Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Octubre, 2012

ALICIA ALONSO, EL AVE FÉNIX


La noche de 29 de octubre una noticia colmo La Habana y al mundo de la danza, esa noche nuestra Alicia Alonso bailó de nuevo, a sus noventa años, unos pasos sencillos pero llenos de su reconocida maestría, esta es la sentida crónica de Miguel Barnet uno de los testigos de aquel “renacer” que es todo un símbolo para un pueblo que también se esfuerza por renacer de sus escombros.

Una vez más Alicia

Miguel Barnet

Yo no conozco los misterios de la técnica del ballet. Tampoco sé demasiado de coreografías o estilos danzarios; pero me gusta la danza porque es el lenguaje que nos hace ver la música en el cuerpo humano, ese instrumento insuperable que, como la voz, nos ha prodigado la naturaleza. Pero sí conozco algo de los misterios del arte, que son, en mi opinión, los más indescifrables misterios, y los más subyugantes. Uno de esos misterios tuvo lugar la noche del 29 de octubre en el Gran Teatro de la Habana. Con una coreografía sencilla, pero muy expresiva, nuestra Alicia Alonso salió al ruedo, que digo, al escenario, a demostrar que el arte no tiene edad y los artistas genuinos tampoco.

Intrépida, elegante y sensual, con boquilla en mano, hizo gala de su técnica y superó cualquier escollo imprevisto al bailar, con toda la belleza de su arte y la energía acumulada por los años, como si un resorte mágico la impulsara. El público que colmaba la sala García Lorca, sabía que estaba presenciando un acontecimiento único y reaccionó, como era de esperar, cuando ella se inclinó para saludarlo. No sé, no pude darme cuenta, en qué momento la ovación se aplacó; porque la emoción que nos embargó a los que tuvimos el privilegio de estar allí era demasiado abrumadora.

Alicia demostró una vez más lo inquebrantable de su espíritu, su inmarcesible sensibilidad y el amor por su arte, el que ella repartió en su juventud por el mundo y del que Cuba se blasona con orgullo. Decir que hay Alicia para rato, es un lugar común, que nada tiene que ver con su estatura. Ella es la encarnación de Terpsícore, está más allá de la historia, es sencillamente eterna.

Tomado del Periódico Granma digital, La Habana, 31/10/2012

Cultura

FORESTIER EN LA HABANA

Jean Claude Nicolás Forestier (1861-1930) es uno de los más importantes arquitectos paisajistas de la historia, tenía un sentido de la grandiosidad casi fanático y a sus proyectos de arquitectura escenográfica le debe París su perspectiva urbana del Arco de Triunfo de la Estrella, el ensanche de sus avenidas y bulevares y esa elegancia burguesa que nos hizo olvidar el París de Víctor Hugo, levantisco y popular, lleno de callejuelas sombreadas por sus edificios; pero no fue solo París: Barcelona, Lisboa, Buenos Aires y también La Habana contaron con sus consejos para hilvanar una ciudad grandilocuente, aséptica, donde el poderío burgués queda determinado por las grandes perspectivas centradas en los símbolos de poder del estado.

Nuestro Mussolini tropical, el presidente Gerardo Machado quería mostrar una Habana distinta a las naciones americanas que se reunirían en Cuba en 1929, incluyendo al presidente de los Estados Unidos, por eso trajo al prestigioso paisajista francés para convertir a La Habana, mulata y rumbera, en una dama elegante con un tufillo franchute con bulevares, grandes espacios y un monumental Capitolio que por supuesto era casi igual al de la capital de imperio.

La pieza principal del Plan de Obras Públicas de Machado fue el «Plan Director de la Habana», que tenía por finalidad enmendar la escenografía arquitectónica donde se desenvolvía la burguesía nacional. La ciudad abigarrada y desordenada crecía prácticamente sin orden, por ello el gobierno invita al famoso proyectista francés Forestier, quien vino con un competente equipo conformado por los arquitectos franceses, Eugene E. Beaudouin, Juan Labatut, Luis Heitzler, Theo Levan y M. Sorugue, a los que se unieron los cubanos Raúl Otero, Emilio Vasconcelo, Raúl Hermida, J.I. del Llano y los artistas Manuel Vega y Diego Guevara.

