Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Historia

ANTONIO MACEO EL CUBANO INTRANSIGENTE



Hoy se cumplen 160 años de la muerte en combate del Mayor General del Ejército Libertador Cubano, Antonio Maceo Grajales, Lugarteniente General del Ejército Libertador, y la figura más relevante entre los negro y mulatos que secundaron las luchas independentistas en Cuba.

Su trayectoria marcada por una hoja de servicio intachable a favor de la emancipación de Cuba y de la abolición de la esclavitud, está jalonada por hitos inolvidables como la “Protesta de Baraguá” el digno acto de oponerse al pacto de la Revolución Independentistas con la metrópoli española, sin lograr ni la independencia, ni la libertad de los esclavos, en 1878, acto que lo colocó ya no solo entre los más destacados jefes militares cubanos, sino como la figura política más importante dentro de aquella generación que se levantó en armas por la independencia de Cuba.

Antonio fue el paradigma más alto de cubano, dedicado a Cuba, soldado por ella, leal y respetuoso con las instituciones que le iban naciendo a la Revolución independentista, orgulloso e inteligente, capaz de ganar su liderazgo, no solo por los méritos de guerra, sino por su dote de estratega, su capacidad de mando y su ejemplo.

Maceo tiene tanta fuerza en la mente como en el brazo, de esta manera lo describe José Martí, rompiendo el mito reduccionista del sublime guerrero capaz del sacrificio pero sin una formada idea de lo que quiere en esa lucha larga y consagra a la que se entregó su familia desde 1868, cuando acudieron al llamado que les hacía Carlos Manuel de Céspedes para luchar por la libertad de Cuba y la redención de los esclavos.

De la claridad de su pensamiento político deja Maceo muchas pruebas a lo largo de su actuar en las luchas por la independencia, Baraguá, había sido el ejemplo claro de que era el representante de las ideas más radicales en estas luchas y así lo ratifica en carta a los Delegados de la Asamblea Constituyente de Jimaguayú, el 30 de septiembre de 1895:

“Permitidme, pues, ciudadanos Representantes, que os haga presente la expresión de agradecimiento que me anima con vosotros, motivado por el honor que me habéis discernido al concederme el nombramiento de Lugar Teniente General del Ejército Libertador. Y al aceptar cargo tan honroso como éste, que aumenta la responsabilidad que tengo contraída ante mis compatriotas, permitidme también que os reitere la protesta y obediencia a las leyes que emanan de la voluntad popular (…) Fundemos la República sobre la base inconmovible de la igualdad ante la ley. Yo deseo vivamente que ningún derecho o deber, título, empleo o grado alguno exista en la República de Cuba como propiedad exclusiva de un hombre, creada especialmente para él e inaccesible por consiguiente a la totalidad de los cubanos…”

Estaba consciente de las intenciones anexionistaS de los Estados Unidos y de la clase aristocrática cubana, por ello siempre rechazó esa posibilidad y dejó siempre bien claro su posición:

“Los americanos y los españoles podrán concertar los pactos que quieran, pero Cuba es libre dentro de breve término y puede reírse de negociaciones que no favorezcan su emancipación.”(12 de junio de 1896)

“De España jamás esperé nada; siempre nos ha despreciado, y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista con el filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejecutarlos. Tampoco espero nada de los americanos; todo debemos fiarlo a nuestros esfuerzos; mejor es subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso.” (14 de julio de 1896).

Esas eran las ideas claras de Mayor General Antonio Maceo. Digno hijo de Santiago de Cuba, surgido de la humilde cuna de una familia campesina, numerosa y negra, consagrada a Cuba y al logro de una patria no solo libre en lo político, sino basada en la igualdad de derechos de todos sus hijos.

