Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Educación

EDUCACIÓN, EL GRAN LOGRO DE LOS 80


Las escuelas en el campo, la solución educacional de los 80

La educación es uno de los grandes logros sociales de la Revolución Cubana, sostenida por el estado socialista que ha implementado la misma como un derecho de todos los ciudadanos, que la reciben de forma gratuita y obligatoria hasta el 9no grado.[1] A partir de este nivel todos los educandos tienen derechos a recibir una opción para formarse como técnicos de nivel medio en diferentes especialidades o continuar sus estudios en el nivel preuniversitario para optar por una carrera universitaria de acuerdo a sus capacidades y vocación. Todo de forma gratuita.

La aplicación de métodos propios en la enseñanza media, como la vinculación del estudio y el trabajo en escuelas integrales y en áreas agrícolas, fue la característica de la educación en esta década.

La población cubana de los 80 estaba compuesta en más de 55% por jóvenes menores de 30 años casi todos incorporados al estudio directo o a la superación profesional. En la década de los 80 la matrícula en primaria era del 39,7% de la población total de país; media el 48,1 % y 12 % en las universidades, lo que convertía a Cuba en un país de estudiantes, un reto que solo pudo asumir un país en Revolución que dedicó buena parte de su presupuesto en garantizar la preparación de un potencial humano capaz de participar en la trasformación cualitativa de la economía y el desarrollo científico y cultural de la población cubana.[2]

Con el inicio de la década de los 80 el sistema educativo cubano estaba en plena expansión, teniendo como elemento novedoso la combinación del estudio con el trabajo como base de la pedagogía cubana, lo que era más notable en los niveles de secundaria básica y preuniversitario, donde la gran mayoría de los estudiantes estaban becados en las Escuelas Secundarias en el Campo (ESBEC) o en los Institutos Preuniversitarios en el Campo (IPUEC), centros en los que estos jóvenes intercalaban una jornada de estudio con otra media jornada laboral en faenas agrícolas en grandes planes citrícolas y vianderos en todas las provincias del país.

En 1980 existían 415 ESBEC y 141 IPUEC con una matrícula que sobrepasaba los 580 mil estudiantes, 16 mil de ellos estudiantes extranjeros de varios países que recibían educación, principalmente en la Isla de la Juventud. Esta gran población estudiantil era un aporte nada despreciable a la economía de estos planes agrícolas, esencialmente en plantaciones citrícolas en Jagüey Grande, Isla de la Juventud que producían frutas exportables para los países del CAME.

La gran problemática de este masivo crecimiento de la población estudiantil en este nivel fue la calidad de la enseñanza, no solo por la falta de experiencia de la mayoría de los profesores, muy jóvenes y con una preparación sobre la marcha para resolver el reto educacional, sino el fenómeno del “promocionismo” desatado en este tipo de escuelas internas, casi todas acercándose al ciento por ciento de promoción y con evidentes lagunas en la formación ética y curricular de sus alumnos, que luego incidía en los niveles superiores de la enseñanza.

El 11 de julio de 1980 se graduaron en La Habana el III y IV Contingente del “Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce”, una forma emergente de formar maestros para responder a la demanda de docentes para la enseñanza media y media superior. Eran jóvenes graduados de 10mo grado que luego fueron nivelando su categoría académica hasta alcanzar la Licenciatura en la Enseñanza, desde el primer año se incorporaban a las aulas de las escuelas en el campo en media jornada y estudiaban en la otra.

Al iniciarse el quinquenio 1981-85 Cuba contaba con 26 escuelas pedagógicas y 216 900 maestros y profesores de la enseñanza primaria, secundaria y preuniversitaria.

No se descuidó la educación de los trabajadores que continuaron elevando su nivel escolar enfrascado en lo que se llamó “La Batalla por el Sexto” alcanzado con éxito en 1980, cuando más de 900 mil personas habían vencido ese nivel. La continuidad hasta el 9no grado fue el compromiso logrado en 1985.

La educación de adultos continuó siendo una prioridad de la Revolución en la década de los 80, en el curso 80-81 matricularon en esa modalidad más 128 mil estudiantes adultos en la Secundaria Obrero campesina (SOC) y unos 66 mil en el nivel de Educación Obrero Campesina (EOC); en la enseñanza superior más de 58 mil trabajadores estudiaban en 1980, cifra que aumentó a 109 mil en 1984, lo que permitió al país tener una fuerza laboral escolarizada y en constante superación a más del potencial joven que se preparaba en las escuelas y universidades, en 1985 más del 42,8 % de los técnicos y profesionales eran menores de 30 años.

El nivel educacional de los trabajadores se modificó significativamente entre 1978 y 1986: con nivel de primaria se disminuyó de un 54% a 23 %; en secundaria básica se elevó de 26 % a 37,8 %; preuniversitario de 16, 1 % a 29,7% y en el nivel universitario se elevó de 3,9 % a 9 %.[3]

Esta escolarización masiva de la fuerza laboral fue creando un potencial científico técnico que sería la base del desarrollo cualitativo de la economía y las investigaciones científicas y su aplicación técnica.[4]

En 1976 se creó el Ministerio de la Educación Superior que tenía a su cargo en 1985 46 centros de enseñanza universitaria con una matrícula de 280 mil estudiantes que estudiaban 98 especialidades, priorizándose las carreras pedagógicas y de la salud, sectores en constante crecimiento.

