Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Historia

ANTONIO MACEO, 172 ANIVERSARIO DE SU NATALICIO


El 14 de junio de 1845 nació en la parte oriental de Cuba el cubano más sobresaliente en las luchas por la liberación de Cuba del yugo colonial español, Antonio Maceo Grajales. En el seno de una familia de negros criollos, apegados a una ética de orgullo racial y familiar que forma a los nacidos en este núcleo familiar a no ser tenidos por menos que ningún otro, pese a no tener la piel blanca. Estigma muy tenido en cuenta en un país en el que buena parte de la población negra o mestiza era esclava

El pasado domingo (11 de junio de 2017) en su esperada página de crónicas en el periódico Juventud Rebelde, Ciro Bianchi escribe sobre Antonio Maceo (“Antonio Maceo encarna a Cuba Heroica”) con esa singular manera de darnos a la figura humana y asequible para todos los públicos, de ella escojo el fragmento final que resume la valía del General Antonio en el 172 aniversario de su natalicio:

“Nace Antonio Maceo, hace 172 años, en Majaguabo, San Luis, Oriente. Su padre es propietario allí de una finca que cubre un área de nueve caballerías en la que se cría ganado, se siembra café, tabaco y plátanos para la venta y se cosechan frutos menores para el consumo familiar. Tienen los Maceo-Grajales, además, casa en Santiago de Cuba. El niño aprende con el padre la esgrima del machete, lo mismo que a cazar, con lo que afina la puntería desde muy joven. Dispone la familia de medios para pagar maestro privado a los hijos, que son 13: nueve de la unión de Mariana con Marcos Maceo y cuatro de la unión de Mariana con Fructuoso Regueyferos, que la deja viuda en plena juventud. Tiene Antonio 16 años de edad cuando su padre le confía un arria de mulos para transportar mercancías desde la finca hasta Santiago y otros lugares cercanos.

“Estalla la guerra el 10 de octubre de 1868, y el 12 Antonio, junto con sus hermanos José y Justo, se integra al Ejército Libertador. Mariana, con un crucifijo en la mano, les hace jurar de rodillas al marido y a todos sus hijos que lucharán por la libertad de la patria o morirán por ella. Antonio tiene 23 años y ya está casado.

“En una contienda en que muchas figuras alcanzan el generalato por su solvencia económica, la ascendencia social o su preminencia en la zona donde se moverían —el lugareñismo, del que hablaba José Luciano Franco—, Maceo asciende grado a grado, por su valor y capacidad combativa, desde soldado a general. Es ya Comandante en 1869. Y a propuesta de Calixto García y la aprobación de Carlos Manuel de Céspedes, que le entrega en persona el ascenso a General de Brigada, el 8 de junio de 1873. Cuatro años más tarde, en mayo, le pide el Gobierno que presente su hoja de servicio. La Cámara de Representantes escucha la lectura del documento remitido por Maceo. La relación de las batallas en las que ha participado es interminable. Pero hay dos acápites que, dadas las circunstancias por las que atraviesa la insurrección, impresionan al auditorio. Son estos: ¿Licencias de que ha disfrutado? Ninguna, se dice en el documento. ¿Castigos que ha sufrido?  Ninguno. La sesión, que es secreta, transcurre sin contratiempos hasta que el diputado Miguel Betancourt dice que es una vergüenza que se exija a Maceo, general de generales y ciudadano ejemplar, pruebas para concederle un ascenso que tiene más que merecido, cuando a otros, apapipios, intrigantes e indisciplinados, se les concede sin apenas discutirlo. Tiene Maceo 32 años y ya es Mayor General.

“Lo alegra el ascenso, pero le inquieta el estado de la Revolución. Se le va apagando la sonrisa que siempre alegraba su rostro. Hay en el campo insurrecto invitaciones al desorden y se aprecia una anarquía desmoralizadora que causa mucho daño. Para colmo, el general español Arsenio Martínez Campos, «El Pacificador», inaugura una política para atraer a los revolucionarios y tiene éxito. Muchos oficiales desertan y se pasan a los españoles. Cunde la desunión y el cansancio. Para muchos, nueve años de incesante guerrear pesan demasiado.

