Política
CUBA EL ORIGEN DEL DIFERENDO
Para los cubanos es muy importante que en el mundo se conozca la verdad de nuestra historia, eso hará que los seres humanos en otras partes puedan entender las razones de los que hicieron la Revolución y la de los que hemos vivido y trabajado bajo este status diferente que nos hace ver un poco raro para los que viven bajo el régimen capitalista. Nadie tiene la verdad absoluta todo depende del prisma con que se mire, por eso es mejor informarse y crear nuestras propias conclusiones, aunque en el buscar consumamos un buen rato, este artículo al que remito al lector es una muestra:
Para el presidente Kennedy, Estados Unidos fue responsable de la dictadura de Batista y los atrasos de Cuba en la década de los 50
El 24 de octubre de 1963, John F. Kennedy, que ocupaba la presidencia de Estados Unidos, sostuvo una entrevista con el periodista Jean Daniel Bensaid, que trabajaba para el diario francés Le Express.
Durante su estancia en Estados Unidos, Jean Daniel conoció al periodista Ben Bradlee, de la revista Newsweek, al que confesó viajaría a Cuba para entrevistar a Fidel Castro. Bradlee se lo informó al presidente Kennedy y este se interesó en tener una entrevista con Jean Daniel, cuyo propósito era enviar un mensaje a Fidel Castro.
El doctor Néstor García Iturbe (*) en su artículo CUBA.- ESTADOS UNIDOS.- Kennedy, hace 49 años, publicado el 19 de octubre de 2012, nos entrega la traducción de un largo fragmento de la entrevista entre el periodista francés y el mandatario norteamericano, donde Kennedy reconoce la responsabilidad de Estados Unidos por el sostenimiento de la dictadura de Fulgencio Batista y la humillante colonización económica de Cuba en la década de los cincuenta.
Yo creo que no hay un país en el mundo, incluyendo cualquiera y todos los países que han estado bajo dominación colonial, donde la colonización económica, humillación y explotación fueran peores que en Cuba, en parte debido a la política de mi país durante el régimen de Batista.
Yo estoy de acuerdo con lo que planteó Fidel Castro en la Sierra Maestra, cuando con toda justificación reclamaba justicia y especialmente anhelaba liberar a Cuba de la corrupción. Inclusive puedo ir más allá: en cierto sentido era como si Batista fuera la encarnación de un número de pecados cometidos por Estados Unidos.
Ahora debemos pagar por esos pecados. Sobre el régimen de Batista, yo estoy de acuerdo con los primeros revolucionaros cubanos. Eso está perfectamente claro.
Como señala García Iturbe en su artículo, este pronunciamiento no debió resultar muy agradable a los batistianos que se encontraban en Estados Unidos, incluyendo los que formaron parte de la Brigada 2506 y los que ya hacían sus primeros intentos de participación en la política del país. Ni les gustará ahora tampoco, cuando tratan de edulcorar aquella aciaga época de miseria y terror.
Tampoco debió sonar muy bien en los oídos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Pentágono donde la solución de Cuba no estaba en conversaciones, sino en invasiones.
(*) Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, del Consejo Científico del Instituto Superior de Relaciones Internacionales y miembro adjunto de la Asociación Cubana de Derecho Internacional. Escribe en periódicos y revistas nacionales y extranjeros y participa como conferenciante, en distintas Universidades y Centros de Estudios de Cuba, Estados Unidos y otros países.
Tomado de la edición digital del periódico Granma. La Habana 22/5/2013
EL VICEPRESIDENTE CUBANO VISITA LA ASOCIACIÓN YORUBA DE CUBA
En lo que constituye una verdadera novedad y expresión de los cambios y aperturas hacia la sociedad en el día de ayer 20 de mayo, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministro visitó e intercambio con criterios con los directivos e integrantes de la Asociación Yuruba de Cuba.
Esta institución goza de un gran prestigio en la sociedad cubana por el mantenimiento de esta cultura de origen africana en el complejo cultural cubano, influyente y viva en los cultos sincréticos que proliferan entre la población cubana, perseguida en los inicios de la seudo-república, luego reconocida como “parte del folklor cubano”, hoy es una ente social activo en el entramado espiritual cubano.
Tomado de la edición digital del periódico Granma, 21/5/2013
LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Hoy en Cuba es un tema importante la libertad de expresión, los cubanos en general consideramos que en realidad, aunque tenemos mecanismos para hacer llegar a los gobernantes nuestras inquietudes y denunciar los problemas, se hace muy poco y deja mucho que desear cuando se dignan a contestar, siempre con vagas justificaciones, ignorancias infantiles o silencios cómplices, esto en el mejor de los casos.
Sé que esto debe pasar en todos los países, cada uno publica lo que le conviene en su prensa, lo dice a su manera o simplemente lo ignora, pero en Cuba los medios de comunicación son públicos, blasonan de servir al pueblo, estar en función de él, pero en realidad están al servicio del Estado que dice ser el pueblo en el poder, pero que en realidad se comporta como el compasivo padre que sabe lo que queremos los gobernados, que no nos hemos dado cuenta que los equivocados somos nosotros.
Medios públicos es para escuchar los criterios diversos del pueblo y no solo en cuanto a política que sabemos es monopolio del Partido y los que gobiernan en su nombre, sino en problemas tan simple que afectan a nuestras comunidades y reciben respuestas vagas, faltas de objetividad, si es que se dan.
El cubano tiene por tradición expresar su pensamiento muy libre y lo dice en sus conversaciones, en asambleas de vecino, en quejas directas a los organismos, enfrentando a los violadores de sus derechos y al aparato burocrático, que parece está por encima de todos, porque nadie lo toca. Pero todo eso se hace prácticamente en vano, la basura sigue en la calle por días, los salideros se multiplican, los absurdos papeleos proliferan y hacen que prolifere la corrupción abierta en cada oficina de trámite que hay que visitar.
El resultado es la desidia, la desmovilización, el cliché consignita, la falta de una realidad papable que nos haga sentir que como cubanos somos dueños de nuestros destinos y no prisioneros de un capricho político. Gobernar es pegar el oído al pueblo, a sus problemas y no atrincherarse en ideas, tal vez muy noble, pero que no han funcionado para llevarnos al sueño de ser un país próspero, culto y democrático.
¿HACIA CUÁL PROSPERIDAD?
Muy de acuerdo contigo Pepe, pero como bien dice la prosperidad no puede caer del cielo complaciente del estado, sino del trabajo de la gente, que debe ver los frutos sin traba, prosperidad es vivir sin precariedad en la vida cotidiana que es la que más nos golpea. Ya conquistamos derechos universales, ya los hicimos nuestros, pero vivir como la gente decente y trabajadora, no puede convertirse en un infierno de papeleos y sobornos a cientos de personajillos incrustados en la burocracia estatal y que te siguen cobrando por hacer realidad tus derechos, pero yo también apuesto a la prosperidad, sostenible, diversa y participativa, esa es la idea. En realidad la consigna debió ser: “Por una Cuba Próspera y Sostenible”
José Alejandro Rodríguez
Demasiado predecible cada Primero de Mayo en multitudes, entusiasmo y consignas. Pero es curioso: por encima de tantos problemas en órbita, la gente en Cuba sigue marchando alegre y colmando plazas y calles el Día del Trabajo, por un entrañable sentido de pertenencia a país y a sociedad, que es rara avis en este mundo atomizado. Un sentido de posesión que urge potenciar mucho más en toda su dimensión y diversidad.
Cuidado, te dices, no seas rehén de las rutinas y abre los ojos, que por algo la gente avanza en bloque, por encima de disensos, de mi, de tu y de su criterio. Y lo hace en estos últimos Primero de Mayo, mucho más por la Cuba que cambia. Por la Cuba audaz, que enfrenta no pocas resistencias internas y externas de quienes quisieran un país hibernado, por diversas conveniencias aquí y allá. Por la plenitud de una Revolución que desanda caminos ya trillados de inoperancia y adormecimiento, y retoma sus ardores fundacionales, para esta vez intentar la toma definitiva de los cuarteles de la inteligencia, la iniciativa y la plenitud.
Sí, porque de caídas y derrumbes se sabe mucho como para no entretenernos con los errores importados y los domésticos, ni adormecernos con los innegables avances. Tenemos gravitando el alerta perenne de Fidel, de que la Revolución podría desaparecer por los propios dislates de los revolucionarios.
«Por un socialismo próspero y sostenible» es el lema de esta fiesta de los trabajadores. A fuer de sincero, temo que palabras tan retadoras de insurgencias —¿qué socialismo ha franqueado ya ese umbral hasta ahora?— se pueden convertir en eso: un lema, consignas manoseadas, por esa proverbial facundia que tenemos para indigestarnos de vocablos, si no las convertimos en hechos. Y me niego a aceptar que cualquier distracción o inconsecuencia nos pueda desviar de ese socialismo en constante renovación, que suelte sus propios lastres para remontar el vuelo de la invulnerabilidad.
Próspero. El término huele a novedad, en un país que, durante mucho tiempo, y luego de hondas transformaciones que abrieron el horizonte y las perspectivas a los más, a los sempiternos perdedores, pretendió por nobles idealismos promediarlo todo tan equitativamente, sin palancas diferenciales.
Prosperidad entendida como lo que pretende esta actualización del modelo económico: desatar los nudos que frenan las fuerzas productivas, vindicar el trabajo, ya estatal o no estatal, como la principal fuente de redistribución de las riquezas, que seduzca y estimule a los que más aportan, y los ponga en su lugar frente a los pillos, holgazanes y acomodados. Prosperidad es crecer bien y con calidad, sin mediocridades, para ir disminuyendo la brecha entre las elevadas expectativas y necesidades que genera un modelo social inclusivo y abarcador, y las contribuciones que puede aportar nuestra aún ineficiente e ineficaz base económica.
Prosperidad es también competitividad, el aprovechar e incentivar mucho más esa inteligencia cultivada del cubano —no extraviarla más—, para convertir a nuestra economía y sociedad en verdaderamente sostenibles y no dependientes y vulnerables, en los complejos escenarios del mundo de hoy, y con el feroz bloqueo norteamericano sobre la nación, entre tantas obsesivas hostilidades para con este terruño irreductible.
Próspero y sostenible, en tanto que lo logremos de manera inclusiva y participativa, contando con todos, por diferentes que sean; en la medida en que lo discutamos y decidamos en la familia nacional, ensanchando los cauces de la democracia socialista, y comprendiendo que el gobierno de los asuntos pasa por un camino de doble interacción, de arriba hacia abajo, y de abajo hacia arriba.
Próspero y sostenible son consustanciales para el socialismo que se renueva hoy. Mucho más por eso, que por viejas y obvias certidumbres, marcharon ayer los cubanos, e hicieron un alto a sus problemas con la alegría de la posesión. Esa es una excelente señal de la Revolución para los eternizadores de la abulia.
Tomado del periódico Juventud Rebelde, versión digital. Jueves 2 de mayo de 2013
EL SOCIALISMO
A veces vale la pena volver sobre lo escrito, porque la realidad y nuevas lecturas te dan una perspectiva distinta de un mismo problema, de eso se trata y reescribo estas notas sobre un tema del que los cubanos hablamos constantemente porque lo sufrimos en carne propia, envuelto en una propaganda oficial que diferente a la de hace veinte años insiste en decirnos que la solución a nuestros problemas está en nuestras manos…puede ser pero esas manos están atadas y el “libre albedrio” sigue siendo un espejismo en esta “isla global” donde lo real es una precariedad que no te mata pero te consume.
Releyendo viejas notas ya publicadas, encuentro estas sobre el socialismo como sistema social y la dicotomía acerca de su factibilidad o no en cualquier país, más en los países pobres donde por lo general las deudas sociales son muy grandes y la mayoría de la gente está empantanada en un sobrevivir sin futuro.
Ahora mismo una crisis de carácter planetario quiebra el sueño de la “clase media” ese término medio social que espera ascender al grupo de los ricos y sin embargo con un poco de inestabilidad del sistema económico capitalista va a parar al grupo de los pobres, pero con la frustración de la derrota y la tara de las deudas.
Teorizar requiere horas de estudios a veces toda una vida, pero la realidad nos pisa los talones con necesidades de seres vivos que son imprescindible satisfacer, por eso Fidel dijo una vez que el capitalismo se construía solo, porque se basa en el egoísmo de la gente, mientras que el socialismo había que construirlo conscientemente, porque había que levantarlo con la solidaridad y el altruismo humano, era más o menos la esencia de aquellas palabras de un soñador que ha dedicado toda una vida para guiar un proceso perfectible, hecho por mujeres y hombre que se equivocan, se acomodan o arriman las brazas al sartén de sus necesidades egoístas, hasta el punto de hacer peligrar la obra social.
En primer lugar, para ser honesto, quiero delimitar mis ideas, creo en el socialismo y he crecido plenamente en este sistema de justicia social, con miles de carencias, insatisfecho pero orgulloso de lo que hemos logrado. Muchos factores internos y externos han frenado el mayor desarrollo de nuestra sociedad, pero en lo personal sigo creyendo en ella y en la posibilidad de mejorarla y no de cambiarla por un sistema capitalista que nos hará más desiguales y donde la novedad es que tendremos: “algunos millonarios”, por poner un ejemplo.
He aquí algunas consideraciones de José Martí sobre las ideas socialistas, las palabras mantienen su vigencia:
«Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: -el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas: - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados… Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas, y de menos claridad natural: explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa.»
Carta a su amigo Fermín Valdés Domínguez
Mayo de 1894
53 AÑOS DE UNA POLÍTICA GENOCIDA
La desmemoria suele ser peligrosa, es bueno siempre recordar los hechos históricos que nos han traído hasta estos días de hoy, más cuando los cubanos todos hemos sido protagonistas, a veces inconscientes, de los cambios más radicales de movimiento social alguno en nuestro continente. Por esta razón los gobiernos de los Estados Unidos apostaron desde un principio por la destrucción de la Revolución Cubana y esta breve nota es una prueba de ello:
El 6 de abril de 1960 Lester D. Mallory, subsecretario adjunto de Estado para los Asuntos Interamericanos en el gobierno del general Dwihgt (Ike) Eisenhower, recordaba en un memorando a Roy R. Rubottom Jr., entonces subsecretario de Estado Para los Asuntos Interamericanos, el objetivo de las sanciones económicas contra Cuba:
La mayoría de los cubanos apoya a Castro. No hay oposición política eficaz […]. El único medio posible para aniquilar el apoyo interno [al régimen] es provocar el desencanto y el desaliento por la insatisfacción económica y la penuria […]. Se deben emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba […]. Una medida que podría tener un fuerte impacto sería negar todo financiamiento o envío a Cuba, lo que reduciría los ingresos monetarios y los salarios reales y provocaría el hambre, la desesperación y el derrocamiento del gobierno.
El cinismo de esta política hacia Cuba, que ha caracterizado a todas las administraciones estadounidenses, al otorgar siempre vía libre para llevar adelante la guerra económica contra el pueblo cubano, tiene su expresión en lo que hizo entonces Roy R. Rubottom Jr., subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, cuando al recibir el memorando de Mallory estampó al margen del papel esta lacónica respuesta: “Yes”
CON SATISFACCIÓN DE VIAJERO
Si hubiese tenido dinero sería uno de esos errantes viajeros que escudriñan el mundo, no un turista de comodidades y programa prefabricado, sino uno de esos que va donde late el corazón de la gente más sencilla y auténtica, por lo general marginada, porque los privilegiados, la clase VIP son casi iguales en todas partes, para ellos se construye la “aldea global”, suave y desproblematizada.
Si hubiese tenido dinero y no me hubiera convertido en uno de esos previsibles nuevos ricos, ahondaría en la vida del ser humano como lo hago en los libros en los que trato de encontrarlo, no reniego me tocó ser pobre en un país de “unanimidades” donde el modo de igualarnos, fue el de prohibirnos cosas, negarnos muchas otras y tratar de creer que la cultura nos volvería unos “cultos tontos” asimiladores de consignas y promesas.
Por eso disfruto cuando me monto en una guagua (ómnibus) y salgo de La Habana, esa que no es el mejor lugar para vivir pero es el más adecuado si quieres no quedarte atrás fundamentalmente en eso de estar informado, tener cultura y aspirar a algo más que un puesto burocrático donde ganarte el pan.
Viaje a la “Cuba Profunda”, a Guantánamo, a esa ciudad linda y de mucho sol que tiene como símbolo una eufemística estatua de “La Fama” encima de un pequeño palacete en el centro de su bien estructurada parrilla urbana y que el mundo entero conoce por esa ilegal Base Naval que los yanquis nos impusieron a “Pepe…” hace más de un siglo y que como no tenían que hacer con ella, además de joder, pues la convirtieron, a nombre de la democracia en uno de los “anillos del infierno” , una infamia en medio de la nada donde son llevados los terroristas, … ¿y qué son ellos?
Pero mi ciudad provinciana y hermosa, es un silencioso ejemplo de que los tiempos cambian, aún en Cuba, que no es el paraíso pero tampoco es el infierno y donde lo peor no es lo que se hizo sino lo que se prometió y no se logró, primero por ese “Goliat inmenso que tenemos por vecino” y que tanto tiene que ver con nosotros queramos o no y luego por una ineficiente dirección política errante, que cambia y cambia por las conveniencias de mantenerse atadas al poder, pero que ha creado una “Hidra de siete cabezas” (la burocracia), que pervierte todo lo que toca y será, sino no cambiamos, el motivo real de la pérdida de la “Arcadia Cubana”.
Pero lo hermoso es que en medio del marabú profundo de los procedimientos y las trabas el país se levanta y ya es otro, habla, opina, es inteligente y rompe esquemas, eso lo he comprobado cuando converso con la gente de a pie que no quiere otra cosa que prosperar, tener su destino en sus manos y un estado garantizador de las conquistas que ganamos con sacrificios y con ese mismo esfuerzo hemos mantenido, nos lo debemos a nosotros mismos y tenemos derecho a disfrutarla.
Cambios, cambios, cambios, para mejor, no para atrás como el cangrejo o con una vuelta en círculo que no haga mordernos la cola, eso es lo que quiere es este pueblo sacrificado, heroico y con un pasado histórico al que no renunciará jamás, pero que no puede convertirse en lastre sino en pedestal de los victorias.
HUGO CHAVEZ, EL HOMBRE DE AMÉRICA LATINA
Cuando a finales del siglo XX parecía que el neoliberalismo y el capitalismo como sistema se iban a tragar a toda América Latina, legándonos solo un grupo de centros urbanos llenos de rascacielos y unas burguesías abotagadas por sus riquezas y más “piti-yanqui” que nunca, surgió del seno del pueblo venezolano una marea popular que llevó a la presidencia de la República en 1998 al comandante Hugo Chávez Frías, un llanero que sin medias tintas inició desde el primer momento una profunda reforma social en su país que puso en el centro de su actividad política a los más humildes, a los olvidados de siempre, a los que solo contaban como voto, pero que luego eran marginados de las decisiones de su patria. Nacía una nueva era en Venezuela y en América Latina.
La Revolución de los pobres se ponía nuevamente en el centro de las preocupaciones de los movimientos sociales y las urnas, con la marea de pueblo detrás se volvió un arma eficaz para sacar a las burguesía vendidas del poder y ponerlas al descubierto en su entreguismo sin límite a los intereses del imperialismo norteamericano. ¡Había llegado la hora de la Segunda Independencia! Esa que profetizara Martí cien años antes y frente al Tratado de Libre Comercio y el ALCA criminal y esclavista se levantaba una nueva alternativa que tuvo en este venezolano al líder indiscutible y sereno, al hombre que no tuvo miedo de llamar a Cuba la cuna de la revolución Latinoamericana y a Fidel el padre de los revolucionarios de esta nueva era.
Cambios vertiginosos en su país y en otras naciones de latinoamericanas demostraban que se abrían para nuestros pueblos un nuevo tiempo que él llamó “socialismo del siglo XXI”, porque nacía fuera del dogmatismo ideológico del marxismo leninismo, pero abrazaba toda la vocación por los pobres de la tierra como razón primera de los presidentes, los estados y la sociedad en su conjunto.
Con Hugo Chávez, Venezuela fue otra, América Latina fue otra, el mundo fue otro, porque este hombre llamó a los pueblos a unirse para formar la coalición de los necesitados para equilibrar un mundo unipolar e injusto y nos devolvió la esperanza en la vida, en el progreso social y el futuro.
¿Quién nos quita lo logrado? ¿Quién nos desune ahora que marchamos unidos y con resultados?, lo que Chávez inició llegó para quedarse porque no fue obra de un hombre, es el anhelo de un pueblo desde el río Bravo hasta la Patagonia y tiene continuidad en los hijos que paren los pueblos para continuar.
“Como se puso al lado de los pobres, merece honor” eso dijo hace más de un siglo José Martí al saber de la muerte de Carlos Marx, esas palabras se ajustan al hombre grande que inició los cambios en América Latina, el que vivirá eternamente, no en el mármol frío, sino en la continuidad de su obra de su pueblo, de nuestros pueblos.
REVOLUCIÓN ES…
“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratados y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio, es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia; inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas”
Fidel Castro Ruz
1º de mayo de 2000
EMIGRAR, CON LA PATRIA A CUESTA
La Jungla. Wilfredo Lam
Uno de los asuntos más delicados y discutidos por la sociedad cubana ha sido y es la emigración, que como en todas partes no es un fenómeno contemporáneo en Cuba sino que se remonta a los días fundacionales de la nación cubana.
De gente que va y viene se hizo esta sociedad nuestra, que comienza a cumplir los 500 años en sus núcleos poblacionales más antiguos. El hombre originario de esta tierra se vio arrollado por la tecnología y la ideología del conquistador hispano, que no venía a civilizar a nadie y mucho menos a evangelizar, eran esos los pretextos necesarios para aventureros en busca de riquezas, de segundones haciendo méritos y de una Iglesia buscando afianzar el debilitado poder que tenía en Europa.
Fuimos casi un isla desierta por varios siglos, botín de piratas y una población atemorizada que se refugió tierra adentro, dándole la espalda al mar, La Habana era emporio de La Flota Española y el resto de Cuba un país casi despoblado.
La irrupción de los ingleses en 1762, incentivo la trata de esclavo como mano de obra para el enriquecimiento rápido de una burguesía esclavista que floreció con la sangre de miles de negros traídos de África y fomentaron una cultura criolla, opulenta, eurocéntrica y temerosa de los mismos negros que le mantenían las riquezas.
Las disposiciones despóticas de la metrópoli española provocaron en el siglo XIX las primeras oleadas de emigrados políticos que en busca de la libertad se refugiaron en las repúblicas de Hispanoamérica y en los Estados Unidos. José María Heredia y Félix Varela, serían el paradigma de estos desterrados añorantes del suelo natal y que no vieron la patria, pero dieron el ejemplo.
Sería la radical postura de los cubanos en 1868 en su voluntad por alcanzar la libertad que provocaría la mayor oleada de emigrantes cubanos hacía los Estado Unidos, Jamaica, Dominicana, Haití, México y tantos otros rincones de América donde vivió el corazón cubano, pensando en Cuba, viviendo por Cuba, creciendo para Cuba.
Esta es la emigración fructífera que abarcó a todas las capas sociales y que fortaleció la voluntad de libertad e independencia, frente a la servil y oportunista posición de la burguesía esclavista, que prefirió ser española para mantener el caudal y estaba dispuesta a ser “yanqui” ante que perder sus privilegios amasados sobre el dolor de los esclavos.
Esta es la emigración que acogió a los veteranos de la primera guerra de independencia, la que siguió la guía de Martí, la que escuchó más claro el pensamiento social del Apóstol en su afán de crear una República de iguales y la que volvió a Cuba, esperanzada primero, defraudada después, a tratar de vivir como ciudadanos en una “República” a media, en la que siguieron gobernando los que nunca quisieron la libertad si esta venía acompañada de la igualdad social.
¡Años!, años hubo que batallar en el siglo XX cubano para que la República fuera “con todos y para el bien de todos” y en radical epopeya hacer una Revolución Popular, radical y genuina, que con los “muchos humildes” de un lado y la “minoría poderosa” del otro llevó a este pueblo a una espiral de radicalidad, justezas y a veces de desatinos, con la razón de este lado.
Volvió a emigrar parte de este pueblo, primero los cómplices de Batista, luego los acomodados temerosos, los que esperaban tranquilos por el rápido fracaso de la Revolución Cubana, con las dificultades económicas provocadas por el bloqueo yanqui y las intolerancias de una “izquierda absurda”, salieron otros miles, en busca de la prosperidad que en Cuba no tenían, a pesar de la Revolución inclusiva, llevándose a Cuba en los recuerdos, estigmatizados de “gusanos”, dejando lágrimas en ambas orillas y corazones divididos por la ideología.
Emigrar era un estigma, “Camarioca”, la “Embajada de Perú”, “Mariel”, la “Crisis de los Balseros” fueron episodios que solo dejaron desgarraduras en el alma cubana, y ya no se fueron los ricos, porque no los había, ni los aburguesados, porque ya no estaban, ahora se iba la “escoria”, muchos delincuentes comunes, otros eran homosexuales, intelectuales, religiosos, “gente no integrada al proceso”, gente que quería reunirse con los suyos, gente que quería dejar de ser una pieza en el rejuego político, gente, gente, gente, de todas clases, gentes con derecho supuestos y no cumplidos, gentes diluidas en una masa amorfa por un estado burócrata.
Gracias a los años 90 y a la caída del muro de Berlín y a la desaparición de tanta mentira burocratizada, comenzamos a recomponernos y los intolerantes tuvieron que aceptar la realidad y Cuba tuvo que encontrarse como era, diversa, amplia, multicultural, multirracial y real, sin necesidad de esperar ser “hombre nuevo”, para ser cubano, sino ser humano bueno, decente y con ganas de trabajar por nosotros mismos, para nosotros mismos y por la prosperidad de todos nosotros, esa es la Cuba que yo sueño, más grande que una isla, crecida en cualquier rincón del mundo, donde repique un tambor, se baile casino y haya un escándalo fiestero, porque allí están los cubanos.








