Cultura Cuba

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LA APARICIÓN DE SU VIRGEN


La Fábrica de Arte es uno de los sitios de moda de la capital cubana, una institución soñada y rescata por ese músico que es X Alfonso, una vieja fábrica de aceite se transforma en una factoría para el mejor arte de ahora bajo la advocación de la virgen de la Caridad del Cobre cuya imagen contemporánea y sincrética ha dejado en  sus paredes Moisés Finalés, así lo vio Tony Piñeras en este artículo aparecido en el periódico Granma del 28 de agosto de 2014:

La Virgen de la Fábrica , en Fábrica de Arte. Foto: Cortesía del artista

Autor: Tony Piñeras

El creador, a pesar de una larga trayectoria artística a sus espaldas y con los reconocimientos que merecidamente ha cosechado en su carrera, sigue poniéndose a prueba. Pinta y trabaja con la misma pasión del comienzo, o quizá con más fuerza. Lo hace acuciado por lo que estima no ha realizado. Cree que aún le resta por descubrir lo mejor de sí.

Muchos podrían ser los calificativos que se le infieren a la obra de Moisés Finalé, uno de los artistas emblemáticos de la generación de los 80 en la plástica cubana, quien fundó junto a otros creadores el conocido grupo 4 x 4 con el que propusieron reflexiones diversas a aquellas que se realizaban en la Isla por entonces. Su maestría y creatividad han seguido en todos estos años un proceso de ascenso en la exclusiva nómina de la excelencia de la plástica nuestra.

En sus obras hallamos la composición definitiva que tantas veces inaugura posibilidades insólitas y llenas de preguntas. Su dibujo exquisito se desdobla con carácter caleidoscópico en la precisión final de ciertas formas y rasgos. Con­traponiendo técnicas, materias, trazos y tonalidades alcanza una textura visual de alto calibre.

Una de sus más recientes creaciones ocupa un lugar en la misma entrada de ese espacio, preferido de la juventud: la Fábrica de Arte Cubano (calle 26 y 11). En el amplio frontón se descubre una simbólica pieza: La Virgen de la Fábrica (4,50 x 3,00 m).

La Virgen de Finalé está realizada con los plásticos de los cubos, atornillados. Los colores son del mismo material, los que pudo encontrar para combinarlos. No son cubos vírgenes, han sido trabajados, procesados. La textura parece de cuero, no plástico, a veces resulta difícil identificar el material. Y esto de poder trabajar con elementos comunes en el día a día, fascina al creador, para que las personas sientan “nuevas vibraciones”.

Al tema de la virgen se acercó el creador desde los años 80 cuando hizo versiones de la Biblia, aunque no constituyó una constante en su quehacer pictórico. Pero la temática le ha interesado siempre. Hace poco, le sorprendió Frei Betto con su novela Un hombre llamado Jesús, y a partir de su lectura comenzó a imaginar su virgen. “No estaba pensando en una virgen determinada o reconocible. Resulta como mi propia aparición. No hubo dibujo previo, como casi siempre hago toda la obra. Son cosas que acumulo dentro y salen así”, dice.

Luego, por las dimensiones que fue adquiriendo se preguntó: ¿dón­de ubicarla? Entonces al visitar la Fábrica de Arte, y ver la mezcla de las distintas disciplinas artísticas que se mueven en ese lugar y la gran­dilocuencia del inmueble, comprendió que era el sitio ideal. La idea gustó a X Alfonso y su equipo de trabajo, y entonces aquella virgen o aparición se fue convirtiendo en la Patrona de los fabricantes de arte, que luego fue acompañada por su estampilla y de su propia oración creada por Yamilé Tabío, su esposa, que sirvió como catálogo de la inauguración de la pieza. Se montó en el patio, justo a la entrada, y aún está. Creo que se va a quedar, refiere el artista.

UN IMAGINARIO DE EXPERIMENTACIÓN

Moisés Finalé (Cárdenas, 1957) considera su creación contemporánea, de vanguardia, a su forma. Utiliza indistintamente los códigos del arte moderno y del posmodernismo, su imaginario puede deslizarse por sus superficies barrocas con una técnica tradicional combinada, una distorsión lineal o un trazado punzante, algún brochazo informalista, una pintura libremente dispuesta y a veces chorreada, y hasta algún dibujo tomado de expresiones infantiles.

En Francia, donde comparte su tiempo con el de la Isla caribeña, realizó recientemente una serie de obras en metal que tituló Ombres ou rêves (Sombras o sueños) que fue expuesta en la galería Saint Ravy en Montpellier. Pero un día se dio cuenta de que este trabajo con los metales, en el taller, lo sacudía (a él y sus vecinos) con los ruidos de los martillazos, la sierra. Entonces, buscando un material más noble con el que pudiera laborar con mayor tranquilidad, y también soluciones contemporáneas, apareció el plástico extraído de los cubos de limpieza. Con él podía también realizar una especie de sombras chinescas, proyectar la luz a través del dibujo. Allá hizo la primera obra de este material flexible y lo continuó al llegar a Cuba. La Virgen de la Fábrica la realizó a partir de estos cubos que le proporcionan una textura novedosa. Pero la manera de trabajar y el resultado es el mismo.

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