Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

José Martí




Este es un documento curioso, escrito por José Martí para el periódico “Patria” en 1892, el tema central es el propio Martí quien esboza una biografía del Delegado del Partido Revolucionario Cubano, pocos días después de haberse constituido esta organización que tiene como fin primordial luchar por la independencia de Cuba y de Puerto Rico, por su valor testimonial la traemos a los lectores de este Blog a modo de acercarnos un poco más a la figura gloriosa del Héroe Nacional de Cuba:

“El Delegado del Partido Revolucionario Cubano,- del Partido que mantiene la unión de los antillanos revolucionarios para impedir, con una guerra de espíritu público, el triunfo de una independencia nominal y fugaz, por no llevar en sí el aliento y los modos y el propósito de la república,- es el mismo hombre que a raíz del Zanjón[1] concentró e torno suyo los cubanos sagaces que convenían en la necesidad de mantener compactas, para la lucha decisiva, las fuerzas de una guerra en que causas efímeras y personales vinieron a hacer posible la tregua innecesaria; el mismo hombre que, al día siguiente de caer con el movimiento imperfecto de 1880, convidaba a los jefes prestigiosos del extranjero, y a los cubanos más señalados de la Isla, a ordenar desde entonces, desde hace doce años, los elementos de opinión y de fuerza, para alzarse en seguro con la colonia podrida y minada; el mismo hombre que en hora difícil, sin ira en el corazón, prefirió mantener la justicia de respetar al país y convidarlo cuando se le llevaba a la guerra que lo trastornaría, a la gloria insuficiente de llevar al país temeroso una guerra oscura y ciega; el mismo hombre que, por encargo de los compatriotas con quienes residía, propuso a las emigraciones, hace tres años, la conveniencia de fijar, campaña franca y unida, los principios de utilidad pública, y los métodos democráticos y cordiales, con que servían a la patria sus hijos emigrados. Y al ser honrado por distinción que ninguna otra pudiese superar, con la representación visible del Partido Revolucionario Cubano, él sabrá, sin duda en acuerdo estricto con su propia historia, y en obediencia al mandato expreso de sus compatriotas, guiar las fuerzas revolucionarias, en el período de su gestión, de modo que sean la única ayuda y no el mayor peligro, de la patria amada; de modo que incluyan, para el poder de hoy y la paz de luego, los elementos todos del país, en la proporción de la justicia de modo que la guerra que se ordene, sea la guerra republicana e impersonal, germen de la república segura, y dispuesta en acuerdo con la voluntad y los intereses legítimos de la patria.”

Periódico “Patria”, 23 de abril de 1892[2]


[1] Lugar donde se firmó el fin de la primera guerra de independencia en Cuba, febrero de 1878

[2] Obras Completas de José Martí. Tomo 1, pp.415, 416

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José Martí

JOSÉ MARTÍ, AUTOBIOGRAFÍA



Este es un documento curioso, escrito por José Martí para el periódico “Patria” en 1892, el tema central es el propio Martí quien esboza una biografía del Delegado del Partido Revolucionario Cubano, pocos días después de haberse constituido esta organización que tiene como fin primordial luchar por la independencia de Cuba y de Puerto Rico, por su valor testimonial la traemos a los lectores de este Blog a modo de acercarnos un poco más a la figura gloriosa del Héroe Nacional de Cuba:

“El Delegado del Partido Revolucionario Cubano,- del Partido que mantiene la unión de los antillanos revolucionarios para impedir, con una guerra de espíritu público, el triunfo de una independencia nominal y fugaz, por no llevar en sí el aliento y los modos y el propósito de la república,- es el mismo hombre que a raíz del Zanjón[1] concentró e torno suyo los cubanos sagaces que convenían en la necesidad de mantener compactas, para la lucha decisiva, las fuerzas de una guerra en que causas efímeras y personales vinieron a hacer posible la tregua innecesaria; el mismo hombre que, al día siguiente de caer con el movimiento imperfecto de 1880, convidaba a los jefes prestigiosos del extranjero, y a los cubanos más señalados de la Isla, a ordenar desde entonces, desde hace doce años, los elementos de opinión y de fuerza, para alzarse en seguro con la colonia podrida y minada; el mismo hombre que en hora difícil, sin ira en el corazón, prefirió mantener la justicia de respetar al país y convidarlo cuando se le llevaba a la guerra que lo trastornaría, a la gloria insuficiente de llevar al país temeroso una guerra oscura y ciega; el mismo hombre que, por encargo de los compatriotas con quienes residía, propuso a las emigraciones, hace tres años, la conveniencia de fijar, campaña franca y unida, los principios de utilidad pública, y los métodos democráticos y cordiales, con que servían a la patria sus hijos emigrados. Y al ser honrado por distinción que ninguna otra pudiese superar, con la representación visible del Partido Revolucionario Cubano, él sabrá, sin duda en acuerdo estricto con su propia historia, y en obediencia al mandato expreso de sus compatriotas, guiar las fuerzas revolucionarias, en el período de su gestión, de modo que sean la única ayuda y no el mayor peligro, de la patria amada; de modo que incluyan, para el poder de hoy y la paz de luego, los elementos todos del país, en la proporción de la justicia de modo que la guerra que se ordene, sea la guerra republicana e impersonal, germen de la república segura, y dispuesta en acuerdo con la voluntad y los intereses legítimos de la patria.”

Periódico “Patria”, 23 de abril de 1892[2]




[1] Lugar donde se firmó el fin de la primera guerra de independencia en Cuba, febrero de 1878

[2] Obras Completas de José Martí. Tomo 1, pp.415, 416

José Martí

JOSÉ MARTÍ SOBRE MANUEL GARCÍA

Manuel García es uno de esos bandoleros románticos que no faltan en la tradición popular de ningún pueblo y cuya leyenda es contada de mil maneras por los cubanos. Se cuenta que fue mambí y que estuvo alzado durante la primera guerra por la independencia de Cuba por la zona de la actual provincia de Matanzas.

Terminada la contienda, cuentan estas historias populares, se mantuvo alzado enfrentando las partidas que para su captura organizaba el gobierno colonial español en la isla convirtiéndose en un connotado enemigo de España y de los ricos.

Este Robin Hood tropical asaltaba a los viajeros en los caminos de una extensa zona del occidente de Cuba convirtiéndose en un peligro para los ricos a los cuales exigió muchas veces rescate por su vida.

Enterado de los planes insurrecciónales de sus compatriotas quiso contribuir a su modo a los necesarios fondos del Partido Revolucionario Cubano para organizar la nueva guerra para la emancipación de la isla. Por ello contactó con el prestigioso periodista cubano negro, delegado del PRC en Cuba y principal líder del movimiento revolucionario en la colonia Juan Gualberto Gómez, para entregarle una buena cantidad de dinero para la noble causa de la independencia; dinero que era parte de un rescate que había recibido por un secuestro a un acaudalado hacendado criollo.

Juan Gualberto sabiendo el origen de aquel dinero, escribe a José Martí preguntándole el destino que debía dársele a aquel dinero y si debía remitirlo al tesorero del Partido Revolucionario Cubano, Benjamín Guerra. La contundente posición del Apóstol queda resumida en este fragmento de su respuesta al noble Juan Gualberto:

“Devuelva, devuelva usted inmediatamente ese dinero criminalmente adquirido. Con sumas de tal origen no se va a la honra: el Partido quiere que llegue su bandera a los combates sin ninguna mancha: para lo que preparamos la guerra, para Gómez y para mí, los bandoleros solo son criminales, y el dinero que de ellos venga, infama. El árbol debe venir sano desde la raíz.”

Así se hizo, pero este cubano descarriado apodado el “Rey de los Campos de Cuba” se alzó el 24 de febrero de 1895 y murió ese día, en que se reanudó la guerra por la independencia de Cuba.

Historia, José Martí

JOSÉ MARTÍ, LOS CAMINOS DEL AMOR


“Martí y la noche”

José Luis Fariña

En Cuba el tema de los amores de José Martí es algo que levanta serias polémicas entre entendidos y gente de pueblo que conocen al Maestro por lo mucho que su vida y su legado se difunde.

Poeta, romántico soñador, apasionado, creció con la rima en mente y luego sus imágenes superaron aquel encabalgamiento para regalarnos sus versos rebeldes nacidos del alma, sin rima, tocando todos los tonos espirituales de un hombre que se multiplica entre el deber político y el brotar forzoso de sus años.

Ya desde sus años juveniles se habla de aquel amor platónico por la Micaela de Mendive, “la que se hizo enterrar con sus carta y sus versos”, según la leyenda del rumor no confirmada.

En España, joven y rebelde goza de un amor adultero que después condena por ética, pero que vivió como hombre; luego fue Blanca de Moltalvo la zaragozana que hizo estallar la “breve flor de su vida”; el deslumbramiento en México, veinteañero aún, bohemio y exitoso en ese mundo intelectual pre modernista que lo hizo amar, sufrir despechos, para caer luego rendido por una mujer de carácter, la camagüeyana Carmen Zayas Bazán Hidalgo, quien le hace olvidar las aventuras de camerino y catas fortuitas, y por vez primera lo compromete al matrimonio como ideal del amor y la tranquilidad familiar.

Novio de Carmen conoce en Guatemala a María García Granado, la adolescente que lo ama sin condición y a quien entregó los restos románticos de sus amores insensatos. Este nuevo amor platónico será tal vez el más conocido y especulado, justo por el poema IX de “Versos Sencillos”[1], inmortalizador epitafio de un amor imposible.

El ser político, consagrado y centrado, llevará la tormenta al hogar soñado y la estoica Carmen reclama y espera por el hombre del hogar, no solo por el amoroso esposo, sino el asegurador del porvenir de su hijo.

En esa rivalidad de Patria y Hogar, Carmen pierde y la ruptura vendrá luego de varios intentos por rehacer el hogar en tierra extraña; pero esta “alma trémula y sola” que es Martí, encuentra en las frías neuyorquina a una amiga que comparte sus anhelos por la isla irredenta y sin que medie ninguna justificación lógica, porque el amor nunca lo es, y el sufrir sea el resultado de lo prohibido, Carmen Miyares termina siendo el amor maduro de un hombre en la tormenta, sin que puedan negarse otros escarceos, otras “pasiones pasajeras” que lo hacen leyenda entre poemas y cartas. Este es también nuestro José Martí.


[1] Conocido por todos como “La niña de Guatemala”

Cultura, José Martí

MARTÍ, LAS CIENCIAS Y LA TÉCNICA

En el segundo número de La Edad de Oro, José Martí acerca a los niños a una fábrica y escoge la que hace los instrumentos más conocidos por ellos, la cuchara y el tenedor, a modo de interesarlos por los cambios que se están produciendo en la industria a fines del siglo XIX.

Le dice a los niños que ahora las cosas se hacen con máquinas, movidas con vapor, pero que el vapor no está debajo de cada máquina sino en una gran caldera que mueve un motor con ruedas y correas que mueven al resto de las máquinas, con un lenguaje sencillo para que vayan conociendo los cambios que se producen en la tecnología.

Les explica que antes se hacían estos instrumentos manualmente, muy bien hecho, pero en menor cantidad y que ahora se hacen cucharas y tenedores de diferentes calidades de acuerdo a los baños de plata que se le dé.

Hace mención a la electricidad de la siguiente forma, “(…) la electricidad, que es un poder que no se sabe lo que es, pero da luz, y calor, y movimiento, y fuerzas, y cambia y descompone en un instante los metales, y a unos los separa, y a los otros los junta, como en este baño de platear que, en cuanto la electricidad entra y lo revuelve, echa toda la plata del agua sobre las cucharas y los tenedores colgados dentro de él (…)”

En el cuarto y último número de la revista La Edad de Oro aparece un nuevo trabajo de divulgación científico técnica, “La galería de las máquinas” de la exposición de París de 1889, en realidad el escrito es un pretexto para exponer el grabado de “La Galería de las Máquinas”, pero en tan breve trabajo Martí deja sentado su modo de proceder al escribir: “A los niños no se les ha de decir más que la verdad, y nadie debe decirles lo que no sepa que es como se lo está diciendo, porque luego los niños viven creyendo lo que les dijo el libro o el profesor, y trabajan y piensan como si eso fuera verdad, de modo que si sucede que era falso lo que les decían, ya les sale la vida equivocada”

En el Tomo 8 de las obras completas al comentar el descubrimiento y utilidad de la Petrografía, en el estudio de las rocas Martí reflexiona acerca de la utilidad de las ciencias para el desarrollo humano, pero lamenta la especialización del hombre, el alejamiento del todo de la naturaleza y la falta de humildad del hombre ante la madre naturaleza.

“¡Quién que mide su cerebro con el de la naturaleza, no le pide perdón de haberse creído su monarca! A todo hombre debieran enseñarse, como códigos de virtud, fijadoras de ideas y esclarecedoras de la mente, las ciencias naturales- Dejan en el espíritu, con cierto desconsuelo de ser tan poco por sí mismo ,cierto gigantesco ímpetu, por ser miembro de la obra universal en que se colabora: y parece, cuando se acaba de penetrar uno de sus misterios, que se recibe bendición de un padre magno ignorado, y que al levantarse del sitial tallado en montes, a seguir la ruta, se ha posado la mano, ya más fuerte, como si en mundo acabasen los brazos del sitial, en dos mundos. La naturaleza, enseña modestia:- luego de conocerla, la virtud es fácil; ya porque la vida se hace amable, de puro hermosa, ya porque se ve que todo no remata en el cementerio.

“Pero la época influye de tal modo en la mente científica, que ésta, para que le excusen su amor a la ciencia pura, halla siempre manera de ponerla al servicio de las artes prácticas. Los hombres sólo aman ya lo que les es visible e inmediatamente útil.-La Petrografía es ahora auxiliar grande de los edificadores: con su microscopio se sabe qué piedra será buena para fabricar, y se averigua, con tal menudos que no deja ya qué saber, qué partes de la piedra se irán gastando con la lluvia y el peso, y de qué lado se empezará luego a caer, y cuánto tiempo resistirá a los elementos.

“Y de ese modo, la pequeña ciencia se va haciendo grande, el espectroscopio enseña de qué están hechas las estrellas, y en el rayo de su luz sorprende los elementos mismos que nuestros pies pisan y nuestros pulmones absorben. El microscopio polarizador descubre la composición de los meteoritos, que nos caen de los altos espacios, como para decir a los hombres que no es vana su fe en mundos futuros, y que cuando el cuerpo que ahora usamos se canse de darnos casa, y nos abra salida,-en tierras desconocidas se nos ofrece casa nueva.

“Los mismos que cuidan poco de ciencias, gustan de que se crea que saben de ellas. Ahora, es caso de vergüenza desconocer los nombres de los grandes trabajadores científicos, que suelen ser, como Pasteur, ardientes espiritualistas. Alemania, ponderosa y lupúlea, cría hombres de talento, menudos y pacientes: en un aspecto de la vida sabios, a expensas de todos los demás aspectos, que ignoran. Y lo que saben, lo saben en el hecho, que penetran, desencajan y estrujan con mirada invasora; pero no en su vaporoso sentido y flor de espíritu, que de todo caso y cuerpo de la naturaleza surge, como el suave olor del heno, y es su real utilidad científica: -por eso, cuando nace un alemán kantiano, constructor e imaginador, como que los de la tierra no le han desflorado mucho estos campos, se entra en ellos y saca a brazadas gran suma de mieses.-El desamparo mismo, o forzado recogimiento, en que un ideador se encuentra en un pueblo de entendimiento recio, irrita, exacerba y agiganta la facultad de idear, y la saca de sus bordes legítimos.

