Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Opinión

EL SOCIALISMO Y MARTÍ


José Martí y Fermín Valdés Domínguez, Cayo Hueso, 1894

Hace tiempo que vengo meditando si entrar o no en la polémica que ronda hoy al mundo convulso que nos ha tocado vivir, hacerlo desde la honestidad de una experiencia de vida personal en un pueblo que ha tratado de darse el sistema más justo posible.

Teorizar requiere horas de estudios a veces toda una vida, pero la realidad nos pisa los talones con necesidades de seres vivos que son imprescindible satisfacer, por eso Fidel dijo una vez que el capitalismo se construía solo, porque se basa en el egoísmo de la gente, mientras que el socialismo había que construirlo, porque había que levantarlo con la solidaridad y el altruismo humano, era más o menos la esencia de aquellas palabras de un soñador que ha dedicado toda una vida para guiar un proceso perfectible, hecho por mujeres y hombre que se equivocan, se acomodan o arriman las brazas al sartén de sus necesidades egoístas, hasta el punto de hacer peligrar la obra social.

En primer lugar, para ser honesto, quiero delimitar mis ideas, creo en el socialismo y he crecido plenamente en este sistema de justicia social, con miles de carencias, pero satisfecho y orgulloso de lo que hemos logrado. Muchos factores internos y externos han frenado el mayor desarrollo de nuestra sociedad, pero en lo personal sigo creyendo en ella y en la posibilidad de mejorarla y no de cambiarla por un sistema capitalista que nos hará más desiguales y donde la novedad es que tendremos algunos millonario y millones de indigentes, por poner un ejemplo.

Quiero citar un breve fragmento de un artículo de Armando Hart Dávalos aparecido en el periódico cubano Juventud Rebelde el 28 de enero de 2004 en el que aborda este tema del socialismo y las impresiones de nuestro José Martí sobre estas ideas demonizadas no desde ahora, sino desde que aparecieron como alternativa de los humildes:

«Precisamente, el drama del socialismo en el siglo XX se explica por el hecho que tras la muerte de Lenin se pasó por alto la cultura. Martí lo había advertido cuando dijo en carta a su compañero Fermín Valdés Domínguez, que “dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: —el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas: —y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos”;[1] es decir, el de la ignorancia, y el del oportunismo, la mediocridad y la corrupción. En la incultura y en la maldad humana estaban para el Apóstol los peligros que tenía la idea socialista, por esto fracasó el socialismo real. También Martí señaló en esa propia carta a Fermín Valdés Domínguez que en nuestro pueblo no es tanto el riesgo como en la sociedad más iracunda de Europa, y le expuso ideas clave que recojo a continuación: “[…] explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa”.[2] »

Para dar más claridad al lector transcribo íntegra la carta de Martí a su amigo del alma:

Nueva York, mayo, 1894

Sr. Fermín Valdés Domínguez

Fermín queridísimo:

De la maluquera, y el quehacer de que voy halando como un mulo, me he dado un salto a Nueva York, a mis cosas. Estoy al salir, para la gran fagina: y empiezo por casa. ¿Aunque por qué llamo a esta tierra dura “casa”? Ya tú conoces esta vida. Nuestra gente cada día padece más aquí. El país los echa: por fortuna vivimos unos cuantos, que moriremos por abrirles tierra. Y viven almas como esa brava tuya, que está ahora de renuevo, y tan metida en virtud, que cuando vaya allá te he de encontrar todavía mejor mozo. Leña al horno, Fermín, que va a necesitarse pronto el fuego. Recibí todas tus cartas, y a todas te contestaré con más detalles que si te los escribiera. Muy juiciosas las observaciones sobre las necesidades perentorias: a eso estamos. Creo que ya vamos hasta por la cintura en la maravilla. Sudo muerte; pero vamos llegando. Y tengo una fe absoluta en mi pueblo, y mejor mientras más pobre: a ver si me falla. Esa sí que sería puñalada mortal. Ya yo te veo hecho un jardín, como se me pone a mí el alma cuando ando por esas tierras, de la bondad que pisa y bebe uno, y que tú celebras con elocuencia verdadera en tu hermosa carta a “Cuba”. ¿Qué delicadeza mayor quieres, ni qué más viril poesía, que la que mueve la creación de ese club nuevo, que no valdrá porque lleve nuestros nombres, sino por las virtudes que en nosotros creen ver sus fundadores, que con serlo, se revelan capaces de ellas ? Por ahí es por donde nuestra tierra está pecando: por lo feos y escasos que andan, por ahí, el amor y la amistad. -Ahí tienes una nimiedad que ni a ti ni a mí nos puede dejar los ojos secos.-Es preciso merecer ese cariño.

