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Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Julio, 2012

José Martí, Fidel Castro y el 26 de Julio



En la tradición revolucionaria cubana de los últimos cincuenta años se ha hecho una cita obligada el vincular las ideas de José Martí a los acontecimientos del asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953.

Esto no es una manera para legitimar la acción por el grupo de jóvenes que encabezado por Fidel Castro y Abel Santamaría, sino la verdad histórica de que aquellos muchachos se inspiraron en el legado ético político del Apóstol de la independencia de Cuba.

Ese año 1953 se celebraba en toda Cuba el centenario del nacimiento de José Martí y a esos homenajes se unió el espurio régimen que había llegado un año ante al poder por un golpe de estado encaminado a cortar la creciente popular en pleno crecimiento y que amenazaba con llevar al poder a un gobierno de bases democráticas y populares.

Fulgencio Batista, un soldado devenido en figura clave de la oligarquía nacional y de los poderes extranjeros, encabezados por Estados Unidos, interrumpía la continuidad de la democracia representativa en Cuba y dejaba sin efecto la Constitución del 40, un proyecto de país engañosamente escamoteado a las masas y convertido en letra muerta por la fuerza de las armas del ejército constitucional y la complicidad de los privilegiados del país.

Ante ese atropello a los derechos y el intento por aplastar las aspiraciones populares, respondió un grupo de jóvenes cubanos, sin vínculos con la política tradicional o la militancia de oposición del momento, era la “generación del centenario”, de vocación martiana, formados en los sueños inconclusos de su pueblo.

Ellos fueron al cuartel Moncada, dispuestos a iniciar una Revolución que rompiera con todos los compromisos humillantes de los intereses sociales de las fuerzas políticas dominantes, dispuestos a hacer realidad el pensamiento del Apóstol, de “con todos y para el bien de todos”, que encierra más izquierda que muchos largos manifiestos, para tratar de enrumbar al pueblo cubano por un camino de conquistas de derechos y de cumplimientos de sueños pospuestos, comenzando por el más importante de todos, poner todas las fuerzas de la sociedad al servicio de los anhelos populares , bajo la guía de Fidel y las ideas claras de José Martí que fue a no dudarlo, el inspirador de aquella arremetida viril que cambió el curso de la historia de Cuba.

Ese legado no envejece, se renueva y renace, con la capacidad que solo tienen los pueblos de hacer nacer lo nuevo en el suelo abonado del ejemplo de sus padres.

Historia, José Martí

Con todos y para el bien de todos


En el proceso de formación del pensamiento revolucionario cubano ha existido una articulación armónica de las ideas de los más preclaros pensadores de la isla, José Martí tiene como base las concepciones de cubanía que le llegan de hombres como Félix Varela, José María Heredia y José de la Luz y Caballero, entre otros; lo que unido a un pensamiento liberal y democrático que conoce de la tradición occidental de la cual es deudor, va conformando una posición democrática revolucionaria, que en su caso, lo lleva a una radicalización antiimperialista frente a las posiciones expansionistas de los Estados Unidos, una identificación de sus raíces con la América Latina y la necesidad unitaria de esta para enfrentar los nuevos retos que le imponía el desarrollo del capitalismo a fines del siglo XIX por la ambiciones de la oligarquía norteamericana.

El pensamiento social martiano se desarrolla a fines del siglo decimonónico, cuando de forma impetuosa y peligrosa para los pueblos se desarrolla en los Estados Unidos la fase superior del capitalismo, el imperialismo; ese estadío capitalista en el que las poderosas fuerzas de la oligarquía rebasan el marco de lo nacional para expandirse por las naciones de menor desarrollo para subordinarlas a su modo de producción, bien como mercado de sus productos, fuente de materia primas o sitios de expansión geopolítica.

En medio de este complejo proceso vive José Martí, estudioso de los fenómenos sociales que se desarrollan en la rica nación del norte y signado por una misión liberadora que le ha dado sentido a su vida.

Mucho antes de que maduraran en Cuba las simientes del marxismo ya José Martí había definido una manera de pensar novedosa y autóctona, partiendo del principio de construir una sociedad “con todos y para el bien de todos”, para lo cual creó un Partido(Partido Revolucionario Cubano), que tenía como misión no solo luchar por la independencia de Cuba y Puerto Rico, sino también crear una república de hermandad, en la que necesariamente la sociedad tenía que cambiar para cumplir ese reclamo de igualdad del que José Martí se hizo eco.

Junto a esto el Apóstol, basado en su experiencia, sagacidad política y conocimiento de la sociedad norteamericana, intuyó que en esa desmedida ambición de la oligarquía yanqui había un peligro que podía evitarse con la unidad de los países de América Latina, esa que él llamó Nuestra América.

Tras su muerte en Dos Ríos y la salida de la metrópoli española en 1899 se inicia la intervención norteamericana en Cuba y posteriormente se proclama la República, entidad que nacía conculcada por las condicionantes neocolonialistas que le impuso la Enmienda Platt. En ese ambiente social las ideas de Martí comienzan a arraigarse y difundirse entre los cubanos, venciendo una tendencia oficialista de las clases dominantes, que pretenden presentarlo como un mártir de la independencia, de vida sacrificada y destacada labor literaria; todo esto era verdad pero José Martí era mucho más que eso, el verdadero sentido ideológico de su vida no se había materializado en aquella república y es por ello que las nuevas generaciones de cubanos y su vanguardia lo asumen en su intento por lograr el cumplimiento de sus sueños.

Este ideario martiano completado con su ética humanista y su pedagogía avanzada y social se fortalece al ser retomada por la generación de los años veinte del siglo anterior, jóvenes que como Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena o Juan Marinello, entre otros, abrazan el marxismo como ideología social para luchar por los cambios que necesitaba la nación cubana, enriquecidos de modo consciente y creciente con la ideología martiana.

Ellos fueron la base de la continuidad del pensamiento social cubano que entronca con la Generación del Centenario del Apóstol, encabezada por Fidel Castro y Abel Santamaría, martianos de corazón y conocedores de las teorías marxistas.

Estos jóvenes de la generación del centenario[1] fueron los que organizaron el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba, para dar inicio a las transformaciones que necesitaba aquella república desigual y segundona, lo que organizaron el Movimiento 26 de Julio[2] y lideraron la insurrección popular que barrió no solo a la dictadura sino a todos los males de la sociedad cubana.

La Revolución Cubana, triunfante en 1959, auténtica y con una amplia base popular se radicalizó en los primeros años de la década de los 60 en medio de la confrontación abierta contra la oligarquía del país y los intereses de Estados Unidos, su basamento martiano vino a unirse a las ideas marxistas y las circunstancias determinaron compromisos y posiciones pero sin perder el rumbo social, en constante perfeccionamiento en su búsqueda incesante por la plena igualdad humana.

Martí tiene mucho que decirnos aún, el perfeccionamiento de instituciones y el fortalecimiento de las bases económicas de la nación cubana tiene que pasar por el pleno disfrute de todos los derechos del ciudadano, de modo que nuestras instituciones no sean una parte del engranaje burocrático que nos creamos y ahora nos frena, deben ser contrapartes reales y garantes del poder de las mayorías, eso es también pensamiento martiano.


[1]Porque se da a conocer en el año 1953 cuando se conmemoraba el centenario del natalicio de José Martí

[2] Organización política de la Revolución Cubana de tendencia nacionalista y popular que nucleó a todos los sectores que querían cambiar el régimen de Fulgencio Batista

José Martí, Opinión, Política

El socialismo, otra vuelta a José Martí


“Las reformas que nos convenga al cuerpo”

José Martí

Hace ya un tiempo alguien me escribía y trataba de dar otra interpretación a las ideas que sobre el socialismo había expresado José Martí y entresacando de entre sus crónicas de Nueva York, escrita para el periódico “La Nación” de Buenos Aires, trataba de darle un giro a su modo de entender las ideas socialistas, tan abundantes y contradictorias en su época, que le permitieron un rico arsenal de conclusiones y análisis que aún hoy conservan la frescura de lo novedoso.

Recuerdo el fragmento que me envío aquel amigo, como prueba de negación socialista en José Martí, lo subrayo, pero lo completo con la idea completa del párrafo, eso lo hace más entendible:

“¿Y la federación de obreros que está agregándose la de agricultores, y es toda de norteamericanos socialistas? ¿Y la misión del rico Huntington, el monje episcopal, que vive entre los pobres, como el ruso Tolstoi, y les ha abierto club, donde vayan a hablar, en conversación absolutamente libre, sobre los modos de sacarle los cimientos al orden social de hoy, y ponerle otros más seguros, sin que se venga abajo la casa? Lo que queremos, dicen, es resolver nuestros problemas con remedios nuestros. Cada pueblo se cura conforme a su naturaleza, que pide diversos grados de la medicina, según falte este u otro factor en el mal, o medicina diferente. Ni Saint-Simon, ni Karl Marx, ni Marlo, ni Bakunin. Las reformas que nos vengan al cuerpo” [1]

Creo que los gobiernos populares de América Latina[2] de hoy se están ateniendo a esta idea que Martí intuye en el hervidero de pensamientos que era la sociedad norteamericana de finales del siglo XIX, la búsqueda de soluciones propias para problemas propios, teniendo en cuenta sus problemáticas sociales pero bebiendo en el caudal histórico de la humanidad que le precede.

“Asimilarse lo útil es tan juicioso, como insensato imitar a ciega”…[3] Así abre el párrafo siguiente siguiendo la descripción del pensamiento socialista que está presente en los Estados Unidos y que a él le interesa presentar a la intelectualidad de América Latina, para cerrar su crónica con su opinión personal donde deja bien en claro que la libertad y el trabajo debe ser los dos elementos fundamentales que mancomunado haga la prosperidad de los seres humanos:

“Y vienen a ser estas mesas de fin de año como una tribuna de la nación: donde se oye con igual gusto al adinerado henchido y al reformador fogoso, porque con ambos se prueba el hábito de pensar en alta voz, y de tener al aire libre las ideas, que a menos que no resulte hecho de miasma el hombre, ha de bastar, en lucha igual, para irlo poniendo, de peldaño en peldaño, donde no tenga, para vivir en casa limpia, que salir por el mundo alquilando el lomo o devorando semejantes. Trabajar es lo verdadero, y decir sin miedo lo que se piensa: he ahí las dos raíces.”[4]


[1]José Martí, Obras Completas, t. XII, pág. 378

[2] Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Brasil

[3] Ídem

[4] Ídem pág. 379

José Martí, Opinión

Cuba ante la epidemia de VIH/SIDA


El sol no se puede tapar con un dedo, hacerlo es ignorar el mundo que nos rodea y en el que convivimos con un ecosistemas donde virus y microorganismos de todo tipo conviven con nosotros, es por eso que siguiendo esas sabias palabras de José Martí que proclama que “la mejor medicina es la que previene”, las autoridades cubanas desde hace más de cincuenta años pusieron énfasis fundamental en enseñar a la población cubana a cuidar su salud, a crear una red de salud, que los “desagradecido” pretenden exaltar sus “manchas” y hacer de los cubanos unos de los pueblos mejor protegido contra enfermedades trasmisibles, con un sistema de vacunación gratuita que desde el vientre materno cuida y apoya la vida como bien más preciado, ¿estaré haciendo política por pregonar lo que son para nosotros verdades obvias?, si es así que sea política de sano orgullo de haber crecido en este pequeño país, donde más de un problema no se debe a nuestra voluntad, sino a políticas hostiles y criminales del Goliat prepotente que nos tocó por vecino.

Hace unos días[1] sesionó en Washington la XIX Conferencia Internacional sobre el SIDA a la cual pudieron asistir científicos cubanos[2] y mostraron que en este delicado tema de salud la isla muestra importantes avances y que si no son aún mayores es debido básicamente por la “débil percepción de riesgo” que una población sana y protegida tiene sobre el problema, para la mayoría de los cubanos el sida es un problema que le puede pasar a “otro” y si la “ruleta rusa” de la falta de protección a la hora del sexo, que es la principal causa de trasmisión del VIH en nuestro país le trae una infección vienen los grandes problemas éticos morales, que no son del estado sino de la sociedad que tiende al rechazo, la discriminación y el aislamiento para estos ciudadanos, que no son distintos sino que siguen siendo nuestros padres, madres, hijos, compañeros de trabajo, de militancia o nuestra pareja, a los que el VIH enfermó.

No somos invulnerables, somos la mayor creación de la naturaleza. Podemos vivir intensamente el mundo, pero sin jugarnos en el “rueda de la imprudencia” el futuro.

El doctor Jorge Pérez[3], a quien todos los cubanos conocemos por su incesante batalla contra el sida, por su modo comunicativo y directo de prevenir y alertar, dijo en la Conferencia que el VIH disminuyó en algunos países y áreas del mundo específicas, entre ellos Cuba, pero que una solución definitiva de la pandemia había que buscarla mancomunadamente por la comunidad científica, los sistemas de salud y la responsabilidad de los seres humanos.

En una intervención que hicieron los doctores Jorge Pérez y María Isela Lantero[4] explicaron los resultados del programa llevado a cabo en Cuba que le ha permitido mantener un bajo índice de prevalencia, con una tendencia a la disminución.

Explicaron que los científicos cubanos trabajan en dos proyectos vacunales contra la enfermedad con esperanzadores resultados, que el sistema de salud cubano eliminó la trasmisión materno-infantil del VIH y mantiene bajo control la trasmisión de VIH a través de la sangre, por transfusiones o mal manejo de derivado de la sangre.

Que todo el que lo necesite recibe de forma gratuita la terapia antirretroviral[5], con un seguimiento constantes de los enfermos y que al cierre del 2011 se mantienen vivas el 90 % de las personas que iniciaron terapia antirretroviral en el 2005.

Esos son los logros de Cuba, el país que está constantemente bajo la lupa de los “medios de tergiversación”, que nunca dicen nada objetivo de Cuba sin agregar un “ sí pero…”


[1]Del 22 al 27 de julio de 2012

[2] En ocasiones el gobierno de Estados Unidos niega visas a científicos e intelectuales cubanos para participar en este tipo de encuentros que se desarrollan en su territorio

[3] Director del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK)

[4] Directora del programa VIH/sida del Ministerio de Salud Pública de Cuba

[5] Los retrovirales se producen en Cuba gracias al apoyo de organizaciones internacionales y en particular por el Fondo Global de Lucha contra el VIH/sida

Opinión, Política

Fernando Ortiz y lo cubano


Como si fuese una Biblia de cubanía siempre vuelvo a Fernando Ortiz cada vez que me pierdo con una reacción de cubano, una forma de ser o pasan cosas explicables solo dentro del ámbito de lo “real maravilloso”[1], no importa si esto ocurre en la política, en las costumbres o en cualquier otra esfera de la sociedad, el cubano solo es explicable con esa óptica de Don Fernando, que debe estar por ahí, en el cielo o en el limbo de los orichas[2] con una sonrisita socarrona recordándonos aquellos de: ¡Yo lo dije!

“La verdadera Historia de Cuba es la historia de sus intrincadísimas transculturaciones. Primero la transculturación del indio paleolítico al neolítico y la desaparición de este por no acomodarse al impacto de la nueva cultura castellana.

“Después la transculturación de una corriente incesante de inmigrantes blancos. Españoles, pero de distintas culturas y ya ellos mismos desgarrados, como entonces se decía, de las sociedades ibéricas peninsulares y trasplantados a un Nuevo Mundo, que para ellos fue todo nuevo de naturaleza y de humanidad, donde tenían a su vez que reajustarse a un nuevo sincretismo de culturas. Al mismo tiempo la transculturación de una continua chorrera humana de negros africanos, de razas y culturas diversas, procedentes de todas las comarcas costeñas de África, desde el Senegal, por Guinea, Congo y Angola en el Atlántico, hasta las de Mozambique en la contracosta oriental de aquel continente. Todos ellos arrancados de sus núcleos sociales originarios y con sus culturas destrozadas, oprimidas bajo el peso de las culturas aquí imperantes, como las cañas de azúcar son molidas entre masas de los trapiches. Y todavía más culturas inmigrantes, en oleadas esporádicas o en manaderos continuos, siempre fluyentes e influyentes y de las más varias oriundades: indios continentales, judíos, lusitanos, anglosajones, franceses, norteamericanos y hasta amarillos mongoloides de Macao, cantón y otras regiones del que fue Celeste Imperio. Y cada inmigrante como un desarraigado de su tierra nativa en doble trance de desajuste y de reajuste, de desculturación o exoculturación y de aculturación o inculturación y al fin, de síntesis de Transculturación”[3]

Cuando estas cosas leo siento que algo en mi se identifica con esas desgarradoras palabras, porque soy hijo de ese proceso que no se ha detenido, sazonado ahora con un modo más contemporáneo de vernos desde dentro.


[1]Referido por otro gran cubano Alejo Carpentier

[2] Dioses o deidades del panteón yoruba o lucumí

[3] Fernando Ortiz: “Contrapunteo Cubano del tabaco y el azúcar”, pp.86-87

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Guantánamo está en 26


En medio del hormigueo incesante que el verano provoca, del ir y venir de gente, de vacaciones o trabajando, el país vuelve ahora sus ojos para la más oriental de las provincias de Cuba, la que tiene el mayor índice de crecimiento demográfico, la más pobre económicamente hablando, la que el mundo conoce pero siempre generalizando su nombre por un pedacito de infamia que los sucesivos gobiernos de Estado Unidos se ha negado a rectificar y devolver a Cuba, la Base Naval de Guantánamo, enclavada en la entrada de la bahía que da nombre a toda esta región.

Allí será en breves horas el acto central por el 59 aniversario del asalto al cuartel Moncada, aquella hombrada capitaneada por Fidel Castro que pretendió servir como incentivo para despertar a un pueblo y conducirlo en la búsqueda de un destino mejor para todos que aún buscamos y no dejaremos de buscar.

Ese hecho fue en la ciudad de Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953, apenas a 81 kilómetros de la ciudad de Guantánamo, un centenar de jóvenes llegaron a esta ciudad para iniciar tomar esa fortaleza militar, repartir las armas al pueblo e iniciar la Revolución contra la dictadura de Fulgencio Batista.

La acción fracasó pero el hecho marcó un momento de giro en la historia de Cuba, aparecía una nueva vanguardia, alentada por las ideas de igualdad y regeneración nacional de José Martí, vanguardia que permanece no solo en la historia sino en el poder del país, con una idea clara de mantener y sacar adelante la sociedad más justa que en nuestras condiciones se puede construir.

JuntO a esa vanguardia está una mayoría que cree en la utopía, una mayoría que ha crecido en cincuenta años de Revolución en medio de grandes precariedades, con la mayoría de los derechos fundamentales cumplidos, pero aún con deudas de ser más tenidos en cuenta y de ser adultos, también para la política.

Somos la generación que interiorizó las grandes conquistas de la Revolución, salud y educación gratuita, seguridad social, derechos y vida de barricada en nación sitiada, conocedores de la historia, de nuestros aciertos y de nuestros errores, viendo cómo la desconfianza y el modo en que está organizada la sociedad cuida al igual que frena las iniciativas de los seres humanos y las posibilidades de su desarrollo.

A pesar de ello bienvenido sea este nuevo aniversario que celebrará la ciudad de Guantánamo, una de las más preteridas del país, allá en un rincón de la isla con la confianza de que cualquier tiempo futuro tiene que ser mejor.

Opinión, Política

El Guantánamo nuestro


Esta crónica casi costumbrista aparecida en el periódico Trabajadores, nos da el ambiente de una ciudad que agradece y vive la alegría de su selección como sede de los actos por el 59 aniversario del Asalto Cuartel Moncada el 26 de Julio

El Guantánamo nuestro

Para mostrar al mundo el verdadero Guantánamo, valdría solo mencionar  los logros de la provincia en   la Salud Pública, la Educación y el   Deporte, esencias de nuestro proyecto socialista.

Rodny Alcolea Olivares 22-07-2012

En el engalanamiento de sus cuadras   y centros laborales, y en los preparativos   para la concentración en la plaza   con motivo de la celebración en la   provincia del acto central por el 26   de Julio, Día de la Rebeldía Nacional,   encontramos a Eugenia Iberis Olivares   y a Enma Gago.

Iberis es la enfermera a quienes   muchos recuerdan y desean imitar   en el hospital general docente;   Enma, maestra de maestros. Ellas   junto a otra grande del magisterio   guantanamero, Elvira Guerra, y la   recolectora de café Petronila Neyra,   forman el cuarteto de Heroínas del   Trabajo de la República de Cuba en   el territorio.

Son mujeres bellas las de esta tierra   singular y heroica que tanto han   inspirado a poetas y cantores; pero   que también, como Casiguaya, la india  pareja del cacique Guamá,   que siguió luchando tras ver morir a   su marido, supieron un día estar en   la manigua, apoyar a las fuerzas rebeldes   del II Frente Oriental Frank   País García, vestirse de milicianas,   cumplir misiones internacionalistas o   estar en las más diversas labores económicas   y productivas.

Y es que esta, la más oriental   y montañosa de las provincias cubanas,   donde día a día se defiende   la obra de la Revolución, es el verdadero   Guantánamo, y no aquel   que lamentablemente muchos en el   mundo lo reconocen como centro de   torturas que el Gobierno de los Estados   Unidos mantiene en la ilegal   base naval.

Hijos de esta tierra son María   Caridad Colón, primera campeona   olímpica de Latinoamérica, y Arnaldo   Tamayo Méndez, quien llevó   el nombre de esta provincia hasta el   cosmos. Regino Eladio Boti, Ángel   Iñigo, Rafael Inciarte, Lilí Martínez   Griñan, Dayron Robles, Elio Revé,   Adela Legrá, Félix Savón, Tussy Cabal,   Driulis González que conforman   una amplia lista de grandes intelectuales,   artistas, atletas y otras personalidades.

Impulso especial para la serranía   guantanamera lo constituyó la   creación, el 3 de junio de 1987, del   Programa del Plan Turquino, proyecto   socioeconómico destinado al   desarrollo sostenible de las montañas,   que tuvo como artífices principales   al entonces Ministro de las   FAR, General de Ejército Raúl Castro   Ruz, y a la inolvidable compañera Vilma Espín.

En lo que va de año la producción   mercantil logra más de 335 millones   en valores, mientras que se alcanza   un crecimiento dinámico de la productividad   del trabajo de 4 mil 60 pesos   por trabajador y el salario medio   mensual supera los 446 pesos. A pesar   de estos resultados existen entidades   donde esta relación es negativa y se   ejecutan pagos sin respaldo productivo.

Los programas de producción de   alimentos logran su recuperación y se   crece, en comparación con años anteriores,   en el café, el coco, el cacao,   las viandas, el maíz y los huevos. Se   trabaja además por revertir la situación   de incumplimientos en renglones   como la carne de ovino, la miel de   abeja, en la ganadería y en el sector   azucarero.

En el presente año la provincia logra   ahorrar alrededor de 845 mil pesos   en la sustitución de importaciones   y supera los 25 millones en producciones   destinadas a la exportación.

Para mostrar al mundo el verdadero Guantánamo, valdría solo mencionar  los logros de la provincia en   la Salud Pública, la Educación y el   Deporte, esencias de nuestro proyecto socialista.

El pueblo guantanamero, el que   dentro de tres días se concentrará en   la Plaza de la Revolución Mariana   Grajales Coello para, como en toda   Cuba, conmemorar el Día de la Rebeldía   Nacional, es el verdadero Guantánamo,   no hay otro.

Costumbres, Cultura

Ángel Volodia Matos, Campeón Olímpico de Taewondo (80 Kg) en Sydney 2000


Esta fue la medalla olímpica de la sorpresa y la alegría en esta Olímpiada Australiana para los cubanos, venía del coraje y la técnica de un joven holguinero que ya había presentado credenciales, pero a muchos le parecía que este deporte que debutaba en Sydney era fundamentalmente para sus creadores los coreanos y otros países asiáticos de fuerte arraigo.

Ángel Volodia Matos nació el 24 de diciembre de 1974, antes de llegar a las Olimpiadas de Sydney ya había saboreado el triunfo: dos veces campeón panamericano (La Habana-96 y Lima 98), titular de los Juegos Centrocaribe (Maracaibo-98),Subcampeón Panamericano en Winnipeg-99 y Campeón de la Primera Copa del Mundo de Lyon, Francia en el mismo año 2000.

El cubano tuvo una actuación impecable a lo largo de todo el torneo, celebró cuatro combates marcando 18 puntos y permitiendo solo 3.

Comenzó con el chileno Felipe Soto al que derrotó 9-2; su rival siguiente fue el mexicano Víctor Estrada, Campeón Panamericano derrotando a Volodia que esta vez lo venció 2-0. En Semifinales venció al sueco Roman Lijava por 4-0 y en la final derrotó al alemán Faisal Ebnoutalib apretadamente 3-1, con una técnica de giro. Era Campeón Olímpico.

Deporte

Iván Pedroso Soler, el salta monte cubano, campeón olímpico de salto largo, Sydney 2000


Iván Pedroso Soler nació en La Habana el 17 de diciembre de 1972, la década de los 90 lo vio encumbrase en el salto de longitud convirtiéndose en varias veces campeón del mundo al aire libre y bajo techo, pero su incursión anterior en las Olimpiadas de Atlanta habían terminado con la decepción de una lesión que le impidió hacer valer su favoritismo. Ahora con 27 años llegaba a Sydney dispuesto a cumplir un sueño.

En el torneo de Sydney parecía no tener rival, era el super favorito, pero como en toda gran competencia surgió un rival no esperado el local Jai Taurima, un hombre de discretos resultados en la especialidad pero que alentado por su público puso el extra y le dio a Iván Pedroso la competencia de su vida. Después de los tres primeros saltos marchaban igualados con 8,34 mts en el cuarto intento Pedroso hizo 8,41 y Taurima 8,40; quinto intento falta de Iván y saltaso de Taurima, 8,49 mts.

Presionado por el australiano y el público Iván Pedroso estaba obligado a no cometer falta en su sexto intento y superar la cota de Taurima, por eso concentrado y decidido voló hasta 8,55 mts para ganar la medalla de oro olímpica.

Deporte

Un yanqui en La Habana


Sentado en su rincón del Floridita, lo recuerdan los cubanos

Ernest Hemingway (1899-1961) forma parte del imaginario popular habanero al que se incorporó desde su primera visita haya por 1928 cuando de paso, ve por primera vez a La Habana, la verdadera “Ciudad del Golfo” esta que desde hace casi cinco siglos teje historias de marineros varados en sus costas y sus bares, haciendo anecdotas que escribirán o no, pero que quedan en las paredes mágicas de esta ciudad de varios rostros.

Ya en la década del treinta es visita frecuente en los ratos de reposo y aventura entre pesquería y pesquería. El “Hotel Ambos Mundos”, en pleno corazón de la vieja Habana blasona de ser el primer sitio para una estancia permanente y luego lo convirtió en un lugar de largas estadía, enamorado de esta ciudad y su modo de vivir siempre al borde, entre una alegría y una pena.

Es de suponer que en sus andanzas fuera a parar al “Floridita”, por la misma calle Obispo, frente a la plazuela de Albeart, donde La Habana se abre en mayores espacios, aquí degustó el “Daiquirí”, ese coctel emblemático de Cuba.

En 1940 compra la Finca Vigía, en San Francisco de Paula y vivió sus sueños aventureros en la cacería de submarinos nazis por las costas de Cuba, escuchando cuentos de pescadores y saliendo al mar, a lomo de la corriente del Golfo en busca de una aguja.

Desde entonces vivió en un continuo ir y venir, como un cubano más que regresa a La Habana y a su apego a la gente humilde de Cojimar, los pescadores que lo llamaban “Papa”, tal vez por esa venerable barba blanca con la que le recuerda el pueblo de Cuba.

Aquí escribió mucho, pero todos recordamos su noveleta “El viejo y el mar”, publicada en 1952 en la revista neoyorquina “Life”, fue un rotundo éxito, pero nosotros recordamos esta obra como su homenaje a sus amigos pescadores, luchadores incansables, perseguidores de un sueño, siempre en constante confrontación con la naturaleza y la vida, para ganar o perder, pero con dignidad, dejando en el medio una historia que contar y exagerar para una noche de rones o de vigilias pesqueras.

“Mi obra fue creada y pensada en Cuba, con mi gente de Cojímar, de donde soy ciudadano, y diría aún más: a través de todas las traducciones está presente esta patria adoptiva, donde tengo mis libros y mi casa”[1]

A Cuba le dedicó Hemingway su Premio Nobel de Literatura (1954) y la medalla del premio la llevó al santuario del Cobre para ofrecérselo a “Cachita”[2], la más genuinas de las cubanas, protectora y madre del pueblo cubanos y de sus amigos.

Volvió a Cuba en noviembre de 1959 y declara a los periodistas: “Me siento muy feliz de estar de nuevamente aquí, porque me considero un cubano más. No he creído ninguna de las informaciones que se publican contra Cuba en el exterior. Simpatizo con el gobierno cubano y con todas nuestras dificultades”[3], ya había triunfado la Revolución.

Participó en el Torneo de Pesca de la Aguja en mayo de 1960, que hoy lleva su nombre y departió con el líder de la Revolución, Fidel Castro, en julio de ese propio año partió de Cuba, no volvería el yanqui grande y buena gente, amigo de sus amigos, pero nos dejó el regalo de su presencia y la Casa de Finca Vigía donada por su viuda al estado cubano, en este lugar existe hoy un Museo a su memoria.


[1] http://www.tvavila.icrt.cu/noticia.php?id=12190

[2] La Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba

[3] Cien famosos en La Habana. Leonardo Depestre, pág. 120. La Habana 1999

Costumbres, Cultura

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