En cuanto al desarrollo científico técnico, los centros de educación superior fueron creando su base para la formación en Cuba de los aspirantes a grados científico, los que ya sumaban más de 1200 candidatos a doctores a mediados de la década de los 80.

El 8 de septiembre de 1982 la UNESCO reconoce a Cuba por sus resultados en materia educativa, en tanto la Central de Trabajadores de Cuba es galardonada por la Asociación Internacional de Lectura, con sede en Roma, por el programa que le permitió alcanzar a medio millón de trabajadores el 6to grado.

En 1985 el país disponía de 319 bibliotecas públicas y 3 200 bibliotecas escolares, además de las bibliotecas de las universidades y las especializadas, era todo un sistema en función del esfuerzo por elevar la educación y la cultura del pueblo, que se completaba con la impresión masiva y gratuita de la base material de estudio para todas las enseñanzas y un sistema editorial que publicaba lo mejor de la literatura universal y nacional a precios muy barato para la población nacional en tiradas grandes, era el principio de “libros para todos” que ya contaba con una campaña para fomentar el hábito de la lectura en una población que eleva constantemente su nivel de instrucción.

En cuanto al sistema de museos y las oficinas del cuidado del patrimonio, se consolidan en todo el país. Con la nueva división político administrativa se impulsó la creación de al menos un museo en las cabeceras municipales.

El 12 de noviembre de 1980, se crea el Centro Nacional de Conservación, Restauración y Museología (Cencrem), subordinado al Ministerio de Cultura y radicado en el antiguo Convento de Santa Clara. Su creación fue de un gran impacto para el cuidado del patrimonio en Cuba puesto que en este centro se formaron durante más de 30 años los especialistas en conservación y restauración de monumentos, los museólogos de todo el país y de otras partes de América Latina y el Caribe, además trabajos de restauración de piezas patrimoniales. Este proyecto recibió una gran ayuda de la UNESCO en este período.[5]

Durante esta década el Cencrem jugó un papel importantísimo en la restauración de diversas edificaciones de La Habana Vieja y conformó la base para el trabajo que desarrollaría la Oficina del Historiador de la Ciudad a partir de la década de los 90 del siglo XX.

En 1982 la UNESCO declara Patrimonio de La Humanidad el centro histórico de La Habana que abarca además el sistema de fortalezas defensivas de la misma, en 1983 esta misma institución presenta en La Habana una campaña internacional para el rescate y rehabilitación de la Plaza Vieja, base de las grandes transformaciones que en el tema del patrimonio desarrollaría la Oficina del Historiador de La Habana, dirigida por Eusebio Leal, quien inicia un proceso de rescate de la ciudad histórica comprendida en los límites del municipio Habana Vieja.

Trinidad y el valle de los Ingenio fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1988, por su alto grado de conservación del conjunto y el significado para la preservación de la cultura colonial en ese espacio.


[1] En 1985 la escolarización de los niños hasta 12 años era casi completa y el 87 % entre 13 y 16 estaban escolarizado

[2] Ver “Desconexión, reinserción y socialismo”, Fernando Martínez Heredia, en “En el horno de los 90”, págs. 143 y 144. La Habana, 2005

[3] Anuario estadístico de Cuba, 1987, citado por Fernando Martínez Heredia en “Desconexión, reinserción y socialismo” en “En el horno de los 90”, La Habana, 2005

[4] Fernando Martínez Heredia en “Desconexión, reinserción y socialismo” en “En el horno de los 90”, pág. 143-144 La Habana, 2005

Educación

UNA ESCUELA EJEMPLAR


En la misma cuadra donde se ubica el Museo Casa Natal de José Martí, en la esquina de Paula y Picota, existe una Escuelita Hermosa que vi nacer a finales del siglo XX a iniciativa de la Oficina del Historiador de La Habana y en una casona colonial rescata del tiempo y la sobre explotación, esa escuela es la Escuela Primaria Don Mariano Martí, en honor al padre del nuestro Apóstol.

Tiene un aula de cada grado desde 1ero y 6to y las condiciones que no solo dan las comodidades arquitectónicas creadas, sino un claustro estable, de calidad y con un “sentido de pertenencia”, como el que aspiramos tengan todos los trabajadores de la educación por su escuela.

Recuerdo en su inauguración en 1998, las palabras de Eusebio Leal, el soñador de La Habana, quien encomendó a nuestro Museo Casa Natal de José Martí la atención a esa escuelita y a todas las que llegaran a esta institución que el pueblo ha bautizado como LA CASITA DE MARTÍ, así únicamente.

Gusto da entrar en aquel jardín de niños, trabajar con ellos en cuantas ideas se les ocurren a sus maestros y a nosotros los colaboradores de la casita, gusto da verlos crecer seis años en conjunción con la historia y la ética de sus maestros y el ejemplo sencillo de hijo de Mariano.

Para los que me lean y vivan cerca de esta ciudad maravillosa que es La Habana, traten de llegar a esta adorable escuelita habanera ejemplo de lo que soñamos para nuestras escuelas y los “príncipes enanos” que en ella estudian.

