Cultura Cuba

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El Zar Rojo del puerto


Un 22 de junio de 1901 nació Aracelio Iglesias Díaz uno de los pilares del sindicalismo cubano, líder obrero, comunista, es recordado por el valor y la inteligencia con las que defendió los intereses de sus compañeros desde su liderazgo al frente del sindicato de los portuarios. Para rendirle homenaje trascribimos el artículo publicado por Evelio Tellería Alfaro en el semanario Trabajadores (18/6/2012):

Sobre sus hombros el valor de los portuarios

Los enemigos de la clase obrera le llamaban el Zar rojo del puerto de La Habana. La frase reflejaba el odio y el temor a la hombradía y autoridad moral del líder sindical y militante comunista Aracelio Iglesias Díaz.

Discriminado por su raza y origen humilde, aquel joven negro, nacido el 22 de junio de 1901 en el municipio pinareño de Consolación del Sur, fue capaz de enrumbar la lucha que obligó a las empresas norteamericanas y cubanas radicadas en la rada capitalina a satisfacer las demandas de los obreros portuarios.

Huérfano de padre y madre llegó a la localidad habanera de Regla, donde una familia amiga lo acogió. Desde los 15 años se fogueó como bracero en las estibas al pie de los buques, por lo que comenzó temprano a relacionarse con sus hermanos de clase, conoció las condiciones de explotación a que eran sometidos y se identificó con su difícil situación económica.

Hizo suyas las luchas que por entonces llevaban a cabo las organizaciones sindicales en el puerto. Ganó prestigio a tal punto que la patronal lo tildó de “agitador bolchevique”.

Estuvo entre los combatientes contra el Machadato y permaneció encarcelado entre 1934 y 1937. Creció su forja como revolucionario y al salir de prisión se sumó, junto a otros compañeros, a la tarea de restablecer la    unidad sindical que sucumbió tras los sucesos sangrientos de la huelga de marzo de 1935.

Su combatividad determinó que en 1938 resultara electo secretario de finanzas del Sindicato de Estibadores y Jornaleros, y más tarde, secretario general. En enero del siguiente año, fue uno de los fundadores de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), junto a Lázaro Peña integró el comité ejecutivo de esa organización y ocupó la máxima dirección de la Federación Obrera Marítima Local del Puerto de La Habana.

La fusión de los pequeños sindicatos en los muelles capitalinos en una sola colectividad,  el establecimiento de listas rotatorias que garantizaba iguales oportunidades de trabajo a los estibadores, aumento de salarios, pago del descanso retribuido, creación de cajas de socorro mutuos, un consultorio médico y la escuela Margarito Iglesias para beneficio de los trabajadores y sus familiares, entre otras, fueron conquistas logradas por Aracelio.

Bajo constantes amenazas para su vida transcurrió su batallar en defensa de los derechos de los trabajadores, lo cual impedía que las navieras norteamericanas y los magnates criollos actuaran a su libre albedrío en la importante dársena del país.

Transcurría 1948. El gobierno de Ramón Grau San Martín, confabulado con el ministro del Trabajo, Carlos Prío Socarrás, utilizó a pandilleros para llevar a cabo el asalto de los sindicatos, la destitución forzosa de los dirigentes legítimamente elegidos por las masas e implantar una atmósfera de terror fascista y anticomunista. En octubre de ese año Aracelio cayó asesinado por matones a sueldo. [1]


[1]http://www.trabajadores.cu/news/20120617/2510259-sobre-sus-hombros-el-valor-de-los-portuarios

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Historia

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