Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Opinión

UNA PELEA CUBANA CONTRA LOS DEMONIOS


Breve, porque tengo mucho que hacer con la adarga al brazo y el pensamiento agudo, estamos inmersos en una batalla fuerte y hermosa, la creación del “hombre del futuro”, y no lo digo solo por Cuba donde las intencionalidades de esto han sido prioridad de la vanguardia política e intelectual del país, sino en todo el mundo, donde la ambición de una poderosa minoría ha convertido en mercancía todo lo que toca, como el Rey Midas que convertía todo en oro, eso tratan de hacer los panzones capitalistas, ignorando historias, culturas y costumbres; apoyando hipócritamente la violencia fundamentalista de diferentes signos y a esas derechas fascistas que ahora vuelven a levantar cabeza en América Latina para vender al mejor postor sus riquezas de todo tipo, con tal ser ellos los gananciosos.

Ahora quieren los “inocentes amigos” que tenemos en los Estados Unidos, subvertirnos por las buenas, el famoso segundo carril que el señor Obama conoce muy bien, para que sean los jóvenes quienes devuelvan el “país a sus dueños resentidos”

Esta parece ser una etapa más de esa lucha que data de dos siglos, entre las pretensiones de los poderes yanquis y la tozudez de este pueblo descreído, alegre, hospitalario, inteligente, pero muy nacionalista, con una historia más grande que su isla y con hombres de la talla de gigantes, que impedirán las apostasía de los acomodaticios y resaltarán la obra de una sociedad para no ser apéndice de nadie.

Opinión, Política

EL ÁNGEL DE LA JIRIBILLA


El gran escritor cubano José Lezama Lima decía que el ángel titular de los cubanos era el “Ángel de la Jiribilla”, esa figura que no sabemos cómo pero nos incita a seguir adelante con alegría y ganas de vivir cuando las cosas se pone “color de hormiga”, ya sea en la vida personal o en la social, en Cuba o en cualquier parte que el azar y las circunstancias hayan puesto a un cubano.

Osvaldo Doimeadios, actor cubano, más valorado por actor humorista que por el filósofo popular que es, es tal vez quien mejor representa a esa tropé de actores, que desde los escenarios, la radio, la televisión o en cualquier acto que lo dejen se encargan de que nos olvidemos que nuestros problemas existen y sigamos adelante como si no pasara nada, gracias a la mayor virtud del “Ángel de la Jiribilla”, la alegría, las ganas de vivir, el no rendirse nunca y salir adelante “donde esté”.

Somos como somos, producto de ese ajiaco criollo que mezcló no solos las razas, sino las culturas en una isla que no sabemos si tiene forma de cocodrilo o de “lagartijo”, ese bichito pequeño que vemos en cualquier casa o paisaje cubano, resistiendo y alimentándose de lo que puede, ¿qué le recuerda eso?, de todos los colores, pero sin meterse con nadie.

Ahora estamos en la mira de todo el mundo, ya no nos ignoran, ahora esperan que cambiemos, ¿para qué?,…bueno para que nos parezcamos a todo el mundo, para que hayan huelgas en Cuba, tengamos un alto índice de mortalidad infantil, tengamos una pandillas de panzones llenos de anillos y dueños de la mitad del país, que haya guerras internas y páginas amarillas que cuenten cómo se mata la gente por cualquier cosa, para que los cubanos seamos desiguales por principio, y haya elecciones cada cuatro años y siempre suban los mismos al poder para robarse el presupuesto y dejemos las puertas abiertas al juego, la prostitución institucinalizada, las drogas duras y todas esas “bellas cosas” de la gente de la postmodernidad.

Pués no puede ser!!, como decía Cheo Malanga , otro célebre personaje de la Iliada humorística cubana, somos pobre pero no comemierdas y sabemos que entre nosotros hay ya aspirantes a panzones que por supuesto con tal de beneficiarse quieren el cambio pa’tra, y aunque vuelva otro presidente yanqui, con falda o con pantalones, a decirnos que olvidemos y construyamos el futuro a su manera, seguiremos aquí, comiendo y repartiendo entre todos lo poco que tenemos y eso nos lo enseñó el hijo de otro Ángel, Castro de apellido que era gallego, esa raza hispana de la cual tenemos mucho y que junto al negro y todos los santos forman el panteón de la nacionalidad cubana.

