lig tv izle
justin tv

Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 
promosyonbank.com promosyon canta

Archivo de Febrero, 2012

Rafael Serra Montalvo, hombre de honor y patriotismo

Nació en La Habana el 24 de marzo de 1858, de origen esclavo, aunque nació libre, inteligente y despierto supo abrirse paso en medio de los prejuicios raciales de su época, aprendió el oficio de tabaquero y con su trabajo costeó su educación, se hizo maestro, no para elevares por encima de los suyos, sino para compartir y ayudar a la gente de su raza, desfavorecida de instrucción y marginada.

En 1879 se traslada a Matanza donde funda un colegio, una sociedad y un periódico que llevaron el nombre de “La Armonía”, como prueba de sus preocupaciones altruistas y fraternales, pero defendiendo siempre el derechos de la gente de su raza.

Aquel negro con ideas de progreso levantó sospechas en las autoridades coloniales españolas que lo mantuvieron constantemente vigilado, por lo que tomó la decisión de emigrar a los Estados Unidos, a Cayo Hueso, Florida, donde una colonia cubana trataba de sacar adelante su economía, sin olvidar sus anhelos patrióticos.

Hábil tabaquero como era, encontró trabajo en aquella pequeña comunidad cubana floridana, sin dejar de lado sus convicciones independentistas, uniéndose a los que como él quería la libertad de Cuba. El Club San Carlos en Cayo Hueso, reconocido bastión de los luchadores por la independencia, lo tuvo entre sus miembros y sus inquietudes sociales y políticas lo hicieron militar en diversas instituciones cubanas en los estados Unidos y otros países de América.

En 1888 se establece en Nueva York en la que crea “La Liga”, sociedad patriótica de instrucción, en la que continúa su labor de instruir a la gente de la clase humilde, mientras hacía su labor patriótica por la causa de Cuba. Allí conoce José Martí empeñado en similares menesteres patrióticos y lo invita a participar en las actividades de “La Liga”, como orador y maestros. De esta relación nace una amistad que resistió la prueba del tiempo y de la que ambos vivieron orgullosos.

En 1890 Rafael Serra escribe para el periódico cubano “El Porvenir”, en Nueva York, un artículo sobre José Martí, destacando su incansable labor en aras de unir a los cubanos para alcanzar la tan anhelada independencia.

Al fundarse “Patria” (14 de marzo de 1892), Serra se cuenta entre los colaboradores más cercanos de este periódico y la gratitud de Martí por el gran cubano se refleja de múltiples maneras en cartas y artículos del mencionado periódico, en los que resalta las dote de orador de Serra, sus ideas sobre la igualdad entre los hombres, su apego a la causa de Cuba, su generosidad y el humanismo, que caracterizaron a este activo patriota cubano.

Fue uno de los activos fundadores del Partido Revolucionario Cubano y crea en Nueva York el periódico “La Verdad” (22 de septiembre de 1894), elogiado por Martí en “Patria” como un periódico cubano que lucha por la causa patriótica de los emigrados de Cuba.

El 17 de noviembre de 1894 vuelve Martí a recalcar el valor del periódico de Serra: “Es el periódico nuevo de Nueva York, el periódico cubano que quiere “la república con todos y para todos”, y viene lleno del alma elocuente y poderosa del fundador de escuelas pobres de Matanzas, del que era maestro de virtudes cuando aún no podía ser de letras, del creador de La Liga de Nueva York, todo amor y raíz: Rafael Serra”.

José Martí y Rafael Serra comparte criterios a cerca de temas tan medulares para la Cuba de fines del siglo XIX, como son la independencia y la igualdad de derechos de todos los cubanos.

La muerte de José Martí fue un duro golpe para este intelectual negro que compartía pensamiento y causa con el Apóstol, su desaparición física hizo renacer en un sector de la emigración cubana la esperanza de encontrar las soluciones a los problemas de Cuba bajo la influencia de los gobernantes estadounidense. Como una manera de recordar el pensamiento que había guiado a Martí en la organización de la guerra por la independencia y sus ideas de igualdad social, Serra fundó en Nueva York un nuevo periódico que llamó “La Doctrina de Martí” (1896-1898), para mantener vivas el pensamiento martiano, soslayado por algunos dentro de las filas de la Revolución independentista, principalmente en la nueva dirección del Partido Revolucionario Cubano, que bajó el tono ideológico y unitario en busca de un colaboracionismo con los Estados Unidos en la decisión de la contienda.

