Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

FREI BETO Y LA SOCIEDAD DE CONSUMO


Este contundente comentario circula en la red cubana de los correos electrónicos, comparto con este gran amigo de Cuba y de la humanidad cada una estas palabras y ojalá te sirvan de algo:

Al viajar por el Oriente, mantuve contacto con los monjes del Tibet,

en Mongolia, Japón y China.

Eran hombres serenos, solícitos, reflexivos y en paz con sus mantos

de color azafrán.

El otro día, observaba el movimiento del aeropuerto de San Pablo: la

sala de espera llena de ejecutivos con teléfonos celulares,

preocupados, ansiosos, generalmente comiendo más de lo que debían.

Seguramente, ya habían desayunado en sus casas, pero como la

compañía aérea ofrecía otro café,

todos comían vorazmente.

Aquello me hizo reflexionar: “¿Cuál de los dos modelos produce

felicidad?”

Me encontré con Daniela, de 10 años, en el ascensor, a las 9 de la

mañana, y le pregunté: “¿No fuiste a la escuela?” Ella respondió:

“No, voy por la tarde.”

Comenté: “Qué bien, entonces por la mañana puedes jugar, dormir

hasta más tarde.”

“No”, respondió ella, “tengo tantas cosas por la mañana…”

“¿Qué cosas?”, le pregunté.

“Clases de inglés, de baile, de pintura, de natación”, y comenzó a

detallar su agenda de muchachita robotizada.

Me quedé pensando: “Qué pena, que Daniela no dijo: “¡Tengo clases de

meditación!”

Estamos formando súper-hombres y súper-mujeres, totalmente equipados,

pero emocionalmente infantiles.

Una ciudad progresista del interior de San Pablo tenía, en 1960, seis

librerías y un gimnasio; hoy tiene sesenta gimnasios y tres librerías!

No tengo nada contra el mejoramiento del cuerpo, pero me preocupa la

desproporción en relación al mejoramiento del espíritu. Pienso que

moriremos

esbeltos: “¿Cómo estaba el difunto?”. “Oh, una maravilla, no tenía

nada de celulitis!”

Pero cómo queda la cuestión de lo subjetivo? De lo espiritual? Del amor?

Hoy, la palabra es “virtualidad”. Todo es virtual. Encerrado en su

habitación, en Brasilia, un hombre puede tener una amiga íntima en

Tokio, sin ninguna preocupación por conocer a su vecino de al lado!

Todo es virtual. Somos místicos virtuales, religiosos virtuales,

ciudadanos virtuales. Y somos también éticamente virtuales…

La palabra hoy es “entretenimiento”; el domingo, entonces, es el día

nacional de la imbecilidad colectiva.

Imbécil el conductor, imbécil quien va y se sienta en la platea,

imbécil quien pierde la tarde delante de la pantalla.

Como la publicidad no logra vender felicidad, genera la ilusión de que

la felicidad es el resultado de una suma de placeres: “Si toma esta

gaseosa, si usa estas zapatillas, si luce esta camisa, si compra este

auto, usted será feliz!”

El problema es que, en general, no se llega a ser feliz! Quienes

ceden, desarrollan de tal forma el deseo, que terminan necesitando un

analista. O de medicamentos. Quienes resisten, aumentan su neurosis.

El gran desafío es comenzar a ver cuán bueno es ser libre de todo ese

condicionamiento globalizante, neoliberal, consumista. Así, se puede

vivir mejor. Para una buena salud mental son indispensables tres requisitos:

amistades, autoestima y ausencia de estrés.

Hay una lógica religiosa en el consumismo post-moderno.

En la Edad Media , las ciudades adquirían status construyendo una

catedral; hoy, en Brasil, se construye un shopping-center.

Es curioso, la mayoría de los shopping-center tienen líneas

arquitectónicas de catedrales estilizadas; a ellos no se puede ir de

cualquier modo, es necesario vestir ropa de misa de domingo. Y allí

dentro se siente una sensación paradisíaca: no hay mendigos, ni chicos

de la calle, ni suciedad…

Se entra en esos claustros al son gregoriano post-moderno, aquella

musiquinha de esperar dentista.

Se observan varios nichos, todas esas capillas con venerables objetos

de consumo, acolitados por bellas sacerdotisas.

Quienes pueden comprar al contado, se sienten en el reino de los cielos.

Si debe pagar con cheque post-datado, o a crédito se siente en el

purgatorio.

Pero si no puede comprar, ciertamente se va a sentir en el infierno…

Felizmente, terminan todos en una eucaristía post-moderna, hermanados

en una misma mesa, con el mismo jugo y la misma hamburguesa de Mac Donald…

Acostumbro a decirles a los empleados que se me acercan en las puertas

de los negocios: “Sólo estoy haciendo un paseo socrático”. Delante de

sus miradas espantadas, explico: “Sócrates, filósofo griego, también

gustaba de descansar su cabeza recorriendo el centro comercial de

Atenas. Cuando vendedores como ustedes lo asediaban, les respondía:

..”Sólo estoy observando cuántas cosas existen que no preciso para ser feliz”

Opinión

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