Una cosa te tengo que celebrar mucho, y es el cariño con que tratas: y tu respeto de hombre, a los cubanos que por ahí buscan sinceramente, con este nombre o aquél, un poco más de orden cordial, y de equilibrio indispensable, en la administración de las cosas de este mundo. Por lo noble se ha de juzgar una aspiración: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana. Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: -el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas: - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados. Unos van, de pedigüeños de la reina, -como fue Marat, -cuando el libro que le dedicó con pasta verde -a lisonja sangrienta, con su huevo de justicia, de Marat. Otros pasan de energúmenos a chambelanes, como aquellos de que cuenta Chateaubriand en sus “Memorias”. Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas, y de menos claridad natural: explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa. Muy bueno, pues, lo del 10 de Mayo. Ya aguardo tu relato, ansioso.

Yo que te charlo, estoy lleno de gente, y sin un minuto. ¿Conque ya suena la alcancía, y me vas a recibir con el aire de prisa de un médico atareado? No me hables de Palma. Tú curarás, porque te quieren, y porque sabes. Aquí te necesitaría, porque me cuesta mucho escribir, y estar levantado. Allá voy a llegar muy mohíno, y acaso inservible. -Mejor, me verán arrastrándome, por servirle a mi tierra,-por servirlos. .No hay sermón como la propia vida. ¿Y quieres creer que, mozo como soy, no pienso en tanta gente noble sino con cariño de padre a hijo?-De prisa te diré cómo gozo con que por corazones tan buenos se vaya extendiendo tu cura, que es a la vez de cuerpo y de alma. Ya sé- ¿quién lo supo nunca mejor?- lo que han de pensar de ti. Y vuelo. Yo me voy a halar del mundo con el hijo de Gómez. -A todos, que no escribo. Hago bien. ¡Ya me perdonarán. . .! tu

José Martí


[1] José Martí. Carta a Fermín Valdés Domínguez. O. C. t. 3, p. 168

[2] Ídem

José Martí, Opinión

LA REVOLUCIÓN CUBANA Y LA TEORÍA DEL CAOS


Para la Revolución Cubana el Período Especial de la década de los 90 fue la prueba mayor de supervivencia que permitió enfrentar a todos los factores adversos que podía afrontar la sociedad cubana en tiempo de paz pero con una amenaza constante de desestabilización y posible guerra al que estábamos abocado gracias al secular enemigo de hace doscientos años, el Imperialismo Norteamericano y sus serviles aliados capitalistas que hicieron todo lo posible para que todas esas condiciones de “caos social” pudieran traer por consecuencia la desaparición de la Revolución Cubana.

Era la clásica teoría del dominó, con una ficha cayendo una tras otra, con la reacción derechista del exilio cubana haciendo las maletas para “volver a Cuba a reclamar sus propiedades”; al gobierno de los Estados Unidos y su Congreso institucionalizando el Bloqueo Económico, con la miles de horas de trasmisión de radio y televisión contrarrevolucionaria, el financiamiento de la contrarrevolución interna (disidencia) y haciendo todo lo posible por satanizar más al país más calumniado de la tierra.