“La Doctrina de Martí” se convirtió en el verdadero continuador del “Patria” de Martí en el que colaboró también el puertorriqueño Sotero Figueroa y otros revolucionarios, defensores de los ideales de José Martí, fue el “vocero oficioso” de la emigración independentista radical y los que trajeron a la Cuba ocupada por los yanquis, esas doctrinas que habían unido a “todos los cubanos” para luchar por una patria, “con todos y para el bien de todos”.[1]

En la República, Rafael Serra participa activamente en la vida política de la nación, electo en 1904 como representante a la Cámara y reelecto en 1909. Murió el 24 de octubre de ese mismo año.


[1] Entre 1899 y 1901 se publica “La Doctrina Martiana” en La Habana con similares características al periódico de Serra, que ya no estaba al frente del mismo

Historia, José Martí

Martí habla de Víctor Marie Hugo (1802-1885)

José Martí admiró mucho a Víctor Hugo, no solo por ser el defensor de las libertades humanas y por su actitud intransigente en defensa de los intereses de su pueblo, sino también por su talento y por el vigor y optimismo que mantenía a pesar de tener más de ochenta años en los años que Martí se refiere a él en las diversas crónicas que le dedicó.

Ponderó mucho su calidad de anciano, sin rendirse pese a los golpes que le dio la vida, su energía para dedicarse al trabajo de escribir, su apego a las novedades de su época que lo mantuvieron vigente y contemporáneo.

Eso valores humanos que resaltó José Martí en Víctor Hugo están presente en estos breves fragmentos que dejan un completo retrato de este gigante humanista que el admiró durante toda su vida:

«Meses hace vio la luz, pero aún apasiona en Europa como nuevo, Un libro del hombre poético de nuestra época, (…) de Víctor Hugo.- Tiene el sublime anciano-y debe escribirse pocas veces esta palabra sublime,-dos lindos nietos, su Juana y su Carlos, pálidos lirios nacidos a embellecer la corona de nieves del poeta. Los ha visto dormir, correr tras las mariposas, coger flores, estudiar el alfabeto, dar libertad a las golondrinas enjauladas, dar pan a los elefantes del Jardín Botánico, dar ampliamente limosnas a los pobres; los ve crecer; y tiene miedo de que el cierzo se, los tronche, como a su hijo, como a su hija; los ve vivir, y tiene miedo de que la vida se los mate; les debe el gran reposo de la vejez, y ha escrito un libro, el modo de ser viejo, “El arte de ser abuelo”, “L’art d’être gran phre”-Es admirable Víctor Hugo: morirán sus dramas, hijos regiamente monstruosos de una voluntad osada; pero no morirán sus soberbias hipérboles, sus magníficas anatemas, sus proféticos arrebatos, sus sobrehumanas concepciones de las viejas y portentosas teogonías. Importa poco que se le juzgue con las reglas de la Gramática y el cartabón de la Retórica:- el que es capaz de crear, no está obligado a obedecer.- Víctor Hugo penetra los dioses indios, y hablando de ellos, parece uno de ellos.-El siglo está pegado a él como las alas a una mariposa. La mariposa va donde las alas la llevan: Víctor Hugo ha ido donde el siglo lo ha llevado. Gran conductor, ha sido y su vez conducido; y, siendo luz, ha sido reflejo. Es necesario verlo para tener idea de una aurora boreal; oírlo, para tener idea del Sinaí -Su nuevo libro es una sonrisa de anciano, que no puede ocultar completamente los ojos que sobre ella fulminan contra las maldades de los hombres miradas de gigante. Se extravía a veces el grande hombre, y exagera sus abstracciones poéticas, pero doquiera que los grandes ríos vayan, son grandes ríos.-Si leyendo ‘Mis hijos”, otra producción del egregio anciano, da vergüenza no ser padre; leyendo ‘L’art d’he grand phre”, da vergüenza no ser abuelo.» (190-191) Obras Completas de José MartíTomo 15

José Martí, Sin categoría

Un campamento subterráneo

Las culturas alternativas no son raras en ninguna sociedad, son aquellos fragmentos de vida que tienen mucho de la cultura dominante, pero que por ciertas condiciones sociales, otra visión del mundo, ciertas influencias o todas ellas juntas, hacen algo distinto y muchas veces incomprendidos por los hacedores de patrones dentro de la sociedad. Vivimos en un mundo globalizado, y ni siquiera la bloqueda Cuba, la ortodoxa Cuba, escapa a esa realidades.

Hoy por el hoy el movimiento Hip Hop es una de estas formas alternativas de cultura que pugnan por crecer en los barrios más humildes de este país, no solo en la capital donde tienen un fuerte arraigo, sino en las ciudades del interior donde son más incomprendidos, tratados con sospecha y en muchos casos tratados como “casos sociales”, algo que en Cuba quiere decir mucho.