“El que posee una condición, se apega más a ella y la sublima cuando vive entre los que no se la reverencian ni entienden. Así surgen los grandes agentes, los oradores grandes, de los estados públicos en que hay gran carencia de la virtud o condición que los anima.

Y así se va sabiendo cómo están hechos los cielos y la tierra.”[1]

En 1882 escribe para La Opinión Nacional de Caracas, Venezuela:

“Este siglo (XIX) está preparando los elementos del siglo venidero que ha ser colosal y originalísimo. Nosotros somos un ejército en marcha. El siglo que viene (XX) será un ejército en alto. Ellos espumarán estos manjares que nosotros estamos echando a hervir”[2]


[1] Obras Completas, Tomo 8, págs. 432-434

[2] Ídem, Tomo 23, pág. 288

José Martí

LEONOR PEREZ CABRERA

LA MADRE DE JOSÉ MARTÍ

El 19 de junio de 1907 murió en La Habana Leonor Pérez Cabrera, la madre de José Martí, mujer que tuvo que mucho que ver en la formación del hombre que hoy los cubanos tenemos como la figura más alta en nuestra cultura y en la formación de la nacionalidad cubana. Nacida en Sana Cruz de Tenerife, en esas Islas Canarias tan cercanas al swer del cubano, fue una humilde mujer que hizo todo lo posible por encaminar el desarrollo intelectual de su hijo, al mismo tiempo que fue su mayor corresponsal, al recibir de él tantas cartas como  su sentimiento de hijo pudieron dictarles, ellas siempre le reprochó el “sacrificio” por una causa que ella consideraba imposible, al tiempo que elogiaba su desarrollo intelectual y sus triunfos personales que la llenaron del sano orgullo materno.

Estoica y fuerte sobrevivió a la muerte de su esposo y a la de siete de sus ocho hijos, teniendo a su lado a la hora de su muerte a su hija Amelia en cuya casa murió esta matrona fuerte.

Como homenaje a ella publico la introducción de un pequeño libro en preparación que sobre su relación con su hijo Pepe estoy preparando, vayan pues estas palabras como homenaje a “La Madre del Héroe”:

La figura de Leonor Pérez Cabrera se alza desde la sencillez de su origen para subrayar la personalidad única de su hijo, el hombre que todos los cubanos tenemos como el paradigma patrio de entrega y sacrificio por el logro de la soberanía nacional y el bienestar individual de los hombres y mujeres de esta isla nación que es hoy Cuba.

Leonor Pérez Cabrera es la madre de José Martí Pérez, un hombre cuya trayectoria integral por la vida, es de una influencia determinante para los destinos de nuestro país y de los pueblos marginados del sur pobre e ignorado.

El acercamiento que pretendemos hacer a la biografía de esta mujer de pueblo se basa en el paralelismo que establecemos entre su personalidad fuerte y voluntariosa y la del hijo heredero de estas cualidades pero, además, dotado de un talento singular, una capacidad de estudio muy grande y un destino político que se trazó desde muy joven, pero que fue moldeándose a lo largo de toda su vida.

El binomio madre-hijo fue entre ellos vaso comunicante que enfrentó la voluntad de ella por protegerlo y convencerlo de sus “errores”, con el respeto y el sufrimiento de él al saberse incomprendido.

Nos enfrentamos a un tema bastante explotado, aunque poco difundido: libros, artículos, referencias amplias en la abundante bibliografía sobre el hijo, documentales de cine y televisión, conferencias y otras referencias que han contribuido a difundir la imagen de doña Leonor.

Es por esta razón que nos acercamos a una tema tratado, pero no agotado, haciéndolo a partir de las relaciones madre-hijo desde lo afectivo y lo intelectual, a través del testimonio escrito que se conserva de ambos, con relación a ellos mismos, y a temas tan recurrentes en sus cartas como fueron, la familia y Cuba.

Es ver a Leonor a la sombra de la grandeza de su hijo, insertada en momentos importantes de su vida como conciencia crítica y presencia dolorosa de esa otra parte del Héroe, el ego personal, abandonado o supeditado a la tarea mayor que él mismo se propuso: la libertad y dignificación de su pueblo.

Leonor, mujer preparada para la familia, fruto de las tradiciones ancestrales, no pudo sobreponerse a su destino y lucha, de la manera que puede, por impedir o mitigar los sufrimientos del primogénito, su único varón, que pugnaba por reconocerse a si mismo.

El tratamiento del tema nos lleva a seguir el desarrollo de esta relación entre Leonor y su Pepe, el desvelo de ella sobre sus pasos, las angustias al no saber de él y esa exigencia casi opresiva de recibir sus cartas, saber sus actividades, sus éxitos y fracasos.

No es casual que sea ella receptora de su obra, que él le va haciendo llegar en la medida que puede, a través de recortes de prensa, libros y revistas llegadas a la casa habanera para ser leídos con avidez, principalmente por ella, que no escatima su opinión, atinada y madura, pese a su cultura insuficiente y autodidacta.

Desde el punto de vista personal sobresalen elementos en la biografía de doña Leonor que admiran por su forma de reacción: primero la pobreza que se acrecienta en la medida que llegan los últimos años de su vida; la pérdida de la visión y con ella el alejamiento de la posibilidad de comunicación íntima con su hijo ausente y rebelde, y por último su sino fatal de ver morir a su esposo y a todos sus hijos con excepción de una.

Este albur la iguala con las clásicas figuras trágicas, con la diferencia de que ella no puede, ni siquiera culpar a nadie, se aferra a su fe cristiana y a su vocación de servicio y espera lo que fue su largo devenir hacia la muerte.

Ante tal figura no es difícil entender las valoraciones que sobre el concepto materno tenía su hijo:

La madre está lejos o cerca de nosotros, es el sostén de nuestra vida. Algo nos guía y ampara mientras ella no muere. La tierra, cuando ella muere, se abre debajo de los pies”(1)

Así escribe en el periódico Patria en 1892, resumiendo sus valoraciones sobre la maternidad como sentimiento supremo en la escala del amor humano.

“Toda madre debiera llamarse Maravilla”(2)

Sentencia en uno de sus Cuadernos de Apuntes, tal vez después de haber leído alguna de las cartas escritas por su madre y admirarla por su persistencia en cuidarlo y protegerlo.

Mucho antes, adolescente todavía, escribe apasionado en la proclama de denuncia que se imprime en el Madrid indiferente ante la muerte de los ocho estudiantes de medicina fusilados en La Habana:

“…las madres son amor, no razón; son sensibilidad exquisita y dolor inconmensurable(3)

Bien podía el hablar así de la valiente mujer que arriesgo de su tranquilidad y la estabilidad de la familia, acude al Palacio de los Capitanes Generales a demostrar la injusticia cometida con su hijo y luego lo ve partir lejos de ella al destierro.

(1) Obras Completas de José Martí, Tomo V, pág. 379

(2) Idem, Tomo XXI, pág.256

(3) Idem, Tomo I, pág. 84

José Martí

ROMA, EL REFULJIR DE TRASTEVERE EN LA PROSA DE MARTI


Amante del arte y cultivador de la cultura, nuestro Martí es ante todo un gran escritor para el que no existe un tema menor, porque cada uno refulge en su prosa como la joya que él quiere mostrarnos, más en una época en la que aún la imagen no es tiránica, sino ilustración y refuerzo de las palabras y en buena parte de estos escritos no hay imágenes sino conformación de ella con las palabras precisas.

Sirva de ejemplo esta brevísima reseña de la ciudad de Roma, en pleno siglo XIX marco para hablarnos de la restauración de la unidad italiana y la referencia virtual a las mujeres del barrio de Trastevere, por lo demás dejemos hablar a Martí:

Roma, que se puso de fiesta para recibir a sus reyes a su vuelta de Austria, ha visto en estos días espectáculos hermosos y cosas amenazadoras. Roma entera tomó parte en las muestras de entusiasmo que acogieron a Humberto y Margarita, y el Quirinal, el Obelisco de Fidias, los palacios viejos, las callejas miasmáticas y oscuras, todo estaba vestido de luces. Era una fiesta llena de jovialidad, como hecha para recibir a reyes jóvenes. En las calles mezclábanse a los ancianos soldados, las gallardísimas mujeres del Trastevere, tipo eterno de amor fervoroso y belleza pictórica. De aquellos óvalos graciosos y dignos, tranquilos y puros, han tomado los grandes pintores los de sus vírgenes. Su hermosura es sólida, majestuosa, reposada. Sonríen, como quien premia. Miran, como quien besa. En pintarlas pasaba Fortuny, el famoso pintor catalán, largas y memorables horas, cerca de sus casuchas miserables, que como mugriento faldero de magnate descuidado, se apoyan en las paredes de espléndidas moradas. De esas luces estaba llena la noche de la recepción la enfermiza Roma, ¡cuna del pensamiento viejo, horno del pensamiento nuevo, casa del arte, pensamiento eterno![1]


[1] Obras Completas de José Martí. T. 14:239

Cultura, José Martí

LA TORRE EIFFEL EN LA PROSA DE MARTÍ


Con esta imagen ilustró su artículo de la Exposición de París en “La Edad de Oro”


Hoy vamos acompañar al maestro en un tour periodístico a la torre Eiffel, el monumento más alto y majestuoso que el hombre levantó en el siglo XIX descrito con asombro y detalle para los niños y jóvenes de América en el primer número de su revista “La Edad de Oro” como parte de su ensayo sobre “La Exposición de París”. Quien no fue allí, no se preocupe, la imaginación modernista del Apóstol pondrá en su mente un detallado retrato de aquella maravilla, no muy bien aceptada por los franceses de su época y ya elogiada por el cubano precursor que nunca estuvo allí:

Pero adonde va el gentío con un silencio como de respeto es a la torre Eiffel, el más alto y atrevido de los monumentos humanos. Es como el portal de la Exposición. Arrancan de la tierra, rodeados de palacios, sus cuatro pies de hierro: se juntan en arco, y van ya casi unidos hasta el segundo estrado de la torre, alto como la pirámide de Cheops: de allí fina como un encaje, valiente como un héroe, delgada como una flecha, sube más arriba que el monumento de Washington, que era la altura mayor entre las obras humanas, y se hunde, donde no alcanzan los ojos en lo azul, con la campanilla, como la cabeza de los montes, coronada de nubes-Y todo, de la raíz al tope, es un tejido de hierro.

“… ¡El mundo entero va ahora como moviéndose en la mar, con todos los pueblos humanos a bordo, y del barco del mundo, la torre es el mástil! Los vientos se echan sobre la torre, como para derribar a la que los desafía, y huyen por el espacio azul, vencidos y despedazados.- Allá abajo la gente entra, como las abejas en el colmenar: por los pies de la torre suben y bajan, por la escalera de caracol, por los ascensores inclinados, dos mil visitantes a la vez; los hombres, como gusanos, hormiguean entre las mallas de hierro; el cielo se ve por entre el tejido como en grandes triángulos azules de cabeza cortada, de picos agudos. Del primer estrado abierto, con sus cuatro hoteles curiosos, se sube, por la escalinata de hélice, al descanso segundo, donde se escribe y se imprime un diario, a la altura de la cúpula de San Pedro.”

Cultura, José Martí

VENECIA “VISTA” POR MARTÍ


José Martí no es solo el político y el hombre adusto que se sentó a escribir sobre su tiempo y la gente, también fue un viajero incansable, tanto por ese pelegrinar de países y ciudades que lo tuvieron como huésped, como por el modo de describir aquellos que no vio con sus ojos sino con su espiritualidad y su gran sensibilidad, vamos con él a Venecia, la ciudad decimonónica ya reconocida por sus monumentos, sus carnavales y la cultura desarrolla en aquel pequeño rincón de Adriático:

“Nutrida está la quincena italiana de cosas nuevas y brillantes: el Vesubio, despierto, mueve al cielo sus lenguas de llamas; … y Venecia, remozada y coqueta, corona de flores su alto Campanille rosado, resucita sus fiestas antiguas, adereza a la margen del Lido, y a la sombra de sus pintorescos emparrados, los sabrosos mariscos que sirviera tantas veces de almuerzo a Teophile Gautier, e inunda con sus góndolas los canales, con sus mujeres de ojos negros los puentes, y con sus gallardos pilluelos, los acróbatas ambulantes, y sus adivinadores de lotería y decidores de buena fortuna, la resplandeciente plaza de San Marcos, -¡este paisaje de ónix!

“De la noble Venecia habló luego el príncipe Teano, y con calor generoso recordó sus glorias, y la creyó merecedora de celebrar en su seno aquella reunión de sabios antes celebrada en Amberes y en París.

…Todo es banquete, festejo y danza. El signor Ottino, que es iluminador famoso, enciende cien mil luces de colores en la plaza de San Marcos, y cuenta contento las cuarenta mil liras que por el adorno de la plaza le pagan. San Marcos, donde en otro tiempo rompieron el aire de Venecia esclava las bandas austríacas, resonará ahora con las altas voces de una colosal orquesta de hijos fuertes de Italia, hijos libres del Véneto. Aquellas serenatas venecianas, cuyos ecos, como diablillos ungidos de amor, revoloteaban, después de oídas largo tiempo, encendiendo llamas e inspirando cantos en torno a la frente de los poetas; aquellas misteriosas flotillas, que como bandada de cisnes negros con ojos de colores, lleno el dorso de rimadores de voz dulce y tañedores de laúd tierno, se deslizaba en la voluptuosa madrugada por los canales sigilosos; aquellas clásicas serenatas características, cantadas con su lira de alas de llama por lord Byron, con su guzla ceñida de coronas de rosas por Alfred de Musset, y con su pluma de mármol por aquella mujer viril y extraordinaria, Jorge Sand; aquellas serenatas animarán de nuevo, sonrientes y sonoras, la ciudad coqueta. Una gigantesca galleggianle, la famosa galera de paseo, como por magos y magas iluminada, cruzará, vestida de lujosos pabellones, las aguas tranquilas. Aquellas tranquilas góndolas de Venecia, aquellos veloces bissone, regatearán como regatearon ochocientos años hace en las fiestas con que fue celebrada la ruidosa victoria del dux Pietro Gondiano sobre los intrépidos piratas que robaron las monjas del convento de Olivolo. Y como no pueden, por inamovible privilegio, tocar manos humanas los muros de la iglesia de San Marcos, la luz, que es resplandor divino, la suave luz eléctrica, bañará las murallas sagradas. Vense por todas partes los geógrafos de Francia, Suecia y Rusia, que han traído consigo muy celebradas y valiosas colecciones;…

“Así renace de su sueño de siglos, en su lecho de mármol, de su polvo de oro, la mágica y magnífica Venecia.[1]


[1] La Opinión Nacional. Caracas 3, de octubre de 1881.Obras Completas Tomo 14:Pág., 88-89

Cultura, José Martí

MARTÍ 164 ANIVERSARIO

Vivo, militante, intransigente, noble, sorprendente, estos y otros muchos abjetivos pueden unirse al nombre de José Martí, el Apóstol de Cuba, el Héroe Nacional, o simplemente Martí, como decimos los cubanos para referirnos al hombre que nos acompaña desde su ejemplo.
Ojalá no mueras nuevamente en mármol, ojalá esta generación de la prisa y la inmediatez, no le despoje de su espiritualidad para dejarle en la frase hecha, la interpretación que conviene o la simulación adyecta, porque ser como tú es simplemente ser bueno, decente, humanista, solidario, para que la sociedad en que vivimos sea mejor, aunque le falten aún muchas cosas materiales por hacer, “¿CUBA QUÉ HUBIERA SIDO DE TI, SI HUBIERAS DEJADO MORIR A TU APÓSTOL?” (Fidel Castro)

José Martí
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