Virgilio Piñeras, cien años
Hace pocos día[1] la intelectualidad cubana celebró el centenario de Virgilio Piñeras (1912-1979) un hombre de letras y de “armas tomar”, rebelde e irreverente, luchando con sus miedos y propuesto a mostrarnos a los cubanos todos, el cómo somos y donde están nuestras fealdades. No lo acusemos de pesimista, su mundo, más allá de las leyenda y de la chismografía de barrio, quedó retratado en su teatro, increíble y nuestro, donde lo grotesco y absurdo remarca antivalores de su tiempo, de nuestro tiempo.”Aire Frío”, “Electra Garrigó”, “Jesús”, su poesía y el imaginero de su vida lo mantienen vivo entre nosotros, aún cuando el “machismo” de los años setenta lo condenó al ostracismo, por homoxesual y por vivir “no acorde a los principios de la moral socialista”
Mi homenaje es este poema que hago mío cada día de la vida y me enorgullezco de ser un coterráneo y de compartir muchos valores y dolores con este “Leo” legítimo que supo imponerse a su tiempo y quedarnar en nuestra cultura:
Isla
Se me ha anunciado
Que a las siete y seis minutos de la tarde
Me convertiré en isla,
Isla como suelen ser las islas.
Mis piernas se irán haciendo tierra y mar,
Y poco a poco, igual que un andante chopiniano,
Empezarán a salirme árboles en los brazos,
Rosas en los ojos y arena en el pecho.
En la boca las palabras morirán
Para que el viento en su deseo pueda ulular.
Después, tendido como suelen hacer las islas,
Miraré fijamente el horizonte,
Veré salir el sol, la luna,
Y lejos ya de la inquietud,
Diré muy bajito
¿Así que era verdad?
[1]4 de agosto de 1912
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