El Hip Hop en Cuba no es solo “cosa de negro”, como muchos comentan , sino que involucra a jovenes cubanos de “color cubano”, que incluye todas las variantes del prisma de la epidermis, tan común en mi Cuba y de la cual vivo yo muy orgulloso.

Por que me toca de cerca quiero traer un breve ejemplo, de allá, de Guantánamo, la provincia más oriental de Cuba, de su capital de igual nombre donde un grupo de muchachos hace lo imposible por mantener su cultura Hip Hop cubana:

Los primeros jueves de cada mes se reúnen en el patio de la Casa del Joven Creador de Guantánamo un grupo de jóvenes cultivadores de esta modalidad de cultura urbana que es el Hip Hop. Ellos llaman a su peña CAMPAMENTO SUBTERRANEO por aquello de la legitimación social en un medio que aún ve con desconfianza a estos muchachos, nada distintos de la media del cubano promedio, pero con una preocupación cultural que los lleva a utilizar los mecanismos del género para fijar su mirada en aquellas cosas que consideran les afecta, tanto desde lo personal como lo grupal.

Como proclama el grupo su intención es promover el Hip Hop o Rap, como también es conocido, pero dejan bien claro sus diferencias con ese Reguetón reventón y muchas veces vulgar, que hace concesiones tras concesiones para pegar en un sector de público donde priman las loas al placer carnal, la fiesta sin fin y el ambiente enajenado y cerrado de ciertos círculos, salvo excepciones.

También se proponen mostrar otros aspectos de la cultura Hip Hop, como el grafitti, manifestación plástica que ellos ponen en función de sus ideales de mejoramiento humano y acercamiento a la reflexión personal y colectiva, en apoyatura a sus obras musicales, tan ávidas de divulgación que se valen de los mecanismos subterráneos del mano a mano, los contactos y la identificación para darse a conocer.

Encomiable la confianza que reciben de la Asociación Hermanos Saíz que los apoya en su quehacer y los ayuda a su proyección e integración en la cultura nacional, por último mencionar a los anfitriones de este singular campamento subterráneo, que como las raíces de los árboles, ayudan y nutren la fronda social de nuestro Guantánamo: Adrián Herrera (El Aliado), David Rodríguez (El Ciudadano), Sandy y David González (Soldado Razo), José Ramón Cobas (Productor), Roberto (Productor) y Osmani (Beat Box) y muchos otros que deben sentirse incluidos.

Visite el Blog: Guantanamo Hip Hop: http//guantanamohiphop.blogpot.com

Cultura, Sin categoría

Mambí

Para los cubanos la palabra MAMBÍ trae muchas asociaciones de orgullo patrio, de tradición histórica y de identidad, porque es el modo que encontró el soldado colonial de llamar a los insurrectos cubanos durantes las guerra por la independencia.

Mambí era un apelativo despectivo que algunos historiadores cubanos creen nace en Santo Domingo, pues fue el apodo con que los españoles nombraron a los negros haitianos que luchaban por su independencia.

Fernando Ortiz da una explicación más completa a esta querida palabra nuestra, Mambí y argumenta que el origen de la misma es de la etnia bantú, y construida sobre la base de la raíz semántica mbi con numerosos significados despectivos: insurrecto, bandido, criminal, revoltoso, infame, malo, lo mismo en África que en la isla de Santo Domingo.

En el transcurso de la contienda independentista la palabra ganó un nuevo sentido, el que hoy conserva para todos los cubanos, el calificativo más honroso para un luchador por la libertad de Cuba: MAMBÍ

Historia, Opinión

24 DE FEBRERO DE 1895

Por su amenidad y exactitud en el relato de lo acontecido el 24 de febrero de 1895, reinicio de la guerra por la independencia de Cuba reproducimos el relato del periodista Pedro Antonio García en la revista Bohemia el 26 de enero de 2010.

El fracaso del plan de La Fernandina, al incautar las autoridades de los Estados Unidos las armas y los barcos para las expediciones a Cuba en enero de 1895, lejos de amilanar a los independentistas cubanos le sirvió para levantar el espíritu de lucha.

Los jefes comprometidos dentro de la Isla, principalmente en la región oriental, ansiosos por retornar a la manigua, apremiaban al Apóstol para que firmara la Orden de Alzamiento con el argumento de que el Gobierno colonial español ya estaba sobre aviso y en cualquier momento podían caer detenidos.