Opinión, Política

RECUENTO DE DOS DÍA DE LLUVIA


La Giraldilla, veleta del siglo XVI, símbolo de La Habana, originalmente asentada en el Castillo de La Fuerza

Cesó la lluvia, espero que el sol vuelva a ser el rey en esta ciudad multicolor y muy ocupada en vivir su propia historia, realmente por arte de magia los barrenderos también tomaron un “diez” y la basura que el agua sacó a flote, “adorna” las calles habaneras, fundamentalmente las más populosas, por la que se mueven a diario miles de diambulantes, negociantes, vagos de profesión y la ralea humana que se une a los trabajamos y que hemos tenido que salir casi disfrazada en estas 48 horas para llegar al trabajo.

Si llover es una preocupación, la higiene de esta enorme ciudad lo es más, con cientos de papeles de todo tipo alrededor de cada lugar en donde venden algo, perros callejeros, personas sin hogar y un mundo sórdido de diversidad que parece no ser visto por nadie o al menos ignorados por todos.

La Habana es grande por su gente, no importa en qué barrio, en qué trabajo, su gente bullanguera y variopinta tratando de sobrevivir “por cuenta propia”, hermosa aún en sus defectos, noble en sus carencias, sin necesidad de slogan turísticos para ser hermosa.

Esta ciudad que ya tiene más de 500 años, vagabunda por excelencia, fundada cerca de Batabanó en 1514, muy al sur de donde está hoy, trasladada por sus vecinos a la orillas del río Caciguagua (Almendares) y puesta en el puerto de Carenas por lo estratégico de su posición geográfica, en 1519. Lo saludable de sus costas y la bendición de la corriente del Golfo, pasando a pocas millas de sus costas trajeron el auge de esta ciudad cosmopolita cuando en América solo había aldeas gracias al monopolio de la Flota y a la capacidad de estos náufragos que ya se identificaban a sí mismo como habaneros en ese legendario siglo XVI que determinó que La Habana fuera el ombligo de la Isla, para bien y para mal.

Cultura, Opinión

LLUEVE EN LA HABANA


Es muy difícil en los últimos tiempos ver a La Habana gris con un manto de lluvia que cubra toda la ciudad y su suciedad, lluvia que pone a pensar a cientos de inquilinos atrapado en la trampa del vivir precario, con una gotera por compañía, una tupición, un salidero, un descolchado y todas esas heridas propias de los años sin mantenimiento que tiene nuestros edificios en sentido general.

Llueve en La Habana y en los barrios tradicionales, todo el mundo piensa en el peligroso momento que salga el sol, porque esa conjunción de humedad y calor trae desprendimientos en estas edificaciones heridas y mal tratadas o no tratadas, por una gente a la que acostumbraron que el estado lo resolvía todo, pero cuando pudiera y con quien pudiera; ahora que se le ha dado la posibilidad de arreglarlo por su cuenta, con créditos incluidos, caes en manos de los burócratas que dilatan los tramites y de los especuladores que te revenden lo que el estado puso en sus rastros para que tu comprara.

¿Qué hacemos?, ver llover, ponernos románticos, correr tras las guaguas repletas, sacar el paragua, ponernos las botas y rogar que no se inunden las calles viejas y heridas de Monte, de Cuatro Camino, Vía Blanca y 10 de Octubre y tantas otras que nos dejan en medio de una Venecia pestilente y vergonzosa.

Llueve en La Habana y Servicios Comunales en el peor servicio urbano, no tiene carros para la basura, su personal es escaso y muchas veces solo sirve para lo que hacen y lo hacen mal.

Llueve en La Habana y para algunos será la lluvia un espectáculos desde sus carros o desde sus balcones, para los de a pie, para nosotros es ver a esta bella ciudad del Golfo, llorar fango y basura.

Opinión

EL TEMA DEL NEGRO EN LA REVOLUCIÓN CUBANA

Hace 136 las autoridades españolas de la Isla decidieron abolir el régimen de esclavitud al que estaban sometidos más de cien mil africanos o descendientes de estos en la isla. Era la consecuencia lógica de la crisis del sistema económico basado en la mano de obra esclava que durante más de tres siglos marcó la sociedad colonial en Cuba.

Ya los cubanos en el alzamiento que encabezó Carlos Manuel de Céspedes en el ingenio “Demajagua”, declararon el derecho de los esclavos a ser libre y él de forma personal dio la libertad a los de su dotación, diez años de guerra radicalizaron de tal modo a la sociedad que el negro, al luchar por la libertad de Cuba se hace libre si era esclavo, si ya lo era se reafirma como parte de un movimiento que lo integraba y que no solo era por la independencia de España, sino por la abolición de esta infame institución.

Con la creación de la República burguesa, la demagogia populista de los gobiernos burgueses mantenían un coqueteo constante con estos sectores negros, mayoritarios combatientes por la libertad de Cuba y a los que el propio Martí llamó a crear la República “con todos y para el bien de todos”, el objetivo era obtener su apoyo electoral y político, en tanto continuaba la segregación, velada o abierta en todos los sectores de la sociedad cubana.

Con el triunfo de la Revolución Cubana el 1ero de enero de 1959 cambiaron muchas cosas en Cuba, llegaba al poder un grupo de revolucionarios dispuestos a liderar los profundos cambios que necesitaba la sociedad, encabezados por el Comandante Fidel Castro.

La discriminación racial latente en la sociedad pre-revolucionario tenía una profunda raíz clasista dada la pertenencia a los sectores más humildes del pueblo de las mayorías negras y mestizas, agrupadas en sociedades y hermandades que servían más para que continuaran segregados, que para luchar por una igualdad real ya refrendada en la Constitución del 40.

No es de extrañar que en la vanguardia de los trabajadores se destaquen líderes negros de la talla de Jesús Menéndez, Aracelio Iglesia, Lázaro Peña, mano a mano con sus hermanos de causa, fueren del color que fueren. Ellos estuvieron a la vanguardia, los dos primeros asesinados por su radical defensa de los trabajadores y el tercero el líder indiscutible de los obreros cubanos, que acompañó al proceso revolucionario hasta su muerte.

Es por ello que Fidel  aborda el problema de la discriminación racial desde los primeros días del triunfo y se pronuncia categóricamente:

“Una de las batallas en que es necesario hacer hincapié (…), es porque se acabe la discriminación racial en los centros de trabajo. No debiera ser necesario dictar una Ley para fijar un derecho que se tiene por la simple razón de ser un ser humano y un miembro de la sociedad.

“Nadie se puede considerar de raza pura y mucho menos de raza superior.

“Hay que dictar el anatema y la condenación pública contra aquellos que, llenos de pasados resabios, de pasados prejuicios, tienen el poco escrúpulo de discriminar a unos cubanos por cuestiones de piel más clara o más oscura.

Recordando a Martí Fidel dijo

“La virtud, los méritos personales, el heroísmo, la bondad, deben ser la medida del aprecio que se tenga a los hombres y no el pigmento de la piel. El problema no es cambiar el gobierno sino cambiar la esencia de lo que ha sido hasta hoy nuestra política, política colonial.[1]

Esta política ha sido prioridad de la Revolución que sostiene que la discriminación y los prejuicios raciales son antinacionales, porque atenta contra los derechos de estas personas y se pone en peligro la unidad nacional tan necesaria al proceso revolucionario.

El problema no fue de política estatal, encaminada desde un primer momento a favorecer a los más humildes, sino de pensar que con una campaña y la proclamación de la igualdad de todos los cubanos, ya se acababa el problema, cuando la realidad social del país ha demostrado que pese a todo, permanecen los prejuicios y la desventaja social de parte de la población negra cubana, en tanto quedaban insatisfacciones que no eran solo materiales sino de esencia espiritual.

Los duros años a partir del Período Especial (Década de los 90), pusieron de manifiesto estos problemas como arrecife que aflora en la bajamar y afrontarlos requieren honestidad, sentido crítico y un amplio consenso participativo real para completar la obra y lograr la plenitud social de todos y con todos.

[1]Fidel Castro, 1959 citado por Pedro Serviat Rodríguez en “La discriminación y el racismo: lacras del pasado” en Revista Universidad de La Habana, pág. 164, Nº 224, ene-abr, 1985

Historia, Opinión, Política

LA VOZ DE LA PRENSA, DILEMA DE PERIODISTAS


Voy hablar del periodismo en Cuba, ejercido cada vez más por jóvenes que salen a la calle en busca de la “noticia” que socialmente interese a todos, con sensibilidad para la mayoría y que responda a “principios éticos y programáticos del que paga”, llámese como se llamé: pueblo, estado, partido, dueño, que al final ejerce la misma función, velar por sus intereses que pueden ser los de una mayoría o de una minoría.

La noticia en época de internet tiene la inmediatez de un suspiro, basta que ocurra y siempre habrá quien lo vea, como siempre, pero ahora siempre habrá quien tenga un teléfono móvil, una tableta o cualquier otro artilugio electrónico para que ese hecho quede en la mente de miles. Eso es periodismo ciudadano, tan sesgado, peligroso, brutalmente objetivo y tan dado a ser destapador de chismes, intimidades de figuras públicas o simplemente del desgraciado que tuvo a mal cruzarse con este testigo malicioso de sus actos.

Periodismo es ante todo objetividad, responsabilidad, belleza literaria y militancia, por eso la prensa plana cubana se cubre de crónicas que usted sabe a dónde van desde el primer párrafo, entrevistas en los que el periodista induce el camino de las respuestas, pocas imágenes y ningún seguimientos cuando es un hecho de inmediatez.

El periodismo televisivo y radial, se abren más a un trabajo pegado al problema, tratan de acercarse al ciudadano y vencer los “molinos de vientos” de los funcionarios, siempre atrincherados en las justificaciones y las carencias, y su público en Cuba es muy grande, porque internet en poca y mala en la isla, y los que se empatan con ella, van al casino de la banalidad y a la trampa de la necesidad inmediata, a lo lúdico y al espejismo de ese mundo virtual que requiere ante todo el antídoto de la cultura para no terminar siendo un zombi de las modas o aplastado por esa avalancha de información (relevante o irrelevante) que es la verdadera censura universal.

De todos modo la voz de la calle sigue siendo un criterio de verdad fuerte en Cuba y en esa no hay censura…piensa Liborio, piensa

Opinión

CUANDO LLEGA JUNIO


Este es el mes del medio y para el trópico cubano comienza la jornada lluviosa que en otros tiempos comenzaba en mayo, pero ahora retarda un mes, anticipo de estas jornadas de humedad, calor sofocante y el sobresalto de los ciclones que suelen pasar con frecuencia. Larga y estrecha como es mi isla, no escapa a los ciclones, de todas las intensidades y tienen el privilegio de estar presente desde el Diario de Colón y de deber su nombre de Huracán a una palabra de origen araguaco, lengua de los aborígenes de Las Antillas.

Huracanes nos han sobrado en la historia y por eso es que el cubano lo ha incorporado a su folklor y a sus bromas de doble sentido comparando los malos momentos con el paso de un ciclón, que trae grandes vientos (“Llévatelo viento de agua”, es un refrán loco de la isla para alejar todo lo malo)

Ahora nos hace falta, casi dos años sin lluvias fuertes, ya era hora de que San Pedro se acordara que los cubanos no eran gorgojos y necesitan agua, y si la falta de lluvia era un pretexto socorrido para el incumplimiento de planes agrícolas, ahora lo será las grandes lluvias y cuanta cosa tenga que ver con el clima, al menos ahora refrescaremos, ya estamos acostumbrados a eso.

Desde que tengo uso de razón recuerdo el célebre huracán “Flora” que arrasó con la zona oriental de Cuba en 1963 y que dio origen al “Programa hidráulico de la Revolución” y a la creación de la Defensa Civil, mecanismo de protección contra desastre muy efectivo y confiable, que ha permitido que al menos las pérdidas de vidas humanas se hayan minimizado desde aquellos tristes días del Flora.

Ayer fue el Día del Medio Ambiente y es bueno recordar que todos los seres humanos vivimos en la naturaleza, indomeñable y cambiante, la “madre tierra” a la que hemos hecho mucho daño por un indiscriminado uso de los recursos, a veces para despilfarrarlos en lujos vanos y fatuidades que no hacen diferencia, sin hablar de la desigualdad de distribución de la riqueza que no es más que el pecado natural de las sociedades capitalistas, donde parece que los pocos ricos y la clase media egoísta olvidan que hay un solo planeta tierra y si se jode, nos vamos todos al carajo.

Opinión

LA GOZADERA


Una buena parte de la población cubana justifica su no realización del proyecto de vida por las grandes dificultades económicas del país, los salarios bajos, lo caro que están los productos y su dificultad por estar en todo ese complejo mundo del “vivir la vida y mañana ya veremos”, esa es la mentalidad de muchos jóvenes ávidos de “disfrutar de la vida” en el concepto más lúdico de la palabra, fiestas, lucimiento para el grupo donde se mueven, perder el tiempo en la cursilería que el mundo de hoy pone en sus mente y antes sus ojos como el nuevo “opio de los pueblos”

¿Qué futuro tendrá mi hija en este país?, me pregunta un padre sobreprotector, que no ve en los estudios universitarios de esta su futuro, porque va a ganar poco y va a vivir las mismas precariedades que yo.

¿Qué futuro tú quieres para tu hija?, pregunté, la respuesta es antológica en el compendio de la superficialidad y el oportunismo: “qué viva bien[1], que tenga de todo y no tenga que preocuparse por nada”, para el cubano eso implica muchas cosas, incluyendo esa prostitución encubierta y ventajista de casarte con un “yuma”[2] que te ponga bien y vivas sin trabajar, no importa si el “yuma” tiene más años que Matuzalén, el “baro”[3] lo hace todo y además me puede mandar un dinerito para vivir e ir tirando aquí.

No voy a decir como los periodistas que publican en Cuba y los funcionarios cuando responden ante un error, que justifican los problemas, los errores y los horrores con aquellos de: “Claro es la actitud de una minoría” y por ahí viene ese discurso que se hace vació por repetitivo y esperado.

Para las sociedades no hay receta, puede haber mucha decencia en medio de una sociedad corrupta o puede haber una gran cuota de marginalidad, enajenación y conductas antisociales en medio de un proceso, por principios honesto y con clara vocación humanista y de bondad, pero ese lo construimos desde la familia, en el día a día y en cada lugar en que estemos.

Yo sigo soñando con un mundo mejor, con gente de alma limpia y no títeres consumistas con una cara en las redes sociales y una triste historia que arrastrar en las calles.


[1] “Vivir bien, entre este grupo social es tener materialmente resuelto sus problemas, aunque esta resolución no venga de su trabajo, ni del fruto de sus estudios

[2] Extranjero

[3] Dinero

Opinión

“LOS NIÑOS SON LA ESPERANZA DEL MUNDO”

Hoy es 1º de junio, DÍA INTERNACIONAL DE LA INFANCIA, posiblemente la jornada de Naciones Unidas más celebrada en Cuba, porque nos recuerda la prioridad que el estado revolucionario cubano ha dado a la infancia desde el triunfo de enero de 1959.

Los niños en los sistemas de desigualdad, injusticia e inestabilidad social son los que más sufren, son la víctima más desgarradora, porque no entienden la tragedia que viven, sin embargo viven abandonados por todos, olvidados por las grandes potencias decisoras que los tienen como “bajas colaterales”, “males necesarios” o cualquier otro eufemismo que oculten el terrible flagelo de ver sufrir a un niño por las guerras, el hambre, la falta de atención, la disolución de la familia o por perder la vida cuando vino al mundo para ser futuro y esperanza.

La Revolución Cubana ha tenido siempre como su programa prioritario, la protección de la infancia, basada en esa máxima martiana que nos sirve de título: enseñanza universal y gratuita, acceso a la salud y al bienestar mínimo, legislación familiar que apuntala sus derechos a crecer sanos, protegidos por la familia o a falta de esta por las instituciones del estado, su preparación para el bregar por la vida, hacen de esta isla pequeña y utópica, una excepción, un paraíso para los niños.

Somos la nación con la más baja tasa de mortalidad infantil en todo el continente americano, la enseñanza es obligatoria hasta el noveno grado y la educación de los primeros años del infante es la prioridad primera del sistema de educación.

No tendremos grandes parques de diversiones para los niños, pero la seguridad del niño cubano es sagrada, flagelo como el secuestro de niños, tráfico de sus órganos, esclavización como mano de obra, prostitución infantil, indigencia y abandono, son fenómenos que no existen en Cuba, a pesar de sus precariedades e incluso de las nuevas miradas consumistas de familias y ciudadanos que ven el bienestar humano en la acumulación de bienes.

Hoy es un día de fiesta en Cuba, abrace a su niño asegúrese de que crecerá en un mundo de valores humanos donde la bondad sea la brújula principal de su vida, él será el ciudadano del futuro, un reflejo de su familia, su sociedad y su grupo, pero único.

Opinión, Política

LO CUBANO


De tanto buscarlo, “lo cubano” se nos diluye en una receta de cosas cotidianas que adoptamos poco a poco en estos cinco siglos de existencia como sociedad.

Cubano es el apego a la familia parietal y la que nos fabricamos de a “socio”, por esos avatares que el tiempo y la vida nos va incluyendo.

Cuenteros y chistosos (relaja’o), el cubano enfrenta lo venga con ese deseo grande de “comerse la vida y las circunstancias”.

Apasionados con lo que emprendemos, capaces de dar la vida en un momento crucial, pero inconsistentes para mantener el trabajo diario y seguir luchando por “grandes metas”, cuando estas tienen mucho de abstracto y poco de resultado directo para la vida.

Fiesteros, leales, patriotas, supersticiosos, tolerantes por naturaleza, solidarios. No nos busque mucho para la disciplina y la solemnidad, al cubano estas cosas se le dan poco; mantiene orden a su modo y es capaz de “tirar la casa por la ventana”, porque mañana será otro día y dios provee.

Los últimos cincuenta años nos han dado nuevas “cualidades”: vivimos aislados por mucho tiempo, pero siempre acudimos en ayuda del “necesitado”, nos instruimos al máximo y afinamos cualidades para las que parece fuimos hecho: las artes, el deporte, los estudios científicos.

Quisimos ser comunistas y terminamos “cubanistas”, perdimos la brújula en eso de considerar “del pueblo”, lo que es del “estado del pueblo” (lo abstracto no se nos da mucho); creamos un entramado burocrático que no hay dios que lo en tienda y aunque estemos bien claro en eso de la “justicia social”, siempre queremos sacar ventaja si conocemos un “socio” que administra, es jefe o distribuye algo.

Son los pecados capitales de repartir la pobreza y no somos rico. Aquello de “hay pero no te toca” se ha convertido en barrera a saltar para el cubano de a pie, lleno de precariedades y un saco de sueños sin cumplir, porque también tenemos nuestro “corazoncito” y nuestros conocimientos para saber que nos hemos ganado un espacio digno en el mundo, estemos donde estemos, ahora que el mar no es problema y el emigrado no es un traidor, de todas formas muchos seguimos llevando la patria a cuesta y queremos lo mejor para todos y esta es otra parte del ser cubano, “somos cursi a matarnos”.

Opinión
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