Ante este caos, para el que la dirigencia revolucionaria tuvo que prepararse con urgencia a lo largo de la década de los 80, visto los sucesos internos ocurridos en los países del campo socialista europeo y la Unión Soviética, quedó solo una realidad, estábamos solo en el complicado panorama del fin de la Guerra Fría, para los cubanos no habría mejoría viniendo desde afuera, había que acudir a los mecanismos internos creados por décadas de Revolución, aprovechar el caudal ideológico, intelectual, la infraestructura creada en estos años, fortalecer los mecanismos de defensas internas y sobre todo la existencia de un “NUCLEO DURO” ideológicamente hablando encabezado por Fidel y la dirección Histórica de la Revolución que nos llamó a “Conservar las conquistas de la Revolución”, con eso ya podríamos sortear el caos social, el fin de la historia, el desencanto de los acomodados, la dureza de las agresiones políticas, económicas, ideológicas y de todo tipo.

Pero lo más importante fue rectificar en medio del caos: Desatar las amarras a las fuerzas productivas, reconocer y rectificar sobre la marcha los errores de dogmatismo y rigidez que lastraban a la Revolución, reconocer la diversidad de actores dentro de la sociedad cubana, su protagonismo y capacidad para resistir en medio de las enormes dificultades que afrontamos en esa época.

Grandes apagones, cierre de industrias, falta de abastecimientos, afloramiento de una marginalidad social ya existente y que fue, en buena medida, el peligro mayor que afectó a la Revolución.

Un pueblo que se adaptó a que todo venía del estado, poco o mucho, pero estaba ahí y que ahora tenía que reencontrarse con su iniciativa personal para sobrevivir en medio de la precariedad mientras el Estado mantenía los servicios básicos como pudo y a base de grandes sacrificios.

El Período Especial fue un gran taller para los cubanos, falta estudiarlo, más allá del folklorismo chancletero, del choteo cubano y de los resentimientos. Si algo grande pudimos sacar de él fue nuestra capacidad de sobrevivencia, sin dividirnos, afrontando nuestros problemas internos, sin claudicar principios que son inviolable porque nos va la existencia y la identidad en ellos.

Historia, Opinión

LA FAMA Y EL RECONOCIMIENTO


A la sombra de esta Fama crecí, en la cúpula del Palacio Salcines de mi amada ciudad de Guantánamo

“Yo no vivo por mi fama,

porque toda la del mundo cabe en un grano de maíz”

José Martí

En un país como el nuestro, con un elevado porciento de sus ciudadanos con alto nivel de instrucción, muchos de ellos universitarios, donde el analfabetismo es un problema que le pasa a otros en el mundo y en el que además la “`precariedad del día a día” se contradice con el nivel de satisfacciones económicas que tiene la gente, valdría la pena reflexionar brevemente sobre estos dos términos tan humanos: la fama y el reconocimiento.

Voy hablar desde mi experiencia personal, crecí y me eduqué en Cuba, en una sociedad con la utopía de la igualdad y por ende donde el “reconocimiento”, ese que nace del día a día, cuando alguien viene a consultarte sobre el tema que dominas, cuando te invitan a una conferencia para disertar sobre esos temas, cuando un problema sin resolver, material o espiritual está en tus manos y se resuelve; nada paga tanto como un apretón de mano, unos ojos que brillan de satisfacción o agradecimiento o la invitación a seguir en un grupo social una charla social que sientes como las medallas en tu pecho, porque hiciste bien y dejaste amigos a tu paso.

Hoy sin embargo buscan la fama, la que sale en los medios, incluyendo este de las tecnología audiovisuales, el ego se eleva, tu rostro se multiplica por todas parte y tu intimidad se diluye en la mirada o el comentario de millones que no te conocen, pero que ven en ti eso que quieren, eso que no han logrado, la fatuidad de ser “reina o rey por un día” o aquello de que “hablen, mal o bien, pero que hablen”, “fama y aplausos” que esconden la soledad de un ser humano negado a sí mismo y que luego será un recuerdo lejano porque otras estrellas de la fama estarán brillando en un mundo de falsedades y fantasías.

