Cultura Cuba

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Realengo 18


El nombre de “Realengo 18”, puede que hoy no le diga nada a las nuevas generaciones de cubanos y principalmente de guantanameros, pero en esa dignísima zona rural de nuestra geografía un nutrido grupo de campesinos, encabezados por un líder negro, veterano de las guerras de independencia de Cuba, Lino de las Mercedes Álvarez, escribió una historia de resistencia y valor frente a las ambiciones de los latifundistas que querían desalojarlos de sus tierra.

En diciembre de 1920, después de muchos esfuerzos, el Consejo de Veteranos de Guantánamo, con el respaldo de personas progresistas de la localidad, lograron la restitución del Realengo como tierra del Estado. Esta disposición no detuvo a los latifundistas que siguieron maniobrando para desalojar a los numerosos campesinos establecidos en esas lomas. El 25 de marzo de 1932, un “engendro legal” anula el acuerdo anterior y deja las manos libres para que los poderosos terratenientes se quedaran con las tierras del Realengo 18

Los hechos ocurridos en el Realengo 18 tuvieron una repercusión nacional por la empecinada resistencia que estos campesinos opusieron a quienes querían quedarse con sus tierras.

Ante las perspectivas de ser desalojados los campesinos de la zona formaron la Asociación de Productores Agrícolas del Realengo 18 y Colindantes, presidida por Lino de las Mercedes Álvarez.

El joven periodista cubano Pablo de la Torriente Brau, visitó la zona en medio del conflicto y pudo constatar la determinación de aquella gente humilde de hacer cumplir su consigna de “¡Tierra o sangre!”.

Cuenta Pablo que la génesis del conflicto se inició cuando el terrateniente Federico Almeida decidió extender los límites de sus tierras hacia la zona de Realengo 18, trabajada por campesinos pobres que se ganaban el sustento en aquellas tierras realengas.

Ante el apremio del terrateniente los campesino comenzaron a organizarse para resistir el desalojo, encabezados por el teniente del Ejército Libertador Lino de las Mercedes Álvarez.

Cuenta Pablo de la Torriente: “(…) El 3 de agosto de 1934 en “El Charco de los Palos”, en el lidero de Macurije, 160 hombres con sus machetes notificaron al ingeniero Félix Barrera que no podía continuar la trocha de los deslindes. Más tarde el 20 de octubre en “El Salto”, se produjo el primer choque con las fuerzas del cabo Danger a las que impidieron los montunos continuar la marcha; tres días después vino el choque, que no terminó sangrientamente, porque los soldados comprendieron que iban a ser aplastados.”

El 11 de noviembre de 1934, después de una tensa negociación se firma el “Acta de La Lima” en la que quedaban plasmadas las reivindicaciones de los vecinos del Realengo 18: respeto a la propiedad de los campesinos y la anulación de la orden de aprensión contra dirigentes y miembros del movimiento campesino

Aquellas humildes familias no pudieron ser desalojadas y su ejemplo de resistencia permitió que la sociedad cubana de esa época tomara conciencia de un problema vital para el país, la tenencia de la mayor parte de las tierras en manos de geófagos nacionales y extranjeros y la miseria del pequeño campesinado destinado a sobrevivir trabajando tierras ajenas o de dudosa propiedad que eran desalojados constantemente de las mismas por los detentadores del poder. La rebelión de los campesinos del Realengo 18 fue un ejemplo a seguir.

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Historia

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