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Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Archivo de Abril, 2012

Un día por y para los trabajadores


Tomo una imagen de nuestra prensa y quiero que sirva de postal a todos los que mañana saldrán a la calle,  a festejar su día como trabajadores o a reclamar los derechos conculcados en medio de la crisis; contra el oportunismo del capital para crecer a costa del sudor, la pensión, la educación, la salud y la cultura ajena y el derecho a ser más dueños de nuestro destino.

Opinión

Servir, no servil


Vuelvo con mi costumbre de compartir los trabajos periodísticos con los que me identifico, los que dan el pulso de nuestro tiempo en Cuba y ahora, por ello va completa esta opinión de JOSÉ ALEJANDRO RODRÍGUEZ:

Juventud Rebelde 28 de Abril del 2012

Sucedió hace ya unos cuantos años, y todavía complace recordarlo: el rubicundo turista tenía revuelto el ADN vándalo cuando se desplomó desfachatadamente sobre un sofá en el lobby del hotel Plaza, al extremo de poner los pies calzados con unos sucios Adidas sobre el damasco y reírse satisfecho de su osadía.

«Viene a hacer aquí lo que en su país no puede», comentó alguien acremente. De inmediato, un joven empleado del hotel, con exquisito inglés y flema insólita para sus genes yorubas y andaluces, le solicitó educada pero firmemente que respetara el mobiliario y las buenas costumbres.

Cuando el procaz paliducho se incorporaba, más de un cubano testigo se sintió reivindicado en esa filosa frontera de la autoestima nacional. A fin de cuentas, la memoria es peligrosa: a solo metros, en el Parque Central, y salvando las distancias en connotaciones y épocas, la misma soberbia empujó en 1949 a ebrios marines yanquis a encaramarse sobre la estatua del supremo cubano y orinarla.

Lo peor del día del sofá en el hotel Plaza fue el remache: sonó a retortijones del alma el ruego de un genuflexo cubano, para quien Hatuey era solo una cerveza; el mismo que compartía extasiado con varios turistas, como si retrocediera en la máquina del tiempo y se postrara ante Diego Velázquez: «¡Caballeros, es un yuma! ¿Cómo lo van a tratar así, si viene “de afuera”?»

Ciertos neoserviles han proliferado en estos años de apertura y auge turístico, confundiendo al país con un retablo o con cierto bazar del olvido y el provecho. Ante el visitante se deshacen en lisonjas y adulaciones. Unos, pillos, porque buscan febrilmente su agosto; otros, ignorantes, porque viven hechizados y creen que quien desembarca o aterriza es un ser alado, que vive en una troposfera de riquezas y complacencias.

Esos mucamos le permiten al de afuera lo que no perdonan a sus hermanos. Son caricatura o deformación neocolonizada de la hospitalidad y el sentido cordial y abierto con que abraza el cubano solidariamente a cualquier extraño, venga de donde venga y esté donde esté.

«De afuera»: lo fijó sagazmente el dramaturgo Héctor Quintero en los tempranos años 80, en una de sus sarcásticas comedias representadas en aquel Teatro Musical que apenas vive en la escena del recuerdo. De afuera: algo así como una exhalación de todo lo perfecto, ordenado y superior, para algunos compatriotas canijos que jamás entenderán la vindicación martiana de «Nuestra América».

Esos obnubilados no distinguen matices en quienes bajan de aviones y cruceros: como si, entre muchos visitantes virtuosos y dignos, hasta solidarios y amorosos de Cuba desde el respeto, no se infiltraran ciertos groseros buscavidas que recuerdan aquellos personajes de quinta categoría alistados en los galeones de la Conquista, para buscar riquezas a cualquier precio.

Al abordar este fenómeno, no debe obviarse que Cuba permaneció años cerrada al turismo foráneo y con el dólar penalizado a lo interno. Y cuando se abrió esa compuerta, urgidos por la crisis económica, prevalecieron compartimentaciones y relegaciones hacia el nacional, que por suerte van desapareciendo. Ahora el nuevo y serio problema es que tengas o no los recursos para hospedarte en un buen hotel o comprar en las TRD.

Tampoco se puede olvidar, para no repetirlo, que ciertas instituciones públicas le han hecho el juego a esta tendencia neoservil cuando, en una política de doble rasero, le exigen al cubano ciertos atributos y normativas para acceder a no pocos sitios; en contraste con la sumisión permisiva con que tratan al foráneo.

De la cerrazón bruscamente a la apertura, inevitablemente hay quienes mitifican todo lo que esté, allende el mar, sobre todo hacia las latitudes «nortecinas». Y hasta ven en sus propios familiares emigrados, cuando pisan suelo, una filial de la Cruz Roja Internacional. Empiezan a «desnudar» al tío o a la prima ya en la terminal aérea: esto es mío, esto es mío, sin sopesar lo que cuesta.

Los anuncios de cambios y flexibilizaciones en la política migratoria del país, aun con los desafíos que traigan a la sociedad cubana, prefiero verlos como oportunidades para levantar la autoestima nacional y no destapes para la vulnerabilidad. A fin de cuentas, si el cubano viaja más, podrá ver más de cerca cómo está el mundo, y también aquilatar por contraste buenas cosas de su país.

Al final, la lección es que Cuba no puede vivir en una campana de cristal, y debe poner a prueba audazmente sus virtudes y valores como sociedad, abriéndose y preparándose para cuanto fenómeno nos llegue del mundo. Nuestras fortalezas, que son bastantes y sui géneris, valdrán más sin muros ni escotillas, que no sean la dignidad de quien predica servir, y no lo servil.

Opinión

Apuntes Martiano (13)


Este simpático fragmento nos retrata a Martí como un criollo entero, lo que cuenta huele a chisme y envidias de la guerra y él sin darle mucha importancia escribe como al paso de las reclamaciones de este combatiente, para completar solo le faltó esas palabras del imagineros popular: ¡que si patatín, que si patatán…!

Otras mayores son sus preocupaciones, la falta de comunicación con Antonio Maceo, al que sabe disgustado con él, pero al que le urge reunirse para las decisiones futuras de la guerra:

“30.-Trabajo. Antonio Suárez, el colombiano, habla quejoso y díscolo, que desatendido, que coronel- Maceo, alegando operación urgente, no nos esperará. Salimos mañana.”

El primero de mayo, todavía en tierras guantanamera llegan a Martí los ecos de la epopeya grande, la guerra que por esta zona se peleó duro a partir del 68 y que tuvo en sus primeros momento un héroe popular, Policarpo Pineda, Rustán, hombre de valor sobrado en el combate que prestó grandes servicios a la causa de Cuba en esos primeros años, hasta morir a causa de las secuelas de sus heridas de guerra.

Nos habla en estas anotaciones del cafetal “Kentucky” reminiscencia del esplendor cafetalero que la guerra anterior se llevó y es posible percibir la indiferencia de ciertos sectores de la población, temerosos de la guerra y sus consecuencias.

“1º de Mayo.-Salimos del campamento, de Vuelta Corba. Allí fue donde Policarpo Pineda, el Rustán, el Polilla, hizo abrir en pedazos a Francisco Pérez, el de las escuadras(…). De eso íbamos hablando por la mañana, cuando salió el camino, ya en la región florida de los cafetales, con plátanos y cacao, a una mágica hoya, que llaman la Fontina, y en lo hondo del vasto verdor enseña apenas el techo de guano, y al lado: con su flor morada, el árbol del caracolillo. A poco más, el Kentucky, el cafetal de Pezuela, con los secadores grandes de mampostería frente a la casa, y la casa, alegre y espaciosa, de blanco y balcones; y el gran bajo con las máquinas, y a la puerta Nazario Soncourt, mulato fino, con el ron y el jarro de agua en un taburete, y vasos. Salen a vernos los Thoreau, de su vistoso cafetal, con las casitas de mampostería y teja: el menor, colorado, de… y los ojos ansiosos y turbios, tartamudea: ¿“- pero podemos trabajar aquí, verdad?”

Diario de Campaña de José Martí

Nota: Dibujo de Oreste Suárez, para la revista Zun-Zun. Copia de Josep Trujillo

José Martí

Un sacerdote vivo: el trabajador



“He aquí un gran sacerdote, un sacerdote vivo: el trabajador”

José Martí

El martes es 1º de Mayo, en Cuba como en muchas partes del mundo es fiesta de los trabajadores, que somos los “muchos”, lo que siempre pagamos los platos rotos cuando hay crisis, los que a pesar de los largos años de trabajo nos recortan las pensiones y como si fuéramos desechables, vamos a la calle aún llenos de sueños y deseo de hacer.

El capitalismo es una sociedad pensada para que unos pocos vivan en un mundo de ensueños, en una burbuja de consumos caros y en la lúdica mala de incentivar todos los placeres, porque tiene con qué pagarlos, según ellos cualquiera puede ser un “millonario”, uno de cada cien en proporciones humanas, porque los que no llegamos, apenas tenemos tiempo para luchar por la subsistencia y dejar a nuestros hijos un techos y un futuro.

Por eso yo también saldré a la calle para ser una voz entre millones, porque el modesto sistema social que hemos construido, vale la pena mantenerlo, con trabajo y esfuerzo…además de mejorarlo, porque de eso se trata.

El primer encuentro de José Martí con el movimiento obrero ocurrió en México a donde llegó en 1875 después de cursar sus estudios universitarios en España, se había separado de Cuba en 1871 tras ser juzgado y condenado por oponerse al colonialismo español en la isla.

En México trabajó como periodista de la Revista Universal, se interesa por las actividades reivindicativas de los trabajadores y no pierde oportunidad para mostrar sus simpatías, “…causa un noble orgullo sentirse en un pueblo en el que muchos hombres aman ya el trabajo y van siendo capaces de cumplir su misión”, además de ser elegido para participar en un congreso obrero convocado en 1876 por los trabajadores mexicanos.

Luego será el contacto con el poderoso y heterogéneo movimiento obrero de los Estados Unidos, permeado por los anarcosindicalistas y mayoriado por los cientos de miles de emigrantes, principalmente europeos. Desde su llegada a los Estados Unidos mira con reserva los violentos acontecimientos que resuelven las pugnas entre patronos y trabajadores, siempre tratando de encontrar la verdad en medio de tantas pasiones.

En un primer momento sus crónicas mostraban una severa valoración de los métodos violentos de lucha de los obreros, con sus huelgas frecuentes e intensas. Su criterio irá evolucionando en la medida que conoce al país, al capitalismo y a los trabajadores: “Se viene encima, amasado por los trabajadores, un universo nuevo”

En 1886 seguirá con interés los acontecimientos de huelguísticos de los Estados Unidos, estremecido por grandes huelgas que reclamaban el derecho de los trabajadores a vivir de su trabajo y la implantación de la jornada laboral de ocho horas, ya aprobada en esa época por el gobierno de Estados Unidos, pero con la resistencia de los patronos negados a cumplirlas.

La explosión de una bomba que mató a varios policías dio pié a un proceso amañado y parcializado por el que fueron condenado a la horca ocho trabajadores. Eso mereció de Martí una larga y estremecedora crónica en la que juzga los acontecimientos con imparcialidad, pero termina expresando sus simpatías por esos hombres, “los pobres de la tierra”.

Este es el origen del Día de los Trabajadores, que por paradojas de la vida donde único no se celebra es en los Estados Unidos.

Al organizar el Partido Revolucionario Cubano para emprender la emancipación de Cuba y Puerto Rico, José Martí contactó con el organizado y patriótico proletariado cubano, asentado en la península de La Florida, principalmente en Tampa y Cayo Hueso. Eran en su mayoría obreros tabacaleros, agrupados en barrios de esas ciudades, verdaderos hervideros de cubanía, que acogieron gratamente la prédica radical y sincera del Apóstol.

Los une a su labor revolucionaria y solicita su ayuda para organizar la “Guerra Necesaria” con la que se lograría la independencia de Cuba y Puerto Rico. Martí acude a los humildes, en ellos encuentra valor, patriotismo y disposición de lucha y constituye el factor principal para lograr la unidad de todos los que quieran libre a Cuba, no importa su condición social o su orientación política.

La suerte de la revolución independentista que el organiza, la fía a los trabajadores, a los humildes de la emigración y de la isla y por ello dice con vehemencia: “Son como siempre los humildes, los descalzos, los desamparados, los pescadores…los que se juntan frente a la inequidad, hombro con hombro” porque, “la verdad se revela mejor a los pobres y a los que padecen”

José Martí organizó la guerra de liberación nacional en Cuba a través de un Partido cuyos objetivos iban más allá de la independencia, en momentos cruciales de la historia de Cuba y de América Latina, y sufragada principalmente por los trabajadores y la emigración revolucionaria de la isla, su prematura muerte en combate dejó trunca sus ideas que aún mantienen su vigencia.

José Martí

Apuntes Martianos (12)


Las vivencias del soldados no pueden apartarse de las obligaciones del “Delegado” del partido revolucionario Cubano, por eso vuelve a la arenga sincera y clara sobre el futuro de la guerra, al tiempo que despacha circulares y cartas, desbrozando el camino político de la patria futura, al tiempo que sigue de cerca las vía de avituallamiento de aquellas fuerzas cubanas, sobretodo de armamento, que lo demás lo da el monte feraz y profundo:

“28.-Amanezco al trabajo. A las 9 forman, y Gómez, sincero y conciso, arenga: Yo hablo, al sol. Y al trabajo. A que quede ligada esta fuerza en el espíritu unido: a fijar, y dejar ordenada, la guerra enérgica y magnánima: a abrir vías con el Norte, y servicio de parque: a reprimir cualquier intentona de perturbar la guerra con promesas (…)”

El 29 la anotación es breve y concisa, tal vez el apremio de las obligaciones no le dejan para mucho, pero escucha las peripecias de un soldado en las horas de la marcha y viene el agradecimiento puro a Luis González Pineda, un colaborador que compartió varios días con ellos:

“29.-Trabajo. Ramón queda a mi lado. En el ataque de Arroyo Hondo un flanco nuestro, donde estaba el hermano de un teniente criollo, mató al teniente, en la otra fuerza.-Se me fue, con su ahijada, Luis González. “Ese rostro quedará estampado aquí.” Y me lo decía con rostro celeste.”

Diario de Campaña de José Martí

Sin categoría

Apuntes Martianos (11)


Este día conoce a Pedro Agustín Pérez (Periquito), la principal figura de la insurrección en Guantánamo, de él hace un descripción breve y objetiva que lo retrata de cuerpo entero, como si fuera una radiografía histórica, ningún aval era más alto que estas apreciaciones del Apóstol, el gran patriota guantanamero no pudo valorarlas, murió en 1914, y el diario de José Martí permaneció inédito hasta 1936 en que el hijo de Gómez, Máximo Gómez Toro lo publica como un anexo al Diario de su padre.

¿Cómo llegó este diario de Martí a manos de la familia Gómez Toro? El General Gómez conservó consigo este diario de José Martí, tras la muerte de este, por esto se hizo público en esta fecha, tres década después de muerto Gómez.

“27.-El campamento al fin, en la estancia de Filipinas. Atiendo enseguida al trabajo de la jurisdicción: Gómez escribe junto a mí, en su hamaca.-A la tarde, Pedro Pérez, el primer sublevado de’ Guantánamo: de 18 meses de escondite, salió al fin, con 37, salido de muerte, y hoy tiene 200. En el monte, con los 17 de la casa, está su mujer, que nos manda la primera bandera. ¡Y él sirvió a España en las escuadras, en la guerra grande! Lealtad de familia a Miguel Pérez.-Apoyado en su bastón, bajo de cuerpo, con su leontina de plata, caídas las patillas pocas por los lados del rostro enjuto y benévolo, fue, con su gente brava, a buscar a Maceo en vano por todo Baracoa, en los dientes de los indios (…)”

Diario de Campaña de José Martí

Historia, José Martí

La educación como base del progreso social



Entre los objetivos de la educación de la Cuba de hoy está el dejar atrás la mentalidad de consumidor que el capitalismo crea en cada ciudadano, y sustituirla por la conciencia de productor, objetivo decisivo en la formación del ser humano de la sociedad socialista en la que está enfrascado el sistema educacional cubano. Este principio ya está presente en el legado pedagógico martiano, no en frases abiertas y ocasionales, sino en análisis que instan a los educadores de América Latina a formar a trabajadores como base de la sociedad, trabajadores cultos, preparados con las herramientas del saber científico, con una alta espiritualidad, que tenga en el humanismo y la cooperación con sus semejantes su sustento ideológico y que participe libre y conscientemente en las decisiones de su sociedad, ese es el hombre nuevo soñado por las vanguardias sociales de todos los tiempos.

“El hombre ignorante no ha empezado a ser hombre. El hombre lleva todas sus espadas y todas sus lanzas en la frente.

“…Puesto que a vivir viene el hombre, la educación ha de prepararlo para la vida. En la escuela se ha de aprender el manejo de las fuerzas con que en la vida se ha de luchar. Escuelas no debería decirse, sino talleres. Y la pluma debe manejarse por la tarde en las escuelas; pero en la mañana, la azada”[1]

Esta educación directa y sana: esta aplicación de la inteligencia que inquiere a la naturaleza que responde; este empleo despreocupado y sereno de la mente en la investigación de todo lo que salta a ella, la estimula y le da modos de vida; este pleno equilibrado ejercicio del hombre, de manera que sea como de sí mismo puede ser, y como los demás ya fueron; esta educación natural, quisiéramos para todos los países nuevos de la América. Y detrás de cada escuela un taller agrícola, a la lluvia y al sol, donde cada estudiante sembrase un árbol. De textos secos, y meramente lineales, no nacen, no, las frutas de la vida.”[2]

“(…) El hombre crece con el trabajo que sale de sus manos. Es fácil ver cómo se depaupera, y envilece a las pocas generaciones, la gente ociosa, hasta que son meras vejiguillas de barro, con extremidades finas, que cubren de perfumes suaves y de botines de charol; mientras que el que debe su bienestar a su trabajo, o ha ocupado su vida en crear y transformar fuerzas, y emplear las propias, tiene el ojo alegre, la palabra pintoresca y profunda, las espaldas anchas, y la mano segura. Se ve que son esos los que hacen el mundo: y engrandecidos, sin saberlo acaso, por el ejercicio de su poder de creación, tienen cierto aire de gigantes dichosos, e inspiran ternura y respeto.”[3]

“Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia, en-la vida del mundo, en el orden del mundo, en el fondo del mar, en la verdad y música del árbol; y en su fuerza de amores, en lo alto del cielo, con sus familias de estrellas,-y en la unidad del universo, que encierra tantas cosas diferentes, y es todo uno, y reposa en la luz de la noche del trabajo productivo del día.”[4]

El trabajo como fuente de riqueza y prosperidad social, la necesidad de que la educación garantice al hombre el modo de ganarse su vida con el trabajo honrado,  como base ética de la sociedad. Esa y no otra debe ser la sustentación de la sociedad  cubana y reforzarlo como valor fundamental de las presentes y nuevas generaciones es la batalla ideológica que se debe seguir librando.


[1]La Nación. Buenos Aires 3/6/1883 (OC t. 13. pp. 52.53)

[2] Revista La América, febrero de 1884(OC t. 8 pp. 287-288)

[3] Trabajo Manual en las escuelas. Revista La América. 1884(OC t. 8 p. 285)

[4] Carta a María Mantilla.(OC t. 20 p. 218)

José Martí

El Parque José Martí, en Guantánamo


En Cuba, casi todas las ciudades tiene un parque o una plaza que lleve el nombre de José Martí, también una calle y cientos de escuelas bibliotecas, instituciones culturales y pequeños bustos de Apóstol, que llamamos “rincones martianos” para rendirle homenaje al cubano que hizo más por nosotros.

Esta imagen corresponde al parque Martí en mi querida Guantánamo, situado en el centro urbano de esta ciudad y con características que lo hacen único en el conjunto de parques de Cuba.

Cuando uno llega al parque lo más sobresaliente es la hermosa iglesia parroquial de Santa Catalina de Rissis, que se levanta casi en medio del mismo, porque cuando se diseñó allá por la década del cincuenta del siglo XX se incorporó la Iglesia como parte de él. Justo frente a la iglesia se levanta la concha del parque (de frente en la foto) con un diseño muy moderno y novedoso para la época. Tiene delante una fuente con dos surtidores en forma de flor de loto y cerrando el conjunto la estatua de Pedro Agustín Pérez, Mayor General del Ejército Libertador y figura insigne de Guantánamo. Una hermosa estatua en mármol blanco, muy bien elaborada y que hasta ahora no he podido averiguar su creador.

A un costado de la Iglesia, está la estatua sentada y casi a nivel del suelo de nuestro José Martí, originalmente estaba rodeado de muros que creaban el conocidísimo “rincón martiano” y el asta de la bandera cubana, hoy el muro ha desaparecido y Martí parece más libre rodeado todo el día por cientos de guantanamero que circulan a su alrededor.

En mis años jóvenes, este lugar cercano a Martí, era nuestro punto de cita, conversación y sueños, por lo que era nuestro pedazo íntimo de parque.

Hoy, alrededor de este parque se mueve la vida comercial cultural y política de la ciudad del Guaso[1] con hermosos bulevares, cines, hoteles y la mejor infraestructura de servicios que tiene la ciudad. Ese es mi parque.


[1] Apelativo que también lleva Guantánamo, por ser el rio Guaso, su lugar fundacional, no muy lejos del parque.

Costumbres, Cultura

Apuntes martianos (10)


Si José Maceo no fuera uno de nuestros grandes paladines libertarios y además sus hazañas no fueran conocidas bastaría esta semblanza que de él hace Martí para tener una idea de este General negro, cubano hasta la médula y de un arrojo y lealtad a Cuba que lo hacen digno de la leyenda que lo rodea.

Cuando se encuentra con Martí hacía menos de un mes que había sido encontrado por los suyos cuando tras una emboscada enemiga se tiró por un barranco para no caer prisionero y tuvo que vagar varios días por la brava serranía solo, rompiendo monte con las manos, apenas sin probar bocado pero con la determinación de unirse a las fuerzas cubanas que peleaban en la zona. Al encontrarse con Martí ya manda tropas y deslumbra su genio militar:

“26.-A formar, con el sol. A caballo, soñolientos. Cojea la gente, aún no repuesta. Apenas comieron anoche. Descansamos, a eso de las 10, a un lado y otro del camino. De la casita pobre envían de regalo una gallina al “general Matías”,-y miel. De tarde y noche escribo, a New York, a Antonio Maceo que está cerca e ignora nuestra llegada; y la carta de Manuel Fuentes al World, que acabé con lápiz sobre la mano, al alba. A ratos ojeé ayer el campamento tranquilo y dichoso: llama la corneta; traen cargas de plátanos al hombro; mugen las reses cogidas, y las degüellan(…) José Maceo, formidable, pasea el alto cuerpo: aún tiene las manos arpadas, de la maraña del pinar y del monte, cuando se abrió en alas la expedición perseguida de Costa Rica, y a Flor lo mataron, y Antonio llevó a dos consigo, y José quedó al fin solo; hundido bajo la carga, moribundo de frío en los pinos húmedos, los pies gordos y rotos: y llegó, y ya vence.”

Diario de Campaña de José Martí.

José Martí

Un campesino escultor

En el día de ayer hablaba de este hombre, un humilde campesino que lleva un don natural en su mente, es escultor y para darle rienda suelta a ese duende no se fue de sus tierra, sino que utilizó las muchas piedras que habían en su parcela y en la de sus amisgos, esta es la historia, contada por él mismo a la periodista Yisell Rodríguez Milán:



“Hacha, machete, barreta, pala, cinceles de cabilla y un martillo… son las herramientas con que Ángel Iñigo y su hijo agrandan, cada cierto tiempo, el único zoológico de piedra de Cuba y del mundo.

“Allí, más de 450 animales a escala real entre los que pueden verse elefantes, serpientes, lobos, monos, leones, jirafas y búfalos, sobreviven a las inclemencias del tiempo y los roces de la mano humana gracias a esa loable cualidad de la piedra que es ser dura, ingastable, cuasi eterna.

“Este insólito espacio de disfrute cultural fue inaugurado el 21 de diciembre de 1977. Desde entonces da prioridad a la anatomía, movimiento y belleza artística del animal de granito y ha ganado espacio en revistas turísticas internacionales, catálogos y trabajos periodísticos sobre la isla.

“Está ubicado en la finca cafetalera San Lorenzo en el alto de Boquerón, territorio ahora perteneciente a  Manuel Tames y su creador, Iñigo, es de origen campesino y jamás estudió artes plásticas. Quizás esa formación autodidacta sea la clave de la originalidad de ese lugar sin copia en el universo.

“El león medio sonriente que custodia la entrada del zoológico fue la primera escultura que hubo allí y fue elaborada a partir de las piedras calizas de la zona. Luego, a lo largo de los 324 escalones de la montaña que abarca el parque, al felino se irían sumando otras especies más pequeñas o grandes, pero siempre a la sombra de matas de mandarinas, zapotes, guanábanas, aguacates, mangos y naranjas y rodeados de cartacubas, pájaros carpinteros, torcazas, zunzunes, guacaicas, y gavilanes de verdad.

“Ese es un arte que nació conmigo. Desde que vi el lugar, me percaté de la cantidad de piedras que había por todas partes, y pensé en hacer esos animales a los que toda mi vida he trabajado con herramientas rústicas.

“Así, un día de 1977, empecé por un león. Después salió un elefante enorme. Luego continué con el rinoceronte y ya no sé por cuántas voy. Me di cuenta de que mis animales eran muy económicos, no comían y daban placer”, explica Iñigo para el sitio digital del lugar.

“Así, poco a poco, el único zoológico de piedra del mundo fue ganando en años y prestigio, tanto que el 26 de junio de 1985 fue declarado Patrimonio de la Cultura Nacional.”

Tomado del periódico “Venceremos”, Guantánamo 22/12/2011

Cultura

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