Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Octubre, 2013

¿Por qué el periódico Granma (digital) no tiene un espacio de opinión de los lectores

Como la disciplina de las reuniones del núcleo del Partido el periódico Granma en papel publica los viernes un espacio de criterios, críticas y denuncias de los lectores, que por el contenido es interesante, aunque suena  a gente que está añorando la época del “todo regalado, todo lo merezco y todo está muy caro”, muchas respuestas llegan cuando uno ni se acuerda a qué se refieren, pero están. Por qué además de mantener este espacio útil y “novedoso”, Granma digital no hace como Juventud Rebelde y Trabajadores o Cubadebate un espacio de opinión del público a sus artículos, opiniones o disposiciones. Sigo creyendo en la objetividad de la prensa cubana, pero lo de olvidar el “secretismo” es un mal de fondo y ocurre como todo en Cuba: Todo el mundo lo sabe, pero la prensa no lo comenta; no se si nos creen tontos o si este es un reflejo de lo que quieren que crean de nosotros en la posteridad. Por lo pronto con la prensa cubana no se podrá hacer la historia de mañana, hay muchas lagunas y muchas opiniones que no se dieron…digo yo ¿No?

Opinión

ALFREDO GUEVARA, HABLA DE REVOLUCIÓN


El recientemente fallecido intelectual cubano Alfredo Guevara, tiene mucho que decir y es bueno compartirlo con todo el que quiera leerlo. En el número cuatro de la revista “Gaceta de Cuba”, publicada por la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) se hace un homenaje monotemático a Alfredo Guevara y al cine cubano actual, de esas páginas quiero traer un fragmento tomado de extenso trabajo de Julio César Guanche (“El gesto de Alfredo Guevara”)[1], en los que Guevara nos habla a los que seguimos en la ruta:

“Habría que preguntarse primero qué es la Revolución. Ella puede ser enfocada desde varios ángulos, pero lo más importante para mí es que el hombre piense y se piense con autenticidad. La garantía, siempre relativa de la continuidad de la Revolución es precisamente que ese hombre, el joven cubano, piense sobre sí y sobre la sociedad a partir de un debate interno en su conciencia. Si lográramos que a este impulso, a la inquietud por la cultura –que no ha permeado a toda la juventud, pero sí a una parte- le siga una apertura, una provocación del debate, un estímulo a pensar las contradicciones, estaría garantizada de cierto modo la continuidad de la Revolución. El gran logro de la Revolución es que muchas conciencias sean activas, haría falta todas las que fueran. Si esta pregunta, ¿cómo imagino el futuro de los cubanos dentro de diez, quince o veinte años?, me la hubieras hecho hace una década te diría: “Vendrá una época negra, horrible, en que seremos devastados, en que supuestos o reales investigadores trabajarán con papeles y archivos y juzgarán según su voluntad y su gusto. Unos tratarán de conservar limpia la memoria y otros no, pero una generación después seríamos revalorizados, sería revalorizada la Revolución, y, como el ying y el yang se construiría nuevamente la Revolución.

“Hablo de la revolución como hecho espiritual, no del arribo de ciertos habitantes de Miami a tomar posesión del país. Me refiero al espíritu de la Revolución. Eso es hasta aquí lo que yo hubiera dicho en la mayor intimidad hace diez años. Yo creo que Fidel lo comprendió, y sintió el paso del tiempo y comenzó a medir el lapso que le quedaba. Ni Fidel ni nadie son eternos. Nuestra Revolución es la Revolución más cercana a nosotros, pero es parte de una Revolución de una dimensión mucho mayor, dimensión que tiene porque es -en nuestra época- revolución en la mente de la gente, revolución en el saber, revolución en el conocimiento, revolución en el dominio, no dominio del mundo, revolución en la conciencia de sí mismo y seremos o no seremos


[1]“Gaceta de Cuba”, Nº 4, pág. 18-23. La Habana, 2013

Cultura

LA EDUCACIÓN, UNIVERSAL Y PLENA


Parece que la memoria no es el fuerte de los egoístas y lo primero que hacen cuando amasan fortuna y creen haber llegado a otro status, es olvidar.

Hoy en día uno de los debates más interesantes y sordos, por su poca repercusión mediática, es la calidad de la educación en Cuba, dada los grandes problemas salariales, inherentes a todos los trabajadores estatales cubano, porque ser maestro o profesor ha dejado de ser opción de estudio y vida para las más jóvenes generaciones, que aspiran a trabajar en el turismo, engancharse en un proyecto musical o danzario que le permita salir o cualquier otra carrera, medicina entre ellas, que aunque tan deprimidas salarialmente como todas las otras, tiene futuro en otros lares, donde se le recibirá con brazos abiertos, para hacer un “dinerito”, tener un carro y llenarme de todo lo que Cuba y el socialismo no le pueden dar. Emigrar siendo un profesional, es un carta para ganar y más si llegas a los Estados Unidos donde la “Ley de Ajuste Cubano” te garantiza estatus de refugiado político y facilidades para hacerte ciudadano, poder trabajar legalmente y salir adelante. Si esto no es “robo de cerebro” no sé qué es.

