Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Julio, 2012

Sibelis Veranes Morell, Campeona Olímpica de judo, 70 Kg en Sydney 2000


Sibelis Veranes Morell nació en Santiago de Cuba el 5 de febrero de 1975, se inició desde muy niña en el deporte que la encumbraría a nivel mundial.

En 1999 ganó la medalla de oro en el campeonato del Mundo en Birmingham, Inglaterra y en los Juegos Universitarios de palma de Mallorca, España.

Formó parte de la escuadra cubana a la XXVII Olimpiada en Sydney donde combatió cuatro veces, primero con la alemana Ivonne Wansart a quien venció por ippon, su segunda salida fue frente a la estadounidense Sandra Bacher derrotada por yuko, en semifinales su combate fue con la coreana Min Sun Cho, campeona olímpica de Atlanta y doble campeona mundial (1933 y 1995) a quien dejó en el camino por koka y la final frente a la británica Kate Howey a quien le ganó por wazari.

Deporte

Mario Kindelán Mesa, bicampeón olímpico de boxeo (67 Kg)


Nació en Palma Soriano, Santiago de Cuba el 13 de agosto de 1971 donde comienza sus primeros pasos en el pugilismo en el prestigioso Gimnasio Los Olmos, cantera de numeroso campeones mundiales y olímpicos. Un tiempo después la familia se radica en Holguín, donde se convierte en un ídolo locales por su brillante trayectoria atlética.

Era un boxeador universal, capaz de pelear bien en las tres distancias, aunque por su velocidad de piernas prefería la larga y la media.

En los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia celebró cuatro peleas, en la primera venció al boxeador de Tailandia, Wianguiest Phonget por puntos 14-8; la segunda fue con Tigkran Ouzlian de Grecia, en pelea detenida por el árbitro en el cuarto asalto por superioridad del cubano. En las semifinales se las vio con el ruso Alexandr Maletin, un veterano que dominaba las cortas distancias y al que Kindelán derrotó 27-15, imponiendo su velocidad de piernas y su técnica impecable. Por el oro se enfrento al ucraniano Andriv Kotelnik derrotado fácilmente 14-4. Era su primer título olímpico.

A las olimpiadas de Atenas llegó como favorito de su peso y no hizo quedar mal a sus seguidores, esta vez fueron cinco los combates en busca de la medalla dorada, abriendo con el nigeriano Ahmed Sadiq vencido por RSC; el pakistaní Ali Shah cayó por puntos 24-9. En cuartos de final enfrentó al peligroso azerí Roshvan Husevnov, venciéndolo 23-11, las semifinales fueron con el ruso Murat Khrachev derrotado 20-10 y la final con el representante de Gran Bretaña, Amir Khan vencido por puntos 30-22. Su segunda medalla de oro olímpica con 32 años, lo que significaba que no podía aspirar a una tercera corona por límite de edad.

Otros lauros alcanzados por este disciplinado y querido boxeador cubano fueron los Campeonatos del Mundo de, Houston, Texas (1999), Belfast, Irlanda del Norte (2001) y Bangkok, Tailandia (2003). Dos veces campeón panamericano y una vez centroamericano.

Deporte

Guillermo Ridondeaux Ortiz, dos veces campeón olímpico de boxeo (54 Kg)


Este gran boxeador santiaguero nació el 30 de septiembre de 1980, llega a la preselección nacional en 1998, después de tomar parte en el Torneo Nacional Playa Girón donde logró medalla de bronce, un año después repite esta medalla, pero a partir de este momento eslabonó una cadena de 142 victorias en los 54 Kg.

Serán los Juegos Olímpicos de Sydney en el año 2000 el torneo de su consagración, en la primera pelea enfrentó al representante de Túnez, Moez Zemzemi, al que derrotó por fuera de combate; ya más seguro sale a su segundo pleito frente al japonés Kasumasa Tsujimoto venciéndolo por RSC en el tercero; en cuartos de finales buscando una medalla enfrenta al turco Agasi Agaguloglu a quien se impone por votación 14-5; en semifinales lo esperaba el representante de los Estados Unidos, Clarence Vinson vencido por punto 18-6.

El combate por la medalla de oro en los 54 Kg fue frente al ruso Raimkul Malakhbekov, un veterano que lo superaba en alcance, pero no en técnica y coraje y a quien venció 18-12, inobjetablemente ¡Campeón Olímpico! Ese mismo día cumplía 20 años.

En las XVIV Olimpiadas de Atenas celebradas en el 2004 volvió a brillar el Rigo de Santiago de Cuba venciendo de forma sucesiva al chino Liu Yua(21-7), al paquistaní Mehar Ullah (RSC) y ya por medallas al ruso Guennady Kovalev por votación de 20-5; en semifinales enfrentó al uzbeco Bahodirion Sooltonov por votación 27-13 y cerrar su periplo olímpico frente al tailandés Petchkoom vencido 22-13. Era su segunda corona olímpica.

Otros grandes éxitos suyo en el boxeo amateur fueron las coronas mundiales de Belfast, Irlanda del Norte en el 2001 y Mianyang, 2005, además de campeonatos panamericanos y centroamericano.

En plenitud de forma decide probar suerte en el boxeo profesional, por lo cual tuvo que emigrar de Cuba, porque en Cuba está abolido toda forma del deporte rentado. Junto otros campeones cubanos, prueban suerte y espero que su calidad se imponga. Buena suerte campeón.

Deporte

Cuba en los Juegos Olímpicos de Sydney


La XXVII Olimpiada se celebró en la ciudad australiana de Sydney en el año 2000 a la que Cuba acudió con la más numerosa delegación que haya presentado en citas olímpicas: 239 atletas encabezados por su abanderados el bicampeón olímpico de boxeo Félix Savón que iba a sus terceros juegos en busca de su tercera corona bajo los cinco aros.

Fueron unos juegos muy bien organizados, desarrollados en una fecha un tanto inusual por celebrarse en el hemisferio sur del planeta y en el que los cubanos tuvimos que madrugar mucho para vivir los grandes momentos de los juegos, por el uso horario.

Al cierre de los juegos, Cuba alcanzó 29 medallas, 11 de oro, 11 de plata y 7 de bronce, la segunda mayor cosecha de preseas después de Barcelona-92.

Las medallas de oro de Cuba fueron a los pechos de los boxeadores, Félix Savón, por tercera vez consecutiva; Guillermo Rigondeaux, Jorge Gutiérrez y Mario Kindelán; el equipo femenino de voleibol, coronado también por tercera vez consecutiva; Anier García e Ivan Pedroso en atletismo; en judo Legna Verdecia y Sibelis Veranes; en lucha grecoromana Filiberto Azcuy que ganaba su segunda medalla de oro olímpica y en taekwondo, Ángel Balodia, completaba el medallero.

Las medallas de plata de Cuba fueron para el equipo de Beisbol, Lázaro Rivas y Juan Luis Marén en lucha greco romana y Yoel Romero en lucha libre; Javier Sotomayor y Joel García en atletismo; en canotaje, Leidi Frank Balceiro en C-1 y IBrahim Rojas y Leovaldo Perera en C-2; dos en judo, Driulis González y Daima Beltrán y una en taekwondo femenino ganada por Urbia Meléndez.

Las siete medallas de bronce fueron a los pechos de Osleidis Menéndez y el relevo 4 x 100 mts masculinos; Maikro Romero y Diogenes Luna en boxeo; el equipo de espada masculino, Manolo Poulot en judo y Alexis Rodríguez en lucha libre.

Deporte

Jorge Ricardo Masetti: el Comandante Segundo


El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 trajo a las costas de la isla a muchos valiosos latinoamericanos y personas de otras partes del mundo sorprendidos y expectantes de los cambios vertiginosos que un grupo de jóvenes habían traído a la “isla privada” de la mafia y la oligarquía estadounidense.

El asombro parte de la radical postura de aquellos jóvenes rebeldes dispuestos a cumplir las promesas que habían hecho a todo un pueblo, aunque tuvieran que enfrentarse a uno de los grupos oligárquicos más poderoso de América Latina, fieles aliados de los poderosos yanquis, que como en ningún otro lugar del mundo enseñoreaban, como si de verdad esta isla larga y flaca fuera su patio trasero.

Uno de aquellos talentosos jóvenes que llegó entre nosotros en esos primeros días fue el periodista argentino Jorge Ricardo Masetti (1929-1964), quien ya había estado en Cuba en 1957 como corresponsal con el objetivo de entrevistar al líder de la Revolución, Fidel Castro, en la mismísima Sierra Maestra.

En 1959 volvió a Cuba, enamorado y convencido, para vivir los sueños fundacionales de los primeros años y entre nosotros creó la Agencia Prensa Latina, por encargo de la Revolución, con el objetivo de desafiar el cerco desinformativo de las agencias de noticias de Estados Unidos y sus aliados, para difundir la verdad de Cuba en todo el mundo.

Luego este joven argentino abrazó los sueños románticos de “hacer la Revolución”, con los mismos métodos que la habían llevado al triunfo en Cuba y se preparó militarmente en la isla, con un puñado de guerrilleros y fue el Comandante Segundo de una utopía argentina que se perdió en las montañas de Salta y dejó una leyenda.

Se necesitará tiempo y distancia para que la Historia entienda este sacrificio, como el de tantos otros que vieron la solución a los problemas de sus pueblos en la exportación de un modelo de revolución, romántica y auténtica, como si cada respuesta no estuviera en sus propias circunstancias.

A Masetti el respeto por el altruismo de la entrega, en un mundo cada vez más egoísta.

Opinión, Política

Los secreto de un arriero


Mirando viejos recortes de periódicos encontré esta hermosa crónica de una bella guantanamera que ha encontrado su espacio en el periodismo y la cultura cubana a base de talento y sensibilidad, empezaba entonces a reportar para el periódico Juventud Rebelde, que más tarde dirigiría, buscando en sus raíces la autenticidad del oficio. Yo extraño esta faceta de ella y la traigo ahora complementando perfectamente la entrada anterior sobre los arrieros montañeses cubanos. Que sea este un homenaje a ella y a nuestra “patro chica” común, sede de las celebraciones por el 59 aniversario del Asalto al Moncada

Arleem Rodríguez Derivet

En las lomas de Monre Ruz, amanece de una manera hermosa que dudo poder describirla. En los días fríos casi hasta media mañana persiste una agradable neblina y la humedad pone gotas de brillo en el césped recortado sobre las flores silvestres y hasta en la faz del campesino.

Es en la agradable hora en que el sol comienza a dispersas sus rayos por el monte, cuando junto al mugido de las vacas en ordeño y mil cantos de pájaros al unísono, se siente venir en la distancia la inconfundible tropa del arriero.

Para el campesino de la zona, la melodía de los cencerros es lo que el claxon de un auto conocido para el hombre de la ciudad. Aún sin verlo sabe quién conduce a los mulos y comenta con los hijos o la mujer que le ayuda y a veces hasta con el animal que acaricia:

“Esa es el arria de Fulano…” y le aseguro amigo lector que eso como en muchas cosas el guajiro nunca se equivoca.

Apenas unos minutos después pasa frente al portón de la finca la caravana de once mulos (el arria la componen doce, pero dos son de monta y se alternan las jornadas) cargados de mercancías y como buscando los caminos espinados y difíciles de las húmedas montañas con olor a cafeto maduro que aún se resisten al paso de la técnica automotriz.

El forastero que los ha visto venir se interesa por la suerte del arriero cuando ve llegar solos a los mulos y acaso el que está más cerca diga:

“No se asuste compay, que ellos no se pierden, para eso está el mulo guía, sí, es el que va delante, le sigue el contraguía, luego el tercio, el cuarto y así hasta el último que llaman el mulo de pie. El guía conoce tan bien el camino que cuando llega al lugar donde el arriero acostumbra a detenerse, de allí no se mueve hasta que no llega su…

¿Dueño?

“¡Qué va! Casi nunca el arriero es el dueño del arria compay, eso es así desde el capitalismo, ¿o usted no sabe que un mulo valía más que una persona? Si digo yo, porque entonces la gente no valía un kilo, ¿no? Pero los mulos, vaya usted a ver que los buenos costaban entre 160 y 200 pesos cada uno y piense que el que tenía plata pa΄ comprar un arria no tenía necesidad de arriarlo… ¿o sí?

En eso se arrima a la charla Borrel Duliepe, 52 años y 14 de arriero.

“Yo no fui arriero antes de la Revolución, pero hay que ver que la vida entonces no era fácil. Había que levantarse a las tres de la mañana a recoger los mulos en el potero y llevarlos a la casa para echarle maíz y aparejarlos y luego a buscar la mercancía que a veces estaba a más de 20 kilómetros pa΄ después volver a recorrer más o menos lo mismo ya cargados.

“Cuando los ríos crecían había que descargar y esperar que bajara la corriente y vaya usted a ver el arriero y los mulos pasar hambre y frío. Y todo para ganar al caso 90 pesos el mejor de los meses y había que darle el 75 por ciento al dueño del arria.

“Pero hay cosas más bonitas que hablar de los mulos. Cuando dicen que alguien trabaja como ellos, no se equivocan. Cada mulo soporta 200 libras y no hay quien lo sustituya en el tránsito a la montaña. Por eso yo digo que por mucho tiempo habrá que contar con ellos pa΄ sacar las riquezas del monte.

Dice Borrel que el arriero llega a querer a los mulos como si fueran su familia. No es raro, pues con ellos para la mayor parte del día y en ellos descarga sus monólogos de viajante solitario. El animal por su parte, responde con igual prueba de afecto ante sus voces, esperando siempre a su guía donde siempre lo ha sentido detenerse.

Los arrieros dan a sus mulos unas 60 libras de yerba, maíz o pienso cada día y les hacen sus aparejos de junco para que no se dañen con la carga. Le acomodan la tajarría, que es el adorno de la cola, la cincha y el tapacete que es una lona para protegerle la piel. Para la tajarría y la jáquima tejen sus mujeres unas motas de estambre o de otros hilos que embellecen la presencia del animal y los distinguen.

De todo esto y más entera Borrel al forastero antes de seguir camino. Le ha dicho que los mulos hacen como promedio un kilómetro en 20 minutos si van sueltos y mucho más si van atados, que los cencerros se cierran cuando va sin carga el arria y entonces suena solo el del mulo de pie, pues si algún otro sale del grupo este se detiene y así sabe el arriero que le falta un miembro a su tropa.

También le ha contado que la vida del arriero es muy distinta hoy día. Que las granjas estatales pagan muy bien, que están vinculados y pertenecen a una asociación campesina. Que ya no hay que recorrer tanto camino porque hay mucha carretera por esta zona y que durante las zafras ellos ganan libremente hasta 200 pesos y más después de pagar al dueño del arria el 50 por ciento.

Lo demás se lo cuenta el vecino cuando Borrel y su arria son una mancha cadenciosa en la distancia.

“Toda su familia es de Haití. Ellos emigraron para Cuba y él –aunque nació aquí- tendría 12 años cuando volvió definitivamente. Tres hermanos suyos murieron cuando encalló la lancha en que venían.

“El ha trabajado mucho toda su vida y ahora es feliz. Tiene una casa en Guantánamo y los cuatro hijos estudian. El mayor terminó el pre y ahora está concluyendo la técnica en veterinaria; las hembras del medio están becadas, la chiquita en la primaria y él hizo el sexto grado con la Revolución”

Nota: El recorte no tiene fecha pero es de la década de los 80

Costumbres, Cultura

Los arrieros de la sierra


Foto de Armando Contreras Tamayo

Los arrieros son una reminiscencia de las montañas cubanas, en las provincia de Granma has tenido la feliz idea de reunir desde hace varios años a los hacedores de este oficio de montaña, necesario y actual pese a los cambios que la tecnología introduce en esas apartadas comarcas cubanas.

Un arriero es alguien más que un hombre conduciendo una fila de mulos por las lomas escabrosas de la geografía cubana, llevando y trayendo los frutos de la tierra o lo que de necesario puedan dar otros lugares lejanos a estas benditas montañas nuestras, de clima benigno y saludable vivir, cuando el guajiro es dueño y puede hacer producir sus tierras.

Un arriero es su canto alegre para ahuyentar la soledad de los senderos; el sonido de los cencerros de sus mulos, fuertes y empecinados, capaces de llevar mucho peso, pero negados al maltrato físico.

Los chiflidos del arriero animando el arria, alegran a la gente de las tierras altas, porque viene o va el fruto de su trabajo en manos de un amigo.

Cuánto tiempo lleva la tradición de arria recorriendo la Sierra Maestra, el macizo Sagua-Baracoa, Guamuaya o tantos otros parajes de altura y belleza, ¿dos o tres siglos?, tal vez con la conquista y la falta de caminos se hicieron necesarias estas filas de mulos pintorescos y armoniosos, llevados de la rienda por un guía, un hombre compenetrado con sus animales, dicharachero, y silbante que es parte de la identidad de estas montañas.

Por eso es de saludar el proyecto sociocultural “Encuentro de Arrieros y Fabulaciones Serranas” organizado por el Museo Municipal de Buey Arriba, en plena Sierra Maestra y que desde el 2003 reúne a los arrieros e investigadores de la cultura popular para compartir experiencias sobre oralidad y costumbres del oficio, sus aportes a la conservación de la naturaleza, la fabulación popular y temas relativos al cuidado de los mulos en las montañas.

Ellos recibieron el Premio del Centro Regional para la Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de América Latina (CRESPAL) con sede en Perú.

Costumbres, Cultura

María Mantilla Miyares



María Mantilla Miyares es una jovencita muy ligada a la vida de nuestro José Martí, muchos historiadores afirman que en realidad era una hija carnal del Apóstol, concebida en un momento de pasión con la cubana Carmen Miyares, emigrada en Nueva York y esposa de Manuel Mantilla.

Real o no, lo cierto es que a Martí le tocó vivir los hermosos momentos de la pubertad de la bella jovencita y bajo su tutela paternal trató de moldear en ella a la persona ideal que su inteligente magisterio quería por ciudadano de su país soñado.

Baste leer las cartas dirigida a ella en 1895 cuando parte rumbo a Cuba a incorporarse a la guerra por la independencia de Cuba, estas cartas no pueden verse solo como correspondencia íntima y personal, sino como un ideario pedagógico, un modo de cómo él quiere que sea esta jovencita, que no dicta mucho de los paradigmas que cada padre quiere para sus hijos:

“¿Qué has hecho desde que te dejé? Entre niños y enfermos y las primeras visitas habrás tenido poco tiempo en los primeros días; pero ya estarás tranquila, cuidando mucho a tu madre tan buena, y tratando de valer tanto como quien más valga, que es cosa que en la mayor pobreza se puede obtener, con la receta que yo tengo para todo, que es saber más que los demás, vivir humildemente, y tener la compasión y la paciencia que los demás no tienen.-A mi vuelta sabré si me has querido, por la música útil y fina que hayas aprendido para entonces: música que exprese y sienta, no hueca y aparatosa: música en que se vea un pueblo, o todo un hombre, y hombre nuevo y superior. Para la gente común, un poco de música común, porque es un pecado en este mundo tener la cabeza un poco más alta que la de los demás, y hay que hablar la lengua de todos, aunque sea ruin, para que no hagan pagar demasiado cara la superioridad.- Pero para uno, en su interior, en la libertad de su casa, lo puro y lo alto.-” [1]

El celo de padre que se sale en este reclamo hermoso y dolorido:

“Estás lejos, entusiasmada con los héroes de colorín del teatro, y olvidada de nosotros los héroes verdaderos de la vida, los que padecemos por los demás, y queremos que los hombres sean mejores de lo que son. Malo es vestir de saco viejo, y de sombrero de castor: cualquier tenor bribón, con un do en la garganta, le ocupa los pensamientos a una señorita, con tal que lleve calzas lilas y jubón azul, y sombrero de plumas.-Ya ves que estoy celoso, y que me tienes que contentar. Es que por el aire, que lleva y trae almas, no me han llegado las cartas que esperaba recibir de ti.-Le hablé de ti en el camino a una guajirita que sabe leer letra de pluma: a una huérfana de nueve años:-ahora le llevo de regalo un libro: se lo llevo en tu nombre.-Haz tú como yo: has algo bueno cada día en nombre.”[2]

La inquietud de la ausencia ante la edad y la hermosura de la muchacha, lo llevan a estas hermosas reflexiones que no pierden vigencia con el tiempo:

“¿Piensa en la verdad del mundo, en saber, en querer, en saber, para poder querer,- querer con la voluntad, y querer con el cariño? ¿Se sienta, amorosa, junto a su madre triste? ¿Se prepara a la vida, al trabajo virtuoso e independiente de la vida, para ser igual o superior a los que vengan luego, cuando sea mujer, a hablarle de amores,-a llevársela a lo desconocido, o a la desgracia, con el engaño de unas cuantas palabras simpáticas, o de una figura simpática? ¿Piensa en el trabajo, libre y virtuoso, para que la deseen los hombres buenos, para que la respeten los malos, y para no tener que vender la libertad de su corazón y su hermosura por la mesa y por el vestido? Eso es lo que las mujeres esclavas,-esclavas por su ignorancia y su incapacidad de valerse,-llaman en el mundo “amor”. Es grande, amor; pero no es eso. Yo amo a mi hijita. Quien no la ame así no la ama. Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento, y respeto. ¿En qué piensa mí hijita? ¿Piensa en mí?”[3]

Su concepción del mundo y de la vida, su modo de apegarse a la sencillez de la vida como elemento mayor de grandeza, eso trata de trasmitirlo en este párrafo para su María:

“Es hermoso, asomarse a un colgadizo, y ver vivir el mundo: verlo nacer, crecer, cambiar, mejorar, y aprender en esa majestad continua el gusto de la verdad, y el desdén de la riqueza y le soberbia a que se sacrifica; y lo sacrifica todo, la gente inferior e inútil. Es como la elegancia, mi María, que está en el buen gusto, y no el costo. La elegancia del vestido,-la grande y verdadera, -está en la altivez y fortaleza del alma. Un alma honrada, inteligente y libre, da al cuerpo más elegancia, y más poderío a le mujer, que las modas más ricas de las tiendas. Mucha tiende, poca alma. Quien tiene mucho adentro, necesite poco afuera. Quien lleve mucho afuera, tiene poco adentro, y quiere disimular lo poco. Quien siente su belleza, la belleza interior, no busca afuere belleza prestada: se sabe hermosa, y la belleza echa luz. Procurará mostrarse alegre, y agradable a los ojos, porque es deber humano causar placer en vez de pena, y quien conoce la belleza la respeta y cuida en los demás y en sí. Pero no pondrá en un jarrón de China un jazmín: pondrá el jazmín, solo y ligero, en un cristal de agua clara. Esa es la elegancia verdadera: que el vaso no sea más que la flor. Y ese naturalidad, y verdadero modo de vivir, con piedad pare los vanos y pomposos (…)”[4]


[1]José Martí, Obras Completas Tomo XX, pág. 212-213

[2] Ídem pág. 214

[3] Ídem, pág. 216

[4] Ídem, pág. 219

José Martí

Socialismo, Martí



La manía de encasillar a los hombres no es algo que hayamos inventado con la modernidad, aunque se ha ido acentuando en la medida que decimos, es bueno, es malo, de izquierda, de derecha, humanista, egoísta, solidario y tanta otras etiquetas que lo que hacen es atentar contra la diversidad espiritual de la gente y poner a prueba la tolerancia que es a mi entender una de las mayores cualidades, diríamos hoy valores de los seres humanos