El 29 de enero, Martí convocó a Mayía Rodríguez, en quien Máximo Gómez había delegado su “autoridad y poder expresos”, y a Enrique Collazo, que daba fe de la autoridad de este, para valorar las noticias e informes recibidos de Cuba. Los reunidos coincidieron en la necesidad de impartir cuanto antes la Orden de Alzamiento, la cual redactó nuestro Héroe Nacional y suscribieron los tres. En ella, se autorizaba “el alzamiento simultáneo, o con la mayor simultaneidad posible, de las regiones comprometidas (…) durante la segunda quincena, no antes del mes de febrero”.

Se le envió esta decisión “al ciudadano Juan Gualberto Gómez y en él a todos los grupos de Occidente”, con copias para Guillermón Moncada, residente de Santiago de Cuba; Bartolomé Masó, radicado en Manzanillo; Francisco Carrillo, localizado en Remedios, y el camagüeyano Salvador Cisneros Betancourt. Los documentos fueron llevados a La Habana por el patriota Juan de Dios Barrios.

En los primeros días de febrero de 1895, en su condición de Delegado del Partido Revolucionario (PRC) en Cuba, Juan Gualberto recibió la ya mencionada Orden de Alzamiento y “otras que debía encaminar”, según su testimonio. El joven estudiante Tranquilino Latapier partió rumbo a Oriente a encontrarse con Moncada, con la advertencia precisa de que solo después de obtener la conformidad del general santiaguero, podía trasladarse hacia Manzanillo para ver a Masó. No tuvo problemas. Regresó a la capital con la aceptación de los dos jefes orientales y una interesante propuesta de Quintín Bandera: la de fijar como fecha del alzamiento el 24 de febrero, primer domingo de carnaval.

El médico matancero Pedro Betancourt se dirigió a Las Villas para entregarle las instrucciones de Martí a Francisco Carrillo. Este se negó a secundar el levantamiento simultáneo ante la escasez de armas. Pero al informarle a Juan Gualberto mediante telegrama, Betancourt escribió: “Carrillo bien”, lo cual el Delegado del PRC en Cuba interpretó como que el mambí villareño aceptaba la fecha de alzamiento. Camagüey, entretanto, reiteraba que no se levantaría de inmediato.

Desde días antes de la fecha fijada, los jefes mambises orientales habían abandonado sus casas para no ser localizados por las autoridades colonialistas. Guillermón, por ejemplo, montado en una mula, burló la vigilancia española y se fue al poblado de Auras donde se hospedó en casa de un patriota. En la mañana del 24 de febrero, dejó su refugio y con un grupo de patriotas, acampó en la loma de La Lombriz, Alto Songo.

En su finca Colmenar de Bayate, cerca de Manzanillo, al amanecer, Bartolomé Masó izó la bandera de la estrella solitaria y estableció allí un campamento mambí. Ochenta insurrectos se alzaron en Yara y entraron a punta de machete en el poblado donde hicieron acopio de armas. Cerca de Bayamo se levantaron Joaquín Estrada Castillo, en su finca El Mogote; Esteban Tamayo, en Vega de la Piña, con 80 compañeros; José Manuel Capote, en San Diego, con 40 hombres armados.

Pedro Agustín Pérez (Periquito) tenía instrucciones precisas de Antonio Maceo de controlar con su gente la costa sur de la jurisdicción de Guantánamo, con vistas a las expediciones que debían desembarcar por allí. Clandestino desde octubre de 1894, ante la persecución de las autoridades españolas, recibió órdenes de Guillermón Moncada de poner en pie de guerra a la tierra del Guaso. El 24, a media mañana, se pronunció en Matabajo. A esa hora, Emilio Giró le secundaba en La Confianza con otro grupo de patriotas. A la tarde, el joven Enrique Tudela y 12 valientes mal armados tomaron el fortín de Hatibonico y se apoderaron de armas y municiones. Sería esa la primera victoria de las fuerzas cubanas en la guerra recién comenzada.

Ya al mediodía, Victoriano Garzón abandonó Santiago con un grupo de independentistas y montó campamento cerca de la ciudad, en la finca San Esteban. Alfonso Goulet, también cumpliendo órdenes de Guillermón, sublevó al poblado de El Cobre. Quintín Bandera, al frente de un puñado de patriotas, todos armados, acampó cerca de San Luis. Silvestre Ferrer incendió con sus hombres al poblado de Loma del Gato, tradicional centro de operaciones del Ejército español, y en Palma Soriano se le unieron cubanos de distintas generaciones.

Días antes de la fecha fijada para el alzamiento, Saturnino Lora había recibido el siguiente mensaje: “De orden del general Moncada, que se levante el día 24 por la tarde y espere órdenes”. También Guillermón le encomendaba avisar a Fernando Cutiño Zamora y los patriotas de Jiguaní.

