Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Historia

GIRÓN, LA VICTORIA


El 19 de abril de 1961, caía el último reducto de los mercenarios en Playa Girón, Fidel estuvo siempre en primera línea

La memoria histórica de un pueblo es la necesidad de conservar para las futuras generaciones los aciertos y desaciertos en medio de esa obra grande de crecer como pueblo y sociedad. Para los cubanos que hemos vivido bajo el proceso revolucionario comenzado en 1959, hoy es un día histórico, porque se consolidó la victoria militar de las milicias, de las fuerzas armadas revolucionarias, del pueblo todo sobre la bien preparada Brigada Mercenaria integrada por cubanos desafectos al proceso revolucionario, exsoldados del régimen de Batista y una serie de desclasado que venían hacerle el trabajo sucio al gobierno de los estados Unidos.
La misión militar fundamental de esta brigada era hacerse fuerte en este inhóspito rincón de le geografía cubana, el tiempo suficiente como para que un “gobierno provisional” formado en y por los Estados Unidos desembarcara en Cuba y pidiera la intervención yanqui, por eso la premura y la intensidad del combate, la decisión del Gobierno revolucionario y de su pueblo por desalojar a estas fuerzas contrarrevolucionaria ante de las 72 horas, para dejar sin argumento una inminente invasión militar de los Estados Unidos.
Solo el arrojo de los combatientes, de todas las edades, con predominio de adolescentes y jóvenes, con la certera dirección de Fidel y el apoyo de todo un pueblo, frustró este malévolo plan fraguado en las oficinas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos.
Han pasado 53 años y este pueblo sigue aquí, enfrentando otras batallas, el mismo pero diferente, inconforme con muchas cosas, pero claro en su rumbo histórico, porque no es capricho de nadie, sino la garantía de cambiar, de ser siempre libres y soberanos, perfectibles pero seguros de que la Cuba de hoy se alza sobre las bases de esa victoria memorable.

Historia, Política

Conmemoran en Guantánamo centenario de la muerte de Pedro Agustín Pérez


Por Singh Castillo

14 de abril de 2014, 09:15 am

Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - Las actividades patrióticas para conmemorar el centenario de la muerte del Mayor General del Ejército Libertador, Pedro Agustín Pérez, comenzaron en la ciudad de Guantánamo, con una ceremonia en el Mausoleo al Mambisado, donde descansan los restos del más insigne luchador del territorio en las guerras por la independencia de Cuba.

Denny Legrá Azahares, primer secretario del Partido Comunista en la provincia más oriental, y el general de brigada Roberto Reyes La O, jefe de la Región Militar, desprendieron las cintas de la ofrenda floral depositada en nombre del pueblo guantanamero en la base del obelisco ubicado en la antigua finca La Confianza.

En ese sitio el adalid mambí se alzó junto a otros revolucionarios el 24 de febrero de 1895, en cumplimiento de la orden dada por José Martí, Delegado del Partido Revolucionario Cubano, para iniciar la Guerra Necesaria en diversos puntos del país. Periquito nació el San Anselmo de los Tiguabos el 29 de abril de 1844 y falleció en su finca de Boca de Jaibo, en la madrugada del 13 de igual mes de 1914.

Fue el hombre que salvó a la Revolución de 1895, según el Historiador de la ciudad de Guantánamo, José Sánchez Guerra, resaltó en la ceremonia, a la que asistieron además la presidenta de la Asamblea provincial del Poder Popular, Nancy Acosta Hernández; así como otros dirigentes del Partido, el Gobierno, la Unión de Jóvenes Comunistas, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y de las organizaciones de masas.

En ese sentido, el orador precisó que las fuerzas insurrectas al mando de Periquito protegieron a los grandes jefes de la Revolución, Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo , tras desembarcar por costas guantanameras en abril de 1895, además de recibir a la expedición que encabezó Calixto García, casi un año después. Su esposa, Juana Pérez, entregó la primera bandera al Héroe Nacional, el 27 de abril de ese año, en Vuelta Corta de Filipinas, cuando ya estaba todos los días en peligro de dar la vida por su país, recordó Sánchez Guerra..

Señaló igualmente que cuando los yanquis intervinieron en la Guerra Necesaria, Pedro Agustín Pérez afirmó que si la independencia de Cuba no era asegurada, continuaría luchando por ella otros 30 años.

Del mismo modo apuntó que Periquito fue el único patriota en ostentar simultáneamente en la Isla los cargos de representante local del Partido Revolucionario Cubano, aprobado por Martí, y el de jefe militar de la conspiración en Guantánamo, designado por Maceo.

En el Mausoleo al Mambisado también estuvieron presentes familiares del glorioso patriota, miembros de la Sociedad Cultural José Martí de La Habana y Guantánamo, vecinos de La Confianza y combatientes de las FAR en la Región Militar Guantánamo.

Otra de las actividades previstas para ensalzar al Mayor General Pedro Agustín Pérez, fue inaugurada en la mañana del domingo la sala nombrada Presencia Mambisa en la Casa Museo dedicada a su memoria en la capital guantanamera.

La muestra exhibirá durante un mes y por primera vez desde 1915 fuera del Museo Bacardí, de la vecina ciudad de Santiago de Cuba, a la silla de montar que utilizara Pedro Agustín Pérez durante la Guerra Necesaria, concluida tristemente en 1898 con la intervención militar yanqui. Asimismo contiene armas y objetos que pertenecieron a miembros del Ejército Libertador en el antiguo Alto Oriente.

En la tarde se prevé trasladar el sable de gala que le perteneció, cuya hoja fue forjada en la Armería de Toledo, España, desde esa institución hasta el céntrico parque José Martí, donde el pueblo guantanamero y sus dirigentes le harán guardia de honor, evocando la figura de Periquito.

Fuente:Telecentro Solvisión

Historia

ANTONIO MACEO, REGRESA A CUBA


En la madrugada del 1ero de abril de 1895 llega a Cuba la expedición de la goleta “Honor”, proveniente de Costa Rica dirigida por Flor Crombet y junto al cual venían un grupo de los más sobresalientes jefes militares cubanos de la anterior insurrección por la independencia: tal vez los nombres más ilustres y necesarios para esa hora de Cuba eran los hermanos Antonio y José Maceo, negros libres que se habían ganado un gran prestigio entre los cubanos independentistas por su apego a los principios de la libertad, la igualdad y el mejoramiento humano.

Ese día fue decisivo, la guerra “Necesaria” a la que había convocado José Martí y que se había iniciado el 24 de febrero de 1895, mantenía un estado latente en la región oriental de Cuba, pero era necesario que se extendiera y se convirtiera en el medio para derrocar al colonialismo español y sus cómplices mayores, la clase rica cubana que en mayoría casi absoluta juró banderas bajo el pendón español.

A volver a Cuba había convocado José Martí a estos grandes jefes mambises, sabía del prestigio y las convicciones ideológicas de estos hombres, de la necesidad de que estuvieran en Cuba al frente de las fuerzas armadas que combatían al régimen colonial y por lo mismo él y Máximo Gómez hacían por aquellos días grandes esfuerzos por también desembarcar en Cuba, diez días después llegaría a la misma zona oriental, un poco más al sur, abrigados por sus convicciones y avalados por una historia que nunca traicionaron.

Historia

JUAN GUALBERTO GÓMEZ (1854-1933)


Hoy se cumplen 81 años de la muerte de Juan Gualberto Gómez, un negro que se hizo a sí mismo, creció frente a los prejuicios de su época y a golpe de inteligencia y prestigio se da un lugar es la Historia de Cuba, no solo por defender los sueños de los de su raza, sino por comprender que la nación es algo más que el grupo en que se nació, sino la conjunción de ideas por el bienestar de todos, ese fue Juan Gualberto, periodista de arraigo, sin más armas que sus palabras y sus razones, para llamar a los suyos a integrarse a una sociedad en la que habían sido esclavos y ciudadanos de segunda, pero que en sus momentos más álgidos y de definiciones, cuando se luchó por la independencia, el negro fue el brazo firme, junto al resto de los cubanos y de entre sus filas surgieron hombres como Antonio y José Maceo, Guillermón Moncada, Quintín Banderas, Juan Gualberto Gómez y muchos otros que hicieron patria.

CON ESE AMOR DE VIDA Y MUERTE

“(Juan Gualberto) quiere a Cuba con ese amor de vida y muerte, y aquella chispa heroica con que la ha de amar en estos días de prueba quien la ame de veras”.

José Martí

Amaya Saborit Alfonso

El 5 de marzo de 1933 falleció un hombre como pocos. A la libertad de su patria, a luchar contra las desigualdades marcadas por la discriminación racial, a combatir la Enmienda Platt, a defender los ideales independentistas y antimperialistas, y a perpetuar los principios martianos, Juan Gualberto Gómez consagró su vida. La dedicó a forjar un camino sin trabas para su nación, declarando, analizando y denunciando con su andamiaje periodístico y voluntad patriótica, ejes que signaron toda su existencia.

Nacido el 12 de julio de 1854 y aunque libre —gracias al sacrificio de sus padres (esclavos domésticos) que pagaron su libertad antes de su nacimiento—Juan Gualberto sufrió las secuelas de lo que significaba ser mulato en una sociedad donde los prejuicios raciales estaban fuertemente arraigados. Por tal motivo, consagró gran parte de su vida a combatirlos y a buscar la igualdad de derechos para mulatos y negros.

Hacia los males que afectaban a su patria dirigió predominantemente su labor periodística, y no claudicó nunca ante las cárceles y destierros a los que inducían sus tan polémicos textos, sino que convirtió su pluma en firme denuncia y en arma vital de la lucha revolucionaria.

Por su vocación patriótica, entereza y semejanza en principios —dispuestos siempre al ser-vicio de la nación— Martí lo consideró, más que amigo, un hermano en ideales. Lo designó re-presentante del Partido Revolucionario Cubano dentro de la isla, preciso delegado para los preparativos de la guerra; y sería a Juan Gualberto a quien le correspondería entonces, el 24 de febrero de 1895, dar la orden del alzamiento.

Tiempo después, Juan Gualberto, electo miembro de la Asamblea Constituyente, sería uno de los que, en 1901, advertiría los tramposos postulados de la Enmienda Platt: “Las cláusulas tercera, sexta, séptima y aún la octava (…) Atentan al principio de soberanía e independencia del pueblo de Cuba a la par que mutilan injustificadamente el territorio de la Patria (…) Reservar a Estados Unidos la facultad de decidir ellos cuándo (…) deben intervenir (…) equivale a entregarles la llave de nuestra casa, para que puedan entrar en ella (… ) con propósitos buenos o malos”.

En febrero de 1933, días antes de morir, Juan Gualberto publicó un artículo donde mostraba la última vez que vio al Apóstol y la carta que recibiera de él. El mensaje martiano desglosaba los más fieles y sinceros deseos de ambos. Deseos que simbolizaban lo que habían sido sus vidas y su más ferviente propósito: “Conquistaremos toda la justicia”.

Entonces recordémoslo así: como el fundador del Periódico La Fraternidad[1][1], como el representante de José Martí en Cuba y del Partido Revolucionario Cubano en la última guerra por la independencia, como el gran opositor a la intervención norteamericana y la repudiable Enmienda Platt, como miembro de la Asamblea Constituyente de 1901, como senador y representante de la Cámara durante la República, y como un cubano que mulato, periodista, martiano y revolucionario labró caminos, “con ese amor de vida y muerte”, hacia una Cuba verdaderamente libre.

Tomado del periódico Granma, versión digital. La Habana, 5/3/2014


[1] Periódico que daba firme voz a los principios independentistas y antirracistas

Historia

CARLOS MANUEL DE CÉSPEDES, 140 AÑOS DE SU MUERTE


José Martí en su peregrinar constante entre los hombres de la emigración que habían peleado en la Guerra Grande, escucha y va haciendo suyas aquellas historias heroicas de la campaña de los cubanos por alcanzar su libertad.

Oye hablar de los padres fundadores, Céspedes, Aguilera, Agramonte, Figueredo, e intenta hacerse una idea testimonial de aquellos hombres que dejaron la comodidad de su clase, para compartir la dignidad de los libres con los humildes labriegos y los esclavos despersonalizados.

En Carlos Manuel de Céspedes y Quesada se detiene, valora la hazaña del alzamiento el 10 de octubre de 1868, rompiendo el titubeo de los comprometidos, su llamado a todos los cubanos a luchar por la independencia de su país y algo más trascendental, liberando a los esclavos de su dotación a quienes llama como iguales al mismo sacrificio; gesto valorado altamente en la historia de Cuba como el comienzo de la abolición de la esclavitud en la isla.

Del testimonio de los que vivieron en el pueblo de Guaimaro el momento de la unidad y de la proclamación de la República en Armas (10 de abril de 1869), parte la valoración patriótica del caudillo bayamés a quien resume en una frase, “Céspedes, si hablaba, era con el acero debajo de la palabra, y mesurado y prolijo” [1] o cuando cita al propia Céspedes: “Decía Céspedes, que era irascible y de genio tempestuoso:-“Entre los sacrificios que me ha impuesto la Revolución el más doloroso para mí ha sido el sacrificio de mi carácter”. Esto es, dominó lo que nadie domina.”[2]

Es en esta decisiva reunión de patricios que José Martí se detiene no solo para exaltar la liberalidad de la Constitución dada a la República en Armas, sino para darnos una idea más completa del hombre a quien cupo la gloria de ser el iniciador de las luchas por la independencia de Cuba y que en esta Asamblea vivió las tensiones de quienes lo sospechaban tirano, desconfiaban de él y no escatimaron mecanismos para refrenar sus ímpetus y sus sueños separatista:

“Momentos después iba de mano en mano la despedida del general en jefe del ejército de Cuba, y jefe de su gobierno provisional. “El curso de los acontecimientos le conduce dócil de la mano ante la república local” : “La Cámara de Representante es la única y suprema autoridad para los cubanos todos”: “El Destino le deparó ser el primero” en levantar en Yara el estandarte de la independencia: “Al Destino le place dejar terminada la misión del caudillo” de Yara y de Bayamo: “Vanguardia de los soldados de nuestra libertad” llama a los cubanos de Oriente: jura “dar mil veces la vida en el sostenimiento de la república proclamada en Guáimaro”.[3]

La nobleza de Céspedes queda reflejada en estas palabras de Martí puesto en el lugar del caudillo que abdica de sus propias ideas para sumarse a las mantenidas por los soñadores idealistas que dibujaron el futuro de la República, sin tener aún República:

“De pie juró la ley de la República el presidente Carlos Manuel de Céspedes, con acentos de entrañable resignación, y el dejo sublime de quien ama a la patria de manera que ante ella depone los que estimó decretos del destino: aquellos juveniles corazones, tocados apenas del veneno del mundo, palpitaron aceleradamente. Y sobre la espada de honor que le tendieron, juró Manuel Quesada no rendirla sino en el capitolio de los libres, o en el campo de batalla, al lado de su cadáver. Afuera, en el gentío, le caían a uno las lágrimas: otro, apretaba la mano a su compañero: otro oró con fervor. Apiñadas las cabezas ansiosas, las cabezas de hacendados y de abogados y de coroneles, las cabezas quemadas del campo y las rubias de la universidad, vieron salir, a la alegría del pueblo, los que de una aventura de gloria entraban en el decoro y obligación de la república, los que llevaban ya en si aquella majestad, y como súbita estatura, que pone en los hombres la confianza de sus conciudadanos.[4]

Días difíciles vendrán para Céspedes, proclamado el primer presidente, pero sujeto a una burocracia parlamentaria y torpe, incapaz de ver que la independencia estaba por hacerse y que aquel titán que ellos ataban a la convencionalismo de una constitución inoportuna, no sería fácil de dominar y pelearía con esas mismas armas que ellos pusieron en sus manos, la legalidad ejecutiva, que Martí supo ver y someter al juicio de la historia:

“El 10 de abril, hubo en Guáimaro Junta para unir las dos divisiones del Centro y del Oriente. Aquélla había tomado la forma republicana; ésta, la militar.- Céspedes se plegó a la forma del Centro. No la creía conveniente; pero creía inconvenientes las disensiones. Sacrificaba su amor propio-lo que nadie sacrifica.

“Se le acusaba de poner a cada instante su veto a las leyes de la Cámara. El decía: “Yo no estoy frente a la Cámara, yo estoy frente a la Historia, frente a mi país y frente a mí mismo. Cuando yo creo que debo poner mi veto a una ley, lo pongo, y así tranquilizo mi conciencia.” La Cámara; ansiosa de gloria-pura, pero inoportuna, hacía leyes de educación y de agricultura, cuando el único arado era el machete; la batalla, la escuela; la tinta, la sangre.-Y venia el veto.

“Que instituyó la forma militar.-El creía que la autoridad no debía estar dividida; que la unidad del mando era la salvación de la revolución; que la diversidad de jefes, en vez de acelerar, entorpecía los movimientos.- El tenía un fin rápido, único: la independencia de la patria. La Cámara tenía otro: lo que será el país después de la independencia. Los dos tenían razón; pero, en el momento de la lucha, la Cámara la tenía segundamente. Empeñado en su objeto, rechazaba cuanto se lo detenía.

“Que se llamó Capitán General.-Temperamento revolucionario: fijó su vista en las masas de campesinos y de esclavos. “A ese nombre están acostumbrados a respetar; pues yo me llamaré con ese nombre. Un cambio necesitaría una explicación. Se pierde tiempo-i Se pierde tiempo! Esta es la explicación de todos sus actos, el pensamiento movedor de todos sus movimientos coléricos y la causa excusadora de todas sus faltas. Concretaba su vida en una frase ¡libres de España!-Cada dificultad le parecía un crimen, cada obstáculo un fratricidio.-El creía: “El medio de la paz es la tribuna”-“El medio de las revoluciones es la acción.“- Un discurso dicho era una legua perdida:-Tanto más admirable en un hombre de ley y de discursos.-Y como Tácito escribió tremendamente, con el lenguaje aglomerado de tantos años en su alma: en Céspedes obraba inquietamente, con la genial vivacidad y bélicos caracteres por tan largos y tan insoportables años contenidos.”[5]

Carlos Manuel de Céspedes murió el 27 de febrero de 1874 emboscado en un intrincado rincón de la Sierra Maestra a donde se había refugiado luego de ser destituido por la Cámara de Representante de la República en Armas, sin escolta, apartado por los mismo hombres que el convocó para esta tarea grande de darle independencia a Cuba.

Acosado por el batallón de San Quintín, no se rindió sino que se batió a tiros con aquella tropa numerosa y murió peleando por los mismos principios de libertad que defendió toda su vida.

Los cubanos le recuerdan como el Padre de la Patria, el iniciador de las luchas por la independencia, el preclaro hombre que dio la libertad a sus esclavos y aceptó humildemente de la Revolución las responsabilidades que le dio.


[1] Obras Completas de José Martí. Tomo IV, pág., 387

[2] Ídem. Tomo 22, pág. 235

[3] Ídem pág. 388

[4] Ídem pág. 389

[5] Estas notas están en unas hojas donde aparece también el borrador de la carta de Martí al general Máximo Gómez, pidiéndole datos sobre Céspedes para un libro que pensaba escribir. Obras Completas de José Martí. Tomo XXII, pág., 235

Historia, José Martí

OTROS ILUSTRES NACIMIENTOS


Orestes López e Israel López, contrabajistas cubanos, nacieron en la Casa Natal de José Martí

La casa marcada con el número 314 de la calle Leonor Pérez, antigua calle de Paula, es célebre en Cuba y en el mundo por en ella vino al mundo el más grande de los cubanos, José Julián Martí Pérez nacido el 28 de enero de 1853.

Tres años después la familia de José Martí se muda y la casa de Paula queda en el anonimato hasta que en 1898, terminada la guerra por la independencia de Cuba, un grupo de emigrados cubanos de Tampa y Cayo Hueso, volvieron a la Habana y buscaron la “Casita de Martí” y la encontraron en buen estado y cumpliendo su anónima labor de inquilinato a la que por más de un siglo la habían dedicado.

Sus dueñas en ese momento de 1898 eran las monjas del Convento de Santa Catalina del Sena, las cuales accedieron a la gestión de estos emigrados para colocar una tarja en la fachada del inmueble que registrara el acontecimiento del nacimiento del Apóstol en aquel lugar.

El 28 de enero de 1899 un numeroso grupo de estos emigrados cubanos y la familia de José Martí se dieron cita en la Casa Natal, para realizar el primer acto público en homenaje a Martí por su cumpleaños y develar la primera tarja que en su honor se erigía en su ciudad, La Habana.

Un año después, otro 28 de enero la Asociación Por Martí compraba la casa y la entrega a doña Leonor Pérez, la madre de Martí para que la viviera. Era una venerable anciana, de poca vista, muchos sufrimientos y grandes dificultades económicas, por lo que al poco tiempo pidió permiso a esa institución para mudarse con su hija Amelia Martí, alquilar la casa que le habían dado y sostenerse con aquella modesta entrada de dinero.

La familia a la que fue alquilada la casa era una familia humilde de mulatos habaneros que vivían de la música y que trajeron al mundo en esta misma casa donde nació José Martí a dos grandes figuras de la música popular, Israel López (Cachao) (1918-2008) y Orestes López (1919-1991).

En 1918 la familia abandona la Casa Natal de José Martí y luego de una reparación capital, la misma es abierta como Museo José Martí el 28 de enero de 1925.

Cultura, Historia

Carlos Manuel de Céspedes, «el que nos echó a vivir a todos»


Martí en su peregrinar constante entre los hombres de la emigración que habían peleado en la Guerra Grande, escucha y va haciendo suyas aquellas historias heroicas de la campaña de los cubanos por alcanzar su libertad.

Oye hablar de los padres fundadores, Céspedes, Aguilera, Agramonte, Figueredo, e intenta hacerse una idea testimonial de aquellos hombres que dejaron la comodidad de su clase, para compartir la dignidad de los libres con los humildes labriegos y los esclavos despersonalizados.

En Carlos Manuel de Céspedes y Quesada se detiene, valora la hazaña del alzamiento el 10 de octubre de 1868, rompiendo el titubeo de los comprometidos, su llamado a todos los cubanos a luchar por la independencia de su país y algo más trascendental, liberando a los esclavos de su dotación a quienes llama como iguales al mismo sacrificio; gesto valorado altamente en la historia de Cuba como el comienzo de la abolición de la esclavitud en la isla.

Del testimonio de los que vivieron en el pueblo de Guaimaro el momento de la unidad y de la proclamación de la República en Armas (10 de abril de 1869), parte la valoración patriótica del caudillo bayamés a quien resume en una frase, “Céspedes, si hablaba, era con el acero debajo de la palabra, y mesurado y prolijo” [1] o cuando cita al propia Céspedes: “Decía Céspedes, que era irascible y de genio tempestuoso:-“Entre los sacrificios que me ha impuesto la Revolución el más doloroso para mí ha sido el sacrificio de mi carácter”. Esto es, dominó lo que nadie domina.”[2]

Es en esta decisiva reunión de patricios que José Martí se detiene no solo para exaltar la liberalidad de la Constitución dada a la República en Armas, sino para darnos una idea más completa del hombre a quien cupo la gloria de ser el iniciador de las luchas por la independencia de Cuba y que en esta Asamblea vivió las tensiones de quienes lo sospechaban tirano, lo desconfiaban y no escatimaron mecanismos para refrenar sus ímpetus y sus sueños separatista:

“Momentos después iba de mano en mano la despedida del general en jefe del ejército de Cuba, y jefe de su gobierno provisional. “El curso de los acontecimientos le conduce dócil de la mano ante la república local” : “La Cámara de Representante es la única y suprema autoridad para los cubanos todos”: “El Destino le deparó ser el primero” en levantar en Yara el estandarte de la independencia: “Al Destino le place dejar terminada la misión del caudillo” de Yara y de Bayamo: “Vanguardia de los soldados de nuestra libertad” llama a los cubanos de Oriente: jura “dar mil veces la vida en el sostenimiento de la república proclamada en Guáimaro”.[3]

La nobleza de Céspedes queda reflejada en estas palabras de Martí puesto en el lugar del caudillo que abdica de sus propias ideas para sumarse a las mantenidas por los soñadores idealistas que dibujaron el futuro de la República, sin tener aún República:

“De pie juró la ley de la República el presidente Carlos Manuel de Céspedes, con acentos de entrañable resignación, y el dejo sublime de quien ama a la patria de manera que ante ella depone los que estimó decretos del destino: aquellos juveniles corazones, tocados apenas del veneno del mundo, palpitaron aceleradamente. Y sobre la espada de honor que le tendieron, juró Manuel Quesada no rendirla sino en el capitolio de los libres, o en el campo de batalla, al lado de su cadáver. Afuera, en el gentío, le caían a uno las lágrimas: otro, apretaba la mano a su compañero: otro oró con fervor. Apiñadas las cabezas ansiosas, las cabezas de hacendados y de abogados y de coroneles, las cabezas quemadas del campo y las rubias de la universidad, vieron salir, a la alegría del pueblo, los que de una aventura de gloria entraban en el decoro y obligación de la república, los que llevaban ya en si aquella majestad, y como súbita estatura, que pone en los hombres la confianza de sus conciudadanos.[4]

Días difíciles vendrán para Céspedes, proclamado el primer presidente, pero sujeto a una burocracia parlamentaria y torpe, incapaz de ver que la independencia estaba por hacerse y que aquel titán que ellos ataban a la convencionalismo de una constitución inoportuna, no sería fácil de dominar y pelearía con esas mismas armas que ellos pusieron en sus manos, la legalidad ejecutiva, que Martí supo ver y someter al juicio de la historia:

“El 10 de abril, hubo en Guáimaro Junta para unir las dos divisiones del Centro y del Oriente. Aquélla había tomado la forma republicana; ésta, la militar.- Céspedes se plegó a la forma del Centro. No la creía conveniente; pero creía inconvenientes las disensiones. Sacrificaba su amor propio-lo que nadie sacrifica.

“Se le acusaba de poner a cada instante su veto a las leyes de la Cámara. El decía: “Yo no estoy frente a la Cámara, yo estoy frente a la Historia, frente a mi país y frente a mí mismo. Cuando yo creo que debo poner mi veto a una ley, lo pongo, y así tranquilizo mi conciencia.” La Cámara; ansiosa de gloria-pura, pero inoportuna, hacía leyes de educación y de agricultura, cuando el único arado era el machete; la batalla, la escuela; la tinta, la sangre.-Y venia el veto.

“Que instituyó la forma militar.-El creía que la autoridad no debía estar dividida; que la unidad del mando era la salvación de la revolución; que la diversidad de jefes, en vez de acelerar, entorpecía los movimientos.- El tenía un fin rápido, único: la independencia de la patria. La Cámara tenía otro: lo que será el país después de la independencia. Los dos tenían razón; pero, en el momento de la lucha, la Cámara la tenía segundamente. Empeñado en su objeto, rechazaba cuanto se lo detenía.

“Que se llamó Capitán General.-Temperamento revolucionario: fijó su vista en las masas de campesinos y de esclavos. “A ese nombre están acostumbrados a respetar; pues yo me llamaré con ese nombre. Un cambio necesitaría una explicación. Se pierde tiempo-i Se pierde tiempo! Esta es la explicación de todos sus actos, el pensamiento movedor de todos sus movimientos coléricos y la causa excusadora de todas sus faltas. Concretaba su vida en una frase ¡libres de España!-Cada dificultad le parecía un crimen, cada obstáculo un fratricidio.-El creía: “El medio de la paz es la tribuna”-“El medio de las revoluciones es la acción.“- Un discurso dicho era una legua perdida:-Tanto más admirable en un hombre de ley y de discursos.-Y como Tácito escribió tremendamente, con el lenguaje aglomerado de tantos años en su alma: en Céspedes obraba inquietamente, con la genial vivacidad y bélicos caracteres por tan largos y tan insoportables años contenidos.”[5]

Las contradicciones y el orgullo quebraron la unidad entre los independentistas cubanos, los días posteriores a la Asamblea de Guaimaro, muchos se dieron cuenta de la inoperancia del sistema adoptado, pero no hubo tiempo, el poderoso Ejército Español, con el apoyo de la oligarquía esclavista criolla, fueron decididos a aplastar a los insurrectos que en el fragor de la lucha convirtieron aquel sueño en una revolución popular, donde lo sectores más humilde fueron tomando mayor protagonismo (campesinos, jornaleros, esclavos liberados por la guerra, negros libres) con destacados jefes surgidos de las filas: Máximo Gómez, Antonio Maceo, Guillermo Moncada, Flor Crombet, José Maceo, todos dispuesto a pelear hasta el final del colonialismo o de sus vidas.

Carlos Manuel de Céspedes pagó con la destitución y el aislamiento aquella rebeldía contra los poderes constituidos e inoperantes, murió en febrero de 1874, solo y emboscado por las fuerzas coloniales.

La Revolución que él inició duró aún cuatro años más, viviendo la contradicción de su debilidad política, frente a la combatividad de sus fogueado Ejército Libertador que no fue derrotado, sino traicionado por la cúpula del mismo gobierno provisional que destituyó a Céspedes.

El Pacto del Zanjón, febrero de 1878, parecía el pálido final a este episodio heroico de nuestra historia, pero un Héroe Popular, crecido en la lucha, invicto y fogueado en la contienda, el Mayor General Antonio Maceo, hombre negro de gran prestigio entre las fuerzas revolucionarias, repudió el Pacto y protagonizó la “Protesta de Baragúa” (marzo de 1878), al decirle al Capitán General Arsenio Martínez Campo, que no habría tregua sin  independencia y  libertad de los esclavos; fue un gesto viril que le dio voz a las fuerzas populares protagonistas de la guerra.


[1] Obras Completas de José Martí. Tomo IV, pág., 387

[2] Ídem. Tomo 22, pág. 235

[3] Ídem pág. 388

[4] Ídem pág. 389

[5] Estas notas están en unas hojas donde aparece también el borrador de la carta de Martí al general Máximo Gómez, pidiéndole datos sobre Céspedes para un libro que pensaba escribir. Obras Completas de José martí. Tomo XXII, pág., 235

Historia, José Martí

TATI BORGES: UN GIGANTE DE LA MEMORIA HISTÓRICA DE GUANTÁNAMO


Lo triste de estar lejos del terruño natal es enterarse de las pérdidas, de los seres que por ley natural de la vida nos dejan y más cuando su impronta no se puede olvidar. Ese es el caso de “Tatí” Borges, el guantanamero conversador y bonachón que podía hacernos la más desconocida anécdota de la ciudad del Guaso, hablar de sus tradiciones, de su heroísmo silencioso y constante y de los días bochornosos en que ostentaba el triste record de tener los mayores prostíbulos de Cuba, tanto en Caimanera, como en Guantánamo, alentados por las “clases vivas” que dependían de los “francos” yanquis[1].

Conversador, así lo recuerdo, afable con todos y con una memoria que no olvidaba una cara o un nombre, es por esto que reproduzco las palabras de José Sánchez Guerra, Historiador de la Ciudad de Guantánamo, para rendir homenaje a este hombre historia en el primer aniversario de su muerte:

TATI BORGES: UN GIGANTE DE  LA MEMORIA HISTÓRICA DE GUANTÁNAMO

Por José SÁNCHEZ GUERRA (Historiador de la ciudad de Guantánamo)

4 de septiembre de 2013, 05:05 pm

Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) -Héctor Renán Borges Vicente, Tati reconocido como uno de los promotores más destacados de la cultura cubana en la región, fue sin dudas la persona que más conocimientos poseía sobre los carnavales  de Guantánamo.

Nacido en esta provincia, el 26 de octubre de 1928,  y fallecido hace apenas un año, heredó el patriotismo de su abuelo, José Carmelo Borges, un teniente  mambí que influyó en su formación y quien le trasmitió el amor que los cubanos debíamos tener de la historia.

Tati Borges por su destacada labor recibió La Fama, Símbolo de la ciudad de Guantánamo.

Estudió en el Instituto de Segunda Enseñanza. Laboró un largo periodo en la base naval de Guantánamo , enclave militar estadounidense en la bahía del territorio más oriental, donde aprendió el idioma inglés y se incorporó a las luchas reivindicativas de demandas sociales y políticas.

Consciente de la situación política y económica que atravesaba el país, en 1957, se incorpora al Movimiento 26 de Julio, organización encubierta donde cumplimenta diversas misiones, como fueron extraer recursos bélicos de la base imperialista, y  de  locutor de la emisora clandestina que salió al aire en la ciudad en mayo de ese año.

En 1959, después del triunfo, continuó trabajando en la  base yanqui, donde prestó valiosos servicios a la patria, e  ingresó a la compañía de la Milicias Nacionales Revolucionarias que se  creó con los trabajadores del enclave. Fue expulsado después por la digna posición que mantuvo en defensa de la política del nuevo estado revolucionario.

Graduado de de Historia y Geografía, se desempeñó con éxito como profesor en la Facultad Obrera y Campesina y  participó como delegado en abril de 1971, en el Primer Congreso de Educación y Cultura.

Acogió de manera profesional la alocución radial, convirtiéndose en uno de los locutores más destacado del terruño, de manera especial la población escuchaba su programa nocturno  ¨ Postales de la Ciudad ¨, espacio en que Tati de manera locuaz y atrayente, iba emanando, como solo él sabía hacerlo, hechos y sucesos  históricos de la ciudad.

En los años noventa, sus valoraciones se escucharon con respeto en toda Cuba, cuando representando a la provincia, estuvo presente, como Testigo, en el Tribunal Internacional, organizado en La Habana, que condenó los asesinatos y otros actos terroristas dirigidos desde Miami, algunos de los cuales tuvieron como escenario la base naval del sur de Oriente.

Recibió La Fama, símbolo de la ciudad de Guantánamo, y el 19 de julio del 2010, en la actividad nacional por el Día del Historiador Cubano, recibió el diploma Emilio Roig Leuchering, que otorga la UNHIC a las personas que se destacan en la promoción y divulgación del ideario antiimperialista.

Es inevitable que los historiadores guantanameros recordemos con nostalgia cada año, su fecunda presencia en el evento 11 de Abril, en Playita de Cajobabo, junto a Rolando Quintero Mena, Maday Castillo Frómeta, Cristina González Riffá y Luis Felipe Guerra, imágenes que son símbolos guantanameros de la noble y vital tarea de proteger la memoria histórica del Alto Oriente Cubano.

A finales de agosto del 2012, aproximadamente una semana antes que ocurriera su deceso, lo visité. Se encontraba allí, en su casa de la calle San Gregorio, entre sus viejos papeles, el hombre de la más rica memoria de Guantánamo, dijo sentirse angustiado por las penas de la vejez. Conversamos largamente y observé en sus ojos cansados, el brillo infinito que solo trasmiten las personas que amamos la memoria histórica de la nación. Al despedirme, me acompañó penosamente hasta la puerta, no obstante sus 84 años, expresó sentirse dispuesto a cumplir nuevas tareas que le encargara la Unión de Historiadores.

Unos días después, el 4 de septiembre, recibíamos la noticia de su fallecimiento. Desaparecía  físicamente el hombre del entusiasmo infinito, revolucionario de primera fila, la memoria personal más fecunda de la ciudad.

Tomado del periódico Venceremos (versión digital)


[1] Los fines de semana miles de marines de la Base Naval recibían franco y se desparramaban por Caimanera y Guantánamo en son de conquista, no solo limitado a las “zonas de tolerancia” sino a toda la ciudad, armando broncas, borrachos y en ocasiones faltándole en respeto a las mujeres decente.

Historia

EL ALDABONAZO DE CHIBÁS


Los cubanos hemos olvidado un poco a este hombre carismático y combativo que a finales de la década del 40 y principios de los 50 vertebró un movimiento popular de masas tendiente a limpiar la cara de la política tradicional de esa época, tan marcada por las componendas y corrupción de los grupos que llegaban al poder y de los que aspiraban a llegar a él para lo mismo, meter la mano en el exiguo “presupuesto público” que sin vergüenza ninguna se robaban para beneficio personal.

“Vergüenza contra dinero” fue el lema anticorrupción que defendió Eduardo Chibás y una escoba era el símbolo de este dirigente honesto, defensor de los intereses del pueblo.

Para los que sueñan con una vuelta al capitalismo sería importante una lectura de este trabajo que trascribo y de otros que abundan en libros y periódicos sobre aquella República de vergüenzas, que el pueblo desmanteló un 1 de enero de 1959:

“El domingo 5 de agosto de 1951 ante los micrófonos de la emisora radial CMQ, mientras arremetía contra la corrupción en el seno del gobierno de Carlos Prío, el líder político Eduardo Chibás expresó: ¡Pueblo de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta! ¡Este es mi último aldabonazo! Acto seguido se disparó un tiro, de cuya herida murió el 16 de agosto, próximo a cumplir 44 años de edad.

“Santiaguero de cuna, estudiante universitario en tiempos de Mella, luchador contra la tiranía machadista, tuvo la idea de fundar un movimiento político que se propusiera adecentar la vida pública de la nación, erradicar la corrupción en la administración del Estado y dar espacio a una real participación ciudadana en los asuntos de gobierno. Fue así como el 15 de mayo de 1947 fundó el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), con el cual se presentó como candidato presidencial a las elecciones de 1948; las cuales, sin bien perdió, lo situaron como la figura más respetada y carismática de la oposición.

“En 1950 accedió a un escaño en el Senado con una votación que permitía conjeturar su victoria en las siguientes elecciones para la Presidencia. Con su capacidad de comunicador y empleando el lema Vergüenza contra dinero, congregaba a las masas en torno al Partido Ortodoxo, de rápido crecimiento y raigambre popular. A la vera del líder comenzó a actuar la Juventud Ortodoxa, con una tendencia mucho más radical.

“Al valorar el impacto de ese liderazgo, el intelectual Fernando Martínez Heredia escribió: “Chibás levantó una masa enorme de pueblo hacia el ejercicio de la ciudadanía y la conciencia de que era posible acabar con el estado de cosas vigente, obtener toda la independencia y la justicia, y echar adelante el destino de Cuba. Denunció al imperialismo y reivindicó la necesidad de que Cuba rompiera su yugo neocolonial. (…) La muerte detuvo su actuación y su conducción, pero quedó como un heraldo de la soberanía del pueblo y la acción ciudadana, y como una figura moral que exigía sacar al país del pantano. Seguramente no lo previó, pero fue el primer reclutador para las huestes que hicieron la insurrección que desencadenó un proceso revolucionario que fue muchísimo más lejos que lo que Chibás se propuso”.

“Entre las filas de la Ortodoxia se hallaba un joven abogado, ya destacado por su impronta rebelde en los años universitarios: Fidel Castro Ruz.

“El 16 de enero de 1959, pocos días después de la entrada victoriosa de la Revolución triunfante en La Habana, Fidel dijo ante la tumba de Eduardo Chibás: “Pero hoy es como resumen de toda la historia, la historia de la Revolución, la historia del 26 de Julio, que tan ligada está a la historia de esta tumba, que tan ligada está al recuerdo de quien descansa en esta tumba, que tan íntimamente ligada está a la ideología, a los sentimientos y a la prédica de quien descansa en esta tumba, porque debo decir que sin la prédica de Chibás, que sin lo que Chibás hizo, que sin el civismo y la rebeldía que despertó en la juventud cubana, el 26 de Julio no hubiera sido posible”.”

Tomado de la versión digital del periódico Granma, 16/8/2013

Historia

GRANDE, ENTERO Y LUCIDO


Las últimas reflexiones de Fidel al filo de sus 87 años, nos dejan claro el pensamiento irreductible de un hombre que mira el mundo y a la historia desde la altura de su edad y la experiencia de haber sido protagonista de grandes acontecimientos del devenir humano. Esto es un regalo que quiero compartir con ustedes:

Las verdades objetivas y los sueños

La especie humana reafirma con frustrante fuerza que existe desde hace aproximadamente 230 mil años. No recuerdo afirmación alguna que alcance más edad. Sí existieron otros tipos de humanos, como los Neandertales de origen europeo; o un tercero, el homínido de Denisova al norte de Asia pero, en ningún caso, existen fósiles más antiguos que los del Homo Sapiens de Etiopía.

Tales restos, en cambio, existen de numerosas especies entonces vivas, como los dinosaurios, cuyos fósiles datan de hace más de 200 millones de años. Muchos científicos hablan de su existencia antes del meteorito que impactó en el Istmo de Tehuantepec provocando la muerte de aquellos, algunos de los cuales medían hasta 60 metros de largo.

Es conocida igualmente la prehistoria del planeta que hoy habitamos, desprendido de la nebulosa solar y su enfriamiento como masa compacta casi llana, constituida por un número creciente de materias bien definidas que poco a poco adquirirían rasgos visibles. Tampoco se sabe todavía cuántas faltan por descubrir, y los insólitos usos que la tecnología moderna puede aportar a los seres humanos.

Se conoce que las semillas de algunas plantas comestibles fueron descubiertas y comenzaron a utilizarse hace alrededor de 40 mil años. Existe también constancia de lo que fue un calendario de siembra grabado en piedra hace aproximadamente 10 mil años.

Las ciencias deben enseñarnos a todos a ser sobre todo humildes, dada nuestra autosuficiencia congénita. Estaríamos así más preparados para enfrentar e incluso disfrutar el raro privilegio de existir.

En el mundo explotado y saqueado viven incontables personas generosas y sacrificadas, especialmente las madres, a las que la propia naturaleza dotó de especial espíritu de sacrificio.

El concepto de padre, que no existe en la naturaleza, es, en cambio, fruto de la educación social en los seres humanos y se observa como norma en cualquier rincón, desde el ártico, donde se encuentran los esquimales, hasta las selvas más tórridas de África en las que las mujeres no solo cuidan de la familia, sino también laboran la tierra para producir alimentos.

Quien lee las noticias que todos los días llegan sobre viejos y nuevos comportamientos de la naturaleza y los descubrimientos de los métodos para enfrentar lo de ayer, hoy y mañana, comprendería las exigencias de nuestro tiempo.

Los virus se transforman de forma inesperada y golpean las plantas más productivas o los animales que hacen posible la alimentación humana, lo que torna más insegura y costosa la salud de nuestra especie, genera y agrava las enfermedades, sobre todo, en los mayores o los más pequeños.

¿Cómo enfrentar con honor el número creciente de obstáculos que los habitantes del planeta sufren?

Pensemos que más de doscientos grupos humanos se disputan los recursos de la Tierra. El patriotismo es simplemente el sentimiento solidario más amplio alcanzado. Nunca digamos que fue poco. Con seguridad se inició por las actividades familiares de grupos reducidos de personas que los escritores de la historia calificaron de clan familiar, para recorrer el camino de la cooperación entre grupos de familias que colaboraban entre sí para cumplimentar las tareas a su alcance. Hubo lucha entre grupos de familias en otras etapas, hasta alcanzar niveles superiores de organización como sin duda fue la tribu. Transcurrieron más de cien mil años. Los recuerdos escritos en sofisticados pergaminos datan, sin embargo, de no más de 4 mil años.

La capacidad humana para pensar y elaborar ideas era ya notable, y no creo sinceramente que los griegos eran menos inteligentes que el hombre actual. Sus poemas, sus textos filosóficos, sus esculturas, sus conocimientos médicos, sus juegos olímpicos; sus espejos, con los que incendiaban naves adversarias concentrando los rayos solares; las obras de Sócrates, Platón, Aristóteles, Galeno, Arquímedes y otros llenaron de luz el mundo antiguo. Eran hombres de inusual talento.

Arribamos, tras un largo camino, a la etapa contemporánea de la historia del hombre.

Días críticos no tardaron en presentarse para nuestra Patria, a 90 millas del territorio continental de Estados Unidos, después que una profunda crisis golpeó a la URSS.

Desde el 1ro de enero de 1959 nuestro país asumió el mando de su propio destino tras 402 años de coloniaje español y 59 como neocolonia. Ya no existíamos como indígenas que no hablaban siquiera el mismo idioma; éramos una mezcla de blancos, negros e indios que integrábamos una nación nueva con sus virtudes y sus defectos como todas las demás. Huelga decir que imperaban en la isla la tragedia del desempleo, el subdesarrollo y un pobrísimo nivel de educación. Poseían conocimientos inculcados por la prensa y la literatura dominante en Estados Unidos, que desconocía, si es que no despreciaba, los sentimientos de una nación que combatió con las armas durante décadas por la independencia del país, y al final incluso contra cientos de miles de soldados al servicio de la metrópolis española. Es preciso no olvidar la historia de la “Fruta Madura”, imperante en la mentalidad colonialista de la poderosa nación vecina que hizo prevalecer su fuerza y negaba al país no solo el derecho a ser libre hoy, mañana y siempre, sino que pretendía anexar nuestra isla al territorio de ese poderoso país.

Cuando en el puerto de La Habana estalla el acorazado norteamericano Maine, el ejército español, integrado por cientos de miles de hombres, estaba ya derrotado, como un día los vietnamitas derrotaron a base de heroísmo el poderoso ejército dotado de sofisticado armamento, incluido el “Agente Naranja” que a tantos vietnamitas afectó para toda su vida, y Nixon, más de una vez, estuvo tentado al uso de las armas nucleares contra aquel pueblo heroico. No en balde luchó por ablandar a los soviéticos con sus discusiones sobre la producción de alimentos en aquel país.

Dejaría de ser diáfano si no señalo un momento amargo de nuestras relaciones con la URSS. Eso derivó de la reacción que tuvimos al conocer la decisión de Nikita Jruschov a raíz de la Crisis de Octubre de 1962, de la que el próximo mes de octubre se cumplirán 51 años.

Cuando supimos que Jruschov había acordado con John F. Kennedy la retirada de los proyectiles nucleares del país, publiqué una nota con los 5 Puntos que consideré indispensables para un acuerdo. El jefe soviético conocía que inicialmente nosotros advertimos al Mariscal jefe de la cohetería soviética que a Cuba no le interesaba aparecer como emplazamiento de cohetes de la URSS, dada su aspiración a ser ejemplo para los demás países de América latina en la lucha por la independencia de nuestros pueblos. Pero a pesar de eso el Mariscal jefe de tales armas, una persona excelente, insistía en la necesidad de contar con algún arma que persuadiera a los agresores. Al insistir él en el tema, le expresé que si a ellos les parecía una necesidad imprescindible para la defensa del socialismo, se trataba ya de otra cosa, porque éramos por encima de todo revolucionarios. Le pedí dos horas para que la Dirección de nuestra Revolución tomara una decisión.

Jruschov se había portado con Cuba a gran altura. Cuando Estados Unidos suspendió totalmente la cuota azucarera y bloqueó nuestro comercio, él decidió comprar lo que dejara de adquirir ese país, y a los mismos precios; cuando meses después aquel país nos suspendió las cuotas de petróleo, la URSS nos suministró las necesidades de ese vital producto sin lo cual nuestra economía sufriría un gran colapso: una lucha a muerte se habría impuesto, ya que Cuba jamás se rendiría. Los combates habrían sido muy sangrientos, tanto para los agresores como para nosotros. Habíamos acumulado más de 300 mil armas, incluyendo las 100 mil que le ocupamos a la tiranía batistiana.

El líder soviético había acumulado gran prestigio. A raíz de la ocupación del Canal de Suez por Francia e Inglaterra, las dos potencias que eran propietarias del canal, con el apoyo de fuerzas israelitas, atacaron y ocuparon aquella vía. Jruschov advirtió que usaría sus armas nucleares contra los agresores franceses y británicos que ocuparon ese punto. Estados Unidos, bajo la dirección de Eisenhower, no estaba dispuesto en ese momento a involucrarse en una guerra. Recuerdo una frase de Jruschov por aquellos días: “nuestros cohetes pueden darle a una mosca en el aire”.

No mucho tiempo después, el mundo se vio envuelto en un gravísimo peligro de guerra. Desgraciadamente fue el más grave que se ha conocido. Jruschov no era un líder cualquiera, durante la Gran Guerra Patria se había destacado como Comisario Jefe de la defensa de Stalingrado, actual Volgogrado, en la batalla más dura que se ha librado en el mundo con la participación de 4 millones de hombres. Los nazis perdieron más de medio millón de soldados. La Crisis de Octubre en Cuba le costó el cargo. En 1964, fue sustituido por Leonid Brezhnev.

Se suponía que, aunque a un precio alto, Estados Unidos cumpliría su compromiso de no invadir Cuba. Brezhnev desarrolló excelentes relaciones con nuestro país, nos visitó el 28 de enero de 1974, desarrolló el poderío militar de la Unión Soviética, entrenó en la escuela militar de su gran país a muchos oficiales de nuestras Fuerzas Armadas, continuó el suministro gratuito de armamento militar a nuestro país, promovió la construcción de una central electronuclear de enfriamiento por agua, en la que se aplicaban las máximas medidas de seguridad y le dio apoyo a los objetivos económicos de nuestro país.

A su muerte, el 10 de noviembre de 1982, le sucedió Yuri Andrópov, director de la KGB, quien presidió los funerales de Brezhnev y tomó posesión como Presidente de la URSS. Este era un hombre serio, así lo aprecio, y también muy franco.

Nos dijo que si éramos atacados por Estados Unidos deberíamos luchar solos. Le preguntamos si podían suministrarnos las armas gratuitamente como hasta ese momento. Respondió que sí. Le comunicamos entonces: “no se preocupe, envíenos las armas que de los invasores nos ocupamos nosotros”.

Sobre este tema solo un mínimo de compañeros estuvimos informados ya que era muy peligroso que el enemigo dispusiera de esta información.

Decidimos solicitar a otros amigos las armas suficientes para contar con un millón de combatientes cubanos. El compañero Kim II Sung, un veterano e intachable combatiente, nos envió 100 mil fusiles AK y su correspondiente parque sin cobrar un centavo.

¿Qué contribuyó a desatar la crisis? Jruschov había percibido la clara intención de Kennedy de invadir a Cuba tan pronto estuvieran preparadas las condiciones políticas y diplomáticas, especialmente después de la aplastante derrota de la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos, escoltada por buques de asalto de la Infantería de Marina y un portaaviones yankis. Los mercenarios controlaban el espacio aéreo con más de 40 aviones entre bombarderos B-26, aviones de transporte aéreo y otros de apoyo. Un ataque sorpresivo previo, a la principal base aérea, no encontró nuestros aviones alineados, sino desperdigados en diversos puntos, los que podían moverse y los que carecían de piezas. Apenas afectaron algunos. El día de la invasión traicionera nuestras naves estaban en el aire antes del amanecer en dirección a Playa Girón. Digamos solo que un honesto escritor norteamericano describió aquello como un desastre. Baste decir que al final de aquella aventura solo dos o tres de los expedicionarios pudieron regresar a Miami.

La invasión programada por las fuerzas armadas de Estados Unidos contra la isla habría sufrido grandes bajas, muy superiores a los 50 mil soldados que perdieron en Vietnam. No tenían entonces las experiencias que adquirieron más tarde.

Se recordará que el 28 de octubre de 1962 yo declaré que no estaba de acuerdo con la decisión inconsulta e ignorada por Cuba de que la URSS retiraría sus proyectiles estratégicos, para los cuales se estaban preparando las rampas de lanzamiento que serían un total de 42. Al líder soviético le expliqué que ese paso no había sido consultado con nosotros, requisito esencial de nuestros acuerdos. En una frase está la idea: “Usted puede convencerme de que estoy equivocado, pero no puede decirme que estoy equivocado sin convencerme”, y enumeré 5 Puntos que se mantenían intocables: Cese del Bloqueo económico y de todas las medidas de presión comercial y económica que ejercen los Estados Unidos en todas partes del mundo contra nuestro país; cese de todas las actividades subversivas, lanzamiento y desembarco de armas y explosivos por aire y por mar, organización de invasiones mercenarias, filtración de espías y saboteadores, acciones todas que se llevan a cabo desde el territorio de los Estados Unidos y de algunos países cómplices; cese de los ataques piratas que se llevan a cabo desde las bases existentes en Estados Unidos y Puerto Rico; cese de todas las violaciones de nuestro espacio aéreo y naval por aviones y navíos de guerra norteamericanos; y la retirada de la Base Naval de Guantánamo y devolución del territorio cubano ocupado por los Estados Unidos.

Es harto conocido igualmente que el periodista francés Jean Daniel había entrevistado al presidente Kennedy después de la Crisis de Octubre; este le contó la experiencia muy dura que había vivido, y le había preguntado si yo realmente conocía el peligro de aquel momento. Le pidió al reportero francés que viajase a La Habana, hablara conmigo y esclareciese esa interrogante.

Este viajó a La Habana y pidió la entrevista. Lo cité esa noche y le transmití que deseaba verlo y conversar con él sobre el tema, y le sugerí conversar en Varadero. Llegamos al lugar y lo invité a almorzar. Era el mediodía. Puse un radio y en ese instante un despacho glacial informa que el Presidente había sido asesinado en Dallas.

Prácticamente ya no había de qué hablar. Yo, desde luego, le pedí que me hablara de su conversación con Kennedy; él estaba realmente impresionado con su contacto. Me dijo que Kennedy era una máquina de pensar, estaba realmente traumatizado. No volví a verlo. Por mi parte investigué lo que pude, o más bien supuse lo que pasó ese día. Fue rara la conducta de Lee Harvey Oswald. Supe que este había tratado de visitar Cuba no mucho tiempo antes del asesinato de Kennedy, y se supone que disparó con un rifle semiautomático de mira telescópica contra un blanco en movimiento. De sobra conozco el empleo de esa arma. La mirilla, cuando se hace un disparo, se mueve y el blanco se pierde un instante; lo que no ocurre con otro tipo de sistema de puntería de cualquier fusil. La telescópica, de varios poderes, es muy precisa si el arma se apoya, pero estorba cuando se hace con un objetivo en movimiento. Se dice que fueron dos los disparos mortales consecutivos en fracción de segundos. La presencia de un lumpen conocido por su oficio, que mata a Oswald nada menos que en una estación de policía, conmovido por el dolor que estaría sufriendo la esposa de Kennedy, parece una cínica broma.

Johnson, un buen magnate petrolero, no perdió un minuto en tomar el avión en dirección a Washington. No quiero hacer imputaciones; es asunto de ellos, pero se trata de que en los planes estaba involucrar a Cuba en el asesinato de Kennedy. Más tarde, transcurridos los años, me visitó el hijo del Presidente asesinado y cenó conmigo. Era un joven lleno de vida que le gustaba escribir. Poco tiempo después, viajando en noche tempestuosa hacia una isla vacacional en un sencillo avión, al parecer no encontraron la meta y se habían estrellado. También conocí en Caracas a la esposa y los hijos pequeños de Robert Kennedy, quien fue fiscal, y negociador con el enviado de Jruschov y había sido asesinado. Así marchaba desde entonces el mundo.

Muy próximo ya a terminar este relato, que coincide con el 13 de agosto, 87 aniversario de su autor, ruego se me excuse de cualquier imprecisión. No he tenido tiempo de consultar documentos.

Los despachos cablegráficos casi diariamente hablan de preocupantes temas que se acumulan en el horizonte mundial.

Noam Chomsky, según el sitio Web del canal de televisión Rusia Today, expresó: “La política de Estados Unidos está diseñada para que aumente el terror”.

“Según el prestigioso filósofo, la política de EE.UU. está diseñada de manera que aumenta el terror entre la población. ‘EE.UU. está llevando a cabo la campaña terrorista internacional más impresionante jamás vista [¼ ], la de los drones y la campaña de las fuerzas especiales’¼

“La campaña de drones está creando potenciales terroristas.”

“A su juicio, es absolutamente asombroso que el país norteamericano lleve a cabo por un lado una campaña de terror masivo, que pueda generar potenciales terroristas en contra de uno mismo, y por otro proclame que es absolutamente necesario contar con vigilancia masiva para proteger contra el terrorismo.”

“Según Chomsky, existen numerosos casos similares. Uno de los más llamativos, en su opinión, es el de Luis Posada Carriles, acusado por Venezuela de la participación en un atentado contra un avión en el que murieron 73 personas.”

Hoy guardo un especial recuerdo del mejor amigo que tuve en mis años de político activo —quien muy humilde y pobre se fraguó en el Ejército Bolivariano de Venezuela—, Hugo Chávez Frías.

Entre los muchos libros que he leído, impregnados de su lenguaje poético y descriptivo, hay uno que destila su rica cultura y su capacidad de expresar en términos rigurosos su inteligencia y sus simpatías a través de las más de dos mil preguntas formuladas por el periodista, también francés, Ignacio Ramonet.

El 26 de Julio de este año, cuando visitó a Santiago de Cuba con motivo del 60 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos M. de Céspedes, me dedicó su último libro: Hugo Chávez Mi primera vida.

Experimenté el sano orgullo de haber contribuido a la elaboración de esa obra, porque Ramonet me sometió a ese cuestionario implacable, que pese a todo sirvió para entrenar al autor en esa materia.

Lo peor es que no había concluido mi tarea como dirigente cuando le prometí revisarlo.

El 26 de julio de 2006 enfermé gravemente. Apenas comprendí que sería definitivo no vacilé un segundo en proclamar el día 31 que cesaba en mis cargos como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y propuse que el compañero designado para ejercer esa tarea procediera de inmediato a ocuparlo.

Me restaba concluir la revisión prometida de Cien horas con Fidel. Estaba acostado, temía perder el conocimiento mientras dictaba y a veces me quedaba dormido. No obstante, día por día respondía a las endiabladas preguntas que me parecían interminablemente largas; pero persistí hasta que terminé.

Estaba lejos de imaginar que mi vida se prolongaría otros siete años más. Solo así tuve el privilegio de leer y estudiar muchas cosas que debí aprender antes. Pienso que los nuevos descubrimientos nos han sorprendido a todos.

De Hugo Chávez faltaron muchas preguntas por responder, desde el momento más importante de su existencia, cuando tomó posesión de su cargo como Presidente de la República de Venezuela. No existe una sola pregunta que responder en los más brillantes momentos de su vida. Los que lo conocieron bien saben la prioridad que daba a esos desafíos ideológicos. Hombre de acción e ideas, lo sorprendió un tipo de enfermedad sumamente agresiva que le hizo sufrir bastante, pero enfrentó con gran dignidad y con profundo dolor para familiares y amigos cercanos que tanto amó. Bolívar fue su maestro y el guía que orientó sus pasos en la vida. Ambos reunieron la grandeza suficiente para ocupar un lugar de honor en la historia humana.

Todos esperamos ahora Hugo Chávez Mi segunda Vida. Sin él, la más auténtica de las historias nadie podría escribirla mejor.

Fidel Castro Ruz
Agosto 13 de 2013
9 y 5 p.m.

Tomado de la edición digital del periódico Granma, 14/8/2013

Historia, Política

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