Pero volvamos a los maestros y profesores, Cuba garantiza aula y maestro para todos los estudiantes desde pre-escolar hasta noveno grado, de forma obligatoria y real; desatender la educación de tu hijo es un delito, porque ese es su derecho. A partir de aquí los estudiantes van a Institutos preuniversitarios, politécnicos para oficios o especialidades de nivel medio, que tanto necesita el país y por último la Universidad o la educación superior, de forma general, aspiración de muchos y a la que hoy las puertas se han hecho más selectiva, dadas las exigencias vocacionales o pruebas de ingresos, que todas la sociedad estaba pidiendo a gritos hace rato se aplicara.

Esto es costoso, pero el gran drama es poner un maestro en el aula, dicho sean de paso el maestro es entre los trabajadores estatales uno de los mejor remunerados, claro en pesos cubanos, no recibe CUC, ese que se cambia 25 x 1 y en muchos no hay la preparación y en otros la disposición para enfrentarse al aula, “por tan poco dinero”, el éxodo en educación es constante, sobre todo entre el personal más joven.

Mi opinión personal es que los problemas más graves no están en la primaria, donde el maestro garantiza la base y el alumno sale luego de seis años con una instrucción muy buena, en sentido general, de la que soy testigo por el trabajo diario con las escuelas primarias. Ocurre que el maestro tiene sobre sí una carga burocrática dura, un papeleo que “debe” servir para evaluar el proceso educativo y que la “familia” por regla casi general ha renunciado a su papel de supervisora del muchacho o muchacha, en este proceso de educación que también le atañe, resultado, la ética es la que sale resquebrajada, porque muchas veces entran en contradicción la escuela, la familia y la sociedad cotidiana donde ese alumno está desenvolviéndose.

En Secundaria Básica el alumno ya adolescente casi que se libera, la familia lo controla poco y en la escuela con el cúmulo de cosas por aprender, queda poco para ocuparse de sus “aldeas urbanas”, “modas” y “gustos”… sin hablar de sus aspiraciones personales y profesionales.

Es en este nivel donde se acentúa la falta de maestro, sobrecargando a otros, cuya preparación pedagógica no es mucha y priorizando el cumplimiento del plan de clase, que muchos asimilan, pero otros quedan colgados en medio de las penurias.

Cuando llegan al preuniversitario, los buenos promedios y la presión de la familia aumenta sobre los que llegaron y es cuando afloran las lagunas, en las “famosas” materias que serán objetos de examen de ingreso: Matemática, español e historia. A esta altura de la educación el alumno debe haber desarrollado la habilidad del estudio individual, la investigación, la lectura complementaria, debe tener claro sus aspiraciones y trabajar en base a ellas, afianzando aquellos conocimientos que le ayuden a entrar en las diversas carreras universitarias.

Los padres resuelven estos problemas con una figura nuevas en la sociedad cubana, el “repasador”, que sí paga el que puede y el que no puede hace el sacrificio. ¿Necesita siempre un alumno un repasador?, No… si ha sido capaz de vencer los objetivos de la enseñanza en su nivel y desarrollado las habilidades requeridas para su nivel, no…pero la presión del “repasador”, de que “fulanita va al repaso” y porque eso hasta da status, hace que muchos acudan a esta “inversión por sus hijos”, muy loable, pero negadora de un sistema educativo que tiene el reto de elevar tu techo de calidad, no solo para dar instrucción sino para dar “educación” formar al ciudadano y eso no lo puede hacer un repasador.

Educación

LA MÚSICA POPULAR TRADICIONAL SE OYE, PERO ¿SE BAILA?


Interesante el trabajo de Ricardo Alonso sobre los espacios para bailar la música popular tradicional, relegada muchas veces como elemento de museo, para los “viejitos”, cuando en realidad es parte viva de la cultura nacional:

Si algo abunda en nuestro país es la música. En nuestra historia musical han estado presentes innumerables géneros, tanto autóctonos como foráneos, ora en estado natural, ora fusionados, pero siempre con el objetivo de que el público disfrute y valore un amplio diapasón de ritmos que le aporten conocimiento junto a la plena satisfacción espiritual, como oyentes o echando su pasito al aire como todo buen bailador.

Sin embargo existen reclamos como el de las agrupaciones de música popular tradicional que muy pocas veces tienen la posibilidad de acceder a la tan reclamada promoción, y me atrevería a afirmar que es casi cero su presencia en conciertos públicos. A quienes ejecutan este tipo de género musical, al parecer solo les han reservado sitios en el Centro Histórico de La Habana Vieja o algunos espacios de la EGREM, por supuesto en locales cerrados.

En la Casa de la Música Habana, la de Miramar, El Diablo Tun Tun o El Delirio Habanero, incluyendo El Jelengue de Areíto, también de la EGREM, se puede disfrutar de la música popular tradicional. Pero ¿son los espacios verdaderamente naturales a donde el pueblo bailador tiene la posibilidad real de asistir?

En La Habana Vieja, el son tradicional es rey, pero allí estas agrupaciones lo que más hacen es animar el lu-gar. Quienes a ellas asisten escuchan la música, no la bailan. Los que acuden a los centros de la EGREM la escuchan y la bailan, pero ¿con qué frecuencia? Y donde hay una programación habitual —tal es el caso del Jelengue de Areíto, en Centro Habana—, ¿tienen el verdadero espacio que necesitan para echar un buen pasillo? Entonces se puede afirmar que la música popular tradicional se oye, pero no se baila con todas las de la ley.

Se ha anunciado que el antiguo Palacio de la Salsa, en el Copa Room del Hotel Habana Riviera, volverá a abrir sus puertas. En el Salón Rosado Benny Moré de La Tropical, un centro de Artex, la música popular y otros géneros han encontrado lugar; sin embargo, muy pocas veces se programa un concierto cuyos protagonistas sean solo agrupaciones de música popular tradicional. ¿Es que acaso el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro, el Habanero, Pancho Amat y su Cabildo del Son no serían bien recibidos en este tipo de centros?

¿Dónde podemos escuchar y bailar con otras agrupaciones que son patrimonio de nuestra música cubana, ya sean charangueras, como la Orquesta Amé-rica, la Sublime, danzoneras, como la Siglo XX o El Piquete Típico Cubano, o como la misma Riverside, por ejemplo, que posee un formato más contemporáneo (tipo jazzband), pero que hace del chachachá igual una explosión?

Quienes tienen que ver con la programación cultural deberían tener en cuenta que nuestra población envejece cada vez más, que se hace difícil por problemas de transporte trasladarse a sitios lejanos, que el salario decide hoy en la familia cubana lo que es necesario hacer con él, que actuales géneros musicales como el reguetón no goza de una gran aceptación entre las personas que ya rebasan los 50 años o más y que también tienen derecho a vivir la música con la misma intensidad que lo hicieron en sus años mozos.

Las agrupaciones de primer nivel, junto a aquellas de menor convocatoria, pueden presentarse en casas de cultura, círculos sociales, escuelas (aprovechando las que poseen amplios patios), hacer conciertos gratis en parques y plazas, y acercaríamos más a este sector poblacional, que puede mezclarse con los jóvenes, hijos, nietos, sobrinos.

¿Cómo querer que la juventud sepa que el danzón es nuestro baile nacional si no se bailan ni se escuchan danzones como debería ser, aunque hoy en el país se han multiplicado los Círculos de Amigos del Danzón? Realmente la existencia de estos círculos es muestra del gusto por el género y representativo de por qué el danzón es nuestro baile nacional. Cuando una institución cultural, ya sea un teatro, una casa de cultura, se ve precisada a enrumbar su camino en busca de rentabilidad y ofrece espectáculos banales y de poco gusto en detrimento de la calidad y de la verdadera satisfacción espiritual, atenta contra nuestra cultura, está cometiendo un “crimen”. Nada hay de más valor artístico que nuestra música cubana, desde la trova hasta el son, y en ese camino su mezcla con el jazz, el pop, el rap y los ritmos caribeños, entre otros.

La Agencia Cultural Paradiso, del Ministerio de Cultura, realiza el festival Baila en Cuba, donde se promueve nuestra música y se enseña a bailar salsa. ¿Y de dónde salió la salsa?; ¿no salió del son?, y ¿quiénes son los que de verdad tocan el son cubano?

Es hora de que nuestras agrupaciones de música popular tradicional tengan el protagonismo que merecen, que la promoción los tenga más en cuenta y que le sigan “echando salsita” a la vida de los cubanos.

Ricardo Alonso Venereo

Tomado del periódico Granma, edición digital, 11/10/2013

Cultura

RESOLVER UN PROBLEMA, ES TENER OTRO


Esa es una realidad dialéctica, en cuanto tenemos un problema resuelto, surge un nuevo reto para seguir adelante y avanzar en esta espiral infinita que es la vida.

Desde la altura de mis años puedo hacer un recuento, que ojalá puedan leer mis compatriotas, tan ocupados hoy en hacerse oír que casi no escuchan a otros.

Cuando yo nací me toco venir en una familia pobre, de poco o ningún recurso, aparte del duro trabajo de mi padre; mis hermanos mayores, apenas adolescente ya habían dejado la escuela, porque había que ayudar a la economía familiar y se ocupaban de hacer pequeños trabajos eventuales y precarios. Alfredo y Rogelio, eran inteligentes, muchachos despiertos que sabían leer y escribir, no mucho más, pero tenían el ángel de la curiosidad, leían y mantenían un nivel de información que hicieron presente los libros en mi hogar, cuando aún yo iba a la escuelita de barrio.

“En eso llegó Fidel”, como decimos los cubanos, parafraseando a Carlos Puebla[1], justo yo con nueve años como para crecer en medio de aquella vorágine de acontecimiento, de las que no solo leí sino que viví.

Desde un principio la divisa de dar educación a la gente, de que todos pudieran tener estudios, fue la máxima sobre la que se hizo la “Campaña de Educación” (1961): “Cultos sí analfabetos no”, “Si sabes enseña, si no sabes aprende” y de Martí aquello de, “Ser culto es el único modo de ser libre”, sirvieron de acicate a mis contemporáneos.

Crecimos como país en los setenta, esos años cuestionados y de ortodoxia, fueron para mi años de adolescencia, “La zafra de los Diez Millones”, de escuchar a los Beatles a escondidas, porque eran parte del “diversionismo ideológico”, de no poder llevar melena, ni cerquillo, porque eran rezagos de la sociedad burguesa; del ateísmo a pulso, tanto como el “machismo” que podían llevar a los muy igualitarios jóvenes cubanos al ostracismo grupal y a convertirte en un “paria” por ser distinto.

Eso era la verdad, luego me fui enterando de los días difíciles que pasaron los intelectuales, los religiosos y los homosexuales, en todas partes de Cuba, de eso no se hablaba y aunque no se fusiló a nadie por eso, muchos vieron truncados sus sueños y cargaron con sus “culpas” en el país que construía la mejor sociedad posible.

Todo esto es producto de la mente humana, en la búsqueda del bien el cristianismo llenó de hogueras a Europa, se hicieron las horribles cruzadas, pero también los horrores vinieron de otras ideologías de derechas e izquierdas.

Es bueno tener garantizado lo mínimo que como seres humanos necesitamos para ser además de seres vivos, seres cultos, participantes y actuantes, sin que por eso nadie nos pase la cuenta, de compromisos absurdos y extemporáneos.

Nuestros problemas hoy son otros, aprender a crecer no solo con lo que nos dan, sino con lo que ganamos, con lo que aprendemos en esta interacción constante que es la sociedad y tener la oportunidad de hacer realidad nuestros sueños.

La Revolución hoy sigue siendo el cambio, el cambio constante y lógico para alcanzar premisas humanas cada vez más elevadas como grupo y como seres individuales, únicos e irrepetibles,


[1] Canto popular de la Revolución que en los años 60s fue una especie de Homero criollo que admiramos mucho.

Sin categoría

NADIE SABE LO QUE TIENE HASTA QUE NO LO PIERDE


Ese refrán tan verdadero como muchos otros, parece estar funcionando para gentes que en Cuba sufren de desmemoria crónica, eso que han entrado en la catarsis de la negación completa en cuanto se tratan temas internos del país.

Ya han nacido y crecido en Cuba más de tres generaciones bajo el signo verde olivo de la Revolución de Fidel Castro, esa que significó un cambio cualitativo y cuantitativo para la sociedad cubana en particular y un ejemplo para los millones que en el mundo permanecen al margen del vertiginoso cambio social y tecnológico que vive la humanidad, no porque ellos quieran, sino porque la parte que le corresponde en esa distribución social está engrosando la fortuna de familias y grupo de élite que dominan el poder en esas sociedades.

Quiero recordar que la Revolución Cubana, socialista e igualitaria (tal vez demasiado) significó el acceso de las masa a los servicios sociales básicos de toda la población de Cuba, blancos, negros, tuvieran la religión que tuvieran, trabajaran o no, en fin todo aquel que fuera ciudadano de este país.

Desde el surgimiento de la Revolución, frente a sus deseos y realidades por cambiarle la vida al cubano, apareció el enemigo más grande que puede tener cualquier país o grupo humano, negado a seguir los sacrosantos preceptos de la “democracia representativa”, “la libre empresa”, “respeto a la propiedad privada”, “los derechos humanos”(entendidos a la manera burguesa), y el modo de vida consumista, egoísta y edonista que necesita el capitalismo para sobrevivir vendiéndonos un futuro que no es para todos. Ese enemigo tiene nombre: Estados Unidos de América, su oligarquía, gobierno y grupos de poder, que no pueden tolerar esa herejía a las puertas del imperio y como no pudo destruirla militarmente(luego de haberlo intentado) condenó a este país a un BLOQUEO ECONÓMICO TOTAL, que tiene como fin rendirnos por hambre, debilitar la capacidad de resistencia del cubano, sumirnos en las precariedades y demonizar el proceso revolucionario ante los ojos del mundo (por algo son los dueños de los grandes medios de comunicación), lo peor de todo es que apuestan por el desgaste, por el tiempo, por la propaganda subliminal que nos inunda y por nuestra incapacidad de cambiar, de adaptarnos a las nuevas circunstancias, por la banalidad y la superficialidad que hacen innecesario(porque es “teque”) el seguir hablando de la realidad, trabajar sobre nuestras limitaciones, confiar en todos, pero controlar, crear un espacio de libertad y creación, pero tener siempre presente que el egoísmo es un antivalor, intrínseco al ser humano y que resolver “mi problema”, no me quita el deber de ayudar a resolver el del otro, el de todos.

Lo nuevo siempre aparece en base a la experiencia anterior, la dialéctica en ciencia y en lo humano, aunque a veces la convirtamos en dogma, se cumple.

Opinión, Política

CHE, TU QUERIDA PRESENCIA


Quiero hablar de él, desde el corazón, no desde la razón, porque cuando él estaba entre nosotros, cuando era una leyenda, yo era un adolescente y aprendí con sus escritos muchas cosas extraordinarias para un ser humano: lo primero fue ese altruismo de “grande”, había venido a Cuba a luchar por nuestros ideales, cuando apenas sí conocía de esta isla, le bastó lo que defendían aquel grupo de jóvenes que en México preparaban un sueño, una “aventura de las grandes”, de esas que sueña todo adolescente, luchar por darle libertad a un pueblo, devolverle su dignidad y crear una utopía de país, que aún no estaba ni entre los anhelos de aquel grupo.

Lo primero que leí de él fue su libro sobre la guerra de guerrilla en la Sierra Maestra, contada a su estilo, objetivo y diáfano que nos daba la verdad de lo que vivieron; fui tomando la dimensión de esta hazaña en la medida que sus relatos me hablaban de jóvenes y hombres de todas las edades y cultura que llegaban a esas intrincadas serranía, con un “ideal”, pero con sus virtudes y defectos, con sus creencias y manías, él contó cómo fueron creciendo a la par que guerrillero, como seres humanos, nadie hablaba de comunismo y no porque el comunismo fuera malo o bueno, sino porque ninguno de ellos tenía idea de a dónde irían a parar, ni qué pasaría al día siguiente.

El Che médico y asmático que después del combate del Uvero se hace de un pequeño grupo formado por heridos y enfermos, para no comprometer la movilidad de la guerrilla, el mismo que un tiempo después se reencuentra con Fidel y ya no es un médico al frente de una impedimenta, sino de un grupo preparado, disciplinado y hecho para los que pudiera necesitarse en medio de la guerra.

El argentino, dejó de serlo, los cubanos lo convirtieron en “Che” y su altura moral y su capacidad de jefe lo hicieron el primer “Comandante” de la Sierra Maestra nombrado por Fidel; en el hombre con una innata aversión por la injusticia, ese altura de ponerse en el dolor del otro y la entrega sin pedir a cambio nada, pero siempre tratando de dar más de sí mismo.

El Che no creció conmigo por la enorme propagada que movió un país, un sistema, una coyuntura política, yo quería ser como él antes de que la propaganda lo entronizara como consigna, pero sabía que estaba muy lejos de eso, porque leía sus escrito y siempre vi que lo primero fue su opinión, limpia y dura, su modo de mirar más allá del “grupo” al que pertenecía, para mirar a la gente que lo seguía necesitando en “cualquier parte del mundo”, era un hombre con alma de humanidad, más grande que su leyenda, de esos que sirven para dogmatizar, santificar, porque los “buenos” lo quieren de su lado y los “malos” ante la imposibilidad de vencerlo, lo momifican en la eternidad de los símbolos y la banalidad de su uso.

El “Che” que no fue prefecto, pero vio la pugna de la “sierra” y el “llano”, el deseo de sobresalir y ganar espacios de algunos de los que no se habla; el “Che” que desenmascaró a los “comevaca” del Escambray y que al llegar a Las Villas le puso la cota alta de su ejemplo y el arrojo de sus compañeros de lucha a los que esperaban por el desenlace en otro lado. El “Che” que peleó como el primero en Santa Clara y convirtió aquella victoria, no solo en un combate más, casi a las puertas de La Habana, sino en un punto de giro que terminó con la dictadura; el “Che” sin ambiciones de poder, negado a tener algo más que no fueran responsabilidades para con la Revolución, su pueblo (el cubano y el latinoamericano) y sus convicciones; el “Che” imperfecto en lo humano, teórico sin dogmas, claro en sus escritos y firme en su pensamiento; el “Che” que nos entregó el ejemplo de persistir en sus ideales, porque los sabía justos y se multiplicó en el mundo, sin esperar nada, porque nada vino a buscar, sino a dar en este universo de desigualdades.

Ese es el “Che” que yo conozco, al que nombro poco, pero al que pienso mucho antes las encrucijadas que me pone la vida.

Opinión, Política

¡CUANDO UN PUEBLO ENERGICO Y VIRIL LLORA, LA INJUSTICIA TIEMBLA!


Ilustración: Manuel Hernández Malagón

publicada en el digital Semanario Trabajadores, 30/9/2013

El 6 de octubre de 1976 se produjo el más salvaje de los actos terrorista contra el pueblo y la Revolución Cubana, la voladura en pleno vuelo de un avión de CUBANA de Aviación, cuando cubría el trayecto, Caracas, Barbados, La Habana.

Fue un cruel acto de terror contra el pueblo cubano, admitido por sus autores materiales y morales, principalmente por ese par de asesinos que son Orlando Boch y Luis Posada Carriles, este último aún vivo y sin juzgar en territorio norteamericano, protegido por los paladines de la libertad y los derechos humanos, los mismo que no vacilan en bombardear una nación para imponer su concepción de libertad, democracia y derechos de la gente.

Los cubanos no olvidamos, fue un crimen que  será recordado por siempre, por su salvajismo y crueldad.

¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno de los Estados Unidos, cómplice y protector de estos salvajes asesinos? El silencio, el apoyo y protección a quienes no solo han sido terroristas, sino agentes del gobierno yanqui en su cruzada por aplastar todo signo de cambio en cualquier parte del mundo.

No olvidamos, seguimos recordando, el pueblo cubano rinde homenaje en este día a las víctimas de todos los actos de terrorismos contra Cuba, con el corazón, limpio de odio, la memoria clara y un deseo eterno de JUSTICIA.

Opinión, Política

Carlos Manuel de Céspedes, «el que nos echó a vivir a todos»


Martí en su peregrinar constante entre los hombres de la emigración que habían peleado en la Guerra Grande, escucha y va haciendo suyas aquellas historias heroicas de la campaña de los cubanos por alcanzar su libertad.

Oye hablar de los padres fundadores, Céspedes, Aguilera, Agramonte, Figueredo, e intenta hacerse una idea testimonial de aquellos hombres que dejaron la comodidad de su clase, para compartir la dignidad de los libres con los humildes labriegos y los esclavos despersonalizados.

En Carlos Manuel de Céspedes y Quesada se detiene, valora la hazaña del alzamiento el 10 de octubre de 1868, rompiendo el titubeo de los comprometidos, su llamado a todos los cubanos a luchar por la independencia de su país y algo más trascendental, liberando a los esclavos de su dotación a quienes llama como iguales al mismo sacrificio; gesto valorado altamente en la historia de Cuba como el comienzo de la abolición de la esclavitud en la isla.

Del testimonio de los que vivieron en el pueblo de Guaimaro el momento de la unidad y de la proclamación de la República en Armas (10 de abril de 1869), parte la valoración patriótica del caudillo bayamés a quien resume en una frase, “Céspedes, si hablaba, era con el acero debajo de la palabra, y mesurado y prolijo” [1] o cuando cita al propia Céspedes: “Decía Céspedes, que era irascible y de genio tempestuoso:-“Entre los sacrificios que me ha impuesto la Revolución el más doloroso para mí ha sido el sacrificio de mi carácter”. Esto es, dominó lo que nadie domina.”[2]

Es en esta decisiva reunión de patricios que José Martí se detiene no solo para exaltar la liberalidad de la Constitución dada a la República en Armas, sino para darnos una idea más completa del hombre a quien cupo la gloria de ser el iniciador de las luchas por la independencia de Cuba y que en esta Asamblea vivió las tensiones de quienes lo sospechaban tirano, lo desconfiaban y no escatimaron mecanismos para refrenar sus ímpetus y sus sueños separatista:

“Momentos después iba de mano en mano la despedida del general en jefe del ejército de Cuba, y jefe de su gobierno provisional. “El curso de los acontecimientos le conduce dócil de la mano ante la república local” : “La Cámara de Representante es la única y suprema autoridad para los cubanos todos”: “El Destino le deparó ser el primero” en levantar en Yara el estandarte de la independencia: “Al Destino le place dejar terminada la misión del caudillo” de Yara y de Bayamo: “Vanguardia de los soldados de nuestra libertad” llama a los cubanos de Oriente: jura “dar mil veces la vida en el sostenimiento de la república proclamada en Guáimaro”.[3]

La nobleza de Céspedes queda reflejada en estas palabras de Martí puesto en el lugar del caudillo que abdica de sus propias ideas para sumarse a las mantenidas por los soñadores idealistas que dibujaron el futuro de la República, sin tener aún República:

“De pie juró la ley de la República el presidente Carlos Manuel de Céspedes, con acentos de entrañable resignación, y el dejo sublime de quien ama a la patria de manera que ante ella depone los que estimó decretos del destino: aquellos juveniles corazones, tocados apenas del veneno del mundo, palpitaron aceleradamente. Y sobre la espada de honor que le tendieron, juró Manuel Quesada no rendirla sino en el capitolio de los libres, o en el campo de batalla, al lado de su cadáver. Afuera, en el gentío, le caían a uno las lágrimas: otro, apretaba la mano a su compañero: otro oró con fervor. Apiñadas las cabezas ansiosas, las cabezas de hacendados y de abogados y de coroneles, las cabezas quemadas del campo y las rubias de la universidad, vieron salir, a la alegría del pueblo, los que de una aventura de gloria entraban en el decoro y obligación de la república, los que llevaban ya en si aquella majestad, y como súbita estatura, que pone en los hombres la confianza de sus conciudadanos.[4]

Días difíciles vendrán para Céspedes, proclamado el primer presidente, pero sujeto a una burocracia parlamentaria y torpe, incapaz de ver que la independencia estaba por hacerse y que aquel titán que ellos ataban a la convencionalismo de una constitución inoportuna, no sería fácil de dominar y pelearía con esas mismas armas que ellos pusieron en sus manos, la legalidad ejecutiva, que Martí supo ver y someter al juicio de la historia:

“El 10 de abril, hubo en Guáimaro Junta para unir las dos divisiones del Centro y del Oriente. Aquélla había tomado la forma republicana; ésta, la militar.- Céspedes se plegó a la forma del Centro. No la creía conveniente; pero creía inconvenientes las disensiones. Sacrificaba su amor propio-lo que nadie sacrifica.

“Se le acusaba de poner a cada instante su veto a las leyes de la Cámara. El decía: “Yo no estoy frente a la Cámara, yo estoy frente a la Historia, frente a mi país y frente a mí mismo. Cuando yo creo que debo poner mi veto a una ley, lo pongo, y así tranquilizo mi conciencia.” La Cámara; ansiosa de gloria-pura, pero inoportuna, hacía leyes de educación y de agricultura, cuando el único arado era el machete; la batalla, la escuela; la tinta, la sangre.-Y venia el veto.

“Que instituyó la forma militar.-El creía que la autoridad no debía estar dividida; que la unidad del mando era la salvación de la revolución; que la diversidad de jefes, en vez de acelerar, entorpecía los movimientos.- El tenía un fin rápido, único: la independencia de la patria. La Cámara tenía otro: lo que será el país después de la independencia. Los dos tenían razón; pero, en el momento de la lucha, la Cámara la tenía segundamente. Empeñado en su objeto, rechazaba cuanto se lo detenía.

“Que se llamó Capitán General.-Temperamento revolucionario: fijó su vista en las masas de campesinos y de esclavos. “A ese nombre están acostumbrados a respetar; pues yo me llamaré con ese nombre. Un cambio necesitaría una explicación. Se pierde tiempo-i Se pierde tiempo! Esta es la explicación de todos sus actos, el pensamiento movedor de todos sus movimientos coléricos y la causa excusadora de todas sus faltas. Concretaba su vida en una frase ¡libres de España!-Cada dificultad le parecía un crimen, cada obstáculo un fratricidio.-El creía: “El medio de la paz es la tribuna”-“El medio de las revoluciones es la acción.“- Un discurso dicho era una legua perdida:-Tanto más admirable en un hombre de ley y de discursos.-Y como Tácito escribió tremendamente, con el lenguaje aglomerado de tantos años en su alma: en Céspedes obraba inquietamente, con la genial vivacidad y bélicos caracteres por tan largos y tan insoportables años contenidos.”[5]