Lora cumplió cabalmente. Reunió en la tarde a sus compañeros en el Puente de la Herrería y al frente de ellos marchó hacia la plaza de Baire, donde se proclamó en rebeldía. Sacó su revólver y disparó sus seis tiros al aire. Cutiño, José Reyes Arencibia y un reducido grupo entraron en Jiguaní ya casi al anochecer.

Permanecieron en esta localidad hasta cerca de las nueve de la noche y partieron a Baire. Unidos ambos destacamentos, marcharon hacia La Salada, para ponerse bajo el mando de Jesús Rabí (27 de febrero).

En Occidente, se reunieron en las cercanías del poblado matancero de Ibarra un pequeño grupo que incluía a Juan Gualberto Gómez y a Antonio López Coloma. Iba a encabezar este alzamiento el general Julio Sanguily, cuya actitud controvertida hoy levanta muchas suspicacias entre los historiadores e incluso algunos lo tildan de traidor a la Patria. Inexplicablemente, este alto oficial mambí se dejó detener en La Habana por las autoridades españolas en la mañana del día 24. Entretanto, sin práctico ni jefe militar, los patriotas de Ibarra resultaron una fácil presa para las tropas españolas. Muchos de ellos cayeron prisioneros. López Coloma fue fusilado por los colonialistas.

Corrieron igual suerte al de Ibarra los levantamientos de Jagüey Grande y Aguada de Pasajeros. Acogidos al indulto ofrecido por el Gobierno español, la mayor parte de sus complotados marcharon al extranjero, pero después, por distintas vías, retornaron a la manigua para incorporarse al Ejército Libertador.

Según varias fuentes, unas 35 localidades de distintas partes del país se levantaron en armas contra el colonialismo español aquel 24 de febrero. Solo en la región oriental, sobre todo en su parte sur, pudieron consolidarse los focos guerrilleros.

Historia, José Martí, Sin categoría

La Guerra Necesaria

Orden del Alzamiento emitida por José Martí

para el reinicio de la guerra de independencia

El 24 de febrero de 1895 se reanuda la Revolución Independentista que había iniciado Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 y que fue sostenida con enormes esfuerzos por los cubanos durante diez largos años, durantes los cuales la integración de la sociedad cubana fue un hecho, cuando cientos de miles de hombres y mujeres, negros y blancos, pobres y ricos habían pasado por encima de sus diferencias para aunar esfuerzos por alcanzar la independencia de Cuba.

Aquel primer esfuerzo terminó con el Pacto del Zanjón (febrero de 1878), cuando el Gobierno de Cuba en Armas decidió negociar una paz incondicional con Arsenio Martínez Campos y desde la zona oriental del país se levantó la prestigiosa voz del General Antonio Maceo, para dejar en claro que en Cuba no habría paz, mientras no hubiera independencia y no se aboliera la esclavitud.

Era la voz popular, con la autoridad del heroísmo y el apoyo de los que habían puesto en este empeño por la libertad, todos sus esfuerzos y esperanzas.

Vinieron largos años de espera (1878-1895), en Cuba y dispersos por las Antillas, Centroamérica y los Estados Unidos, los independentistas cubanos aunaron fuerzas, gestionaron recursos y sobre todo, pasaron por encima de sus diferencias para volver a la manigua y terminar la obra.

Esta fue la hora de Martí, el estratega, el político, el aunador de voluntades, que para el nuevo empeño creo un Partido, convocó a todos y prometió una Patria para todos los cubanos; por eso organizó una guerra que el llamó “necesaria”, no solo para expulsar a España de Cuba, sino para impedir las apetencias imperiales de la oligarquía yanqui y poder fundar una República que marcara la diferencia en América.

Por eso se inició la guerra en aquel febrero del 95, por eso murieron más de trecientos mil cubanos en menos de cuatro años y la próspera isla quedó en la ruina y a expensa de los intereses de su vecino poderoso. Por eso entre los muchos muertos contamos a José Martí y Antonio Maceo, tal vez las dos mentes más preclaras y necesarias en aquellos días de gloria.

Para los cubanos eso es el 24 de febrero, continuidad y recuento porque aún falta por hacer.

Historia, Opinión

Benny Moré, el Bárbaro del Ritmo

En Cuba no hay que presentarlo, todos sabemos quién es, conocemos su timbre inconfundible y su versatilidad como cantante, que lo hace ir desde el bolero a la rumba y el mambo, pasando por todos los ritmos cubanos conocidos en su época.

El 24 de agosto de 1919 nació Bartolomé Maximiliano Moré en el pueblo de Santa Isabel de las Lajas, en la provincia de Cienfuegos. De familia muy humilde, negro y campesino, creció en un medio difícil para el desarrollo de sus facultades musicales.

Los biógrafos del Benny han podido rastrear sus raíces africanas[1] hasta su tatarabuelo congo Ta Ramón Gundo Moré, el primer rey del “Casino de los Congos de Santa Isabel de las Lajas”, que llegó a Cuba como esclavo y que de su último amo el conde Moré hereda el apellido, aunque no murió esclavo, sino libre a los 94 años de edad.

El Benny abandona tempranamente los estudios, obligado por la necesidad de ayudar a su familia. Chapea, siembra, corta caña, recorre bateyes y pueblos en busca del sustento para los suyos, pero sin olvidar la música, su inspiración de vida.

En 1940 llega a La Habana acompañado de su guitarra y comienza su peregrinaje por bares y café, haciéndose oír y esperando su oportunidad. En 1944 se presenta en la emisora “Mil Diez” con el Septeto Cauto, y poco después se integra al Conjunto Matamoros sustituyendo en la voz prima nada menos que al célebre Miguel Matamoros, quien dirigía el conjunto. Con ellos viaja a México en 1945 y allí se consagró.

La carrera de Benny Moré en México fue muy exitosa, alcanzando una gran popularidad, después de actuar en los cabarets “Montparnasse” y “Río Rosa”, en salones de bailes y de grabar para las más importantes disqueras mexicanas.

La madure llega con su entrada en la orquesta de su coterráneo Dámaso Pérez Prado, con quien hizo más de setenta grabaciones, entre ellas los clásicos bailable: “Bonito y sabroso”, “Mucho corazón”, “Panchito e che” y “Ensalada de Mambo”, entre otros muchos éxitos.

En diciembre de 1950 regresa a Cuba, era una estrella en México y conocido en casi toda América Latina, pero en Cuba se guía siendo un desconocido.

En la isla reinicia su carrera en Santiago de Cuba con la orquesta de Mariano Mercerón, allí sus presentaciones en la emisora “Cadena Oriental de Radio” lo ponen en la actualidad del panorama musical cubano. En 1951 debuta en La Habana con la orquesta de Bebo Valdés en la “RHC Cadena Azul”, luego fue contratado por la emisora “Radio Progreso” y consolida un trabajo artístico que lo demanda en bailables, presentaciones en vivo en los mejores cabarets de la ciudad.

En 1954 funda su Banda Gigante, orquesta en formato de jazz band con la cual amplió el timbre interpretativo de la música cubana. Benny logra una sonoridad cubana y una forma singular de hacer el son y otras formas musicales cubanas, ganando la popularidad y el respeto entre el público y los especialistas, que lo sitúan entre los más grandes intérpretes de la música popular cubana.

En 1960 el Benny es diagnosticado de cirrosis hepáticas y aunque continua su amplio programa de presentaciones en bailes, en la radio y la televisión, su salud se reciente y fallece el 19 de febrero de 1963 en La Habana.

Para homenajear a este negro maravilloso nada mejor que escuchar su música, esa donde todo lo hizo bien con ese intuitivo don de los grandes para imponerse pese a todas la adversidades.


[1] Amín E. Naser: Benny Moré. Perfil Libre. La Habana, 1985

Cultura

Reguetón ¿Si o No?

“La Calle del Medio” es un mensuario “distinto” en la escena cultural cubana, es un tabloide en colores (la mayoría de las publicaciones cubanas son en blanco y negro) que aborda temas de actualidad social, cultural, deportiva y da mucho espacio a la opinión de la “gente de a pie”; con una visión nada autocomplaciente, aunque con una bien delimitada militancia al lado de Cuba y de las mayorías. Lo único malo es que a veces se nos pierde y aparecen de “golpe y porrazo”, cuatro o cinco números juntos, que se agradecen porque no es fiambre lo que nos lega al cerebro y al pulso… ¿lo adivinan verdad?, esto de varios números juntos es producto de nuestras dificultades económicas, grandes y reales, que hacen más asombroso que este tabloide “en papel” vaya camino de cuatro años de la mano de Enrique Ubieta, su director y líder, en esta batalla cubana por la autenticidad.

De su número 39 (julio, 2011) traigo una opinión de actualidad sobre el Reguetón, ese ritmo que suena y suena en todo el Caribe y por supuesto en Cuba, a fuerza de transgresiones. Fueron las palabras de Orlando Vistel, presidente del Instituto de la Música del Ministerio de Cultura de Cuba durante una audiencia parlamentaria de la Comisión de Atención a la juventud, la niñez y la igualdad de derechos de la mujer del Parlamento Cubano, donde se debatía sobre la imagen denigrante que sobre la mujer y los jóvenes en general ofrecían algunos videos clip de reguetón:

«Es un tema de máxima actualidad y la máxima responsabilidad nos toca a los de Cultura, porque en el fondo estamos hablando de la cultura que nos identifica y nos define. En la medida en que nos apartemos de ciertos prepuestos culturales elementales, estamos arriesgando mucho; y a veces perdemos el pulso de la identidad en nuestro proyecto social.

«Solo podremos avanzar si cada uno asume el pedacito de socialismo que le toca en esta tarea. Es una responsabilidad cultural.

«Todo el mundo dice “yo no tengo nada en contra del reguetón”; yo si tengo cosas en contra del reguetón: en primer lugar en contra del modo de vida reguetonero, de sus modos de conducta, de vestir, de tatuarse y agujerearse en cuerpo.

«Y yo soy músico además de presidente del Instituto de la Música, y puedo afirmar que no estamos hablando de un género, sino de un producto hecho en laboratorio para todo esto mismo que hemos hablando. Ha sido elaborado gota a gota para buscar un esquema rítmico de fácil elaboración y reiteración, que permita fijarlo. También con poca elaboración armónica, que la armonía es un segundo nivel del pensamiento musical, lo primero es el ritmo, la armonía es el revestimiento. Una armonía complicada es más difícil de fijar, por tanto, esta es elemental: y la melodía, de muy fácil reiteración, ayudada por textos con temas que no llevan a pensar, y tienen ganchos elementales, desprovistos de imágenes profundas y que tienden al populismo.

«Si a esto le ponemos un celofán con elementos tímbricos de contemporaneidad, lo convertimos en un producto de fácil y rápida comercialización. Y así el reguetón desplazó a la salsa del mercado.

«El reguetón llega hoy con la tecnología del mp3, mp4, y se ha convertido en un boom artístico en el mercado cultural, algo entre una intención de la industria del ocio y de las grandes transnacionales, que elimina hasta al disco.

«O sea, que no es un fenómeno ni tan sano ni tan rudimentario, sino políticamente guiado, dirigido a nuestras repúblicas centroamericanas. En Europa se oye menos y está hecho para nuestro pobre tercer mundo, para convertirlo en cuarto mundo. Porque cuando se ve el modo de vida que proponen, está más abajo del tercer mundo: droga, sexo, violencia…

«Tengo tanto en contra del reguetón, como tengo a favor de la música cubana»

Citado por Vladia Rubio en “Audiencia Crítica para el videoclip cubano”. La Calle del Medio. Nº 39, pág. 3 julio-2011

Cultura, Opinión

La Rumba

No es posible concebir a Cuba sin la música, esta es la isla de la música, donde en menos de cinco siglos este ajiaco increíble de negro y español, con todas sus variantes, ha hecho maravillas con los compases que se le sacan, a puro gusto, a una guitarra, un tambor, una quijada de burro, un par de clave o simplemente unas palmadas rítmicas que forman este ser nuestro, hecho para resistir ¡lo que sea!, siempre con un chiste, una choteo del que siempre sale mal parado el “almidonao” que cree saberlo todo, pero con música, porque con música todo es mejor.

Danzón, chachachá, son, mambo, guaracha y esa rumba tan completa y tan cubana que es todo un complejo sonoro que va del guanguancó a la columbia, con tantas variantes como bailadores, pero siempre sabrosa, viril, rebelde; hija del solar y el barracón, que no entró en los salones burgueses disfrazada, sino retadora y de pueblo.

Esa rumba acaba de ser proclamada Patrimonio Cultural de la Nación, yo diría que más que para protegerla, para que nos proteja ella del desaliento y nos ayude a desandar caminos propios, a golpe de rumba sensual y retadora que nos devuelva una patria de mil caras, diversa y tolerante.

¡Qué nos ayude la rumba y sus cultores emblemáticos, vivos o muertos!

«Como un hecho sin precedentes, que abona el camino para el reconocimiento de la riqueza y diversidad del acervo popular, calificó este miércoles Miguel Barnet, presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la declaratoria de la rumba como Patrimonio Cultural de la Nación.

«El poeta y etnólogo, en compañía de Gladys Collazo, presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, comunicó a la prensa detalles del proceso mediante el cual la rumba se convirtió en la primera manifestación músico-danzaria en ser avalada con esa condición.

«“La rumba forma parte indisoluble de la esencia misma de nuestra identidad y si se viene a ver no hace falta que alguien recuerde sus sobradísimos valores patrimoniales —puntualizó Barnet—; sin embargo, era necesaria esta certificación. Pienso que no sea lejano el día en que la rumba, con todos sus atributos, historia y actualidad, engrose la lista mundial del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, registrada por la UNESCO.”

«Rumberos de varias generaciones, entre los que se hallaban Amado Dedeu, Justo Pelladito y Eloy Machado (El Ambia) saludaron el suceso en la sede de la UNEAC.

«Barnet dijo que se trataba de “un día grande para los rumberos de hoy y de ayer” y evocó la memoria de Andrea Baró y Malanga, de Saldiguera y Virulilla, de Ignacio Piñeiro y Chano Pozo, de Tío Tom y Papín Abreu, de Calixto callava y el Goyo Hernández.»[1]


[1] Proclaman a la rumba Patrimonio Cultural de la Nación. Pedro de la Hoz. Per. Granma, p. 1. 16/2/2012

Cultura, Opinión, Política

Ignacio Cervantes Kawanagh, el nacionalismo musical



Desde mediados del siglo XIX va mejorando el conocimiento musical en el país, existen muchos músicos empíricos, pero a fines del decimonónico ya están arraigados en el país los estudios de instrumentos de música, tales como el piano y el violín, en los que el país va creando una tradición de solistas, junto a compositores que van erigiendo un repertorio musical criollo.

Es necesario tener en cuenta que los interpretes negros son mayoría en las agrupaciones musicales criollas, con profesiones trasmitidas de padres a hijos; muchos de ellos alcanzan reconocimiento, no solo insular, sino internacional dada su calidad, tales son los casos de los violinistas Brindis de Sala y José White.

Uno de los más sobresaliente creadores de esta época fue Ignacio Cervantes Kawanagh (1847-1905), compositor y pianista excelente; figura descollante del nacionalismo musical cubano forjado en este siglo XIX. Desde muy pequeño se inició en los estudios de piano con el reconocido pianista Juan Miguel Joval, completando su formación musical con Nicolás Ruiz Espadero. Estudió en el Conservatorio de París entre 1866 y 1870.

En 1875 Cervantes y el músico José White fueron expulsados por el Capitán General de la isla, al realizar una serie de conciertos para recaudar dinero para la causa de la independencia de Cuba. En los Estados Unidos y México, Cervantes continuó su labor a favor de la causa cubana, ofreciendo conciertos para sostener la guerra por la independencia.

Regresa a Cuba en 1879, en 1879 en plena madurez artística, en se mismo año compone “Sinfonía en Do” y en 1886 “Scherzo Capriccioso”, piezas de Cámara muy bien lograda en las que es muy evidente la influencia musical italiana. También en el 86 compone una ópera, “Maledetto”, pieza cómica que no llegó a terminar, pero donde está la impronta de su calidad musical, con el reanudación de las luchas independentistas en el país parte nuevamente al exilio en 1895. Al término de la guerra regresa a Cuba.

El Cervantes compositor lírico no llega a la altura del compositor criollo que traduce el lenguaje de su isla en sus danzas, muestra de su talento y temperamento. Sus danzas escritas entre 1875 y 1895 se alejan del virtuosismo de la pianística del siglo XIX, pero presta oído a la música de su tiempo en el que ya está arraigada y latente la influencia de los ritmos africanos, más o menos elaborados que el toma y reelabora como expresión de su peculiar sensibilidad.

Su nacionalismo no fue copiar los ritmos folklóricos de su tiempo y su sociedad, sino la elaboración y sintetización de estos para entregar una sonoridad realmente nueva, cubana. No fue un músico folklórico, sino un gran compositor resumidor de la idiosincrasia musical de casi un siglo de música criolla.[1]

Con Ignacio Cervantes se compendia toda una evolución folklórica de la música criolla de origen europeo y que había tenido en la contradanza y sus derivaciones (danza y danzón) la evolución lógica. Pero la influencia de los ritmos africanos había permanecido casi puro tocado en los barrios marginales, influyendo indirectamente en la música criolla a través de una mayoría de ejecutantes negros que se esfuerza por sonar a la música blanca.

Las danzas de Cervantes conocidas y populares en su época, mantienen su actualidad por ser síntesis de la música criolla[2] y de la pianística nacional, con una gran riqueza armónica y capacidad de modulación equilibrada perfectamente con su cubanía.[3]


[1] Salomón Gadles Mikowsky: Ignacio Cervantes y la danza en Cuba. Pág. 185. La Habana 1988

[2] Mulata que no quiere ser negra.

[3] Alejo Carpentier:

Cultura

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda