Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Opinión

UN GIGANTE DE IDEAS Y EJEMPLOS


Tumba de Fidel en el cementerio de santa Ifigenia, Santiago de Cuba, junto al Mausoleo de José Martí

Hemos vivido días formidables, de esos que hacen crecer a la gente y madurar los procesos sociales que viven, para los cubanos la muerte de Fidel fue en principio tristeza y dolor por la pérdida física del líder que aunque alejado de la política hace una década seguía acompañando con sus atinadas reflexiones, sus contantes preocupaciones y esa forma de estar siempre trabajando, investigando y siendo útil.

¡Qué ejemplo, para tanto vago, gente esperando que la orienten, acomodados y malagradecidos!

De todos modos para el que quiera seguir este camino de dignidad y patriotismo que él reavivo en Cuba, están sus ideas, desgranadas en cientos de discursos, conferencias, conversaciones y en su ejemplo, ese que lo hace equiparable a José Martí, de quien es deudor, pero al mismo tiempo inédito, porque le tocó gobernar y gobernar es desgastarse, tomar decisiones buenas o malas, pero necesarias, convencer cuando algo necesario es impopular, cuando tiene que rectificar el rumbo, cuando se cierra los caminos y sabe que no hay marcha atrás, ese es el FIDEL, el que hoy sembramos en una piedra de su Sierra Maestra allá en la ciudad de sus amores, Santiago de Cuba, el mismo que desdeñó halagos y prebendas, que no quiso ver un culto a su persona y que ya muerto solo quiere ser el compañero de ruta de los que continuemos su obra, halando fuerte el carro de la historia, para que la banalidad burguesa no lo estanque y podamos seguir haciendo la república de Martí y de Fidel: “CON TODOS Y PARA EL BIENDE TODOS”

Opinión

EL HOMENAJE AL LÍDER


Una de las polémicas más enconadas del marxismo, es el tratamiento de la figura del líder, en cuanto guía de un proceso, conductor de pueblo, de un partido y por qué no reafirmador de sueños.

Por desgracias los ejemplos que abundan en la historia alrededor del culto a la personalidad desde el inicio de la Historia es su endiosamiento, voluntarismo y sometimiento de todos, por las buenas o por las malas, muchos de ellos llegando al ridículo cruel en el afán de mantener su poder.

Yo solo soy un ciudadano de la época de Fidel y de él aprendí que el líder debe ser tan bueno como el mejor de los ciudadanos que conduce, pero que la humildad, la preocupación por el último de los gobernados, debe ser tan importante como las ideas alrededor del ecumenismo y las hegemonía.

Para él la humanidad no era la abstracta bola de gente que sigue a un caudillo, esperando resolver sus problemas fundamentales, era un conjunto de personas individuales que merecía la dignidad de vivir con lo mínimo necesario para desenvolver su vida, para eso luchó, para eso fue la Revolución, aunque no siempre los sueños pudieron ser absoluta realidad.

Su preocupación por el ser humano fue un evangelio y muchas veces lo hizo en silencio, sin dejar que la propaganda divulgara el gesto.

Siempre el más humilde, siempre el primero para decir valientemente los problemas que aquejaban al pueblo, siempre David para poner la piedra donde doliera más en las intenciones de los enemigos de clase; siempre estudioso, siempre críticos contra los conformistas, los chapuceros, los cuadrados, los leguleyos sin base, los traidores, los acomodados, los serviles; es el Fidel que aprendí a querer desde mi casa con la confianza, casi fe, de mis padres y hermanos mayores, desde la lectura y la escucha de su verbo humano, cálido y firme e incluso cuando ya crecido tenía criterio propio, discrepé de decisiones, critique fallos y errores, rumbos que no logramos, metas que no alcanzamos, pero siempre me acordé de aquellas palabras del tabaquero anónimo al que le preguntaron allá en Tampa si entendía todo lo que decía Martí y su respuesta fue esta frase lapidaria de pueblo: “NO LO ENTIENDO PERO LO SIGO”

Eso no es fanatismo, es intuición de pueblo, que en procesos sociales siempre dice la última palabra y nunca han sido paseo de carrozas.

Opinión

CUBA POSTCASTRO


En la página del periódico Venceremos de Guantánamo encontré este afiche que me pareció muy a tono con lo sentimiento de continuidad revolucionaria de los cubanos, resumen de ese primer afiche aparecido tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, pero ahora multiplicando aquella imagen del gran Eladio Rivadulla que inundó La Habana en aquel enero de gloria. Lástima no saber quién es su autor para darle el crédito que merece, pero igual comparto el sentimiento de la obra y sé que es un sentir mayoritario en estas horas de tristeza por la partida del líder, pero de alegría por su multiplicación entre nosotros.