Historia

FIDEL DILE A MARTÍ…


Homenaje de pueblo en un twitter de un “Pedro el Loco”, que pudiera ser un “Liborio” o un “Loquito” de Nuez, figuras símbolos del pueblo que se unen en este hermoso mensaje para la eternidad: “FIDEL DILE A MARTÍ QUE LO LOGRAMOS QUE HICIMOS UNA PATRIA “CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS”

Historia

LA INVASIÓN INGLESA A GUANTÁNAMO


La bahía de Guantánamo permaneció durante cerca de tres siglo en el olvido de las autoridades españolas que apenas la utilizaban para explotar sus productivas salinas y no tenían en ella ni siquiera una guarnición para resguardarla de contrabandistas y piratas. Por esa razón fue tenida en cuenta por el almirante inglés Edward Vernon y el general Wenworth[1] en su aventura caribeña por ocupar algunas posiciones españolas en esta parte del mundo.

El 18 de julio de 1741 una poderosa flota inglesa capitaneada por Vernon ocupan la bahía de Guantánamo y crean un incipiente poblado al que dieron el nombre de Cumberlad[2], su fin estratégico era la ocupación de la ciudad de Santiago de Cuba, sorprendiéndola por tierra por donde era más vulnerable.

Cinco mil soldados ingleses muchos de ellos reclutados en las colonias de Norteamérica emprenden un rápido avance hacia Santiago confiando en el factor sorpresa para lograr sus planes.

Enterado el gobernador español de Santiago movilizó a las milicias y sus escasas fuerzas militares para cortar el paso del invasor, que tuvo su primer encuentro con las milicias de Tiguabos, quienes lo emboscaron e hicieron retroceder hacia la bahía hostigado por estos criollos, conocedores del terreno que no le dieron tregua, ni le permitieron abastecerse en estas tierras inhóspitas.

Las fuerzas invasoras tuvieron que refugiarse en su campamento y permanecer a la defensiva frente a los combativos milicianos que no le permitían moverse ni para abastecerse de agua. El clima de estos duros días de agosto fue otro factor que tuvieron que enfrentar los soldados ingleses que permanecieron en su campamento a la espera de ser reforzado desde la colonia de Jamaica

El 27 de noviembre de 1741, amparados por la noche, las fuerzas invasoras evacuan sus posiciones en la bahía, partiendo rumbo a Jamaica. Dejaban atrás alrededor de dos mil cadáveres de los cinco mil efectivos que desembarcaron y dejando en su campamento armas y víveres, lo que dice mucho a cerca de la resistencia de los criollos de esta zona, junto a las fuerzas del rey de España para sacar a los ingleses de estos territorios.


[1] Nacido en las colonias inglesas de Norteamérica

[2] En honor al Duque de Cumberlad, hermano del rey Jorge de Inglaterra

Historia

GUANTÁNAMO, LA PRECIADA BAHÍA


Escudo de la ciudad de Guantánamo

Las primeras menciones a esta región del oriente cubano fueron en las cartas del Adelantado Diego Velázquez nombrándolo como Guantabano, toponímico utilizado por los aborígenes de la zona para nombrar esta exuberante región cruzada por varios ríos que nacen en las montañas y desaguan en su bahía y sus alrededores.

Guantabano significa tierra de los ríos o tierra entre ríos y mantuvo el nombre primero para el río más largo de la región, el Guantánamo y luego dando nombre a esta zona alrededor de la bahía que recibió este nombre, que permaneció casi despoblada desde la conquista hasta principios del siglo XIX.

La población más antigua de la zona es la de Tiguabo, un pequeño caserío en el hato del mismo nombre que tenía un camino que unía al poblado del Caney con la bahía de Guantánamo y cuyo origen se remonta a las primeras décadas de la conquista.

Esta era tierra de aborígenes y mestizos de negro mezclados con españoles, tierra brava con ganado montaraz y conucos escondidos para dar de comer a la familia, en la que abundaba el cimarronaje[1] y el olvido de los centros de poder coloniales, los dos más cercanos, Santiago de Cuba y Baracoa.

No sería hasta el siglo XIX con la llegada de la emigración franco haitiana, empujada por la Revolución antiesclavista de Haití, que se animaron estas tierras con estos nuevos colonos expertos en la siembra de café, cacao y caña de azúcar.