Martí no escapó de la etiquetas y muchas le vienen al dedo, sin que las otras le queden pequeña. A mí no me hace falta que sea socialista, si en realidad nos va más que bien que esté a nuestro lado en la construcción del socialismo; no me hace falta que haya jugado algún deporte, cuando en realidad es uno de los más agudos críticos del deporte mercantilizado de su época, pero que repercute en la nuestra, aquello de comparar los grandes espectáculos del “sport” de su tiempo, con los circos romanos y a los deportistas con gladiadores, no va muy lejos en lo que pasa hoy en el deporte moderno.

Que hay con aquello de ponerse del lado de los pobres, aunque respetó a los que hicieron fortuna con su trabajo y consideró que el trabajo es la gran fuente de riqueza del ser humano, ¿eso le suena a algo?, pues sí, el era así, lo que ocurre que los enemigos de la Cuba “nueva” (si “nueva”, aunque humilde) no hayan como acomodarlo a sus intereses sino es por aquello de la libertad etiquetada que vamos a desmontar alguna vez.

Pienso que tenemos una deuda con Martí, el respeto a la libertad, al pensamiento ajeno aunque no lo compartamos, y la libre circulación de las ideas para que en la confrontación de ella nazcan las más viables. La libertad responsable que no es el chancleteo marginal en la búsqueda de manchas para sobredimensionarlas (“El sol tiene manchas, los desagradecido hablan de las manchas, lo agradecidos de la luz”), esa es una idea martiana la luz, la que ilumina y mata y la libertad como sol del hombre.

Esa es una asignatura pendiente entre nosotros, en un pueblo sin analfabetos, con una cultura general amplia, con un buen número de profesionales, ¿por qué seguir tomando decisiones por consenso de las vanguardias? ¿Por qué seguir presentarnos documentos elaborados para que los aprobemos y le cambiemos, una letra aquí y un verbo allá? ¿Qué somos una República o un campamento?

Acuarela de Kamil Guillaume

José Martí

Filiberto Azcuy Aguilera, dos veces campeón olímpico en lucha grecoromana (74 Kg y 69 Kg)


Filiberto Azcuy Aguilera nació en Florida, provincia de Camagüey el 13 de octubre de 1972 y comenzó a mostrar sus habilidades para la lucha desde muy joven. Integró el equipo cubano que compitió en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata-1995, y obtuvo el oro.

Es el más destacado luchador cubano de todos los tiempos, más si se tiene en cuenta los constantes cambios de peso desde los 74 a 69, de estos a 76, para terminar nuevamente en 74, algo que influye mucho en el rendimiento de un atleta.

En los XXVI Juegos Olímpicos de Atlanta no tuvo un sorteo fácil por lo que tuvo siempre fuerte rivales frente a él. El primer combate fue con el kazajo Baiseyov (9-1), luego fue el luchador Morgan de los Estados Unidos (10-1) y en cuarto de final venció al húngaro Berzizca (6-3).

En semifinales lo esperaba el campeón olímpico de Barcelona-92 el ruso Mnataskan Iskandarian a quien derrotó 5-4. Por el oro se enfrentó al atleta de Finlandia Marko Asell, un eléctrico que le dio un gran combate hasta caer vencido 4-3.

En Sydney compitió en la división de los 69 Kg y repitió su oro olímpico frente al japonés Katsuhiko Nagata (10-0), actuación extraordinaria, matizada por sus cinco victorias donde solo en dos combates le marcaron puntos técnicos, el primero frente a un atleta de Rumanía y en cuartos de finales frente al sudcoreano Sang Pil Song.

En diciembre de 2001 se corona en el Campeonato Mundial de Petras, Grecia ganando los 69 Kg frente al ruso Alexei Glouchkov.

En el 2007 fue reconocido por la Federación Internacional de Luchas Asociadas (FINA) que lo nombró miembro del Salón de la FAMA, único latinoamericano que ostenta esa categoría.

Deporte
chatroulette chatrandom