“Maceo, sin embargo, se mantiene firme. Se mueve, con su tropa, por Palma Soriano, Cauto, Baire, Los Indios, Mejía… Redobla el esfuerzo. Es su manera de reciprocar el ascenso. Cuando llegue el Zanjón, él sostendrá la dignidad nacional en Baraguá.”

Agreguemos que fue el artífice de la invasión al occidente de la isla en 1895, como modo estratégico de destruir la base económica sobre la que se sustentaba el dominio colonial de España y de la burguesía criolla que en su gran mayoría tenía por patria su capital y fue el aliado más fiel que tuvo la metrópoli hasta sus últimas consecuencias.

Historia

FERNADO MARTÍNEZ HEREDIA, VIVE


Ayer[1] murió en La Habana una voz distinta en el ámbito de las Ciencias Sociales Cubanas, últimamente fue distinguido con innumerables premios en la esfera académica y no dudo que su huella de intelectual honesto y osado moleste aún a muchos de los que le confrontaron y trataron de callar su palabra sabia, precisa, pero siempre revolucionaria y comprometida.

Desde finales de la década de los 60 estuvo al frente de la Escuela de Filosofía de la Universidad de La Habana, en un momento crucial del proceso revolucionario cubano. Desde la cátedra él y sus colaboradores trataron de hacer una interpretación más abierta del pensamiento marxista, en el momento en que las voces dogmáticas y panfletarias impusieron un modo de aprender e interpretar el marxismo con el rígido esquema predominante en los países del extinto Campo Socialista, con la Unión Soviética al frente.

Enseñar la dialéctica desde el dogma era la contradicción más aguda de este modo de “predicar” marxismo, apegados a una academia marxista anquilosada y teorizante que terminó por traicionarse a sí misma en una “revisión” de la cual aún sufrimos sus consecuencias.

Fernando estuvo al frente de la Escuela de Filosofía de la Universidad de La Habana y revolucionó, con los pies en la tierra el modo de enseñar las ideas de Marx, Engels, Lenin y todos los continuadores que a lo largo del siglo XX fueron enriqueciendo el marxismo con la praxis como guía y la historia como maestra.

Uno de los principales aportes a esta polémica anti dogmática de la enseñanza del marxismo fue el “Manual de Filosofía”, publicado en dos tomos y basados en el principio fidelista de no decirle al pueblo “cree” sino “lee”, a modo de enseñar el marxismo desde los clásicos y el debatir constante con sus continuadores.

Los que peinamos canas y tenemos memoria no podemos olvidar “Pensamiento Crítico”, la revista más revolucionaria de aquellos primeros años de Revolución: polémica, clara, abierta a otros razonamientos y cuestionadora, esos fueron atributos de la revista dirigida por Fernando Martínez que fue acusada de “revisionista” y finalmente fue cerrada en aquel convulso y aun por estudiar año 1971.

Fueron herejías revolucionarias, herejías desde la Revolución, modos de ver el proceso revolucionaria internacional y nacional desde otra óptica, sin encasillarlo en un pensamiento decimonónico, traicionado por quienes debieron desarrollarlo al convertirlo en una “Biblia Atea” y ajena a las necesidades de un Tercer Mundo, explosivo y adelantado que no esperó a tener teoría para hacer los cambios que necesitaba y Cuba era el ejemplo y Fernando su mayor defensor desde la cátedra, la teoría y el ejemplo de sencillez martiana al fundirse con su pueblo y su proceso, en el lugar que le asignaron, pero rebelde, despierto, analítico y dispuesto, hasta la muerte.

Podrán reconocerlo o no, pero tenía razón, el tiempo y la historia se la han dado; un proceso revolucionario se salvó en medio del Período Especial, porque volvimos a mirarnos a nosotros mismos y los análisis de Fernando, en libros y ensayos publicados mayoritariamente en América latina, le dieron la razón.

Fue un hereje, para mí el filósofo cubano de la época revolucionaria, marxista sin dogmas, razonador, verdaderamente dialéctico, vivió y murió en Cuba, junto a su pueblo y su Revolución de la que, quiéranlo o no reconocerlo, forma parte indisoluble.


[1] 12 de junio de 2017

Cultura, Historia

EL AÑO DEL CUERO


Gabriel de la Concepción Valdés, una víctima de la represión colonial

En 1843 llega a Cuba el Capitán General Leopoldo O´Donell quien encontró la colonia de Cuba en medio de un auge económico basado en la explotación intensiva de más de medio millón de esclavos traídos de África que eran la base del enriquecimiento de la oligarquía criolla y los comerciantes peninsulares que hacían su “agosto” exportando fundamentalmente al mercado de los Estados Unidos.

En medio de aquel período de prosperidad para la Isla de Cuba se hacía cada vez más visible una pequeña burguesía de gente de color libre, muchos de ellos provenientes de otras partes de América, criollos emancipados y de familias negras creadas en Cuba; eran personas ocupadas en oficios urbanos y agrícolas, destacándose entre ellos los músicos, que forjaban una música de raíces hibridas que darían lugar a los ritmos cubanos tan famosos en el mundo .

Para esta sociedad tan polarizada, con cerca de un millón de habitantes, más de la mitad de ellos negros y de ellos la mayoría inmensa esclavos, la disyuntiva estaba dada por el temor a la suspensión de la “trata” de esclavos y con ella el término del enriquecimiento de quienes lucraban con la mano de obra esclava, por eso el país y fundamentalmente la parte occidental de mayor auge económico vivía una “inquietud abolicionista” que hacía temer a estos poderosos por la ocurrencia de una nueva Revolución de Esclavo, como había ocurrido a fines del siglo XVIII en Haití.

En 1844 se producen algunas sublevaciones de esclavos en Matanzas, entre ellas la del ingenio Triunvirato encabezada por la esclava Carlota que aterrorizó a la oligarquía criolla.

Surge el rumor de los preparativos de una sublevación de esclavos y la movilización del aparato represivo que se ensañó con más de tres mil personas, en su inmensa mayoría negros muchos de ellos gentes de oficios, intelectuales y oficiales de las milicias de morenos principalmente en La Habana y Matanzas.

La manera cruel de sacar confesiones a los interrogados, atados a una escalera y azotados, casi hasta morir, marco el año 1844 como el “Año del Cuero”, en realidad el modo represivo de cortar el desarrollo de una pequeña burguesía negra que ya se hacía notar en el occidente del país.

Para los cubanos marca igualmente el fusilamiento, entre otros que murieron de diversas formas, del poeta mulato Gabriel de la Concepción Valdés, quien hasta su último suspiro proclamó su inocencia.

La confiscación de bienes de estas personas, la deportación de los no nacidos en la isla y la intimidación a los círculos intelectuales blancos que abrieron sus puertas a personas de color, marcó el terror de una oligarquía criolla que en lo político conspiró por la anexión a los Estados Unidos temerosos de que el gobierno español cediera ante las presiones de Inglaterra para abolir la trata y la esclavitud.

Historia

¿NARCISO LÓPEZ, UN PATRIÓTA?


Tratar de justificar determinadas actitudes de figuras en la Historia, es tergiversar una realidad que aunque lejana en el tiempo aún repercute en la Cuba de hoy.

El señor López llegó a Cuba después de abandonar su patria Venezuela, donde militó en las fuerzas colonialistas españolas, tras un breve paso por el ejército monárquico en la península llega a Cuba en 1840 al servicio del Capitán General Gerónimo Valdés, quien le confió la dirección de Matanzas y Trinidad.

Con la llegada del Capital General O´Donell este destituyó a López de todos sus cargo entrando en contacto con los grupos del centro de las isla, sobre todo Trinidad, preocupados con la posible abolición de la esclavitud en Cuba, fuente de riqueza de la oligarquía criolla, temerosa de que España cediera ante la apremiante exigencia de Inglaterra para abolir la Trata en la colonia española de Cuba.

