobierno provisional. “El curso de los acontecimientos le conduce dócil de la mano ante la república local” : “La Cámara de Representante es la única y suprema autoridad para los cubanos todos”: “El Destino le deparó ser el primero” en levantar en Yara el estandarte de la independencia: “Al Destino le place dejar terminada la misión del caudillo” de Yara y de Bayamo: “Vanguardia de los soldados de nuestra libertad” llama a los cubanos de Oriente: jura “dar mil veces la vida en el sostenimiento de la república proclamada en Guáimaro”.[3]

La nobleza de Céspedes queda reflejada en estas palabras de Martí puesto en el lugar del caudillo que abdica de sus propias ideas para sumarse a las mantenidas por los soñadores idealistas que dibujaron el futuro de la República, sin tener aún República:

“De pie juró la ley de la República el presidente Carlos Manuel de Céspedes, con acentos de entrañable resignación, y el dejo sublime de quien ama a la patria de manera que ante ella depone los que estimó decretos del destino: aquellos juveniles corazones, tocados apenas del veneno del mundo, palpitaron aceleradamente. Y sobre la espada de honor que le tendieron, juró Manuel Quesada no rendirla sino en el capitolio de los libres, o en el campo de batalla, al lado de su cadáver. Afuera, en el gentío, le caían a uno las lágrimas: otro, apretaba la mano a su compañero: otro oró con fervor. Apiñadas las cabezas ansiosas, las cabezas de hacendados y de abogados y de coroneles, las cabezas quemadas del campo y las rubias de la universidad, vieron salir, a la alegría del pueblo, los que de una aventura de gloria entraban en el decoro y obligación de la república, los que llevaban ya en si aquella majestad, y como súbita estatura, que pone en los hombres la confianza de sus conciudadanos.[4]

Días difíciles vendrán para Céspedes, proclamado el primer presidente, pero sujeto a una burocracia parlamentaria y torpe, incapaz de ver que la independencia estaba por hacerse y que aquel titán que ellos ataban a la convencionalismo de una constitución inoportuna, no sería fácil de dominar y pelearía con esas mismas armas que ellos pusieron en sus manos, la legalidad ejecutiva, que Martí supo ver y someter al juicio de la historia:

“El 10 de abril, hubo en Guáimaro Junta para unir las dos divisiones del Centro y del Oriente. Aquélla había tomado la forma republicana; ésta, la militar.- Céspedes se plegó a la forma del Centro. No la creía conveniente; pero creía inconvenientes las disensiones. Sacrificaba su amor propio-lo que nadie sacrifica.

“Se le acusaba de poner a cada instante su veto a las leyes de la Cámara. El decía: “Yo no estoy frente a la Cámara, yo estoy frente a la Historia, frente a mi país y frente a mí mismo. Cuando yo creo que debo poner mi veto a una ley, lo pongo, y así tranquilizo mi conciencia.” La Cámara; ansiosa de gloria-pura, pero inoportuna, hacía leyes de educación y de agricultura, cuando el único arado era el machete; la batalla, la escuela; la tinta, la sangre.-Y venia el veto.

“Que instituyó la forma militar.-El creía que la autoridad no debía estar dividida; que la unidad del mando era la salvación de la revolución; que la diversidad de jefes, en vez de acelerar, entorpecía los movimientos.- El tenía un fin rápido, único: la independencia de la patria. La Cámara tenía otro: lo que será el país después de la independencia. Los dos tenían razón; pero, en el momento de la lucha, la Cámara la tenía segundamente. Empeñado en su objeto, rechazaba cuanto se lo detenía.

“Que se llamó Capitán General.-Temperamento revolucionario: fijó su vista en las masas de campesinos y de esclavos. “A ese nombre están acostumbrados a respetar; pues yo me llamaré con ese nombre. Un cambio necesitaría una explicación. Se pierde tiempo-i Se pierde tiempo! Esta es la explicación de todos sus actos, el pensamiento movedor de todos sus movimientos coléricos y la causa excusadora de todas sus faltas. Concretaba su vida en una frase ¡libres de España!-Cada dificultad le parecía un crimen, cada obstáculo un fratricidio.-El creía: “El medio de la paz es la tribuna”-“El medio de las revoluciones es la acción.“- Un discurso dicho era una legua perdida:-Tanto más admirable en un hombre de ley y de discursos.-Y como Tácito escribió tremendamente, con el lenguaje aglomerado de tantos años en su alma: en Céspedes obraba inquietamente, con la genial vivacidad y bélicos caracteres por tan largos y tan insoportables años contenidos.”[5]

Carlos Manuel de Céspedes murió el 27 de febrero de 1874 emboscado en un intrincado rincón de la Sierra Maestra a donde se había refugiado luego de ser destituido por la Cámara de Representante de la República en Armas, sin escolta, apartado por los mismo hombres que el convocó para esta tarea grande de darle independencia a Cuba.

Acosado por el batallón de San Quintín, no se rindió sino que se batió a tiros con aquella tropa numerosa y murió peleando por los mismos principios de libertad que defendió toda su vida.

Los cubanos le recuerdan como el Padre de la Patria, el iniciador de las luchas por la independencia, el preclaro hombre que dio la libertad a sus esclavos y aceptó humildemente de la Revolución las responsabilidades que le dio.


[1] Obras Completas de José Martí. Tomo IV, pág., 387

[2] Ídem. Tomo 22, pág. 235

[3] Ídem pág. 388

[4] Ídem pág. 389

[5] Estas notas están en unas hojas donde aparece también el borrador de la carta de Martí al general Máximo Gómez, pidiéndole datos sobre Céspedes para un libro que pensaba escribir. Obras Completas de José Martí. Tomo XXII, pág., 235

Historia, José Martí

NACIERON EN LA CASA NATAL DE MARTÍ


Una familia de músicos residió en la histórica vivienda de la calle Paula.

Por: Ángela Aldama

En 1852 doña Leonor Pérez y don Mariano Martí contrajeron matrimonio y constituyeron su hogar en la calle Paula Nº 102[1] allí nació el 28 de enero de 1853, su primogénito, nuestro Apóstol José Martí. Era una casa alquilada a las monjas de Santa Catalina de Siena y en ella vivieron hasta 1856.

Décadas después, el 28 de enero de 1900, un grupo de patriotas de la Asociación Pro-Martí adquirió, mediante suscripción popular, la referida casa para entregársela a doña Leonor con carácter de usufructo vitalicio, aunque con una clausula que estipulaba, que a su fallecimiento, el inmueble pararía a ser museo-biblioteca en homenaje a José Martí.

En 1901, en virtud de su apretada situación económica, doña Leonor le arrendó la vivienda[2] al músico Luis Izquierdo, quien a su vez la compartió con su cuñada, Rafaela Valdés y su esposo, Pedro López.

Allí vinieron al mundo tanto los hijos de izquierdo como los del matrimonio López-Valdés, conocidos estos últimos como Los Cachaos.

Tras el fallecimiento de la madre del Apóstol en 1907, los familiares no se ocuparon de seguir cobrando el alquiler de la casa y continuaron viviendo en la misma hasta 1918 en que fueron desalojados porque se creó un grupo gestor que recobró la escritura de la casa de Paula 102 con el objetivo de convertirla, como estaba estipulado, en museo.

Habla una hija de Orestes López

Muchos años después, la autora de este trabajo conoció a Lidia, hija del músico Orestes López, el mismo que junto a su hermano, vio la luz en la Casa Natal de José Martí.

Lidia no había olvidado que, siendo una niña, cuando acudía cada 28 de enero a la casita de la calle Paula, muchos la miraban sorprendidos y hasta se sonreían cuando ella afirmaba, con naturalidad infantil, que bajo aquel techo cargado de historia había nacido su padre y sus tíos.

“Cuando a mi tía Coralina -añade- le pedían en la escuela que hiciera un dibujo libre, siempre pintaba la casita del Apóstol, donde igualmente ella había nacido. Este fue un suceso familiar que me enorgullecía”

El abuelo de Lidia, Pedro López, fue profesor de contrabajo y perteneció a varias agrupaciones musicales de su tiempo, entre ellas la de Neno González además, fue fundador de la Orquesta Filarmónica de La Habana. Su abuela Rafaela, por su parte, tocaba varios instrumentos y sus hijos también se distinguieron en el campo de la música. Ellos son:

Coralina López Valdés: Pianista y compositora. En la década del 40´ del siglo XX formó una orquesta. Entre sus composiciones más populares está el danzón Isora Club.

Israel (Cachao) López Valdés: Notable contrabajista y compositor, se radicó en los Estados Unidos y murió en el 2008. Es autor de danzones, entre ellos el Buenavista Social Club.

Orestes López Valdés: A los 13 años ofreció su primer concierto. Tocaba siete instrumentos (piano, contrabajo, violonchelo, flauta, guitarra y tres). Conformó y dirigió varias agrupaciones danzoneras. En 1938 trabajó como violonchelista de la Orquesta de Arcaño y sus Maravillas

A finales de la década del 30´ del siglo XX existía una frase muy popular: “¡Cómo está el Mambo!” En ella se inspiró Orestes López para componer su primer danzón sincopado, el cual contenía montunos e improvisaciones de flauta de larga duración, que enfatizaban el complemento rítmico y provocaba una euforia indescriptible entre los bailadores.

“Mi padre –apunta Lidia- compuso muchos números musicales junto a su hermano Israel. Entre ellos se encuentran, “El que más goza”, “Camina Juan Pescao”, “El truco”, “Tan suave” y “El coloso”. Tuvo seis hijos que continuaron la tradición familiar, pues cinco somos músicos. Falleció el 26 de enero de 1991.”

Vale apuntar, a manera de conclusión, que el danzón sincopado Mambo marca el inicio de un estilo musical bailable que Dámaso Pérez Prado, otro notable creador cubano, se encargó posteriormente de enriquecer y extender por el mundo.


[1] Actual Nº 314

[2] Con el consentimiento de la Asociación Por Martí

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