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Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

EL BRINDIS DEL HOTEL INGLATERRA


En agosto de 1878 regresó a La Habana José Martí, venía de Guatemala acompañado de su joven esposa Carmen Zayas Bazán, que estaba en un avanzado estado de gestación.

Al país que regresaba Martí le llenaban sentimientos encontrados tras diez años de guerra por la independencia que tuvieron su impase en el pacto firmado entre los insurrectos cubanos y la monarquía española en marzo de 1878, una de las cláusulas del acuerdo fue el permitir el regreso de todos los desterrados políticos, entre los que contaba Martí.

Adaptarse a la situación político social de su ciudad y su isla no fue nada fácil para el ya reconocido abogado y hombre de letras, que había demostrado capacidades suficientes como para salir adelante con su familia, pero las autoridades españolas desconfiaban de él y trataron por todos los medios de impedirle el normal desarrollo de su vida en la ciudad, empezando por el trabajo cosa que se le dificultó mucho, hasta el punto de tener que trabajar como “pasante”[1] en bufetes de abogados  amigos, Viondi y Azcárate, ¿razón? No tenía los títulos de las carreras hechas en España[2].

Hay una anécdota muy conocida entre los cubanos sobre los verdaderos sentimientos políticos de Martí y su valentía para expresarlos en público, este fue el brindis que hiciera en el banquete realizado en el “Café El Louvre” un conocido espacio situado en la esquina de Prado y San Rafael, en los bajos del Hotel Inglaterra en La Habana.

Era un homenaje que hacían al periodista Adolfo Márquez Streling sus amigos de los círculos intelectuales habaneros. El mismo se efectuó el 21 de abril de 1879 y en medio de los discursos laudatorios que se hicieron a la figura del importante periodista cubano, muchos de los presente  elogiaron la política conciliatoria que se producía entre los partidarios de la independencia y los que querían reformas bajo el régimen colonial.

Al tocarle su turno a José Martí este pronunció un encendido discurso contra lo que calificó de burla a las aspiraciones separatistas de los cubanos y en un encendido discurso contra lo que creyó que significaba una burla a las aspiraciones separatistas de los cubanos y cerró sus palabras alzando la copa y diciendo:

“… Por soberbia, por digna, por enérgica, yo brindo por la política cubana, si por ligeras caricias en la melena, como domador desconfiado, se pretende aquietar y burlar al noble león, ansioso, entonces quiebro mi copa: no brindo por la política cubana.”

Uniendo a sus palabras vibrantes la acción de quebrar la copa ante el asombro de la concurrencia.

De esta forma manifestó su desacuerdo con la política de los autonomistas que pretendían una Cuba como  provincia de ultramar española.


[1] Una especie de secretario o escribiente en los bufetes de la época

[2] Era una costumbre sentada que a los recién graduados en España se les daba algunos años de gracia para desarrollar sus carreras y luego comprar los títulos, dado su costo. Certificaban su acreditación con un documento expedido por las Universidades.

José Martí

LA PERIODIZACIÓN HISTÓRICA EN LA REVOLUCIÓN CUBANA


La Revolución Cubana triunfante en 1959 constituye el hecho histórico más importante de la historia contemporánea de la isla, con la llegada al poder de los revolucionarios encabezados por Fidel castro y las grandes transformaciones que han desarrollado en el curso de estos cincuenta años y más.

El hecho mismo de estar inmersos en las grandes transformaciones que se produjeron es este período histórico, ha detenido a pocos estudiosos en la periodización sistemática de este acontecimiento.

He aquí un intento que pretende dar organicidad a la historia de una Revolución aún viva y con la disposición dialéctica al cambio:

Período Fundacional (1959-1971)

Caracterizado por la radicalización de los procesos histórico que se dan: el enfrentamiento con la oligarquía nacional y las fuerzas imperialistas de los Estados Unidos, convertido desde los primeros meses del triunfo revolucionario en el mayor adversario del proceso de cambio; la Ley de Reforma Agraria, la campaña de alfabetización, las primeras nacionalizaciones a los colaboradores de la dictadura de Batista.

El enfrentamiento a la violencia contrarrevolucionaria, creación de las milicias, los Comités de Defensa de la Revolución, los órganos de seguridad del país, la derrota de la invasión mercenaria en Playa Girón, la Crisis de Octubre, la lucha contra bandido.

El establecimiento de vínculos políticos y económicos con la Unión Soviética y el Campo Socialista, el bloqueo económico de los Estados Unidos y la amplia ayuda en todas la esferas de estas naciones para permitir la sobrevivencia de la Revolución que al mismo tiempo crearon vínculos políticos y económicos que frenaron el impulso liberal y democráticos de la Revolución.

Es el período más rico y menos sistematizado de la Revolución

El momento de cambio de este período está dado por el fracaso de la “Zafra de los 10 Millones” (1969-1970) y la rectificaciones posteriores en las esferas de la ideología, la economía.

La Institucionalización (1971-1980)

En lo económico significó la incorporación de Cuba al bloque económico soviético del CAME[1] con su controvertida “división socialista del trabajo”, que acentuó a Cuba en su papel histórico de país monoproductor de materia prima, con una excesiva participación del estado en la gestión económica.

Se creó una estructura estatal vertical y rígida que fortaleció el estado burocrático centralizado; la creación de una estructura estatal y política semejante a la de sus homólogos socialistas; la ideologización de la sociedad cubana y el intento de crear una cultura “nueva” con muchos rasgos del realismo socialista, excluyente y sectario.

El momento de cambio de este período está dado por el fracaso del reencuentro con la Comunidad Cubana en los Estados Unidos, su influencia en los sectores marginados, afectado y excluidos y por las políticas de lucha contra el diversionismo ideológico, con su momento más álgido en la “Crisis del Mariel” y la ocupación de la embajada de Perú por cientos de personas que querían abandonar el país.

La rectificación de errores (1980-1991)

El tercer período está marcado por el término de las misiones internacionalistas en África, el proceso de rectificación de errores, los sucesos en la URSS y en los países del Campo Socialista de Europa.

Fue un período en que el estado cubano logró una estabilidad económica y social basada en el sistema de cooperación con el CAME, con estándares de vida, educación, salud y bienestar aceptables, aunque con todo el peso del sistema ideológico-burocrático fortalecido y en alza.

La desaparición del Campo Socialista y de la Unión Soviética, con la pérdida de los sistemas preferenciales y subsidiados que habían beneficiado a Cuba provocó una brusca caída en los niveles de vida y en la economía del país dando paso al momento más duro del proceso revolucionaria: El Período Especial

El Período Especial (1991- 2000)

Tentativamente puede hacerse un cierre al término de la década de los 90, aunque el siglo XXI cubano es una historia en desarrollo.

La pérdida de los mercados socialistas dejó a Cuba paralizada, sin combustible, ni abastecimientos, sobreviviendo con la cuenta diaria y con el liderazgo de un líder que puso en función de su pueblo su inteligencia para impedir el caos.

La confianza en Fidel, sobretodo, hizo que este pueblo siempre supiera a qué atenerse en aquellos duros momentos.

En medio de tantas penurias el Período Especial le dejó al pueblo cubano la lección de lo que podía hacer por sí solo, con la inventiva, confianza en sí mismo y su potencial cultural y educativo, para salvar un proyecto en esencia noble y participativo.

Volvimos a descubrir que podíamos hacer muchas cosas, sin el estado, fuimos más libre, valoramos mucho más lo que habíamos alcanzado, pero exigimos nuestra posibilidad de participación e integración en nuestra sociedad.

El estado no se debilitó, se hizo más democrático, apareció la sociedad civil cubana fuera de las rígidas organizaciones políticas y de masas, ganaron en visibilidad los religiosos, los grupos marginados de todo tipo y la presión sobre el estado vertical y centralizador ha sido mayor.

Defectos muchísimos, los valores humanos salieron dañados de este período duro de nuestra historia, el egoísmo, el individualismos enfermizo, la prostitución, el juego, las indisciplinas sociales y la corrupción en los estamentos estatales se hicieron presente, pero el pueblo y su Revolución salió de lo peor, y pudo lograr “conservar las conquistas del socialismo”, ese pedido que en los días más difíciles del Período Especial, nos hizo Fidel.


[1] Comunidad de Ayuda Mutua Económica

Historia

JOSÉ MARÍA HEREDIA, EL CUBANO ERRANTE


José María Heredia nació en Santiago de Cuba el 31 de diciembre de 1803. “A los ocho años de edad –dice Bachiller y Morales- traducía a Horacio, sin cumplir los diez hacía versos, y a los quince se recibía de bachiller en derecho en la Universidad de La Habana”

Luego de una larga estancia fuera de Cuba por las responsabilidades de su padre como funcionario de Audiencia en La Florida, Santo Domingo y Venezuela regresa a Cuba en 1819 tras la muerte de su padre, dotado de un talento natural para la literatura y en especial para la poesía. Su madurez coincide con las inquietudes del segundo período liberal en España, las guerras de liberación en América Hispana y la propagación de los ideales humanistas y liberales de la burguesía frente al despotismo en retroceso y a la defensiva en Europa y el mundo occidental.

La corriente literaria del romanticismo llega a Cuba y América traído por los emigrados latinoamericanos que en mayor o menor medida habían participado en el proceso liberador de Hispanoamérica. Cuba era una encrucijada de viajeros, provenientes de las inquietas regiones rebeldes de América y en ella se encontraba el joven Heredia, viajero perenne con sus padres, bebiendo de las influencias de otras culturas de América y recalando en su patria justamente cuando el proceso liberal se abre paso entre los jóvenes intelectuales de su tierra y tiene en Varela, su maestro mayor desde la cátedra de Constitución del Seminario San Carlos.

José María Heredia es el primer escritor cubano en cuya obra es posible reconocer una identificación con la patria, ya no solo como naturaleza, sino como entidad política independiente. A pesar de que su educación básica no transcurre en la isla, al incorporarse a la misma se identifica con la patria y sus actividades, entra en contacto con emigrados latinoamericanos en La Habana[i], amistad que influye en la maduración de sus concepciones políticas en pro de la independencia que lo llevarán a conspirar contra el régimen colonial y posteriormente al destierro en Estados Unidos en 1823.

En 1925 fue llamado a México por el presidente Guadalupe Victoria para desempeñarse en la jurisprudencia de ese país. Se radica en Toluca donde fue director de Instituto de Literatura para el cual escribió en 1827 sus “Lecciones de Historia Universal”, un libro de historia que intenta dar una visión de la historia universal desde la óptica de un hispanoamericano, partiendo de la traducción razonada del libro “Elementos de Historia Universal” del historiador inglés Tyler.

La novedad de su obra está en que agregó a estas lecciones de historia las muy recientes entonces revoluciones americanas por la independencia, realzando la gesta de los grandes pilares independentistas del continente. Desde este punto de vista fue un precursor, al escribir el primer libro de Historia Universal escrito en Hispanoamérica.

Su labor en México contribuye a su maduración literaria definiendo su formación romántica con su versos “En el Teocalli de Cholula”, considerado los primeros versos románticos en castellano.

En Nueva York publica su cuaderno “Poesía” (1825) que le dará renombre en América y Europa como uno de las más importantes figuras del romanticismo en su lengua y el primer cubano en alcanzar fama internacional por los altos valores estéticos de su obra poética.

Como figura del romanticismo, al igual que como independentista, será precursor, terminando su vida en tierra extraña, añorando la propia. Su poesía se sitúa en las raíces del romanticismo en Iberoamérica, aunque en ocasiones deja ver el fardo retórico del neoclasicismo del que no pudo desprenderse. Más su lírica dejó obras de inigualable valor como, la “Oda al Niágara”, Himno del Desterrado”, “Emilia” o “La Estrella de Cuba”, versos en los que vibra la rebeldía y sus anhelos de libertad para su tierra natal, casi siempre ausente en su breve vida.

A la muerte de Fernando VII y aprovechando la amnistía decretada por la Reina Regente, fue autorizado a volver a Cuba durante dos meses, estaba muy enfermo y quería ver a su familia. Su antiguos amigos y admiradores en La Habana le dieron la espalda, lo consideraron un traidor a sus ideales y regresó a México triste y desencantado para morir en Toluca el 7 de mayo de 1839.


[i] Las cuatro figuras más destacadas en la difusión de los ideales de independencia por estos años fueron, el peruano Manuel Lorenzo de Vidaurre, el ecuatoriano Vicente Rocafuerte, José Antonio Miralla, argentino y José Fernández Madrid, colombiano.

Cultura

JOSÉ MARTÍ Y LOS HABANEROS ILUSTRES



“Martí y la noche”

Autor: José Luis Fariña

El nacimiento de José Martí a mediados del siglo XIX le permite crecer y madurar en un momento germinal de la cultura en la isla de Cuba: la creación de la nación y el afianzamiento de la identidad nacional.

José Martí aprende con maestros cubanos imbuidos de las ideas más avanzadas de su tiempo y todos ellos convencidos de la existencia de la nacionalidad en la isla, algunos acariciando ya el independentismo como ideal posible.

