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Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Mayo, 2012

Los ingleses en La Habana


Hace 250 años, en 1762, se produjo un hecho de vital importancia en la Historia de La Habana, por entonces “Llave del Nuevo Mundo” y plaza estratégica situada en el cruce de las rutas comerciales americanas, en el verano de ese año[1] una poderosa armada inglesa se presentó frente a las costas habaneras, pusieron sitio a la plaza y la rindieron en un breve tiempo, pese al valor demostrado por los defensores del castillo del Morro y las milicias de criollos que hostigaron fuertemente a los ingleses en su avance hacia la ciudad amurallada.

En 1754 estalla la “Guerra de los Siete años” que enfrentó a Francia e Inglaterra por los dominios coloniales y comerciales que tenían en diversas partes del mundo. En esta confrontación los franceses fueron desalojados del Canadá y algunas posesiones del Caribe. En 1760 ya casi derrotada Francia, el recién coronado rey de España, Carlos III, renovó el Pacto de Familia con los Borbones franceses y declara la guerra a Inglaterra.

La participación de España en esta guerra fue desastrosa, poco apoyo podía dar a Francia, vencida en toda la línea por los ingleses y en cambio perdió una precaria paz que le permitía ir recuperando su poderío naval y militar muy diezmado, fundamentalmente en América. Las escuadras británicas demostraron su poderío y capacidad militar al ocupar La Habana y Manila en 1762.

La ocupación de La Habana y sus alrededores por las fuerzas militares inglesas significó un duro golpe para la Monarquía española que aprendió a valorar la importancia estratégica que para su política colonial tenía la posesión de Cuba y en especial La Habana. Es por ello que negoció la devolución de esta a cambio de la extensa colonia de La Florida, territorio prácticamente abandonado por la autoridades de España.

Pero el daño político fue aún mayor, la pujante oligarquía habanera, que durante estos primeros sesenta años del Siglo de las Luces habían consolidado un poder económico basado en la producción azucarera, fue la que más se benefició con esta ocupación, por las medidas de liberalización del comercio y el contacto directo con la economía más poderosa y floreciente de aquellos años, la inglesa. Por esta razón el monopolio comercial español y en primer lugar el ejercido por los comerciantes de Cádiz y Sevilla quedó desarticulado y obsoleto, emergiendo en esta coyuntura una oligarquía criolla, principalmente habanera, ambiciosa, autosuficiente y unida alrededor del logro de su objetivo principal, convertir a Cuba en la principal abastecedora de azúcar para el mercado mundial de la época.

Los diez meses que duró la ocupación británica fueron de mucha importancia para los pobladores de la ciudad, principalmente para los ricos criollos habaneros que tuvieron un breve período de comercio con Inglaterra y sus posesiones, sin trabas arancelarias, ni intermediarios, lo que le permitió valorar las ventajas de una política de libre comercio y el alcance que este podría tener para la economía de la isla. Se calcula que más de 500 buques ingleses vinieron al puerto de La Habana, intercambiando mercancía y esclavos de los cuales fueron introducidos entre cinco mil y diez mil principalmente para el uso de la industria azucarera.

A pesar de los beneficios económicos la población criolla no era partidaria de la ocupación inglesa y mantuvo una actitud fría para con el ocupante y de rechazo con aquellos que colaboraron con las autoridades inglesas, animados por un patriotismo criollo de apego a sus tradiciones y costumbres más cercanas a España que de Inglaterra.

La sociedad criolla de La Habana y su Cabildo, respetado por los ingleses en sus funciones de gobierno local, creó un fuerte sentimiento de reproche a las autoridades y al ejército español que tan mal habían defendido la ciudad.

Ante esta realidad y a la salida de los ingleses de La Habana en 1763, la monarquía española ensaya en Cuba una nueva política que venía dando frutos en la península bajo el impulso del rey Carlos III (1759-1788), el Despotismo Ilustrado, a través de mecanismos que habían proporcionado algunos resultados en las regiones peninsulares, la creación de las Sociedades Patrióticas de Amigos del País y el Real Consulado de Comercio.

A partir de la devolución de La Habana a la corona española, la oligarquía criolla habanera con el apoyo de la Corona, desarrollo un programa de desarrollo económico basado en la explotación de forma intensiva de la mano de obra traída de África, acentuando una institución inhumana y cruel que existía desde el principio de la colonización en Cuba, pero que ahora se convertía en la base del enriquecimiento de esta poderosa e influyente oligarquía criolla.

[1]El sitio duro desde el 6 de junio al 13 de agosto de 1762

Historia

La última página



Ilustración de la revista La Edad de Oro

Julio 1889

En la revista que para los niños escribió José Martí, allá por el verano de 1889, y que el titulara “La Edad de Oro”, hay una sección que él llamó, “La última página” y que salió en los cuatro números de esa revista.

A mí en particular me gusta mucho porque ese “padrozo” nuestro se nos revela en toda su intimidad para conversar con los lectores sobre los temas tratados y los que vendrán en los próximos números, he aquí un fragmento de la primera que publicó en julio de 1889:

LA EDAD DE ORO se despide hoy con pena de sus amigos. Se puso a escribir largo el hombre de LA EDAD DE ORO, como quien escribe una carta de cariño para persona a quien quiere mucho, y sucedió que escribió más de lo que cabía en las treinta y dos páginas. Treinta y dos páginas es de veras poco para conversar con los niños queridos, con los que han de ser mañana hábiles como Meñique, y valientes como Bolívar: poetas como Homero ya no podrán ser, porque estos tiempos no son como los de antes, y los aedos de ahora no han de cantar guerras bárbaras de pueblo con pueblo para ver cuál puede más, ni peleas de hombre con hombre para ver quién es más fuerte: lo que ha de hacer el poeta de ahora es aconsejar a los hombres que se quieran bien, y pintar todo lo hermoso del mundo de manera que se vea en los versos como si estuviera pintado con colores, y castigar con la poesía, como con un látigo, a los que quieran quitar a los hombres su libertad, o roben con leyes pícaras el dinero de los pueblos, o quieran que los hombres de su país les obedezcan como ovejas y les laman la mano como perros. Los versos no se han de hacer para decir que se está contento o se está triste, sino para ser útil al mundo, enseñándole que la naturaleza es hermosa, que la vida es un deber, que la muerte no es fea, que nadie debe estar triste ni acobardarse mientras haya libros en las librerías, y luz en el cielo, y amigos, y madres. El que tenga penas, lea las Vidas Paralelas de Plutarco, que dan deseos de ser como aquellos hombres de antes, y mejor, porque ahora la tierra ha vivido más, y se puede ser hombre de más amor y delicadeza. Antes todo se hacía con los puños: ahora, la fuerza está en el saber, más que en los puñetazos; aunque es bueno aprender a defenderse, porque siempre hay gente bestial en el mundo, y porque la fuerza da salud, y porque se ha de estar pronto a pelear, para cuando un pueblo ladrón quiera venir a robarnos nuestro pueblo. Para eso es bueno ser fuerte de cuerpo; pero para lo demás de la vida, la fuerza está en saber mucho, como dice Meñique. En los mismos tiempos de Homero, el que ganó por fin el sitio, y entró en Troya, no fue Ajax el del escudo, ni Aquiles el de la lanza, ni Diomedes el del carro, sino Ulises, que era el hombre de ingenio, y ponía en paz a los envidiosos, y pensaba pronto, lo que no le ocurría a los demás.”

Que lastima que los hombres que deciden en el mundo, los que tienen poder, los que ambicionan oprimir a otros y desean las riquezas ajenas o quieren ser más rico a costa del pan ajeno, no lean estas cosas escritas por Martí o por otros que en todos los tiempos y en todos los lugares nos regalan estas enseñanzas universales y fáciles de seguir, con tan solo ser mejores seres humanos y olvidar las ambiciones y el egoísmo que han sido la causa fundamental de que el hombre sea el peor enemigo del hombre.

Por favor, no nos cansemos, cada uno a su modo luche por ese mundo mejor, solidario y para todos. Las utopías son posibles.

José Martí

Alberto Juantorena: Doble Campeón Olímpicos


Nacido en Santiago de Cuba en 1950 el espigado corredor de los 400 y 800 metros planos tuvo en los XXI Juegos Olímpicos de Montreal, Canadá en 1976 su año de consagración al desarrollar una competición perfecta en dos distancia que hasta ese momento no había sido ganada por un mismo atleta en una misma competición.

Su debut olímpico se había producido en Munich cuatro años antes, en la distancia de 400 metros, llegando hasta las semifinales de ese evento. En Montreal su consagración llegaría en los finales de los 800 metros planos, ante rivales más experimentados y especialistas en una distancia que no era la especialidad de Juantorena.

En un estadio olímpico completamente lleno el cubano corrió la distancia como si se tratara de una carrera de velocidad, llegando a la meta con un tiempo de 1:43:50, ¡record mundial y olímpico!

Un día después comenzó las eliminatorias de los 400 metros y sus primeros resultados no le auguraban estar entre los primeros, pero llegó a las finales y allí fue otra la historia. Con una carrera inteligente y táctica logró mantenerse en la vanguardia para rematar en los metros finales y obtener su segundo campeonato olímpico esta vez con un tiempo de 44,26.

Para los cubanos cuando se rememora la Olimpiada de Montreal viene a nuestra mente el doblete dorado de Alberto Juantorena.

Historia

Los Niños


Para que haya mañana tiene que haber niños, “los niños son la esperanza del mundo”, escribió nuestro Martí y a su cuidado y salud dedica nuestro estado todos sus esfuerzos, para que tengan garantizada, la salud, el bienestar y la educación que los insertará en el engranaje social al que pertenece.

Uno de los grandes logros de la Revolución Cubana es la garantía del desarrollo saludable y feliz de nuestros niños, pese a las grandes dificultades económicas que enfrentamos.

Lo primero es la esmerada atención a la madre embarazada cuando decide tener ese hijo, su seguimiento en el sistema de salud, la garantía de que pueda llevar un buen parto a término, siempre y cuando cumpla con las indicaciones de su médico.

Luego será el bebé seguido como ningún otro ciudadano, mes por mes durante su primer año, con sus consultas periódicas, sus vacunas y las orientaciones dietéticas para su sano desarrollo. Es la prioridad número uno del sistema de salud y por supuesto de la familia.

Hasta los cinco años esta personita será no solo la maravilla del hogar, sino objeto del cuidado del sistema de salud y educacional, monitoreando su desarrollo, paso a paso con la invaluable ayuda de los padres y de toda la familia. Muchos van a Círculos Infantiles, la demanda siempre es más alta que la capacidad, porque sus mamás deben incorporarse al trabajo y otros se acogen a las “Vías no formales”, programa que ayuda a los padres y abuelos a participar en la educación de sus pequeños, menores de cinco años.

Ya a los cinco años entran en el sistema educacional cubano obligatorio hasta el noveno grado, donde participan en un proceso de educación en valores de fuerte impacto social, en el que tienen garantizado todo el material escolar, los maestros, instructores de arte y una integración amplia a la cultura de su comunidad, en los que se van insertando como ciudadanos en cierne.

Los modestos presupuestos cubanos priorizan tres renglones fundamentales: educación, salud y seguridad social, que son más que el presupuesto de defensa, en un país con un enemigo a puerta, que nos descansa para destruir lo logrado.

Los cubanos podemos celebrar el primero de Junio,  DIA INTERNACIONAL DE LA INFANCIA, hay muchas cosas por hacer, para los niños y para todos los cubanos, pero se ha alcanzado un estado de bienestar mínimo posible que da confianza y compromete.

Sin categoría

La Habana en Martí



La Catedral de La Habana

Para su ciudad tuvo el Apóstol halagos muchos, orgullos de su historia y de su ya relevante vida cultural que la distinguía en el ámbito hispanoamericano, pero la que parecía ciudad frívola y displicente se le presentó en toda su intensidad de cubano durante aquellos años de pelear por la libertad:

“Otros propagarán vicios, o los disimularán: a nosotros nos gusta propagar las virtudes. Por lo que se oye y se ve entra en el corazón la confianza o la desconfianza. Quien lee los diarios dominantes de La Habana, creerá que todo en la ciudad es pobre de alma, y reparto de robos, y ambición de café, y literatura celestina; pero es preciso leer, con los ojos sagaces, el diario que no se publica, el de la virtud que espera, el de la virtud oscura: las almas, como las tierras de invierno, necesitan que la nieve las cubra, con muerte aparente, para brotar después, a las voces del sol, más enérgicas y primaverales.” [1]

El supo ver en la gente su alma virtuosa y su disposición al cambio en un momento en que parecía un bastión de integrismo y España proclamaba a Cuba, “la siempre fiel”:

“La Habana no peca de miedo. Una puerta a la guerra, y la Habana se va por ella. Armas: y es soldado la Habana, como la isla toda. Arde la Habana en impaciencia de salvarse de la ignominia que se la come. Es mucha la vergüenza, para que no sea mucho el deseo de rescatarla. ¿A quién respeta la Habana, y a quién ama de veras, sino a los que le dicen la palabra santa? No ven aún tamaño y conjunto, y se hacen atrás; y por eso acá levantamos tamaño y conjunto; pero la Habana, hoy como ayer, se bajará de los cupés…”[2]

Era cierto, la ciudad crecida al soplo de los brisotes del Golfo por mucho tiempo se defendió de los piratas y de las ambiciones imperiales de otros europeos, entre ellos los ingleses que en 1762, hará ahora 250 años, encontraron bien plantado a los habaneros peleando con sus machetes y vendiendo cara una rendición pusilánime de su gobernador, para nada criollo.

Luego la vergüenza de no ver subir su bandera en el Morro tras la salida de España que prefirió rendirse al yanqui que aceptar su derrota ante el mambisado y más y más historia que hicieron de La Habana el epicentro histórico del siglo XX latinoamericano, desde las tanganas viriles contra Machado hasta el enfrentamiento a Batista que acabó con la más radical transformación social que hemos vivido los cubanos.

La ciudad blasona, no solo de hermosa, sino de historia


[1] José Martí: Obras Completas. Tomo V, pág., 16

[2] Ídem

Cultura, José Martí, Opinión

Teófilo Stevenson, el Gran Campeón



Si algún deportista representa los grandes triunfos alcanzado por el deporte cubano durante la etapa revolucionaria ese es Teófilo Stevenson, un boxeador peso completo que reunía en sí las cualidades ideales para un atleta de esta disciplina, velocidad de piernas y mano, fuerte golpeo e inmejorable técnica.

Nació en un pueblito de la provincia de La Tunas, Puerto Padre, el 29 de marzo de 1952, hijo de emigrantes antillanos, de los tantos que en Cuba trabajaron en la zafra azucarera antes de 1959, con una somatotipo envidiable que le dio un largo reinado por más de dos década que incluyó tres campeonatos olímpicos y otros tantos mundiales acogiendo al retiro en 1986 al ceñirse la tercera corona mundial en Reno, Estados Unidos.

Su debut olímpico fue en la XIX Olimpiada de Munich en 1972 con una espectacular racha iniciada con KO en el primero a Ludwik Denderys (POL), en la segunda pelea tuvo frente sí al norteamericano Duanne Bobick (EUA), a quien derrotó en el tercer asalto por RSC; ya para la tercera pelea se enfrentó al local Peter Hussind (RFA) vencido por RSC en el segundo asalto y por la corona olímpica venció al rumano Ion Alexe. Como colofón de la gran victoria Teófilo Stevenson recibió la Copa Val Barker, al boxeador más técnico y rompió la hegemonía de los pesos completos estadounidense en las Olimpiadas.

Su reinado olímpico continuó el Montreal, Canadá en ocasión de la XX Olimpiada de 1976, allí sus víctimas fueron, Henda Dravore (SEN) vencido por KO en el segundo; Pekka Ruokola (FIN) por RSC en el primero; al norteamericano John Tate fulminado por KO en el primero y completó el título frente al rumano Mircea Simon por abandono en el tercero.

Su tercera corona, que igualaba el record de tres títulos olímpicos en el boxeo del húngaro Lazslo Papp, llegó en los XXI Olímpicos de Moscú-80, abrió frente al nigeriano Salomón Ataga por KO; luego venció al polaco Grzegorz Skrzesz por KO en el tercero, en semifinales venció al húngaro Istvan Levai por decisión 5-0 y en la final derroto por la misma vía al soviético Piort Zaev.

La no asistencia de Cuba a la XXII Olimpiadas de Los Ángeles, Estados Unidos lo privó de su cuarto título olímpico, estaba en plenitud de forma, era campeón mundial amateur y se había convertido en todo un símbolo para todos los cubanos.

Cultura, Historia

Una respuesta colectiva

Estoy realmente abrumado por más de trecientos correos escritos en un fin de semana a mi Blog, todos en inglés, tres horas de lecturas con traductor de GOGLE por medio me han permitido tener una idea del contenido de sus mensaje. Lo primero que quiero decir es, GRACIAS, quisiera poder escribirles individualmente a cada uno pero es imposible,…para que tenga una idea utilizó un espacio público para conectarme a la red, en breves espacios de la mañana o la tarde, no tengo en casa ni siquiera una pequeña computadora, no me quejo, y escribo a mano y selecciono las imágesnes en la noche, cosa de poder optimizar el tiempo que es oro. Le gradezco mucho a MONOGRAFIAS por la oportunidad de este BLOG y por la seriedad de esta conección con tantas personas en todo el mundo. A veces creo que se exeden en sus elogios, soy un hombre que escribe, ojala mis conciudadanos pudieran leerme, pero eso es muy dificil en este momento. Un porciento muy pequeño de cubanos tienen acceso a internet, la mayoría intelectuales, periodista, pero les confieso, desde que estamos unidos a la red, conocemos mejor el mundo, porque contrastamos muchas opiniones con las nuestras y en realidad, somos gente común y corriente luchando por la vida y un mundo mejor, ni mejores, ni peores. No nos miren con cliches, este no es el peor país del mundo, aunque no sea el paraiso. Muchas Gracias…Seguimos en contacto.

Opinión

La Libertad


La libertad es una de las cosas que más anhela el ser humano y también el “bien” más manipulado por el poder. Eso lo tengo claro, desde que me hice adulto en un país en la encrucijada de los dilemas políticos e ideológicos.

Para no hablar de lo que no conozco, hablaré de mi sociedad desde mi experiencia personal: crecí oyendo que el socialismo nos hacía más libre, porque nos daba mayor participación social, mayores beneficios, nos había “igualados a todos” y “todos teníamos los mismos derechos”, ¡esa era la libertad!

Luego gané en experiencia, viví en la sociedad cubana y disfruté y sufrí el andamiaje ideo-político sobre el que se construía nuestra realidad. La democracia se nos hizo tan “reprentativa” como en los países burgueses, pero claro aquí no era para mantener los intereses de los burgueses, sino para mantener a los “representantes del pueblo”, un aparato burocrático, político y casi teocrático, con sus intocables dioses y todo que cada vez aplicaban más aquella vieja fórmula “ilustrada” de “todo para el pueblo pero sin pueblo”, el resultado fue y es de opereta, vivimos en un limbo, en una encrucijada donde todos estamos consientes del problema, pero siempre tenemos alguna duda sobre su solución, además de que no está en nuestras manos: tenemos una vida precaria y segura, donde si trabajas tiene un salario que no cubre tus necesidades, donde todo lo hacen por ti los mecanismos burocráticos y donde cientos de disposiciones no escritas te mantienen atado a una falta de libertad, que se te hace más necesaria mientras más preparación cultural tienes, con tu opinión libre y respetada mientras concuerde, siempre cuidando en no caer en la mira de la “nomenclatura”, invisible y poderosa que mantiene la unidad a toda costa y no eres dueño de tu destino, ni siquiera para irte o para cambiarlo en lo personal, sin irte de tu tierra, somos muchos los que tenemos pospuestos nuestros sueños y el primero de ellos es el de libertad real de opinión, no solo decirlo, sino que nos oigan y que algo cambie, al menos para mis nietos, pero aquí y ahora.

Opinión

Emilio Correa, campeón olímpico de boxeo


En los XX Juegos Olímpicos efectuados en la ciudad alemana de Munich se consagró un santiaguero combativo y de una impecable técnica de golpeo que desde mediados de la década de los 60 comenzó a imponerse a peleadores muy fuertes que abundaron en Cuba en las divisiones por las que le tocó transitar. Era Emilio Correa nacido el 20 de mayo de 1952 y que se fue consagrando poco a poco hasta llegar a formar parte del legendario equipo olímpico que en 1972 ganó aquellos juegos, de él fue la segunda medalla de oro.

Para llegar hasta su título Correa tuvo que batallar en la división welter (67 kg.) venciendo consecutivamente al italiano Damiano Lassandro (5-0), el alemán Manfred Wolke (RDA) por KO en el segundo asalto, otro germano Gunter Meier (RFA) (3-2), el estadounidense Jessie Valdez (3-2) y en la final al húngaro Janos Kadji (5-0).

En 1974 se tituló en el Primer campeonato Mundial de Boxeo, celebrado en La Habana y llegó nuevamente a la final olímpica en Montreal, Canadá en 1976, perdiendo en la final con el venezolano Pedro Gamarro en la división de los 71 Kg.

Cultura

Orlando Martínez Romero. Campeón Olímpico de boxeo


Nacido en La Habana en 1946, este as de la riposta llegó a los XX Juegos Olímpicos de Munich de 1972, con un palmarés discreto y en una división, los 54 kg., en la que abundaban los buenos fajadores. Ya había estado en la Olimpiada de México, y allí había sido eliminado, pero esta vez era distinto, venía dispuesto a poner en alto el nombre de su país, que desde hacía 68 años no ganaba un título olímpico.

Sus actuación fue brillante al ganar cuatro peleas para llegar a la final olímpica: 4-1 a Wing Maung de Birmania; 3-2 a Michael Dowling de Irlanda; 5-0 a Ferry Moniaga de Indonesia; 3-2 a George Turpin de Gran Bretaña, donde se las vería con el mexicano Alfonso Zamora por decisión de 5-0.

Era la primera de las tres medallas de oro que conquistó el boxeo, que aportó además y una de plata y otra de bronce, para ganar el torneo olímpico de la disciplina, los cubanos sumaron además 31 victorias en 39 combates. Era el inicio del dominio boxístico cubano.

Cultura

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