Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

19 DE MAYO



Dos Ríos. Autor Esteban Valderrama

Hace 120 años, un mediodía aciago murió por Cuba y por los pobres de la tierra José Martí, el más fecundo de nuestros pensadores y el más consecuentes de todos, a él este poema que le dedicó Rubén Martínez Villena, otro de los imprescindibles de la Historia de Cuba quien lo tituló solo, “19 de Mayo”:

Señor de la palabra, caudillo de la idea,

Tu verbo fue cual grito pletórico de fe,

Que al pueblo arrodillado quitole la librea,

Rompiole las cadenas y púsole de pie;

Y fue clarín guerrero llamando a la pelea

Y látigo feroz

Y centro en que brillaba la libertad futura,

En cuyas amenazas, preñadas de amargura,

El alma de la patria lloraba por tu voz.

Señor de la palabra: Tu helénica figura

En la historia aparece como un jirón de luz;

Y no se por qué el alma te supone en un templo

Y al recordar tu vida, buscándole un ejemplo,

¡Se postra de rodilla y piensa en una cruz!

Caudillo de la idea: al recordar tu muerte

El alma como un ángel magnifico te advierte

Que murió cultivando tu milagrosa mies

-La mies que fue regada con sangre de patriotas-

Y te ve con la frente y con las alas rotas

Y una estrella en el pecho y un león a tu pies.

Tu obra es una obra de tormento,

Es la de aquel que el alto pensamiento

En una estatua primorosa labra

Y te da vida con su propio aliento;

Héroe para entrar en la pelea

Te forjarte una espada: La palabra,

En una fragua sin igual: La Idea.

Mas la espada trocose en un machete

Y el orador se transformó en jinete

Para buscar el trágico bautismo;

Hacia el encuentro de la lid marchaste

Y, arrojando tu fardo de idealismo,

Te dejaste arrastrar en tu heroísmo

Por el propio huracán que desataste.

Águila que cansada de sus vuelos

Por las regiones de grito aterra,

Descendió como un rayo de los cielos

Para morir cual tórtola en la tierra…

Señor de la palabra, Caudillo de la idea,

Supiste ser más tarde señor de la pelea,

Caudillo del tropel;

Montaste sin destreza sobre el bridón altivo

Te erguiste clamoroso de pie sobre el estribo,

Y el fuego de tu verbo electrizó al corcel,

Y fue como un pegazo con un ángel encima.

La hoja de la espada -en inocente esgrima-

Prolongaba tu alma como un rayo de bien.

Oyose una descarga…caíste entre las balas,

Y el sombrero cubano te formó con sus alas

Como un halo glorioso que rodeaba tu sien.

Y las ánforas vivas, prodigiosas,

De tu pecho y tu cráneo se volcaron;

Urna de sangre y de ideal preciosas,

Que tu tesoro en tierra derramaron;

¡Así tu sangre y tu ideal regaron

Tu cosecha de mieses milagrosas!

Y susurraron las palmas con un trémulo rumor

Que puso espanto en las almas

Y en el pendón español:

“No me pongan en lo oscuro

A morir como un traidor,

Yo soy bueno y como bueno

Moriré de cara al sol…”

Callaron las palmas. Y los ríos

Que vieron su caída, sollozaron,

Y sus dulces murmuríos

Y en su canción plañidera

También ellos susurraron:

“Yo quiero cuando me muera

Sin patria pero sin amo,

Tener en mi tumba un ramo

De flores y una bandera…”

Y las flores de mayo, para cumplir tu sueño,

Quisieron afanosas, con inútil empeño,

Escapar de sus tallos y formarte un cendal;

Lloraban dulcemente los ríos en sus cuencas,

Se inclinaron las palmas y juntando sus pencas,

Formaron a tu muerte como un arco triunfal.

Y lloraban los ríos en canción plañidera,

Seguían sus rumores pidiendo una bandera;

Y unos trozos de cielo y unas nubes de tul

Bajaron lentamente como por un encanto

Formando a su cadáver como un mágico manto

Con dos franjas de blanco y tres franjas de azul.

Y la patria a tu lado sollozando miraba

Como en el manto mágico tu sangre dibujaba

Un triángulo teñido de trágico arrebol:

Dejó que de tu sangre se extendiera la huella

Y entonces le dio un beso y dibujó una estrella

-La marca de sus labios brillando como un sol-

Esa fue tu bandera de sublimes colores

Pero tu otro deseo ¿aquel ramo de flores

Que forjara tu musa de inmortal soñador?

Acepta como un ramo el pobre canto mío,

Donde la flor es verso y es lágrima el rocío

Y el matiz es la rima y el perfume es amor.

Águila que cansada de tu vuelo,

Sentiste la nostalgia de la tierra

Y descendiste rápida del cielo

Para morir cual tórtola en la guerra;

Señor de la palabra, Caudillo de la Idea:

Observa que tu pueblo ya no tiene librea

Y rompió sus cadenas con suprema altivez;

Pero en el día fúnebre en que más grande brillas,

El pueblo redimido se encuentra de rodillas:

¡Tu recuerdo sagrado le arrodilla otra vez!

Rubén Martínez Villena



Cultura, Historia, José Martí

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