Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Marzo, 2014

PERIÓDICO PATRIA, LA VOZ DE MARTÍ


El 14 de marzo de 1892, salía en Nueva York el primer número del periódico “Patria”, ese bisemanario que nuestro José Martí puso en circulación a fin de dar a conocer a sus coterráneos, exiliados en los estados Unidos, sus ideas a cerca de la independencia, la unidad nacional, la democracia y la justicia social.

Ya en estos momentos de circular el primer ejemplar de “Patria”, Martí había vertebrado dentro de la comunidad cubana en los Estados Unidos un movimientos que fuera capaz de dirigir las luchas por la liberación nacional de la isla, al tiempo que mantenía contacto con los que tenía iguales ideas dentro de la isla y en otros países en los que grupos de cubanos soñaban con tener patria.

Fue claro desde un primer momento al publicar en este primer número los estatutos del Partido revolucionario Cubano, aún no proclamado, pero en fase de organización en las bases sociales que habrían de sostenerlo y, algo muy importante, al aseverar que el periódico “Patria” no era el órgano de ningún partido o tendencia, sino el periódico de los cubanos, modo de afianzar la unidad como factor imprescindible para alcanzar los objetivos de ser una nación libre, “con todos y para el bien de todos”.

José Martí

ENTRE CIELO Y TIERRA, LA PÉRTIGA DE YARISLEY SILVA


Cuba inaugura su medallero mundial este año 2014 con medallas de los tres colores, gracias a la actuación de la garrochista Yarisley Silva y los triplistas Ernesto Reve, (plata) y Pedro Pablo Pichardo (bronce), todos en el Mundial de Atletismo bajo techo que se efectuó en Sopot, Polonia. Esta es la noticia, abrir temprano la cuenta y acumular buenos resultados, para un deporte cubanos que está muy cuestionado por sus carencias económicas, la necesidad de “cambios radicales” y la renovación de una infraestructura logística y metodológica, que esté a la altura de sus atletas.

Harold Iglesias Manresa

Confirmado, la pertiguista cubana Yarisley Silva continúa dejando su estela entre las grandes. Esta vez la Arena Ergo, sede del XV Mundial bajo techo de atletismo, atestiguó su oro, sin importar rivales ni marcas previas. Fue 4,70 metros la altura mágica para la pinareña de 26 años, actuación que combinada con la plata del triplista Ernesto Revé (17,33) y el bronce de su homólogo Pedro Pablo Pichardo (17,24) catapultaron a Cuba hasta el séptimo lugar del medallero entre 587 atletas de 141 países en concurso.

Cinco saltos necesitó Silva —su secuencia tuvo un único desliz sobre 4,65— para demostrar que entre cielo y tierra este domingo se situaron ella y su garrocha. Así borró de golpe la imagen de su incursión precedente en Estambul 2012, cuando finalizó séptima con 4,55. Ahora relegó a la rusa Anzhelika Sidorova y la checa Jirita Svobodová (sendas platas) y la brasileña Fabiana Mürer (bronce), todas con idéntica marca de 4,70, pero necesitadas de un mayor número de intentos.

“Este oro significa mucho para mí, es un sueño que yo anhelaba y logré cumplir. Da fe de mi estabilidad y progresión. Afronté los entrenamientos con irregularidad y una serie de deficiencias técnicas. Llegué acá con incertidumbre, pero hoy me sentí muy segura” declaró rebosante de emoción al término de la prueba.

El desenlace la confirma como una de las exponentes más estables de su modalidad. La clarinada la dio con el quinto escaño en el Mundial de Daegu 2011 amparada en 4,70. Luego llegarían su cetro en los Panamericanos de Guadalajara (4,75), la plata olímpica en Londres 2012 (4,75), su tope personal de 4,90 y el bronce en la cita universal de Moscú 2013 (4,82).

En el triple, a pesar de la plata de Revé y el bronce de Pichardo, las emociones no fueron las mismas. Primero les superó in extremis el ruso Lyukman Adams (17,37) en su sexto salto y de paso se instaló en la cima de la campaña, segundo por el hecho de que Pichardo salía con cartel de favorito y hasta los dos estirones finales no encontró su ritmo. Su secuencia así lo evidencia (16,73- X- 16,73- 16,81- 17,18- 17,24). Revé solo tuvo tres oportunidades muy bien aprovechadas. Calibró en el estirón inicial con 15,78 y luego sus pinchos anclaron en 17,33. Lo lamentable para él fue abandonar la competencia tras lesionarse en su tercera ejecución.

De cualquier manera la dupla de saltamontes antillanos en su estreno techado al máximo nivel refrendó la casta de nuestra escuela de triple salto y se convirtió en la quinta pareja en agenciarse doblete de podio, condición ajena a cualquier otra nación y antes lograda por Lázaro Betancourt (17,15) y Lázaro Balcindes (16,83) en París 1985; Jorge Reyna (17,41) y Juan Miguel López (17,28) en Budapest 1989; Yoel García (17,30) y Aliécer Urrutia (17,27) en París 1997, y Yoandri Betanzos (17,69) y Arnie David Giralt (17,36) en Doha 2010.

Esos rendimientos le permitieron a Cuba superar el “famélico” botín de una bronceada —en poder justamente de la triplista Mabel Gay (14,29)— conseguido en la versión de suelo turco y ubicarse con solo seis atletas en la séptima plaza del medallero, antecedida por Estados Unidos (8-2-2), Rusia (3-2-0), Etiopía (2-2-1), Gran Bretaña (1-2-3), Jamaica (1-2-2) y Polonia (1-2-0). A continuación Granma les ofrece el resto de los monarcas dominicales: 60 c/v (m): Omo Osaghae (EUA-7,45 segundos); 60 metros: Shelly-Ann Fraser-Pryce (JAM-6,98); 800 (f): Chanelle Price (EUA-2:00.09 mi-nutos), (m): Mohammed Aman (ETI-1:46.40); 3 000 (f): Genzebe Dibaba (ETI-8:55.04), (m): Caleb Mwangangi (KEN-7:54.94); salto de longitud (f): Éloyse Lesueur (FRA-6.85); altura: Mutaz Essa Barshim (CAT-2.38); relevo 4×400 (f): Estados Unidos (3:24.83 minutos), (m): Estados Unidos (3:02.13).

Tomado del periódico Granma, versión digital, lunes 10/3/2014

Deporte

JUAN GUALBERTO GÓMEZ (1854-1933)


Hoy se cumplen 81 años de la muerte de Juan Gualberto Gómez, un negro que se hizo a sí mismo, creció frente a los prejuicios de su época y a golpe de inteligencia y prestigio se da un lugar es la Historia de Cuba, no solo por defender los sueños de los de su raza, sino por comprender que la nación es algo más que el grupo en que se nació, sino la conjunción de ideas por el bienestar de todos, ese fue Juan Gualberto, periodista de arraigo, sin más armas que sus palabras y sus razones, para llamar a los suyos a integrarse a una sociedad en la que habían sido esclavos y ciudadanos de segunda, pero que en sus momentos más álgidos y de definiciones, cuando se luchó por la independencia, el negro fue el brazo firme, junto al resto de los cubanos y de entre sus filas surgieron hombres como Antonio y José Maceo, Guillermón Moncada, Quintín Banderas, Juan Gualberto Gómez y muchos otros que hicieron patria.

CON ESE AMOR DE VIDA Y MUERTE

“(Juan Gualberto) quiere a Cuba con ese amor de vida y muerte, y aquella chispa heroica con que la ha de amar en estos días de prueba quien la ame de veras”.

José Martí

Amaya Saborit Alfonso

El 5 de marzo de 1933 falleció un hombre como pocos. A la libertad de su patria, a luchar contra las desigualdades marcadas por la discriminación racial, a combatir la Enmienda Platt, a defender los ideales independentistas y antimperialistas, y a perpetuar los principios martianos, Juan Gualberto Gómez consagró su vida. La dedicó a forjar un camino sin trabas para su nación, declarando, analizando y denunciando con su andamiaje periodístico y voluntad patriótica, ejes que signaron toda su existencia.

Nacido el 12 de julio de 1854 y aunque libre —gracias al sacrificio de sus padres (esclavos domésticos) que pagaron su libertad antes de su nacimiento—Juan Gualberto sufrió las secuelas de lo que significaba ser mulato en una sociedad donde los prejuicios raciales estaban fuertemente arraigados. Por tal motivo, consagró gran parte de su vida a combatirlos y a buscar la igualdad de derechos para mulatos y negros.

Hacia los males que afectaban a su patria dirigió predominantemente su labor periodística, y no claudicó nunca ante las cárceles y destierros a los que inducían sus tan polémicos textos, sino que convirtió su pluma en firme denuncia y en arma vital de la lucha revolucionaria.

Por su vocación patriótica, entereza y semejanza en principios —dispuestos siempre al ser-vicio de la nación— Martí lo consideró, más que amigo, un hermano en ideales. Lo designó re-presentante del Partido Revolucionario Cubano dentro de la isla, preciso delegado para los preparativos de la guerra; y sería a Juan Gualberto a quien le correspondería entonces, el 24 de febrero de 1895, dar la orden del alzamiento.

Tiempo después, Juan Gualberto, electo miembro de la Asamblea Constituyente, sería uno de los que, en 1901, advertiría los tramposos postulados de la Enmienda Platt: “Las cláusulas tercera, sexta, séptima y aún la octava (…) Atentan al principio de soberanía e independencia del pueblo de Cuba a la par que mutilan injustificadamente el territorio de la Patria (…) Reservar a Estados Unidos la facultad de decidir ellos cuándo (…) deben intervenir (…) equivale a entregarles la llave de nuestra casa, para que puedan entrar en ella (… ) con propósitos buenos o malos”.

En febrero de 1933, días antes de morir, Juan Gualberto publicó un artículo donde mostraba la última vez que vio al Apóstol y la carta que recibiera de él. El mensaje martiano desglosaba los más fieles y sinceros deseos de ambos. Deseos que simbolizaban lo que habían sido sus vidas y su más ferviente propósito: “Conquistaremos toda la justicia”.

Entonces recordémoslo así: como el fundador del Periódico La Fraternidad[1][1], como el representante de José Martí en Cuba y del Partido Revolucionario Cubano en la última guerra por la independencia, como el gran opositor a la intervención norteamericana y la repudiable Enmienda Platt, como miembro de la Asamblea Constituyente de 1901, como senador y representante de la Cámara durante la República, y como un cubano que mulato, periodista, martiano y revolucionario labró caminos, “con ese amor de vida y muerte”, hacia una Cuba verdaderamente libre.

Tomado del periódico Granma, versión digital. La Habana, 5/3/2014


[1] Periódico que daba firme voz a los principios independentistas y antirracistas

Historia

UNA OPINIÓN SOBRE EL CONGRESO OBRERO CUBANO


Le pido permiso a mi colega y amigo Ruslán para publicar íntegramente su entrada referida al Congreso de la CTC recién finalizado, solo habría que agregar, que tan interesante como la entrada son los comentarios a esta entrada en un Blog cubano, de cubanos. Pinche usted El Colimador, que es el nombre de este Blog Cubano y de Hoy:

“Uno de los lectores del blog – y no precisamente el que más aprecio – me retaba a que escribiera sobre el recientemente finalizado XX Congreso de la CTC, un tema que tenía en agenda y que, sin embargo, había postergado para poder organizar mejor las ideas y no dejar en mis letras una primera impresión que al final perdiese cualquier segunda oportunidad.

“Para empezar diré que, como trabajador humilde de nuestro país, no estoy satisfecho con el Congreso y sus resultados, pero tampoco esperaba otra cosa.

“Como era lógico las discusiones se centraron en tres problemáticas fundamentales que están íntimamente relacionadas: la cuestión salarial, el funcionamiento de los sindicatos y la pertinencia o no de permitir a los cuentapropistas la posibilidad de agruparse en sindicatos paralelos.

“La discusión en torno al salario terminó previsiblemente con la aceptación de la tesis oficial sobre la imposibilidad de elevar los ingresos de los trabajadores en un futuro próximo – salvo en el sector de la salud – para evitar una casi segura inflación. Es decir, una vez más, la anteposición de los intereses del Estado a los de la masa trabajadora, como si la luna de miel entre la macro y la microeconomía no hubiese terminado en Cuba hace más de veinte años.

“¿Cómo aceptar aquellos que vivimos de un salario que los que supuestamente debían defender nuestros intereses en un marco de oro se hayan limitado como escolares a escuchar y asentir en vez pelear y disentir?

“Que pobreza de delegados los del XX Congreso que ni siquiera pudieron discernir que el problema de Cuba no es el salario nominal que cobramos cada mes, sino la disminución cada vez más brutal del salario real, causada no sólo por la falta de productividad, como se aduce, sino también por la especulación y la mala administración de muchos tecnócratas que no viven del salario precisamente.

“¿Por qué no exigieron nuestros delegados la reducción del margen comercial a los productos de primera necesidad, en especial de los alimentos, en las tiendas recaudadoras de divisas si saben que estos arruinan a los más necesitados y sirven de vergonzoso patrón de medida a los costos en CUP?

“¿Por qué no protestaron contra la eliminación de los subsidios, que no fueron establecidos en Cuba por error como está de moda decir ahora, sino por justicia, y cuya paulatina desaparición ha ido haciendo descender el ingreso real de los trabajadores?

“Todo eso  genera falta de legitimidad, cuando lo que más necesita el movimiento sindical cubano es legitimarse ante la gente y demostrarle que puede defenderla y pelear por sus derechos como siempre hizo en Cuba la CTC, incluso en las condiciones más difíciles. Marchar alineado con la Revolución no significa estar de acuerdo en todo con lo que se dice y orienta desde arriba.

“Esa es la causa número 1 de que hoy los jóvenes y otros que ya no lo son tanto perciban el sindicato como una forma de pago,  ajena por completo a sus intereses, que sólo sirve para reunirse una vez al mes (cuanto más rápido mejor) y celebrar una o dos actividades al año, siempre con la venia de la administración; y por esa razón cada vez más trabajadores abandonan los sindicatos, algo que era impensable que sucediese hace algunos años; pero que hoy pasa por causas naturales y poco relacionadas con disentimientos políticos como algunos quieren hacer ver (nuestra sociedad es, desafortunadamente, cada vez menos política y más reggaetonera). Pero en el mar de apatía el resultado viene siendo más o menos el mismo: el trabajador se desclasa y termina como marioneta en manos de dueños y administradores (que no es lo mismo, pero en Cuba es casi lo mismo).

“Porque no debemos engañarnos más: Una buena parte de los cuentapropistas no son trabajadores, son DUEÑOS, EMPRESARIOS, CAPITALISTAS y PEQUEÑOS BURGUESES, por los que su inserción dentro de los sindicatos es totalmente antinatural y responde sólo al deseo de tapar el sol con un dedo y salvaguardar con artificios conceptuales verdades políticas de tiempos idos. No tiene ningún sentido que el dueño de una empresa pertenezca al sindicato en el que además militan sus empleados, una de las dos partes está sobrando.

“Tampoco hay lógica en lo que alguien  propuso en el XX Congreso de la CTC: que los “cuentapropistas” (odio la palabrita), tuviesen su propio sindicato aparte, ¡pues no todos son trabajadores! Los que tienen que estar sindicalizados, si así lo desean, son sus empleados, para que puedan defenderse de presentes y futuros abusos. Y es conveniente que lo estén en los sindicatos existentes, pues no hay necesidad alguna de reinventar la rueda. Lo que hay es que lograr que esos sindicatos funcionen.

“Es cierto que las condiciones de Cuba no son iguales a las de otras naciones, pero desde el Marxismo que aprehendí y desde mi muy humilde criterio sostengo, que las leyes que rigen el desarrollo de las sociedades son las mismas para todo el mundo y no se saltan Cubas y cuentapropistas por voluntad política y conceptos inventados.”

Tomado del Blog “El Colimador”, entrada 3/03/2014

Opinión, Política

EL AQUÍ Y EL AHORA


Cuando hace unos años escuché hablar del “Fin de la Historia”, me pareció tan disparatado el concepto que no lo entendí, como tampoco entendí la ofensiva que desde la “oficialidad” se le hizo en Cuba a este concepto que englobaba mucho más que la Historia como correlato de la vida humana.

Rotas muchas barreras y salidos de mi “adolescencia intelectual”, esa en la que mantuvieron a la sociedad cubana los que prometieron el “futuro luminoso”, fui comprendiendo la esencia ideológica de este fin de la historia que fue una manera de proclamar la eternidad del capitalismo, de la desigualdad humana, de las “diferencias por la fortuna”, de la prosperidad para una parte a costa del pan de las mayorías, del hegemonismo, del “vale todo con tal de ser ricos” y tantas y tantas aberraciones de la espiritualidad humana.

Lo doloroso fue que el socialismo cometió los mismos pecados, trató de defenderse realizando los mismos errores y jugando al mercado, mientras “al pueblo en el poder” se le daban “derechos” que debían agradecer eternamente sin chistar y comprando con ello una incondicionalidad tan aberrante como las anteriores, aunque tenga otra cara.

En Cuba nos mantenemos en un limbo político, por todo eso que ustedes conocen, imperialismo real como enemigo, estado burocrático y monolítico, como escudo y una hermosa estructura de poder, justa pero inoperante en medio de una precariedad creciente y un descubrir que además de pueblo amorfo, somos individualidad moldeables por quienes manejan muy bien los hilos de la ideología desde la derecha o desde la izquierda.

Peligrosamente envejecemos como nación y la juventud es la principal fuente de emigración, las mujeres no paren y la población disminuye, mientras que hemos descubierto que no somos un país rico, sino que fue una hipérbole más de nuestra idiosincrasia y más que cambiar tenemos que remedar los que tenemos, si queremos tener ¿patria?

Opinión, Política
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