Forestier y su equipo dividen la obra en dos partes: la primera a largo plazo y resumida en el Plan Director de La Habana y la segunda, más inmediata y que incluye las obras que el gobierno de Machado priorizara para retocar la fachada de la capital: viales, áreas verdes, elementos de mobiliario urbano y algunas remodelaciones a edificios estatales.

El Plan de arquitecto francés se concretó en tres visitas que hizo a La Habana, la primera entre diciembre de 1925 y febrero de 1926, tiempo durante el cual estudió el plano general de la ciudad, proyectó el Paseo del Prado, el Parque de la Fraternidad, la Avenida del Puerto, la avenida de Las Misiones, el Parque El Maine, remodeló el Parque Central y dejó diseñado los bancos y farolas del Paseo del Prado.

Su segundo viaje fue entre agosto y diciembre de 1928, dedicado a terminar el Plan Director, proyectando además la continuación del Prado frente al Capitolio; la remodelación y construcción de avenidas y paseos en la ciudad; proyecta la escalinata de la universidad y la del Castillo del Príncipe, entre otras obras.

Su tercer y último viaje se produjo entre enero y marzo de 1930, proyecta los edificios públicos que rodearían al Capitolio y que no llegaron a construirse; el ensanche de la calle Teniente Rey y proyectos de mobiliario urbano y áreas verdes.

En cuanto al Plan Director de La Habana, mantiene los códigos eclécticos del Beaux-Arts francés, diseñando una ciudad monumental de grandes avenidas arboladas que permitieran la visión escenográfica de los grandes símbolos del estado: el Capitolio, Palacio Presidencial, Plaza Cívica, Universidad y otros edificios públicos.

Las características más importante de este Plan Director es la toma de la Loma de los Catalanes como centro rector de la urbe (donde está hoy emplazado el monumento a José Martí y el Consejo de Estado), cuando era un sitio yermo con una pequeña ermita en su cima. Desde este punto donde se levantaría la plaza cívica, nacerían avenidas radiales y diagonales que entrelazarían los diferentes barrios de La Habana.

El Plan Directos hace énfasis en las áreas verdes, valorando los tres elementos paisajísticos de la ciudad: la bahía, el litoral y la faja verde que acentuaría con la creación del Gran Parque del Almendares y del Gran Parque Nacional, establecidos como pulmones verdes de la ciudad.

Esa era La Habana que diseñó Forestier a instancia de Machado, La Habana que sobrevive a lo largo del bellísimo Paseo del Prado habanero, desde el Malecón hasta la estatua de La India, pasando frente al Capitolio, el Parque de la Fraternidad, el Parque Central, con sus farolas diseñadas por Forestier de las cuales muchas sobreviven, a pesar de las desidias, La Habana tradicional, buyanguera y tumultuosa que ahora, salpicada de “almendrones”[1] y bicitaxis, parece una postal para turistas nostálgicos


[1]Automóviles de la década de los 50 hacia atrás, un “museo rodante” que aún da servicio de taxi a los cubanos

Cultura

UN CARTEL QUE LE DIO LA VUELTA AL MUNDO


La Crisis de Octubre o Crisis del Caribe se produjo en los últimos días del mes de octubre de 1962, el estado cubano y el gobierno soviético había acordado instalar en Cuba cohetes nucleares de corto y mediano alcance en territorio de nuestro país como forma de poder contrarrestar los planes agresivos que el gobierno de los Estados Unidos organizaban y ponían en práctica contra Cuba. Aquella era una operación secreta y descubierta por los servicios secretos de los Estados Unidos, lo que trajo aparejado el decreto del Gobierno de los Estados Unidos de imponerle a Cuba un bloqueo naval e impedir la entrada y salida de naves marítimas desde Cuba.

Fueron días muy tensos, el mundo nunca estuvo más cerca de una guerra nuclear, la locura que pondría al hombre a vivir nuevamente en las cavernas, con un planeta colapsado y una humanidad al borde de la extinción.

Esa era la realidad de aquellos días de octubre de 1962, cuando cada hombre disponible en Cuba estaba en pie de guerra y hasta un niño como yo de apenas 11 años estaba consciente de la alternativa de “Patria o Muerte”.

Por esos días circuló en Cuba y se reprodujo por muchos países del mundo este cartel del diseñador Juan Ayús García, basado en una foto de Korda y que resumía la posición de un pueblo del que me siento parte y orgulloso

Cultura, Historia

CICLÓN EN CUBA


El emblemático parque “Céspedes” de Santiago de Cuba, tras el paso del huracán “Sandy”

En la cultura popular cubana el ciclón o huracán, es el fenómeno natural más común y destructivo; desde los primeros años de la conquista este fenómeno atmosférico fue motivo de temor de los habitantes de estas tierras, justamente el nombre huracán es un vocablo aborigen para nombrar estos monstruos de viento y agua que azotan con mucha frecuencia a las islas del Caribe y a los países costeros colindantes.

Eso ha pasado hace unas pocas horas, mi muy querida región oriental ha sido impactada por un fenómeno de este tipo, que ha dejado mucha destrucción en zonas densamente pobladas, impactado directamente a la ciudad de Santiago de Cuba, la segunda urbe del país y causando considerablemente en las provincias de Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, provocando la muerte de once personas y millonarias pérdidas que aún no han podido cuantificarse.

Para un país de economía precaria y una población humilde, el impacto a las viviendas ha sido devastador, aunque igual ha sido para la infraestructura social y económica de esta zona del país.

Para los que convivimos en Cuba, son momentos tristes, pero todo el país y el estado cubano están ya en función de restañar las heridas y seguir adelante, con esa voluntad que ha caracterizado siempre a nuestro pueblo.

¡Fuerza hermanos, estamos con ustedes, primero con el solidario abrazo de cubanos y luego poniendo el hombro para levantar juntos un hogar mejor!

Opinión

WILFREDO LAM, LA SÍNTESIS DE LO AFROCUBANO


Llega a Europa en 1938 y triunfó porque estaban dadas las condiciones de aceptación del “arte negro”, que era calificado por los surrealistas como «la materialización temática del instinto primitivo»[1]

Wilfredo Lam sintetiza la unidad de técnica, lenguajes y actitudes artísticas del ámbito internacional con las raíces afrocubanas y la comprensión estética de su herencia cultural caribeña.

Su obra es la representación plástica de lo que Alejo Carpentier llamó “lo real maravilloso” americano, asumiendo la síntesis de su acervo cultural a través de un diseño racionalista y la disolución de las formas originales para lograr otras nuevas.

En su obra se reafirma el ideal de lo bello desde la negritud, sin olvidar los aportes de la academia. «Retorna-en un campo imaginario- al estadio sincrético de la transculturación para fijarlo y reiterarlo en las posibilidades del sólido oficio y el dibujo preciso»[2]

En la década del 40 trabaja en Cuba, pinta “La Silla” (1941) e interactúa con los pintores modernos cubanos, conoce de las investigaciones de Fernando Ortiz, sobre las culturas afrocubanas, viaja a Haití observando allí la iconografía del Vudú e incorpora todas estas vivencias a su cuadro “La Jungla” (1943). Esta es la obra que marca un viraje en su carrera de pintor y su consagración internacional. Esta obra es considerada uno de los cien cuadros más importantes de la pintura contemporánea y está expuesto en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

El tema del cuadro queda descrito magistralmente por la periodista y crítica cubana Loló de la Torriente:

« Está allí, entre órganos genitales, el misterios del trópico y, complicándose entre bejucos y malas yerbas, aparece la caña de azúcar, la hoja del tabaco, los plátanos y los güiros convulsionados, completándose toda la riqueza vegetal, con las nalgas opulentas y los pechos nutridos…»[3]