En la ribera del rio Guaso y en confluencia con el arroyo Rafat, a una veintena de kilómetros de la bahía, se crea un nudo comercial animado por catalanes y franco-haitianos, entre las montañas pobladas por estos colonos y el puerto de La Caimanera, en la bahía de Guantánamo, poco a poco fue surgiendo un poblado que en principio se llamó Santa Catalina del Saltadero y que con el tiempo luego fue nombrado como Guantánamo, tomando fecha fundacional el día de creada la Capitanía, 1 de diciembre de 1817, surgía así la villa de Guantánamo, centro de esta feraz tierra que se consolidó a mediados del siglo XIX como la más rica de la región oriental.


[1]El cimarrón es el esclavo que escapa al monte y hace vida libre y en rebeldía, en esta zona el cimarronaje lo comenzaron los aborígenes que se asentaron en lo profundo de las montañas guantanameras y conservaron su modo de vida con escasos contactos con las autoridades españolas.

Cultura, Historia

LA HABANA CIUDAD MESTIZA


San Cristóbal de La Habana fue la sexta villa fundada bajo el gobierno del Adelantado Diego Velázquez, era como las anteriores villas el pretexto ideal para aplicar la repartición de indios y de tierras a la que fue sometida la colonia de Juana[1], ya que esta facultad era de los cabildos y sin villa, no había Cabildo, aunque fuera pequeño.

El origen de la villa está en la remota leyenda de un siglo de descubrimientos y conquistas, 1514, probablemente en el mes de julio se funda esta población al sur del actual territorio de la provincia de Mayabeque, como era costumbre entonces dado que las rutas marítimas más conocidas por los españoles estaban por el sur.

Entre tanto y sin que nadie la fundara, en la bahía de Carenas, actual bahía de La Habana, había un movimiento de poblamiento no autorizado pero real, incluso aún antes de la fundación de la villa al sur, allí habían llegado náufragos españoles y el punto fue utilizado para carenar y repara algunos barcos hispanos que recorrían estos mares, así lo hizo incluso Sebastián de Ocampo, el primer marino en bojear a Cuba y dar la certeza de que era isla y no península del continente.

No por gusto por esos esos meses posteriores se traslada la villa a la orilla del río Almedares, fuente de agua necesario de los barcos y pobladores de la época, aunque los habaneros hoy se asombren, dado el estado de contaminación que presenta.

Posteriormente la mudanza y unificación de las poblaciones de puerto Carenas y del Almendares quedó sellado con la famosa misa bajo la ceiba ocurrida el 16 de noviembre de 1519, lo que completa el ciclo de la villa de San Cristóbal de La Habana, ahora conocida como La Habana, nuestra ciudad mestizada desde el inicio, hija de la flota y de la codicia del Imperio Español, que hicieron de ella un sinónimo de Cuba, a tal punto que el resto de la isla vivió un oscuro y bastante independiente período que duró casi dos siglos y acuñó aquel refrán autosuficiente y muy habanero: “La Habana es Cuba y lo demás áreas verdes”


[1] Primer nombre con que se conoció la colonia en homenaje a un tal príncipe Juan.

Cultura, Historia

SI EL PUEBLO LE PIDIERA LA LUNA


Tengo ya 65 años cumplidos bajo la era de FIDEL. Esta época que siglos más adelante muchos cubanos añorarán vivir, porque fue(es) el momento de giro para un pueblo pequeño que le tocó cumplir un destino grande en la humanidad moderna y todo bajo un liderazgo fuerte, humano, inteligente, mesurado y sobre todo JUSTO, porque se encaminó a cumplir las aspiraciones de las grandes mayorías en la isla y sentar las bases de la posibilidad del empoderamiento de los humildes, los desclasados, los marginados, los discriminados, en todo el mundo.

Bajo el liderazgo de Fidel Cuba no se hizo una gran potencia económica (no la dejaron los yanquis por su férreo bloqueo y sus agresiones de todo tipo) y como nunca faltan los que ven las manchas del sol, por el oportunismo corrosivo de los acomodaticios y ultraizquierdistas que terminaron traicionando o condenados por la historia, los grandes valores humanos de este pueblo son su legado mayor, junto a éxitos sociales y materiales innegable e impensables en una economía tan pequeña.

Soy FIDELISTA por convicción, yo hijo de obrero sin trabajo, que hizo dos carreras en la Cuba revolucionaria de Fidel, orgulloso de lo logrado y afincado en lo que hago para que no sea inútil el creer en la Revolución, sin fanatismo, y sus líderes históricos.

Cuando apenas era un adolescente leí en una revista, ojalá recuerde en cuál, algo que se me quedó grabado para toda la vida y que retrata la sabiduría de Fidel: un periodista extranjero le preguntaba a Fidel, como para sorprenderlo luego de otras interrogante, ¿y si el pueblo pide la luna?, la respuesta es de antología política, “SI EL PUEBLO PIDE LA LUNA HAY QUE DÁRSELA, PORQUE LA NECESITA”

Para gente como yo, la luna fue una carrera que mi padre no podía pagar, un trabajo que me ha dado prestigio profesional y que no tuve que pagar para que me lo dieran, haber sido formado en esa filosofía de los grandes valores martiano, fidelistas y humanistas, poder legar una historia a mis descendientes y saberme “polvo de estrella” en la galaxia revolucionaria en la que se convirtió mi pueblo. GRACIAS FIDEL

Historia

EL CHE HABLA DE JOSÉ MARTÍ



Hace unos día encontré estás notas escritas por mí sobre este acercamiento que tuvo nuestro Che a la figura de José Martí. Lo traigo a colación porque en esta época en que estamos intentando rescatar valores y buenos ejemplos para el cubano joven, esta sencilla referencia del Guerrillero Heroico puede servir de guía a quienes se amarran al “teque manido”, el discurso cerrado y la verborrea que solo los complace a ellos por lo que dicen y no por lo que llegan, esta sencilla manera de dar una lección de historia queda para todos los que con responsabilidad pedagógica o no enseñamos a las nuevas generaciones:

El 28 de enero de 1961, aniversario del natalicio de José Martí y en un año en el que Cuba se había comprometido ante el mundo librarse del flagelo del analfabetismo, se produjo este hermoso encuentro del Comandante Ernesto Guevara con un grupo de entusiastas jóvenes que lo aclamaban; con su peculiar manera de dirigirse al pueblo el Che dijo:

“Hoy se cumple un nuevo aniversario del natalicio de José Martí, y antes de entrar en el tema quiero prevenirles una cosa: he escuchado hace unos momentos: ¡Viva el Che Guevara!, pero a ninguno de ustedes se les ocurrió hoy gritar: ¡Viva Martí!… y esto no esta bien…”

Más adelante explica a los jóvenes allí reunidos lo que significa Martí para los revolucionarios, “…Martí fue el mentor de nuestra Revolución a cuya palabra había que recurrir siempre para dar la interpretación justa de los fenómenos históricos que estábamos viviendo, y el hombre cuya palabra y cuyo ejemplo había que recordar cada vez que se quisiera decir o hacer trascendente en esta patria… porque José Martí es mucho más que cubano; es americano, …su voz se escucha y respeta no solo aquí en Cuba sino en toda América”

El guerrillero argentino-cubano que conoce del arraigo del Apóstol en el pueblo cubano profundiza en el modo mejor de rendirle homenaje al inspirador ideológico de la Revolución Cubana:

“Se puede honrar a Martí citando sus frases bonitas, frases perfectas, y además, y sobretodo, frases justas. Pero se puede y se debe honrar a Martí en la forma en que él quería que se le hiciera, cuando decía a pleno pulmón: “La mejor manera de decir es hacer”

La ejemplar vida del Guerrillero Heroico fue su mejor modo de rendirle homenaje al Cubano Mayor. El pudo conocerlo poco, como bien dice en otros momentos, había leído algo de su poesía y aprendió de su obra y ejemplo con los cubanos en la preparación de la insurrección, en la guerra y ya triunfante la Revolución pudo aquilatar el valor de la vida y la obra de José Martí, no solo para los cubanos, sino para los latinoamericanos y los desposeídos de la tierra, con los que quiso su suerte echar.

Sus palabras de ese día se centraron en explicar a los jóvenes cubanos el modo de honrar a Martí enfatizando su identificación con aquella máxima martiana que expresa: “Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de hombre” porque para él ese aforismo definía a un revolucionario en la lucha por lograr la plena emancipación humana, por eso murió Martí, por eso también murió el Che.

Al terminar su alocución, después de recordarles el amor de José Martí por la niñez y la juventud, el Che les pidió a los allí reunido que lo despidieran como lo habían recibido,”…pero al revés: con ¡Viva Martí que está vivo!”

Historia, José Martí

MÁXIMO GÓMEZ, NOTAS SOBRE SU PENSAMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL


Un 17 de junio 1905 muere en La Habana el Mayor General Máximo Gómez Báez nacido en República Dominicana pero al que los cubanos tenemos en el sitial de los Héroes nuestro, no solo por su desinteresado aporte a las luchas por la independencia sino porque lo hizo desde arraigadas convicciones éticas que lo afianzan entre los grandes hombres de nuestra historia.

Quiero hacer un breve acercamiento al pensamiento social y político que muchas veces no es tenido muy en cuenta al valorar a este genial estratega militar, patriota cubano incondicional que supo darle a Cuba lo mejor de sí y recibir de ella no solo el reconocimiento por sus méritos sino la oportunidad de crear una familia que lo afianzó en nuestras vidas con raíces propias.

Las más importantes valoraciones del pensamiento del Generalísimo[i] están contenidas en sus propios escritos, esos nacidos de la necesidad de llevar memoria de sus acciones militares, sus criterios y testimonios, válidos hoy para conformar su personalidad y su pensamiento político social.

Él dice que su llegada a Cuba se produce tras su “ciega” participación en los “oscuros” acontecimientos de Santo Domingo y lo valora como una “casualidad”. En esos momentos se siente desarraigado al perder status social y su patria, aunque el procede de una familia “venida a menos”. Allí en Dominicana deja hijos y viene a Cuba con una formación cristiana de raíces populares y el oficio militar aprendido en las guerras contra los haitianos y en las luchas intestinas de los suyos.

Al llegar a Cuba parece hacer tabla rasa de su vida pasada se afinca como campesino en un pueblito oriental en las laderas de la Sierra Maestra, El Dátil, acompañado de su madre y dos hermanas.

El fenómeno de la esclavitud es algo que choca a su ética y lo que determina la radicalización de su pensamiento, aún antes de comenzada la guerra por la independencia en Cuba. Emilio Roig apunta que Máximo Gómez fue abolicionista antes que independentista.

Sus primeras notas autobiográficas se refieren a “Cuba país de esclavos” y tiene radicales ideas sobre la esclavitud, sin posiciones racistas y declara que a través de ellos (los esclavos) “aprendió a amar al hombre”.

En estas notas deja sentado que fueron sus necesidades de justicia social las que lo llevaron a incorporarse a la guerra por la independencia.

Su concepto de raza es superior al predominante en la sociedad colonial cubana de su época. El escribirá en carta al General Ramón Blanco, que no hay diferencia de raza y que cree en una sola raza, la humana. Que los valores humanos eran los que determinaban las diferencias entre los hombres. Será este pensamiento social el que lo acerque a José Martí.

En su obra deja claro su pensamiento social, declarándose “socialista”, siempre y cuando sea para la distribución de las riquezas sociales entre los pobres.

Hay en él una concepción “antillanista”, compartida con Houston, Betances y Martí y en esos momentos de lucha por la independencia de Cuba insta a los dominicanos a apoyarla en su intento y dejando en claro sus posiciones con respecto a los Estado Unidos, para él las relaciones que deben existir entre Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico, se anteponen a la falta de identidad con los Estados Unidos.

A Francisco Carrillo le escribe en 1887 su preocupación por el auge que va teniendo el anexionismo y las consecuencias para Cuba y las Antillas. En 1893 escribe un análisis sobre la situación cubana y los peligros de que España pudiera intentar salir de Cuba y ponerla en manos de otros extranjeros.

Está muy clara su posición antianexionista y siempre que tiene una oportunidad la expresa, no se cruzó de brazos y a su modo y como pudo trató de alcanzar la República para los cubanos. Su gran pecado como cubano, fue sentirse extranjero cuando el país lo necesitaba para conducir las riendas de la futura República, la constitución de la República preparó las condiciones para que así fuera: “Solo podía ser presidente de Cuba, un cubano de nacimiento o un extranjero que hubiera peleado 30 años por la independencia”…solo faltaba el nombre.


[i]Así lo llaman los cubanos desde los días de las guerras por la independencia

Historia

EL TEMA DEL NEGRO EN LA REVOLUCIÓN CUBANA

Hace 136 las autoridades españolas de la Isla decidieron abolir el régimen de esclavitud al que estaban sometidos más de cien mil africanos o descendientes de estos en la isla. Era la consecuencia lógica de la crisis del sistema económico basado en la mano de obra esclava que durante más de tres siglos marcó la sociedad colonial en Cuba.

Ya los cubanos en el alzamiento que encabezó Carlos Manuel de Céspedes en el ingenio “Demajagua”, declararon el derecho de los esclavos a ser libre y él de forma personal dio la libertad a los de su dotación, diez años de guerra radicalizaron de tal modo a la sociedad que el negro, al luchar por la libertad de Cuba se hace libre si era esclavo, si ya lo era se reafirma como parte de un movimiento que lo integraba y que no solo era por la independencia de España, sino por la abolición de esta infame institución.

Con la creación de la República burguesa, la demagogia populista de los gobiernos burgueses mantenían un coqueteo constante con estos sectores negros, mayoritarios combatientes por la libertad de Cuba y a los que el propio Martí llamó a crear la República “con todos y para el bien de todos”, el objetivo era obtener su apoyo electoral y político, en tanto continuaba la segregación, velada o abierta en todos los sectores de la sociedad cubana.

Con el triunfo de la Revolución Cubana el 1ero de enero de 1959 cambiaron muchas cosas en Cuba, llegaba al poder un grupo de revolucionarios dispuestos a liderar los profundos cambios que necesitaba la sociedad, encabezados por el Comandante Fidel Castro.

La discriminación racial latente en la sociedad pre-revolucionario tenía una profunda raíz clasista dada la pertenencia a los sectores más humildes del pueblo de las mayorías negras y mestizas, agrupadas en sociedades y hermandades que servían más para que continuaran segregados, que para luchar por una igualdad real ya refrendada en la Constitución del 40.

No es de extrañar que en la vanguardia de los trabajadores se destaquen líderes negros de la talla de Jesús Menéndez, Aracelio Iglesia, Lázaro Peña, mano a mano con sus hermanos de causa, fueren del color que fueren. Ellos estuvieron a la vanguardia, los dos primeros asesinados por su radical defensa de los trabajadores y el tercero el líder indiscutible de los obreros cubanos, que acompañó al proceso revolucionario hasta su muerte.

Es por ello que Fidel  aborda el problema de la discriminación racial desde los primeros días del triunfo y se pronuncia categóricamente:

“Una de las batallas en que es necesario hacer hincapié (…), es porque se acabe la discriminación racial en los centros de trabajo. No debiera ser necesario dictar una Ley para fijar un derecho que se tiene por la simple razón de ser un ser humano y un miembro de la sociedad.

“Nadie se puede considerar de raza pura y mucho menos de raza superior.

“Hay que dictar el anatema y la condenación pública contra aquellos que, llenos de pasados resabios, de pasados prejuicios, tienen el poco escrúpulo de discriminar a unos cubanos por cuestiones de piel más clara o más oscura.

Recordando a Martí Fidel dijo

“La virtud, los méritos personales, el heroísmo, la bondad, deben ser la medida del aprecio que se tenga a los hombres y no el pigmento de la piel. El problema no es cambiar el gobierno sino cambiar la esencia de lo que ha sido hasta hoy nuestra política, política colonial.[1]

Esta política ha sido prioridad de la Revolución que sostiene que la discriminación y los prejuicios raciales son antinacionales, porque atenta contra los derechos de estas personas y se pone en peligro la unidad nacional tan necesaria al proceso revolucionario.

El problema no fue de política estatal, encaminada desde un primer momento a favorecer a los más humildes, sino de pensar que con una campaña y la proclamación de la igualdad de todos los cubanos, ya se acababa el problema, cuando la realidad social del país ha demostrado que pese a todo, permanecen los prejuicios y la desventaja social de parte de la población negra cubana, en tanto quedaban insatisfacciones que no eran solo materiales sino de esencia espiritual.

Los duros años a partir del Período Especial (Década de los 90), pusieron de manifiesto estos problemas como arrecife que aflora en la bajamar y afrontarlos requieren honestidad, sentido crítico y un amplio consenso participativo real para completar la obra y lograr la plenitud social de todos y con todos.

[1]Fidel Castro, 1959 citado por Pedro Serviat Rodríguez en “La discriminación y el racismo: lacras del pasado” en Revista Universidad de La Habana, pág. 164, Nº 224, ene-abr, 1985

Historia, Opinión, Política

ANTONIO MACEO, EL GRAN ADALID CUBANO


El 14 de junio de 1845 nació cerca de la ciudad oriental de Santiago de Cuba, Antonio Maceo Grajales, un  negro libre de aquella colonia española que era Cuba en el siglo XIX, hijo de una familia creada por Marcos Maceo y Mariana Grajales,  pequeños agricultores que vivían de la tierra y dieron a su prole numerosa el ejemplo de la prosperidad basada en la honradez y el trabajo. Los historiadores escriben sobre la influencia que sobre esta familia tuvo Mariana Grajales, mujer de temple y de principios que no quiso tener hijos siervos, sino hombres preparados para hacer el bien y vivir del esfuerzo de sus manos.

Esta fue una familia de héroes en la que Antonio Maceo fue la expresión más alta del patriotismo y el mérito, porque al unirse a las luchas por la independencia de Cuba en 1868, fue destacándose por sus dotes de militar y de jefe, a tal punto que en una sociedad esclavista y de grandes prejuicios raciales, tuvo el mérito grande de ser visto como el gran paladín de la libertad de su tierra.

José Martí dijo que él, “tiene tanta fuerza en la mente como en el brazo” y admiró al intrépido  militar mambí forjado en las luchas por la independencia de Cuba.

Intransigente y valiente, se opuso al Pacto de Zanjón, cuando los más débiles se cansaron de la guerra y pidió una entrevista al Capitán General Arsenio Martínez Campos para expresarle su desacuerdo al término de la guerra, si esto no significaba, la independencia total de Cuba y  la abolición de la esclavitud.

Su genio militar brilló como nunca en 1895 cuando junto al Generalísimo Máximo Gómez emprendió la invasión del occidente de la isla de Cuba, para incorporarlo a la guerra y destruir las bases económicas del colonialismo español, cumplida su misión y en medio de una resistencia victoriosa frente a las fuerzas españolas murió en combate el 7 de diciembre de 1896.

Nadie en Cuba pudo negar sus méritos,  la admiración por su genio militar han opacado un tanto sus capacidades estadísticas y su pensamiento  marcadamente independentista y al lado de los humildes.

Historia
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