Opinión, Política

FIDEL ES CUBA


No hay forma de conformarse con la muerte, siempre queda la rebeldía de negarla cuando nos toca tan hondo que no podemos eludirla. Entonces comienza la leyenda a tejer su manto y mistificar la figura de carne y hueso que caminó entre nosotros, que  compartió nuestra época, que influyó tanto en nuestra formación y en nuestra vida, que nos queda el vacío de saber que ya no está.
Fidel ya no está entre los vivos, para los cubanos, de cualquier ideología no dejará de tener connotación este hecho, su legado humanista y revolucionario es su herencia más importante y habrá que forjarlo en todo un pueblo, para alcanzar su estatura.
En lo personal, Fidel  significó mucho en mi vida, desde la niñez crecí pendiente a lo audaces cambios que en los años 60 se produjeron en Cuba, mi familia humilde fue miliciana, constructora de la nueva sociedad, alfabetizadores mis hermanos mayores, fundador de los Comités de Defensa de la Revolución mi padre y mi madre, gente integrada como se decía entonces, sin que nadie los obligara, sin que mediara nada más que la convicción profunda de que todos aquellos cambios eran para bien y le beneficiaban.
Cuba es Fidel y Fidel es Cuba, así crecí, a veces en medio de grandes precariedades de gente pobre que seguía teniendo poco, pero estaba segura que no era por falta de voluntad política o por el robo de los dineros del estado, sino porque habíamos hecho una Revolución más grande que nosotros mismos y teníamos frente a nosotros a un Imperialismo duro y despiadado, capaz de cualquier cosa por destruir el ejemplo de Cuba.
La Revolución nos ha forjado en la idea de solidaridad humana que engrandece la paz entre personas y entre pueblos, fuimos y somos humanistas, porque compartir el poco pan que teniamos, era un modo de crecer en la escala humana; fuimos más preparados, con mejor salud, la dignidad humana está en el primer plano y cada uno de nosotros sabe que toda la obra de la Revolución nos pertenece porque la hemos construido entre todos. Eso lo fuimos aprendiendo con Fidel, con su ejemplo, sus palabras y la conducción firme de una nación que sigue siendo una espina atravesada en la garganta de los que creen ser dueños del mundo.
Gracias Fidel por ese ejemplo, por ese desvelo, por esa firmeza, por esa preocupación por cada ser humano, por  todas esas ideas que conforman un ideal para la sociedad futura que seguimos soñando, mientras seguimos adelante.

Opinión

UN HURACÁN DE SOLIDARIDAD


Ya pasó, muy mediático y protagonista por más de cinco días de los medios cubanos, el huracán Matthew, cruzó lentamente por el extremo más oriental de la isla de Cuba, por el hocico del caimán, en regiones muy vírgenes y de mucho valor sentimental, humano e histórico para los cubanos.

Desde que rectificó su rumbo todos pensamos en la ciudad primada de Cuba, Baracoa, la ciudad dormida, la que significa el confín al hablar de distancias en la isla, pero que es un hermoso paraje paisajístico con una cultura autóctona dentro de la amalgama cultural cubana. Ellos tal vez estén recordando ahora la maldición del “pelú”, que dijo que Baracoa nunca levantaría cabeza.

Para hacer falsa esa profecía miles de cubanos de todo el archipiélago están allí o preparan su arribo lo más pronto posible para reconstruir esta bella ciudad de vivir apacible, rodeada de ríos y arena de río, con un malecón sin pretensiones pero hermoso en el que habrá que reconstruir el famoso “Hotel de la Rusa” ese que Alejo Carpentier inmortalizó en una de sus novelas, por fortuna y como gran logro del sistema de defensa civil cubana no hubo que lamentar ninguna víctima fatal y más temprano que tarde volveremos por la villa hermosa y sencilla al pie del Yunque de Baracoa, mil veces más hermosa. ¡Fuerza hermanos Cuba estera está en Baracoa!

Opinión

HABLAR POR TODOS


Hoy en día las tecnologías digitales y el acceso muy amplio que a ella tiene un buen número de persona en la población mundial, convierte hoy en un “ruido” lo que podría ser el ejercicio del criterio, porque muchos han convertido el opinar en una manera de burlarse de la información misma y de la opinión ajena dada la impunidad que da la soledad cibernética y las enormes frustraciones que hoy tienen los seres humanos.

Opinar en un foro es hoy muy cotidiano, aun cuando el que opina apenas sabe de qué se está hablando, pero al mismo tiempo con la saturación de “información” de los grandes medios y de los intereses de los más poderosos en política y economía básicamente, hacen que la “formación de opiniones” caiga en terreno de la manipulación, dada las verdades a medias, mentiras solapadas y silencio sobre “lo que no me conviene”.