A partir de “La Jungla” los cuadros de Wilfredo Lam se fueron enriqueciendo con nuevos signos y símbolos, en “Presente eterno” (1944) y “Márchense D΄Ylle” (1944) ya la población en más variada; “El canto de Osmosis” (1944), es más contrastante. En 1947 crea “Las nupcias” de un gran dramatismo poético y “Belial” con su atmósfera telúrica. Continúa con “Escalopendre” (1947), “La desposada de Kiriwina” y “Alafi incas” (1947) hasta llegar a una serie de obras monumentales.

«Continúa su ardua tarea de interpretar mitos como un poseído destinado a dar a conocer los herméticos tiros y leyendas africanas, prisioneros en América, ocultos en los mitos y religiones de este lado del mundo.

«Su colección de 1950 está dedicada a los misterios cósmicos de las religiones afrocubanas, interpretando como nadie la fuerza de este complejo ritual»[4]

«Lam optó por la fantasía del entorno vegetal, la sensibilidad criolla y los cuerpos y objetos simbólicos de procedencia africana hallados en Las Antillas…

«Con la obra de Lam, integrada al patrimonio nacional, el arte africano legítimo y lo que de él se naturalizó en el Nuevo Mundo, reaparece modificado por métodos y visiones elaborados en Europa, expresando aspectos de la cultura donde nació y vivió. Ese universalismo suyo nos lo muestra como pintor, grabador, ceramista o escultor imposible de restringir a clasificaciones demasiados territoriales. Su quehacer es cubano, caribeño, europeo, africano»[5]


[1] Citado por Toni Piñeras en “Lam inédito”

[2] Lam inédito. Toni Piñeras, per. Granma, 21/2/1991

[3] Imagen en dos tiempos. Loló de la Torriente. La Habana, 1982

[4]Ídem

[5] Lam inédito. Toni Piñeras, per. Granma, 21/2/1991

Cultura

RITA LONGA, VOLUMEN Y MOVIMIENTO


En 1932 expone por primera vez la escultora cubana Rita Longa Arostegui (1912-2000), la muestra se produce en los salones del Lyceum en el que la muchacha expone su obra, “Diana” en yeso patinado. Ese mismo año crea su obra “Sed”, en yeso y madera, airosa cabeza femenina inclinada hacia atrás que con su cuello tenso y esbelto, quiebra las convenciones escultóricas del momento. Una tercera obra “Triángulo” (1936) en yeso patinado, hermosa y trasgresora, la confirma como una escultora de valía.

La década del 40 reafirma los méritos artísticos de Rita Longa que hace múltiple escultura de vanguardia en la que predomina la figura femenina. Son obras estilizadas, de sencillez y resumen de líneas que la hace reconocibles y populares.

Son famosas sus esculturas de Santa Rita de Casia (1943), los célebres “Venaditos” (1947) en la avenida 26 de La Habana, frente al Parque Zoológico y cuyo título verdadero es “Grupo Familiar”, La Virgen de Cuatro Camino (1948), las Musas del Teatro Pairet (1950), la “Ballerina”(1952) de Tropicana y “Forma, espacio y Luz” (1953), en la fachada del Museo de Bellas Artes en La Habana, entre otras.

A las escultura de Rita la crítica le ha reconocido gracia y elegancia, donde la poesía emana del ritmo de la estilización, delo juego de las proporciones y los volúmenes, en los claroscuros y la luz que están en los contornos, superficies y oquedades.

Al triunfo de la Revolución Cubana, Rita Longa se incorpora plenamente a las transformaciones sociales que se realizan en el país destacándose por su obra monumentaria ambiental y su colaboración en equipos interdisciplinarios. Se incorpora al Taller Guamá inspirado por Celia Sánchez, para crear objetos ornamentales para centros turísticos de nueva creación. En este taller modeló las 25 figuras de aborígenes cubanos emplazadas en el centro Turístico Guamá, en la ciénaga de Zapata, conocido como la Aldea Taína (1964).

