Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Historia

19 DE MAYO



Dos Ríos. Autor Esteban Valderrama

Hace 120 años, un mediodía aciago murió por Cuba y por los pobres de la tierra José Martí, el más fecundo de nuestros pensadores y el más consecuentes de todos, a él este poema que le dedicó Rubén Martínez Villena, otro de los imprescindibles de la Historia de Cuba quien lo tituló solo, “19 de Mayo”:

Señor de la palabra, caudillo de la idea,

Tu verbo fue cual grito pletórico de fe,

Que al pueblo arrodillado quitole la librea,

Rompiole las cadenas y púsole de pie;

Y fue clarín guerrero llamando a la pelea

Y látigo feroz

Y centro en que brillaba la libertad futura,

En cuyas amenazas, preñadas de amargura,

El alma de la patria lloraba por tu voz.

Señor de la palabra: Tu helénica figura

En la historia aparece como un jirón de luz;

Y no se por qué el alma te supone en un templo

Y al recordar tu vida, buscándole un ejemplo,

¡Se postra de rodilla y piensa en una cruz!

Caudillo de la idea: al recordar tu muerte

El alma como un ángel magnifico te advierte

Que murió cultivando tu milagrosa mies

-La mies que fue regada con sangre de patriotas-

Y te ve con la frente y con las alas rotas

Y una estrella en el pecho y un león a tu pies.

Tu obra es una obra de tormento,

Es la de aquel que el alto pensamiento

En una estatua primorosa labra

Y te da vida con su propio aliento;

Héroe para entrar en la pelea

Te forjarte una espada: La palabra,

En una fragua sin igual: La Idea.

Mas la espada trocose en un machete

Y el orador se transformó en jinete

Para buscar el trágico bautismo;

Hacia el encuentro de la lid marchaste

Y, arrojando tu fardo de idealismo,

Te dejaste arrastrar en tu heroísmo

Por el propio huracán que desataste.

Águila que cansada de sus vuelos

Por las regiones de grito aterra,

Descendió como un rayo de los cielos

Para morir cual tórtola en la tierra…

Señor de la palabra, Caudillo de la idea,

Supiste ser más tarde señor de la pelea,

Caudillo del tropel;

Montaste sin destreza sobre el bridón altivo

Te erguiste clamoroso de pie sobre el estribo,

Y el fuego de tu verbo electrizó al corcel,

Y fue como un pegazo con un ángel encima.

La hoja de la espada -en inocente esgrima-

Prolongaba tu alma como un rayo de bien.

Oyose una descarga…caíste entre las balas,

Y el sombrero cubano te formó con sus alas

Como un halo glorioso que rodeaba tu sien.

Y las ánforas vivas, prodigiosas,

De tu pecho y tu cráneo se volcaron;

Urna de sangre y de ideal preciosas,

Que tu tesoro en tierra derramaron;

¡Así tu sangre y tu ideal regaron

Tu cosecha de mieses milagrosas!

Y susurraron las palmas con un trémulo rumor

Que puso espanto en las almas

Y en el pendón español:

“No me pongan en lo oscuro

A morir como un traidor,

Yo soy bueno y como bueno

Moriré de cara al sol…”

Callaron las palmas. Y los ríos

Que vieron su caída, sollozaron,

Y sus dulces murmuríos

Y en su canción plañidera

También ellos susurraron:

“Yo quiero cuando me muera

Sin patria pero sin amo,

Tener en mi tumba un ramo

De flores y una bandera…”

Y las flores de mayo, para cumplir tu sueño,

Quisieron afanosas, con inútil empeño,

Escapar de sus tallos y formarte un cendal;

Lloraban dulcemente los ríos en sus cuencas,

Se inclinaron las palmas y juntando sus pencas,

Formaron a tu muerte como un arco triunfal.

Y lloraban los ríos en canción plañidera,

Seguían sus rumores pidiendo una bandera;

Y unos trozos de cielo y unas nubes de tul

Bajaron lentamente como por un encanto

Formando a su cadáver como un mágico manto

Con dos franjas de blanco y tres franjas de azul.

Y la patria a tu lado sollozando miraba

Como en el manto mágico tu sangre dibujaba

Un triángulo teñido de trágico arrebol:

Dejó que de tu sangre se extendiera la huella

Y entonces le dio un beso y dibujó una estrella

-La marca de sus labios brillando como un sol-

Esa fue tu bandera de sublimes colores

Pero tu otro deseo ¿aquel ramo de flores

Que forjara tu musa de inmortal soñador?

Acepta como un ramo el pobre canto mío,

Donde la flor es verso y es lágrima el rocío

Y el matiz es la rima y el perfume es amor.

Águila que cansada de tu vuelo,

Sentiste la nostalgia de la tierra

Y descendiste rápida del cielo

Para morir cual tórtola en la guerra;

Señor de la palabra, Caudillo de la Idea:

Observa que tu pueblo ya no tiene librea

Y rompió sus cadenas con suprema altivez;

Pero en el día fúnebre en que más grande brillas,

El pueblo redimido se encuentra de rodillas:

¡Tu recuerdo sagrado le arrodilla otra vez!

Rubén Martínez Villena



Cultura, Historia, José Martí

JOSÉ MARTÍ, ¿LA CARTA INCONCLUSA?


Hoy es de 18 de mayo, hace 120 años José Martí escribió su último documento para la historia, los cubanos le conocemos como “la carta inconclusa”, porque a pesar de lo extensa que ya era, Martí no pudo concluirla, en esos momentos llegaba al campamento insurrecto el Mayor General Bartolomé Masó con sus fuerzas y el Apóstol junto a todos los que allí estaban salió a recibirlo.

Pero en aquella carta todos quedó dicho, en realidad era un resumen de los temores de José Martí sobre el futuro de Cuba si fracasaba la Revolución que el encabezaba y ese peligro venía de las apetencias anexionistas de los gobernantes y de lo decisores de los Estados Unidos y de los que en Cuba estaban dispuesto a renunciar a ser independiente siempre y cuando quedarán intactos sus caudales y sus intereses; triste realidad que tuvimos que vivir como nación “a medias” cuando tras la intervención de los yanquis en la guerra de independencia, Cuba quedó a merced de esa potencia imperial, que al no poder someterla a la anexión, le impuso el vasallaje de la “Enmienda Platt”, esa Ley ominosa que le concedió a los Estados Unidos el derecho de intervención en Cuba y nos dejó el tratado a perpetuidad que cedía la bahía de Guantánamo a los “marines gringos”,

¿Podemos olvidar la historia? ¡Nunca!

Fuimos el país más sometido a los Estados Unidos, la rebeldía de los cubanos se debe a tanta humillación, a la desvergüenza de los apátridas y la “desmemoria” de muchos gobernantes, eso no podrá pasar de nuevo, desde la historia, Martí sigue hablando para nosotros:

“Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895.

“Sr. Manuel Mercado

“Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir, ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber-puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin.

“Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos -como ese de Vd. y mío,-más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los Imperialistas de allá y los españoles, el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia,-les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos.

“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas:-y mi honda es la de David. Ahora mismo, pues días hace, al pie de la victoria con que los cubanos saludaron nuestra salida libre de las sierras en que anduvimos los seis hombres de la expedición catorce días, el corresponsal del Herald, que me sacó de la hamaca en mi rancho, me habla de la actividad anexionista, menos temible por la poca realidad de los aspirantes, de la especie curial, sin cintura ni creación, que por disfraz cómodo de su complacencia o sumisión a España, le pide sin fe la autonomía de Cuba, contenta sólo de que haya un amo, yanqui o español, que les mantenga, o les cree, en premio de oficios de celestinos, la posición de prohombres, desdeñosos de la masa pujante,-la masa mestiza, hábil y conmovedora, del país,-la masa inteligente y creadora de blancos y de negros.”

(Fragmento)

Historia, José Martí

EL BARCO QUE TRAJO A JOSÉ MARTÍ



Maqueta del Nordstrand, conservada en el Museo casa Natal de José Martí

El Nordstrand, era un carguero de flete, construido en los astilleros de Neptum de Rostock, con el Nº de construcción 139 para los armadores Langel-Kiel y botado al agua en 1893. Casco de acero, eslora 64,30 mts. y 9,80 de manga. Desplaza un tonelaje de 886 ton. Propulsión mixta de velas y máquina de 400 C.V. Velocidad de 9,5 nudos.

Estando varados en la isla de Inagua llegó este carguero de bandera alemana teniendo como capitán a Heinrich Julius Theodor Lowe, nacido en Arnis, Silecia, Alemania el 6 de febrero de 1859, casado con Agnes Marteus, con la que tuvo cinco hijo, se radica en Hamburgo. Fue capitán de la marina, inspector del pportando madera y carga general.uerto de Amsterdan durante la Primera Guerra Mundial y murió a los 76 años el 1º de febrero de 1935.

Por esta época en que se cruzó en el camino de nuestro Apóstol cuando Lowe hacía con su barco la travesía de Cayo Hueso, Inagua, Cabo Haitiano, Kingston, trasportando madera y carga general.

El testimonio de lo que apreció Martí el gesto del capitán alemán al aceptar llevarlos hasta cerca de las costa de Cuba, es esta carta del Apóstol que trascribimos:

Sres. B. J. Guerra

y Gonzalo de Quesada

Estimados señores:

Tengo el gusto de presentar a vuestra gratitud y amistad al Capitán H. Loewe- él nos situó, el 11 de abril, donde deseábamos estar. Esto lo hizo, - no solamente por el interés de un servicio pobremente remunerado, - pero con el cuidado y el generoso empeño de un amigo. - Lo presento como un hombre inteligente y digno de confianza, plenamente merecedor de su afecto y confianza, y de los mejores términos que podemos ofrecerle. El está presto y capacitado para dirigir cualquiera de nuestras empresas actuales. Quizás sería aconsejable retenerlo con nosotros, al menos por algún tiempo con una iguala, utilizando sus buenos servicios en uno u otro trabajo. Junto con él están sus valiosos compañeros, - su Contramaestre y Primer Maquinista, - quienes podrían encontrar empleo en nuestra empresa frutera con Ñ punby(Emilio Núñez), en caso de no efectuarse, en el embarque de provisiones a cualquiera de las Antillas Europeas, por ejemplo, en consignación, o tránsito, a M. B. Barbes & Cía.,–agentes, Inagua, o en cualquier otro asunto que el Capitán Loewe pueda sugerirle. Nuestra mercancía pudiera venir como víveres. Nuestro R. R.(Horacio Rubens) pudiera venir con él.

En caso de que Uds. se cercioren que el Capitán H. Loewe haya perdido su puesto en él vapor Nordstrands debido a este servicio, les autorizo y encargo para pagarle $508.00.

Pero lo que más deseo encarecidamente es que Uds. le puedan encontrar, y él encuentre con nosotros, un empleo permanente y provechoso. Salúdenlo como un buen amigo.

De Uds.

J. Martí

Vapor Nordstrand, 11 de abril (1895).

Historia, José Martí

GIRÓN: LLEGARON Y QUEDARON


Eran días gloriosos, millares de cubanos se movilizaron en todo el país, por playa Girón se iniciaba el desembarco mercenario con la flota yanqui a tres millas, era la evidencia clara de que solo hacía falta el pretexto para intervenir nuevamente en Cuba.

Desde el central Australia, a pocos kilómetros del desembarco, Fidel insistía en la necesidad de aplastar en 72 horas o menos al invasor, impedir que los “vende patria” hicieran una cabeza de playa para instalar un “gobierno” que pidiera apoyo a los Estados Unidos, por eso fue enorme el sacrificio, miles de milicianos muchos de ellos adolescentes avanzaban hacia la bahía de Cochinos, la patria entera estaba en pie de guerra, dispuesta a vencer o a morir en el empeño.

El 16 de abril de 1961 las fuerzas enemigas atacaron con todo por este lugar inhóspito, pero el fuego de los jóvenes milicianos de las ametralladoras de “cuatro boca” marcaron el día convirtiendo el cielo de la ciénaga en un infierno para el invasor, eran los “niños héroes” que en poco tiempo aprendieron a manejar aquellas armas convencidos de que si querían futuro, tenían que asegurarlo con su victoria, era toda Cuba no olvidemos nunca esto, en cada rincón de la isla se alzaron los revolucionarios para anular a los enemigos apadrinados por el IMPERIALISMO YANQUI, Cuba recuerda estos días de gloria, estaba en juego el futuro, mi padre y mis hermanos mayores estuvieron en aquella epopeya, yo tenía diez años, esa historia me pertenece.

Historia, Opinión, Política

¡SOCIALISTAS!


Un 16 de abril de 1961, el mismo día en que fueron sepultados los combatientes que murieron en los bombardeos previos a la invasión de Playa Girón, el pueblo cubano junto a su máximo líder Fidel Castro, proclamaba el carácter socialista de la Revolución Cubana y millones de cubanos de todas las edades, vestidos de milicianos y armados de fusiles se dispusieron a defender aquel proceso nacido de lo más profundo de sus convicciones revolucionarias.

Era la radicalización de una Revolución popular enfrentada a la burguesía criolla, antinacional, aliada a los imperialistas y dispuestas a quedarse sin patria si en ella se aseguraban sus privilegios, sus riquezas y su modo de vida ostentoso y derrochar a costa de la miseria de la mayoría del pueblo.

Esta es la Historia, la que no podemos olvidar, porque lo rojo no puede convertirse en rosado solo para satisfacer las apetencias de minorías consumistas, siempre dispuestas a venderse o plegarse, si con ello salva sus intereses.

Historia, Opinión, Política

10 DE ABRIL, UN DÍA DE CUBA


Martí y los emigrados. Serigrafía de Roberto Fabelo

Colección del Museo casa Natal de José Martí

Hoy es 10 de abril, fecha que marca dos acontecimientos relevantes en la Historia de Cuba, la primera fue en 1869 cuando los independentistas cubanos se dieron en la pequeña población de Guáimaro, una Constitución liberal y democrática que marcaría el nacimiento constitucional de la nación cubana, aunque aún no teníamos República, esa había que conquistarla con las armas en la mano porque el León Hispano consideraba a este isla, “La Siempre Fiel Isla de Cuba”

Ignacio Agramonte y Carlos Manuel de Céspedes lideraban aquella asamblea cubana que nos dio la primera Carta Magna de Cuba, era toda una declaración de sueños aún no realizados pero por la que murieron durante diez años los cubanos en los campos de batalla.

Otro 10 de abril pero de 1892, no es casual que José Martí, el nuevo líder por la continuidad de la Revolución Independentista proclamara al Partido Revolucionario Cubano, un partido que no tenía fines politiqueros, ni grupales, un partido para luchar por la independencia de Cuba y la creación de una República que fuera, “Con todos y para el bien de todos”.

Era su modo de decirle a los cubanos y al mundo que la Revolución que se preparaba era la continuidad de la Revolución de Demajagua y Yara que había convocado Céspedes.

Por primera vez en la historia nacía una organización política para organizar y dirigir una Revolución que en sus fines no tenía solo la independencia de Cuba, sino impedir la anexión de la isla a los Estados Unidos y alcanzar una República justa y de iguales para todos los cubanos, esa era la razón ideológica de aquella organización martiana nacida en el seno de la emigración revolucionaria cubana, fundamentalmente gente humilde y trabajadora, anhelante de tener patria, pero patria verdadera donde las diferencias de clase y color no frenaran el desarrollo digno de todo un pueblo.

Los cubanos de hoy, los crecidos y nacidos bajo el proceso más radical de la Historia de Cuba, la Revolución encabezada por Fidel, somos herederos de aquellos principios de igualdad y justicia convocados por los padres fundadores y mantendremos esas conquistas, aunque haya oportunistas trasnochados que piensen solo en su interés personal y el bienestar de sus bolsillos.

Historia, José Martí

ANTONIO MACEO, DE NUEVO EN CUBA


El 1ro de abril de 1895 llega a Cuba el Mayor General Antonio Maceo Grajales acompañado por un reducido número de expedicionario desembarcaron por playa Duaba, Baracoa. Los expedicionarios partieron el 25 de marzo de Puerto Limón, Costa Rica en el vapor “Adirondack” hasta la isla Fortuna del grupo de Las Bahamas donde abordaron la goleta “Honor”.

Al frente de la expedición marítima venía el general Flor Crombet encargado por José Martí a traer con éxito a tierras cubanas al Mayor General Antonio Maceo. El contingente estaba formado por 23 patriotas entre ellos, además de Antonio Maceo y Crombet, los generales José Maceo y Agustín Cebreco.

Luego del desembarco se dirigieron al lugar conocido como Alto del Pino donde sostuvieron el primer combate con fuerzas españolas a las puertas mismas de la ciudad de Baracoa, lo que sirvió para que sus pobladores supieran quien era la figura que había llegado a su territorio.

La presencia en Cuba del Titán de Bronce se regó por todo la zona oriental del país sirviendo de aliciente a los miles que ya estaban en la manigua y de impulso a otros muchos que se unieron a la causa independentista.

Días después, el 11 de abril llega José Martí y Máximo Gómez por Playitas de Cajobabo, Imias con lo que la Revolución tenía en Cuba a sus principales líderes.

Historia

MANIFIESTO DE MONTECRISTI



En esta casa (Montecristi, República Dominicana) perteneciente entonces a Máximo Gómez fue redactado este documento

Hace 120 años se había reiniciado la guerra por la liberación de Cuba del colonialismo español, esta vez dirigida por el Partido Revolucionario Cubano, un novedoso mecanismo político creado por José Martí para aunar a los cubanos en torno a la independencia de Cuba, la prosperidad de la isla y la creación de una República nueva en América Latina que tuviera por basamento la dignidad plena del hombre.

El 25 de marzo de 1895 en la pequeña ciudad dominicana de Montecristi nuestro José Martí redacta una proclama dirigida al pueblo de Cuba donde quedan puntualizados las razones para luchar por la independencia y asegurar un futuro digno para todos los cubanos. Este documento es conocido en la Historia de Cuba como “Manifiesto de Montecristi”

El pueblo al que convoca el Apóstol es un pueblo mestizo forjado en la fragua trasculturada de más de cuatro siglos de coloniaje y explotación de mano de obra negra y esclava.

Tiene ya en este final del siglo decimonónico una personalidad propia, contradictoria y variopinta, que hace temer a unos y sentirse extraños a otros dentro de este conglomerado social que de todos modos ha madurado y pugna por ser libre.

Cuba era en el período de entre-guerras (1878-1895) una fragua de ideas moviéndose entre dos polaridades de pensamiento político, por una parte el radical independentismo que ya ha dado pie al levantamiento de un pueblo por su libertad y que reposaba de forma turbulenta y crítica en la emigración combativa y en la Cuba profunda de los campos y los humildes que espera una nueva clarinada. En el otro extremo la recurrente idea autonomista, versión nueva del viejo reformismo burgués que espera prosperidad y reconocida personalidad política, bajo la corona del león ibérico.

Penden sobre la isla otro peligro, las pretensiones anexionistas de la república yanqui alimentada por el egoísmo de esta misma clase burguesa, que por proteger sus caudales y privilegios prefiere olvidar sus naturales sueños de libertad y autodeterminación.

La ilusión pasajera de leyes moderadas que dieran a las clases dominantes en Cuba el status de provincia española, se desvaneció en menos de una década, decantando posiciones de una buena parte de la intelectualidad y la clase media de la isla, que desengañados vuelven a la primigenia idea del independentismo.

En este período fecundo y presagiante las autoridades españolas resuelven de forma institucional (1886), el problema que los independentistas ya habían resuelto de modo práctico desde la Guerra Grande: la libertad de los esclavos.

Comenzó un pulseo fuerte entre las dos tendencias políticas de la isla por ganar el favor del negro: si bien España concedió, tras intensa lucha de la población negra, determinados derechos civiles a esos sectores; las fuerzas independentistas consiguieron la mayoritaria adhesión de estos, con un programa que le daba la plena igualdad social en una República, “con todos y para el bien de todos”.

Este panorama socio-político en la Cuba de la “Tregua Fecunda”, hicieron valorar a José Martí que las condiciones para el reinicio de la guerra por la independencia estaban creadas y la población lista para emprender una Revolución que terminara con el coloniaje, impidiera las pretensiones de anexión de los norteamericanos y alcanzara una República de igualdad y respeto para todos.

Era la República ideal que aliviaría los males de la nación y la pondría con justicia en el concierto de las naciones libres, al tiempo que desempeñaba un papel de protagónico equilibrio entre las dos Américas: La prepotente y pujante del norte y la mestiza y pobre del sur.

¿Estaba la nación preparada para ello?

¿Veía el pueblo en la Revolución que se iniciaba, algo más que la anhelada separación de España?

¿Habían desaparecidos las contradicciones y prejuicios en un pueblo, donde aún se escuchaba el eco del látigo?

Estas y otras muchas interrogantes podrían definir el devenir histórico de la nación en el que una sociedad se empeñó en realizar su sueño posible.

Historia, José Martí

24 DE FEBRERO, UN GRITO DE CUBA POR SU INDEPENDENCIA


El 24 de febrero de 1895 se produjo un hecho esperado y gloriosos en la historia de la isla de Cuba, entonces colonia de España con el apoyo de los sectores ricos de la sociedad colonial, tanto criollos como peninsulares, incapaces de sacar lección de la decisión de los cubanos por ser libres, tras los diez primeros años de cruenta lucha por su independencia.

Se iniciaba un nuevo período de guerra para expulsar de la isla el colonialismo español enraizado desde hacía cuatro siglo en la Mayor de las Antillas. Esta vez el movimiento emancipador venía encabezado por un hombre de claras ideas separatistas, actualizado en el panorama político de su momento histórico y decidido a cambiar no solo la condición política de la isla, sino su basamento social lastrado por la esclavitud de hombres y mujeres de origen africano que apenas 9 años antes habían sido emancipado por el gobierno de España, poniendo fin a su oprobiosa condición.

Mucho tiempo antes en 1868 los primeros cubanos que se levantaron por su independencia liberaron de la servidumbre a sus esclavos y los llamaron como iguales a luchar por la patria común que de un modo u otro habían construido.

José Martí y su Partido Revolucionario Cubano, estaban al frente de aquel segundo momento de las luchas por la libertad de la isla, desde el exilio, apoyado por la emigración cubana asentada en los Estados Unidos llamó a la unidad de todos, sin distinción de clases, ni razas, proponiendo la creación de la República que tuviera por Ley primera la dignidad plena del hombre y donde se conquistara toda la justicia posible para los pobres de la tierra, esos que fueron mayoría en la adhesión al movimiento y los primeros en morir en los campos de batalla.

Se iniciaron, ese 24 de febrero, los más cruentos días para el pueblo cubano, España no estaba dispuesta a perder lo que consideraba parte inseparable de su territorio, ni los dividendos que esta próspera colonia dejaba al fisco real, por lo que se empeñó en sofocar a toda costa aquel movimiento popular y revolucionario.

El saldo fue la muerte de más de 300 mil personas, combatientes y civiles, la destrucción de las dos terceras parte de las riquezas del país, la pérdida de valiosos líderes cubanos en el empeño libertario, entre ellos el propio José Martí y el inclaudicable general Antonio Maceo, síntesis ambos de los mejores valores de la patria mestiza y libre que aspiraban a construir.

La intervención norteamericana en junio de 1898 mediatizó la posible victoria de las armas cubanas y dejó pendiente sobre el futuro de Cuba la alternativa anexionista que siempre fue la aspiración de los intereses de las oligarquía, tanto la yanqui, como buena parte de los sectores criollos y peninsulares presentes en Cuba.

La República de Martí, “con todos y para el bien de todos” quedaba pospuesta.

Historia, José Martí

LA PERIODIZACIÓN HISTÓRICA EN LA REVOLUCIÓN CUBANA


La Revolución Cubana triunfante en 1959 constituye el hecho histórico más importante de la historia contemporánea de la isla, con la llegada al poder de los revolucionarios encabezados por Fidel castro y las grandes transformaciones que han desarrollado en el curso de estos cincuenta años y más.

El hecho mismo de estar inmersos en las grandes transformaciones que se produjeron es este período histórico, ha detenido a pocos estudiosos en la periodización sistemática de este acontecimiento.

He aquí un intento que pretende dar organicidad a la historia de una Revolución aún viva y con la disposición dialéctica al cambio:

Período Fundacional (1959-1971)

Caracterizado por la radicalización de los procesos histórico que se dan: el enfrentamiento con la oligarquía nacional y las fuerzas imperialistas de los Estados Unidos, convertido desde los primeros meses del triunfo revolucionario en el mayor adversario del proceso de cambio; la Ley de Reforma Agraria, la campaña de alfabetización, las primeras nacionalizaciones a los colaboradores de la dictadura de Batista.

El enfrentamiento a la violencia contrarrevolucionaria, creación de las milicias, los Comités de Defensa de la Revolución, los órganos de seguridad del país, la derrota de la invasión mercenaria en Playa Girón, la Crisis de Octubre, la lucha contra bandido.

El establecimiento de vínculos políticos y económicos con la Unión Soviética y el Campo Socialista, el bloqueo económico de los Estados Unidos y la amplia ayuda en todas la esferas de estas naciones para permitir la sobrevivencia de la Revolución que al mismo tiempo crearon vínculos políticos y económicos que frenaron el impulso liberal y democráticos de la Revolución.

Es el período más rico y menos sistematizado de la Revolución

El momento de cambio de este período está dado por el fracaso de la “Zafra de los 10 Millones” (1969-1970) y la rectificaciones posteriores en las esferas de la ideología, la economía.

La Institucionalización (1971-1980)

En lo económico significó la incorporación de Cuba al bloque económico soviético del CAME[1] con su controvertida “división socialista del trabajo”, que acentuó a Cuba en su papel histórico de país monoproductor de materia prima, con una excesiva participación del estado en la gestión económica.

Se creó una estructura estatal vertical y rígida que fortaleció el estado burocrático centralizado; la creación de una estructura estatal y política semejante a la de sus homólogos socialistas; la ideologización de la sociedad cubana y el intento de crear una cultura “nueva” con muchos rasgos del realismo socialista, excluyente y sectario.

El momento de cambio de este período está dado por el fracaso del reencuentro con la Comunidad Cubana en los Estados Unidos, su influencia en los sectores marginados, afectado y excluidos y por las políticas de lucha contra el diversionismo ideológico, con su momento más álgido en la “Crisis del Mariel” y la ocupación de la embajada de Perú por cientos de personas que querían abandonar el país.

La rectificación de errores (1980-1991)

El tercer período está marcado por el término de las misiones internacionalistas en África, el proceso de rectificación de errores, los sucesos en la URSS y en los países del Campo Socialista de Europa.

Fue un período en que el estado cubano logró una estabilidad económica y social basada en el sistema de cooperación con el CAME, con estándares de vida, educación, salud y bienestar aceptables, aunque con todo el peso del sistema ideológico-burocrático fortalecido y en alza.

La desaparición del Campo Socialista y de la Unión Soviética, con la pérdida de los sistemas preferenciales y subsidiados que habían beneficiado a Cuba provocó una brusca caída en los niveles de vida y en la economía del país dando paso al momento más duro del proceso revolucionaria: El Período Especial

El Período Especial (1991- 2000)

Tentativamente puede hacerse un cierre al término de la década de los 90, aunque el siglo XXI cubano es una historia en desarrollo.

La pérdida de los mercados socialistas dejó a Cuba paralizada, sin combustible, ni abastecimientos, sobreviviendo con la cuenta diaria y con el liderazgo de un líder que puso en función de su pueblo su inteligencia para impedir el caos.

La confianza en Fidel, sobretodo, hizo que este pueblo siempre supiera a qué atenerse en aquellos duros momentos.

En medio de tantas penurias el Período Especial le dejó al pueblo cubano la lección de lo que podía hacer por sí solo, con la inventiva, confianza en sí mismo y su potencial cultural y educativo, para salvar un proyecto en esencia noble y participativo.

Volvimos a descubrir que podíamos hacer muchas cosas, sin el estado, fuimos más libre, valoramos mucho más lo que habíamos alcanzado, pero exigimos nuestra posibilidad de participación e integración en nuestra sociedad.

El estado no se debilitó, se hizo más democrático, apareció la sociedad civil cubana fuera de las rígidas organizaciones políticas y de masas, ganaron en visibilidad los religiosos, los grupos marginados de todo tipo y la presión sobre el estado vertical y centralizador ha sido mayor.

Defectos muchísimos, los valores humanos salieron dañados de este período duro de nuestra historia, el egoísmo, el individualismos enfermizo, la prostitución, el juego, las indisciplinas sociales y la corrupción en los estamentos estatales se hicieron presente, pero el pueblo y su Revolución salió de lo peor, y pudo lograr “conservar las conquistas del socialismo”, ese pedido que en los días más difíciles del Período Especial, nos hizo Fidel.


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