Me entrego al trabajo para lograr la satisfacción de aprender, ganarme el sustento y saber que contribuyo a la formación de otros, como contribuyeron a la mía, en ese camino sé los defectos y virtudes de la gente que me rodea, ellos saben los míos, mis manías y mis miedos, pero apretamos ese lazo fuerte que da la comunidad de ideas y objetivo, con la didáctica de la vida, el arsenal de la experiencia y sin el miedo al olvido, porque aunque nadie lo diga o lo reconozca vivo y sirvo hasta después de la muerte.

Opinión

LA VANGUARDIA TRAZA EL CAMINO


El Comandante en Jefe presente en el 7mo Congreso del PCC

Terminó en La Habana el congreso de los comunistas cubanos, cerca de mil delegados representando a todos los sectores de la sociedad cubana se reunió para trazar el camino del desarrollo “prospero, sostenible e inclusivo” de la sociedad cubana.

Lo seguí con interés, porque no me siento ajeno a los postulados que defienden los comunistas cubanos y porque me concierne como ciudadano saber por dónde van los rumbos del futuro nacional.

El Presidente Raúl Castro en su informe al congreso fue objetivo, valiente y sincero con los grandes retos a los que se enfrenta el pueblo cubano, quiero dejar bien claro que comparto la mayoría de esas ideas expuestas, de esos análisis políticos a los que muchas veces el cubano de a pie ignora por repetición, porque lo ahoga la precariedad cotidiana o porque simplemente decidió adaptarse a lo que venga, sin importarle qué, ni qué repercusión tiene sobre su futuro.

Para hablar de futuro en Cuba hay que hablar obligadamente del desarrollo económico, de la creación de la riqueza que permitirá mayores salarios, mejores condiciones de vida y el mantenimiento de esas conquistas sociales a las que ningún cubano quiere renunciar, aunque aspiramos a que mejoren y se conviertan no solo en un derecho humano, sino en un paradigma de excelencia.

La Revolución Cubano ha ido soltando el lastre de idealismo y dogmatismo a la que fue obligada por las circunstancias de la barricada a lo largo de seis década de confrontación con la potencia más poderosa del mundo y con el sistema capitalista, camaleónico e implacable que no deja resquicio para la equivocación, porque todas las aprovecha.

Somos lo que somos y lo sabemos, nada ortodoxos, mezcla de seriedad y guaracha, intenso para el esfuerzo de corto plazo, pero muchas veces débiles para alcanzar las metas de largo plazo.

De todos modos asombra y enorgullece ser parte de este pueblo, de estas generaciones que a pesar de los pesares compartimos una obra y estamos claros de lo que no podemos perder, de que la ingenuidad en política es suicidio y de que esperar que todos pensemos iguales es una utopía aburrida e imposible, que yo prefiero cambiar por la herejía del día a día, donde ocurren cosas como las que dice Silvio Rodríguez en una vieja canción: “Alguien roba comida y después da la vida, ¿qué hacer?”

Opinión, Política

GIRÓN, LA VICTORIA DE UN PUEBLO


Por estos días que las derechas y las “izquierdas traidoras y oportunistas” están a la ofensiva en América Latina, tratando de terminar con todo vestigio de gobiernos justos, inclusivos, populares por su modo de distribuir, aunque mucho de ellos ingenuos por no crear sus propios mecanismos de defensas y creer en la “sacrosanta democracia burguesa” que está hecha para perpetuar el capitalismo en cualquiera de sus formas; los cubanos celebramos los 55 años de la gloriosa victoria militar del pueblo cubano contra la brigada mercenaria, entrenada por la CIA y destinada a crear una cabeza de playa capaz de sostenerse el tiempo suficiente como para que en ella “funcionara” un Gobierno Cubano Provisional”, cuyos miembros esperaban pacientemente en la Florida para ser traídos a Cuba y “pedir la intervención de la OEA y de los Estados Unidos”, ese era el objetivo de aquella invasión mercenaria.

Desde las costas cubanas de bahía de Cochino se divisaban los barcos yanquis, el verdadero peligro esperando la oportunidad y el pretexto para la tercera intervención en Cuba. Por eso hubo que desarrollar aquella ofensiva heroica y sangrienta contra el invasor, por eso hubo que detener a cuanto elemento enemigo de la Revolución estaba dentro del país, por eso se crearon las milicias revolucionarias, pueblo uniformado, conformada por hombres, mujeres, de todas las edades, razas y credo, por eso fuimos y somos invencible.

Hoy la ofensiva de la derecha en Latinoamérica en la “cabeza de playa” para abrir las puertas de nuestros países al enemigo mayor, los pueblos no cuenta, ya se le reprimirá, se comprará a sus líderes más débiles o se hará una nueva “Operación Cóndor”, con otro nombre, para liquidar a sus vanguardias, todo eso lo propicia el reblandecimiento egoísta de los que aspiran a formar parte de las clases explotadoras, la mediana burguesía acomodaticia y traidora, en limbo del centrismo y finalizando siempre en las filas de las peores causas, “ quinta columna natural” en nuestros países.

La desintegración, la ruptura de la unidad, el egoísmo de clase y el desmedido “progreso consumista” ha empezado un nuevo ciclo en América Latina, ojalá no tengamos que esperar medio siglo para una nueva ofensiva desde los pueblos, las mayorías, los necesitados, los que siempre pagan los platos rotos y pone los muertos.

Historia, Opinión, Política

¡¡¡SOCIALISTAS!!!


Hace 55 años los cubanos amanecimos bajo el bombardeo de los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Santiago de Cuba, felonía perpetrada por aviones de la CIA con insignias cubanas y que luego del artero ataque volaron a Estados Unidos para propalar la mentira de que eran pilotos de las Fuerza Aérea de Cuba que había decidido hacer la acción y luego desertar.

Históricamente esa mentira se desmoronó, el objetivo de los bombardeos era dejar sin protección área a las fuerzas cubanas, ya de por sí escasa y de tecnología obsoleta.

La reacción del pueblo fue levantarse, unirse por miles y miles a las ya existente Milicias Nacionales Revolucionarias, nuclearse alrededor del liderazgo de Fidel y de los triunfantes barbudos de la Sierra Maestra.

Al otro día, 16 de abril, en la esquina de 23 y 12, casi frente al cementerio de Colón y en el sepelio de las víctimas del bombardeo el Comandante en Jefe proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana y sus palabras fueron respaldadas por los centenares de miles de milicianos armados y listos para partir a la defensa de los derechos conquistados.

¿Cómo olvidar un hecho como ese? ¿Cómo olvidar que ese ejército de pueblo lo constituían hombres y mujeres de todas las edades, razas y credo?

Ese día extraordinario el país se puso en pie de guerra para enfrentar lo que fuera y al precio que fuera, porque lo que no podía volver era esa sociedad de desigualdades, atropellos y distribución injusta de las riquezas de la nación.

Los cubanos no podemos olvidar, pero estamos obligados los mayores a trasmitir esa herencia de hidalguía y nobleza, con la verdad sin esquemas, con la verdad crítica, con la imagen de esos niños artilleros peleando en Girón, esa verdad que no será nunca oropel del pasado sino simiente del presente.

Historia, Opinión

DÍAS DE ABRIL EN CUBA


Los cubanos no podemos olvidar el mes de abril, yo diría que es el mes de la definición de la Revolución Cubana. Tenía yo diez años, mi padre, obrero y miliciano estaba integrado plenamente a la vorágine revolucionario que se vivía por esos días. Los periódico en Cuba ya estaban todos nacionalizados y no podían hacer campaña contra el proceso revolucionario, los trabajadores y el pueblo en general seguían un día a día informativo marcado por las palabras del líder de aquella revolución legendaria, Fidel Castro, entonces joven, decidido y en plena posición del liderazgo de un pueblo dispuesto a cambiar a como diera lugar.

Ningún proceso revolucionario en el mundo enfrentó en tan poco tiempo tantos retos difíciles: enfrentar al poder del imperialismo yanqui, la rabia de la oligarquía nacional desalojada del poder y las fuerzas de la dictadura derrotada, a la cual se unieron hasta la Iglesia Católica, haciendo causa común con los poderosos, eran los días difíciles y gloriosos que precedieron a Playa Girón.

Era un deslinde ideológico clásico, “Con el pueblo o contra el pueblo” y en eso pulseo el liderazgo de la revolución no vaciló ni un momento, “JUNTO AL PUEBLO”

Todo proceso social, si es verdadero debe crear los mecanismos para defenderse y hacer todo lo posible porque sus conquistas sean irreversibles, sea cual sea el modo como se llegue al poder. Las mayorías legitiman el poder.

El capitalismo y las oligarquías tienen muchos años de experiencia en el poder, mecanismos bien engrasados y pagado que no le permitirán a las fuerzas progresistas avanzar en sus objetivos y logros de gobiernos. Solo la unidad real con el pueblo, la confianza entre liderazgo y pueblo y la formación de una conciencia de poder político para sí le permitirán a un pueblo sacar adelante una Revolución Social que le permita desarrollar una sociedad justa, equitativa y sostenible.

Esos fueron los retos que enfrentó Fidel y el liderazgo revolucionario junto al pueblo, con esa moral derrotaron la invasión mercenaria de Playa Girón, se proclamó el socialismo y comenzamos la andadura en este derrotero no excepto de dificultades y errores, pero sí siempre con el deseo de mejorar y salir adelante en nombre del pueblo y para el pueblo.

Historia, Opinión, Política

LA BASE NAVAL DE GUANTÁNAMO, UNA HERENCIA COLONIAL



Estación Naval de los Estados Unidos de América en la bahía de Guantánamo

La base naval de los Estados Unidos está situada en la entrada de la estratégica bahía de Guantánamo, que tiene como características principal, una serie de profundas ensenadas a la entrada de la bahía y luego abrirse en una gran bahía de bolsa, con menor calado, dado el trabajo erosionador de los ríos que desembocan en esta bahía.

Estas estratégicas y resguardadas ensenadas de la entrada son la que ocupan el enclave naval de los Estados Unidos desde hace 118 años (1898-2016) y geográficamente ocupan un lugar privilegiado en la geografía del Caribe, casi frente al Canal de Panamá, cercano a las grandes islas de Las Antillas y con rápida comunicación con los Estado Unidos. Estas ventajas a fines del siglo XIX y principios del XX daban a Estados Unidos un punto clave para su política del “Gran Garrote” y sus intervenciones en nuestra región y hoy sigue siendo un punto neurálgico en su geopolítica.

El nombre de la región que rodea a la bahía es Guantánamo, viene del vocablo de origen taíno proveniente del vocablo Guantabano que significa “Tierra de los Ríos”. Cristóbal Colón visitó la bahía en su segundo viaje, desembarcando en el punto conocido como Punta de Pescador en 1494 y nombró a la bahía Puerto Grande. En unas de sus resguardadas ensenadas exteriores desembarcó Diego Velázquez posiblemente a fines de 1510 para iniciar la conquista de la isla de Cuba, a este lugar de llegada el lo llamó Bahía de Palmas.

Pese a su reconocida ubicación estratégica y sus magníficas condiciones para abrigar un buen número de barcos permaneció despoblada durante más de tres siglos. El primer intento de poblarla estuvo a cargo del almirante inglés Edgard Vernon quien invadió la bahía en 1741 y fundó el poblado de Cumberland, como base para atacar la ciudad de Santiago de Cuba por tierra. Con una fuerza de 4.000 soldados, muchos de ellos procedentes de las colonias inglesas de Norteamérica. La fuerte resistencia de las milicias criollas, entre los que se destacaron los “Tiradores de Tiguabo” y el inclemente clima tropical hicieron insostenible la posición y obligaron a Vernon a evacuar a sus fuerzas hacia Jamaica luego de un tenaz asedio por parte de los criollos.

Durante la intervención norteamericana en la guerra Hispano-cubano-norteamericana la marina de guerra de los Estados Unidos se asentó en la casi desguarnecida bahía de Guantánamo, desde donde operaron contra la ciudad de Santiago de Cuba.

Los infantes de marina desembarcaron con éxito con la ayuda naval; sin embargo mientras se internaban en el país iban chocando con la resistencia española lo cual pudieron evadir y enfrentar gracias a la ayuda de los soldados cubanos del Ejército Libertador.

En la bahía de Guantánamo los marines recibieron el apoyo de las fuerzas del coronel del Ejército Libertador cubano Enrique Thomas, quien al llegar a Playa del Este, lugar del desembarco encontró a una fuerza norteamericana desconcertada ante la resistencia de los soldados españoles y con la aprobación del jefe de las fuerzas yanqui asume el mando y derrota a los españoles en el Cusco, principalmente con sus fuerzas, porque la infantería de marina se mantuvo en la retaguardia agotados por el clima y la baja moral combativa.

Los Estados Unidos asumieron control territorial sobre la bahía de Guantánamo bajo tratado Cubano-Americano 1903, que concedió a Estados Unidos un arriendo perpetuo del área. El 16 de febrero de 1903 se firmó en acuerdo de entrega oficial del enclave a la Marina de los Estado Unidos.

De esta base salieron fuerzas militares de ocupación en mayo de 1912 para “proteger” propiedades de norteamericanos en el valle de Guantánamo, principalmente en los ingenios de la Guantánamo Sugar Company ante el levantamiento armado de los Independentistas de Color, que tenían en esta zona fuertes bases sociales.

En los principios de la Revolución la Base Naval se convirtió en un centro de provocación y hostigamiento a la Revolución Cubana, a lo largo de la frontera, apoyo a bandas contrarrevolucionarias que recibieron abastecimiento logístico desde el enclave y refugio de emigrantes cubanos que recibieron asilo en la base. En lo más álgido de la confrontación se intentó un plan de ataque a la base por parte de los grupos contrarrevolucionarios para acusar del mismo a la Revolución y provocar la intervención del gobierno de Estados Unidos.

El gobierno revolucionario de Cuba considera la presencia de los EE.UU. en Guantánamo ilegal, por estar en contra de la voluntad del pueblo de Cuba y lesivo del artículo 52 de la convención 1969 de Viena sobre la ley de tratados, que declara un vacío del tratado si su conclusión ha sido procurada por la amenaza o el uso de la fuerza en la violación del derecho internacional. Sin embargo, el artículo 4 del mismo documento indica que no aplicarán a la convención de Viena sobre la ley de tratados retroactivo a ninguna tratados hecha antes de sí mismo.

Historia, Opinión, Política

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER


Emblema de la organización femenina cubana con el rostro de su fundadora Vilma Espín

Con orgullo de cubano revolucionario quiero felicitar a todas las mujeres del mundo por este día militante y hermoso por sus derechos y su legitima razón de igualdad con el hombre, vale la pena recontar las conquistas que estas compañeras nuestras disfrutan en esta isla pequeña, con miles de dificultades para la subsistencia pero con una increíble visión de que sin las mujeres no habría Revolución en Cuba dada la activa integración al proceso, su superación política, intelectual, científica, hasta el punto de ser mayoritaria en ramas tan vitales para la economía y la sociedad como las ciencias, la educación, la salud y en la vanguardia política de una Revolución donde son ministras, diputadas, especialistas de alto rango y por si fuera poco obreras en oficios y especialidades impensados para ella en otros tiempos.

Todo esto es parte del cotidiano de la cubana de hoy, que gana igual salario que el hombre por igual trabajo; con voz y voto real y no solo representativo.

Esta mujer cubana que por tradición machista y ancestral lleva la que carga de una doble jornada laboral: la del trabajo social y la del hogar donde es bastión de unidad, el consuelo para el enfermo, el hijo y la de todos los que forman su familia.

Mujer que se siente más, sobre sus espalda las dificultades de la vida cotidiana, por las carencias de los largos años de Bloqueo, ese que muchos creen es una “propaganda castrista” y que sale adelante como nadie, sabiendo que el futuro de sus hijos está en la sociedad que ella contribuye a crear, que la paz social y la tranquilidad ciudadana son valores a preservar y defender en un mundo convulso y por suerte ajeno a nuestra realidad.

Felicidades mujer, solo por serlo mereces el lugar que has ganado entre nosotros tus hijos, tus hermanos, tus padres, tus esposos y en fin tus compañeros de la vida.

Opinión, Política

24 DE FEBRERO, UN GRITO DE CUBA POR SU INDEPENDENCIA


El 24 de febrero de 1895 se produjo un hecho esperado y gloriosos en la historia de la isla de Cuba, entonces colonia de España con el apoyo de los sectores ricos de la sociedad colonial, tanto criollos como peninsulares, incapaces de sacar lección de la decisión de los cubanos por ser libres, tras los diez primeros años de cruenta lucha por su independencia.

Se iniciaba un nuevo período de guerra para expulsar de la isla el colonialismo español enraizado desde hacía cuatro siglo en la Mayor de las Antillas. Esta vez el movimiento emancipador venía encabezado por un hombre de claras ideas separatistas, actualizado en el panorama político de su momento histórico y decidido a cambiar no solo la condición política de la isla, sino su basamento social lastrado por la esclavitud de hombres y mujeres de origen africano que apenas 9 años antes habían sido emancipado por el gobierno de España, poniendo fin a su oprobiosa condición.

Mucho tiempo antes en 1868 los primeros cubanos que se levantaron por su independencia liberaron de la servidumbre a sus esclavos y los llamaron como iguales a luchar por la patria común que de un modo u otro habían construido.

José Martí y su Partido Revolucionario Cubano, estaban al frente de aquel segundo momento de las luchas por la libertad de la isla, desde el exilio, apoyado por la emigración cubana asentada en los Estados Unidos llamó a la unidad de todos, sin distinción de clases, ni razas, proponiendo la creación de la República que tuviera por Ley primera la dignidad plena del hombre y donde se conquistara toda la justicia posible para los pobres de la tierra, esos que fueron mayoría en la adhesión al movimiento y los primeros en morir en los campos de batalla.

Se iniciaron, ese 24 de febrero, los más cruentos días para el pueblo cubano, España no estaba dispuesta a perder lo que consideraba parte inseparable de su territorio, ni los dividendos que esta próspera colonia dejaba al fisco real, por lo que se empeñó en sofocar a toda costa aquel movimiento popular y revolucionario.

El saldo fue la muerte de más de 300 mil personas, combatientes y civiles, la destrucción de las dos terceras parte de las riquezas del país, la pérdida de valiosos líderes cubanos en el empeño libertario, entre ellos el propio José Martí y el inclaudicable general Antonio Maceo, síntesis ambos de los mejores valores de la patria mestiza y libre que aspiraban a construir.

La intervención norteamericana en junio de 1898 mediatizó la posible victoria de las armas cubanas y dejó pendiente sobre el futuro de Cuba la alternativa anexionista que siempre fue la aspiración de los intereses de las oligarquía, tanto la yanqui, como buena parte de los sectores criollos y peninsulares presentes en Cuba.

La República de Martí, “con todos y para el bien de todos” quedaba pospuesta.

José Martí, Opinión
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