Rita Longa es la impulsora de la escultura ambiental, incorporada al entorno, creando ella misma un grupo importante de estas obras, de los sesenta, además del ya mencionado conjunto de la ciénaga de Zapata, elaboró el monumento de la comunidad Ben Tré (1968), provincia de Mayabeque, obra elaborada en piedra para homenajear al pueblo vietnamita.

Rita fue una de las animadoras del movimiento escultórico ambientalista que se desarrolló en la ciudad de Las Tunas desde finales de la década del 70, emplazando en esta ciudad la hermosa “Fuente de Las Antillas” (1977) y exponiendo muchas de sus obras de salón en la Galería Taller de esa ciudad.

En 1980 se crea la Comisión para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria (CODEMA), presidida por Rita Longa como rectora de la ubicación de esculturas en el entramado urbano y paisajístico.

Sus últimas obras monumentarias fueron, “La leyenda de Canimao” (1995), en Matanzas y la “Clepsidra” (1997) en el Hotel Habana Libre.

Auque confesó no tener una obra preferida expresó, “(…) la que más me gusta es la que estoy haciendo, pero los venados del Zoológico tienen algo particular: son muchas las generaciones que la han visto, que se han retratado junto a ellos y eso los marcas”[1]

En 1995 recibió el Premio nacional de Artes Plásticas, cuando le preguntaron el secreto de su popularidad, respondió: “Las personas conocen mi obra porque la están viendo desde hace más de 60 años y esa es la única razón que doy a mi popularidad. Es el tiempo, la reiteración, lo que impone la obra de un artista. No importa si se recuerda su nombre o no. El trabajo es lo que queda”[2]

Rita fue una incesante creadora, siempre contemporánea, siempre vital, reconocida por especialista y por su pueblo que admira y conoce sus obras por lo que no es fortuito el reconocimiento que ha recibido en el año de su centenario.


[1]“Rita Longa, vive en el paisaje” Toni Piñeras, en Per. Granma 30/5/2000

[2] Ídem

Cultura

EL HIMNO NACIONAL CUBANO


El día 20 de octubre los nacidos en esta isla celebramos el Día de la Cultura Cubana, por el significativo hecho de que hace 144 años en esa fecha se entonó por primera vez el Himno Nacional de Cuba en el momento en que entraban a la ciudad de Bayamo las fuerzas de Carlos Manuel de Céspedes.

Entre aquellos hombres estaba el abogado bayamés Francisco Figueredo, autor de la música y la letra de nuestro Himno Nacional, conocido en principio como «La Bayamesa» y que ha servido de canto alentador para los cubanos, estén donde estén, porque evocan pasajes maravillosos de una determinación de ser libres y de morir, si es preciso por alcanzar y conservar la libertad.

Es un himno de combate cantado como al galope de un caballo conformado por seis estrofas o cuartetas de veinticuatro versos, que transgreden el molde clásico de la redondilla. El autor se sirve de la polimetría, prescindiendo de estructuras métricas cerradas y de la rima tradicional.

En las seis estrofas relaciona versos sueltos o libres (1’ y 4’) con los 2’ y 3’ de rima consonante. Coinciden fonéticamente: orgullosa/gloriosa; sumido/sonido; tirano/cubano; ido/sonido; caídos/vencidos; estampido/sonido.

La quinta estrofa vincula la consonancia descrita con la rima interna, dada la coincidencia fonética de sonidos en el interior de la estrofa. Estos son: huestes/triunfantes/valientes.

Los versos encabalgados en la segunda y tercera estrofas, comunican contención, ofreciendo intensidad de las emociones en su continuidad.

Al combate corred, bayameses,
que la patria os contempla orgullosa.
No temáis una muerte gloriosa,
que morir por la Patria es vivir.

En cadenas vivir, es vivir
en afrenta y oprobio sumido.
Del clarín escuchad el sonido.
¡A las armas valientes corred!

No temáis; los feroces iberos
son cobardes cual todo tirano
no resiste al brazo cubano
para siempre su imperio cayó.

Cuba libre; ya España murió
su poder y orgullo do es ido
¡Del clarín escuchad el sonido,
a las armas valientes corred!

Contemplad nuestras huestes triunfantes
contempladlos a ellos caídos,
por cobardes huyeron vencidos
por valientes supimos triunfar.

¡Cuba libre! Podemos gritar
del cañón al terrible estampido
¡Del clarín escuchad el sonido,
a las armas valientes corred!

Como ven el himno original tenía seis estrofa, pero la costumbre y el uso durante la primera contienda cubana por su independencia conocida como “Guerra de los Diez Años” (1868-1878) hizo que se cantaran las dos primera estrofas (marcadas en rojo) y que fueran estas las que conformen hoy la letra de nuestro Himno Nacional.

Por cierto con esta estructura de dos estrofa ya aceptada por la tradición popular de los cubanos, la publicó José Martí en el periódico Patria a manera de divulgarlo en la emigración revolucionaria cubana que se aprestaba a continuar la guerra por la independencia de Cuba.

Cultura

CABEZA DE BRONCE DE JOSÉ MARTÍ DE JUAN JOSÉ SICRE


La escultura vive también momentos de cambios en el mundo, pero en Cuba estos fueron casi imperceptibles. Juan José Sicre (Matanzas 1898-Estados Unidos 1974) es el primero de los escultores cubanos de este período, tanto por la belleza de sus piezas, como por su talento y magisterio. Con él se inicia la vanguardia escultórica cubana tanto por sus temas, como por la incorporación de concepciones contemporáneas.

Su primera formación es en la Academia Villate y posteriormente en San Alejandro, ambas en La Habana. Entre 1920 y 1922 estudia en la Academia San Fernando de Madrid, luego se traslada a París donde estudia en el estudio de la Grande Chaimiere.

En 1926 realiza su primera exposición personal en la Societé-Amerique Latine, en París y desde 1927 ocupa una plaza en la Academia de San Alejandro en La Habana, que ejercerá por más de diez años. En Cuba expone por primera vez en la Asociación de Pintores y Escultores de La Habana.

Entre las piezas expuesta está la “Cabeza de José Martí”, universalmente conocida por la inclinación de su vista y el destaque de su gran frente. Esta es una pieza elaborada en París, durante sus años de estudio. Adquirida por el Museo Nacional de Cuba hoy forma parte de la colección del Museo Casa Natal de José Martí donde se muestra en su vestíbulo, pero que el reprodujo y obsequió a diversas instituciones cubanas y extranjeras.

En 1930 Sicre gana el concurso para crear el monumento al “Soldado Invasor” en Mantua, obra que inaugura una forma cubana de interpretar el monumento; otra obras suyas fueron el “Víctor Hugo” (1937) en un parque del Vedado; las metopa del Capitolio Nacional (1929) e innumerables monumentos funerarios y bustos de patricios cubanos.

Ganó un concurso internacional para erigir un monumento a Eugenio María de Hostos en República Dominicana. En 1939 ganó el concurso para el Monumento a José Martí parte del cual, incluyendo la escultura monumentaria en mármol del Apóstol, fueron incluidos en la Plaza de la República[1].

En 1940 expone en la Universidad de La Habana, participa en la exposición “300 años de Arte Cubano”.

Sicre es un escultor imprescindible en el arte cubano, sus obras y su impronta como maestro consolidaron a la escultura cubana en una época en que se pensaba primero en un escultor extranjero cuando se iba a levantar algún monumento en la isla.


[1] Hoy Plaza de la Revolución José Martí en La Habana.

Cultura

ANTONIO GATTORNO, OTRO ACERCAMIENTO AL TEMA CAMPESINO


Antonio Gattorno Águila (1904-1980) es otro de los pintores cubanos innovadores que hacen de la sencillez y la simplificación, su razón de cambio. Estudio en San Alejandro con Leopoldo Romañach, a los dieciséis años va a Europa.

Estuvo en París, pero a diferencia de los jóvenes pintores cubanos su aprendizaje no se nutre solo con las vanguardias, su obra se sigue nutriendo con la academia de la cual no logra desprenderse, conservando un sello de buen dibujo y colorido hermoso herencia de la luz de su isla tropical.

Regresa a Cuba en 1927 y vive en la barriada de Pogolotti, municipio Marianao, en La Habana. Su pintura de tránsito entre la academia y la vanguardia no deja de impresionar a sus contemporáneos. Sus temas en esta época se mueven en el ambiente rural con tendencia al folklorismo tropical, incursionando también en el retrato. A finales de la década del 30 se radica en los Estados Unidos y abandona esta línea de trabajo sobre temas campesinos, para acogerse al surrealismo con fuerte influencia de Salvador Dalí, a quien había conocido durante su estancia en Francia.

Sin categoría

HAY FIDEL PARA RATO


Alex Castro Soto del Valle, fotógrafo

En la ciudad de Guantánamo se muestra por estos días la exposición de fotografía de Alex Castros Soto del Valle, uno de los hijos del líder de la Revolución, Fidel Castro, con imágenes de su padre desde la íntima cotidianidad de su hogar y sus actividades diarias. Les traigo este reportaje de mi admirada Yisel Reyes Laffita, porque nos da oportunidad de acercarnos a alguien que está muy cerca del líder histórico de la Revolución Cubana y desmiente los “rumores”, siempre los rumores, sobre su estado de salud, creo que Fidel se ganó no solo el respeto de todos nosotros, sino  el derecho a su intimidad y al disfrute de su vejez junto a sus hijos y nietos.

Por: Yisel Reyes Laffita

“El Comandante está bien, exhibe buen estado de salud, cumple sus actividades diarias, hace ejercicios, lee y se mantiene bien, aseguró ayer Alex Castro Soto del Valle, en la inauguración de la exposición fotográfica El rostro de la historia.

Montada en los bajos de la Plaza de la Revolución Mariana Grajales la exposición El rostro de la historia cuenta con 17 fotografías en blanco y negro, seleccionadas por el artista, dedicada al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, por su 86 cumpleaños.

Retratos que enfocan el rostro, con un realce de luces y sombras, acertado contraste con gran valor artístico en su composición, es la muestra fotográfica que trae a Guantánamo Alex Castro Soto del Valle.

El artista trata de mostrar a su progenitor desde su intimidad, su forma de pensar y de comunicarse con las personas. Las imágenes reflejan la sabiduría y elocuencia que irradian las miradas, expresiones, gestualidad…

“Estas instantáneas fueron concebidas durante su trabajo, es decir en una visita, dando una entrevista, reunido con alguna persona, ninguna fue posada o intencional, porque la esencia es demostrar que a pesar de ser el líder, el Comandante de la Revolución es un ser humano que tiene necesidades, deseos…”, declaró Alex Castro, presente en la muestra.

Realizadas entre el año 2010 y hasta la actualidad, la expo contó en su inauguración con un gran público, atraído por las imágenes que logró congelar el artista, quien se sintió muy satisfecho por la acogida de la muestra, expresión del amor del pueblo por su Comandante en Jefe.

“No sabía que tenía tantos seguidores en Guantánamo, bueno yo no, es él quien lo tiene, a mi me toca por herencia”, afirmó entre risas el graduado en Ingeniería Electroquímica, que sucumbiera ante el encanto de la imagen, primero como camarógrafo de la televisión cubana, y ahora desde la posibilidad de aprender haciendo en la fotografía, con una visible sensibilidad para este arte.

Esta es la segunda oportunidad que se muestra la factura en territorio cubano, la primera, fue en conjunto con el artista italiano Franco Aziznaris, que exhibió 20 pinturas, en la Casa del Alba Cultural, en La Habana, también con la vida del líder como tema.

Cultura
chatroulette chatrandom

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda