Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Cultura

FERNADO MARTÍNEZ HEREDIA, VIVE


Ayer[1] murió en La Habana una voz distinta en el ámbito de las Ciencias Sociales Cubanas, últimamente fue distinguido con innumerables premios en la esfera académica y no dudo que su huella de intelectual honesto y osado moleste aún a muchos de los que le confrontaron y trataron de callar su palabra sabia, precisa, pero siempre revolucionaria y comprometida.

Desde finales de la década de los 60 estuvo al frente de la Escuela de Filosofía de la Universidad de La Habana, en un momento crucial del proceso revolucionario cubano. Desde la cátedra él y sus colaboradores trataron de hacer una interpretación más abierta del pensamiento marxista, en el momento en que las voces dogmáticas y panfletarias impusieron un modo de aprender e interpretar el marxismo con el rígido esquema predominante en los países del extinto Campo Socialista, con la Unión Soviética al frente.

Enseñar la dialéctica desde el dogma era la contradicción más aguda de este modo de “predicar” marxismo, apegados a una academia marxista anquilosada y teorizante que terminó por traicionarse a sí misma en una “revisión” de la cual aún sufrimos sus consecuencias.

Fernando estuvo al frente de la Escuela de Filosofía de la Universidad de La Habana y revolucionó, con los pies en la tierra el modo de enseñar las ideas de Marx, Engels, Lenin y todos los continuadores que a lo largo del siglo XX fueron enriqueciendo el marxismo con la praxis como guía y la historia como maestra.

Uno de los principales aportes a esta polémica anti dogmática de la enseñanza del marxismo fue el “Manual de Filosofía”, publicado en dos tomos y basados en el principio fidelista de no decirle al pueblo “cree” sino “lee”, a modo de enseñar el marxismo desde los clásicos y el debatir constante con sus continuadores.

Los que peinamos canas y tenemos memoria no podemos olvidar “Pensamiento Crítico”, la revista más revolucionaria de aquellos primeros años de Revolución: polémica, clara, abierta a otros razonamientos y cuestionadora, esos fueron atributos de la revista dirigida por Fernando Martínez que fue acusada de “revisionista” y finalmente fue cerrada en aquel convulso y aun por estudiar año 1971.

Fueron herejías revolucionarias, herejías desde la Revolución, modos de ver el proceso revolucionaria internacional y nacional desde otra óptica, sin encasillarlo en un pensamiento decimonónico, traicionado por quienes debieron desarrollarlo al convertirlo en una “Biblia Atea” y ajena a las necesidades de un Tercer Mundo, explosivo y adelantado que no esperó a tener teoría para hacer los cambios que necesitaba y Cuba era el ejemplo y Fernando su mayor defensor desde la cátedra, la teoría y el ejemplo de sencillez martiana al fundirse con su pueblo y su proceso, en el lugar que le asignaron, pero rebelde, despierto, analítico y dispuesto, hasta la muerte.

Podrán reconocerlo o no, pero tenía razón, el tiempo y la historia se la han dado; un proceso revolucionario se salvó en medio del Período Especial, porque volvimos a mirarnos a nosotros mismos y los análisis de Fernando, en libros y ensayos publicados mayoritariamente en América latina, le dieron la razón.

Fue un hereje, para mí el filósofo cubano de la época revolucionaria, marxista sin dogmas, razonador, verdaderamente dialéctico, vivió y murió en Cuba, junto a su pueblo y su Revolución de la que, quiéranlo o no reconocerlo, forma parte indisoluble.


[1] 12 de junio de 2017

Cultura, Historia

ROMA, EL REFULJIR DE TRASTEVERE EN LA PROSA DE MARTI


Amante del arte y cultivador de la cultura, nuestro Martí es ante todo un gran escritor para el que no existe un tema menor, porque cada uno refulge en su prosa como la joya que él quiere mostrarnos, más en una época en la que aún la imagen no es tiránica, sino ilustración y refuerzo de las palabras y en buena parte de estos escritos no hay imágenes sino conformación de ella con las palabras precisas.

Sirva de ejemplo esta brevísima reseña de la ciudad de Roma, en pleno siglo XIX marco para hablarnos de la restauración de la unidad italiana y la referencia virtual a las mujeres del barrio de Trastevere, por lo demás dejemos hablar a Martí:

Roma, que se puso de fiesta para recibir a sus reyes a su vuelta de Austria, ha visto en estos días espectáculos hermosos y cosas amenazadoras. Roma entera tomó parte en las muestras de entusiasmo que acogieron a Humberto y Margarita, y el Quirinal, el Obelisco de Fidias, los palacios viejos, las callejas miasmáticas y oscuras, todo estaba vestido de luces. Era una fiesta llena de jovialidad, como hecha para recibir a reyes jóvenes. En las calles mezclábanse a los ancianos soldados, las gallardísimas mujeres del Trastevere, tipo eterno de amor fervoroso y belleza pictórica. De aquellos óvalos graciosos y dignos, tranquilos y puros, han tomado los grandes pintores los de sus vírgenes. Su hermosura es sólida, majestuosa, reposada. Sonríen, como quien premia. Miran, como quien besa. En pintarlas pasaba Fortuny, el famoso pintor catalán, largas y memorables horas, cerca de sus casuchas miserables, que como mugriento faldero de magnate descuidado, se apoyan en las paredes de espléndidas moradas. De esas luces estaba llena la noche de la recepción la enfermiza Roma, ¡cuna del pensamiento viejo, horno del pensamiento nuevo, casa del arte, pensamiento eterno![1]


[1] Obras Completas de José Martí. T. 14:239

Cultura, José Martí

LA TORRE EIFFEL EN LA PROSA DE MARTÍ


Con esta imagen ilustró su artículo de la Exposición de París en “La Edad de Oro”


Hoy vamos acompañar al maestro en un tour periodístico a la torre Eiffel, el monumento más alto y majestuoso que el hombre levantó en el siglo XIX descrito con asombro y detalle para los niños y jóvenes de América en el primer número de su revista “La Edad de Oro” como parte de su ensayo sobre “La Exposición de París”. Quien no fue allí, no se preocupe, la imaginación modernista del Apóstol pondrá en su mente un detallado retrato de aquella maravilla, no muy bien aceptada por los franceses de su época y ya elogiada por el cubano precursor que nunca estuvo allí:

Pero adonde va el gentío con un silencio como de respeto es a la torre Eiffel, el más alto y atrevido de los monumentos humanos. Es como el portal de la Exposición. Arrancan de la tierra, rodeados de palacios, sus cuatro pies de hierro: se juntan en arco, y van ya casi unidos hasta el segundo estrado de la torre, alto como la pirámide de Cheops: de allí fina como un encaje, valiente como un héroe, delgada como una flecha, sube más arriba que el monumento de Washington, que era la altura mayor entre las obras humanas, y se hunde, donde no alcanzan los ojos en lo azul, con la campanilla, como la cabeza de los montes, coronada de nubes-Y todo, de la raíz al tope, es un tejido de hierro.

“… ¡El mundo entero va ahora como moviéndose en la mar, con todos los pueblos humanos a bordo, y del barco del mundo, la torre es el mástil! Los vientos se echan sobre la torre, como para derribar a la que los desafía, y huyen por el espacio azul, vencidos y despedazados.- Allá abajo la gente entra, como las abejas en el colmenar: por los pies de la torre suben y bajan, por la escalera de caracol, por los ascensores inclinados, dos mil visitantes a la vez; los hombres, como gusanos, hormiguean entre las mallas de hierro; el cielo se ve por entre el tejido como en grandes triángulos azules de cabeza cortada, de picos agudos. Del primer estrado abierto, con sus cuatro hoteles curiosos, se sube, por la escalinata de hélice, al descanso segundo, donde se escribe y se imprime un diario, a la altura de la cúpula de San Pedro.”

Cultura, José Martí

VENECIA “VISTA” POR MARTÍ


José Martí no es solo el político y el hombre adusto que se sentó a escribir sobre su tiempo y la gente, también fue un viajero incansable, tanto por ese pelegrinar de países y ciudades que lo tuvieron como huésped, como por el modo de describir aquellos que no vio con sus ojos sino con su espiritualidad y su gran sensibilidad, vamos con él a Venecia, la ciudad decimonónica ya reconocida por sus monumentos, sus carnavales y la cultura desarrolla en aquel pequeño rincón de Adriático:

“Nutrida está la quincena italiana de cosas nuevas y brillantes: el Vesubio, despierto, mueve al cielo sus lenguas de llamas; … y Venecia, remozada y coqueta, corona de flores su alto Campanille rosado, resucita sus fiestas antiguas, adereza a la margen del Lido, y a la sombra de sus pintorescos emparrados, los sabrosos mariscos que sirviera tantas veces de almuerzo a Teophile Gautier, e inunda con sus góndolas los canales, con sus mujeres de ojos negros los puentes, y con sus gallardos pilluelos, los acróbatas ambulantes, y sus adivinadores de lotería y decidores de buena fortuna, la resplandeciente plaza de San Marcos, -¡este paisaje de ónix!

“De la noble Venecia habló luego el príncipe Teano, y con calor generoso recordó sus glorias, y la creyó merecedora de celebrar en su seno aquella reunión de sabios antes celebrada en Amberes y en París.

…Todo es banquete, festejo y danza. El signor Ottino, que es iluminador famoso, enciende cien mil luces de colores en la plaza de San Marcos, y cuenta contento las cuarenta mil liras que por el adorno de la plaza le pagan. San Marcos, donde en otro tiempo rompieron el aire de Venecia esclava las bandas austríacas, resonará ahora con las altas voces de una colosal orquesta de hijos fuertes de Italia, hijos libres del Véneto. Aquellas serenatas venecianas, cuyos ecos, como diablillos ungidos de amor, revoloteaban, después de oídas largo tiempo, encendiendo llamas e inspirando cantos en torno a la frente de los poetas; aquellas misteriosas flotillas, que como bandada de cisnes negros con ojos de colores, lleno el dorso de rimadores de voz dulce y tañedores de laúd tierno, se deslizaba en la voluptuosa madrugada por los canales sigilosos; aquellas clásicas serenatas características, cantadas con su lira de alas de llama por lord Byron, con su guzla ceñida de coronas de rosas por Alfred de Musset, y con su pluma de mármol por aquella mujer viril y extraordinaria, Jorge Sand; aquellas serenatas animarán de nuevo, sonrientes y sonoras, la ciudad coqueta. Una gigantesca galleggianle, la famosa galera de paseo, como por magos y magas iluminada, cruzará, vestida de lujosos pabellones, las aguas tranquilas. Aquellas tranquilas góndolas de Venecia, aquellos veloces bissone, regatearán como regatearon ochocientos años hace en las fiestas con que fue celebrada la ruidosa victoria del dux Pietro Gondiano sobre los intrépidos piratas que robaron las monjas del convento de Olivolo. Y como no pueden, por inamovible privilegio, tocar manos humanas los muros de la iglesia de San Marcos, la luz, que es resplandor divino, la suave luz eléctrica, bañará las murallas sagradas. Vense por todas partes los geógrafos de Francia, Suecia y Rusia, que han traído consigo muy celebradas y valiosas colecciones;…

“Así renace de su sueño de siglos, en su lecho de mármol, de su polvo de oro, la mágica y magnífica Venecia.[1]


[1] La Opinión Nacional. Caracas 3, de octubre de 1881.Obras Completas Tomo 14:Pág., 88-89

Cultura, José Martí

BACHILLER Y MORALES, EL SABIO DE LOS LIBROS


Hoy 7 de junio[1] es, en Cuba, el Día de los Bibliotecarios, esa especie de sabios anónimos que a tantos de nosotros nos han ayudados en la adquisición de conocimiento, en la búsqueda de una referencia y en el sueño de hallar algo nuevo en los millones de libros que atesoran nuestras Bibliotecas.

Uno de ellos y el más destacado bibliógrafo del siglo XIX cubano lo fue Antonio bachiller y Morales(1812-1889), un indagador en la cultura, sabio por su persistente búsqueda, organizador de los primeros libros que los ilustrados cubanos publicaban y lector incansable.

José Martí lo conoció ya muy mayor en Nueva York y nos deja una hermosa semblanza del anciano en busca de un nuevo libro o un “raro ejemplar” en las librerías de libros viejos o en las mesas de los “libroviejeros” vocablo que yo leí por primera vez en la obra martiana en referencia al comerciante de libros viejos.

En tiempos en que parece que el libro en su soporte de papel va a desaparecer, soy de los que piensa que como ave fénix ese libro se trasfigura en nuevos formatos, pero que siempre será arsenal de sabiduría y cultura para toda la humanidad.


[1] El 7 de junio de 1812 nació en La Habana Antonio Bachiller y Morales reconocido como el padre de la bibliografía cubana.

Cultura

CULTURA vs MENTIRAS


Pareciera mentira que en la era de la información al minuto, la mentira fuera la protagonista principal de los acontecimientos que desangran al mundo de hoy, no hay objetividad hay intereses, la información se ha convertido en una mercancía que se vende fresca, no importa cuán verídica es, que matices pueda tener, lo principal es tener una audiencia o un visionaje mayor que el competidor, no importa, mañana nadie se acordará que dijimos mentira, una monstruosidad que es la base para una sanción económica, una invasión o un bombardeo indiscriminado.

El escudo mayor contra esta avalancha de información, real, sesgada, mentirosa, falsa o dicha a media es la cultura, el conocimiento primario que debe tener el lector, el oyente, el consumidor, cosa de poder discernir verdad de mentira, manipulación de objetividad.

“Ser culto es la única manera de ser libre”, escribió hace más de cien años nuestro José Martí quien vio en la cultura, como un todo, la única manera de enfrentar las manipulaciones de la que somos víctima los usuarios de los medios, incluyendo este (internet) que parece tan democrático, al alcance de todos, donde todos opinan y donde la saturación es la base de la manipulación.

Solo con una cultura sólida la persona puede ver la mentira en medio de las verdades a medias, y encontrar la verdad, esa que hay que buscar con una linterna como Diógenes buscó a un hombre honesto.

Cultura

GUANTÁNAMO, LA PRECIADA BAHÍA


Escudo de la ciudad de Guantánamo

Las primeras menciones a esta región del oriente cubano fueron en las cartas del Adelantado Diego Velázquez nombrándolo como Guantabano, toponímico utilizado por los aborígenes de la zona para nombrar esta exuberante región cruzada por varios ríos que nacen en las montañas y desaguan en su bahía y sus alrededores.

Guantabano significa tierra de los ríos o tierra entre ríos y mantuvo el nombre primero para el río más largo de la región, el Guantánamo y luego dando nombre a esta zona alrededor de la bahía que recibió este nombre, que permaneció casi despoblada desde la conquista hasta principios del siglo XIX.

La población más antigua de la zona es la de Tiguabo, un pequeño caserío en el hato del mismo nombre que tenía un camino que unía al poblado del Caney con la bahía de Guantánamo y cuyo origen se remonta a las primeras décadas de la conquista.

Esta era tierra de aborígenes y mestizos de negro mezclados con españoles, tierra brava con ganado montaraz y conucos escondidos para dar de comer a la familia, en la que abundaba el cimarronaje[1] y el olvido de los centros de poder coloniales, los dos más cercanos, Santiago de Cuba y Baracoa.

No sería hasta el siglo XIX con la llegada de la emigración franco haitiana, empujada por la Revolución antiesclavista de Haití, que se animaron estas tierras con estos nuevos colonos expertos en la siembra de café, cacao y caña de azúcar.

En la ribera del rio Guaso y en confluencia con el arroyo Rafat, a una veintena de kilómetros de la bahía, se crea un nudo comercial animado por catalanes y franco-haitianos, entre las montañas pobladas por estos colonos y el puerto de La Caimanera, en la bahía de Guantánamo, poco a poco fue surgiendo un poblado que en principio se llamó Santa Catalina del Saltadero y que con el tiempo luego fue nombrado como Guantánamo, tomando fecha fundacional el día de creada la Capitanía, 1 de diciembre de 1817, surgía así la villa de Guantánamo, centro de esta feraz tierra que se consolidó a mediados del siglo XIX como la más rica de la región oriental.


[1]El cimarrón es el esclavo que escapa al monte y hace vida libre y en rebeldía, en esta zona el cimarronaje lo comenzaron los aborígenes que se asentaron en lo profundo de las montañas guantanameras y conservaron su modo de vida con escasos contactos con las autoridades españolas.

Cultura, Historia

UN COMENTARIO AL ARTÍCULO “LA FUTURA ESCLAVITUD” DE JOSÉ MARTÍ



Cada cierto tiempo hay un sesudo que “descubre” algún fragmento de la escritura de Martí que se amolda a sus intereses y enseguida corren esos fragmentos por esta red implacable, neutral en sí pero cargada con toda la intencionalidad que el ser humano pone en los medios de comunicación para servir a sus intereses, ahora le toca a la “Futura Esclavitud” un artículo de José Martí que enjuicia criterios del filósofo inglés Herbert Spencer, hace ya un tiempo dediqué dos amplios trabajo al análisis de esos artículos, ahora hago énfasis en el fragmento que le sirve a los nuevos “Descubridores” para enfrentar los problemas reales y evidente de la burocracia estatal socialista.

El controvertido séptimo párrafo, entresacado por muchos y contrapuesto con malicia al Estado Revolucionario Cubano, es un resumen de los temores de Spencer y José Martí lo abrevia con mucho cuidado, aunque no se aleja de la esencia del original, su objetividad parece advertirnos de la posibilidad de que esta cosas puedan ocurrir (ocurren) y por ello algunos investigadores ven en este párrafo el criterio martiano, para que pueda opinar el lector le transcribo íntegro el párrafo:

“Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, o irla perdiendo el pueblo, que no tiene las mismas razones de complicidad un esperanzas y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes. Como todas las necesidades públicas vendrían a ser satisfechas por el Estado, adquirirían los funcionarios entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio. El hombre que quiere ahora que el Estado cuide de él para no tener que cuidar él de sí, tendría que trabajar entonces en la Rendida, por el tiempo y en la labor que pluguiese al Estado asignarle, puesto que a éste, sobre quien caerían todos los deberes, se darían naturalmente todas las facultades necesarias para recabar los medios de cumplir aquellos. De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios. Esclavo es todo aquel que trabaja para otro que tiene dominio sobre él; y en ese sistema socialista dominaría la comunidad al hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo. Y como los funcionarios son seres humanos, y por tanto abusadores, soberbios y ambiciosos, y en esa organización tendrían gran poder, apoyados por todos los que aprovechasen o esperasen aprovechar de los abusos, y por a aquellas fuerzas viles que siempre compra entre los oprimidos el terror, prestigio o habilidad de los que mandan, este sistema de distribución oficial del trabajo común llegaría a sufrir en poco tiempo de los quebrantos, violencias, hurtos y tergiversaciones que el espíritu de individualidad, la autoridad y osadía del genio, y las astucias del vicio originan pronta y fatalmente en toda organización humana. “De mala humanidad-dice Spencer–no pueden hacerse buenas instituciones.” La miseria pública será, pues: con semejante socialismo, a que todo parece tender en Inglaterra, palpable y grande. El funcionarismo autocrático abusará de la plebe cansada y trabajadora. Lamentable será, y general, la servidumbre.”[1]

El último párrafo de “La Futura Esclavitud” es un esperanzador llamado de José Martí a los poderosos que representa Spencer, una toma de posición que hace a José Martí más nuestro, por sus principios éticos, su apego a la justicia social y su innegable toma de posición al lado de los oprimidos:

“Y en todo este estudio apunta Herbert Spencer las consecuencias posibles de la acumulación de funciones en el Estado, que vendrían a dar en esa dolorosa y menguada esclavitud; pero no señala con igual energía, al echar en cara a los páuperos su abandono e ignominia, los modos naturales de equilibrar la riqueza pública dividida con tal inhumanidad en Inglaterra, que ha de mantener naturalmente en ira, desconsuelo y desesperación a seres humanos que se roen los puños de hambre en las mismas calles por donde pasean hoscos y erguidos otros seres humanos que con las rentas de un año de sus propiedades pueden cubrir a toda Inglaterra de guineas[1].

“Nosotros diríamos a la política: ¡Yerra, pero consuela! Que el que consuela, nunca yerra.”[2]


[1] Moneda inglesa de la época


[1] Obras Completas de José Martí. Tomo 15:288-292

[2] Ídem

Cultura, José Martí

ALGO DE HISTORIA ECONÓMICA CUBANA


La todopoderosa Socieda Económica de Amigos del País gestora de grandes cambios en la sociedad criolla del siglo XIX

A fuerza de tanto oírlo el cubano se creyó de verás en vivir en una isla rica en recursos naturales, en realidad fue lo contrario: el español al llegar a la isla buscó oro y este es más raro que la nieve en este país, se conformó con hacer trabajar al nativo, so pretexto de evangelizarlo, con el fin único de hacer que la tierra diera el poquísimo oro que algunos ríos tenía. Luego el abandono y el silencio hicieron  su zafra en esta tierra bella pero por suerte, desprovista de grandes riquezas naturales.

Más de un siglo de despoblamiento, la isla se convirtió en abastecedora de ganado, agua y provisiones para las nao que venían a conquistar México primero y luego toda la América.

Ya en siglo XVII la isla se convierte en el punto de reunión de la flota que llevaba y traía mercancías y riquezas entre España y estas tierras nuestras, la corriente de Golfo se convirtió en la gran autopista de los galeones y La Habana, que era casi toda Cuba en esos momentos, la caja de caudales donde resguardar las riquezas del rey mientras pasaban ciclones y piratas en busca de estas.

El siglo XVIII constató una mirada desde el interior de la isla hacia cultivos crecían de lo mejor en la isla y suplieron la falta de minerales preciosos para los caudales de España.

El criollo, ya se reconocía como tal, comenzó a plantar tabaco, para toda Europa y el negocio prosperó, el rey lo hizo un monopolio y estos vegueros levantiscos tuvieron que poner en su lugar a gobernadores y funcionarios que querían darles la mala.

Luego fueron la caña de azúcar y el café, cerrando la santísima trinidad de una economía precaria y siempre mono productora. Los ingleses tomaron La Habana en 1762 y el libre comercio de esclavos africanos se abrió como base de la economía de plantación que vendrá en el siglo XIX, levantando una potente economía que enriqueció a una oligarquía criolla que de patriota solo tenía el apego a la tierra y de España quiso hasta los título de nobleza que no era de sangre azul sino de guarapo puro, estos son los señores que prefirieron vivir cómodamente como colonia de España, con la que colaboraron en la represión contra todo viso burgués y republicano que vino posterior a la restauración monárquica de Fernando VII, tan malo para España y tan conveniente para la oligarquía criolla de la isla que fue su cómplice.

Así nació la rica colonia, con tres mil familia muy ricas, llenas de grandes título, una Habana ampulosa y una cultura liberal y burguesa, asentada sobre la espalda de millares de negros esclavizados. Este fue el origen

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OCHÚN EN LA CARIDAD


Hoy es 8 de septiembre, esta fecha ningún cubano la ignora, es el Día de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba y protagonista de una de las más hermosas leyendas místicas para explicar una de las tantas advocaciones de la Virgen María.

Cachita como la llaman sus íntimos, esos que piden siempre estar bajo su manto protector, no podía nacer en otro lugar que en la región oriental, cuna de la identidad nacional, arropada en aquel lejano siglo XVII por una fantástica historia que ya incluía los tres elementos del etnos nacional: Juan el Indio, Juan Criollo y Juan Esclavo, los tres juanes símbolos de nuestra diversidad racial.

Será en el siglo XVIII cuando la riada oportunista y criminal de miles de esclavos africanos sirviera para enriquecer una oligarquía criolla que amasará títulos y riquezas sobre la sangre y el sudor de aquellos infelices que no pidieron venir a esta parte del mundo, pero que si resistieron el desarraigo y la explotación desmedida con su espiritualidad hermosa y simbólica, sus orichas y sus espíritus naturales reencarnados en aquella naturaleza que se parecía tanto a la propia.

En ese panteón clandestino que tuvo que buscarse equivalentes sincréticos para sobrevivir, la mente del desgraciado esclavo, encontró en la Virgen de la Caridad, los atributos maternales y protectores de la Ochún yoruba, dueña del río, salamera y protectora, maternal y alegre, seductora y domeñadora del carácter fuerte de Changó o del huidizo Ogún a quien sacó del monte, pero sus atributos de amor y protección prevalecieron en esa amalgama encontrada de atributos, para afianzarse como la deidad de la vida y la resistencia, manteniendo la hermosura y la capacidad de vencer a través del amor, eso en Cuba y en cada casa hay una Ochún reidora y balsámica que cuida y protege a este pueblo que la ama y le rinde tributo. ¡Aché mi Madre!

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