Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Mayo, 2017

EL AÑO DEL CUERO


Gabriel de la Concepción Valdés, una víctima de la represión colonial

En 1843 llega a Cuba el Capitán General Leopoldo O´Donell quien encontró la colonia de Cuba en medio de un auge económico basado en la explotación intensiva de más de medio millón de esclavos traídos de África que eran la base del enriquecimiento de la oligarquía criolla y los comerciantes peninsulares que hacían su “agosto” exportando fundamentalmente al mercado de los Estados Unidos.

En medio de aquel período de prosperidad para la Isla de Cuba se hacía cada vez más visible una pequeña burguesía de gente de color libre, muchos de ellos provenientes de otras partes de América, criollos emancipados y de familias negras creadas en Cuba; eran personas ocupadas en oficios urbanos y agrícolas, destacándose entre ellos los músicos, que forjaban una música de raíces hibridas que darían lugar a los ritmos cubanos tan famosos en el mundo .

Para esta sociedad tan polarizada, con cerca de un millón de habitantes, más de la mitad de ellos negros y de ellos la mayoría inmensa esclavos, la disyuntiva estaba dada por el temor a la suspensión de la “trata” de esclavos y con ella el término del enriquecimiento de quienes lucraban con la mano de obra esclava, por eso el país y fundamentalmente la parte occidental de mayor auge económico vivía una “inquietud abolicionista” que hacía temer a estos poderosos por la ocurrencia de una nueva Revolución de Esclavo, como había ocurrido a fines del siglo XVIII en Haití.

En 1844 se producen algunas sublevaciones de esclavos en Matanzas, entre ellas la del ingenio Triunvirato encabezada por la esclava Carlota que aterrorizó a la oligarquía criolla.

Surge el rumor de los preparativos de una sublevación de esclavos y la movilización del aparato represivo que se ensañó con más de tres mil personas, en su inmensa mayoría negros muchos de ellos gentes de oficios, intelectuales y oficiales de las milicias de morenos principalmente en La Habana y Matanzas.

La manera cruel de sacar confesiones a los interrogados, atados a una escalera y azotados, casi hasta morir, marco el año 1844 como el “Año del Cuero”, en realidad el modo represivo de cortar el desarrollo de una pequeña burguesía negra que ya se hacía notar en el occidente del país.

Para los cubanos marca igualmente el fusilamiento, entre otros que murieron de diversas formas, del poeta mulato Gabriel de la Concepción Valdés, quien hasta su último suspiro proclamó su inocencia.

La confiscación de bienes de estas personas, la deportación de los no nacidos en la isla y la intimidación a los círculos intelectuales blancos que abrieron sus puertas a personas de color, marcó el terror de una oligarquía criolla que en lo político conspiró por la anexión a los Estados Unidos temerosos de que el gobierno español cediera ante las presiones de Inglaterra para abolir la trata y la esclavitud.

Historia

¿NARCISO LÓPEZ, UN PATRIÓTA?


Tratar de justificar determinadas actitudes de figuras en la Historia, es tergiversar una realidad que aunque lejana en el tiempo aún repercute en la Cuba de hoy.

El señor López llegó a Cuba después de abandonar su patria Venezuela, donde militó en las fuerzas colonialistas españolas, tras un breve paso por el ejército monárquico en la península llega a Cuba en 1840 al servicio del Capitán General Gerónimo Valdés, quien le confió la dirección de Matanzas y Trinidad.

Con la llegada del Capital General O´Donell este destituyó a López de todos sus cargo entrando en contacto con los grupos del centro de las isla, sobre todo Trinidad, preocupados con la posible abolición de la esclavitud en Cuba, fuente de riqueza de la oligarquía criolla, temerosa de que España cediera ante la apremiante exigencia de Inglaterra para abolir la Trata en la colonia española de Cuba.

La mirada de estos señores, veladores de sus riquezas, amasadas con el sudor y la sangre de millares de esclavos africanos, se vuelven a los Estados Unidos que toleraba un Sur Esclavista al que aspiraban unirse estos “criollos” para no perder esclavos y fortuna.

Esta es la esencia de la conspiración de antiespañola de la “Mina de la Rosa Cuba” en la que están envuelto López y otros conspiradores de rico linaje criollo, más preocupados del bolsillo que de la identidad naciente y en formación.

Descubiertos los planes conspirativos Narciso López se exilia en los Estados Unidos contactando en ese país con otros que como él desean cambiar la metrópoli y asegurar el futuro de su clase.

Así nacieron sus planes conspirativos y sus dos expediciones, plagadas de mercenarios dispuestos a hacer realidad la anexión a los Estados Unidos.

Sus aventureros planes terminaron con su captura y fusilamiento por el gobierno colonial español en 1851 y su crecimiento a la figura de “patriota” de una isla a la que no quiso libre, sino parte de otro país que la ambicionaba desde su nacimiento como estado.

La leyenda de López, el anexionista y aventurero, se afinca en la creación del estandarte de nuestra Cuba, la bandera de la estrella solitaria, soñada por él (según Cirilo Villaverde) y diseñada por el noble Miguel Teurbe Tolón.

Mostrada en Nueva Orleans en la campaña para recaudar fondos para la primera expedición de López y puesta a ondear en Cárdenas por pocas horas, ante la indiferencia de una población que al saber sus favoritismo por el mantenimiento de la esclavitud, le dio la espalda, por lo que tuvo que abandonar la ciudad, era un 19 de mayo y los cubanos en la República instituyeron ese día como el “Día de la bandera”

Pocos años después los hermanos Agüero en Camagüey murieron por esa bandera, pero lo primero que hicieron al alzarse fue liberar a sus esclavos y hacer causa por Cuba independiente.

Enarbolando este argumento la Asamblea de Güimaro (abril de 1869) a instancia de los patriotas camagüeyanos, encabezados por Ignacio Agramonte, proponen que la bandera traída por López fuera proclamada como enseña nacional, porque por ella se derramó la primera sangre por la independencia.

Aceptada la propuesta, la bandera que trajo López se dignificó por el sentido nacional, su convocatoria al sacrificio y la representación de la soberanía por la que lucharon y murieron miles de cubanos en dos cruentas guerras.

¿Era esta la bandera de López?, Sí porque no se le cambio su diseño, no porque no era el apañado pretexto para cambiar de amo. Miles han muerto por ella desde entonces, millones la aceptamos orgullosos como nuestro símbolo, por eso es la bandera que se dieron los cubanos en su búsqueda de la libertad y no el pendón aventurero de un anexionista interesado en perpetuarnos como esclavos.

Historia

MI BANDERA

En los primeros años del siglo XX  para la sociedad cubana recien salida de una devastadora guerra, lo más importante era la  conquista de una PATRIA en una isla que hasta esos momentos era tenida como un emporio de riquezas, fundamentalmente para su poderosa oligarquía formada por criollos y peninsulares que en base a la producción azucarera había hecho fortuna y creado un estado social de bienestar alrededor de La Habana y los grandes centros de población del país, fuera de allí, en las zonas rurales reinaba la miseria más aguda para una población negra y mestiza fundamentalmente.
Ellos fueron la base del Ejército Libertador y los seguidorres más radicales de las ideas de independencia e igualdad social predicadas por José Martí.
En realidad la necesidad de un cambio social junto con la conquista de la patria era el sueño más caro de la mayoritaria población humilde de la isla y la emigración revolucionaria que con su sustento  y participación directa había contribuido a fomentar la Revolución independentista liderada por Martí.
Todo eso se frustró con la ocupación norteamericana en 1 de enero de 1899 y las autoridades de ocupación tenían por fin fundamental, preparar las condiciones para la permanencia de Cuba del modo más estrecho posible en la esfera de influencia norteamericana.
Mirado desde estas circunstancias la República que nació el 20 de mayo de 1902 no fue a consecuencia de la buena voluntad de los yanquis sino a pesar dé, porque la resistencia a la anexión y el deseo de tener independencia primaba por encima de los beneficios materiales que una anexión podía dar, por eso puedo entender las palabras de Máximos Gómez al izar la bandera cubana en el Palacio de los Capitanes Generales: “Hemos llegado”, aquel estatus de República tutelada fue lo más “provechoso” conseguido por los cubanos y el servilismo de las clases políticas de la época y su modo de hacer política para sí acabó frustrando los sueños de Martí de construir una República, “con todos y para el bien de todos”.
Ese estado de frustración lo refleja el triste y hermoso poema de Bonifacio Byrne, “Mi Bandera” , tras la frustración de su letra, la rebeldía del cubano que había peleado duro y sacrificado mucho por aquella independencia:

Al volver de distante ribera,
con el alma enlutada y sombría,
afanoso busqué mi bandera
¡y otra he visto además de la mía!
¿Dónde está mi bandera cubana,
la bandera más bella que existe?
¡Desde el buque la vi esta mañana,
y no he visto una cosa más triste… !
Con la fe de las almas austeras,
hoy sostengo con honda energía,
que no deben flotar dos banderas
donde basta con una: ¡la mía!
En los campos que hoy son un osario
vio a los bravos batiéndose juntos,
y ella ha sido el honroso sudario de
los pobres guerreros difuntos.
Orgullosa lució en la pelea,
sin pueril y romántico alarde;
¡al cubano que en ella no crea
se le debe azotar por cobarde!
En el fondo de obscuras prisiones
no escuchó ni la queja más leve,
y sus huellas en otras regiones
son letreros de luz en la nieve…
¿No la veis? Mi bandera es aquella
que no ha sido jamás mercenaria,
y en la cual resplandece una estrella,
con más luz cuando más solitaria.
Del destierro en el alma la traje
entre tantos recuerdos dispersos,
y he sabido rendirle homenaje
al hacerla flotar en mis versos.
Aunque lánguida y triste tremola,
mi ambición es que el Sol, con su lumbre,
la ilumine a ella sola, ¡a ella sola!
en el llano, en el mar y en la cumbre.
Si deshecha en menudos pedazos
llega a ser mi bandera algún día…
¡nuestros muertos alzando los brazos
la sabrán defender todavía!…
Historia

UN 20 DE MAYO


Para muchos en el mundo los cubanos vivimos en un mundo que ellos se han inventado (virtual), detenido en el tiempo, donde no ocurrió una Revolución radical y popular hace más de 58 años y donde somos un grupo de “sombies” apartado de la aldea global en la que sí han acorralado a millones de seres humanos viviendo en una burbuja egoísta ajenos a las atrocidades que a nombre de la “democracia y el mundo libre hoy se hacen”

Para esos, incluyendo al presidente de los Estados Unidos, Cuba tiene un antes y un después con el 20 de mayo de 1902, fecha que por demás solo marcó el momento en que los yanquis arriaron sus banderas y salieron de Cuba haciendo más barata el mantenimiento de una neo-colonia o seudorepública que fue el engendro nacido al compás de “buenas intenciones, algunas reformas públicas y mucha penetración del capital norteño que hizo su zafra comprando media Cuba a precios irrisorios y avergonzando a los cubanos con dignidad con una “Enmienda Platt”, impuesta a la cañona y con el chantaje de “o hay República con enmienda o no hay República”, entonces ¿qué vamos a celebrar los cubanos dignos, los que no somos plattista, los que tenemos memoria y sabemos qué capitalismo tuvimos?…¡Nada!

Podemos tener y tenemos mil problemas que resolver, pero el “olvido histórico” no puede ser la recompensa a las lentejuelas de la modernidad que hoy son el guiño a la traición y a la vuelta atrás… Somos los herederos de la prédica martiana y nos sabemos muy bien el poema de Bonifacio Byrne[1].


[1] Para los que han olvidado “Mi bandera” de Bonifacio Byrne, mañana lo publico

Historia, Política
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