Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Agosto, 2013

MARTÍ VUELVE A GUATEMALA


El viajero eterno que fue nuestro José Martí tuvo en Guatemala la visión hermosa de la América virgen con sayal indio que podía ser el potencial futuro del continente, allí encontró a ciudadanos tratando de poner al día a su país, salido de luchas intestinas y del dogal de los terratenientes para asomarse a los cambios que ya se producían.

Por eso pudo encajar el cubano que puso su hombro a la obra de crear cultura en una nación dormida que tenía una heredad grandiosa en sus indios aún no reivindicados.

Guatemala es para Martí más que la anécdota personal e intima de sus pasiones, Guatemala fue la mirada de las posibilidades de la América Nuestra, sus recursos, su gente, su historia, su orgullo y de todo eso pudo hablar y escribir, a veces sin ser entendido.

Ahora vuelve a Guatemala en una estatua declamante y lírica surgida de las mismas manos del autor de la estatua que se alza en la Tribuna Antimperialista de La Habana, Andrés González, que ya no es desafiante, sino un poeta que llega a recoger sus laureles en un país donde los cosechó, más allá de la leyenda romántica que todos conocemos:

Monumento para el peregrino humilde José Martí en Guatemala

Guatemala. — El peregrino humilde, como se autodefinió el Héroe Nacional cubano José Martí al evocar en el ensayo titulado Guatemala su llegada a este país en marzo de 1877, ya tiene un monumento en la capital guatemalteca.

La Plaza Jardín José Martí ya es un hecho en la Avenida de las Américas de esta ciudad, donde se desarrolló ayer un solemne acto en el cual intervinieron autoridades guatemaltecas y cubanas.

El canciller de Guatemala, Fernando Carrera, recordó como a los 11 años supo de Martí gracias a un libro del reconocido intelectual cubano Roberto Fernández Retamar.

Cuando el Ministro de Relaciones Exteriores citó la frase martiana: “Trincheras de ideas, valen más que trincheras de piedra”, se escuchó el aplauso de casi dos centenares de guatemaltecos y cubanos asistentes a la ceremonia.

El alcalde capitalino, Álvaro Arzú, agradeció al exembajador de Guatemala en Cuba Estuardo Meneses, a quien desde hace más de cuatro años se le ocurrió esta idea que recibió el respaldo de la Sociedad Cultural José Martí de Cuba.

Por su parte, la presidenta de la Asociación Cultural José Martí en Guatemala, Marina Coronado, dio las gracias a Arzú por haber ofrecido el espacio y apoyar con trabajadores de la municipalidad.

Destacó la labor del maestro escultor Andrés González y a su discípulo Oscar Luis González, quienes terminaron la estatua de Martí en mes y medio.

El ministro cubano de Cultura, Rafael Bernal, consideró a este espacio “como un templo a la hermandad entre Guatemala y Cuba y como un reconocimiento a la historia de lucha de nuestros dos pueblos”.

La actividad estuvo amenizada con la interpretación de la famosa canción La Guantanamera en las voces de los niños de la escuela República de Cuba, mientras alumnos del plantel José Martí declamaron los versos de Cultivo una Rosa Blanca.

El cantautor cubano Hipólito (Polito) Ibáñez interpretó versos del poeta universal, de quien dijo que no podía pasar por este mundo sin cantarlo.

También se develó una tarja que tiene grabado uno de los versos del célebre poema La Niña de Guatemala, en el cual Martí inmortaliza a María García Granados, “la que se murió de amor”. (PL)

Tomado del periódico Granma 30/8/2013, versión digital

Cultura, José Martí

INICIO DE LAS CLASES EN CUBA

“Ser cultos es el único modo de ser libres”

José Martí

Estamos como a la espera de una fiesta, el lunes 2 de septiembre se reincian las clases en el sistema de enseñanza cubano, ese mismo que garantiza educación gratuita y obligatoria hasta el noveno grano, el que luego ofrece múltiples opciones de oficios para  los continuantes y si las aspiraciones y rendimiento académico son  mayores, podrá continuar estudio en un preuniversitario, antesala de los estudios superiores.

También reinician sus clases las universidades cubanas,  a donde llegan, no lo que puedan pagar la matrícula, sino aquellos de mayor rendimiento académico, según la carrera que quieras estudiar, sin que esto signifique un desembolso de dinero para los padres.

La educación en Cuba es gratuita en todos los niveles y cada día se perfecciona más, no solo para mejorar los programas escolares, sino para optimizar los recursos que no sobran en esta isla citiada y rebelde.

Estamos en un momento decisivo e importante de nuestro desarrollo como nación, el país busca asegurar una autosuficiencia sustentable en cuanto a su economía, para minimizar los efectos del acoso económico al que  somete el gobierno de los Estados Unidos al pueblo de Cuba, pero sin renunciar a principios ni bajar banderas, porque el que renuncia a principios y cambia dignidad por prebendas termina traicionado por esos mismos que “no tiene amigos sino intereses”.

Por eso es para la Cuba socialista de hoy tan importante la educación, el renglón social más prioritario del estado cubano, junto al de la salud, porque en las aulas se forman las nuevas generaciones, los continuadores de una obra noble y perfectible inspirada en los valores  universales de igualdad, solidaridad, respeto al otro y tolerancia, manteniendo la unidad nacional como el factor más importante para sobrevivir en tiempos de egoismos y hegemonias imperiales.

Felicidades a nuestro estudiantes, las calles se vuelven una fiesta con más de dos millones de compatriotas rumbo a sus aulas, con la tranquilidad de que no faltará ni el maestro, ni el aula, ni los materiales escolares, de eso se encarga el estado revolucionario nacido un 1 de enero de 1959.

Educación

LOS CUBANOS


Ramón en el Salón de los Pasos perdidos del Capitolio de La Habana

Me fascina hablar sobre nosotros los cubanos, irremediablemente rodeados de agua y desde hace bastante tiempo curados de espantos, porque cada uno de nosotros individualmente o como sociedad, hemos enfrentado grandes retos, viviendo ese “real maravilloso” que nombro García Márquez, que yo dudo no se haya inspirado en los cubanos, al borrar la línea entre lo absurdo creíble y la verdad increíble. Así vivimos.

Ahora nos hablan que el mundo estero está espiado por las grandes potencias y fundamentalmente por el “Gran Hermano” del norte que a lo menos que se acostumbra es que a 90 millas de sus costas haya un montón de gente con agallas suficientes como para contradecirlos y construir una utopía social, yo diría una herejía, sin perder la sonrisa, haciendo bromas con sus propias dificultades y ahora enfrascado en levantar el bloqueo interno al que nos sometimos durante tantos años para “protegernos del diversionismo ideológico de los imperialistas”.

Estamos curados de espanto, los cubanos de a pie sabemos que “¡siempre hay un ojo que te ve!”, que sabe a la hora que tu llega, con quién sales, con quién te acuestas y que tienes o no tienes en tu casa, nuestra libertad es muy relativa, con derecho a todo,…pero…siempre un “pero” que debemos pasarnos por “el entre piernas” para seguir adelante rompiendo barreras y prejuicios.

Así que si me espían por las redes sociales, no es nada nuevo, cuando mis vecinos saben más de mí que yo mismo y eso no me importa porque respondo a los parámetros medios de un ciudadanos decente, buena gente y confiable. Mi compromiso es con mi conciencia, la verdad y la educación que recibí en mi familia y que he enriquecido en mi crecimiento social en esta isla, a pesar de todo, maravillosa.

Fidel dijo alguna vez que éramos posiblemente el país más espiado de la historia… ¿y?, también hemos sido la población más controlada por nuestras autoridades y organizaciones ¿cuál es la diferencia?

A la larga construir una vida es responsabilidad única de cada individuo y cada negación de ese derecho va contra el ser humano, cuyo “libre albedrío” ya dicta mucho de ser libre en este mundo parcelado, etiqueta y de contra espiado por todos y cada unos de los que ostentan un poder por pequeño que sea.

Nos queda aplicar las reglas de juego, aprender a vivir en un mundo así, donde el hombre dicta mucho de ser hermano del hombre, sino competidor del otro, rival del otro, al que siempre habrá algo que envidiar y quitar.

De una cosa si estoy seguro, a pesar de mis críticas, sigo soñando con ese proyecto en el que el ser humano tenga lo necesario para alcanzar la plenitud espiritual y la prosperidad necesaria para asegurar a su familia un bienestar, creo que los estados deben proteger al más débil, que el hombre debe tener derechos a la VIDA sin que nadie le niegue la posibilidad de desarrollarla; que de la cultura humano deben desaparecer, el egoísmo, los prejuicios, las discriminaciones, el “sálvese el qué pueda” y todos los flagelos sociales que denigren al ser humano, para eso luchamos para hacer de Cuba la isla UTOPÍA de la que nos hablara Tomás Moro.

Opinión

PANCHO GARCÍA VUELVE CON LA LEGIONARIA


“El Consejo Nacional de las Artes Escénicas de Cuba,

El Centro de Teatro de La Habana

Y

La Sala Adolfo Llauradó”

Presentan a:

PANCHO GARCÍA

(Premio Nacional de Teatro 2012)

En la reposición de:

“LA LEGIONARIA”

Del autor español Fernando Quiñones

Dirección: Susana Alonso

Asistente de Dirección: Yadira Herrera

Y con la participación de Liliana Lam como la Socióloga

SALA LLAURADÓ

A partir del sábado 7 de septiembre

Hasta el domingo 22

Viernes y Sábados 8:30 pm.

Domingos  5:00 pm.

Cultura, Sin categoría

SOMBRAS QUE SOLO YO VEO / ME ESCOLTAN MIS DOS ABUELOS


La historia de la nación cubana está marcada indeleblemente por la presencia traumática y masiva de los descendientes de África, personas que en condiciones de esclavitud o servidumbre fueron traídas a Cuba desde los inicios de la conquista europea.

Las ansias de libertad y su integración forzosa a los diferentes etnos que encontró en la isla fueron marcando su presencia en la andadura histórica de la isla y al cabo de la gran riada de dolor y muerte que significó el siglo XIX para más de un millón de negros de nación incorporados a la economía de plantación azucarera, su cimarronaje primero, y su incorporación a las luchas de independencia con el reconocimiento pleno de sus derechos de ser humano libre, marcaron su toma de conciencia como “cubanos”, siempre bajo la presión de la discriminación ancestral y excluyente alimentada por las clases dominantes de la isla, primero en la colonia, luego en la República.

Los sueños martianos de hacer una República con todos quedó inconcluso, y tuvo que vivir el negro siempre alerta y en constante defensa de sus derechos, reconocidos legalmente por el status político, pero negado en la práctica social burguesa.

La Revolución Cubana con su innegable paradigma de igualdad racial y humana, pecó de ingenua al creer que solo las leyes podían barrer los atávicos prejuicios que cientos de años de discriminación habían sembrado en la isla.

Pero hizo mucho en la práctica para borrar las barreras de las desventajas sociales que la población negra tenía, sin tener en cuenta que persistían los prejuicios y las desventajas, hechos que quedaban plasmado por el alto por ciento de negros, entre las personas con mayores índice de pobreza (marginales), con menor nivel escolar y con más alta tasa de población penal en la isla, a más de las múltiples expresiones que el argot popular guardó para el lenguaje coloquial al referirse al negro, el visible blanqueamiento de determinados sectores sociales y la baja autoestima de muchas personas negras, que solo aceptaban para sí mismo el término “de color” para referirse a otro de su raza, como si ser negro fuera un delito o una verguenza.

Mucho se ha hecho pero lo que conviene ahora es visibilizar al negro, sus aportes culturales, el orgullo de ser parte de una nación multiétnica en el que cada uno aportó lo mejor de sí para crear esta nación caribeña que es hoy Cuba.

De eso se trata en este trabajo de Pedro de la Hoz que reseña la reunión de la Comisión Aponte de la UNEAC para el estudio y divulgación de estos temas referentes a los aportes del negro a la Cultura Cubana:

JUSTICIA SOCIAL Y COLOR CUBANO: CERCANAS REALIDADES

PEDRO DE LA HOZ

Entre los que fuera y dentro de Cuba tratan de hallar fisuras que conduzcan a la desintegración del cuerpo de la nación, el tema de la racialidad, en tiempos recientes y con intereses aviesos, se ha puesto de moda.

Pareciera incomodarles la seriedad y el respeto con que diversas instancias tanto gubernamentales como de nuestra sociedad civil han encarado un asunto que requiere atención, toma de conciencia y acciones prácticas para su definitiva solución.

La Revolución nos ha enseñado a asumir con valentía errores y carencias y a emprender el camino de la rectificación. En el tema que nos ocupa, como en tantos otros, Fidel dio el ejemplo. Al intervenir en el Congreso Internacional de Pedagogía 2005, expresó: Dicho con palabras más crudas y fruto de mis propias observaciones y meditaciones, habiendo cambiado radicalmente nuestra sociedad, si bien las mujeres, antes terriblemente discriminadas y a cuyo alcance estaban solo los trabajos más humillantes, son hoy por sí mismas un decisivo y prestigioso segmento de la sociedad que constituye el 65 por ciento de la fuerza técnica y científica del país, la Revolución, más allá de los derechos y garantías alcanzados para todos los ciudadanos de cualquier etnia y origen, no ha logrado el mismo éxito en la lucha por erradicar las diferencias en el status social y económico de la población negra del país, aun cuando en numerosas áreas de gran trascendencia, entre ellas la educación y la salud, desempeñan un importante papel.

En 1998, la vanguardia intelectual y artística, en diálogo con el propio Fidel, había advertido durante un Congreso de la UNEAC, la necesidad de abordar el problema. Durante la primera década de este siglo fueron adoptados programas destinados a sectores desfavorecidos de la sociedad con un impacto medible entre los afrodescendientes[1]. El actual proceso de implementación de los Lineamientos Económicos y Sociales aprobados por el último Congreso del Partido debe sentar las bases de un desarrollo sustentable que se traduzca progresivamente en niveles de prosperidad. En su aplicación a escala local, cada una de las acciones que se emprenden tendrá que tomar en cuenta la focalización, sin visos paternalistas, de los sectores y nichos de nuestra sociedad más urgidos de transformaciones y beneficios, en correspondencia con los aportes y el incremento de la riqueza social.

Para nadie es un secreto que no existe una relación biunívoca entre base material y conciencia. De ahí la necesidad de continuar trabajando en el campo de la subjetividad si queremos desterrar todo vestigio de prejuicio racial.

En los últimos años, no sin vencer obstáculos, cada vez son más significativos los espacios en los que se debaten los problemas de la población afrodescendiente. El tema ha preocupado y ocupado a los parlamentarios en las sesiones de las comisiones permanentes de la Asamblea Nacional y se han realizado audiencias públicas.

Consecuente con los acuerdos de sus Congresos, la UNEAC ha venido desarrollando mediante la Comisión Aponte no solo una labor de concientización, sino también de promoción de los aportes de los afrodescendientes a la forja de la nación y las transformaciones revolucionarias.

Aunque más reciente, no menos importante resulta el trabajo del capítulo cubano de la Articulación Regional Afrodescendiente, por la altura y sentido de la responsabilidad con que analiza y propone soluciones.

Las conmemoraciones recientes de los centenarios de la creación del Partido de los Independientes de Color y la “guerrita del 12″ que derivó en la masacre de miles de negros y mestizos por el ejército de la República neocolonial, y del bicentenario del asesinato de José Antonio Aponte marcaron nuestra vida social y cultural.

La Fundación Nicolás Guillén auspicia un curso en el programa Universidad para Todos, cuya primera etapa concluyó al comienzo de este último verano, en el que se ponen de manifiesto las contribuciones sustantivas de los africanos y afrodescendientes

Estos son apenas algunos de los hitos en la batalla por la justicia. Todavía, lo sabemos, resultan insuficientes, pero también inobjetables. El sistema escolar, los medios de comunicación y las organizaciones que integran nuestro tejido social están en condiciones de aportar y avanzar mucho más. La igualdad, que en nuestro caso apunta a la correspondencia entre oportunidades y superación y entre prosperidad material y crecimiento espiritual, no fraguará mediante la aplicación de mecánicas acciones afirmativas ni extrapolando experiencias que para nada tienen que ver con nuestra perspectiva real, sino mediante la comprensión de las complejidades de un asunto históricamente enraizado y la búsqueda de soluciones integrales que recorran desde la escala del esclarecimiento y la conceptualización hasta la sistematización y seguimiento de prácticas económicas, sociales y culturales.

Todo esto bajo los principios de la unidad y sin renunciar a los ideales que nos fortalecen y constituyen nuestro más preciado legado. Al respecto, el sociólogo Fernando Martínez Heredia, Premio Nacional de Ciencias Sociales, recordó que las actitudes racistas responden “también a las necesidades ideológicas de los que aspiran a un regreso mediato al capitalismo, porque el racismo es una naturalización de la desigualdad entre las personas”, lo cual resulta inadmisible para la inmensa mayoría de los cubanos. Y concluía con una afirmación que compartimos: “La lucha por la profundización del socialismo en Cuba está obligada a ser antirracista”.

Con esa convicción trabajemos para que el color cubano que tanto defendió Nicolás Guillén como aspiración y la justicia social más plena sean cada vez más cercanas y promisorias realidades.

Periódico Granma, 26/8/2013 versión digital


[1]En Cuba el término Afrodescendiente para referirse a la población negra no es utilizado por la población, ni es un gentilicio que el negro cubano asume, me parece forzado y excluyente. Es un snobismo intelectual que en mi opinión sirve para segregar, más que para unir. (Ramón Guerra Díaz)

Cultura

MUJERES CUBANAS SON MAYORÍA EN EL SECTOR CIENTÍFICO


Esta breve información es una prueba del protagonismo de la mujer en la Revolución Cubana, protagonismo que cada vez más se potencia no solo por un problema de género sino por la decisiva contribución que ellas dan en este proceso de cambios de la sociedad cubana actual:

Orfilio Peláez Mendoza

«Al cierre del pasado año el número de trabajadores vinculados directamente a la actividad de ciencia y tecnología era de 89 mil 947 (inferior al del 2011), según muestran los datos del Anuario Estadístico de Cuba 2012, dados a conocer recientemente por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información.

«La propia fuente ratificó la presencia mayoritaria de la mujer en el sector con 47 mil 609 ocupando diferentes plazas, que incluyen puestos de dirección, investigadoras, técnicas y de servicios.

«Desde el punto de vista de preparación educacional, del total de personas laborando en esta esfera, 69 mil 803 corresponden a graduados universitarios, de los cuales 4 mil 655 son investigadores categorizados, mientras 12 mil 678 tienen nivel medio.

«El número de títulos de publicaciones seriadas fue de 149, buena parte de ellas en formato electrónico. Por áreas las Ciencias Médicas encabezan la relación con 46, seguidas de las Agronómicas, 27, y Tecnológicas, 17, cifra alcanzada también por las Ciencias Sociales y Humanísticas.»


Tomado del periódico Granma, edición digital 26/8/2013

Educación

STRIKES DE UN LARGO JUEGO

Alfredo Despaigne en la Liga Mexicana de Beisbol


Este es un magnífico trabajo publicado en prensa plana por el periódico Trabajadores con temas que todo el mundo comenta en la calle pero que la prensa oficial, la de papel y la que leen las mayorías pocas veces, por no decir ninguna vez, pública; sin triunfalismos, alejado de tonos justificativos o “hipercrítico”, como dicen los conservadores y timoratos, Joel García da su criterio y yo se lo traigo para que valoren:

La salida ilegal y silenciosa hacia un país del Caribe —se presume Haití o República Dominicana— del primera base cienfueguero José Dariel Abréu, la última reunión entre representantes de la Major League Baseball (MLB) y la Confederación de Béisbol del Caribe, así como la visita de 10 jugadores retirados de Industriales a Miami para celebrar los 50 años de esa escuadra son strikes de un largo juego que anda entre nosotros y demanda información, análisis y más de un comentario.

El béisbol moderno difiere del de épocas anteriores, entre muchas cosas, por su concepto de espectáculo con ganancias exorbitantes. Las ligas profesionales de las principales potencias de este deporte, específicamente la de Estados Unidos, se nutrieron siempre de jugadores de otras naciones con salarios que no podrían ni pueden pagar aún los países pobres que alimentan en mayoría ese circuito. Más de 7 mil millones de dólares anuales genera solo la MLB, poderosa y clara señal que hablamos de una pelea de león contra …, sin comparación incluso con muchos otros deportes.

Para nadie es un secreto que nuestras limitaciones económicas, el asedio obstinado de los cazatalentos o scouts dentro y fuera del país, las insuficiencias en las atenciones culturales y personales a muchos deportistas, así como la propia realidad cambiante de la sociedad —apertura migratoria, diferencias visibles de ingreso, etcétera— son causas latientes, entre otras, que no justifican, pero sí han acelerado los abandonos y deserciones de peloteros de nuestras delegaciones, como se constata en ejemplos recientes.

Inserción: ¿solución mágica?

Luego del triunfo revolucionario y la desaparición del béisbol profesional para dar paso a nuestras Series Nacionales, hemos acumulado muy poca experiencia de contratación en el exterior de nuestros peloteros. La más recordada —con matices fatales— fue el retiro masivo de casi 100 jugadores en la década de los 90 del siglo pasado como condición para jugar en Japón, Colombia, Nicaragua, México, entre otros países.

Los primeros pasos dados en meses recientes con Michel Enríquez, Yordanis Samón y Alfredo Despaigne en la liga profesional mexicana demostraron que es posible hacerlo de otra manera, más efectiva y diferente. La directriz fundamental en el futuro pudiera resumirse en preservar una serie nacional con la mayor calidad posible y establecer bases jurídicas para una inserción posterior a su culminación en ligas de América o sus similares de Asia.

Por supuesto, esas acciones por sí solas no detendrán el fenómeno que hoy preocupa a todos y que cálculos conservadores ubican en alrededor de los 300 peloteros fuera del país entre todas las categorías, pues siempre habrá propuestas millonarias —made in MLB— que socaven a más de uno. Pero rompería la inercia, el pantano del que es urgente salir para no seguir desangrándonos de jóvenes talentos e ídolos de la afición.

De una vez y por todas digamos que la necesaria e inteligente apertura internacional —complementada con mejoras salariales en nuestro pasatiempo nacional— no puede ni podrá apuntar nunca hacia las llamadas Grandes Ligas estadounidenses por razones políticas y de principios.

Las leyes de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) perteneciente al Departamento del Tesoro de Estados Unidos no permiten pagarle un centavo a ningún pelotero cubano si no se produce la ruptura con su Gobierno y país. Otra expresión, sin teque, del bloqueo y su política enfermiza contra nuestra Revolución.

El salario de 42 millones al cienfueguero Yasiel Puig o los 60 millones que se rumora podrían ofrecerle a Abréu son sumas contra las que solo es posible contraponerles valores acendrados desde la familia, desde la cuna, desde esa humildad que, sin dejar de aspirar a mejoras materiales no concibe renunciar a su patria, al aplauso in situ de su gente, ni al calor humano de su pueblo.

Serie del Caribe: ¿permiso ahora?

El pasado 11 de junio, el presidente de la Confederación de Béisbol del Caribe (CBC), Juan Francisco Puello, anunció en La Habana, el regreso de Cuba a la Serie de Caribe para la versión en Isla Margarita, Venezuela, en febrero del 2014. Con el triunfo de Villa Clara hace unos meses se concretó el equipo que nos representará.

Sin embargo, en los primeros días de agosto, el panorama se enrareció con una carta de la vicepresidenta superior de operaciones del béisbol de MLB, Kim Ng, filtrada con toda intención a la prensa, en la cual instaba a la CBC a romper su acuerdo con Cuba y retirar la invitación de regresar al torneo regional, del que fuimos fundadores en 1949 con siete títulos conquistados.

Pocos días después se efectuó la reunión de trabajo programada entre los directivos de la MLB y la CBC para, en esencia, discutir la renovación del Winter League Agreement (WLA) —Acuerdo de Liga Invernal—, que permite a los jugadores caribeños pertenecientes a Grandes Ligas participar en las respectivas ligas de las naciones que integran la CBC: México, República Dominicana, Venezuela y Puerto Rico.

La MLB planteó que para renovar el WLA cada una de sus 30 organizaciones podrán negarles jugar en las diferentes ligas a cuatro peloteros adicionales a los que califiquen en la cláusula o lista de fatiga extrema, instaurada desde 1998 para impedir la presencia en torneos nacionales de esos atletas por enfermedad, incapacidad física, lesión o fatiga extrema a partir de parámetros como inning jugados, turnos al bate, entre otros.

“Intentamos bajar de cuatro a uno por equipo para que sean 30 y no 120. Es un daño igual, pero menos grave”, declaró Oscar Prieto Párraga, presidente de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, quien adelantó que el nuevo WLA se pretende que cubra los próximos cinco años, con la posibilidad de extenderse dos años más, por lo que podría tener una vigencia hasta el 2021.

Omar Canizales, presidente de la Liga Mexicana del Pacífico, acotó que “realizamos un borrador de trabajo que en unos días podrá estar listo” y aclaró algunos elementos discutidos sobre nuestra inclusión en la Serie del Caribe. “En el caso de Cuba nos dejaron claro que las leyes de los Estados Unidos establecen un proceso para que alguna organización del país, en este caso MLB, pueda tener una relación directa o indirecta con Cuba”.

“Ahora estamos en el proceso técnico para poder conseguir la licencia respectiva que permita dicha relación”, agregó Canizales, lo cual fue refrendado días posteriores por Puello, quien se mostró optimista de obtener una respuesta positiva, tal y como ha sucedido para la participación cubana en los tres Clásicos Mundiales.

Es oportuno aclarar que esas autorizaciones de la OFAC llegaron a la MLB para los clásicos, pero no cobramos ni un centavo de las ganancias obtenidas en la segunda y tercera edición, al tiempo que en la primera fueron donadas a damnificados del huracán Katrina.

Estamos, sin duda, en presencia de una posición de fuerza y de procedimientos legales con matices políticos. Vincular el WLA con la asistencia de Cuba a la Serie del Caribe es, en buena medida, una forma de chantajear la voluntad de la CBC de invitarnos a ese certamen, a pesar de que no exigimos para regresar a esa justa beneficios de ningún tipo del WLA.

Hasta tanto no se niegue ese permiso solicitado, Villa Clara es nuestra carta de triunfo para la venidera Serie del Caribe y así debe entenderse. Si se impusiera la tozudez y prepotencia del gobierno estadounidense ante los argumentos expuestos por la CBC, ¿alguien les cantará el tercer strike por una exclusión absurda y en la que no tenemos ninguna responsabilidad?

Azules en Miami

Odiados por muchos y bendecidos por otros —más allá de La Habana—, Industriales es, sin duda, el equipo más perdurable de la pelota cubana del último medio siglo, con 12 coronas en sus vitrinas y una historia que atraviesa también la mayor cantidad de jugadores emigrados, no todos con éxito en ligas profesionales foráneas.

A partir de una iniciativa del empresario Alejandro Cantón, presidente de la organización Somos Cuba, con sede en Miami, desde el pasado 12 de agosto se encuentran en ese territorio 10 veteranos de los llamados “azules” para celebrar los polémicos 50 años de creado ese equipo. Debemos recordar que el nombre apareció en la serie regional occidental de 1961, pero el 10 de febrero de 1963 es que irrumpe en las Series Nacionales.

Pedro Medina, Juan Padilla, Enrique Díaz, Javier Méndez, Armando Capiró, Antonio González, Lázaro Vargas, Armando Ferreiro, Lázaro Valle y Rey Vicente Anglada fueron invitados a jugar tres encuentros en Tampa (23 y 24) y el 31 en la controvertida urbe floridiana, contra figuras de los propios Industriales u otras que salieron del país por diferentes vías y residen en Estados Unidos o en otras naciones.

El intercambio no tiene relación alguna con el INDER ni el gobierno cubano, en tanto responde a los nuevos tiempos que corren de acercamiento, respeto y lazos de amistad, más allá de la diferencia ideológica y las decisiones de vida de cada quien. Incluso, fueron invitados más peloteros, pero razones personales o de trabajo limitaron la lista a estos diez.

La algarabía mayor comenzó precisamente cuando recalcitrantes enemigos de la Revolución criticaron el proyecto al no poderlo convertir en otro instrumento de sus campañas. Acusaron de comunistas a Javier y a Padilla por el incidente ocurrido en Winnipeg 1999 —cuando un mercenario interrumpió un juego de la selección nacional con un cartel provocador—, y presionaron para que la Universidad Internacional de la Florida no sirviera de sede a los partidos iniciales, previstos para el 10 y 11 de agosto.

Lejos de valorar lo positiva o desacertada, lo valiente o incómoda de esta idea, lo importante es el ambiente beisbolero y civilizado que ha rodeado esta visita. Quizás, la deuda pendiente quede con el Latinoamericano y su afición, cuartel general de ese equipo, donde pudiera organizarse en el futuro la celebración más merecida por esas cinco décadas de vida y éxitos.

Béisbol sin ponches

Nuestro pueblo sabe de sobra que en ninguno de estos temas la última palabra está dicha. Cualquier solución aplicable tendrá siempre un margen de tiempo, no tan rápido y fácil como muchos creen, aunque, insisto, lo imperdonable sería continuar por los mismos cauces y atacar consecuencias en lugar de causas.

¿Alguien cree que Linares, Pacheco, Kindelán, Germán, Gourriel etc, no sabían ni querían probar su innegable calidad como peloteros en ligas profesionales? ¿Es solo que las épocas son distintas o que la economía prevalece por encima de otros valores? ¿Insertarse bajo contratos justos para el atleta y el país frenará totalmente el fenómeno?

Son preguntas intencionadas para reflexionar y que lejos de conclusiones, nos lleven a defender el béisbol cubano, patrimonio cultural y social, pasión y vida de este pueblo.

Publicado por el semanario “Trabajadores”, digital y de papel, 25/8/2013

Deporte

DEPORTE CUBANO, UNA OPINIÓN CASI OFICIAL


Aferrados a ideas nobles que comparto he leído con interés desde el viernes anterior un triada de artículos de análisis sobre el deporte cubano firmados por Oscar Sánchez Serra, que sin responder a la andanada de críticas que llegan desde los aficionados cubanos, contesta con generalidades a problemas muy puntuales que el INDER y el estado tienen que solucionar si quieren que el deporte cubano salga adelante tanto como actividad deportiva y como espectáculo que nos satisfaga a millones de cubanos que estamos cansados de tantas y tantas justificaciones y argumentos rotundos y retóricos, mientras vemos pastar a los caballos en los campos deportivos, a los aficionados comportarse como trogloditas en los estadio, a los campeonatos nacionales convertirse en una actividad formal y burocrática y en ocultarnos toda la verdad sobre la relación dirigente-atleta a nivel de élite, eso también hay que analizarlos para recuperar el deporte, la recreación y el entretenimiento sano de los cubanos.

He aquí la tercera parte de estos trabajos, que comparto, pero no me conformo:

CUBA NO LE TEME AL PROFESIONALISMO, EL PROFESIONALISMO LE TEME A CUBA

Oscar Sánchez Serra

Eugenio George no necesita presentación más que la de uno de los mejores entrenadores deportivos de Cuba y del mundo. Si nos permiten una opinión personal, no conozco en nuestro país calificación más alta que la suya, y tenemos encumbrados preparadores.

Hace unos días nos decía: “El entrenador es quien dirige el stress deportivo, tiene que procurarlo y controlarlo”, y en otro momento de la conversación afirmaba: “Nadie puede sustituirlo, ni en la formación deportiva ni en la educativa”.

El deportista visto así es un ser sometido no solo a altas cargas físicas, sino a un stress difícil de imaginar. Póngase a pensar en el reto que significa en el orden psicológico y físico tener que pasar una varilla desde sus pies a 2 metros y 45 centímetros, como lo hizo Javier Sotomayor. Solo hay que pararse bajo esa altura para pensar en lo imposible o en la magnitud de la hazaña. No por gusto desde hace 20 años esa cima es inaccesible.

Luego viene otro: si eres el mejor, todos, amigos y enemigos, tienen los ojos puestos sobre ti. Unos no quieren verte fallar porque te consideran invencible y los demás, desesperados por que falles para que venza el de su preferencia o el de su país, lo cual es también lógico.

El deportista cubano tiene uno adicional, y no es que sea diferente a los demás, que también responden a las expectativas de las gradas, sino que ha hecho del compromiso con su pueblo la propia razón de sus triunfos. Y eso pesa mucho.

Súmele que está en desventaja frente a sus rivales, quienes se desarrollan en un esquema que se ha impuesto en el mundo como fruto de la comercialización del deporte y del deportista: el profesionalismo, basado, además de lucrar con el deporte, en un sistema competitivo muy amplio que ha absorbido por completo a las federaciones deportivas. El calendario internacional lo pone esa estructura, por eso para los deportes colectivos es tan difícil encontrar topes de calidad.

Obliga a un largo periodo competitivo y a establecer fuera del país algunas bases de entrenamiento o a contratarse con algún club que financie todo el aseguramiento. Hoy en la alta competición estar de espalda a esa realidad es igual al fracaso, porque el mundo está de lleno en ella.

Cuba da sus primeros pasos frente a esa geopolítica deportiva mundial. Acaba de regresar, con muy buenos resultados, el pelotero Alfredo Despaigne de la liga profesional mexicana, y lo primero que dijo, al preguntársele por sus planes, fue: “Hacer todo por que mi equipo, Granma, clasifique para la final de la Serie Nacional y jugar con el equipo Cuba”. También desea volver a jugar con los Piratas de Campeche, porque afirmó que con el dinero “que me toca por el contrato ayudo a mi familia”.

Es decir, ni Alfredo ni ningún otro deportista cubano puede caer como mercancía, y eso se logra fijando en los contratos los compromisos y los intereses a defender por la parte cubana. Y por la parte del deportista, además de las virtudes en el campo, en la cancha o en la pista, ha de saber que representa en esos escenarios, y fuera de ellos, a un pueblo honesto, humilde y de altos valores éticos y morales; que cualquier actitud propia de esas sociedades está reñida con la representación que hace de su país en ese y en cualquier otro escenario. Ha de aplicar en ese contexto y en el de la fama la sentencia de Nicolás Guillén: “Mientras más nacional eres más te creen”.

Justamente por esos atributos él y sus compañeros, Yordanis Samón y Michel Enríquez, fueron tan bien acogidos en la organización mexicana. Tenemos los valores y las cualidades para insertarnos, sin perder los principios que rigen nuestro deporte y sin flagelar el calendario deportivo nacional en aquellas disciplinas que, como el béisbol, son tan seguidas por el pueblo.

Hoy existen modernos métodos de preparación y de puesta en forma deportiva que permiten al atleta cubrir varios compromisos, sin mermar su rendimiento, por lo cual cumplir el calendario nacional, el competitivo internacional a nivel de selección y el de la inserción en las principales ligas foráneas es posible.

Actuar de esa manera pondría a los deportistas cubanos de alta competición en igualdad de condiciones con sus adversarios, y aunque el stress seguiría elevado, al menos los emparejaría con los oponentes.

Sin embargo, esto no quiere decir que los resultados internacionales van a llegar como una varita mágica o que por insertarse en este esquema dominador del deporte mundial se resuelvan los problemas. No, si bien es un negocio, en esas justas hay calidad y exigencia, y hay que llegar preparado, por lo que la participación como eje de los resultados deportivos del país jamás se podrá perder de vista. Sin ella, aunque Cuba se insertase en competencias como las descritas, no alcanzaría lo que esperamos.

Ejemplos sobran en el mundo de ese proceder; solo la Mayor de las Antillas ha sido capaz de estar entre la elite mundial de los Juegos Olímpicos, por no abandonar lo que se hace en casa.

Esto es, sin separarnos de la reflexión del compañero Fidel Para el Honor Medalla de oro (24-08-2008), “(…) ser profundos en los análisis, aplicar nuevas ideas, conceptos y conocimientos”.

El enemigo, el imperio, ataca el deporte porque está atacando a la Revolución, porque lo sabe una de sus principales conquistas. Roba el talento y dice que lo hace para que el deportista nuestro juegue a otro nivel, en otra experiencia. Sin embargo, en ese nivel, en esa experiencia, también lo acosa, para desprestigiar al país, a este pueblo. A Campeche fueron a buscar a Alfredo Despaigne, ofreciéndole sus fortunas.

Dicen que no permitimos a los atletas entrar en el profesionalismo, pero cuando se nos invitó a la Serie del Caribe de béisbol, no tardaron en irles arriba a los organizadores para condicionarle su contrato invernal, es decir, un puñado de dinero, a la participación de Cuba, amparados en las leyes del bloqueo económico, comercial y financiero de 1962 y en la Helms-Burton de 1996; cuando ganamos alguna suma en ese mismo terreno del profesionalismo, como en el Clásico Mundial, no: a Cuba no le toca, otra vez bajo la misma sombra de ambos cuerpos legislativos.

El ataque no cesará, porque en materia deportiva persiguen como objetivos convertir a los héroes en traidores. Habrá, y los hay, quienes caigan presa de esos ataques o no les alcanzó el decoro para defender las ideas justas que representan a un pueblo perseguido, también en el deporte, por el mayor imperio que haya conocido la humanidad.

Dijo nuestro José Martí que sin alteza de ideas nadie espere el respeto común. Y esa ha de ser la máxima de los atletas cubanos bajo cualquier circunstancia o plataforma competitiva, porque por esa han sido respetados los Teófilo Stevenson, los Juantorena, las Ana Fidelia, las Mireya Luis, y sus morenas del Caribe, los Gourriel, Víctor Mesa, Casanova y Pacheco. Cuba no le teme a la inserción en el profesionalismo —hay mucha virtud acumulada—, más bien le teme el profesionalismo a este pedazo de Caribe.

Tomado del diario Granma, versión digital, 26/8/2013

Deporte

«LOS DEAMBULANTES (SOS)»



Como si fueran invisibles se mueven por todas partes de la ciudad, rastrean en la basura, se juntan en hordas de demencias o delirada provocación marginal, constituyen un buen número de personas, de todas la edades (increiblemente no hay niños entre ellos) y sexo, son los fracasados de la sociedad, los que se han quedado en la cuneta, cansados de buscar un lugar en su familia, en su grupo, en su sociedad; no pocos requieren de atención siquiátrica, otros han abandonado algún tratamiento de salud, los alcohólicos, abundan entre esta manada de pobreza extrema y no faltan jóvenes que se unen a este grupo de “deambulantes” que son dueños de los rincones y han desaprendido para caer a la altura animal de quien no tiene ley, ni protección y no existe.

Estos son los seres que la Revolución Cubana se vanaglorió de haber eliminado de la sociedad cubana, con las medidas sociales de protección, que fueron reales e hicieron casi imposible encontrar un mendigo o un menesteroso en Cuba.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué reaparece en Cuba un fenómeno que aún hoy el estado se niega demagógicamente a negar?

Por muchas razones todas las sociedades producen este tipo de persona dependientes, incapaces por uno u otro motivo de ocuparse de sí mismos y en épocas de crisis reaparecen, salen a flote, porque la familia se quiebra y abandona como un lastre a sus miembros más vulnerables y son los que deambulan por la ciudad, sin esperar nada, a merced de sus necesidades animales y estorbando a los inmisericordes que pasan, miran para otro lado, como si no pasara nada y siguen.

Lo triste es que esto ocurre en un país (Cuba), tan politizado, donde todo se vuelve una campaña, donde abundan los llamados a la conciencia para salvar animales y plantas, higienizar y solidarizarnos con todos los que sufren en la tierra, pero este fenómeno crece a nuestro lado por una u otras razones y fingimos no verlo o nos ocupamos de lo nuestro, “porque ese es problema del estado”.

Las precariedades en las que vivimos todos, no pueden convertirnos en monstruos insensibles, todos debemos ser “trabajadores sociales”, porque estos náufragos de las esquinas, tiene historia, son seres humanos y forman parte de la obra necesariamente salvable de la sociedad en cualquier sistema.

Opinión

ENTREVISTA A EUSEBIO LEAL, HISTORIADOR DE LA HABANA


Con el sano orgullo de pertenecer a este gran movimiento de renovación patrimonial que se produce en Cuba reproduzco la entrevista que el Doctor Eusebio Leal concedió a la periodista Arianna Barredo Ramos de la agencia cubana Prensa Latina, se hace público el esfuerzo de esa importante institución que es la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, surgida en los años difíciles del Período Especial y hoy orgullo de todos los que en Cuba, apostamos por un desarrollo ordenado del patrimonio que atesora todo nuestro país y que tiene en Eusebio Leal el ejemplo mayor:

Eusebio Leal: todo puede ser rectificado

Arianna Barredo Ramos

Una ciudad vieja que revive poco a poco, donde sale a la luz un espacio cultural que estuvo escondido en los escombros y en el abandono. Ese ha sido el objetivo durante años del Centro Histórico habanero.

Son diversas las obras turísticas, sociales, en ejecución o ya restauradas, las que convierten a La Habana en un lugar indispensable para visitar, tanto para nacionales como extranjeros.

“Quizás es el momento en que tenemos más obras y más complejas”, afirmó en entrevista exclusiva a Prensa Latina, el Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, líder del proyecto de rehabilitación de este territorio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

En la zona de la Avenida del Puerto, altamente priorizada porque decide en gran medida la suerte de la ciudad vieja, el mayor empeño es que la Bahía de La Habana sea de nuevo ecológicamente sana y se logre eliminar toda una serie de instalaciones y de funciones, las cuales tuvo en su momento como puerto abierto al mundo.

Se trata de un proyecto del Estado, el cual guarda mucha relación con la inversión en el puerto de Mariel, por lo tanto, debe adelantarse primero en la planificación de todo lo que es el perímetro de la bahía; segundo la compatibilización con los trabajadores, entidades y organismos, involucrados en las labores de esa zona, lo cual ya está hecho.

Y lo tercero es la obra puntual monumental de la Oficina del Historiador de la Ciudad, que se extiende por el momento en la orilla que va desde el Castillo de la Punta hasta el Castillo de Atarés.

Hoy en toda esta zona hay obras como el Cubo de Cristal al ingreso prácticamente de la Plaza de Armas; la Cámara de Rejas del túnel que higieniza la parte vieja de la ciudad; en tanto, otro proyecto de la nación es la introducción de las nuevas redes, de las cuales una de las más importantes es precisamente la red de agua y de alcantarillas.

Se trabaja además, en la revitalización de los grandes muelles históricos del puerto, San Francisco, Santa Clara, La Machina, en la terminal nueva de Regla, que a finales del próximo año debe ser una realidad, y como consecuencia de eso, la limpieza de toda la zona de la orilla del puerto en el área de la Alameda de Paula.

Se aprecia la reparación de los grandes muelles como el del Tabaco y de la Madera, conocido así porque era un centro de exportación de estos productos, que va a ser una gran fábrica de producción de cerveza ya concluida, con una especie de gran salón para comer y un mirador sobre la bahía ubicado en el techo de esa nave.

Fue terminado el almacén San José, se restauró la Iglesia de Paula que es un centro musical, la escuela deportiva comunitaria Jesús Montané y ahora se comienza en otros almacenes como el Juan Manuel Márquez.

Los arqueólogos trabajan en el Castillo de Atarés y se reparan en esas zonas las líneas férreas hasta el Museo Ferroviario en la calle Cristina y casi 40 locomotoras antiguas, que ya van apareciendo colocadas sobre las líneas.

Por otra parte, se restaura el gran Capitolio Nacional, que es una obra de gran envergadura, colosal, dividida en segmentos de artes diversas, los bronces, los yesos, los dorados, las carpinterías y el trabajo de la cúpula.

En segundo término se concluye el Teatro Martí, una obra muy significativa para La Habana y la tradición de la ciudad; se trabaja en la Manzana de Gómez y la Oficina del Historiador coopera en un proyecto del Ministerio de Cultura en el Gran Teatro.

Pasan hoy por restauración otra serie de obras puntuales dentro del Centro Histórico: un nuevo hotel para estudiantes que concluirá a fines de año, un conjunto numeroso de viviendas, grandes monumentos públicos como el de los mayores generales Calixto García y Antonio Maceo, el monumento y los jardines de las víctimas del Maine, y el dedicado al General Henry Reeve.

En la línea del Malecón y dentro del Centro Histórico, aparecen favorecidas en estos años miles de personas, teniendo en cuenta que no solamente ha sido el beneficio individual, sino social.

Entre las instalaciones al servicio de las personas sobresalen las escuelas, orfanatos, centros de atención de género, centros de la población en riesgo como pueden ser los ancianos y minusválidos.

Ahora empiezan a construirse dos grandes hoteles en el Malecón, uno es el antiguo Packard, del cual queda solamente una fachada que se respeta y se integra al conjunto. En la otra orilla, en la esquina de la cuchilla que forma el Malecón y San Lázaro, un segundo hotel, para presidir ambos, como las columnas de Hércules, el comienzo de un Prado que aceleradamente se restaura.

Al margen de eso se han restaurado decenas y decenas de viviendas, porque está prohibido terminantemente, por la Oficina del Historiador, realizar ninguna obra de imagen que no comprometa primero el interior.

El beneficio tiene tres dimensiones, el hábitat, la imagen porque también es muy importante para las personas vivir de una forma digna, y la tercera, la necesidad de una recomposición de la forma de vida en esa zona. Por eso es que se han mezclado las viviendas con la función inmobiliaria y cultural, tratando de respetar lo que los cubanos tienen como una especie de sonrisa de La Habana que es el Malecón.

Las obras se centran fundamentalmente en el Centro Histórico habanero. ¿A qué se debe esto?

—”En lo personal, fue como plantar la semilla, el punto de partida. Algunas veces, y creo que demasiadas, tomé el ejemplo del sabio griego “dadme una palanca y moveré al mundo”, era necesario mostrar primero un ejemplo claro de que era posible y de que era injusto, dañino para la imagen de Cuba y un daño desproporcionado a las generaciones futuras, la pérdida de La Habana.

“Por eso la obra de la Oficina toma el Centro Histórico, no le dice ni Habana Vieja, ni Casco Viejo, porque ambas formas son como un poco deleznables; pero después me di cuenta de que La Habana tenía muchas centralidades de distintos momentos, y todas debían ser objeto de restauración, que formen como eclosiones en las cuales surja la posibilidad.

“De ahí que, hemos reparado edificios emblemáticos de la cultura o contribuido a ello como la Universidad de La Habana —yo le llamo la ciudad de los saberes— donde hemos hecho el rectorado este año, el Aula Magna, la biblioteca, incluyendo el rescate de los murales que una generación no vio, de Domingo Ravenet, la facultad de Derecho y ahora estamos en la de Química.

“La otra es el gran cementerio que había sufrido mucho del olvido, de la presunción de que este es artístico pero no histórico. Sin lo que está allí no se puede escribir la historia de una nación.

“Entonces, trabajamos en restaurar esos valores, buscar lo desaparecido, restituir lo robado —hablemos con franqueza—, y finalmente colocar ahí una legión de jóvenes de la escuela taller que con algunos profesionales se han dedicado a todos los grandes

panteones, el arco de ingreso al cementerio y las grandes figuras de la historia”.

¿Qué proyectos futuros tiene la Oficina del Historiador?

—Hay un plan maestro que a mediano y largo plazo estudia el uso del suelo y el desarrollo. Ahora ocurre algo nuevo, es la emergencia de nuevas acciones, en este caso positivas y en muchos casos dirigidas por nosotros, o por lo menos acompañadas, custodiadas de personas que han adquirido casas, o de quienes han pedido préstamos bancarios, o recibido apoyo familiares y están fundando negocios en el Centro Histórico compatibles con esto.

“Se ha comprendido el discurso de que al Centro Histórico se viene a disfrutar de eso y que destruirlo sería una nueva banalidad y un error grave.

“En varios lugares, como el tramo de Aguiar que va de la Avenida del Puerto a la calle Cuarteles, se ha producido una transformación con un liderazgo de actores comunitarios y eso es imitable, y se va creando una especie de inclinación positiva a coleccionar, a restituir y va poniéndose punto final a ese periodo triste y difícil y ya sabemos que inevitable, en el cual las cosas se iban, ahora las cosas regresan, o por lo menos se quedan”.

Recientemente usted fue nombrado coordinador de una Red de Oficinas del Historiador y el Creador, de Cuba. ¿Pudiera hablarnos de esa nueva responsabilidad que se extiende a otras villas del país?

—Van surgiendo y han surgido movimientos legítimos, algunos con una gran tradición como es el caso de Trinidad, que de tiempos muy antiguos tienen sus historiadores.

“En Camagüey hay un proyecto interesantísimo, la Oficina del Historiador es la más parecida a la nuestra y ha impulsado un proceso, que como digo yo, es lanzar una piedra sobre un espejo de agua, y desde la Plaza Agramonte, de la Plaza del Carmen va surgiendo un movimiento de restauración importante.

“Ahora hace falta que todo el mundo capte esa señal y se dé cuenta que la ciudad es valiosa en tanto y en cuanto conserva sus elementos de identidad, lo cual es válido también para La Habana.

“Hay dos corrientes, una que restaura, a la cual debemos premiar y reconocer inmediatamente, y una que deforma y cambia todo de acuerdo a una especie de moda de nuevo rico. De pronto se llena la fachada de pedazos de azulejos, ojalá se pareciera algo a lo que hizo Gaudí, pero es como su caricatura, empiezan a aparecer leones de yeso, gárgolas extrañísimas, botellas que se repiten por todas partes, colores que no se corresponden con La Habana y yo creo que todo eso debe ser encaminado.

“De igual forma, hay un movimiento muy interesante y nuevo en Sancti Spíritus; otro grande después del ciclón —antes venían haciéndolo, pero con más fuerza ahora— en Santiago de Cuba, un lindo trabajo en Baracoa.

“La responsabilidad es organizar las siete ciudades que son patrimonio nacional, intercambiar nuestras experiencias, prestarnos ayuda mutua, crear coloquios para la formación del personal y de la gente capacitada e ilusionar a las nuevas generaciones en este tipo de ciudad peatonal.

“Hay una voluntad política por parte de la nación, el país quiere todo, menos que se pierda su patrimonio cultural, pero siempre hay quien sirve de celestina a que se pierda y siempre hay quien sirve de guía para que se salve.

El Presidente Raúl Castro dedicó su intervención en la Primera Sesión Ordinaria de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional al orden, disciplina y exigencia en la sociedad cubana. “Lo más sensible es el deterioro real y de imagen de la rectitud y los buenos modales del cubano. No puede aceptarse identificar vulgaridad con modernidad ni chabacanería ni desfachatez con progreso; vivir en sociedad conlleva, en primer lugar, asumir normas que preservan el respeto al derecho ajeno y la decencia”. Precisamente, por esto usted ha trabajado durante años. ¿Cuánto quedaría por hacer?

—Su discurso fue muy valiente y se percata que es deterioro esa pérdida del concepto de la belleza y de la forma de actuar, que es incompatible con el espíritu real de una Revolución.

“Existen ciertas formas de comportamiento que se han legitimado y son inaceptables. Hay una confusión entre la vanguardia y la elite, yo no trabajo para elites pero sí para la vanguardia.

“Creo, como decía un gran amigo recientemente desaparecido, Alfredo Guevara, que la belleza es muy importante para el hombre, como el pan, la belleza es su relación con el ideal, con lo que él quiere y siente como una aspiración a vivir mejor, en una vida que por su naturaleza es siempre breve.

“Entonces, ese desprecio al trabajo social, ese gasto de tiempo y energía en restaurar una escultura y que a la mañana siguiente aparezca un anónimo y escribe una barbaridad, en nombre de su incompatibilidad con lo que sea, que lo haga en su casa, pero no en el bien público.

“Para todo hay un momento en la vida, hay momentos para reír, de silencio y los que son para llorar, y eso es legítimo, no puede haber pachanga cuando hay que llorar, no puede haber vulgaridad cuando lo que se requiere es ejemplarizar con las mejores formas de actuar.

“Tenemos un idioma rico, hermoso y aunque en momentos de desesperación es legítimo y casi un elemento consustancial al idioma y a su historia, usar una palabra fuerte, ni en la televisión debemos aceptar como costumbre establecida que en nombre de hablar como habla ‘el pueblo’ se confunda profundamente.

“Lucho porque todo puede ser rectificado, si lo creo en arquitectura, lo creo en el orden humano. Creo que hay que educar, hay un camino a la restitución del papel fundador de la escuela, hay un camino —y está en la intervención de Raúl— del valor de la familia como el par adecuado en la escuela.

“Sus palabras hay que tenerlas muy en cuenta y hay que tener realmente pánico a que se conviertan en consignas. Hay que tratar de que sea lo diario, el decálogo diario del buen vivir de los cubanos”. (PL)

Tomado del periódico Granma, versión digital, 23/8/2013

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