Cultura Cuba

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GUANTÁNAMO, LA VILLA IRIS AMADA, LA NOVIA DEL GUASO


Por Roxana y Dayana Romero Rodríguez

Fotos: Lorenzo Crespo Silveira

16 de febrero de 2014, 09:15 pm

“Guantánamo, la villa iris, el Saltadero de la repoblación, La Santa Catalina del catolicismo, la Novia del Guaso, entre filigranas esmeraldinas asomaba su manto de flordelisada policromía, como Un ave de alas extendidas y cuello en acecho.”
Regino E. Boti

Cuentan quienes no la conocen que es solo una aldea, otros la reducen a la ilegal Base Naval norteamericana enclavada en su bahía; pero Guantánamo es más que eso. Ciudad por momentos  olvidada, víctima del descuido algunas veces y de la necesidad en otras, deslumbra a visitantes nacionales y extranjeros que descubren la oculta y alborozada belleza de esta Villa jamás fundada, y atrapa a sus pobladores que aunque partan, no la olvidan.

Emanada del trabajo de emigrados franceses y catalanes que se asentaron  por estas fértiles tierras, aprovechando el caudal del río Guaso  como vía de comunicación hasta la bahía de Guatánamo, la urbe del Guaso, como perdida en el tiempo, ya existía desde el siglo XVIII, pero no fue hasta el 1 de diciembre de 1870, que tras largos y escabrosos pasos fue firmada su inscripción oficial como Villa.

Colorida,  patriota y musical: mucho ha cambiado aquel poblado hasta convertirse en la ciudad que es hoy;  reflejo de  cada minuto vivido, cada estilo aprehendido, cada sueño  edificado.

Burdeles, logias, comercios y boticas [farmacias] fueron clubes revolucionarios en las guerras mambisas. En los mismos salones donde alguna vez se bailó el danzón, conspiraron valerosos hombres contra la corona española, recaudaron fondos, planificaron alzamientos. Esta ciudad vio batirse a sus hijos contra los marines yanquis, cuando intentaron mancillar nuestra bandera, aquí encontró el Movimiento 26 de julio un tercer cuartel, y recibió apoyo Frank País cuando todo parecía difícil.

Casas y negocios privados conocieron los avatares de la clandestinidad, ampararon a los revolucionarios, sintieron el olor a pólvora y a sangre. Aquí se aplastó la subversión que intentó desconocer la victoria de enero de 1959.

Desde la base hasta la cúspide fue edificada la pirámide social, que trata de beneficiar a todos por igual. A ritmo de tambores y violín trabajaron los guantanameros en tiempos de Revolución para edificar, piedra a piedra, palmo a palmo, esta urbe cada día más próspera.

Aunque el tiempo y la convulsa cotidianeidad conspiren para alejar a sus hijos, aunque la globalización occidental casi nos absorba, hay una relación especial entre los guantanameros y su ciudad.

Guantánamo atesora valores casi únicos como la Tumba Francesa Pompadour-Santa Catalina de Ricci, Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, la canción La Guantanamera, ya internacional, y la Loma del Chivo, localidad de leyendas y tradición, el autóctono changüí, la conga, el bembé, los cantos y bailes traídos del África, las liturgias y navidades, las vírgenes que acompañan a sus mujeres, y el Dios de católicos y protestantes, guían  nuestros pasos.

Esclavos africanos, colonos franceses y catalanes, negros haitianos, descendientes de aborígenes, criollos y asiáticos conforman la población guantanamera, una mescolanza rara  que llamamos mestizaje, una singular  aleación de magnífico resultado. Su gente no ha perdido la alegría ante los tiempos difíciles y está dispuesta a inmolarse en la primera trinchera para heredar a nuestros descendientes un legado histórico- cultural cuanto más conocido, más interesante.

El Palacio Salcines con su Fama, símbolo de la ciudad, la Plaza del Mercado, la Estación Ferroviaria, la parroquia La Milagrosa y  la Plaza de la Revolución Mariana Grajales, forman parte de las siete maravillas de la arquitectura guantanamera. Los guantanameros nos sentimos orgullosos de la arquitectura y trazado urbano vial bien estructurado, que la distinguen de otras ciudades de Cuba.

Al calor del proyecto de desarrollo local Guantánamo se revitaliza, se maquilla, se prepara para nuevos tiempos. El ajetreo propio de la construcción matiza aquí y allá, como parte de un esfuerzo extraordinario por salvarla del tiempo y el olvido. Citadina, marginal, coqueta y oriental,  se deja llevar por ritmo de la vida, se entusiasma con el fruto del trabajo de su gente, se deja bañar por sus ríos y guarda con celo sus secretos y misterios. Guantanamera, guajira y guantanamera.

Periódico Venceremos. Edicion Digital. 16/2/2014

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Comentarios

Una respuesta a “GUANTÁNAMO, LA VILLA IRIS AMADA, LA NOVIA DEL GUASO”
  1. Ramón Guerra Díaz dice:

    Felicidades a mis coterráneas por tan hermosa crónica de nuestro querido terruño, las quiero.



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