Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

José Martí

LA CULTURA CUBANA, SUS DILEMAS Y FORTALEZAS



“Injértese en nuestras repúblicas el mundo;

pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”

José Martí

En su célebre ensayo “Nuestra América” aparecido en enero de 1889 están estas palabras que resume con certeza su concepción de cultura partiendo del mantenimiento de aquellos elementos que la hace auténtica y única aunque en interacción constante con el resto del acervo cultural humano.

Recordemos que “Nuestra América” fue escrito por José Martí a modo de resumen de sus ideas sobre el neurálgico tema de la identidad latinoamericana en momentos en que se cernía sobre los pueblos de esta parte del mundo los peligros de anexión y absorción cultural por las grandes potencias capitalistas, incluyendo a los Estados Unidos, por entonces un paradigma para la intelectualidad y la gente con poder que veían en esa nación vecina el modelo a seguir, el ideal de nación y la posibilidad de igualárseles.

Frente a ese mimetismo surge la palabra de José Martí advertidora y valiente para reivindicar todos aquellos elementos autóctonos que hacen diferentes a estas naciones de origen latino con fuertes elementos mestizos y una cultura ancestral que tiene su base en las naciones originarias que estaban aquí antes de la conquista.

Era una frase que incluían también a Cuba, aún colonia cuando él escribe esta obra, pero con un pueblo que ya se reconoce otro frente a la metrópoli colonial, España; el pueblo cubano ya ha vivido un largo trecho forjador de su nacionalidad transcultural de más de tres siglo por entonces; que se ha levantado por su independencia y ha hecho una reafirmación de su cultura que se funde con elementos que ya le serán imperecederos: la libertad y el antimperialismos.

Toca a José Martí el reconocimiento pleno de la madurez cultural de su pueblo, reconocerlo en toda su plenitud en los relatos de su emigración revolucionaria que cuenta con orgullo los avatares de la “Guerra Grande”, canta sus canciones, añora sus paisaje, mientras espera el reinicio de la contienda por la independencia para incorporarse a la tarea de hacer libre a su nación.

Él mismo es fruto de esta cultura criolla madura y en transito de cubanía, educado por maestros cubanos que están orgulloso de serlos, que enseñan una literatura nacional que ya ha dado frutos de calidad y poetas como José María Heredia, Plácido, Zenea y otros muchos que primero se reconocieron en el paisaje cubano y luego fueron encontrando sus huellas en el pueblo y la isla que los vio nacer.

Ese es el pueblo cubano que conoce José Martí, al que llama a la unidad y el sacrificio no solo para lograr su independencia de España sino impedir su anexión a los Estados Unidos, esa era para él la mayor obra de este pueblo noble, trabajador y revolucionario.

La muerte de Martí fue una gran pérdida para su pueblo, su prédica vehemente y su ejemplo de vida sirvió de lección para las generaciones de cubanos que en la República se dieron a la tarea de hacer la patria, completando el ideario abarcador del Maestro, luchando contra politiqueros y anexionistas de toda laya que resumieron la cubanía en varios elementos estereotipados y serviles: rumba, mulata y ron; playa, juego y paisaje; vendidos como slogan para turistas.

Cuba era mucho más y la fragua de lo nacional siguió el derrotero martiano: en medio de la frustración y la rebeldía, el pueblo cubano forjó una cultura de resistencia que soñaba en versos de Guillén, pinta en la trasparencias de Carlos Enrique y la mulatez de Wilfredo Lam, canta en los sones y las rumbas de cualquier barrio, se permite el hermetismo creador del Grupo Orígenes, hace teatro con Paco Alfonso y Piñeras y se vuelve compromiso político en Villena, Marinello, Carpentier, Carlos Rafael, Raúl Gómez García, para ir forjando con todos ese tronco fecundo de la cultura cubana al que constantemente se inserta el mundo, para bien.

La Revolución Cubana triunfante el primero de enero de 1959, encuentra una cultura nacional madura y activa, fecunda y representativa, que saluda el cambio y se une a él, acepta el reto y nuevas savias que vienen de lugares disímiles. Fue necesario aceptar el reto de alfabetizar un pueblo, de masificar cultura y vestir el arte de campesino y obrero para fecundar el árbol de lo cubano, sin olvidar que el reto era “…injertar en nuestras repúblicas el mundo” fuera cual fuera el mundo y nuevas formas de ver la cultura y el arte llegaron en medio de las transformaciones y la cultura cubana creció, asimiló la savia nueva y Martí siguió diciéndonos “…pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”

Un pueblo crecido en estos cincuenta años de Revolución, ha consolidado una cultura donde “el ejercicio de la soberanía nacional es la mejor escuela del espíritu, y del alma de un pueblo, el único medio de mantener despiertas sus virtudes cardinales.”[1]

Donde puede considerarse que la cultura es una “… estructura asimiladora que digiere materiales extraños y que evolucionan sin perder por ello la conciencia de su identidad. Esa asimilación le enriquece y no puede afectar a su destino.”[2]

Estas palabras escritas casi cien años después de la frase de José Martí, tienen el mismo objetivo de destacar la importancia de mantener las raíces de todas formación cultural como único modo de sobrevivir a los intentos hegemonistas de las culturas dominantes del primer mundo dueñas de los medios de comunicación y por ello vendedoras de modelos para los países de “menor desarrollo” cultural

La vigencia de esta frase cobra fuerza mucho mayor en época de “globalización”, “aldea global”, “Mass Cultural” y todo intento de la maquinaria desculturadora del capitalismo moderno empeñado en hacer una versión sintetizada y sin grandes problemas de la cultura humana en general y de las diversas variantes de la misma según las experiencias de cada grupo humano.

La Revolución Cubana que ya cumple cincuenta y un años, como obra y continuidad histórica de las luchas y el pensamiento de José Martí basa su política cultural en este dilema de intercambio cultural que desde el siglo XIX nos plantea Martí, no para dar la espalda al mundo sino intercambiar con él, asimilar y dar, crecer en la fusión pero teniendo bien claro cuales son las raíces que deben prevalecer para conservar la identidad de una cultura, hija ella misma del intercambio pero rica en peculiaridades que le dan signo de otredad y fuerza.

La Revolución Cubana creó la oportunidad de desarrollo para la cultura nacional al incentivar a todos los creadores, priorizando la educación de un pueblo capaz de disfrutar del arte y la cultura auténtico, teniendo como máxima el hecho cierto de que toda la cultura puede ser popular siempre que se auténtica, refleje el sentir de los seres humanos y no se separe de las bases culturales que le dieron origen.

Otro principio básico para toda cultura revolucionaria está centrado en el hecho de que la cultura está en constante cambio que ese proceso de “fusión” del que tanto se habla en la actualidad en algo inherente a las culturas nacionales en constante interacción unas con otras, para enriquecerse y salir fortalecidas, ese fenómeno es el que recoge José Martí en ese ensayo fundacional que es Nuestra América, donde no se habla de chovinismo, ni nacionalismos estrechos, sino de culturas en constante fusión para dar lugar a otros fenómenos nuevos en el ámbito del arte, la literatura y la vida y que solo el tiempo y el pueblo al que va dirigido avalará con su aceptación y desarrollo.

Otro cubano imprescindible, Fernando Ortiz, no por gusto llamado el tercer descubridor de Cuba, devela este fenómeno de fusión cultural que ha llevado al pueblo cubano al desarrollo de una cultura mestiza de muchos componentes, pero donde se destacan dos grandes conglomerados culturales: los de origen ibéricos, venidos con los conquistadores y los de origen africanos, mezclados a fuerza de dolor e incomprensiones a lo largo del desarrollo de una economía plantacionista que tuvo al esclavo africano como principal mano de obra.

A este proceso de “transculturación”[3] Fernando Ortiz lo comparó con el famoso “ajiaco cubano” al qué constantemente se le está añadiendo un nuevo condimento y ¿qué es este proceso sino el mismo al que José Martí se refiere en la frase que encabeza este trabajo, solo que para Martí esto se completa con un componente ideológico fundamental, la defensa de la autenticidad para mantener la soberanía y la libertad, por eso “el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”, lo cual tiene una vigencia primordial en este siglo XXI en el que se proclama la creación de una sola cultura universal, basada en el consumo de productos culturales, “fáciles de consumir” por todos y alienadores de la condición humana, rica, compleja y en constante desarrollo.

[1]“Los tres pilares de la identidad cultural” Por Cheikh Anta Diop” en Revista UNESCO Nº 5/6 1986

[2] Ídem

[3] Concepto acuñado por Fernando Ortiz para referirse a este constante intercambio y fusión de culturas y aparecido por primera vez en 1940 en su obra “Contrapunteo del tabaco y el azúcar”

Cultura, Historia, José Martí

JOSÉ MARTÍ HOY



Una de las razones de la vigencia del pensamiento de José Martí está dada por la contemporaneidad de sus ideas, que nos permite acudir a él, no como fuente literaria únicamente, sino como hombre de estos tiempos que está a nuestro lado para enfrentar los retos de la humanidad de hoy.

En su obra vamos de asombro en asombro, unas veces sintiéndonos aludidos, otras encontrando respuestas y las más de las veces comprometiéndonos. El escritor que hay en Martí no solo es revolucionario porque innova en cuanto a las formas, sino porque expresa una nueva visión de la realidad.

En sus escritos siempre hay una estrecha relación entre lo ético y lo estético, para él no hay separación entre la belleza del contenido y la profundidad de lo que se dice y el compromiso con lo que defiende. El poeta, el periodista, el intelectual es el mismo líder de los cambios que propugna para su país, su gente, la humanidad. “Patria es humanidad”, expresó alguna vez y no dejó por regionalismos estrecho de pensar en su América, Nuestra América.

Su concepción de lo revolucionario está dada por la capacidad del hombre de ser vanguardia, marchar junto a lo nuevo, servir a las mayorías, ser heraldo del futuro y auténticamente nacional al mismo tiempo que solidario con todos los seres humanos.

Su obra intelectual va dirigida a resaltar los valores autóctonos de Latinoamérica, frente a corrientes que en su época y en esta se empeñan en imitar culturas ajenas, tan solo por considerarlas superiores a la propia.

En su viseral ensayo “Nuestra América” se ocupa de dejar claros sus hitos culturales para un mundo nuestro, nuevo y posibles:

“La historia de América, de los incas acá, ha de enseñarse al dedillo, aunque no se enseñe la de los arcontes de Grecia. Nuestra Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria…

“Injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas…

“Los jóvenes de América se ponen la camisa al codo y la levantan con la levadura de su sudor. Entienden que se imita demasiado, y que la salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación. El vino de plátano; y si sale agrio, ¡es nuestro vino!

“…el lujo venenoso, enemigo de la libertad, pudre al hombre liviano y abre la puerta al extranjero…”

Este es nuestro José Martí.

Historia, José Martí

EL CHE HABLA DE JOSÉ MARTÍ


El 14 de junio de 1928 nació en Rosario, Argentina, Ernesto Guevara de la Serna, nuestro querido “Ché”, una figura carismática y de aportes extraordinarios al quehacer revolucionarios de nuestros días. Los cubanos tuvimos el inmenso privilegio de verlo crecer en el ámbito cubano como guerrillero, estadista y ser humano.

De hecho el Che dejó entre nosotros su faceta más fructífera para todas las generaciones que vinieran después, la de educador. Con su ejemplo y su intransigencia formó en los hombres bajo su mando y en quienes lo conocieron la convicción de que a la sociedad nueva le correspondía un “hombre nuevo”, del que fue sin duda el modelo. Ese hombre nuevo solidario, altruista, capaz de luchar por la causa de los humildes desde el lugar que le asignara la historia y las veleidosas circunstancias, fue él.

Mi generación lo vio vivo, actuante, constructor de la nueva sociedad, impulsor de las nuevas conductas para la sociedad socialista modélica que soñó y que hoy nos queda como la utopía que alcanzará la humanidad cuando sea capaz de dejar a un lado los egoísmos y las ambiciones fanáticas de poder y enriquecimiento.

Como homenaje a este nuevo aniversario del nacimiento del Che traigo unas anotaciones que hice hace ya varios años, con respecto a su pensamiento sobre José Martí:

El 28 de enero de 1961, aniversario del natalicio de José Martí y en un año en el que Cuba se había comprometido ante el mundo librarse del flagelo del analfabetismo, se produjo este hermoso encuentro del Comandante Ernesto Guevara con un grupo de entusiastas jóvenes que lo aclamaban; con su peculiar manera de dirigirse al pueblo el Che dijo:

“Hoy se cumple un nuevo aniversario del natalicio de José Martí, y antes de entrar en el tema quiero prevenirles una cosa: he escuchado hace unos momentos: ¡Viva el Che Guevara!, pero a ninguno de ustedes se les ocurrió hoy gritar: ¡Viva Martí!… y esto no está bien…”

Más adelante explica a los jóvenes allí reunidos lo que significa Martí para los revolucionarios, “…Martí fue el mentor de nuestra Revolución a cuya palabra había que recurrir siempre para dar la interpretación justa de los fenómenos históricos que estábamos viviendo, y el hombre cuya palabra y cuyo ejemplo había que recordar cada vez que se quisiera decir o hacer trascendente en esta patria… porque José Martí es mucho más que cubano; es americano, …su voz se escucha y respeta no solo aquí en Cuba sino en toda América”

El guerrillero argentino-cubano que conoció del arraigo del Apóstol en el pueblo cubano profundiza en el modo mejor de rendirle homenaje al inspirador ideológico de la Revolución Cubana:

“Se puede honrar a Martí citando sus frases bonitas, frases perfectas, y además, y sobre todo, frases justas. Pero se puede y se debe honrar a Martí en la forma en que él quería que se le hiciera, cuando decía a pleno pulmón: “La mejor manera de decir es hacer”

La ejemplar vida del Guerrillero Heroico fue su mejor modo de rendirle homenaje al Cubano Mayor. El pudo conocerlo poco, como bien dice en otros momentos, había leído algo de su poesía y aprendió de su obra y ejemplo con los cubanos en la preparación de la insurrección, en la guerra y ya triunfante la Revolución.

Pudo aquilatar el valor de la vida y la obra de José Martí, no solo para los cubanos, sino para los latinoamericanos y los desposeídos de la tierra, con los que quiso su suerte echar.

Sus palabras de ese día se centraron en explicar a los jóvenes cubanos el modo de honrar a Martí enfatizando su identificación con aquella máxima martiana que expresa: “Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de hombre” porque para él ese aforismo definía a un revolucionario en la lucha por lograr la plena emancipación humana, por eso murió Martí, por eso también murió el Che.

Al terminar su alocución, después de recordarles el amor de José Martí por la niñez y la juventud, el Che les pidió a los allí reunido que lo despidieran como lo habían recibido,”…pero al revés: con ¡Viva Martí que está vivo!”

José Martí, Opinión

19 DE MAYO



Dos Ríos. Autor Esteban Valderrama

Hace 120 años, un mediodía aciago murió por Cuba y por los pobres de la tierra José Martí, el más fecundo de nuestros pensadores y el más consecuentes de todos, a él este poema que le dedicó Rubén Martínez Villena, otro de los imprescindibles de la Historia de Cuba quien lo tituló solo, “19 de Mayo”:

Señor de la palabra, caudillo de la idea,

Tu verbo fue cual grito pletórico de fe,

Que al pueblo arrodillado quitole la librea,

Rompiole las cadenas y púsole de pie;

Y fue clarín guerrero llamando a la pelea

Y látigo feroz

Y centro en que brillaba la libertad futura,

En cuyas amenazas, preñadas de amargura,

El alma de la patria lloraba por tu voz.

Señor de la palabra: Tu helénica figura

En la historia aparece como un jirón de luz;

Y no se por qué el alma te supone en un templo

Y al recordar tu vida, buscándole un ejemplo,

¡Se postra de rodilla y piensa en una cruz!

Caudillo de la idea: al recordar tu muerte

El alma como un ángel magnifico te advierte

Que murió cultivando tu milagrosa mies

-La mies que fue regada con sangre de patriotas-

Y te ve con la frente y con las alas rotas

Y una estrella en el pecho y un león a tu pies.

Tu obra es una obra de tormento,

Es la de aquel que el alto pensamiento

En una estatua primorosa labra

Y te da vida con su propio aliento;

Héroe para entrar en la pelea

Te forjarte una espada: La palabra,

En una fragua sin igual: La Idea.

Mas la espada trocose en un machete

Y el orador se transformó en jinete

Para buscar el trágico bautismo;

Hacia el encuentro de la lid marchaste

Y, arrojando tu fardo de idealismo,

Te dejaste arrastrar en tu heroísmo

Por el propio huracán que desataste.

Águila que cansada de sus vuelos

Por las regiones de grito aterra,

Descendió como un rayo de los cielos

Para morir cual tórtola en la tierra…

Señor de la palabra, Caudillo de la idea,

Supiste ser más tarde señor de la pelea,

Caudillo del tropel;

Montaste sin destreza sobre el bridón altivo

Te erguiste clamoroso de pie sobre el estribo,

Y el fuego de tu verbo electrizó al corcel,

Y fue como un pegazo con un ángel encima.

La hoja de la espada -en inocente esgrima-

Prolongaba tu alma como un rayo de bien.

Oyose una descarga…caíste entre las balas,

Y el sombrero cubano te formó con sus alas

Como un halo glorioso que rodeaba tu sien.

Y las ánforas vivas, prodigiosas,

De tu pecho y tu cráneo se volcaron;

Urna de sangre y de ideal preciosas,

Que tu tesoro en tierra derramaron;

¡Así tu sangre y tu ideal regaron

Tu cosecha de mieses milagrosas!

Y susurraron las palmas con un trémulo rumor

Que puso espanto en las almas

Y en el pendón español:

“No me pongan en lo oscuro

A morir como un traidor,

Yo soy bueno y como bueno

Moriré de cara al sol…”

Callaron las palmas. Y los ríos

Que vieron su caída, sollozaron,

Y sus dulces murmuríos

Y en su canción plañidera

También ellos susurraron:

“Yo quiero cuando me muera

Sin patria pero sin amo,

Tener en mi tumba un ramo

De flores y una bandera…”

Y las flores de mayo, para cumplir tu sueño,

Quisieron afanosas, con inútil empeño,

Escapar de sus tallos y formarte un cendal;

Lloraban dulcemente los ríos en sus cuencas,

Se inclinaron las palmas y juntando sus pencas,

Formaron a tu muerte como un arco triunfal.

Y lloraban los ríos en canción plañidera,

Seguían sus rumores pidiendo una bandera;

Y unos trozos de cielo y unas nubes de tul

Bajaron lentamente como por un encanto

Formando a su cadáver como un mágico manto

Con dos franjas de blanco y tres franjas de azul.

Y la patria a tu lado sollozando miraba

Como en el manto mágico tu sangre dibujaba

Un triángulo teñido de trágico arrebol:

Dejó que de tu sangre se extendiera la huella

Y entonces le dio un beso y dibujó una estrella

-La marca de sus labios brillando como un sol-

Esa fue tu bandera de sublimes colores

Pero tu otro deseo ¿aquel ramo de flores

Que forjara tu musa de inmortal soñador?

Acepta como un ramo el pobre canto mío,

Donde la flor es verso y es lágrima el rocío

Y el matiz es la rima y el perfume es amor.

Águila que cansada de tu vuelo,

Sentiste la nostalgia de la tierra

Y descendiste rápida del cielo

Para morir cual tórtola en la guerra;

Señor de la palabra, Caudillo de la Idea:

Observa que tu pueblo ya no tiene librea

Y rompió sus cadenas con suprema altivez;

Pero en el día fúnebre en que más grande brillas,

El pueblo redimido se encuentra de rodillas:

¡Tu recuerdo sagrado le arrodilla otra vez!

Rubén Martínez Villena



Cultura, Historia, José Martí

JOSÉ MARTÍ, ¿LA CARTA INCONCLUSA?


Hoy es de 18 de mayo, hace 120 años José Martí escribió su último documento para la historia, los cubanos le conocemos como “la carta inconclusa”, porque a pesar de lo extensa que ya era, Martí no pudo concluirla, en esos momentos llegaba al campamento insurrecto el Mayor General Bartolomé Masó con sus fuerzas y el Apóstol junto a todos los que allí estaban salió a recibirlo.

Pero en aquella carta todos quedó dicho, en realidad era un resumen de los temores de José Martí sobre el futuro de Cuba si fracasaba la Revolución que el encabezaba y ese peligro venía de las apetencias anexionistas de los gobernantes y de lo decisores de los Estados Unidos y de los que en Cuba estaban dispuesto a renunciar a ser independiente siempre y cuando quedarán intactos sus caudales y sus intereses; triste realidad que tuvimos que vivir como nación “a medias” cuando tras la intervención de los yanquis en la guerra de independencia, Cuba quedó a merced de esa potencia imperial, que al no poder someterla a la anexión, le impuso el vasallaje de la “Enmienda Platt”, esa Ley ominosa que le concedió a los Estados Unidos el derecho de intervención en Cuba y nos dejó el tratado a perpetuidad que cedía la bahía de Guantánamo a los “marines gringos”,

¿Podemos olvidar la historia? ¡Nunca!

Fuimos el país más sometido a los Estados Unidos, la rebeldía de los cubanos se debe a tanta humillación, a la desvergüenza de los apátridas y la “desmemoria” de muchos gobernantes, eso no podrá pasar de nuevo, desde la historia, Martí sigue hablando para nosotros:

“Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895.

“Sr. Manuel Mercado

“Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir, ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber-puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.

“Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos -como ese de Vd. y mío,-más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los Imperialistas de allá y los españoles, el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia,-les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos.

“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas:-y mi honda es la de David. Ahora mismo, pues días hace, al pie de la victoria con que los cubanos saludaron nuestra salida libre de las sierras en que anduvimos los seis hombres de la expedición catorce días, el corresponsal del Herald, que me sacó de la hamaca en mi rancho, me habla de la actividad anexionista, menos temible por la poca realidad de los aspirantes, de la especie curial, sin cintura ni creación, que por disfraz cómodo de su complacencia o sumisión a España, le pide sin fe la autonomía de Cuba, contenta sólo de que haya un amo, yanqui o español, que les mantenga, o les cree, en premio de oficios de celestinos, la posición de prohombres, desdeñosos de la masa pujante,-la masa mestiza, hábil y conmovedora, del país,-la masa inteligente y creadora de blancos y de negros.”

(Fragmento)

Historia, José Martí

EL BARCO QUE TRAJO A JOSÉ MARTÍ



Maqueta del Nordstrand, conservada en el Museo casa Natal de José Martí

El Nordstrand, era un carguero de flete, construido en los astilleros de Neptum de Rostock, con el Nº de construcción 139 para los armadores Langel-Kiel y botado al agua en 1893. Casco de acero, eslora 64,30 mts. y 9,80 de manga. Desplaza un tonelaje de 886 ton. Propulsión mixta de velas y máquina de 400 C.V. Velocidad de 9,5 nudos.

Estando varados en la isla de Inagua llegó este carguero de bandera alemana teniendo como capitán a Heinrich Julius Theodor Lowe, nacido en Arnis, Silecia, Alemania el 6 de febrero de 1859, casado con Agnes Marteus, con la que tuvo cinco hijo, se radica en Hamburgo. Fue capitán de la marina, inspector del pportando madera y carga general.uerto de Amsterdan durante la Primera Guerra Mundial y murió a los 76 años el 1º de febrero de 1935.

Por esta época en que se cruzó en el camino de nuestro Apóstol cuando Lowe hacía con su barco la travesía de Cayo Hueso, Inagua, Cabo Haitiano, Kingston, trasportando madera y carga general.

El testimonio de lo que apreció Martí el gesto del capitán alemán al aceptar llevarlos hasta cerca de las costa de Cuba, es esta carta del Apóstol que trascribimos:

Sres. B. J. Guerra

y Gonzalo de Quesada

Estimados señores:

Tengo el gusto de presentar a vuestra gratitud y amistad al Capitán H. Loewe- él nos situó, el 11 de abril, donde deseábamos estar. Esto lo hizo, - no solamente por el interés de un servicio pobremente remunerado, - pero con el cuidado y el generoso empeño de un amigo. - Lo presento como un hombre inteligente y digno de confianza, plenamente merecedor de su afecto y confianza, y de los mejores términos que podemos ofrecerle. El está presto y capacitado para dirigir cualquiera de nuestras empresas actuales. Quizás sería aconsejable retenerlo con nosotros, al menos por algún tiempo con una iguala, utilizando sus buenos servicios en uno u otro trabajo. Junto con él están sus valiosos compañeros, - su Contramaestre y Primer Maquinista, - quienes podrían encontrar empleo en nuestra empresa frutera con Ñ punby(Emilio Núñez), en caso de no efectuarse, en el embarque de provisiones a cualquiera de las Antillas Europeas, por ejemplo, en consignación, o tránsito, a M. B. Barbes & Cía.,–agentes, Inagua, o en cualquier otro asunto que el Capitán Loewe pueda sugerirle. Nuestra mercancía pudiera venir como víveres. Nuestro R. R.(Horacio Rubens) pudiera venir con él.

En caso de que Uds. se cercioren que el Capitán H. Loewe haya perdido su puesto en él vapor Nordstrands debido a este servicio, les autorizo y encargo para pagarle $508.00.

Pero lo que más deseo encarecidamente es que Uds. le puedan encontrar, y él encuentre con nosotros, un empleo permanente y provechoso. Salúdenlo como un buen amigo.

De Uds.

J. Martí

Vapor Nordstrand, 11 de abril (1895).

Historia, José Martí

MARTÍ, LA RUTA HEROICA


José Martí por los montes de Cuba

Tomado de la revista Zun Zun, Cuba

Durante los meses de abril y mayo de 1895, hace ya 120 años, el Apóstol realizaba su emblemático recorrido de “Playitas a Dos Ríos”. 375 kms., a pie y a caballo, durante 38 días, los cuales quedaron plasmados en su “Diario de Campaña con palabras tan hermosa como esta: “La noche bella no deja dormir”.

La patria viva en cada planta, arroyuelo, río, animal o producto de la tierra que descubría por vez primera o le remedaba si infancia, encontrando en todo la maravilla, el Maestro nos va redescubriendo, pintando, cantando los goces que al alma trae el disfrute de lo más querido, el paisaje de la tierra natal, paisaje que como bálsamo curaba su angustiado cuerpo.

El día 11, cuando salta a tierra, exclama: “Dicha grande” y en los días posteriores se alimentan de los frutos que encuentran a los cuales alaba, como cuando el día 14 al afirma: “Comemos naranja agria…¡qué dulce!” y agradece al agreste paisaje el amor que inspira cuando exclama: “Subir montañas, hermana hombre”.

Música de finísimos violines encuentra en la selva cubana: “La música ondea, se enlaza y desata, abre el ala y se posa, titila y se eleva, siempre sutil y mínima: es la mirada del son fluido: ¿qué alas rozan las hojas? ¿Qué violín diminuto, y oleadas de violines, saca son, y alma, a las hojas? ¿qué danza de almas de hojas?”

El día 1º de mayo, en plena primavera cubana, admira: “El sol brilla sobre la lluvia fresca; las naranjas cuelgan de sus árboles ligeros: yerba alta cubre el suelo húmedo: delgados troncos blancos cortan, salteados, de la raíz del cielo azul, la selva verde: se trenza a los arbustos delicados el bejuco: a espiral de aros iguales, como de mano de hombre, caen a la tierra de lo alto, meciéndose al aire, los cupeyes: el curujey, aprendido a un jobo, bebo el agua clara: chirrían, en pleno sol los grillos”

Es su noviazgo con Cuba, con su región oriental que no conocía, encantado con tanta gente salida del monte para expresarle cariño, porque él es el “Presidente”, y en medio de los monte un 15 de abril lo hacen “Mayor General” y hombro a hombro con los suyos avanza hacia la inmortalidad previsible.

Leer su diario de campaña es tenerlo junto a nosotros cuando todos sabemos cómo va a tener aquella aventura heroica por las tierras del oriente cubano.

José Martí

10 DE ABRIL, UN DÍA DE CUBA


Martí y los emigrados. Serigrafía de Roberto Fabelo

Colección del Museo casa Natal de José Martí

Hoy es 10 de abril, fecha que marca dos acontecimientos relevantes en la Historia de Cuba, la primera fue en 1869 cuando los independentistas cubanos se dieron en la pequeña población de Guáimaro, una Constitución liberal y democrática que marcaría el nacimiento constitucional de la nación cubana, aunque aún no teníamos República, esa había que conquistarla con las armas en la mano porque el León Hispano consideraba a este isla, “La Siempre Fiel Isla de Cuba”

Ignacio Agramonte y Carlos Manuel de Céspedes lideraban aquella asamblea cubana que nos dio la primera Carta Magna de Cuba, era toda una declaración de sueños aún no realizados pero por la que murieron durante diez años los cubanos en los campos de batalla.

Otro 10 de abril pero de 1892, no es casual que José Martí, el nuevo líder por la continuidad de la Revolución Independentista proclamara al Partido Revolucionario Cubano, un partido que no tenía fines politiqueros, ni grupales, un partido para luchar por la independencia de Cuba y la creación de una República que fuera, “Con todos y para el bien de todos”.

Era su modo de decirle a los cubanos y al mundo que la Revolución que se preparaba era la continuidad de la Revolución de Demajagua y Yara que había convocado Céspedes.

Por primera vez en la historia nacía una organización política para organizar y dirigir una Revolución que en sus fines no tenía solo la independencia de Cuba, sino impedir la anexión de la isla a los Estados Unidos y alcanzar una República justa y de iguales para todos los cubanos, esa era la razón ideológica de aquella organización martiana nacida en el seno de la emigración revolucionaria cubana, fundamentalmente gente humilde y trabajadora, anhelante de tener patria, pero patria verdadera donde las diferencias de clase y color no frenaran el desarrollo digno de todo un pueblo.

Los cubanos de hoy, los crecidos y nacidos bajo el proceso más radical de la Historia de Cuba, la Revolución encabezada por Fidel, somos herederos de aquellos principios de igualdad y justicia convocados por los padres fundadores y mantendremos esas conquistas, aunque haya oportunistas trasnochados que piensen solo en su interés personal y el bienestar de sus bolsillos.

Historia, José Martí

DESPEDIDAS DEL MAESTRO


Ese agitado 25 de marzo de 1895 fue un día decisivo en la vida de José Martí, le urgía estar en Cuba, pero la presión de la diplomacia y el espionaje español hacía más difícil el encontrar una embarcación para venir a la isla, en el mismo día en que escribió el Manifiesto de Montecristi trata de tranquilizar a sus seres queridos, de que entiendan sus razones para estar en medio de la guerra y las amorosas razones de amor para que le recuerden.

Aquí están otras dos cartas de ese día martiano, la primera a las hermanas Mantilla Miyares, esa niñas que ha visto crecer y en cuya formación puso todas sus esperanzas en los jóvenes; carta de padre y amigo que aconseja a sus niñas para que trabajen en aquellos en lo que pueden ser más útiles, al tiempo que las hace entender que nada es más grande en la condición humana que la virtud.

La segunda misiva a sus colaboradores más cercanos, Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra a quienes dice más entre línea de lo que queda en la tinta, son los hermanos preocupados por la vida del Delegado y el amigo, los hombres testigos de sus desvelos, uno de ellos, Gonzalo, el primero en ver en él al Apóstol de Cuba; el otro Benjamín el honesto tesorero del Partido Revolucionario Cubano, ambos, manos ejecutoras de sus deseos cuando el deber lo pone en los campos de Cuba, entender esto es conocer más a Martí, hagamos silencio y que la lectura nos deje la impresión grata de esos días de gloria del mejor de los cubanos:

Mi María y mi Carmita:

Salgo de pronto a un largo viaje, sin pluma ni tinta, ni modo de escribir en mucho tiempo. Las abrazo, las abrazo muchas veces sobre mi corazón. Una carta he de recibir siempre de Vds., y es la noticia, que me traerán el sol y las estrellas, de que no amarán en este mundo sino lo que merezca amor,–de que se me conservan generosas y sencillas,–de que jamás tendrán de amigo a quien no las iguale en mérito y pureza.–Y ¿en qué pienso ahora, cuando las tengo así abrazadas? En que este verano tengan muchas flores: en que en el invierno pongan, las dos juntas, una escuela: una escuela para diez niñas, a seis pesos, con piano y español, de nueve a una: y me las respetarán, y tendrá pan la casa. Mis niñas ¿me quieren?–Y mi honrado Ernesto.-Hasta luego. Pongan la escuela. No tengo qué mandarles–más que los brazos. Y un gran beso de su

Martí

(Montecristi) 25 de marzo (1895)[1]

Gonzalo y Benjamín:

Partimos. Toda palabra les parecería innecesaria o escasa. Cuanto puedo pedirles, está dicho. Ni sosiego, ni oportunidad, he hallado para ninguna declaración pública, que pudiera parecer más verbosa que útil. Ya será luego, con la majestad del país. Guíenlo todo, si aún tenemos autoridad, sin pompa y sin triunfo, ni más ansia que la de cumplir, con el mayor silencio, la mayor suma de deber. ¿No me regañan? ¿No me dicen predicador e intruso? ¿No me han olvidado aún las mujeres y las niñas o me piensan aún, de vez en cuando? ¿Y Flor, y Serafín y Rodríguez, y Hatton? Yo, tal vez pueda contribuir a ordenar la guerra de manera que lleve adentro sin traba la república, tal vez deba, con amargo valor, obedecer la voluntad de la guerra, y mi conciencia, y volver a abrazarlos. No flaquearé por ningún exceso, ni por el de la aspiración, fatal al deber, ni por el de condescendencia.–Amo y venero cuanto sacrificio respetable se hace alrededor de mí. Voy con la justicia.

Partimos, pues. Les dejo parte.–Ahí, pidan poco. Lo que dejo preparado, con lo natural ese hace. Enseguida, Hatton.–Por el orgullo

del cariño de Vds. de la dulce hermandad de Vds., es más fuerte.–

Su

Martí

(Montecristi) 25 de marzo (1895)[2]


[1] José Martí. Epistolario, t.5, p. 127.

[2] Ídem

José Martí

MONTECRISTI, OTRA CARTA DEL APÓSTOL

El 25 de marzo de 1895 José Martí estaba en el pequeño pueblo dominicano de Montecristi, junto al  General Máximo Gómez se ocupaba de preparar una pequeña expedición que le llevara a Cuba; para él era necesaria su presencia  y la de los líderes históricos de la inclusa Guerra Grande, en Cuba se combatía ya desde el 24 de febrero y urgía consolidar la Revolución en marcha.

Fue un día desicivo, los preparativos del pequeño contingente se unían a la necesaria comunicación con sus colaboradores en Nueva York y otras parte de Las Antillas, esa noche escribió el célebre Manifiesto de Montecristi, documento programático del movimiento independentista cubano, pero hubo tiempo para escribir  una breve y hermosa carta a su estoica madre, la última, la necesaria en la hora de alistarse para el combate y sin saber del destino que le deparaban los acontecimientos, esa carta también merece ser recordada, porque traspira toda convicción de un hombre dispuesto al sacrificio y conocedor del  gran dolor de su madre ante los peligros que corre su hijo:

José Martí
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