Educación

LA EDUCACIÓN, UNIVERSAL Y PLENA


Parece que la memoria no es el fuerte de los egoístas y lo primero que hacen cuando amasan fortuna y creen haber llegado a otro status, es olvidar.

Hoy en día uno de los debates más interesantes y sordos, por su poca repercusión mediática, es la calidad de la educación en Cuba, dada los grandes problemas salariales, inherentes a todos los trabajadores estatales cubano, porque ser maestro o profesor ha dejado de ser opción de estudio y vida para las más jóvenes generaciones, que aspiran a trabajar en el turismo, engancharse en un proyecto musical o danzario que le permita salir o cualquier otra carrera, medicina entre ellas, que aunque tan deprimidas salarialmente como todas las otras, tiene futuro en otros lares, donde se le recibirá con brazos abiertos, para hacer un “dinerito”, tener un carro y llenarme de todo lo que Cuba y el socialismo no le pueden dar. Emigrar siendo un profesional, es un carta para ganar y más si llegas a los Estados Unidos donde la “Ley de Ajuste Cubano” te garantiza estatus de refugiado político y facilidades para hacerte ciudadano, poder trabajar legalmente y salir adelante. Si esto no es “robo de cerebro” no sé qué es.

Pero volvamos a los maestros y profesores, Cuba garantiza aula y maestro para todos los estudiantes desde pre-escolar hasta noveno grado, de forma obligatoria y real; desatender la educación de tu hijo es un delito, porque ese es su derecho. A partir de aquí los estudiantes van a Institutos preuniversitarios, politécnicos para oficios o especialidades de nivel medio, que tanto necesita el país y por último la Universidad o la educación superior, de forma general, aspiración de muchos y a la que hoy las puertas se han hecho más selectiva, dadas las exigencias vocacionales o pruebas de ingresos, que todas la sociedad estaba pidiendo a gritos hace rato se aplicara.

Esto es costoso, pero el gran drama es poner un maestro en el aula, dicho sean de paso el maestro es entre los trabajadores estatales uno de los mejor remunerados, claro en pesos cubanos, no recibe CUC, ese que se cambia 25 x 1 y en muchos no hay la preparación y en otros la disposición para enfrentarse al aula, “por tan poco dinero”, el éxodo en educación es constante, sobre todo entre el personal más joven.

Mi opinión personal es que los problemas más graves no están en la primaria, donde el maestro garantiza la base y el alumno sale luego de seis años con una instrucción muy buena, en sentido general, de la que soy testigo por el trabajo diario con las escuelas primarias. Ocurre que el maestro tiene sobre sí una carga burocrática dura, un papeleo que “debe” servir para evaluar el proceso educativo y que la “familia” por regla casi general ha renunciado a su papel de supervisora del muchacho o muchacha, en este proceso de educación que también le atañe, resultado, la ética es la que sale resquebrajada, porque muchas veces entran en contradicción la escuela, la familia y la sociedad cotidiana donde ese alumno está desenvolviéndose.

En Secundaria Básica el alumno ya adolescente casi que se libera, la familia lo controla poco y en la escuela con el cúmulo de cosas por aprender, queda poco para ocuparse de sus “aldeas urbanas”, “modas” y “gustos”… sin hablar de sus aspiraciones personales y profesionales.

Es en este nivel donde se acentúa la falta de maestro, sobrecargando a otros, cuya preparación pedagógica no es mucha y priorizando el cumplimiento del plan de clase, que muchos asimilan, pero otros quedan colgados en medio de las penurias.

Cuando llegan al preuniversitario, los buenos promedios y la presión de la familia aumenta sobre los que llegaron y es cuando afloran las lagunas, en las “famosas” materias que serán objetos de examen de ingreso: Matemática, español e historia. A esta altura de la educación el alumno debe haber desarrollado la habilidad del estudio individual, la investigación, la lectura complementaria, debe tener claro sus aspiraciones y trabajar en base a ellas, afianzando aquellos conocimientos que le ayuden a entrar en las diversas carreras universitarias.

Los padres resuelven estos problemas con una figura nuevas en la sociedad cubana, el “repasador”, que sí paga el que puede y el que no puede hace el sacrificio. ¿Necesita siempre un alumno un repasador?, No… si ha sido capaz de vencer los objetivos de la enseñanza en su nivel y desarrollado las habilidades requeridas para su nivel, no…pero la presión del “repasador”, de que “fulanita va al repaso” y porque eso hasta da status, hace que muchos acudan a esta “inversión por sus hijos”, muy loable, pero negadora de un sistema educativo que tiene el reto de elevar tu techo de calidad, no solo para dar instrucción sino para dar “educación” formar al ciudadano y eso no lo puede hacer un repasador.

Educación

INICIO DE LAS CLASES EN CUBA

“Ser cultos es el único modo de ser libres”

José Martí

Estamos como a la espera de una fiesta, el lunes 2 de septiembre se reincian las clases en el sistema de enseñanza cubano, ese mismo que garantiza educación gratuita y obligatoria hasta el noveno grano, el que luego ofrece múltiples opciones de oficios para  los continuantes y si las aspiraciones y rendimiento académico son  mayores, podrá continuar estudio en un preuniversitario, antesala de los estudios superiores.

También reinician sus clases las universidades cubanas,  a donde llegan, no lo que puedan pagar la matrícula, sino aquellos de mayor rendimiento académico, según la carrera que quieras estudiar, sin que esto signifique un desembolso de dinero para los padres.

La educación en Cuba es gratuita en todos los niveles y cada día se perfecciona más, no solo para mejorar los programas escolares, sino para optimizar los recursos que no sobran en esta isla citiada y rebelde.

Estamos en un momento decisivo e importante de nuestro desarrollo como nación, el país busca asegurar una autosuficiencia sustentable en cuanto a su economía, para minimizar los efectos del acoso económico al que  somete el gobierno de los Estados Unidos al pueblo de Cuba, pero sin renunciar a principios ni bajar banderas, porque el que renuncia a principios y cambia dignidad por prebendas termina traicionado por esos mismos que “no tiene amigos sino intereses”.

Por eso es para la Cuba socialista de hoy tan importante la educación, el renglón social más prioritario del estado cubano, junto al de la salud, porque en las aulas se forman las nuevas generaciones, los continuadores de una obra noble y perfectible inspirada en los valores  universales de igualdad, solidaridad, respeto al otro y tolerancia, manteniendo la unidad nacional como el factor más importante para sobrevivir en tiempos de egoismos y hegemonias imperiales.

Felicidades a nuestro estudiantes, las calles se vuelven una fiesta con más de dos millones de compatriotas rumbo a sus aulas, con la tranquilidad de que no faltará ni el maestro, ni el aula, ni los materiales escolares, de eso se encarga el estado revolucionario nacido un 1 de enero de 1959.

Educación

MUJERES CUBANAS SON MAYORÍA EN EL SECTOR CIENTÍFICO


Esta breve información es una prueba del protagonismo de la mujer en la Revolución Cubana, protagonismo que cada vez más se potencia no solo por un problema de género sino por la decisiva contribución que ellas dan en este proceso de cambios de la sociedad cubana actual:

Orfilio Peláez Mendoza

«Al cierre del pasado año el número de trabajadores vinculados directamente a la actividad de ciencia y tecnología era de 89 mil 947 (inferior al del 2011), según muestran los datos del Anuario Estadístico de Cuba 2012, dados a conocer recientemente por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.

«La propia fuente ratificó la presencia mayoritaria de la mujer en el sector con 47 mil 609 ocupando diferentes plazas, que incluyen puestos de dirección, investigadoras, técnicas y de servicios.

«Desde el punto de vista de preparación educacional, del total de personas laborando en esta esfera, 69 mil 803 corresponden a graduados universitarios, de los cuales 4 mil 655 son investigadores categorizados, mientras 12 mil 678 tienen nivel medio.

«El número de títulos de publicaciones seriadas fue de 149, buena parte de ellas en formato electrónico. Por áreas las Ciencias Médicas encabezan la relación con 46, seguidas de las Agronómicas, 27, y Tecnológicas, 17, cifra alcanzada también por las Ciencias Sociales y Humanísticas.»


Tomado del periódico Granma, edición digital 26/8/2013

Educación

SER BUENOS



Cuadro de Roberto Fabelo (Fragmento)

Para nuestro José Martí la categoría ética más alta es “ser bueno” esa es en esencia el resumen de lo humano, porque recogen en sí misma todas las otras categorías positivas del carácter  y sirve de valladar a los antivalores, porque “ser bueno” implica defender y practicar principios altos que nos elevan hasta la altura de lo humano.

Crecí leyendo estas cosas en la revista “La Edad de Oro”, pero en mi casa mis padres predicaban la escuela del ejemplo y aunque muchas cosas faltaran, la dignidad, la honestidad, la tenacidad, la ayuda al prójimo, en fin ser bueno eran valores que no faltaban.

Vivimos en época de violencia y egoísmos exaltados, cuando el “sálvese quien pueda” parece ser la única ley en un mundo tan lleno de precariedades espirituales que hace lo más común que el ser humano sea enemigo del ser humano.

Por eso muy a la antigua, como la piedra filosofal de la humanidad toda, creo que la bondad debe prevalecer si queremos tener futuro, por eso vuelvo a Martí a su relectura para los niños en su revista sencilla y eterna, “La Edad de Oro”:

«Para los niños es este periódico, y para las niñas, por supuesto. Sin las niñas no se puede vivir, como no puede vivir la tierra sin luz. El niño ha de trabajar, de andar, de estudiar, de ser fuerte, de ser hermoso: el niño puede hacerse hermoso aunque sea feo; un niño bueno, inteligente y aseado es siempre hermoso. Pero nunca es un niño más bello que cuando trae en sus manecitas de hombre fuerte una flor para su amiga, o cuando lleva del brazo a su hermana, para que nadie se la ofenda: el niño crece entonces, y parece un gigante: el niño nace para caballero, y la niña nace para madre. Este periódico se publica para conversar una vez al mes, como buenos amigos, con los caballeros de mañana, y con las madres de mañana; para contarles a las niñas cuentos lindos con que entretener a sus visitas y jugar con sus muñecas; y para decirles a los niños lo que deben saber para ser de veras hombres. (…)Para los niños trabajamos, porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo. Y queremos que nos quieran, y nos vean como cosa de su corazón.

(…) Los niños saben más de lo que parecen, y si les dijeran que escribiesen lo que saben, muy buenas cosas que escribirían.(…) Así queremos que los niños de América sean: hombres que digan lo que piensan, y lo digan bien, hombres elocuentes y sinceros.

Las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan creciendo; como que es una pena que el hombre tenga que salir de su casa a buscar con quien hablar. Porque las mujeres de la casa no sepan contarle más que de diversiones y de modas. Pero hay cosas muy delicadas y tiernas que las niñas entienden mejor, y para ellas las escribiremos de modo que les gusten; porque La Edad de Oro tiene su mago en la casa, que le cuenta que en las almas de las niñas sucede algo parecido a lo que ven los colibríes cuando andan curioseando por entre las flores. Les diremos cosas así, como para que las leyesen los colibríes, si supieran leer. Y les diremos Cómo se hace una hebra de hilo, cómo nace una violeta, cómo se fabrica una aguja, cómo tejen las viejecitas de Italia los encajes. Las niñas también pueden escribirnos sus cartas, y preguntarnos cuanto quieran saber, y mandarnos sus composiciones para la competencia de cada seis meses. ¡De seguro que van a ganar las niñas!

Lo que queremos es que los niños sean felices, como los hermanitos de nuestro grabado; y que si alguna vez nos encuentra un niño de América por el mundo, nos apriete mucho la mano, como a un amigo viejo, y diga donde todo el mundo lo oiga: “¡Este hombre de La Edad de Oro es mi amigo”

Introducción al primer número de “La Edad de Oro”, julio de 1889

Educación, José Martí

JOSÉ MARTÍ, TEMAS EDUCATIVOS



Por estos días La Habana se ha convertido en la capital pedagógica de América Latina, al sesionar en el Palacio de las Convenciones el Congreso de Pedagogía 2013 y posteriormente la reunión de ministro de Educación de la CELAC, en ambos eventos la coincidencia sobre la necesidad de impulsar la educación del pueblo fue unánime, dado el hecho de que sin cultura no podrá hablarse de desarrollo, ni de mejoramiento de la calidad de vida del ser humano, en consonancia con el pensamiento pedagógico de José Martí, uno de los pilares de la educación y la cultura del mundo contemporáneo.

En marzo de 1883 José Martí comienza a colaborar con la revista La América, publicación que se edita en Nueva York y tiene como contenidos fundamentales la divulgación en español de los avances que se producen en el mundo y fundamentalmente en los Estados Unidos en temas como la agricultura, industria y comercio.

Para el agudo sentido crítico de José Martí estas colaboraciones se convierten en el análisis de lo que está pasando en ese país en materia de transformaciones económicas y sociales y principalmente en educación donde estos cambios tecnológicos determinan un replanteo de la enseñanza en sentido general. Es importante el sentido que él da a sus artículos, no dirigido a un público abstracto sino a los hispanoamericanos que siguen con curiosidad y deslumbramiento estos cambios de la sociedad capitalista desarrollada.

En junio de 1883 escribe sobre los avances educacionales que se producen en Argentina, enfatizando en la necesidad de formar gente con calificación técnica:

“…Acólitos no dan ya las escuelas, sino agrónomos; no enfrenadores de almas, sino acariciadores de la tierra.”[1]

Ese mismo mes escribe para el periódico La Nación de Buenos Aires párrafos que completan su idea sobre la educación popular:

“El hombre ignorante no ha empezado a ser hombre. El hombre lleva todas sus espadas y todas sus lanzas en la frente.

“…Puesto que a vivir viene el hombre, la educación ha de prepararlo para la vida. En la escuela se ha de aprender el manejo de las fuerzas con que en la vida se ha de luchar. Escuelas no debería decirse, sino talleres. Y la pluma debe manejarse por la tarde en las escuelas; pero en la mañana, la azada” [2]

En muchos de sus trabajos para la revista La América, Martí hace agudas críticas a la enseñanza retórica y de un humanismo hueco y desfasado que se enseña en los países de América Latina de su tiempo y aunque no niega la necesidad de este humanismo bien encaminado para la formación de la espiritualidad del hombre hace constante reiteraciones sobre la necesidad de darle bases científicas y práctica a esta enseñanza:

“El mundo nuevo requiere la escuela nueva

“Es necesario sustituir al espíritu literario de la educación, (por) el espíritu científico…

“Debe ajustarse un programa nuevo de educación, que empiece en la escuela de primeras letras y acabe en la Universidad, brillante, útil, de acuerdo con los tiempos, estado y aspiraciones de los países en que se enseña…”[3]

En el mes de septiembre aparece su artículo Educación Científica en el que están más concretadas sus ideas sobre la necesidad de darle a la educación una bases científica, este análisis van dirigidos a las naciones de nuestra América constreñidas en su pedagogía a la tradición de la enseñanza memorística y letrista, con poca o ninguna práctica en el que la tradición religiosa marca la pauta ideológica y anticientífica:

“… Que se trueque de escolástico en científico el espíritu de la educación; que los cursos de enseñanza pública sean preparados y graduados de manera que desde la enseñanza primaria hasta la final y titular, la educación pública vaya desenvolviendo, sin merma de los elementos espirituales, todos aquellos que se requieren para la aplicación inmediata de las fuerzas del hombre a las de la naturaleza.-Divorciar el hombre de la tierra, es un atentado monstruoso. Y eso es meramente escolástico: ese divorcio,-A las aves, alas; a los peces, aletas; a los hombres que viven en la Naturaleza, el conocimiento de la Naturaleza: ésas son sus alas.

“Y el medio único de ponérselas es hacer de modo que el elemento científico sea como el hueso del sistema de educación pública.

“Que la enseñanza científica vaya, como la savia en los árboles, de la raíz al tope de la educación pública.-Que la enseñanza elemental sea ya elementalmente científica…

“Esto piden los hombres a voces:-¡armas para la batalla![4]

A lo largo de todo el año 1883 las colaboraciones de José Martí para la revista La América llevan esta impronta de informar y opinar sobre los progresos que en materia de educación, y en otras esferas aparecen en los Estados Unidos, siempre teniendo el cuidado de advertir sobre el peligro de copiar e imitar, sin tener en cuenta nuestras característica como pueblos, ni las condiciones sociales que heredamos, pero sí con una convencida idea que mantiene su vigencia:

“En nuestro países ha de hacerse una revolución radical en la educación, sino no se les quiere ver siempre, como aún se ve ahora a algunos, irregulares, atrofiados y deformes…” [5]

Esa carga de inequidad que aún tara los esfuerzos de las vanguardias progresistas de América Latina tienen en la educación una batalla dura pero necesaria; con sectores marginados de la educación, de la cultura, apartados por la ignorancia de la posibilidades de la decisión sobre su destino social e individual, es imposible aspirar a ese mundo mejor y posible al que aspiramos.

El pensamiento pedagógico de José Martí tiene en la revista La América, editada en Nueva York, un sustento importante para desarrollar sus ideas de educación para el ser humano en países como los de América Latina en los que el estancamiento de siglo de coloniaje permanecía aún a pesar de que se acercaban al centenario de su vida republicana. En su transitar por varios países de Hispanoamérica aprecia los esfuerzos reformadores de los gobiernos, pero conoce del freno de las oligarquías conservadoras, sus prejuicios para con los aborígenes, los mestizos y los descendientes de africanos, tenidos por ellos como gente de inferior clase, que se le soporta como animales de trabajo, pero se desprecia por ser freno de la “civilización” que ellos pretendía crear al estilo de los países más avanzados de occidentes.

En enero de 1884 aparece en la mencionada revista un artículo suyo acerca de las grandes polémicas en los colegios norteamericanos acerca de la implantación de la enseñanza científica y práctica a la que hace su aporte al escribir:

“La educación, pues, no es más que esto: la habilitación de los hombres para obtener con deshago y honradez los medios de vida indispensables en que existen, sin rebajar por eso las aspiraciones delicadas, superiores y espirituales de la mejor parte del ser humano”[6]

Concepto que completa con esta conclusión:

“La educación tiene un deber ineludible para con el hombre, -no cumplirlo es un crimen: conformarle a su tiempo- sin desviarle de la grandiosa y final tendencia humana. Que el hombre viva en analogía con el universo, y con su época (…)”[7]

En la edición de febrero reseña la enseñanza de los oficios en un colegio norteamericano, donde en el segundo párrafo dice:

“Ventajas físicas, mentales y morales vienen del trabajo manual(…)El hombre crece con el trabajo que sale de sus manos(…) el que debe su bienestar a su trabajo, o ha ocupado su vida en crear y transformar fuerzas, y en emplear las propias, tiene el ojo alegre, la palabra pintoresca y profunda, las espaldas anchas, y la mano segura, se ve que son esos los que hacen el mundo: y engrandecidos, sin saberlo acaso, por el ejercicio de su poder de creación, tienen cierto aire de gigante dichoso, e inspira ternura y respeto(…)”[8]

Es evidente la importancia que da el Apóstol al trabajo como formador del ser humano y su valor educativo en la conformación social y no como instrumento enajenante y de explotación. Tal es su convencimiento de la importancia educativa del trabajo que escribe:

“Y detrás de cada escuela un taller agrícola, a la lluvia, al sol, donde cada estudiante sembrase un árbol”[9]

Concepción que sirve de base a la escuela cubana revolucionaria, que potencia al trabajo como formador del “hombre nuevo” para la “sociedad nueva”, hombre culto, con una altísima preparación, pero dotado de los valores que hacen más noble al ser humano: altruismo, solidaridad, espíritu de grupo y comprometido con la construcción de la nueva sociedad.


[1]OC de José Martí, t. 13 p. 321

[2] Ídem t. 13. pp. 52-53

[3] Ídem t. 8. p. 299

[4] Ídem t.8. p. 277

[5] Ídem t. 8. p.279

[6] OC de José Martí, t. 8 p. 427

[7] Ídem

[8] Ídem, p. 288

[9] Ídem

Educación, José Martí

LA EDUCACIÓN, EL PILAR DE LOS CAMBIOS

<!–[if !mso]> <! st1\:*{behavior:url(#ieooui) } –>



El líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro en la Plaza de la Revolución, el 22 de diciembre de 1961

El 22 de diciembre celebraremos una vez más el “Día del Educador” en Cuba, ese día pero de 1961 Fidel proclamó a Cuba “Territorio Libre de Analfabetismo”, conquista que marca el despegue educacional de la sociedad cubana. Tal hecho por su relevancia constituye hoy un hito para los educadores cubanos y parte por derecho propio de las doctrinas educativas de José Martí, legado que aún hoy mantiene su vigencia.

Por lo esclarecedor de sus criterios reproduzco el artículo del doctor Armando Hart, Director de la Oficina del Programa Martiano y uno de los protagonistas de aquella hazaña de 1961:

«La búsqueda de la integralidad de la cultura, entendida esta última como lo que distingue al homo sapiens del resto de las especies, es, precisamente, la más elevada aspiración de la historia universal. Fue nada menos que Segismundo Freud quien dijo con gran prevención, pues como se sabe era un hombre pesimista, que la justicia es la primera categoría de la cultura.

«José Martí afirmó: “Los hombres van de dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen”. Obviamente, los que “aman y fundan” están en el corazón de la cultura.

«José de la Luz y Caballero caracterizó la justicia como “sol del mundo moral”. Se alcanza la integralidad de la cultura que es, precisamente lo que está planteando el compañero Fidel.

«Es muy interesante que en la identidad nacional cubana y latinoamericana estén las raíces filosóficas del pensar cultural del mundo de hoy. Decía el profesor Medardo Vitier, padre de nuestro queridoCintio, que para Luz “El criterio sobre la verdad no radica objetivamente en el mundo exterior, no radica subjetivamente en nosotros; surge, se organiza como una congruencia entre lo objetivo y lo subjetivo”.

«Lo realmente importante de este momento es que los modernos avances de las ciencias naturales y en especial de la bioética, señalan la posibilidad y la necesidad de relacionar los resultados de las investigaciones de las ciencias naturales, de un lado, y los de las ciencias sociales y humanistas del otro. El legado filosófico más importante de Van Renssenlaer Potter, forjador de la bioética, está en esta perspectiva.

En nuestro continente, a diferencia de lo ocurrido en Europa y Estados Unidos, se observa en la segunda mitad del siglo XX el surgimiento de las corrientes más originales de toda esta civilización de origen europeo-norteamericano:

*La renovación del pensamiento socialista que generó la Revolución Cubana y que nos representamos en Fidel Castro y Ernesto Guevara, y que inspiró a muchos otros movimientos sociales de igual aspiración, en la última mitad del siglo XX.

*La cosmovisión estética, expresada en escuelas de trascendencia e impacto universal, como la literatura de lo real maravilloso de Alejo Carpentier y en los grandes maestros del llamado “boom literario” de América Latina, sin olvidar la epopeya transformadora del idioma español, cuyos artífices pioneros, Martí y Darío, estimularon la actitud creadora e innovadora en todos los campos de las bellas artes.

*El pensamiento social filosófico y ético de la teología latinoamericana de la liberación, cuando la analizamos, no solo como un fenómeno teológico del cristianismo, sino como una propuesta revolucionaria, en función del reino de este mundo.

*La revolución bolivariana propuesta y convocada por el presidente Chávez.

*El nuevo cine latinoamericano, el más reciente espacio de la creatividad latinoamericana y caribeña en el mundo de las artes y de la comunicación.

*El movimiento de educación popular, cuyas concepciones y experiencias han terminado marcando consensos universales en organismos internacionales y gobiernos. Dentro de ello debe priorizarse el estudio del pensamiento educacional de Paulo Freyre.

Desarrollar y fortalecer la aplicación del método electivo en tanto se rige la justicia como categoría principal de la cultura es, precisamente, la más apremiante necesidad del mundo de hoy.
Decía Luz: “Todos los métodos y ningún método, he ahí el método”.

Compruebe el lector esta conclusión a la que yo personalmente llego, y se encontrará con un camino hacia las necesidades teóricas más importantes de la actualidad. Nada de eso está en antagonismo con el pensamiento de Marx y Engels. Aquí se encuentran de una manera muy interesante las raíces filosóficas para el socialismo en el siglo XXI. Esto supone relacionar el movimiento social con el movimiento cultural. Cada uno de ellos por separado pueden ser importantes, pero juntos pueden conducirnos a la revolución.

Esa es la experiencia más importante para investigar cómo llegamos en Cuba a las ideas socialistas y por qué las defendemos, importante también descubrir los nuevos caminos del hacer que van por la vía de relacionar cultura, ética, política práctica, derecho y economía sobre un fundamento de que la cultura es el principal motor del movimiento económico.

Estudiar la historia de la Revolución Cubana y sus implicaciones constituye una necesidad imperiosa del mundo de hoy, porque ante la dramática realidad que enfrentamos, digámoslo con expresiones recibidas de la tradición cristiana: estamos entre el cielo y el infierno, y solo lo bueno nos conducirá al cielo. Lleguemos al cielo por los caminos de la cultura general integral a que nos ha llamado Fidel Castro y, por tanto, vinculémoslo al movimiento social y al cultural.

Lo más importante es hallar los caminos del saber para alcanzar la idea del bien como suprema aspiración martiana. No hay otra alternativa práctica»[1]


[1] Armando Hart Dávalos: “Vigencia de la filosofía educativa de José Martí”/revista Bohemia digital. 3/12/2008



Cultura, Educación

La Universidad Popular José Martí


La década del 20 del siglo XX en Cuba es conocida como la “década crítica”, por lo que significó en la maduración de una conciencia nacional popular, en la que convergen elementos de la pequeña y mediana burguesía cubana, representada en buena parte por su estudiantes e intelectuales, junto a los sectores más humildes, los trabajadores.

Es destacable en este período la fundación y funcionamiento de la Universidad Popular José Martí, escuela de carácter político fundada por un grupo de destacados jóvenes estudiantes y obreros con el objetivo de formar a la clase trabajadora en el conocimiento de las ideas progresistas y de izquierda.

La Universidad Popular José Martí fue inaugurada en La Habana el 3 de noviembre de 1923, Julio Antonio Mella, su creador y organizador, señaló el alcance que habría que habría de tener el nuevo organismo, en cuyos estatutos se establecía el anti dogmatismo científico, pedagógico y político, junto a la justicia social. Considerando a las escuelas para obreros como una demostración de la futura democracia proletaria.

La Universidad Popular nacía bajo la influencia de la Reforma Universitaria y en su claustró contó con un grupo de estudiantes y graduados decididos a llevar al más alto nivel las reformas. Entre ellos figuraba Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Gustavo Aldereguía, José Zacarías Tallet, Sara Pascual, Alfonso Bernal del Riego, entre otros.

El funcionamiento de la Universidad Popular fue difícil por los numerosos enemigos que tenía, trasladándose de la Universidad de La Habana al Instituto de Segunda Enseñanza, donde también encontró oposición, por lo que tuvo que pasar a funcionar en locales obreros.

La Universidad Popular divulgó entre los trabajadores la “Historia de las Ideas Sociales”, el desarrollo de la Revolución de Octubre y el pensamiento de Lenin; algunos problemas económicos, filosóficos y literarios a la luz del marxismo, todo ello con el objetivo de revolucionar la conciencia de los trabajadores.

El gobierno de Gerardo Machado y la oligarquía dominante vieron en la Universidad Popular un foco de propaganda comunista por lo que fue clausurada el 12 de julio de 1927. Julio Antonio Mella escribió entonces: “Las aulas se han cerrado, pero las páginas de los libros se abren”.

Educación, Historia

Cuba 1961: La Batalla contra la Ignorancia





Para los cubanos de hoy el 22 de diciembre es un significativo día, es el “Día del Educador”, el momento para rendir homenaje a ese que día a día hace mucho por nuestra educación y enseñanza, en una tradición que nació en 1961, hace ya 50 años, cuando miles de jóvenes alfabetizadores desfilaron por la Plaza de la Revolución luego de haber cumplido con la más hermosa de las batallas emprendida por la Revolución Cubana, la lucha por la erradicación del analfabetismo, mal endémico que afectaba en 1959 a 1 032 849 cubanos, el 23, 6 %[1] de la población del país en esos momentos.

Esa gran batalla por la cultura tenía como protagonistas a 120 mil alfabetizadores populares, 100 mil jóvenes estudiantes agrupados en la legendaria “Brigada Conrado Benítez”, 13 mil brigadistas obreros y más de 34 mil maestros y profesores, que eran la vanguardia de esta hermosa tarea que hizo proclamar al año 1961, como el Año de la Educación” en Cuba.

Para ese año el país registraba 979 207 analfabetos, desperdigados por toda la geografía cubana, pero fundamentalmente, gente humilde del campo, donde casi no había escuela y las precarias vida que llevaban los campesino, le hacían ver como un lujo ese derecho a la educación que desde el nacimiento de la República en 1902, estaba refrendado por la Constitución, pero que nunca fue realidad para uno de cada cuatro cubanos.

El resultado de aquel esfuerzo fue la alfabetización de 707 212 personas, menos del 4 % de su población. Los que no aprendieron a leer y escribir en esta etapa eran personas de edad avanzada, discapacitados y algunos que se negaron a abrir sus ojos a la “luz de la enseñanza”, pero este analfabetismo residual continuó siendo atendido por las autoridades educacionales de la Revolución.

Ese 22 de diciembre en la Plaza de la Revolución se izó una enorme bandera roja, con el símbolo de la Campaña de Alfabetización y el hermoso lema convertido en meta cumplida por todo un pueblo encabezado por los jóvenes: CUBA TERRITORIO LIBRE DE ANALFABETISMO.

Hoy esos jóvenes protagonistas son adultos mayores, maestros en su mayoría, otros muchos profesionales en otras ramas, pero todos orgullosos de su protagonismo en la más noble de las batallas, base del desarrollo cultural y educacional que la Revolución de todo un pueblo propició.


[1] Esta y otras estadísticas utilizadas fueron publicadas en el periódico TRABAJADORES, el lunes 19 de diciembre de 2011

Educación, Historia
chatroulette chatrandom

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda