Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Julio, 2013

MARCELO POGOLOTTI, EL FUTURISMO


Marcelo es algo más que un pintor, es un intelectual cubano preocupado por su tiempo y por su país, al que regresó luego de la tradicional estancia europea que hicieron los pintores cubanos en la primera mitad del siglo XX, en realidad será la Guerra Mundial la que lo devuelva a su país, todo tuvo una larga y activa vida cultural que abarcó el período revolucionario.

Marcelo Pogolotti nació en La Habana en 1902 y murió en ella en 1988, cursó estudios de pintura en «Theart Student΄s League» de Nueva York y filosofía y letras en la Sorbona, París.

Residió en París en la década del 30 y participó activamente en el “Movimiento Futurista Italiano” y fue fundador del primer grupo de pintores sociales de Europa. Es el primer pintor cubano que trata el tema de los trabajadores y de la enajenación fabril del capitalismo, llevándolo a su experiencia en la sociedad cubana.

La producción plástica de Marcelo Pogolotti abarcó unos trece años pues ya en 1938 había perdido completamente la visión.

Entre sus obra más conocidas figuran, “El intelectual” (1937), “Paisaje cubano” (1933), “El rescate” (1936) y “Cronometraje” (1934)

Marcelo Pogolotti pinta con una intención “(…) de depurar, de limpiar el tema para reducirlo a hechos medibles, inteligible. Toda forma es precisa en su obra. Precisión y limpieza se han logrado en su obra para poder ir más lejos en los caminos de la pintura”[1]

Al perder la visión continuó su labor intelectual publicando varios volúmenes de crítica de arte y literatura (cuentos, novelas y teatro) así como su autobiografía, “Del barro y las voces”


[1]Guy Pérez Cisneros

Cultura

VÍCTOR MANUEL Y SU GITANA TROPICAL


El cuadro que encabeza este escrito es un mito en la pintura cubana, es como decir la novela “Cecilia Valdés” de Cirilo Villaverde para la literatura cubana. Posiblemente sea la pintura cubana más conocida en la isla, la gente la tiene en afiches, llaveros, pulover o simplemente recortada de alguna revista para tener cerca esta mujer de ojos grandes, amulatada y con un paisaje minimalista detrás, es la “Gitana Tropical” la que obsesionó a Víctor Manuel desde sus años mozos cuando fue a París buscando la buena pintura que de todos modo llevaba en la destreza de sus manos y en su sensibilidad de artista.

La gran figura cubana de las artes plásticas de este período (1925-1940) fue sin dudas Víctor Manuel García Valdez (1897-1969) fue discípulo de Leopoldo Romañach en la Academia San Alejandro, pero se levanta contra estos mismos preceptos aprendidos en la academia y marcha a París en 1925 en busca de las técnicas y la información desconocidas en su isla. Allí comprende que pese a la necesidad de lo novedoso, los temas de su país, su paisaje, y su gente común son dignos de ser llevados al lienzo.

El post impresionismo marca su obra en la que son evidentes las influencias. En París crea una colección de paisajes y cabezas de mulatas en las que la cubanía radica en la intimidad llena de optimismo con que trabaja sus temas. Su visión de Cuba pasa por el exotismo de París y el indigenismo en ascenso en Latinoamérica.

En 1926 regresa a Cuba, participa de la exposición de arte nuevo e impacta su forma de hacer, regresando a Francia tras comprender el ahogo en que viven las artes plásticas cubanas. Será en París donde pinte su cuadro definitorio, “Gitana Tropical”.

La “”Gitana Tropical” es una pequeña pintura (46 x 38 cm) pintada sobre madera y premiada en el Salón de Pintores y Escultores de 1929. Representa a una muchacha mestiza, más cercana al tipo mexicana que a la cubana característica teniendo como fondo un paisaje.

Aparece en aquel Salón del 29 en el momento en que decae el primer impulso del “arte nuevo” en Cuba frente a la “(…) anemia de lo imitativo, en ausencia de la maduración de lo verdadero autóctono, que no puede entenderse como deslavado reflejo del paisaje con palma, o de un folklorismo superficial para el consumo del turismo tonto”[1]

Víctor Manuel fue inaugurador de lo moderno en la pintura cubana, marcado por la sencillez de su obra, casi monotemática, una gitana multiplicada en otros cuadros y sus dormidos paisajes. Su pintura parece detenerse en esos logros, como si se hubiese agotado a sí mismo, pero la brecha que el abre da paso a otros jóvenes artistas cubanos[2] que incluso superan su propia obra.


[1] “Una gitana en La Habana”, Juan Sánchez, Rev. Bohemia Nº 13, 1992

[2] Carlos Enriquez, Fidelio Ponce y Eduardo Abela, entre otros, integrantes de la conocida “primera vanguardia cubana”

Cultura

JOSÉ MARTÍ HABLA DE LA CULTURA CHINA (II)


Pórtico del Barrio chino de La Habana

Aunque lo vio y trató en Cuba, será en los Estados Unidos y en especial en Nueva York en que José Martí confraternizará con esta comunidad china, haciéndose eco de sus alegrías y tristezas, describiendo sus festividades y condenando el trato inhumano que recibió a fines del siglo XIX en el “país de la oportunidades”

Su conocimiento de la cultura china va dejando huellas a lo largo de su obra, en la que encontramos constantes referencias a su religión, su filosofía, su arte y su apego a la libertad, que hace posible la identificación del Apóstol con ese pueblo:

“En China vive la gente en millones, como si fuera una familia que no acabase de crecer, y no se gobiernan por sí, como hacen los pueblos de hombres, sino que tienen de gobernante a un emperador, y creen que es hijo del cielo, porque nunca lo ven sino como si fuera el sol, con mucha luz por junto a él, y de oro el palanquín en que lo llevan, y los vestidos de oro. Pero los chinos están contentos con su emperador, que es un chino como ellos. ¡ Lo triste es que el emperador venga de afuera, dicen los chinos, y nos coma nuestra comida, y nos mande matar porque queremos pensar y comer, y nos trate como a sus perros y como a sus lacayos!”[1]

Junto a la admiración por la nación que es familia, la observación crítica por el sometimiento al despótico emperador, que al menos no es extranjero, en una clara alusión a la condición colonial como la más triste entre los pueblos.

A la libertad como condición humana volverá a referirse en su descripción de los funerales del general chino Li-In-Du, emigrado en los Estados Unidos por no estar de acuerdo con el régimen autoritario de su país:

“Li-In-Du fue persona valiente: derrotó a Francia en Tonquín: usó de su prestigio para favorecer a los amigos de la libertad: ni el prestigio le valió contra la persecución de los autoritarios, que no quieren sacar a China de su orden de clases: con la vida escapó apenas, seguido hasta San Francisco de algunos tenientes fieles: no peregrinó en el ocio, como tanto espadón de nuestra raza, que cree que el haber sido hombre una vez, defendiendo a la patria, le autoriza a dejar de serlo, viviendo de ella. ¡La libertad tiene sus bandidos! (…)”[2]

Esta crónica dedicada al funeral del general chino que abandonó su país por mantener sus ideales de libertad, es el trabajo más extenso que le dedicó el Apóstol al tema chino y se refleja en él toda la pompa y el colorido de la ceremonia funeraria, además de presentar un detallado retrato de la vida del emigrado chino en Nueva York, sometido a la discriminación y el duro trabajo, pero sin olvidar sus raíces culturales a las cuales siguen muy unidos:

“¡Cómo mira, cual pronto a morir, el que empuña el pabellón con guante que tiembla! Se le agrupan al asta sumisos los oriflamas y estandartes, como hijuelos al tronco, amarillos y verdes, morados y zafiros, rojos y violetas, amarantos y rosas. Se ven los penachos del carro fúnebre, y las cabezas negras de los cuatro caballos. Centellea al sol el papel dorado de los emblemas. Pero no se ven ídolos, ni la imagen de Tai-Shin, el dios de la riqueza, que tiene ahora en China, como en todas partes, más templos que otro alguno; ni Kivan-Te, va allí tampoco, el dios de las batallas, de cejas de culebra y de la gran manopla. Li-In-Du no cree en imágenes, ni en más dios que el puro Tao creador, que es todo y uno, y engendró los dos, y de los dos el tres, y de los tres el mundo, ni en más santos que las virtudes, sin las dominaciones y jerarquías con que los sacerdotes oscurecieron luego la religión, ni en Grandes Osos y Emperadores Perlados: ni en la madre del rayo, el rey del mar y el señor de las corrientes, ni en la deidad que protege cada condición y empleo del hombre, ni en el dios del trueno, a quien le llevan y traen órdenes treinta y seis generales, negros y grises, mientras él mortifica con los pies inquietos el plumaje de nueve aves hermosas… “[3]

Corría el año 1888 y en los Estados Unidos habían ocurrido muchos y desagradables sucesos para la comunidad china asentada en ese país y principalmente para los que residían en San Francisco, California, principal puerto de entrada de estos hombres deseosos de encontrar un lugar en el que pudieran ganarse la vida y mantener a sus familias.

En esta región del lejano oeste norteamericano, desde inicios de la década de los 80 del siglo XIX, comenzó un movimiento de hostilidad contra los chinos emigrantes, basándose en el criterio de que constituían un peligro para el resto de los pobladores de estas tierras porque aceptaban salarios más bajos, a pesar de que ya las leyes de esa época le impedían a estos emigrantes chinos emplearse en aquellos oficios donde podían hacerle competencia al blanco, por lo que solo pudo trabajar en aquellos empleos no deseados por ellos.

Es sobre estos sucesos que escribe el joven Martí en sus primeros trabajos periodísticos para La Opinión Nacional de Caracas, Venezuela en 1882 al describir el trato humillante a que eran sometidas estas personas al llegar a puertos norteamericanos:

“A pesar del clamor hostil con que los inmigrantes europeos reciben a los chinos en California, a tal punto que es ya allí un grito de combate este grito: “¡ Los chinos deben irse!“, no cesan de ir inmigrantes de Oriente en todos los vapores que de China hacen el viaje a California, donde se les somete a toda clase de ridículas posturas y bochornosos exámenes, como único medio de hallar el opio que los inmigrantes astutos traen oculto entre sus anchos vestidos, o en la suela de sus gruesos zapatos o en la cola de su larga cabellera(…) Luego que han sido registrados, y que les han estrujado sus ropas, deshecho sus baúles, destrenzado sus cabellos y palpado su cuerpo, los marcan con una cruz de yeso(…)”[4]

Dándole seguimiento a la tragedia de los emigrantes chinos aparece el 31 de mayo de ese mismo año su crónica sobre el estado de rebeldía en la ciudad de San Francisco en la que son linchados cientos de chinos por considerarlos causa de la ruina y pobreza de los trabajadores blancos, en tanto las autoridades de la Unión se hacen cómplice de estos desmanes y aprueban la Ley que prohíbe la entrada de los chinos a los Estados Unidos. Martí que ha estado siguiendo estos acontecimientos sentencia:

“(…) Y no es, no, la civilización europea amenazada la que levanta como valla a los chinos la espuma de sus playas: es la ira de una ciudad de menestrales que han menester de altos salarios contra un pueblo de trabajadores que les vencen, porque pueden trabajar a sueldos bajos. Es el rencor del hombre fuerte al hombre hábil. Es el miedo de una población vencida al hambre”[5]

A lo largo de este vergonzoso episodio de la historia de los Estados Unidos, en el que se hace evidente la injusta posición de los que niegan los derechos humanos más elementales a los emigrantes chinos, frente a otros grupos de origen europeos, queda bien clara la posición de José Martí junto a la justicia:

“(…) el Presidente Arthur sensatísimo, niega su firma al acuerdo loco, por el que los representantes cierran esta nación, cuya gloria y poder viene de ser casa de todos los hombres, a los hombres chinos, por no perder en las elecciones próximas los votos de los celosos irlandeses, cuyo trabajo burdo y caro no les da modo de competir con el trabajo chino, barato y perfecto. Viril y cuerdamente envía Arthur su veto. Dícenle que perderá con ello su partido, a lo que ha respondido con nobleza que ganará con ello la nación”[6]

Finalmente las presiones de los políticos hacen que el presidente de los Estados Unidos cediese en este injusto caso en contra de los chinos y firmó la ley que ponía onerosas trabas al emigrante proveniente de China.

La larga permanencia de José Martí en los Estados Unidos le permitió conocer mucho mejor a los chinos a través del contacto con la numerosa colonia de estos en la ciudad de Nueva York, contactos que se reflejan en sus crónicas para los periódicos latinoamericanos; baste para ejemplificar su narración sobre el teatro chino, aparecida en el periódico La Nación de Buenos Aires en agosto de 1889. En ella hace una minuciosa descripción de los suntuosos trajes y decorados; del trabajo de los tramoyistas que hacen los cambios de decorados y atrezos a la vista del público; del juego teatral, más simbólico que reflejo de la realidad y de la ausencia de libretos rígidos que permiten al actor “(…)imaginar el papel, con gran cuidado de que no digan los personajes cosas que no sea de su tiempo, ni salga de los timbales, del violinete, del flautín, de los platillos, acorde alguno impropio para que lo oiga y presida el Joss dorado, que desde su palco divino asiste a la función”[7]

China vive en este derroche de colorido y vivacidad de sus crónicas, hombre moderno, abierto al mundo y su pluralidad, en las descripciones del Maestro hay simpatía, tolerancia y solidaridad para con un pueblo que la sociedad norteamericana juzgaba y generalizaba como consumidora de opio y que fue rechazada en medio de fuertes conflictos raciales que dejó sin vida a cientos de estos pacíficos hombres que trajeron un sueño sencillo a América: encontrar un bienestar para su gente pero sin renunciar a su milenaria cultura.

[1] Los Dos Ruiseñores. Versión Libre de un cuento de Andersen. Rev.”La Edad de Oro”. T. XIX. Pág. 491. Obra Citada

[2] Un funeral chino. La Nación, 16/12/1888.T.XII. Pág. 77. Obra Citada

[3] Ídem

[4] La Opinión Nacional, 31/1/1882, T. XXIII, Pág. 180. Obra Citada

[5] La Opinión Nacional. Caracas, 31 de mayo de 1882 T. IX. Pág. 281. Obra Citada

[6] La Opinión Nacional. Caracas, 1882.T. IX. Pág. 299. Obra Citada

[7] La Nación, 17/8/1889. T. XII, Pág.277 Obras Citadas

Cultura, José Martí

JOSÉ MARTÍ HABLA DE LA CULTURA CHINA (I)



Barrio chino de La Habana

El barrio chino de La Habana nace a mediados del siglo XIX cuando los primeros emigrantes chinos llegados a la ciudad en condición de trabajadores contratados (en realidad fueron tratados como esclavos), ya en la época en que nace José Martí e se desarrolla en barrio teniendo como eje la calle Zanja y las aledañas calles que conformaron un pintoresco recinto para el ancestral asiático que se caracterizaba por la larga trenza, las ropas holgadas y un modo peculiar de hablar el español. Por lo general fue una emigración masculina que aquí se mezcló con las negras y mulatas para dar una singular variante célebre en las calles habaneras habaneras.

Este es un homenaje al emigrante solitario que se ganó el respeto de los cubanos por su laboriosidad y porque fue “mambí” y mambí bravo.

Las múltiples referencias de José Martí sobre la milenaria cultura china están presentes en su abundante papelería y fundamentalmente en sus escritos para la prensa de la época. El país de China es un referente obligado en las culturas de Occidente, su arte refinado es sinónimo de exquisitez humana, su filosofía y modo de ver la vida, tenido como un ideal del espíritu, en tanto que su laboriosidad, historia y acervo cultural general admira a todos los que se acercan al gran pueblo asiático.

Desde su niñez habanera el pequeño Martí vivió en una ciudad con una activa colonia china que se hacía sentir por su laboriosidad, por eso no es difícil suponer su convivencia con esta étnia que ha marcado de manera tan importante la cultura cubana.

En la década del 60 del siglo XIX era ya evidente la presencia citadina del chino en La Habana, llegaban traídos por contratistas españoles y portugueses interesados en cubrir un mercado laboral esclavo deprimido por la prohibición de la trata de africanos y con una demanda creciente de mano de obra.

El emigrante chino llega para suplir esta carencia de brazos y en muchas labores comenzó a ser preferido por los empleadores por su dedicación y constancia. Formalmente no era esclavo, pero tenía un contrato de dependencia que a la larga lo hacía tan esclavo como el africano; engañados y despreciados, morían frecuentemente víctima de los maltratos y las enfermedades. Solitarios y discriminados comenzaron a agruparse en espacios urbanos donde podían reconstruir su cultura y conservar sus costumbres

El referente más antiguo que encontramos sobre el emigrante chino en la obra del Apóstol cubano obra, está en su folleto. «El presido Político en Cuba», publicado en 1872 en España, pero contando sus vivencias en la cárcel de su colonizada patria. Allí ejemplificará el trato inhumano a los prisioneros con el relato sobre un preso de origen chino:

“Lo recuerdo, y lo recuerdo con horror. Cuando el cólera recogía su haz de víctimas allí, no se envió el cadáver de un desventurado chino al hospital, hasta que un paisano suyo no le picó una vena, y brotó una gota, una gota de sangre negra, coagulada. Entonces, sólo entonces, se declaró que el triste estaba enfermo. Entonces; y minutos después el triste moría.[1]

Cotidiano se le hace ese hombre laborioso que admirará más aún al saberlo también protagonista de los testimonios de la Guerra Grande (1868-1878), que escuchara de los veteranos irreductibles en las veladas de Nueva York. De ellos sabrá sobre la fidelidad del chino mambí, su astucia y valentía de soldado y el respeto que fue ganando de jefes cubanos como Ignacio Agramonte y Máximo Gómez.

“(…) los chinos eran grandes patriotas; no hay caso de que un chino haya traicionado nunca: un chino, aunque lo cojan, no hay peligro: “no sabo”, nadie lo saca de su “no sabo”.[2]

Era un modesto homenaje al humilde y laborioso emigrante chino llegado a Cuba engañado, con el sueño de hacer fortuna y volver a casa con los suyos, pero que en su gran mayoría murieron en el empeño o quedaron entre nosotros formando parte de la nación cubana.

José Martí era un conocedor de la problemática del emigrante chino en Cuba, pudo leer el “Reglamento para la introducción de trabajadores chinos” de 1860 y su contenido le hizo escribir lacónicamente en sus cuadernos de apunte:

” ¿Qué iba de él a la esclavitud?”[3]

Pero hay mucho de esta cultura milenaria en la obra de José Martí, tanto en los elogios a su arte ingenioso y único, como a su sabiduría utilizada por él en diversos momentos de su vida.

En sus cuadernos de apuntes leemos:

“-La razón es para los sabios, y la ley es para los que carecen de sabiduría.-Proverbios chinos.

“-Combate el mal como combatirías una enfermedad de tu cuerpo. —De los chinos”[4]

Pero también encontramos el uso de proverbios chinos en cartas a las hermanas María y Carmen Mantilla Miyares, a las que aconseja constantemente desde su ausencia necesaria:

A María le recordará, “-que es lo que dicen los chinos, que sólo es grande el hombre que nunca pierde su corazón de niño (…)[5], cualidad que conservó siempre este soñador sincero.

Mientras a Carmita le aconseja: Los chinos dicen que en nada debe haber exageración: ni en las virtudes (…)”[6], otra de las probidades que adornaron su inquieta personalidad.

Es así como el más grande de los cubanos, curiosos, indagador, humano, desprejuiciado y justo, supo asimilar aquellos fulgores que desde China le llegaron a través de los más sufridos de los hombres, aquellos que se alejaban de su patria cargándola dentro, porque no tenían en ella el pan que necesitaban o sus sueños tienen las alas grandes y tienen al mundo por casa.

José Martí se establece en los Estados Unidos a partir de 1880, será Nueva York, la gran ciudad del norte, donde se establecerá el cubano, su mirada inquisitiva y curiosa abarca todo aquel mundo cosmopolita y variopinto, que se presenta ante su asombro y curiosidad.

Por ello cuando su pluma avisada y febril se decide a mostrarles a los latinoamericanos aquella tierra de “promisión”, con la que tanto han soñado. No deja de levantar cada rincón de aquella “barca de Noe”, donde las virtudes y los defectos humanos parecen encontrar modo de mostrarse en superlativo.

En Nueva York conoció a la gran comunidad china asentada allí y a ella se referirá en varios reportes, que no puede dejar de aludir el folklor exótico de la cultura china, pero sin dejar que esto opaque el humanismo propio de él. Los chinos de esta ciudad se agrupan en un barrio, que debió conocer muy bien José Martí, de acuerdo con las descripciones que de ellos hace:

Mott es en Nueva York la calle de ellos, donde tienen sus bancos, su bolsa, sus sastres y peluquerías, sus fondas y sus vicios. Hay el chino abate, sabichoso y melifluo, de buenas carnes y rosas en el rostro, de poco pómulo y boca glotona, de ojo diestro y vivo. Hay el chino de tienda, terroso de color, de carnes fofas y bolsudas, remangados la blusa y los calzones, el pelo corto hirsuto, el ojo ensangrentado, la mano cebada y uñosa, la papada de tres pisos, caída al pecho como ubre; y por bigotes dos hilos. Hay el chino errante, acorralado, áspero y fosco, que cargó espada o pluma y vive de memorialista y hombre bueno, mudo y locuaz por turnos, sujeto a ración por el rico ignorante que halla gusto en vengarse así de quien tiene habitada la cabeza. Y hay el chino de las lavanderías, que suele ser mozo e ingenuo, alto y galán de cara, con brazaletes de ágata en los pulsos; pero más es canijo y desgarbado, sin nobleza en la boca o Ia mirada, manso y deforme; o rastrea en vez de andar, combo y negruzco, con dos vidrios por ojos, y baboso del opio”[7]

De aquel exótico barrio saca su crónica acerca de las bodas de un poderoso comerciante, casi dueño de todo en esta barriada y que pese a sus muchos años se vanagloria de desposarse con una adolescente de apenas 18 años que ha “importando” de China. La fiesta tiene en Martí un cronista brillante:

“No es de Carnegie, el amigo de Blaine, sino de Ynet-Sing, el comerciante chino que se ha casado, sin dientes y sin espina dorsal, con un nomeolvides, una gentileza de dieciocho años que le ha venido de China. Convidó a China entera, que por cuenta de Ynet calmará el hambre y la sed en las casas y fondas de la calle de Mott en la fiesta de bodas, que es de cincuenta servicios, y dura quince días; allí el pollo cortado de este a oeste en pedazos menudos, cada uno con su tanto deshueso; allí la col sin sal, y el arroz sin grasa, y el pescado pardo en salsa dulce: allí los buñuelos, redondos como una naranja, manando el aceite, y el vino de arroz, rojizo y como ahumado, que no va en vasos, sino en tazas de juguete, donde cabe lo que en la cuenca de una uña. La calle entera es música. Ynet ríe, encuclillado desde hace dos días, y los comensales se levantaron de las mesas de ocho asientos en el vigésimo quinto servicio, para asistir, con dos óbolos rojos en las manos, a la ceremonia de la boda.

“Le clavan en el manto los sacros cirios, y luego se los quitan, para ponerlos en una urna ante Joss: ¡Primero a Joss, luego a Ynet! ¡Joss se come las flores! Flor de China saluda a Joss tres veces; y después a la asamblea, cubriéndose la cara con el abanico. Y ofrecen luego a los huéspedes en las tazas menudas té oriental, y por la taza que toma, deja el huésped, envuelta en papel fino, una moneda de oro, que es el óbolo rojo. Pasan luego tabacos de la Habana, que entre los chinos es gran riqueza; y otro óbolo. Y luego es lo más bello de la boda, en que los chinos se parecen a los indios: la novia va a pedir la bendición al chino más anciano”[8]


[1]El Presidio Político en Cuba. José Martí, 1871.T. I. Pág.66. O.C. José Martí. La Habana 1972

[2] Patria, 28/11/1893, T. IV O.C. José Martí, Pág. 260. La Habana, 1972.

[3] Fragmentos martianos. T. XXII, Pág.182, Obra Citada

[4] Cuadernos de Apuntes. T. 21. Pág. 183. Obra Citada

[5] Carta a María Mantilla. 2/2/1895. T. XX, Pág. 212. Obra Citada

[6] Carta a Carmen Mantilla. 1895 T. XX, Pág. 235. Obra Citada

[7] La Nación, 16 de diciembre de 1888. T. XII. Pág. 77. Obra Citada

[8] La Nación, 17/11/1888.T. XII. Pág. 64. Obra Citada

Cultura, José Martí

MÚSICA CUBANA ALTERNATIVA DE FIESTA EN BARACOA


En Cuba es Verano y eso convoca a toda la población, principalmente a los más jóvenes a sacar sus iniciativas a la calle para disfrutar haciendo y multiplicar una alegría inteligente que recrea pero hace pensar, esta es una propuesta de tantas que se dan en Cuba y tiene por escenario a Baracoa, la “Ciudad Primada de Cuba” que reúne el potencial alternativo de la música (rock, hip-hop, reguee) y otras formas de hacer fusionadas, en hora buena y éxitos:

Por Adriel Bosch Cascaret

Con la intención de abrir un espacio para la promoción de jóvenes artistas que confluyen en maneras de hacer experimentales y en géneros musicales contemporáneos poco divulgados, la ciudad de Baracoa en Guantánamo, acogerá del 18 al 20 de este mes, el Festival de Música Cubana Alternativa Leche Kortada.

Convocado por la Asociación Hermanos Saíz en el territorio, la Dirección Cultura en la primada y la Unión de Jóvenes Comunistas, el Festival contará con la presencia de músicos, investigadores, bailarines, actores, y otros artistas provenientes de las provincias orientales del país.

“No solo confluirán proyectos y agrupaciones artísticas, sino también diversas campañas como Fiesta verde, dirigida a promocionar prácticas de desarrollo sostenible y de reciclado selectivo de desechos; y Siempre Conmigo, que promulgará los deberes y derechos de una sexualidad responsable. Esto forma parte de las propuestas alternativas del Festival que van más allá del arte”, dijo Antonio Ernesto Planos Samón, coordinador general de Leche Kortada.

Conciertos, conversatorios, ferias de artesanía, intercambios, conferencias, espacios de reflexión y recorridos por sitios de valor histórico y patrimonial, son de las actividades que tendrán por sede central al parque Cristóbal Colón y al Museo-fuerte Matachín.

Entre los invitados a Leche Kortada sobresalen los proyectos Médula de danza, y Purple City de música electrónica, los críticos e investigadores Rolando Leyva, Carlos Gámez, y Ana Iris Aranda, y las agrupaciones: Morbo y Say Chesse and Die, de rock; Piercing del Alma y Campamento Subterráneo, de rap; King Mayún, de reguee; y Éter y Barra Abierta, de trova.

Este Festival, cuyo nombre hace referencia a un tipo de leche que ante su fermentación hace buscar alternativas para lograr darle uso, se dedica al aniversario 60 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel Céspedes, y al 502 de la fundación de la villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa.

Periódico “Venceremos” versión digital 18/7/2013

Cultura

GUANTÁNAMO INAUGURA CASA MUSEO DE PEDRO AGUSTÍN PÉREZ


Una vista interior de la Casa Museo Pedro Agustín Pérez

El día 16 de julio de 2013 las autoridades de la ciudad de Guantánamo inauguraron la Casa Museo Pedro Agustín Pérez, hogar que fuera la última morada del Mayor general de las guerras de independencia de Cuba y figura de una gran trascendencia política en los primeros años de la vida republicana en su terruño.

Esta fue su última morada, aquí murió en 1914 el jefe mambí que encabezó la más numerosa partida de revolucionarios cubanos que dieron el grito de guerra el 24 de febrero de 1895.

Periquito, como lo conocieron sus íntimos jugó un rol importante en el apoyo y protección del Apóstol durante su paso por la región de Guantánamo acompañado del Generalísimo Máximo Gómez.

El patriota insigne de la ciudad de Guantánamo fue el primer alcalde republicano de la villa del Guaso y era un anhelo del pueblo guantanamero rescatar de las ruinas la casa donde vivió y murió, obra que pudo terminarse este año.

A la inauguración de la Casa Museo asistió Miguel Díaz Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros quien recorrió el lugar y exaltó la importancia que tiene la preservación del lugar para el conocimiento de la historia.

El Museo consta de cuatro salas, dedicada a la figura del mambí guantanamero y fue totalmente reconstruido teniendo en cuenta las características de su arquitectura y los materiales originales con que fue construida.

Foto del periódico venceremos, versión digital, 17/7/2013

Cultura, Historia

NICOLÁS GUILLÉN, EL POETA DE LO POPULAR NACIONAL

Hoy es el aniversario 24 de la muerte de Nicolás Guillén, un mulato de pueblo que nació poeta en su Camagüey raigal un 10 de julio de 1902, justo en el año en que nacía la República y en el que los principeños reivindicaran su derecho a llevar el toponímico aborigen de Camagüey.

Cuando llegó a La Habana enfrentó con talento y valor personal a una sociedad que cargaba aún con los prejuicios de tener en sus calles a los antiguos esclavos de las plantaciones cañeras y a sus descendientes, aún no reinvindicados del todo luego de su apoyo decisivo para expulsar a España de Cuba.

Era el año 1927 cuando el jovencito camagüeyano se traslada a La Habana, ya había dejado atrás una etapa de colaboración y buen periodismo en su ciudad natal y ahora en la capital se une a los más inquietos grupos intelectuales del momento.

Él es parte de una generación despojada del prejuicio frustrante y derrotista de la intervención norteamericana, ellos veían el hecho de otro modo, manteniendo la rebeldía de sus padres insurrectos pero combativos contra los colaboracionistas y los serviles pro-hombres de la República que se resignaban a la República a medias que le habían dejado.

Con su llegada a la capital madura el joven intelectual y su poesía se afilia a los aires vanguardistas que pugnan por imponerse en el ambiente intelectual cubano.

Su entrada en grande en la literatura y la cultura nuestra, será desde las páginas del “Diario de la Marina”, con la que colabora en su sección “Ideales de una raza” y fundamentalmente con la publicación en ella de sus poemas “Motivos del son”[1] que escandalizaron a la conservadora élite intelectual habanera por la forma desenfada de aquel mulato para mostrarnos esa otra cara de Cuba que estaba en los más humildes y que ya algunos en la isla estudiaban como folklor, pero ahora aparecía en rítmicos y sabrosos poemas que nos hablaban del negro, de su descendiente el mulato y el sufrimiento bajo una sonrisa de esta gente nuestra, que somos nosotros mismos todos mezclados.

Con estos ocho poemas y la obra fecunda y prolífera que vendrá después Nicolás Guillén entrará en la cultura cubana arrastrando a su raza hacia el “color cubano” que hoy marca la cultura nacional.


[1]20 de abril de 1930

Cultura

EL PERIODISMO QUE TENEMOS

“Pues la culpa, la maldita culpa, no la tiene nadie”

Israel Rojas

Duo Buena Fe

Voy hablar del periodismo cubano desde la óptica del lector, del oyente y del televidente, porque no soy periodista pero yo soy parte de esa población que los lee, los oye, los ve, que cada vez somos menos y menos jóvenes, porque en realidad tenemos una prensa “plana” bien plana, una radio a quien la salva la farándula, la música y los comentarios culturales y costumbrista y una televisión repetitiva y edulcorada, porque sobre la situación del país, la economía, el criterio del estado y el partido, si lo lees, lo ves, o lo oyes en un medio, ya no tienes que remitirte a otros, ellos “replican” y no se saldrán del guión preestablecido. Como le escuché a un periodista cubano famoso, por literato más que por periodista, él dijo: “La prensa cubana no miente, solo que a veces no decimos toda la verdad”.

Por eso la mayoría de los jóvenes no leen periódico, no le dicen nada, la calle le habla a diario, pero eso no lo ven (vemos) reflejado en las pocas páginas de los dos periódicos nacionales, el periodismo cubano, es un periodismo de trinchera, de normativa, órgano de… en el cual Ud. puede tener un pálido reflejo de la realidad cubana, justificado en las pocas páginas para dar las cosas a medias y no hacer seguimiento.

Cuando existe una brecha de opinión, la gente se acerca a ella como si fuera el “muro de las lamentaciones”, porque en la mayoría de los casos el todopoderoso “sistema burocrático”, no responde, o responde mucho después, cuando Ud. ya ni se acuerda a qué se refiere, y si es claro, el que cometió el “error” (muchas veces horror), fue amonestado, le rebajaron a una plaza de menor nivel, o pidió la baja y perdieron el vínculo con él.

He seguido todos los debates, en todos los medios, sobre todos los problemas de Cuba, parece que nos detuvimos en el tiempo, se cometen los mismos errores, una vez tras otra, existe una verdadera maquinaria (el cubano le llama “sociolismo”) donde ineptos, ladrones y farsantes, pasan de un puesto a otro(del puesto de vianda a la casa de cultura) y no pasa nada, porque la fidelidad de ellos es al jefe que los puso, no al pueblo, ni al partido de la Revolución…¿y los periodista?, mirando para otro lado, hablando en los pasillos, haciendo libros muy literarios, paseando y defendiendo causas justas, pero sin buscarse problemas porque ellos no forman parte de la objetividad clara que necesitamos, entonces, recuerden, va también con ustedes y lo dijo Raúl: “Basta ya de mirar para otro lado, hay que buscarse problemas”, y si no pueden publicar en sus medios que todos sabemos de quienes son, entonces sigan haciendo literatura, buscando premios y hablando de costumbrismo, mañana la historia la haremos con la “tradición oral, que sí la hace el pueblo, y ese, si no olvida”

Opinión

EL ÚNICO JUEGO PERFECTO DE LAS SERIES NACIONALES CUBANAS


Uno de los pícher más espectaculares de los últimos tiempo en Cuba lo fue el espirituano Maels Rodríguez, lanzador del equipo de Sancti Spíritus durante seis campañas, hombre de buen control y sobretodo de gran velocidad, era todo un espectáculo verlo trabajar desde el montículo.

Su hazaña más significativa en las Series Nacionales cubanas fue lanzar el único juego perfecto, este frente al equipo de Las Tunas el 22 de diciembre de 1999 en juego celebrado en el estadio “José Antonio Huelga” de la capital espirituana, con triunfo de 1 carrera por cero. Esa noche cuenta que su recta llegó a marcar 97 millas, lo que explica que la fuerte toletería tunera no pudiera llegar ni una sola vez a la primera base.

Maels Rodríguez nació el 15 de octubre de 1979 en Báez provincia de Villa Clara y entre sus record aún vigentes en la pelota cubana está en ser el único cubano de las serie nacionales en alcanzar las 100 millas en un juego (8/12/1999), el record de ponche para una temporada 263 en 178 entrada, en la serie XLI (2000-2001), completando su hazaña con la triple corona de picheo al ganar el promedio de limpias con 1,77 y en victoria con 15, fue el año de su consagración.

Ya no está en Cuba, juega triple A en los Estados Unidos, algunos dicen que lesionado en los últimos tiempos, en Cuba lo mencionan los aficionados, sus estadísticas en serie nacionales deben estar reconocidas.

Es la triste historia de la búsqueda de fama y dinero en el mejor beisbol del mundo la MLB (Grandes Ligas) pero allí para que un cubano debute tiene que renunciar a ser cubano, acogerse a la ley de Ajuste Cubano, para que le permitan cobrar lo que gana, aunque sea un dólar en ese beisbol, son las reglas de juego para con Cuba, en cualquier terreno, Cuba es el enemigo y los cubanos de este lado, los ciudadanos más vilipendiados del mundo. Este no será el paraíso pero es nuestro país y queremos hacerlo a nuestro modo, al menos estamos intentándolo.

Deporte

PERIODO REVOLUCIONARIO (1980-1991)


Con la urgencia de quien los vivió quiero hacer una excepción en las entrada de mi Blog para dar paso a un fragmento de una Monografía mayor que aborda la Cultura Cubana en este período medular de la Revolución que son los 80s, la época de los sueños, del voluntarismo burocrático y tecnócrata del CAME, que nos regaló el período más “próspero” de la Revolución Cubana, la etapa en que la intelectualidad cubana se desperezaba de aquel intento de planificar la cultura y hacerla una parte más del proceso proyectado y desproblematizado que comenzaba a rectificarse lentamente en medio de los procesos políticos nacionales e internacionales que se producían por estos años.

«… de las revoluciones se aprenden sobre todo cuando se puede

empezar a mirar el pasado y ver que no solo están repleta de cosa

maravillosas sino también de turbulencias, grandezas y miserias.

El problema a mi juicio consiste en saber con qué nos quedamos

¿Con las grandezas o con las miserias? ¿Nos mantendremos

fieles a la vocación de salvar las grandezas o renunciamos

aplastados por las miserias?»

Aurelio Alonso

Revista “Revolución y Cultura Nº 4, Pág. 19. La Habana/2000

Desde mediados de la década de los 70΄ se produjo el proceso de darle a la Revolución Cubana instituciones y base jurídica para su crecimiento y maduración. Surgieron los órganos del Poder Popular elegidos de modo piramidal y con ello con una soberanía limitada del votante (el pueblo) ya que únicamente elige a los delegados de base en cada circunscripción, propuestos por sus vecinos y teniendo en cuenta sus méritos revolucionarios; a partir de esa instancia se reducen los votantes, las Asambleas Municipales eligen a los candidatos a la Asamblea Provincial, siempre con listas cerradas, tanto aspirantes como cargos estos a su vez reciben una lista que incluye a las personas de “mérito, dirigentes del partido y/o el estado, oficiales de las FAR y el MINIT, funcionarios estatales, dirigentes de las organizaciones de masas, que formarían la Asamblea Nacional, que siempre tendría un 50 % de delegados elegidos en la base. Este órgano legislativo es el encargado de escoger el “Consejo de Estado” que a su vez escogería al Presidente de ese órgano que es al mismo tiempo Presidente del Consejo de Ministros, el gobierno.

En estas tres primeras décadas de la Revolución los líderes históricos de la Revolución, con Fidel Castro al frente, se mantuvieron dentro de estos mecanismos de poder; con ligeras variaciones, subidas y caídas de algunos “cuadros”, en un conservadurismo monolítico, complaciente y aletargador, para un pueblo que legitimó con su voto aquel “férreo sistema de poder”, muy similar al imperante en los países del campo socialista y la Unión Soviética.

La Constitución de 1976 fue una prueba más de la consolidación en el poder del liderazgo histórico a través de Partido Comunista de Cuba (PCC) que en el artículo 5 de la Carta Magna Cubana recibe el mandato de ser “ la fuerza dirigente superior de la sociedad y del estado” y para cumplir con ese mandato crea en esta década un poderoso mecanismo burocrático que en vez de dinamizar a la sociedad hacia la consecución de sus metas, la frena en un status similar al que se estaba cuestionando en los más antiguos regímenes socialistas de Europa del este.

La incorporación de Cuba al sistema de la Comunidad de Ayuda Mutua Económica (CAME) desde 1972, terminó con la utopía e intentos de poner en práctica una economía diversificada, autosuficiente y sostenible, capaz de satisfacer las necesidades del pueblo cubanos y en la década de los 80 se consolidaba el mecanismo de “división internacional socialista del trabajo”, un modo eufemístico de llamar en ese momento al esquema “mono productor y dependiente” que desde el siglo XIX conocía este país.

Una economía mono productora afectada por: el bloqueo económico de la potencia capitalista más poderosa del mundo, los Estados Unidos de América; la impericia e improvisación de sus conductores y los compromisos adquiridos por la “división socialista del trabajo” impuesta por la economía CAME; convirtieron a Cuba en una nación mucho más dependiente que antes de 1959. La producción azucarera ocupaba más de la mitad de las tierras productivas del país, que producía con un mecanizado equipamiento, casi todo dependiente de los países del este de Europa; con fertilizantes e insumos traídos de aquel mercado, que luego compraba la producción azucarera con precios adecuados. Pero el esquema mono productor se diversificó hacia otro renglón agrícola, los cítricos que en esta década eran cuidados y recogidos por los estudiantes de las escuelas de enseñanza secundaria y media que estaban instalados en los campos y que aportaban hasta un millón de toneladas de naranjas, toronjas, limones y otros cítricos para ese mercado. El tercer renglón exportable de la economía cubana de los 80 era la explotación de las minas de níquel del norte oriental, producto que se exportaba semielaborado con un alto por ciento de cobalto.

A cambio Cuba recibía alimentos, combustibles e insumos industriales para su precaria industria, a más de la importantísima ayuda militar y técnica que desde esos países nos llegó. La seguridad de los planes económicos cubanos dependía de la estabilidad de aquel sistema de “justo intercambio” que ya en esta década comenzaba a dar muestra de desgate e ineficiencia, provocado por factores internos de cada país y la constante y sorda “Guerra Fría” en la que se enfrentaban los países socialistas y las potencias imperialistas.

Para una economía doméstica racionalizada hasta en lo más mínimo y dependiente del estado en más del 90 %, la década de los 80 fue el mejor momento del socialismo cubano, en la que el consumo personal creció un 2,8 %, el social un 7, 1 % y el salario medio un 3 % como promedio. El pleno empleo era una realidad, aún a costa de la productividad y la calidad del mismo trabajo; la productividad creció un 5 % gracias básicamente a la mecanización de muchas labores productivas y en sentido general el pueblo vivía un estado de bienestar general, con la consolidación de las principales conquistas sociales de la revolución: salud y educación gratuitas, empleo garantizado, un sistema de seguridad social muy amplio; la construcción de viviendas, instituciones sociales y de servicios y un sin número de gratuidades asombrosas que hacían depender todo el crecimiento o iniciativa local , del estado central, dueño y distribuidor absoluto de estos beneficios.

La Revolución Cubana sacrificó la diversificación y armonización de su economía a la seguridad que le ofrecía su alianza con la Unión Soviética y el bloque CAME, obligada también por la agresividad real y creciente de los gobiernos de los Estados Unidos[1]

El saldo social en la década de los 80 es evidente y superior al desarrollo económico del país. Una nueva generación ha crecido en la Revolución y ha incorporado los logros sociales como derechos para todos; el estudio constituye la principal ocupación del cubano de esta época, sea joven, en edad escolar o adulto ya incorporado a la fuerza laboral, esto repercute en una sustancial mejoría ética, la calidad de vida y la identificación con las tareas sociales e internacionalistas de la Revolución.

La incorporación de la mujer a la vida social, laboral y científica es uno de los más relevantes logros de la época, que mantiene en cambio un perfil de prejuicios contra la religión, la diversidad sexual, de género y política, lo que hace aparecer una tendencia ética de doble moral que se extiende a otros temas dentro de la sociedad.

En lo concerniente a la fuerza productiva se evidencia un envejecimiento paulatino y creciente de la misma en los sectores productivos, en tanto crece el empleo en los servicios públicos, profesional y lo que es más preocupante en el sector de la administración, el entramado estatal, de las organizaciones políticas y de masas con su carga de funcionarios y cuadros, que no ha dejado de pesar en la fuerza laboral del país.

El área estatal emplea el 94 % de los trabajadores, factor predomínate desde la década del 60 con las nacionalizaciones, pero ahora mucho más alto por las prohibiciones al trabajo por cuenta propia en el sector de la comercialización de productos agrícolas, servicios y producciones privadas de finales de los 70. Coexiste un “mercado negro” que sangra la economía estatal socialista, vendiendo a mayores precios productos y servicios que satisfacen las necesidades no cubiertas por la vía legal-estatal.

En diciembre de 1980 se realiza el Segundo Congreso del PCC en el que se hizo un balance de la institucionalidad en marcha, haciendo énfasis en las tareas de la defensa, dadas las renovadas amenazas militares de los Estados Unidos hacia Cuba y por el impacto ideológico que tuvo sobre el pueblo cubano los sucesos de la embajada de Perú y la salida masiva de personas por el puerto de Mariel, autorizados por el estado cubano.

El Partido Comunista de Cuba, como organización política rectora de la ideología y en la práctica quien dirige el estado, se consolida en todas las estructuras de la sociedad. Es una organización selectiva que agrupa a la “vanguardia de la sociedad”. En esta década de los 80 se convierte en una poderosa estructura burocrática cuyo “monolitismo y formalismo” le llevó a perder contacto con la “realidad social”, comportándose en muchos casos como una organización “cerrada” que orienta a la sociedad, aunque muchas veces se divorcia de ella.[2]

Lo mismo ocurre con las organizaciones políticas y de masa que representan a los trabajadores, los estudiantes, las mujeres o a los vecinos de las cuadras, adoptan la misma estructura piramidal y formalista que hemos mencionado y se disuelven en la autocomplacencia inmovilista en la medida en que se baja a las bases, perdiendo el contacto real que caracterizó a la Revolución en sus primeros veinte años.[3]

En 1980 salieron de Cuba por el Mariel unas 125 000 personas y otros cientos a través de embajadas latinoamericanas y España. Muchos de ellos buscaban emigrar para tener un mejoramiento económico, pero la propaganda “oficial” los calificó a todos de “escoria”, fundiendo en un mismo grupo a lumpen y marginales, junto a personas honestas que solo querían reunirse con sus familiares o simplemente prosperar.

La crisis del Mariel deterioró mucho el puente de comunicación que se había abierto con el gobierno de Carter, pero la necesidad de encontrar una solución civilizada a la emigración ilegal que estimulaba el gobierno de los Estados Unidos con la criminal “Ley de Ajuste Cubano” de 1966, que daba ventajas excepcionales a todo cubano que llegara ilegal a los Estados Unidos, mientras obstaculizaban el flujo legal y seguro de emigrantes.

En diciembre de 1984 los gobiernos de Cuba y los Estados Unidos firmaron los Acuerdos Migratorios para una salida ordenada y segura de aquellos que querían hacerlo, acuerdo interrumpido en mayo de 1985 por el gobierno cubano por lo que consideraba una violación para la soberanía de Cuba, la salida al aire de una emisora desde los Estados Unidos que trasmitía propaganda política contra el estado revolucionario y nada menos que con el nombre de “Radio Martí”. Los acuerdos se reanudan en 1987

El flujo migratorio hacia los Estado Unidos en la década de los 80 fue de alrededor de 250 000 emigrantes y en toda la década no dejó de pesar sobre este asunto el rejuego político de los enemigos de la Revolución Cubana.

La Revolución Sandinista triunfante en 1979 encontró en la Revolución Cubana un apoyo incondicional y desinteresado desde todos los puntos de vista: ayuda económica, amplia y gratuita; formación de personal profesional y técnico en diversos sectores de la economía y la sociedad, especialmente en salud y educación; ayuda militar en la formación militar del nuevo ejército sandinista, que tuvo que enfrentar una agresión abierta desde el territorio de Honduras, apoyada por la CIA y el gobierno cómplice de ese país; entrega de alimentos y combustibles para el sostenimiento de la economía y la sociedad nicaragüense. Una colaboración muy comprometida durante más de diez años, para tratar de derrotar una guerra interna impuesta por los enemigos de la Revolución Sandinista. Todo ese apoyo desinteresado y costoso repercutió sobre la precaria economía cubana, hasta la derrota electoral del sandinismo en febrero de 1990.

Otro hecho político regional en el que tuvo protagonismo la Revolución Cubana fue el apoyo al gobierno establecido en la isla de Granada por Maurice Bishop y su partido “Nueva Joya”, agrupación de izquierda que derrocó a un régimen corrupto en su país y emprendió un programa de reformas que contó desde sus primeros momentos con el apoyo del gobierno de Cuba y con su habitual ayuda desinteresada y gratuita. Cuba apoyó al nuevo gobierno granadino en el desarrollo de infraestructura, formación de técnicos y profesionales, asistencia a la salud y la educación, además de asesoramiento militar para el nuevo ejército de la isla.

La más importante obra del gobierno de Maurice Bishop fue la construcción de un aeropuerto internacional en colaboración con compañías inglesas, mientras que por la parte cubana la empresa UNECA se encarga de la obra civil. El aeródromo era una necesidad para el desarrollo turístico del pequeño estado insular, pero el gobierno de los Estados Unidos y otros países de América Latina acusaron a Bishop de construir una base militar para aviones soviéticos y cubanos.

El 19 de octubre de 1983 una facción del partido “Nueva Joya” encabezada por Bernard Coard, depuso al líder granadino Maurice Bishop y posteriormente lo asesinó.

Se crea una situación tensa en la pequeña nación en la que un contingente de 700 colaboradores cubanos trabaja en la construcción del aeropuerto. El 25 de octubre se produce la intervención de las fuerzas armadas de los Estados Unidos con el pretexto de “proteger vidas de ciudadanos norteamericanos”. Los trabajadores civiles cubanos y la pequeña misión militar cubana recibieron la orientación de resistir la invasión, pero fueron sometidos por el poder de fuego de los invasores, con un saldo de 24 muertos, 59 heridos y 638 prisioneros. El incidente termina con la repatriación a Cuba de los muertos, heridos, prisioneros y personal diplomático cubano.

El episodio de Granada, constituyó un revés de la política internacional de la Revolución Cubana, les sorprendió el golpe de estado de los extremistas granadinos, quedaron expuestos ante el crimen cometido por estos y no pudieron apoyar a las fuerzas armadas de Granada frente a la invasión, pero se ordenó la resistencia de los trabajadores a la ocupación de sus campamentos, cuando lo más sensato hubiese sido mantenerse al margen de los acontecimientos, convirtiendo en una necesidad política el sacrificio de aquellos compatriotas.

Desde la década del 70 el gobierno de Cuba mantenía un contingente militar internacionalista en la república Popular de Angola, para garantizar su plena independencia frente a los intentos colonialistas del gobierno racista sudafricano y sus aliados las fuerzas de la Unión Nacional de Independencia Total de Angola (UNITA) aliada a los intereses colonialistas que sobreviven a la independencia proclamada por el Movimiento Para la Liberación de Angola (MPLA). Durante la década de los 80 se mantiene un fuerte contingente cubano que junto al ejército angolano mantiene la soberanía sobre casi todo el territorio de Angola.

Solo en el sur se mantiene un amplio territorio de más de 50 mil kilómetros cuadrados ocupados por la UNITA y apoyados por las fuerzas del ejército sudafricano desde 1982. Las fuerzas cubanas en Angola eran de unos 40 mil efectivos, garantes de la soberanía del país africano y asesores del Ejército Angolano (FAPLA).

En 1987 el gobierno angolano decide recuperar el territorio nacional en manos de la UNITA y emprende una ofensiva en el sudeste hacia las profundidades del territorio enemigo. Ante la ofensiva de las fuerzas angolanas, la UNITA no puede resistir sola y en su ayuda acuden las fuerzas armadas sudafricanas que penetran en suelo angolanos para impedir el avance de las FAPLA en agosto de 1987, conteniendo primero la ofensiva y pasando luego a una contraofensiva exitosa que acorraló a las mejores unidades de las FAPLA en el estratégico enclave de Cuito Cuanavale, a partir del 14 de octubre se completa el cerco a las unidades angolanas.

Ante la inminente derrota de las FAPLA y el peligro de una ofensiva general sobre Angola, el gobierno de este país le pide ayuda al gobierno cubano[4] para evitar la derrota de las fuerzas cercadas en Cuito Cuanavale, pedido que fue aceptado dada la presencia decisiva en esta ofensiva del ejército sudafricano.

Las primeras fuerzas cubanas llegaron a Cuito Cuanavale el 5 de diciembre y todas las fuerzas de las FAPLA junto a las cubanas quedaron bajo el mando del General de División Arnaldo Ochoa, veterano de la guerra de Ogadén en Etiopía y uno de los más capacitados jefes militares cubanos, que estaba al mando del Contingente Militar Cubano en Angola.

Posteriormente el General de División Leopoldo Cintra Frías es nombrado jefe de las fuerzas conjuntas angolano-cubana con el objetivo de frenar la ofensiva enemiga.

A modo de quitar presión al frente del sudeste, las fuerza cubanas desplegadas en Angola, acompañadas por los efectivos de la SWAPO[5] avanzan hacia el sur en dirección a Lubango, territorio que desde hacía ocho años estaba en poder de la UNITA y las fuerzas sudafricanas.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas exigió a Sudáfrica la retirada del territorio angolano para el 10 de diciembre de 1987, plazo que no cumplieron. Durante los dos primeros meses del año 1988 cubanos y angolanos repelieron una y otra vez las ofensivas enemigas, desgastando a las fuerzas sudafricanas y manteniendo un dominio aéreo que fue decisivo. El 23 de marzo el gobierno de Pretoria ordena a su ejército la retirada de Angola.

En el frente oeste los cubanos y la SWAPO avanzaron sobre Namibia, sin atacar a las fuerzas sudafricanas, para no afectar las negociaciones en curso desde el 9 de marzo de 1988. En junio de ese año la aviación cubana ataca la hidroeléctrica de Cunene, enclave estratégico para la economía sudafricana, ataque que presiona al régimen racista que termina su retirada de Angola el 1 de septiembre de 1988 y acepta la aplicación de la Resolución 435[6] el 1 de noviembre de 1988, lo que conllevó a la independencia de Namibia.

El 22 de diciembre de 1988 fueron firmados en Nueva York los acuerdos de paz para Angola, que prevé la salida del país de todas las fuerzas extranjeras, incluyendo a los cubanos que completó la salida de su contingente internacionalista el 25 de mayo de 1991.

La Misión Internacionalista Cubana en Angola se prolongó 15 años y 7 meses, en ese tiempo más de 380 mil soldados y oficiales pasaron por el país hermano; otros 50 mil colaboradores civiles dieron un impulso a la economía y a la sociedad angolana, colapsada por la guerra; miles de jóvenes de ese país estudiaron y estudian en Cuba y más de 2000 colaboradores cubanos perdieron su vida en tierras angolanas.

El costo económico para Cuba de esta Misión, nunca ha sido revelado, debe ser muy alto, por el enorme esfuerzo que hemos sabido se desplegó en tierras angolanas frente a fuerzas enemigas apoyadas y financiadas por fuerzas imperialistas empeñadas en someter a los angolanos.

Para los cubanos lo más conmovedor fue la “Operación Tributo” llevada a cabo el 7 de diciembre de 1989, después de haber recibido a los victoriosos soldados, fue el día de poder llorar de forma colectiva a todos los caídos a lo largo de estos años de misión combativa de los cubanos, no solo en Angola, sino también en Etiopia y otros parajes africanos que requirieron la ayuda cubana.

En cada poblado y municipio del país, el pueblo, junto a los veteranos y los familiares de los caídos rindieron tributo a quienes no murieron como mercenarios, sino como “héroes internacionalistas”, defendiendo causas justas. Se rompía el silencio y cada familia podía llorar públicamente a más de dos mil héroes caídos en combate, en su mayoría en Angola.

La década de los 80 se caracterizó por el proceso de desmantelamiento y derrumbe del Campo Socialista Europeo[7], que a lo largo de esta década dejó estupefacto a los sectores progresistas y de izquierdas de todo el mundo.

Los errores internos en las sociedades socialistas europeas; el estancamiento económico y social, la pérdida de liderazgo de los comunistas y la innegable penetración ideológica de las potencias capitalistas occidentales, que no escatimaron apoyo a las fuerzas anti socialistas. Todo eso se conjugó para desvanecer el sueño de una sociedad más justa, que aunque plagadas de defectos, eran utopías de equidad social, más logradas en unos que en otros, con muchos problemas sociales por resolver pero lastradas por una burocracia estatista que permeó al estado y al partido comunista; al final solo se ocupó de tratar de mantener el “poder” para una vanguardia que se convirtió en minoría privilegiada, conservadora y divorciada de sus bases.

La Unión Soviética no escapó a este fenómeno desestabilizador y con la llegada al poder de Mijail Gorbachov, comenzó un proceso de rectificación (perestroika) y de trasparencia (glasnost) que minó la autoridad del partido y del estado y fue factor atomizador del estado soviético, hasta hacerlo desaparecer, fragmentado y balcanizado, en un proceso traumático de “regreso al capitalismo”, liderado por los mismos “ex comunistas”, en la que tuvo mucho que ver la traición de la élite dirigente del Partido Comunista de la Unión Soviética.

El desmoronamiento del “socialismo real” de Europa Oriental provoca una crisis en las ideas progresistas de las izquierdas, tanto comunista como socialdemócrata , para dar paso a un neoliberalismo salvaje que se reparte el mundo surgido de esta era postcomunista. Tanto en los países capitalistas desarrollados como en la mayoría de las economías emergentes.

En América Latina los 80 se caracterizó por la paulatina desaparición de los regímenes militares que con el apoyo de los Estados Unidos en las décadas anteriores proliferaron y aplastaron a sangre y fuego todo intento de cambio progresista. Van emergiendo gobiernos representativos de poco poder, aplicadores de políticas neoliberales e incapaces de mejorar la situación social de las grandes mayorías.

La situación en Cuba en la segunda mitad de los 80 se hizo difícil, en primer lugar por su amplio despliegue militar en Angola, el apoyo a los sandinistas en su enfrentamiento con los “contra” con bases en Honduras y dinero de la CIA y el ya mencionado fiasco de Granada, todo esto junto a una revalorización de la política económica de la URSS y del grupo CAME con respecto a Cuba, lo que obliga al gobierno y al partido comunista cubano priorizar en su II Congreso la “rectificación de errores y tendencias negativas”, a modo de palear las dificultades que ya se presentaban y las que podían presentarse en un cambio de escenario como el que ya se estaba viviendo en los países socialistas de Europa.

La institucionalización en Cuba había creado un enorme aparato estatal y partidista que alejaba cada día más al poder de la opinión del pueblo y de los cambios que se producían en la sociedad cubana.

Los problemas en el campo Socialista no dejaron de alarmar a la dirección de la Revolución, en realidad hubo poca referencia oficial a lo que ocurría en aquellos países, pero a Cuba llegaban como “Caballos de Troya”, revistas y periódicos de esos países, principalmente de la Unión Soviética, que en un momento determinado fueron la vitrina propagandística del socialismo real, pero que poco a poco fueron convirtiéndose en propagadora de las noticias y reformas que ocurrían día a día.

Muy populares en esta época fueron las revistas soviéticas “Sputnik”, “Novedades de Moscú” y “Tiempos Nuevos”, que de la noche a la mañana pasaron a ser revistas muy leídas. Finalmente y en un cierre digno de mejor fin la dirección del gobierno decide prohibir la circulación de estas publicaciones en el país, pero la apertura estaba dada y eran otros los tiempos.

La “rectificación de errores y tendencias negativas” terminó convirtiéndose en una campaña más, que pocos entendían pero que sirvió de algún modo para contrarrestar lo que se veía venir.

El Partido y el estado se propuso “combatir y erradicar las deformaciones de la construcción del socialismo en Cuba, producto de una aplicación acrítica de un modelo en crisis: centralizado, burocratizado, voluntarista, alejado del pueblo y que aplica aquella vieja fórmula de los “ilustrados españoles” del siglo XVIII: “Todo para el pueblo, pero sin el pueblo”

En 1989 se produjo el más sonado caso de corrupción dentro de las filas de la Revolución. A mediados de ese año fueron detenidos y juzgados un grupo de altos oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, acusados de narcotraficantes, como cargo más grave, fueron condenados a muerte cuatro de ellos: Arnaldo Ochoa, Antonio de la Guardia, Jorge Martínez y Amado Padrón y a diferentes penas de prisión el resto de los acusados. Posteriormente fue destituido y juzgado el Ministro del Interior Juan Abrante, condenado a 20 años de prisión.[8]

La rectificación pretendía hacer frente a esos fenómenos, con “más socialismo”, revisar la estrategia de desarrollo económico y poner de nuevo al ser humano en el centro de la Revolución.

Pero estábamos demasiado atados a compromisos políticos, ideológicos, de lealtad partidista y más que nada económicos y ninguna medida fue más allá de la campaña, “faltó tiempo” dicen, faltó previsión.

“El llamado mundo “del socialismo real”, que desapareció entre 1989 y 1991, no era el contexto del socialismo en Cuba, sino una camisa de fuerza que lo aprisionaba”[9]

Los sucesos en la Unión Soviética sorprenden a la dirección política cubana y en menos de un año el país entró en el tristemente célebre “PERIODO ESPECIAL EN TIEMPO DE PAZ”


[1] Ver “Cuba problemas de la liberación, el socialismo y la democracia” en “En el horno de los 90”, Fernando Martínez Heredia. La Habana, 2005

[2] Ver “Desconexión, reinserción y socialismo” en “En el horno de los 90”, Fernando Martínez Heredia. La Habana, 2005

[3] Ídem

[4] 15 de noviembre de 1987

[5] Frente de Liberación Nacional de África del Suroeste (Namibia)

[6] La Resolución 435 de la ONU ordena a Sudáfrica a retirarse del África Sudoccidental, actual República de Namibia.

[7] Estaba formado por la Unión Soviética, Polonia, Bulgaria, Rumanía, Checoslovaquia, República Democrática Alemana y Hungría, aunque también existían otros dos estados socialistas: Yugoslavia y Albania, también desaparecido en esta ola de retorno al capitalismo.

[8] Para más información sobre estos hechos consultar el libro “Vindicación de Cuba” Editora Política. La Habana, 1989

[9] Fernando Martínez Heredia: “Algunas reflexiones” en “En el Horno de los 90” pág. 160. La Habana 2005

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