La mirada de estos señores, veladores de sus riquezas, amasadas con el sudor y la sangre de millares de esclavos africanos, se vuelven a los Estados Unidos que toleraba un Sur Esclavista al que aspiraban unirse estos “criollos” para no perder esclavos y fortuna.

Esta es la esencia de la conspiración de antiespañola de la “Mina de la Rosa Cuba” en la que están envuelto López y otros conspiradores de rico linaje criollo, más preocupados del bolsillo que de la identidad naciente y en formación.

Descubiertos los planes conspirativos Narciso López se exilia en los Estados Unidos contactando en ese país con otros que como él desean cambiar la metrópoli y asegurar el futuro de su clase.

Así nacieron sus planes conspirativos y sus dos expediciones, plagadas de mercenarios dispuestos a hacer realidad la anexión a los Estados Unidos.

Sus aventureros planes terminaron con su captura y fusilamiento por el gobierno colonial español en 1851 y su crecimiento a la figura de “patriota” de una isla a la que no quiso libre, sino parte de otro país que la ambicionaba desde su nacimiento como estado.

La leyenda de López, el anexionista y aventurero, se afinca en la creación del estandarte de nuestra Cuba, la bandera de la estrella solitaria, soñada por él (según Cirilo Villaverde) y diseñada por el noble Miguel Teurbe Tolón.

Mostrada en Nueva Orleans en la campaña para recaudar fondos para la primera expedición de López y puesta a ondear en Cárdenas por pocas horas, ante la indiferencia de una población que al saber sus favoritismo por el mantenimiento de la esclavitud, le dio la espalda, por lo que tuvo que abandonar la ciudad, era un 19 de mayo y los cubanos en la República instituyeron ese día como el “Día de la bandera”

Pocos años después los hermanos Agüero en Camagüey murieron por esa bandera, pero lo primero que hicieron al alzarse fue liberar a sus esclavos y hacer causa por Cuba independiente.

Enarbolando este argumento la Asamblea de Güimaro (abril de 1869) a instancia de los patriotas camagüeyanos, encabezados por Ignacio Agramonte, proponen que la bandera traída por López fuera proclamada como enseña nacional, porque por ella se derramó la primera sangre por la independencia.

Aceptada la propuesta, la bandera que trajo López se dignificó por el sentido nacional, su convocatoria al sacrificio y la representación de la soberanía por la que lucharon y murieron miles de cubanos en dos cruentas guerras.

¿Era esta la bandera de López?, Sí porque no se le cambio su diseño, no porque no era el apañado pretexto para cambiar de amo. Miles han muerto por ella desde entonces, millones la aceptamos orgullosos como nuestro símbolo, por eso es la bandera que se dieron los cubanos en su búsqueda de la libertad y no el pendón aventurero de un anexionista interesado en perpetuarnos como esclavos.

Historia

MI BANDERA

En los primeros años del siglo XX  para la sociedad cubana recien salida de una devastadora guerra, lo más importante era la  conquista de una PATRIA en una isla que hasta esos momentos era tenida como un emporio de riquezas, fundamentalmente para su poderosa oligarquía formada por criollos y peninsulares que en base a la producción azucarera había hecho fortuna y creado un estado social de bienestar alrededor de La Habana y los grandes centros de población del país, fuera de allí, en las zonas rurales reinaba la miseria más aguda para una población negra y mestiza fundamentalmente.
Ellos fueron la base del Ejército Libertador y los seguidorres más radicales de las ideas de independencia e igualdad social predicadas por José Martí.
En realidad la necesidad de un cambio social junto con la conquista de la patria era el sueño más caro de la mayoritaria población humilde de la isla y la emigración revolucionaria que con su sustento  y participación directa había contribuido a fomentar la Revolución independentista liderada por Martí.
Todo eso se frustró con la ocupación norteamericana en 1 de enero de 1899 y las autoridades de ocupación tenían por fin fundamental, preparar las condiciones para la permanencia de Cuba del modo más estrecho posible en la esfera de influencia norteamericana.
Mirado desde estas circunstancias la República que nació el 20 de mayo de 1902 no fue a consecuencia de la buena voluntad de los yanquis sino a pesar dé, porque la resistencia a la anexión y el deseo de tener independencia primaba por encima de los beneficios materiales que una anexión podía dar, por eso puedo entender las palabras de Máximos Gómez al izar la bandera cubana en el Palacio de los Capitanes Generales: “Hemos llegado”, aquel estatus de República tutelada fue lo más “provechoso” conseguido por los cubanos y el servilismo de las clases políticas de la época y su modo de hacer política para sí acabó frustrando los sueños de Martí de construir una República, “con todos y para el bien de todos”.
Ese estado de frustración lo refleja el triste y hermoso poema de Bonifacio Byrne, “Mi Bandera” , tras la frustración de su letra, la rebeldía del cubano que había peleado duro y sacrificado mucho por aquella independencia:

Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!
¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana,
y no he visto una cosa más triste… !
Con la fe de las almas austeras,
hoy sostengo con honda energía,
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!
En los campos que hoy son un osario
vio a los bravos batiéndose juntos,
y ella ha sido el honroso sudario de
los pobres guerreros difuntos.
Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!
En el fondo de obscuras prisiones
no escuchó ni la queja más leve,
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve…
¿No la veis? Mi bandera es aquella
que no ha sido jamás mercenaria,
y en la cual resplandece una estrella,
con más luz cuando más solitaria.
Del destierro en el alma la traje
entre tantos recuerdos dispersos,
y he sabido rendirle homenaje
al hacerla flotar en mis versos.
Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
en el llano, en el mar y en la cumbre.
Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día…
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía!…
Historia

UN 20 DE MAYO


Para muchos en el mundo los cubanos vivimos en un mundo que ellos se han inventado (virtual), detenido en el tiempo, donde no ocurrió una Revolución radical y popular hace más de 58 años y donde somos un grupo de “sombies” apartado de la aldea global en la que sí han acorralado a millones de seres humanos viviendo en una burbuja egoísta ajenos a las atrocidades que a nombre de la “democracia y el mundo libre hoy se hacen”

Para esos, incluyendo al presidente de los Estados Unidos, Cuba tiene un antes y un después con el 20 de mayo de 1902, fecha que por demás solo marcó el momento en que los yanquis arriaron sus banderas y salieron de Cuba haciendo más barata el mantenimiento de una neo-colonia o seudorepública que fue el engendro nacido al compás de “buenas intenciones, algunas reformas públicas y mucha penetración del capital norteño que hizo su zafra comprando media Cuba a precios irrisorios y avergonzando a los cubanos con dignidad con una “Enmienda Platt”, impuesta a la cañona y con el chantaje de “o hay República con enmienda o no hay República”, entonces ¿qué vamos a celebrar los cubanos dignos, los que no somos plattista, los que tenemos memoria y sabemos qué capitalismo tuvimos?…¡Nada!

Podemos tener y tenemos mil problemas que resolver, pero el “olvido histórico” no puede ser la recompensa a las lentejuelas de la modernidad que hoy son el guiño a la traición y a la vuelta atrás… Somos los herederos de la prédica martiana y nos sabemos muy bien el poema de Bonifacio Byrne[1].


[1] Para los que han olvidado “Mi bandera” de Bonifacio Byrne, mañana lo publico

Historia, Política

JOSÉ MARTÍ, CENTAVO A CENTAVO

ÓLEO DE RAÚL MARTÍNEZ

Desde un primer momento estuvo claro para José Martí que para organizar la Guerra Necesaria, los fondos solo deberían venir de los cubanos honestos que querían la independencia y principalmente de su clase humilde y trabajadora, porque constituían la base más sana para la nación.

Centavo a centavo con enormes sacrificios de estos humildes hombres y mujeres que se ganaban el pan con el sudor de su frente, más la contribución de otros muchos cubanos honestos y de economía desahogada que pusieron su bolsa al servicio de la causa de Cuba, se levantaron los fondos necesarios para comprar las armas y el avituallamiento para reiniciar la guerra.

A José Martí el gobierno de los Estados Unidos no le proveyó de un solo centavo, por el contrario, hizo todo lo posible porque fracasa la revolución independentista y cuando tuvo pruebas suficientes, incautó todo el material bélico comprado por los revolucionarios en enero de 1895 y que ya estaba listo para embarcar junto a los principales líderes cubanos.[1]

Si algo fiscalizó personalmente Martí fue la procedencia de cada centavo para la Revolución que el organizaba y estaba muy claro de que era muy peligroso hacer “deudas de gratitud” con los poderosos, tanto gobiernos como personas.

Tras la incautación del material de guerra y la publicación por la prensa estadounidense de lo que preparaban los emigrados cubanos, el prestigio político de José Martí creció entre sus compatriotas, que no tenían noticias del esfuerzos que llevaba a cabo para reiniciar la lucha por la independencia, fue un momento triste y tenso para Martí, pero el fervor de las bases revolucionarias de la emigración le hicieron recobrar fuerzas y seguir con los planes conspirativos, porque en Cuba miles de cubanos esperaban por el anhelado reinicio de su Revolución Independentista.


[1] Este movimiento conspirativo es conocido en la historia de Cuba como Plan de La Fernandina, por el puerto floridano donde estaban atracados los tres vapores que llevarían a Martí, Gómez y Maceo a Cuba.

Historia

ANTONIO MACEO EL CUBANO INTRANSIGENTE



Hoy se cumplen 160 años de la muerte en combate del Mayor General del Ejército Libertador Cubano, Antonio Maceo Grajales, Lugarteniente General del Ejército Libertador, y la figura más relevante entre los negro y mulatos que secundaron las luchas independentistas en Cuba.

Su trayectoria marcada por una hoja de servicio intachable a favor de la emancipación de Cuba y de la abolición de la esclavitud, está jalonada por hitos inolvidables como la “Protesta de Baraguá” el digno acto de oponerse al pacto de la Revolución Independentistas con la metrópoli española, sin lograr ni la independencia, ni la libertad de los esclavos, en 1878, acto que lo colocó ya no solo entre los más destacados jefes militares cubanos, sino como la figura política más importante dentro de aquella generación que se levantó en armas por la independencia de Cuba.

Antonio fue el paradigma más alto de cubano, dedicado a Cuba, soldado por ella, leal y respetuoso con las instituciones que le iban naciendo a la Revolución independentista, orgulloso e inteligente, capaz de ganar su liderazgo, no solo por los méritos de guerra, sino por su dote de estratega, su capacidad de mando y su ejemplo.

Maceo tiene tanta fuerza en la mente como en el brazo, de esta manera lo describe José Martí, rompiendo el mito reduccionista del sublime guerrero capaz del sacrificio pero sin una formada idea de lo que quiere en esa lucha larga y consagra a la que se entregó su familia desde 1868, cuando acudieron al llamado que les hacía Carlos Manuel de Céspedes para luchar por la libertad de Cuba y la redención de los esclavos.

De la claridad de su pensamiento político deja Maceo muchas pruebas a lo largo de su actuar en las luchas por la independencia, Baraguá, había sido el ejemplo claro de que era el representante de las ideas más radicales en estas luchas y así lo ratifica en carta a los Delegados de la Asamblea Constituyente de Jimaguayú, el 30 de septiembre de 1895:

“Permitidme, pues, ciudadanos Representantes, que os haga presente la expresión de agradecimiento que me anima con vosotros, motivado por el honor que me habéis discernido al concederme el nombramiento de Lugar Teniente General del Ejército Libertador. Y al aceptar cargo tan honroso como éste, que aumenta la responsabilidad que tengo contraída ante mis compatriotas, permitidme también que os reitere la protesta y obediencia a las leyes que emanan de la voluntad popular (…) Fundemos la República sobre la base inconmovible de la igualdad ante la ley. Yo deseo vivamente que ningún derecho o deber, título, empleo o grado alguno exista en la República de Cuba como propiedad exclusiva de un hombre, creada especialmente para él e inaccesible por consiguiente a la totalidad de los cubanos…”

Estaba consciente de las intenciones anexionistaS de los Estados Unidos y de la clase aristocrática cubana, por ello siempre rechazó esa posibilidad y dejó siempre bien claro su posición:

“Los americanos y los españoles podrán concertar los pactos que quieran, pero Cuba es libre dentro de breve término y puede reírse de negociaciones que no favorezcan su emancipación.”(12 de junio de 1896)

“De España jamás esperé nada; siempre nos ha despreciado, y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejecutarlos. Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso.” (14 de julio de 1896).

Esas eran las ideas claras de Mayor General Antonio Maceo. Digno hijo de Santiago de Cuba, surgido de la humilde cuna de una familia campesina, numerosa y negra, consagrada a Cuba y al logro de una patria no solo libre en lo político, sino basada en la igualdad de derechos de todos sus hijos.

Historia

FIDEL DILE A MARTÍ…


Homenaje de pueblo en un twitter de un “Pedro el Loco”, que pudiera ser un “Liborio” o un “Loquito” de Nuez, figuras símbolos del pueblo que se unen en este hermoso mensaje para la eternidad: “FIDEL DILE A MARTÍ QUE LO LOGRAMOS QUE HICIMOS UNA PATRIA “CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS”

Historia

LA INVASIÓN INGLESA A GUANTÁNAMO


La bahía de Guantánamo permaneció durante cerca de tres siglo en el olvido de las autoridades españolas que apenas la utilizaban para explotar sus productivas salinas y no tenían en ella ni siquiera una guarnición para resguardarla de contrabandistas y piratas. Por esa razón fue tenida en cuenta por el almirante inglés Edward Vernon y el general Wenworth[1] en su aventura caribeña por ocupar algunas posiciones españolas en esta parte del mundo.

El 18 de julio de 1741 una poderosa flota inglesa capitaneada por Vernon ocupan la bahía de Guantánamo y crean un incipiente poblado al que dieron el nombre de Cumberlad[2], su fin estratégico era la ocupación de la ciudad de Santiago de Cuba, sorprendiéndola por tierra por donde era más vulnerable.

Cinco mil soldados ingleses muchos de ellos reclutados en las colonias de Norteamérica emprenden un rápido avance hacia Santiago confiando en el factor sorpresa para lograr sus planes.

Enterado el gobernador español de Santiago movilizó a las milicias y sus escasas fuerzas militares para cortar el paso del invasor, que tuvo su primer encuentro con las milicias de Tiguabos, quienes lo emboscaron e hicieron retroceder hacia la bahía hostigado por estos criollos, conocedores del terreno que no le dieron tregua, ni le permitieron abastecerse en estas tierras inhóspitas.

Las fuerzas invasoras tuvieron que refugiarse en su campamento y permanecer a la defensiva frente a los combativos milicianos que no le permitían moverse ni para abastecerse de agua. El clima de estos duros días de agosto fue otro factor que tuvieron que enfrentar los soldados ingleses que permanecieron en su campamento a la espera de ser reforzado desde la colonia de Jamaica

El 27 de noviembre de 1741, amparados por la noche, las fuerzas invasoras evacuan sus posiciones en la bahía, partiendo rumbo a Jamaica. Dejaban atrás alrededor de dos mil cadáveres de los cinco mil efectivos que desembarcaron y dejando en su campamento armas y víveres, lo que dice mucho a cerca de la resistencia de los criollos de esta zona, junto a las fuerzas del rey de España para sacar a los ingleses de estos territorios.


[1] Nacido en las colonias inglesas de Norteamérica

[2] En honor al Duque de Cumberlad, hermano del rey Jorge de Inglaterra

Historia
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