Las contradicciones y el orgullo quebraron la unidad entre los independentistas cubanos, los días posteriores a la Asamblea de Guaimaro, muchos se dieron cuenta de la inoperancia del sistema adoptado, pero no hubo tiempo, el poderoso Ejército Español, con el apoyo de la oligarquía esclavista criolla, fueron decididos a aplastar a los insurrectos que en el fragor de la lucha convirtieron aquel sueño en una revolución popular, donde lo sectores más humilde fueron tomando mayor protagonismo (campesinos, jornaleros, esclavos liberados por la guerra, negros libres) con destacados jefes surgidos de las filas: Máximo Gómez, Antonio Maceo, Guillermo Moncada, Flor Crombet, José Maceo, todos dispuesto a pelear hasta el final del colonialismo o de sus vidas.

Carlos Manuel de Céspedes pagó con la destitución y el aislamiento aquella rebeldía contra los poderes constituidos e inoperantes, murió en febrero de 1874, solo y emboscado por las fuerzas coloniales.

La Revolución que él inició duró aún cuatro años más, viviendo la contradicción de su debilidad política, frente a la combatividad de sus fogueado Ejército Libertador que no fue derrotado, sino traicionado por la cúpula del mismo gobierno provisional que destituyó a Céspedes.

El Pacto del Zanjón, febrero de 1878, parecía el pálido final a este episodio heroico de nuestra historia, pero un Héroe Popular, crecido en la lucha, invicto y fogueado en la contienda, el Mayor General Antonio Maceo, hombre negro de gran prestigio entre las fuerzas revolucionarias, repudió el Pacto y protagonizó la “Protesta de Baragúa” (marzo de 1878), al decirle al Capitán General Arsenio Martínez Campo, que no habría tregua sin  independencia y  libertad de los esclavos; fue un gesto viril que le dio voz a las fuerzas populares protagonistas de la guerra.


[1] Obras Completas de José Martí. Tomo IV, pág., 387

[2] Ídem. Tomo 22, pág. 235

[3] Ídem pág. 388

[4] Ídem pág. 389

[5] Estas notas están en unas hojas donde aparece también el borrador de la carta de Martí al general Máximo Gómez, pidiéndole datos sobre Céspedes para un libro que pensaba escribir. Obras Completas de José martí. Tomo XXII, pág., 235

Historia, José Martí

LAS PROVINCIAS CENTRALES DE CUBA, LAS MÁS ENVEJECIDAS


Para los demógrafos y gestores de salud es un reto, pero yo lo miro con el optimismo que he aprendido en estos últimos cincuenta años, gracias a la Revolución Cubana triunfante en 1959, la esperanza de vida en el país ha aumentado hasta 78 años pese a las precariedades y el sobresalto del vivir diario… otros en el mundo tiene problemas peores… nosotros los mayores de 60 estamos viendo crecer a nuestros nietos, muchos tienen bisnietos y tataranietos y todavía son más que un símbolo en su hogar, porque contribuyen a la formación de las nuevas generaciones, trasmiten las tradiciones, costumbres, valores, se ocupan de la cocina, la costura de la casa y aún les queda tiempo para reunirse en parques y plazas para en una verdadera “revolución de los abuelos” hacer ejercicios, pasear, estar en cientos de actividades recreativas y culturales y no dejarse vencer por las adversidades, ¡arriba abuelos, estamos fuertes, y somos muchos!

Más de 100 personas cumplieron un siglo de vida en Sancti Spíritus, provincia de la región central de Cuba, tercera en la lista de la población con mayor cantidad de adultos mayores, con unos 100 000 aproximadamente.

Antes de comenzar 2013, más de dos millones de cubanos superaban los 60 años de edad, una cifra que significa cerca del 20 por ciento de la población, según datos del Ministerio de Salud Pública.

Un equipo multidisciplinario (médicos, enfermeras, trabajadoras sociales y un psicólogo) de atención gerontológica tiene como objetivo perfeccionar el cuidado a estas personas y elevar su esperanza de vida en ese territorio, dijo el doctor Alexis Ihanes, jefe del Departamento de Atención al Adulto Mayor y Asistencia Social de Sancti Spíritus.

Como los espirituanos, también se incluyen en la lista de las provincia más envejecidas del país Cienfuegos y Villa Clara, otros dos territorios del centro de la geografía cubana.

La esperanza de vida en Cuba es de 78 años y al concluir 2012 más de dos millones de cubanos rebasaban los 60 años de edad, casi el 20 por ciento del total poblacional.

(Con información de la AIN)

Tomado de Cubadebate 2/10/2013

Opinión, Política
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