Rafael María Mendive como el más cercano a él, es un liberal, discípulo de José de la Luz y Caballero; marca un significativo magisterio en la juventud criolla que se formó en su colegio o lo tuvieron como influencia en sus conocidas tertulias de mediados de la década del sesenta del decimonónico.

Este período histórico esta signado por la circulación frecuente y cada vez más amplia de la independencia como la necesidad más necesaria de la isla para resolver sus grandes problemas sociales, las contradicciones con la metrópoli, el estancamiento y decadencia de las clases dominantes criollas y la solución del gran problema social de la isla que es la esclavitud de miles de seres humanos para sostener la economía plantacionista azucarera.

El alzamiento de los orientales en 1868 liderados por Carlos Manuel de Céspedes, rompe con el mito de la sublevación de los esclavos africanos como consecuencia de la lucha por la independencia y por el contrario incorpora la abolición de la esclavitud como un reclamo natural de la república a que se aspira.

En consecuencia José Martí un adolescente habanero formado en lo mejor del pensamiento identitario de la isla abraza la causa de la independencia e inicia una participación comprometida y militante en los sucesos que a consecuencia de la clarinada oriental ocurren en La Habana.

Su accionar a partir de este momento va dirigido a lograr este sagrado objetivo de la nación cubana y para ello uno de sus principales intereses fue el estudio del pasado inmediato de la historia y la cultura de la isla. No desconocía la fructífera herencia que recogía, no solo de los que se pronunciaron abiertamente por la separación de España y la soberanía de la isla, sino también de los que desde las aulas, las academias, las publicaciones, tertulias o las tribunas, enaltecieron la cultura criolla de lustre y personalidad propia, haciendo ver la madurez de la sociedad isleña en transito hacía la cubana.

Orgullo y respeto por el pasado, acercamiento crítico al pensamiento de los reformistas, convencimiento de que la solución no estaba bajo la soberanía de España, ni de ninguna otra potencia, confianza en la sociedad de la isla, no solo en su élite acomodada, sino en sus humildes estamentos, incluyendo al negro; esta es la posición de Martí cuando decide su destino político: luchar por la libertad del cubano.

Con él están los iluministas de la Sociedad Patriótica quienes desde el siglo XVIII unen esfuerzos por adelantar a la isla en el concierto de las naciones y logran en poco tiempo una sociedad próspera, con una animada cultura y una poderosa clase criolla de grandes contrastes, sostenedora de la monarquía española frente al empuje liberal de la península y que compartía la isla con una mayoría ignorada ajena de derechos: los esclavos africanos base de la economía y sus riquezas.

No será hasta la década de los 80 del siglo XIX, cuando Martí se radica en Nueva York y entra en contacto con la colonia cubana de esta urbe que conocerá más profundamente de los escritos e ideas de los iluministas criollos de la Sociedad Patriótica, entre los que está Félix Varela, cuya figura reencuentra y asume en los escritos de Antonio Bachiller y Morales, ya anciano y venerado entre los emigrados de la isla, a quien ve con frecuencia y cuyo trato hará que lo describa como patriarca que escribe de aquellos hombres asentados en la base de la sociedad cubana.

Notas y referencias dejan testimonio de las lecturas de José Martí de la obra de Bachiller y Morales, se admira de aquellos que abren camino en medio del oscurantismo y la ignorancia y lo que es aún más importante abrazando las ideas del liberalismo burgués, que no llega a concretarse en proyecto político por el compromiso pragmático que la aristocracia criolla hace con la reacción española, siempre y cuando garantizara el mantenimiento de la esclavitud como base de sus riquezas y prosperidad.

En ocasión de la muerte de Antonio Bachiller y Morales escribe Martí sobre la época que a este le tocó vivir:

“Nació cuando daba flor la horca de Tupac Amaru; cuando la tierra americana, harta de pena, echaba a los que se habían puesto a sus ubres como cómitres hambrientos; cuando Hidalgo, de un vuelo de la sotana, y Bolívar, de un rayo de los ojos, y San Martín, de un puñetazo en los Andes, sacudían, del Bravo al Quito, el continente que despertó llamando a guerra con el terremoto, y cuajó el aire en lanzas, y a los potros de las llanuras les puso alas en los ijares. Nació cuando la misma España, cansada de servir de encubridora a un gitano, se hallaba en un bolsillo de la chaqueta el alma perdida en Sagunto. Nació cuando, al reclamo de la libertad que les es natural, los americanos saludaron la redención de España, la luz del año doce, con acentos que al mismo De Pradt parecían dignos, no de colonos de Puerto Rico y Veracruz, “sino de los hombres más instruidos y elocuentes de Europa”. Nació en los días de Humboldt, de padre marcial y de madre devota, el niño estudioso que ya a los pocos años, discutiendo en latín y llevándose cátedras y premios, confirmó lo que Humboldt decía de la precocidad y rara ilustración de la gente de la Habana, “superior a la de toda la América antes de que ésta volviese por su libertad, aunque diez años después ya muy atrás de los libres americanos”. Pero no Bachiller, que se cansó pronto de latines, por más que no les perdió nunca aquel miramiento de hijo, y aquella hidalga gratitud, que fueron bellezas continuas de su carácter, a punto de hacerle preferir alguna vez que le tomasen por hijo tibio de la patria que adoraba, antes que por ingrato”[1].

De estas lecturas nace la veneración por el presbítero Varela, el hombre que muere en el año de su nacimiento, el de la vocación de sacrificio y servicio desinteresado a la patria, de quien dijo que era un patriota entero, “(…)que cuando vio incompatible el gobierno de España con el carácter y las necesidades criollas, dijo sin miedo lo que vio, y vino a morir cerca de Cuba, tan cerca de Cuba como pudo, sin alocarse ni apresurares, ni confundir el justo respeto a un pueblo de instituciones libres con la necesidad injustificable de agregarse al pueblo extraño y distinto que no posee lo mismo que (con) nuestro escuerzo y nuestra calidad probada podemos llegar a poseer”[2]

Habla Martí de las simpatías anexionistas de algunos y les recuerdas que el noble cura no quiso la anexión, pese a la admiración que sentía por lo que habían logrado los estadounidenses.

Respeto es lo que siente Martí por el hombre de letras y el pensador adelantado, que por su visión anticipadora y la manera ágil y directa que tiene de enfrentar los grandes problemas de Cuba, con energía y firmeza, llega a la conclusión de que la solución estaba en la independencia; idea temida por los mismos burgueses criollos que alabaron al presbítero en su cátedra del Seminario San Carlos y lo eligieron posteriormente a las Cortes en 1821, y que en ese instante toman distancia del patriota sincero que al igual que Cristo previó esa deserción al expresar:

“(…) El deseo de conseguir el aura popular es el móvil de muchos que se tienen por patriotas, (…) no hay placer mayor para un verdadero hijo de la patria como el de hacerse acreedor a las consideraciones de sus conciudadanos por sus servicios a la sociedad; más cuando el bien de esta exige la pérdida del aura popular, he aquí el sacrificio más noble y más digno de un hombre de bien, y de aquí el que desgraciadamente es muy raro”

En consecuencia con esa virtud y vocación de sacrificio de Félix Varela, José Martí escribió en uno de sus cuadernos de apuntes, una frase que bien puede calificar al cura precursor: “El primero será siempre el que más desdeñe serlo”

Hombre de letras y rezos, de cultura enciclopédica, rompedor de cánones y prejuicios, Varela fue el hombre que abrió caminos en la mente de los criollos, cuando desde la cátedra de filosofía del Seminario San Carlos, abogó por la experimentación científica, la especulación investigativa, la enseñanza en español y la dignidad del hombre como patrón de conducta.

José Martí conoce las ideas de Varela, las tiene presente en los momentos que organiza un pueblo para conquistar la independencia y reconoce el sacrificio del que vio primero y más lejos al querer la emancipación de Cuba.


[1] El Avisador Hispano-americano, Nueva York, 24 de enero de 1889. Obras Completas Tomo X

[2] Obras Completas Tomo 2: 96

Cultura, José Martí

LA MEMORIA HISTÓRICA


La memoria suele ser flaca y tiene como mayor enemiga al tiempo, esa implacable dimensión física que al alejar un hecho histórico lo desdibuja, empequeñece o engrandece, siempre en relación directa con el actor principal que es el ser social.

La memoria histórica hoy en Cuba, parece haberse convertido en un cliché de añoranzas o un catecismo de repeticiones para no olvidar, algo que está ahí a fuerza de ser parte del sistema ideológico que tratamos de sacar adelante.

La memoria histórica en Cuba, aún tiene testigos vivos, cuando se trata de hablar del hecho más relevante que nos ha pasado en la historia nacional, la REVOLUCIÓN, así con mayúsculas y sin tener que agregar nada más, porque fue el hecho que puso este país en los rumbos de la contemporaneidad por necesidad de su pueblo y osadía de su vanguardia, que en aquellos momentos, eso muchas veces se olvida, era muy joven y heterogénea desde todos los puntos de vista.

1959 fue un parte agua para los cubanos, apenas unos seis millones en ese momento, con una sociedad de profundos contrastes y desigualdades, tan cerca de los Estados Unidos, que muchos en este país lo consideraron un “fatalismo geográfico”, en tanto sus clases vivas, su burguesía, su gente de política, se desvivían por tener una nación a “imagen y semejanza” de los vecinos ricos, desde donde venía todo, lo bueno y lo malo.

La historia no es solo para académicos, debe contarse con el condimento de lo cotidiano, el error de las urgencias y la decisión de la terquedad patriótica, todos esos condimentos nos hicieron una nación distinta que resistió y resiste, que blasona de logros y corrige errores, que abre los ojos ante realidades del mundo de hoy, pero que no puede olvidar, cuál es la coyuntura mayor de esta nación pequeña al sur de La Florida, con un destino atado a lo que ocurre en las tierras hermanas del sur y a las hostiles decisiones del norte. Esa también es Cuba.

Opinión

¿LITERATURA DEL DESENCANTO?


La tesis de que la literatura cubana escrita por jóvenes nacidos a finales de los 80’, crecidos en medio del “Período Especial”[1], es una Literatura de Desencanto, tiene más de argumento político que de Literario en sí. Ellos mismos crecidos en medio de la difícil crisis de valores que significó el Período Especial, evaden el tema político (es su elección), inventándose mundos y realidades en posiciones más individualistas que las anteriores generaciones de la Revolución, influidos (como todos los que vivimos en Cuba, unos más que otros), por la disminución o la pérdida de conquistas sociales, el deterioro de las condiciones de vida, de la ética y la moral de la sociedad cubana post revolucionaria y el desgaste del discurso político durante demasiado tiempo (más de veinte años), desde el inicio de la década de los 90’ hasta la llegada del gobierno de Raúl Castro, con una política más pragmática, pero socialista, en la que la realización individual, depende más de la capacidad y participación social, con una vinculación político ideológica más general y acorde a nuestra cultura, idiosincrasia y formación histórica.

Si la literatura hecha por jóvenes se aleja (¿?) de la realidad social, no es por desencanto, al fin y al cabo crecieron en un medio social en crisis, que ya se cuestionaba el “Futuro luminoso”, como el Maná que caería del cielo rojo como premio, ya todos sabemos que nada cae del cielo; ellos reflejan una sociedad cuestionadora e inteligente, abocada a una encrucijada política, seguir adelante con un sueño o buscar la realización personal a costa de cualquier cosa.

La literatura cubana tiene ante sí un reto, asumirse propia, con virtudes y defectos; hurgar en realidades (buenas y malas), evadirse a sueños intelectuales o hacerse política en juicios necesarios para la sociedad en que se desarrolla (de todos modo nadie escapa a su tiempo y sus circunstancias), pero cubana, no la aséptica acumulación de obras que no dicen nada hoy y no dirán nada mañana.


[1] La dura etapa de crisis económica, social y ética de los años 90 en Cuba, provocada por la caída del Bloque Socialista de Europa y la pérdida de los mercado de Cuba, junto al cierre más férreo del Bloqueo Económico y Político del gobierno de los estados Unidos.

Cultura

IDALIS ORTIZ, NOS DEVOLVIÓ LA ALEGRÍA


Esta linda morena, como la Caridad del Cobre y cercano a su día, nos regala un nuevo título mundial de judo, que reafirma su palmaré como, la “mejor judoca cubana del momento”. Siempre sonriente, preparada y resuelta, subió este sábado a lo alto del podio en el campeonato del Mundo de Judo después de barrer con sus rivales.

Un buen fin de semana para Cuba que lo completó el remero cubano Ángel Founier, entrando en el tercer lugar del Campeonato del Mundo en Holanda.

Buenas noticias que ojalá sean más y seguidas.

Deporte

LA APARICIÓN DE SU VIRGEN


La Fábrica de Arte es uno de los sitios de moda de la capital cubana, una institución soñada y rescata por ese músico que es X Alfonso, una vieja fábrica de aceite se transforma en una factoría para el mejor arte de ahora bajo la advocación de la virgen de la Caridad del Cobre cuya imagen contemporánea y sincrética ha dejado en  sus paredes Moisés Finalés, así lo vio Tony Piñeras en este artículo aparecido en el periódico Granma del 28 de agosto de 2014:

La Virgen de la Fábrica , en Fábrica de Arte. Foto: Cortesía del artista

Autor: Tony Piñeras

El creador, a pesar de una larga trayectoria artística a sus espaldas y con los reconocimientos que merecidamente ha cosechado en su carrera, sigue poniéndose a prueba. Pinta y trabaja con la misma pasión del comienzo, o quizá con más fuerza. Lo hace acuciado por lo que estima no ha realizado. Cree que aún le resta por descubrir lo mejor de sí.

Muchos podrían ser los calificativos que se le infieren a la obra de Moisés Finalé, uno de los artistas emblemáticos de la generación de los 80 en la plástica cubana, quien fundó junto a otros creadores el conocido grupo 4 x 4 con el que propusieron reflexiones diversas a aquellas que se realizaban en la Isla por entonces. Su maestría y creatividad han seguido en todos estos años un proceso de ascenso en la exclusiva nómina de la excelencia de la plástica nuestra.

En sus obras hallamos la composición definitiva que tantas veces inaugura posibilidades insólitas y llenas de preguntas. Su dibujo exquisito se desdobla con carácter caleidoscópico en la precisión final de ciertas formas y rasgos. Con­traponiendo técnicas, materias, trazos y tonalidades alcanza una textura visual de alto calibre.

Una de sus más recientes creaciones ocupa un lugar en la misma entrada de ese espacio, preferido de la juventud: la Fábrica de Arte Cubano (calle 26 y 11). En el amplio frontón se descubre una simbólica pieza: La Virgen de la Fábrica (4,50 x 3,00 m).

La Virgen de Finalé está realizada con los plásticos de los cubos, atornillados. Los colores son del mismo material, los que pudo encontrar para combinarlos. No son cubos vírgenes, han sido trabajados, procesados. La textura parece de cuero, no plástico, a veces resulta difícil identificar el material. Y esto de poder trabajar con elementos comunes en el día a día, fascina al creador, para que las personas sientan “nuevas vibraciones”.

Al tema de la virgen se acercó el creador desde los años 80 cuando hizo versiones de la Biblia, aunque no constituyó una constante en su quehacer pictórico. Pero la temática le ha interesado siempre. Hace poco, le sorprendió Frei Betto con su novela Un hombre llamado Jesús, y a partir de su lectura comenzó a imaginar su virgen. “No estaba pensando en una virgen determinada o reconocible. Resulta como mi propia aparición. No hubo dibujo previo, como casi siempre hago toda la obra. Son cosas que acumulo dentro y salen así”, dice.

Luego, por las dimensiones que fue adquiriendo se preguntó: ¿dón­de ubicarla? Entonces al visitar la Fábrica de Arte, y ver la mezcla de las distintas disciplinas artísticas que se mueven en ese lugar y la gran­dilocuencia del inmueble, comprendió que era el sitio ideal. La idea gustó a X Alfonso y su equipo de trabajo, y entonces aquella virgen o aparición se fue convirtiendo en la Patrona de los fabricantes de arte, que luego fue acompañada por su estampilla y de su propia oración creada por Yamilé Tabío, su esposa, que sirvió como catálogo de la inauguración de la pieza. Se montó en el patio, justo a la entrada, y aún está. Creo que se va a quedar, refiere el artista.

UN IMAGINARIO DE EXPERIMENTACIÓN

Moisés Finalé (Cárdenas, 1957) considera su creación contemporánea, de vanguardia, a su forma. Utiliza indistintamente los códigos del arte moderno y del posmodernismo, su imaginario puede deslizarse por sus superficies barrocas con una técnica tradicional combinada, una distorsión lineal o un trazado punzante, algún brochazo informalista, una pintura libremente dispuesta y a veces chorreada, y hasta algún dibujo tomado de expresiones infantiles.

En Francia, donde comparte su tiempo con el de la Isla caribeña, realizó recientemente una serie de obras en metal que tituló Ombres ou rêves (Sombras o sueños) que fue expuesta en la galería Saint Ravy en Montpellier. Pero un día se dio cuenta de que este trabajo con los metales, en el taller, lo sacudía (a él y sus vecinos) con los ruidos de los martillazos, la sierra. Entonces, buscando un material más noble con el que pudiera laborar con mayor tranquilidad, y también soluciones contemporáneas, apareció el plástico extraído de los cubos de limpieza. Con él podía también realizar una especie de sombras chinescas, proyectar la luz a través del dibujo. Allá hizo la primera obra de este material flexible y lo continuó al llegar a Cuba. La Virgen de la Fábrica la realizó a partir de estos cubos que le proporcionan una textura novedosa. Pero la manera de trabajar y el resultado es el mismo.

Cultura

JOSÉ MARTÍ UN VISIONARIO DE LA TECNOLOGÍA


José Martí. Autos Miguel Díaz Salinero

Colección Museo Casa Natal de José Martí

José Martí nos demuestra que estar bien informado no es solo leer y enterarse, sino ser capaz de sacar conclusiones, soñar despierto y ver más allá de los que nos van diciendo, por eso a muchos en Cuba no le asombra una premonición hermosa y certera del cubano universal, que fue contemporáneo de los avances en la telefonía, la aplicación de la electricidad y los diversos experimentos que a finales del siglo XIX se realizaban para encontrarle mayor aplicación a estos avances que revolucionarían el siglo XX, el verdadero “Siglo de las Luces” por los enormes avances que se produjeron esa centuria:

“Destinan sus autores esta ventajosísima batería a los trabajos de galvanoplastia; pero se calcula que si se la tiene todo el día encendida, puede producir poder eléctrico bastante para el alumbrado de una casa no pequeña, o para alimentar un motor de tamaño y fuerza adecuados a los usos domésticos.-Así como ahora se imprime por vapor,- por electricidad se imprimirá pronto,-así las rudas labores de la casa serán fácil y rápidamente hechas, como en los grandes hoteles de New York, por una veloz y limpia maquinaria. Hablan de un agente de anuncios de compañía eléctrica que asombró a Roma con un alfiler de corbata de luz eléctrica, alimentado con un dínamo de bolsillo-que producía luz por cinco horas. Día llegará en que pueda llevar consigo el hombre, como hoy el tiempo en el reloj, la luz, el calor, y la fuerza en algún aparato diminuto.[1]

Fíjense en las negritas y verán que como parece adelantarse a los numerosos equipos que hoy gracias a la creación de los chips acompañan la vida del ser humano, o mejor dicho a una parte de esta humanidad tan desigual y egoísta.


[1] Revista “La América”, Nueva York, octubre de 1883. José Martí. Obras Completas. Tomo 8. Pág. 416

José Martí

FIDEL, EL LÍDER DE LOS CUBANOS


Mañana 13 de agosto cumple 88 años el líder de la Revolución Cubana, el hombre más influyente del siglo XX cubano y buena parte de este siglo nuevo en el que su ejemplo no deja de estar presente, en primer lugar por su entrega sincera y completa a la causa de los humildes y del socialismo, la vía de la solidaridad y la solución de los problemas de las mayorías marginadas y olvidadas del mundo.

Tengo el orgullo de haber crecido dentro de la Revolución Cubana, la Revolución de Fidel, esa que es casi un sueño y que aglutinó a las mayorías excluidas de este país en la obra de darnos una patria propia, en el que fuéramos, y somos, los protagonistas principales; bajo su guía y sus enseñanzas aprendimos a enfrentar a la oligarquía nacional y a sus padrinos los poderes hegemónicos de los estados Unidos, de los que fuimos el patio trasero, el lugar para vacacionar, la isla del ron, las mulatas y la música, elementos que siguen presente en nuestra idiosincrasia, pero agregando la dignidad, el orgullo nacional, nuestra capacidad de sobreponernos a las dificultades y tener aún de “dar lo que nos sobra”, esos somos los cubanos crecidos bajo el liderazgo de Fidel, de sus enseñanza y su ejemplo, aunque la propaganda negativa y el odio visceral de los enemigos de nuestra causa quieran presentarlo como una sombra para Cuba.

Fidel es Fidel, comunista, altruista, inteligente, “señor de la palabra”, valiente, continuador de la obra martiana y ejemplo eterno para los pueblos del mundo.

¡Felicidades Comandante!, Cuba entera lo celebra contigo, porque tenemos la dicha de tenerte vivo y actuante, con la modestia de los grandes, ocupado y preocupado por nosotros y por este mundo ebullente y combativo, que pondrá en su lugar a la justicia y la dignidad plena del hombre.

Política

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