Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Cultura

LA CULTURA CUBANA, SUS DILEMAS Y FORTALEZAS



“Injértese en nuestras repúblicas el mundo;

pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”

José Martí

En su célebre ensayo “Nuestra América” aparecido en enero de 1889 están estas palabras que resume con certeza su concepción de cultura partiendo del mantenimiento de aquellos elementos que la hace auténtica y única aunque en interacción constante con el resto del acervo cultural humano.

Recordemos que “Nuestra América” fue escrito por José Martí a modo de resumen de sus ideas sobre el neurálgico tema de la identidad latinoamericana en momentos en que se cernía sobre los pueblos de esta parte del mundo los peligros de anexión y absorción cultural por las grandes potencias capitalistas, incluyendo a los Estados Unidos, por entonces un paradigma para la intelectualidad y la gente con poder que veían en esa nación vecina el modelo a seguir, el ideal de nación y la posibilidad de igualárseles.

Frente a ese mimetismo surge la palabra de José Martí advertidora y valiente para reivindicar todos aquellos elementos autóctonos que hacen diferentes a estas naciones de origen latino con fuertes elementos mestizos y una cultura ancestral que tiene su base en las naciones originarias que estaban aquí antes de la conquista.

Era una frase que incluían también a Cuba, aún colonia cuando él escribe esta obra, pero con un pueblo que ya se reconoce otro frente a la metrópoli colonial, España; el pueblo cubano ya ha vivido un largo trecho forjador de su nacionalidad transcultural de más de tres siglo por entonces; que se ha levantado por su independencia y ha hecho una reafirmación de su cultura que se funde con elementos que ya le serán imperecederos: la libertad y el antimperialismos.

Toca a José Martí el reconocimiento pleno de la madurez cultural de su pueblo, reconocerlo en toda su plenitud en los relatos de su emigración revolucionaria que cuenta con orgullo los avatares de la “Guerra Grande”, canta sus canciones, añora sus paisaje, mientras espera el reinicio de la contienda por la independencia para incorporarse a la tarea de hacer libre a su nación.

Él mismo es fruto de esta cultura criolla madura y en transito de cubanía, educado por maestros cubanos que están orgulloso de serlos, que enseñan una literatura nacional que ya ha dado frutos de calidad y poetas como José María Heredia, Plácido, Zenea y otros muchos que primero se reconocieron en el paisaje cubano y luego fueron encontrando sus huellas en el pueblo y la isla que los vio nacer.

Ese es el pueblo cubano que conoce José Martí, al que llama a la unidad y el sacrificio no solo para lograr su independencia de España sino impedir su anexión a los Estados Unidos, esa era para él la mayor obra de este pueblo noble, trabajador y revolucionario.

La muerte de Martí fue una gran pérdida para su pueblo, su prédica vehemente y su ejemplo de vida sirvió de lección para las generaciones de cubanos que en la República se dieron a la tarea de hacer la patria, completando el ideario abarcador del Maestro, luchando contra politiqueros y anexionistas de toda laya que resumieron la cubanía en varios elementos estereotipados y serviles: rumba, mulata y ron; playa, juego y paisaje; vendidos como slogan para turistas.

Cuba era mucho más y la fragua de lo nacional siguió el derrotero martiano: en medio de la frustración y la rebeldía, el pueblo cubano forjó una cultura de resistencia que soñaba en versos de Guillén, pinta en la trasparencias de Carlos Enrique y la mulatez de Wilfredo Lam, canta en los sones y las rumbas de cualquier barrio, se permite el hermetismo creador del Grupo Orígenes, hace teatro con Paco Alfonso y Piñeras y se vuelve compromiso político en Villena, Marinello, Carpentier, Carlos Rafael, Raúl Gómez García, para ir forjando con todos ese tronco fecundo de la cultura cubana al que constantemente se inserta el mundo, para bien.

La Revolución Cubana triunfante el primero de enero de 1959, encuentra una cultura nacional madura y activa, fecunda y representativa, que saluda el cambio y se une a él, acepta el reto y nuevas savias que vienen de lugares disímiles. Fue necesario aceptar el reto de alfabetizar un pueblo, de masificar cultura y vestir el arte de campesino y obrero para fecundar el árbol de lo cubano, sin olvidar que el reto era “…injertar en nuestras repúblicas el mundo” fuera cual fuera el mundo y nuevas formas de ver la cultura y el arte llegaron en medio de las transformaciones y la cultura cubana creció, asimiló la savia nueva y Martí siguió diciéndonos “…pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”

Un pueblo crecido en estos cincuenta años de Revolución, ha consolidado una cultura donde “el ejercicio de la soberanía nacional es la mejor escuela del espíritu, y del alma de un pueblo, el único medio de mantener despiertas sus virtudes cardinales.”[1]

Donde puede considerarse que la cultura es una “… estructura asimiladora que digiere materiales extraños y que evolucionan sin perder por ello la conciencia de su identidad. Esa asimilación le enriquece y no puede afectar a su destino.”[2]

Estas palabras escritas casi cien años después de la frase de José Martí, tienen el mismo objetivo de destacar la importancia de mantener las raíces de todas formación cultural como único modo de sobrevivir a los intentos hegemonistas de las culturas dominantes del primer mundo dueñas de los medios de comunicación y por ello vendedoras de modelos para los países de “menor desarrollo” cultural

La vigencia de esta frase cobra fuerza mucho mayor en época de “globalización”, “aldea global”, “Mass Cultural” y todo intento de la maquinaria desculturadora del capitalismo moderno empeñado en hacer una versión sintetizada y sin grandes problemas de la cultura humana en general y de las diversas variantes de la misma según las experiencias de cada grupo humano.

La Revolución Cubana que ya cumple cincuenta y un años, como obra y continuidad histórica de las luchas y el pensamiento de José Martí basa su política cultural en este dilema de intercambio cultural que desde el siglo XIX nos plantea Martí, no para dar la espalda al mundo sino intercambiar con él, asimilar y dar, crecer en la fusión pero teniendo bien claro cuales son las raíces que deben prevalecer para conservar la identidad de una cultura, hija ella misma del intercambio pero rica en peculiaridades que le dan signo de otredad y fuerza.

La Revolución Cubana creó la oportunidad de desarrollo para la cultura nacional al incentivar a todos los creadores, priorizando la educación de un pueblo capaz de disfrutar del arte y la cultura auténtico, teniendo como máxima el hecho cierto de que toda la cultura puede ser popular siempre que se auténtica, refleje el sentir de los seres humanos y no se separe de las bases culturales que le dieron origen.

Otro principio básico para toda cultura revolucionaria está centrado en el hecho de que la cultura está en constante cambio que ese proceso de “fusión” del que tanto se habla en la actualidad en algo inherente a las culturas nacionales en constante interacción unas con otras, para enriquecerse y salir fortalecidas, ese fenómeno es el que recoge José Martí en ese ensayo fundacional que es Nuestra América, donde no se habla de chovinismo, ni nacionalismos estrechos, sino de culturas en constante fusión para dar lugar a otros fenómenos nuevos en el ámbito del arte, la literatura y la vida y que solo el tiempo y el pueblo al que va dirigido avalará con su aceptación y desarrollo.

Otro cubano imprescindible, Fernando Ortiz, no por gusto llamado el tercer descubridor de Cuba, devela este fenómeno de fusión cultural que ha llevado al pueblo cubano al desarrollo de una cultura mestiza de muchos componentes, pero donde se destacan dos grandes conglomerados culturales: los de origen ibéricos, venidos con los conquistadores y los de origen africanos, mezclados a fuerza de dolor e incomprensiones a lo largo del desarrollo de una economía plantacionista que tuvo al esclavo africano como principal mano de obra.

A este proceso de “transculturación”[3] Fernando Ortiz lo comparó con el famoso “ajiaco cubano” al qué constantemente se le está añadiendo un nuevo condimento y ¿qué es este proceso sino el mismo al que José Martí se refiere en la frase que encabeza este trabajo, solo que para Martí esto se completa con un componente ideológico fundamental, la defensa de la autenticidad para mantener la soberanía y la libertad, por eso “el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas”, lo cual tiene una vigencia primordial en este siglo XXI en el que se proclama la creación de una sola cultura universal, basada en el consumo de productos culturales, “fáciles de consumir” por todos y alienadores de la condición humana, rica, compleja y en constante desarrollo.

[1]“Los tres pilares de la identidad cultural” Por Cheikh Anta Diop” en Revista UNESCO Nº 5/6 1986

[2] Ídem

[3] Concepto acuñado por Fernando Ortiz para referirse a este constante intercambio y fusión de culturas y aparecido por primera vez en 1940 en su obra “Contrapunteo del tabaco y el azúcar”

Cultura, Historia, José Martí

A PROPÓSITO DE “PALABRAS A LOS INTELECTUALES”



Uno de los temas más importantes para los intelectuales y artistas cubanos a principios de la Revolución, era la libertad de creación, por lo que desde inicios hubo tensiones con ciertos sectores que desde la Revolución adoptaban una posición más dogmática, este enfoque era asumido por los redactores de “Lunes de Revolución”, tabloide cultural del periódico Revolución, dirigido por Guillermo Cabrera Infante, quienes desde sus páginas comenzaron a “pedir cuentas” a los escritores y artistas por su obra de “evasión de la realidad” y de poco o ningún compromiso social antes del triunfo de la Revolución, atacando directamente al grupo Orígenes y su mentor José Lezama Lima.

En estos círculos intelectuales había muchas preguntas sin contestar y desde la dirección de la Revolución no había una política cultural definida, como no fuera la línea de “Lunes de Revolución”, que protagonizó una protesta por la censura del documental “PM”, financiado por este semanario y que fue interpretado como un ataque a la libertad de expresión y provocó un malestar evidente entre los intelectuales de La Habana.

Por tal motivo la dirección de la Revolución convocó a los intelectuales a una reunión realizada en la Biblioteca Nacional José Martí, los días 16, 23 y 30 de junio de 1961. El objetivo era debatir los temas que preocupaban a este sector. Fue un proceso extenso, en el que se expresaron diversos criterios, y que terminó cuando Fidel, después de escuchar todos los criterios, dejó definida la política cultural del proceso revolucionario en sus palabras de resumen, conocidas hoy como “Palabras a los intelectuales”:

“Si a los revolucionarios nos preguntan qué es lo que más nos importa, nosotros diremos: el pueblo. Y siempre diremos: el pueblo. El pueblo en su sentido real, es decir, esa mayoría del pueblo que ha tenido que vivir en la explotación y en el olvido más cruel. Nuestra preocupación fundamental siempre serán las grandes mayorías del pueblo, es decir, las clases oprimidas y explotadas del pueblo. El prisma a través del cual nosotros lo miramos todo es ese: para nosotros será bueno lo que sea bueno para ellos; para nosotros será noble, será bello y será útil todo lo que sea noble, sea útil y sea bello para ellos.

“Comprendemos que debe ser una tragedia para alguien que comprenda esto y, sin embargo, se tenga que reconocer incapaz de luchar por eso. Nosotros somos o creemos ser hombres revolucionarios; quien sea más artista que revolucionario no puede pensar exactamente igual que nosotros. Nosotros luchamos por el pueblo y no padecemos ningún conflicto, porque luchamos por el pueblo y sabemos que podemos lograr los propósitos de nuestras luchas.

“Y la Revolución tiene que tener una política para esa parte del pueblo, la Revolución tiene que tener una actitud para esa parte de los intelectuales y de los escritores. La Revolución tiene que comprender esa realidad, y por lo tanto debe actuar de manera que todo ese sector de los artistas y de los intelectuales que no sean genuinamente revolucionarios, encuentren que dentro de la Revolución tienen un campo para trabajar y para crear; y que su espíritu creador, aun cuando no sean escritores o artistas revolucionarios, tiene oportunidad y tiene libertad para expresarse. Es decir, dentro de la Revolución.

“Esto significa que dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada. Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir. Y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie -por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la nación entera,- nadie puede alegar con razón un derecho contra ella. Creo que esto es bien claro.”[1]

A pesar de la claridad de estos conceptos, vinieron años de aplicación coyuntural y selectiva de estos principios, de acuerdo al momento histórico y a la percepción de los “funcionarios” erigidos en guardianes de esta política y que trajo un triste “decenio gris”(década de los 70 y más) que empobreció el trabajo intelectual cubano y creó un clima de intolerancia y exclusión muy dañino.


