Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Historia

MÁXIMO GÓMEZ, NOTAS SOBRE SU PENSAMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL


Un 17 de junio 1905 muere en La Habana el Mayor General Máximo Gómez Báez nacido en República Dominicana pero al que los cubanos tenemos en el sitial de los Héroes nuestro, no solo por su desinteresado aporte a las luchas por la independencia sino porque lo hizo desde arraigadas convicciones éticas que lo afianzan entre los grandes hombres de nuestra historia.

Quiero hacer un breve acercamiento al pensamiento social y político que muchas veces no es tenido muy en cuenta al valorar a este genial estratega militar, patriota cubano incondicional que supo darle a Cuba lo mejor de sí y recibir de ella no solo el reconocimiento por sus méritos sino la oportunidad de crear una familia que lo afianzó en nuestras vidas con raíces propias.

Las más importantes valoraciones del pensamiento del Generalísimo[i] están contenidas en sus propios escritos, esos nacidos de la necesidad de llevar memoria de sus acciones militares, sus criterios y testimonios, válidos hoy para conformar su personalidad y su pensamiento político social.

Él dice que su llegada a Cuba se produce tras su “ciega” participación en los “oscuros” acontecimientos de Santo Domingo y lo valora como una “casualidad”. En esos momentos se siente desarraigado al perder status social y su patria, aunque el procede de una familia “venida a menos”. Allí en Dominicana deja hijos y viene a Cuba con una formación cristiana de raíces populares y el oficio militar aprendido en las guerras contra los haitianos y en las luchas intestinas de los suyos.

Al llegar a Cuba parece hacer tabla rasa de su vida pasada se afinca como campesino en un pueblito oriental en las laderas de la Sierra Maestra, El Dátil, acompañado de su madre y dos hermanas.

El fenómeno de la esclavitud es algo que choca a su ética y lo que determina la radicalización de su pensamiento, aún antes de comenzada la guerra por la independencia en Cuba. Emilio Roig apunta que Máximo Gómez fue abolicionista antes que independentista.

Sus primeras notas autobiográficas se refieren a “Cuba país de esclavos” y tiene radicales ideas sobre la esclavitud, sin posiciones racistas y declara que a través de ellos (los esclavos) “aprendió a amar al hombre”.

En estas notas deja sentado que fueron sus necesidades de justicia social las que lo llevaron a incorporarse a la guerra por la independencia.

Su concepto de raza es superior al predominante en la sociedad colonial cubana de su época. El escribirá en carta al General Ramón Blanco, que no hay diferencia de raza y que cree en una sola raza, la humana. Que los valores humanos eran los que determinaban las diferencias entre los hombres. Será este pensamiento social el que lo acerque a José Martí.

En su obra deja claro su pensamiento social, declarándose “socialista”, siempre y cuando sea para la distribución de las riquezas sociales entre los pobres.

Hay en él una concepción “antillanista”, compartida con Houston, Betances y Martí y en esos momentos de lucha por la independencia de Cuba insta a los dominicanos a apoyarla en su intento y dejando en claro sus posiciones con respecto a los Estado Unidos, para él las relaciones que deben existir entre Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico, se anteponen a la falta de identidad con los Estados Unidos.

A Francisco Carrillo le escribe en 1887 su preocupación por el auge que va teniendo el anexionismo y las consecuencias para Cuba y las Antillas. En 1893 escribe un análisis sobre la situación cubana y los peligros de que España pudiera intentar salir de Cuba y ponerla en manos de otros extranjeros.

Está muy clara su posición antianexionista y siempre que tiene una oportunidad la expresa, no se cruzó de brazos y a su modo y como pudo trató de alcanzar la República para los cubanos. Su gran pecado como cubano, fue sentirse extranjero cuando el país lo necesitaba para conducir las riendas de la futura República, la constitución de la República preparó las condiciones para que así fuera: “Solo podía ser presidente de Cuba, un cubano de nacimiento o un extranjero que hubiera peleado 30 años por la independencia”…solo faltaba el nombre.


[i]Así lo llaman los cubanos desde los días de las guerras por la independencia

Historia

EL TEMA DEL NEGRO EN LA REVOLUCIÓN CUBANA

Hace 136 las autoridades españolas de la Isla decidieron abolir el régimen de esclavitud al que estaban sometidos más de cien mil africanos o descendientes de estos en la isla. Era la consecuencia lógica de la crisis del sistema económico basado en la mano de obra esclava que durante más de tres siglos marcó la sociedad colonial en Cuba.

Ya los cubanos en el alzamiento que encabezó Carlos Manuel de Céspedes en el ingenio “Demajagua”, declararon el derecho de los esclavos a ser libre y él de forma personal dio la libertad a los de su dotación, diez años de guerra radicalizaron de tal modo a la sociedad que el negro, al luchar por la libertad de Cuba se hace libre si era esclavo, si ya lo era se reafirma como parte de un movimiento que lo integraba y que no solo era por la independencia de España, sino por la abolición de esta infame institución.

Con la creación de la República burguesa, la demagogia populista de los gobiernos burgueses mantenían un coqueteo constante con estos sectores negros, mayoritarios combatientes por la libertad de Cuba y a los que el propio Martí llamó a crear la República “con todos y para el bien de todos”, el objetivo era obtener su apoyo electoral y político, en tanto continuaba la segregación, velada o abierta en todos los sectores de la sociedad cubana.

Con el triunfo de la Revolución Cubana el 1ero de enero de 1959 cambiaron muchas cosas en Cuba, llegaba al poder un grupo de revolucionarios dispuestos a liderar los profundos cambios que necesitaba la sociedad, encabezados por el Comandante Fidel Castro.

La discriminación racial latente en la sociedad pre-revolucionario tenía una profunda raíz clasista dada la pertenencia a los sectores más humildes del pueblo de las mayorías negras y mestizas, agrupadas en sociedades y hermandades que servían más para que continuaran segregados, que para luchar por una igualdad real ya refrendada en la Constitución del 40.

No es de extrañar que en la vanguardia de los trabajadores se destaquen líderes negros de la talla de Jesús Menéndez, Aracelio Iglesia, Lázaro Peña, mano a mano con sus hermanos de causa, fueren del color que fueren. Ellos estuvieron a la vanguardia, los dos primeros asesinados por su radical defensa de los trabajadores y el tercero el líder indiscutible de los obreros cubanos, que acompañó al proceso revolucionario hasta su muerte.

Es por ello que Fidel  aborda el problema de la discriminación racial desde los primeros días del triunfo y se pronuncia categóricamente:

“Una de las batallas en que es necesario hacer hincapié (…), es porque se acabe la discriminación racial en los centros de trabajo. No debiera ser necesario dictar una Ley para fijar un derecho que se tiene por la simple razón de ser un ser humano y un miembro de la sociedad.

“Nadie se puede considerar de raza pura y mucho menos de raza superior.

“Hay que dictar el anatema y la condenación pública contra aquellos que, llenos de pasados resabios, de pasados prejuicios, tienen el poco escrúpulo de discriminar a unos cubanos por cuestiones de piel más clara o más oscura.

Recordando a Martí Fidel dijo

“La virtud, los méritos personales, el heroísmo, la bondad, deben ser la medida del aprecio que se tenga a los hombres y no el pigmento de la piel. El problema no es cambiar el gobierno sino cambiar la esencia de lo que ha sido hasta hoy nuestra política, política colonial.[1]

Esta política ha sido prioridad de la Revolución que sostiene que la discriminación y los prejuicios raciales son antinacionales, porque atenta contra los derechos de estas personas y se pone en peligro la unidad nacional tan necesaria al proceso revolucionario.

El problema no fue de política estatal, encaminada desde un primer momento a favorecer a los más humildes, sino de pensar que con una campaña y la proclamación de la igualdad de todos los cubanos, ya se acababa el problema, cuando la realidad social del país ha demostrado que pese a todo, permanecen los prejuicios y la desventaja social de parte de la población negra cubana, en tanto quedaban insatisfacciones que no eran solo materiales sino de esencia espiritual.

Los duros años a partir del Período Especial (Década de los 90), pusieron de manifiesto estos problemas como arrecife que aflora en la bajamar y afrontarlos requieren honestidad, sentido crítico y un amplio consenso participativo real para completar la obra y lograr la plenitud social de todos y con todos.

[1]Fidel Castro, 1959 citado por Pedro Serviat Rodríguez en “La discriminación y el racismo: lacras del pasado” en Revista Universidad de La Habana, pág. 164, Nº 224, ene-abr, 1985

Historia, Opinión, Política

ANTONIO MACEO, EL GRAN ADALID CUBANO


El 14 de junio de 1845 nació cerca de la ciudad oriental de Santiago de Cuba, Antonio Maceo Grajales, un  negro libre de aquella colonia española que era Cuba en el siglo XIX, hijo de una familia creada por Marcos Maceo y Mariana Grajales,  pequeños agricultores que vivían de la tierra y dieron a su prole numerosa el ejemplo de la prosperidad basada en la honradez y el trabajo. Los historiadores escriben sobre la influencia que sobre esta familia tuvo Mariana Grajales, mujer de temple y de principios que no quiso tener hijos siervos, sino hombres preparados para hacer el bien y vivir del esfuerzo de sus manos.

Esta fue una familia de héroes en la que Antonio Maceo fue la expresión más alta del patriotismo y el mérito, porque al unirse a las luchas por la independencia de Cuba en 1868, fue destacándose por sus dotes de militar y de jefe, a tal punto que en una sociedad esclavista y de grandes prejuicios raciales, tuvo el mérito grande de ser visto como el gran paladín de la libertad de su tierra.

José Martí dijo que él, “tiene tanta fuerza en la mente como en el brazo” y admiró al intrépido  militar mambí forjado en las luchas por la independencia de Cuba.

Intransigente y valiente, se opuso al Pacto de Zanjón, cuando los más débiles se cansaron de la guerra y pidió una entrevista al Capitán General Arsenio Martínez Campos para expresarle su desacuerdo al término de la guerra, si esto no significaba, la independencia total de Cuba y  la abolición de la esclavitud.

Su genio militar brilló como nunca en 1895 cuando junto al Generalísimo Máximo Gómez emprendió la invasión del occidente de la isla de Cuba, para incorporarlo a la guerra y destruir las bases económicas del colonialismo español, cumplida su misión y en medio de una resistencia victoriosa frente a las fuerzas españolas murió en combate el 7 de diciembre de 1896.

Nadie en Cuba pudo negar sus méritos,  la admiración por su genio militar han opacado un tanto sus capacidades estadísticas y su pensamiento  marcadamente independentista y al lado de los humildes.

Historia

LA IDEOLOGÍA DE JOSÉ MARTÍ


“Dos Ríos” pintura de Estebán Valderrama, 1917

Dentro de algunos días arribaremos al aniversario 121 (19 de mayo de 1895) de la muerte en combate de José Martí, el preclaro organizador de la continuidad de la contienda por alcanzar la definitiva independencia en Cuba.

Mucho se discute aún si debió o no venir a Cuba en aquellos momentos iniciales de la campaña por liberar la isla, quien haya leído sus escritos o tenga nada más que una leve noción de las ideas que defendió, de la ética que lo acompañó, no dudará que ese era el lugar donde quería estar.

Había logrado después de muchos esfuerzos poner de acuerdo a todos los que querían la independencia, unirlos alrededor de este objetivo, lo cual no significó que todos tuvieran la misma visión del país que querían.

Aún resuena su rotundo “CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS”, de un alcance social muy profundo a fines del siglo XIX, idea que aglutinó alrededor del Partido Revolucionario Cubano, a las clases humildes de la emigración cubana, ya concientizada, aglutinadora de todos los elementos de la racialidad cubana, pero también aglutinó a sectores intelectuales, de la clases media y en sentido general a la pléyade de veteranos de la Guerra de los Diez Años.

Su presencia en Cuba era imprescindible para dar a la Revolución Independentista el carácter radical, más allá de la mera consecución de estatus de República y para lidiar con el peligro de anexión a los Estados Unidos, acariciado no solo por factores externos a la sociedad cubana, sino también a poderosos intereses económicos de la isla, ampliamente decidido a asegurar sus intereses en cualquier escenario futuro.

La muerte de José Martí, fue la desgracia de la Revolución iniciada por él, el partido que fundó pasó a manos de fuerzas moderadas que hicieron letra muerta los postulados sociales contenidos en sus bases, que olvidaron el compromiso de la lucha anticolonial por la hermana isla de Puerto Rico, que convirtieron este organismo de movilización social en un mero gestionar de expediciones con armas y avituallamientos para la guerra, necesarias, pero al mismo tiempo deformación del fin aglutinador de la organización creada por el Apóstol.

Al crearse el Gobierno de la República en Armas brotaron los personalismos elitistas, el divorcio del gobierno y el brazo armado de la Revolución, el racismo apenas contenido en algunas de las figuras de aquel órgano de la Revolución y el sordo afán de restar mérito y poder ejecutivo al Ejército Libertador.

Esas condiciones llevaron a la débil participación política de los cubanos en la toma de decisiones durante la intervención norteamericana en la guerra y en el período de ocupación (1899-1902), sin reconocimiento de las fuerzas contendientes, Estados Unidos y España, los cubanos fueron los “invitados de piedra”

Nada preocupaba tanto al interventor yanqui como el Ejército Libertador cubano, armado, bien dirigido y relegado, pero tenso ante la posibilidad de la anexión.

Las maniobras políticas del ejército de ocupación en aquellos tres años fue desmantelar los mecanismos de la Revolución Independentista, su brazo armado, su gobierno, su partido, restar capacidad de respuestas a sus pretensiones, dividir a los cubanos y aliarse a los sectores más conservadores, antiguos aliados de la metrópoli española y ahora al lado del poder ocupante.

La ocupación norteamericana fue el fraude para acabar con la Revolución Independentista organizada por José Martí, su figura se redujo al símbolo del martirologio, sus ideas, casi desconocidas en su isla, su partido disuelto por Tomás Estrada Palma, “porque ya había cumplido su cometido”, el Ejército Libertador licenciado y decepcionado, Máximo Gómez depuesto por el Gobierno de la República en Armas y ese gobierno autodisuelto por su impopularidad ante el hecho consumado de destituir al Generalísimo.

Nada quedaba en un año de aquel pujante movimiento independentista que había puesto en jaque a la Monarquía española.

Historia, José Martí

LA REVOLUCIÓN CUBANA Y LA TEORÍA DEL CAOS


Para la Revolución Cubana el Período Especial de la década de los 90 fue la prueba mayor de supervivencia que permitió enfrentar a todos los factores adversos que podía afrontar la sociedad cubana en tiempo de paz pero con una amenaza constante de desestabilización y posible guerra al que estábamos abocado gracias al secular enemigo de hace doscientos años, el Imperialismo Norteamericano y sus serviles aliados capitalistas que hicieron todo lo posible para que todas esas condiciones de “caos social” pudieran traer por consecuencia la desaparición de la Revolución Cubana.

Era la clásica teoría del dominó, con una ficha cayendo una tras otra, con la reacción derechista del exilio cubana haciendo las maletas para “volver a Cuba a reclamar sus propiedades”; al gobierno de los Estados Unidos y su Congreso institucionalizando el Bloqueo Económico, con la miles de horas de trasmisión de radio y televisión contrarrevolucionaria, el financiamiento de la contrarrevolución interna (disidencia) y haciendo todo lo posible por satanizar más al país más calumniado de la tierra.

Ante este caos, para el que la dirigencia revolucionaria tuvo que prepararse con urgencia a lo largo de la década de los 80, visto los sucesos internos ocurridos en los países del campo socialista europeo y la Unión Soviética, quedó solo una realidad, estábamos solo en el complicado panorama del fin de la Guerra Fría, para los cubanos no habría mejoría viniendo desde afuera, había que acudir a los mecanismos internos creados por décadas de Revolución, aprovechar el caudal ideológico, intelectual, la infraestructura creada en estos años, fortalecer los mecanismos de defensas internas y sobre todo la existencia de un “NUCLEO DURO” ideológicamente hablando encabezado por Fidel y la dirección Histórica de la Revolución que nos llamó a “Conservar las conquistas de la Revolución”, con eso ya podríamos sortear el caos social, el fin de la historia, el desencanto de los acomodados, la dureza de las agresiones políticas, económicas, ideológicas y de todo tipo.

Pero lo más importante fue rectificar en medio del caos: Desatar las amarras a las fuerzas productivas, reconocer y rectificar sobre la marcha los errores de dogmatismo y rigidez que lastraban a la Revolución, reconocer la diversidad de actores dentro de la sociedad cubana, su protagonismo y capacidad para resistir en medio de las enormes dificultades que afrontamos en esa época.

Grandes apagones, cierre de industrias, falta de abastecimientos, afloramiento de una marginalidad social ya existente y que fue, en buena medida, el peligro mayor que afectó a la Revolución.

Un pueblo que se adaptó a que todo venía del estado, poco o mucho, pero estaba ahí y que ahora tenía que reencontrarse con su iniciativa personal para sobrevivir en medio de la precariedad mientras el Estado mantenía los servicios básicos como pudo y a base de grandes sacrificios.

El Período Especial fue un gran taller para los cubanos, falta estudiarlo, más allá del folklorismo chancletero, del choteo cubano y de los resentimientos. Si algo grande pudimos sacar de él fue nuestra capacidad de sobrevivencia, sin dividirnos, afrontando nuestros problemas internos, sin claudicar principios que son inviolable porque nos va la existencia y la identidad en ellos.

Historia, Opinión

VICTORIA CUBANA EN PLAYA GIRON


Fidel llega hasta playa Girón el 19 de abril

El 19 de abril de 1961 se rendían las últimas fuerzas de la brigada mercenaria que desembarcó por Playa Girón, la victoria del pueblo tuvo un alto costo, pero aseguró el futuro socialista de la Revolución Cubana:

Estos fueron los héroes


El botín de guerra mercenario

Historia

GIRÓN, LA VICTORIA DE UN PUEBLO


Por estos días que las derechas y las “izquierdas traidoras y oportunistas” están a la ofensiva en América Latina, tratando de terminar con todo vestigio de gobiernos justos, inclusivos, populares por su modo de distribuir, aunque mucho de ellos ingenuos por no crear sus propios mecanismos de defensas y creer en la “sacrosanta democracia burguesa” que está hecha para perpetuar el capitalismo en cualquiera de sus formas; los cubanos celebramos los 55 años de la gloriosa victoria militar del pueblo cubano contra la brigada mercenaria, entrenada por la CIA y destinada a crear una cabeza de playa capaz de sostenerse el tiempo suficiente como para que en ella “funcionara” un Gobierno Cubano Provisional”, cuyos miembros esperaban pacientemente en la Florida para ser traídos a Cuba y “pedir la intervención de la OEA y de los Estados Unidos”, ese era el objetivo de aquella invasión mercenaria.

Desde las costas cubanas de bahía de Cochino se divisaban los barcos yanquis, el verdadero peligro esperando la oportunidad y el pretexto para la tercera intervención en Cuba. Por eso hubo que desarrollar aquella ofensiva heroica y sangrienta contra el invasor, por eso hubo que detener a cuanto elemento enemigo de la Revolución estaba dentro del país, por eso se crearon las milicias revolucionarias, pueblo uniformado, conformada por hombres, mujeres, de todas las edades, razas y credo, por eso fuimos y somos invencible.

Hoy la ofensiva de la derecha en Latinoamérica en la “cabeza de playa” para abrir las puertas de nuestros países al enemigo mayor, los pueblos no cuenta, ya se le reprimirá, se comprará a sus líderes más débiles o se hará una nueva “Operación Cóndor”, con otro nombre, para liquidar a sus vanguardias, todo eso lo propicia el reblandecimiento egoísta de los que aspiran a formar parte de las clases explotadoras, la mediana burguesía acomodaticia y traidora, en limbo del centrismo y finalizando siempre en las filas de las peores causas, “ quinta columna natural” en nuestros países.

La desintegración, la ruptura de la unidad, el egoísmo de clase y el desmedido “progreso consumista” ha empezado un nuevo ciclo en América Latina, ojalá no tengamos que esperar medio siglo para una nueva ofensiva desde los pueblos, las mayorías, los necesitados, los que siempre pagan los platos rotos y pone los muertos.

Historia, Opinión, Política

¡¡¡SOCIALISTAS!!!


Hace 55 años los cubanos amanecimos bajo el bombardeo de los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Santiago de Cuba, felonía perpetrada por aviones de la CIA con insignias cubanas y que luego del artero ataque volaron a Estados Unidos para propalar la mentira de que eran pilotos de las Fuerza Aérea de Cuba que había decidido hacer la acción y luego desertar.

Históricamente esa mentira se desmoronó, el objetivo de los bombardeos era dejar sin protección área a las fuerzas cubanas, ya de por sí escasa y de tecnología obsoleta.

La reacción del pueblo fue levantarse, unirse por miles y miles a las ya existente Milicias Nacionales Revolucionarias, nuclearse alrededor del liderazgo de Fidel y de los triunfantes barbudos de la Sierra Maestra.

Al otro día, 16 de abril, en la esquina de 23 y 12, casi frente al cementerio de Colón y en el sepelio de las víctimas del bombardeo el Comandante en Jefe proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana y sus palabras fueron respaldadas por los centenares de miles de milicianos armados y listos para partir a la defensa de los derechos conquistados.

¿Cómo olvidar un hecho como ese? ¿Cómo olvidar que ese ejército de pueblo lo constituían hombres y mujeres de todas las edades, razas y credo?

Ese día extraordinario el país se puso en pie de guerra para enfrentar lo que fuera y al precio que fuera, porque lo que no podía volver era esa sociedad de desigualdades, atropellos y distribución injusta de las riquezas de la nación.

Los cubanos no podemos olvidar, pero estamos obligados los mayores a trasmitir esa herencia de hidalguía y nobleza, con la verdad sin esquemas, con la verdad crítica, con la imagen de esos niños artilleros peleando en Girón, esa verdad que no será nunca oropel del pasado sino simiente del presente.

Historia, Opinión

EL MAYOR GENERAL JOSÉ MARTÍ


Hace 121 años, 14 de abril de 1895, en un intrincado paraje del municipio de Imías se produjo un hecho singular y simbólico para la Historia de Cuba, ese día la pequeña expedición de Martí y Gómez que ya habían hecho contacto con las fuerzas cubanas insurrectas comandadas por el coronel baracoense Félix Ruenes, quienes desde el mismo día del desembarco trataban de hacer contacto con las partida heroica, vivieron un emocionante momento histórico.

El Mayor General Máximo Gómez convocó a los oficiales que le acompañaban a una reunión de la cual fue excluido José Martí, quien pensó en un primer momento que habían algún peligro asechando y que ellos intentaban protegerlo a él. Sus conjeturas quedaron zanjadas cuando el Generalísimo convocó a la pequeña comitiva y le dio la noticia de que como General en Jefe de las fuerzas insurrectas cubanas junto a los oficiales presente habían acordado entregarle a José Martí los grados de Mayor General por su condición de Delegado del Partido Revolucionario Cubano.

La reacción del Apóstol queda reflejada en su Diario de Campaña:

…Al caer la tarde, en fila la gente, sale a la cañada el General, con Paquito, Guerra y Ruenea. ¿Nos permite a los 3 solos? Me resigno mohino ¿Será algún peligro? Sube Ángel Guerra llamándome, y al capitán Cardoso. Gómez, al pie del monte, en la vereda sombreada de plátanos, con la cañada abajo, me dice, bello y enternecido, que aparte de reconocer en mí al Delegado, el Ejército Libertador, por él su Jefe, electo en consejo de jefes, me nombra Mayor General. Lo abrazo. Me abrazan todos.-A la noche, carne de puerco con aceite de coco, y es buena.

Nota: Dibujo de Orestes Suárez, 1985, para la Revista Zun-Zun

Historia, José Martí

DÍAS DE ABRIL EN CUBA


Los cubanos no podemos olvidar el mes de abril, yo diría que es el mes de la definición de la Revolución Cubana. Tenía yo diez años, mi padre, obrero y miliciano estaba integrado plenamente a la vorágine revolucionario que se vivía por esos días. Los periódico en Cuba ya estaban todos nacionalizados y no podían hacer campaña contra el proceso revolucionario, los trabajadores y el pueblo en general seguían un día a día informativo marcado por las palabras del líder de aquella revolución legendaria, Fidel Castro, entonces joven, decidido y en plena posición del liderazgo de un pueblo dispuesto a cambiar a como diera lugar.

Ningún proceso revolucionario en el mundo enfrentó en tan poco tiempo tantos retos difíciles: enfrentar al poder del imperialismo yanqui, la rabia de la oligarquía nacional desalojada del poder y las fuerzas de la dictadura derrotada, a la cual se unieron hasta la Iglesia Católica, haciendo causa común con los poderosos, eran los días difíciles y gloriosos que precedieron a Playa Girón.

Era un deslinde ideológico clásico, “Con el pueblo o contra el pueblo” y en eso pulseo el liderazgo de la revolución no vaciló ni un momento, “JUNTO AL PUEBLO”

Todo proceso social, si es verdadero debe crear los mecanismos para defenderse y hacer todo lo posible porque sus conquistas sean irreversibles, sea cual sea el modo como se llegue al poder. Las mayorías legitiman el poder.

El capitalismo y las oligarquías tienen muchos años de experiencia en el poder, mecanismos bien engrasados y pagado que no le permitirán a las fuerzas progresistas avanzar en sus objetivos y logros de gobiernos. Solo la unidad real con el pueblo, la confianza entre liderazgo y pueblo y la formación de una conciencia de poder político para sí le permitirán a un pueblo sacar adelante una Revolución Social que le permita desarrollar una sociedad justa, equitativa y sostenible.

Esos fueron los retos que enfrentó Fidel y el liderazgo revolucionario junto al pueblo, con esa moral derrotaron la invasión mercenaria de Playa Girón, se proclamó el socialismo y comenzamos la andadura en este derrotero no excepto de dificultades y errores, pero sí siempre con el deseo de mejorar y salir adelante en nombre del pueblo y para el pueblo.

Historia, Opinión, Política
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