Volvemos a la doctrina de “Miente, miente, que algo queda” que la propaganda nazi hizo política de estado, todos sabemos sus consecuencias en vidas humanas, que fue lo más doloroso, y eso sigue siendo hoy elementos para crear tendencias de opinión y manipulación mediática, a eso nos enfrentamos los cubanos.

Hablo en plural, aunque me queda claro que la pragmática informativa y las dificultades reales que hemos enfrentado como sociedad, por todos los factores conocidos de agresión externa de los Estados Unidos y errores internos de intolerancia e inmovilismo, ha calado en muchas personas que solo quieren “vivir bien” ellos, aunque sea a costa de los otros y las consecuencias ha sido el crecimiento del descontrol, la corrupción , la desidia y la pasividad ideológica ante el bombardeo “inocente y constante” del modo de vida capitalista, creador de tantas cosas buenas, creador de tantas desgracias, capaz de hacer desechable a los seres humanos, de convertir el tráfico de droga, armas y seres humanos en los negocios más lucrativos de la tierra.

Y sigo con las doctrinas de José Martí, al lado de los pobres de la tierra, porque ellos no son desechables sino ese potencial que salvará la humanidad, si su aspiración es vivir en convivencia y con prosperidad digna para todos, lo otro, será condenar a la humanidad a una desaparición prematura y acelerada.

Opinión, Política

UNA PELEA CUBANA CONTRA LOS DEMONIOS


Breve, porque tengo mucho que hacer con la adarga al brazo y el pensamiento agudo, estamos inmersos en una batalla fuerte y hermosa, la creación del “hombre del futuro”, y no lo digo solo por Cuba donde las intencionalidades de esto han sido prioridad de la vanguardia política e intelectual del país, sino en todo el mundo, donde la ambición de una poderosa minoría ha convertido en mercancía todo lo que toca, como el Rey Midas que convertía todo en oro, eso tratan de hacer los panzones capitalistas, ignorando historias, culturas y costumbres; apoyando hipócritamente la violencia fundamentalista de diferentes signos y a esas derechas fascistas que ahora vuelven a levantar cabeza en América Latina para vender al mejor postor sus riquezas de todo tipo, con tal ser ellos los gananciosos.

Ahora quieren los “inocentes amigos” que tenemos en los Estados Unidos, subvertirnos por las buenas, el famoso segundo carril que el señor Obama conoce muy bien, para que sean los jóvenes quienes devuelvan el “país a sus dueños resentidos”

Esta parece ser una etapa más de esa lucha que data de dos siglos, entre las pretensiones de los poderes yanquis y la tozudez de este pueblo descreído, alegre, hospitalario, inteligente, pero muy nacionalista, con una historia más grande que su isla y con hombres de la talla de gigantes, que impedirán las apostasía de los acomodaticios y resaltarán la obra de una sociedad para no ser apéndice de nadie.

Opinión, Política

EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA


El gran escritor cubano José Lezama Lima decía que el ángel titular de los cubanos era el “Ángel de la Jiribilla”, esa figura que no sabemos cómo pero nos incita a seguir adelante con alegría y ganas de vivir cuando las cosas se pone “color de hormiga”, ya sea en la vida personal o en la social, en Cuba o en cualquier parte que el azar y las circunstancias hayan puesto a un cubano.

Osvaldo Doimeadios, actor cubano, más valorado por actor humorista que por el filósofo popular que es, es tal vez quien mejor representa a esa tropé de actores, que desde los escenarios, la radio, la televisión o en cualquier acto que lo dejen se encargan de que nos olvidemos que nuestros problemas existen y sigamos adelante como si no pasara nada, gracias a la mayor virtud del “Ángel de la Jiribilla”, la alegría, las ganas de vivir, el no rendirse nunca y salir adelante “donde esté”.

Somos como somos, producto de ese ajiaco criollo que mezcló no solos las razas, sino las culturas en una isla que no sabemos si tiene forma de cocodrilo o de “lagartijo”, ese bichito pequeño que vemos en cualquier casa o paisaje cubano, resistiendo y alimentándose de lo que puede, ¿qué le recuerda eso?, de todos los colores, pero sin meterse con nadie.

Ahora estamos en la mira de todo el mundo, ya no nos ignoran, ahora esperan que cambiemos, ¿para qué?,…bueno para que nos parezcamos a todo el mundo, para que hayan huelgas en Cuba, tengamos un alto índice de mortalidad infantil, tengamos una pandillas de panzones llenos de anillos y dueños de la mitad del país, que haya guerras internas y páginas amarillas que cuenten cómo se mata la gente por cualquier cosa, para que los cubanos seamos desiguales por principio, y haya elecciones cada cuatro años y siempre suban los mismos al poder para robarse el presupuesto y dejemos las puertas abiertas al juego, la prostitución institucinalizada, las drogas duras y todas esas “bellas cosas” de la gente de la postmodernidad.

Pués no puede ser!!, como decía Cheo Malanga , otro célebre personaje de la Iliada humorística cubana, somos pobre pero no comemierdas y sabemos que entre nosotros hay ya aspirantes a panzones que por supuesto con tal de beneficiarse quieren el cambio pa’tra, y aunque vuelva otro presidente yanqui, con falda o con pantalones, a decirnos que olvidemos y construyamos el futuro a su manera, seguiremos aquí, comiendo y repartiendo entre todos lo poco que tenemos y eso nos lo enseñó el hijo de otro Ángel, Castro de apellido que era gallego, esa raza hispana de la cual tenemos mucho y que junto al negro y todos los santos forman el panteón de la nacionalidad cubana.

Opinión, Política

RECUENTO DE DOS DÍA DE LLUVIA


La Giraldilla, veleta del siglo XVI, símbolo de La Habana, originalmente asentada en el Castillo de La Fuerza

Cesó la lluvia, espero que el sol vuelva a ser el rey en esta ciudad multicolor y muy ocupada en vivir su propia historia, realmente por arte de magia los barrenderos también tomaron un “diez” y la basura que el agua sacó a flote, “adorna” las calles habaneras, fundamentalmente las más populosas, por la que se mueven a diario miles de diambulantes, negociantes, vagos de profesión y la ralea humana que se une a los trabajamos y que hemos tenido que salir casi disfrazada en estas 48 horas para llegar al trabajo.

Si llover es una preocupación, la higiene de esta enorme ciudad lo es más, con cientos de papeles de todo tipo alrededor de cada lugar en donde venden algo, perros callejeros, personas sin hogar y un mundo sórdido de diversidad que parece no ser visto por nadie o al menos ignorados por todos.

La Habana es grande por su gente, no importa en qué barrio, en qué trabajo, su gente bullanguera y variopinta tratando de sobrevivir “por cuenta propia”, hermosa aún en sus defectos, noble en sus carencias, sin necesidad de slogan turísticos para ser hermosa.

Esta ciudad que ya tiene más de 500 años, vagabunda por excelencia, fundada cerca de Batabanó en 1514, muy al sur de donde está hoy, trasladada por sus vecinos a la orillas del río Caciguagua (Almendares) y puesta en el puerto de Carenas por lo estratégico de su posición geográfica, en 1519. Lo saludable de sus costas y la bendición de la corriente del Golfo, pasando a pocas millas de sus costas trajeron el auge de esta ciudad cosmopolita cuando en América solo había aldeas gracias al monopolio de la Flota y a la capacidad de estos náufragos que ya se identificaban a sí mismo como habaneros en ese legendario siglo XVI que determinó que La Habana fuera el ombligo de la Isla, para bien y para mal.

Cultura, Opinión

LLUEVE EN LA HABANA


Es muy difícil en los últimos tiempos ver a La Habana gris con un manto de lluvia que cubra toda la ciudad y su suciedad, lluvia que pone a pensar a cientos de inquilinos atrapado en la trampa del vivir precario, con una gotera por compañía, una tupición, un salidero, un descolchado y todas esas heridas propias de los años sin mantenimiento que tiene nuestros edificios en sentido general.

Llueve en La Habana y en los barrios tradicionales, todo el mundo piensa en el peligroso momento que salga el sol, porque esa conjunción de humedad y calor trae desprendimientos en estas edificaciones heridas y mal tratadas o no tratadas, por una gente a la que acostumbraron que el estado lo resolvía todo, pero cuando pudiera y con quien pudiera; ahora que se le ha dado la posibilidad de arreglarlo por su cuenta, con créditos incluidos, caes en manos de los burócratas que dilatan los tramites y de los especuladores que te revenden lo que el estado puso en sus rastros para que tu comprara.

¿Qué hacemos?, ver llover, ponernos románticos, correr tras las guaguas repletas, sacar el paragua, ponernos las botas y rogar que no se inunden las calles viejas y heridas de Monte, de Cuatro Camino, Vía Blanca y 10 de Octubre y tantas otras que nos dejan en medio de una Venecia pestilente y vergonzosa.

Llueve en La Habana y Servicios Comunales en el peor servicio urbano, no tiene carros para la basura, su personal es escaso y muchas veces solo sirve para lo que hacen y lo hacen mal.

Llueve en La Habana y para algunos será la lluvia un espectáculos desde sus carros o desde sus balcones, para los de a pie, para nosotros es ver a esta bella ciudad del Golfo, llorar fango y basura.

Opinión
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