[1] Fidel Castro: Palabras a los intelectuales. La Habana, 1961

Cultura, Historia, Opinión

MI RAZA



JOSÉ MARTI. AUTOR EDUARDO ABELA

En 1893 en el periódico “Patria”, José Martí escribió un artículo esclarecedor que dejó bien sentado cuál era la posición del Partido Revolucionario Cubano y la suya propia frente al problema social más importante que enfrentaba el pueblo cubano a fines del siglo XIX. Los conceptos emitidos en este escrito paradigmático pudieron ser el programa de la República a que estaban convocados a fundar aquellos que fueron a la guerra por la independencia, pero a pesar de toda la razón que había en sus palabras, las mismas se hicieron letra muerta luego de terminada la guerra, cuando la hermandad combativa fue sustituida por el prejuicio racista colonial que pervivió en la República y que tuvo su momento más vergonzoso, cuando la oligarquía nacional so pretexto del “racismo negro”, negó sus derechos a una vida digna y en igualdad en aquella República. Hace 103 se produjo la cruenta represión racista que emprendió el gobierno de José Miguel Gómez, con la complicidad o la indiferencia egoísta de los grupos sociales de la época. Este es uno de los artículos más esclarecedores y hermosos de José “Martí a cerca de uno de los grandes problemas de la humanidad, los conflictos raciales y por extensión las intolerancias que tiendan a proliferar en la sociedades modernas, vale la pena echarle una mirada:

“Esa de racista está siendo una palabra confusa, y hay que ponerla en claro. El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos. El negro, por negro, no es inferior ni superior a ningún otro hombre: peca por redundante el blanco que dice: “mi raza”; peca por redundante el negro que dice: “Mi raza”. Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad. ¿A qué blanco sensato le ocurre envanecerse de ser blanco, y qué piensan los negros del blanco, que se envanece de serlo, y cree que tiene derechos especiales por serlo? ¿Qué han de pensar los blancos del negro que se envanece de su color? Insistir en las divisiones de raza, en las diferencias de raza, de un pueblo naturalmente dividido, es dificultar la ventura pública, y la individual, que están en el mayor acercamiento de los factores que han de vivir en común. Si se dice que, en el negro no hay culpa aborigen, ni virus que lo inhabilite para desenvolverle toda su alma de hombre, se dice la verdad, y ha de decirse, y demostrarse, porque la injusticia de este mundo es mucha, y la ignorancia de los mismos que pasa por sabiduría, y aún hay quien crea de buena fe al negro incapaz de la inteligencia y corazón del blanco; y si a esa defensa de la naturaleza se la llama racismo, no importa que se le llame así, porque no es más que decoro natural, y voz que clama del pecho del hombre por la paz y la vida del país. Sí se alega que la condición de esclavitud no acusa inferioridad en la raza esclava, puesto que los galos blancos, de ojos azules y cabellos de oro, se vendieron como siervos, con la argolla al cuello, en los mercados de Roma; eso es racismo bueno, porque es pura justicia y ayuda a quitar prejuicios al blanco ignorante. Pero ahí acaba el racismo justo, que es el derecho del negro a mantener y, probar que su color no lo priva de ninguna de las capacidades y derechos de la especie humana.

“El racista blanco, que le cree a su raza derechos superiores,¿qué derecho tiene para quejarse del racista negro, que le vea también especialidad a su raza? El racista negro, que ve en la raza un carácter especial, ¿qué derecho tiene para quejarse del racista blanco? El hombre blanco que, por razón de su raza, se cree superior al hombre negro, admite la idea de la raza, y autoriza y provoca al racista negro. El hombre negro que proclama su raza, cuando lo que acaso proclama únicamente en esta forma errónea es la identidad espiritual de todas las razas, autoriza y provoca al racista blanco. La paz pide los derechos comunes de la naturaleza: los derechos diferenciales, contrarios a la naturaleza, son enemigos de la paz. El blanco que se aísla, aísla al negro. El negro que se aísla, provoca a aislarse al blanco.

En Cuba no hay temor alguno a la guerra de razas. Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro. Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro. En los campos de batalla, muriendo por Cuba, han subido juntas por los aires las almas de los blancos y de los negros. En la vida diaria de defensa, de lealtad, de hermandad, de astucia, al lado de cada blanco, hubo siempre un negro. Los negros, como los blancos, se dividen por sus caracteres, tímidos o valerosos, abnegados o egoístas, en los partidos diversos en que se agrupan los hombres. Los partidos políticos son agregados de preocupaciones, de aspiraciones, de intereses y de caracteres. Lo semejante esencial se busca y halla, por sobre las diferencias de detalle; y lo fundamental de los caracteres análogos se funde en los partidos, aunque en lo incidental, o en lo postergable al móvil común, difieran. Pero en suma, la semejanza de los caracteres, superior como factor de unión a las relaciones internas de un color de hombres graduado, y en sus grados a veces opuesto, decide e impera en la formación de los partidos. La afinidad de los caracteres es más poderosa entre los hombres que la afinidad del color. Los negros, distribuidos en las especialidades diversas u hostiles del espíritu humano, jamás se podrán ligar, ni desearán ligarse, contra el blanco, distribuido en las mismas especialidades. Los negros están demasiado cansados de la esclavitud para entrar voluntariamente en la esclavitud del color. Los hombres de pompa e interés se irán de un lado, blancos o negros; y los hombres generosos y desinteresados, se irán de otro. Los hombres verdaderos, negros o blancos, se tratarán con lealtad y ternura, por el gusto del mérito, y el orgullo de todo lo que honre la tierra en que nacimos, negro o blanco. La palabra racista caerá de los labios de los negros que la usan hoy de buena fe, cuando entiendan que ella es el único argumento de apariencia válida, y de validez en hombres sinceros y asustadizos, para negar al negro la plenitud de sus derechos de hombre. De racistas serian igualmente culpables: el racista blanco y el racista negro. Muchos blancos se han olvidado ya de Su color; y muchos negros. Juntos trabajan, blancos y negros, por el cultivo de la mente, por la propagación de la virtud, por el triunfo del trabajo creador y de la caridad sublime.

“En Cuba no habrá nunca guerras de razas. La República no se puede volver atrás; y la República, desde el día único de redención del negro en Cuba, desde la primera constitución de la independencia el 10 de abril en Guimaro, no habló nunca de blancos ni -de negros. Los derechos públicos, concedidos ya de pura astucia por el Gobierno español e iniciados en las costumbres antes de la independencia de la Isla, no podrán ya ser negados, ni por el español que los mantendrá mientras aliente en Cuba, para seguir dividiendo al cubano negro del cubano blanco, ni por la independencia, que no podría negar en la libertad los derechos que el español reconoció en la servidumbre.

“Y en lo demás, cada cual será libre en lo sagrado de la casa. El mérito, la prueba patente y continua de cultura, y el comercio inexorable recabarán de unir a los hombres. En Cuba hay mucha grandeza, en negros y blancos.”

Cultura

LA GITANA TROPICAL


“Gitana Tropical”

Autor Víctor Manuel García

A propósito de la Bienal de La Habana, ahora en desarrollo en los ámbitos más importantes de la capital cubana quiero ir a la génesis de la pintura cubana esa que se comenzó hacer en la década del veinte del siglo XX cuando un grupo de jóvenes (siempre ellos) decidió romper con los cánones de la academia cubana, esa que dictaba y aseguraba continuidad a una forma conservadoramente hermosa de hacer pintura en Cuba.

Esos muchachos pusieron su mirada en Paris y sus vanguardias y desde allá reinterpretaron un modo de ver a Cuba novedoso para su entorno.

Gitana Tropical, fue el cuadro que impactó a la sociedad habanera de esa época, era una forma de ver a una guajirita cubana con sus grandes ojos negros mirando desafiante a los espectadores, acostumbrados a los retratos de bellas damas criollas en tarde de siestas, con vaporosos vestidos y en medio de un espacio real pero no común para la gente de la isla, fue el primero y luego vinieron muchas formas de acercarse a Cuba y su gente, hasta las de hoy envueltas en claves de pesimismo, mensajes extra artísticos, interpretaciones y guiños a coleccionistas y galeristas, nada una invitación a pasear por el arte por estos dos meses de arte en La Habana.

Cultura

19 DE MAYO



Dos Ríos. Autor Esteban Valderrama

Hace 120 años, un mediodía aciago murió por Cuba y por los pobres de la tierra José Martí, el más fecundo de nuestros pensadores y el más consecuentes de todos, a él este poema que le dedicó Rubén Martínez Villena, otro de los imprescindibles de la Historia de Cuba quien lo tituló solo, “19 de Mayo”:

Señor de la palabra, caudillo de la idea,

Tu verbo fue cual grito pletórico de fe,

Que al pueblo arrodillado quitole la librea,

Rompiole las cadenas y púsole de pie;

Y fue clarín guerrero llamando a la pelea

Y látigo feroz

Y centro en que brillaba la libertad futura,

En cuyas amenazas, preñadas de amargura,

El alma de la patria lloraba por tu voz.

Señor de la palabra: Tu helénica figura

En la historia aparece como un jirón de luz;

Y no se por qué el alma te supone en un templo

Y al recordar tu vida, buscándole un ejemplo,

¡Se postra de rodilla y piensa en una cruz!

Caudillo de la idea: al recordar tu muerte

El alma como un ángel magnifico te advierte

Que murió cultivando tu milagrosa mies

-La mies que fue regada con sangre de patriotas-

Y te ve con la frente y con las alas rotas

Y una estrella en el pecho y un león a tu pies.

Tu obra es una obra de tormento,

Es la de aquel que el alto pensamiento

En una estatua primorosa labra

Y te da vida con su propio aliento;

Héroe para entrar en la pelea

Te forjarte una espada: La palabra,

En una fragua sin igual: La Idea.

Mas la espada trocose en un machete

Y el orador se transformó en jinete

Para buscar el trágico bautismo;

Hacia el encuentro de la lid marchaste

Y, arrojando tu fardo de idealismo,

Te dejaste arrastrar en tu heroísmo

Por el propio huracán que desataste.

Águila que cansada de sus vuelos

Por las regiones de grito aterra,

Descendió como un rayo de los cielos

Para morir cual tórtola en la tierra…

Señor de la palabra, Caudillo de la idea,

Supiste ser más tarde señor de la pelea,

Caudillo del tropel;

Montaste sin destreza sobre el bridón altivo

Te erguiste clamoroso de pie sobre el estribo,

Y el fuego de tu verbo electrizó al corcel,

Y fue como un pegazo con un ángel encima.

La hoja de la espada -en inocente esgrima-

Prolongaba tu alma como un rayo de bien.

Oyose una descarga…caíste entre las balas,

Y el sombrero cubano te formó con sus alas

Como un halo glorioso que rodeaba tu sien.

Y las ánforas vivas, prodigiosas,

De tu pecho y tu cráneo se volcaron;

Urna de sangre y de ideal preciosas,

Que tu tesoro en tierra derramaron;

¡Así tu sangre y tu ideal regaron

Tu cosecha de mieses milagrosas!

Y susurraron las palmas con un trémulo rumor

Que puso espanto en las almas

Y en el pendón español:

“No me pongan en lo oscuro

A morir como un traidor,

Yo soy bueno y como bueno

Moriré de cara al sol…”

Callaron las palmas. Y los ríos

Que vieron su caída, sollozaron,

Y sus dulces murmuríos

Y en su canción plañidera

También ellos susurraron:

“Yo quiero cuando me muera

Sin patria pero sin amo,

Tener en mi tumba un ramo

De flores y una bandera…”

Y las flores de mayo, para cumplir tu sueño,

Quisieron afanosas, con inútil empeño,

Escapar de sus tallos y formarte un cendal;

Lloraban dulcemente los ríos en sus cuencas,

Se inclinaron las palmas y juntando sus pencas,

Formaron a tu muerte como un arco triunfal.

Y lloraban los ríos en canción plañidera,

Seguían sus rumores pidiendo una bandera;

Y unos trozos de cielo y unas nubes de tul

Bajaron lentamente como por un encanto

Formando a su cadáver como un mágico manto

Con dos franjas de blanco y tres franjas de azul.

Y la patria a tu lado sollozando miraba

Como en el manto mágico tu sangre dibujaba

Un triángulo teñido de trágico arrebol:

Dejó que de tu sangre se extendiera la huella

Y entonces le dio un beso y dibujó una estrella

-La marca de sus labios brillando como un sol-

Esa fue tu bandera de sublimes colores

Pero tu otro deseo ¿aquel ramo de flores

Que forjara tu musa de inmortal soñador?

Acepta como un ramo el pobre canto mío,

Donde la flor es verso y es lágrima el rocío

Y el matiz es la rima y el perfume es amor.

Águila que cansada de tu vuelo,

Sentiste la nostalgia de la tierra

Y descendiste rápida del cielo

Para morir cual tórtola en la guerra;

Señor de la palabra, Caudillo de la Idea:

Observa que tu pueblo ya no tiene librea

Y rompió sus cadenas con suprema altivez;

Pero en el día fúnebre en que más grande brillas,

El pueblo redimido se encuentra de rodillas:

¡Tu recuerdo sagrado le arrodilla otra vez!

Rubén Martínez Villena



Cultura, Historia, José Martí

LOS VALORES HUMANOS


El Triunfo de la Rumba/ Eduardo Abela

En un mundo fraccionado y cada vez más individualista urge poner en su lugar los valores humanos, no como un aparatico más sino como las verdaderas guías para la espiritualidad y el crecimiento de eso que se llama humanismo y que muchas personas solo valoran en las desgracias y dejan de tenerlas en cuenta cuando van “triunfando por la vida”, adquiriendo cosas, escuchando elogios, pisoteando a otros o mirando con indiferencia a quien tiene metas más modestas, visten distinto, piensa de otro modo y por eso él o ella no lo consideran igual, a veces ni nota que existe.

La individualidad humana es un don a cultivar y hacer crecer en los seres humanos, cada uno de nosotros es un ser único, pero no solitario, existimos en una sociedad que tiene sus valores y sus antivalores y es una elección nuestra saber qué escogemos y hacia donde conducimos nuestra vida.

La Revolución Cubana, de la que soy un orgulloso fruto, es en esencia un proyecto social de valores, en el cual los errores fueron por exceso de protección del ser humano, cuidarlo del mundo, ocultarle verdades “porque podían ser dañinas”, alejarlo de resto del mundo “porque era malo” o separarlo de la banalidad, lo lúdico o simplemente lo superfluo, porque era “divisionismo ideológico”

La historia, que es la vida diaria acumulada, nos enseñó que el ser humano está en constante formación, no solo física sino (mucho más) espiritualmente y que debes “vivir” para crecer, confrontar para “valorar”, “equivocarte” para entender, ser siempre ”joven” para enfrentar la vida y al mismo tiempo ser “viejo” para trasmitir la experiencia.

La vida en valores siempre lleva a la felicidad, aunque estemos desnudos de bienes, al fin y al cabo somos y seremos la huella que dejamos y no lo que consumimos.

Cultura, Opinión

SER CULTO ES EL ÚNICO MODO DE SER LIBRE


El 31 de marzo de 1959 nació  uno de los primeros proyectos culturales de la recién triunfante Revolución Cubana, la IMPRENTA NACIONAL DE CUBA constituida en base a las imprentas nacionalizadas de algunos periódicos capitalinos y con su sede inicial en la calle Reina teniendo como director al intelectual cubano Alejo Carpentier.

La Imprenta Nacional nació bajo el principio revolucionario de hacer libros baratos y en tiradas grandes a fin de hacerlos accesible al pueblo, ese gran protagonista de la Revolución un tercio de los cuales no sabía leer ni escribir en aquellos momentos.

Para más simbolismo se escogió la edición de la obra más significativa en lengua castellana, “Don Quijote de la Mancha” vendido aprecio popular en pequeño formato y  en papel periódico, modesto y simple pero que salió a la calle a pregonar que aquella Revolución al igual que el hidalgo manchego venía acompaña de las “locuras nobles” para “deshacer entuertos” y “luchar contra molinos de vientos”.

Desde mis “años altos” puedo dar fe de cuánto me beneficié en lo personal con aquella “gran locura” que puso en mis manos de niño pobre cientos de títulos por centavos y pude ver el mundo como ancho y vasto y crecí en mis sueños de ser alguien, gracias a esta idea basada en esa genuina idea fidelista de “no decirle al pueblo cree sino lee”.

El que tenga ojos que lea, el que tenga fe que entienda, el que tenga memoria que recuerde…

Cultura

UN CRITERIO SOBRE LA FERIA DEL LIBRO DE LA HABANA


Ir a la FERIA DEL LIBRO de La Habana es una tradición que me he impuesto como otros miles de cubanos que vivimos en la capital, porque era un modo de confrontar lo que hacen otros con los que se produce en Cuba en materia editorial. Ver los libros de mi gente junto a los cientos de ejemplares que llegaban de toda América Latina y algunos países de Europa, era un modo de comparar, saber cuan cerca o lejos estábamos en materia de diseño, contenido y calidad en general.

Pero ahora la FERIA DEL LIBRO que veo es un gran bazar, una candonga de banalidad que se dirige de forma central al objetivo de venderle a estos “indios con levita” (que somos nosotros) parte de sus frustraciones, sus sueños truncos, sus ansias de tener y que los indianos adquieren como trofeo del bueno, todo en 3D desde la religión a los mangas, deslumbrando a un público juvenil, infantil y de adultos cosificados que hace colas, gasta dinero a manos llenas y luego sale con su carga de “novedades”, con su autoestima por las nubes porque ellos llevan mucho afuera para cubrir la falta de lo que no tiene dentro.

Es verdad que nosotros no tenemos una industria editorial, capaz de enfrentar esta avalancha de libros para el hogar, consejo para la autoestima, , entretenimientos a granel, pero priorizar este bazar de feria, con los mejores lugares del recinto expositivo, que casi no encuentres a las editoriales serias, que cuando la encuentres la veas a la defensiva rodeada de esta avalancha de afiches de Messis y de Ronaldos, eso es claudicar ante el mercado, perder la esencia de lo que era la FERIA DEL LIBRO DE LA HABANA, un lugar de encuentro y de saberes desde el lado más progresista de la humanidad.

Ha se me olvidaba también existe un programa cultural, serios y muy publicitado por los medios, a donde va los especialistas, los estudiantes y alguno que otro ciudadano de a pie, lector empedernido y que descansa sus pies en las salas de conferencias y coloquios, para luego volver a l BAZAR de las ilusiones que nos trajeron los conquistadores del mercado.

Cultura

CELINA, LA REINA DE LOS CAMPOS DE CUBA


Desde que nací vengo escuchando la voz de esta guajira cubana que se dio a la tarea de defender el “punto cubano”, las décimas cantadas y la música campesina toda que se hace en Cuba. La recuerdo junto a su esposo y compañero en el arte Reutilio Domínguez, quien supo hacerle una segunda voz que resaltaba el timbre claro de sus tonadas. Esa es Celina, la mujer devota de Santa Bárbara, el Changó de la cultura afrocubana que con sus colores rojo y blanco en su bata paseó por el mundo esa manera eterna de inmortalizar lo auténtico.

Gracias Celina te recordaremos siempre y trataremos que tu música siga viva en la cultura de tu pueblo.

Cultura

LA HABANA EN FESTIVAL DE CINE


Anoche concluyó el Festival de Cine Latinoamericano de La Habana, una fiesta de público ávido de ver las nuevas propuestas que llegan de todas partes de América Latina y por fortuna las que presenta el cine nacional, cada vez más osado e independiente, no solo en la producción , sino en el decir que tuvo en la película “Conducta” de Ernesto Darana no solo el Premio Coral del 36 Festival de Cine de La Habana, sino la aceptación de un público que desde hace más de doce meses la ha visto en salas de cines o en video, discutiendo y enfrentando el dilema de la sociedad cubana actual enfrentada a la crisis de valores, a la sobrevivencia y a los grandes retos sociales y políticos que tenemos.

Pero el público en La Habana otorgó su premio a una película de destape y valor dirigido por Marilyn Solaya, “Vestido de novia”, una película de trasvertí, transexuales y reivindicaciones, muy necesaria entre nosotros.

El tema de la tras versión es el tema de “Fátima” o “El parque de la Fraternidad” una película basada en un cuento de Miguel Barnet, dirigida por Jorge Perugorría, otro éxito de taquilla en La Habana que muestra la valía del cine cubano, ya sea producido por el estado o en su vertiente de cine independiente.

En este último apartado sobresale el trabajo de Fernando Pérez[1] dirigiendo por primera vez una película independiente, “La pared de las palabras”, demostrando el mérito de producir cine aún fuera de los mecanismos estatales.

“Nosotros los cineastas nos estamos reuniendo periódicamente en el centro Fresa y Chocolate para discutir y plantear nuestros puntos de vista sobre las perspectivas del audiovisual cubano y, por supuesto, la necesidad de reconocer ya definitivamente la importancia del cine independiente en Cuba.

“Pero de ninguna manera esto quiere decir que se niegue la producción de la industria; solo que son dos maneras de producir que enriquece la filmografía del país, porque se diversifica y la diversidad siempre enriquece.

“Nuestra aspiración es que el audiovisual cubano logre reafirmarse en la producción independiente, en la existencia de un instituto de cine más flexible y dinámico, que exista una ley de cine que regule, no que controle la producción independiente.”[2]


[1] Director de película como Clandestino (1988), Madagascar (1994), La vida es silbar (1998), Suite Habana (2003) y Martí: el ojo del canario (2010)

[2]Fernando Pérez “Diario del Festival”13/12/2014

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