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Archivo de Mayo, 2011

José Martí y la bandera



José Martí

Ernesto García Peña

1990

La realidad suele ser más rica que la imaginación del hombre, y esa realidad nos ha legado a los cubanos una biografía que aún, inconclusa, idealizada y en el claroscuro de la leyenda y la irreverencia, nos delinea un espíritu grande que crece con el tiempo y que se niega a ser historia pasada para convertirse en andante a nuestro lado en las tareas del diario. Hablamos de José Martí.

El 19 de mayo de 1895 en un radiante mediodía oriental cayó combatiendo frente al enemigo colonialista español, cumpliendo un ciclo de deber y de vida que el mismo se trazara desde los albores de una vida azarosa y apostólica que admiramos y tratamos de seguir, no desde la mística de la adoración sino desde el conocimiento del sentido del ser, para no dejar morir la obra, continuadores de su legado en estos tiempos tan difíciles y convulsos.

José Martí es de esos hombres que tienen la interesa de cargar con la responsabilidad de un pueblo en sus anhelos cotidianos, de saber cuando la madurez de la conciencia colectiva puede ser compulsada para empeños mayores, como ese de llamar a un pueblo esclavo a darse un lugar entre los libres y no detenerse en solo en ese empeño, sino avizorar que no bastaba llegar al libre albedrío de pueblo y de hombre, sino que era necesario cambiar la base sobre la que una nación debía crecer, “con todos y para el bien de todos”

El hombre que hoy convocamos fundó un partido para abarcar a todos los patriotas, crear una nación y salir adelante en los desafíos que los nuevos tiempos tendían a su pueblo. Pero no se detuvo en el limitado espacio geográfico de su isla y fue latinoamericano, palpitó con todos los humildes de su continente virgen y amplió su corazón para concluir con la humanidad por patria.

Si de tal hombre hablamos, cómo no preguntarnos el mejor modo de seguir su ejemplo, no solo con la admiración del espectador ante una obra grande, sino con la humildad del vivir diario, el intento por ser buenos y la tarea de hacer nuestra parte en la humana labor de crecer.

Otro 19 de mayo pero de 1850 llegaron a Cuba, por la ciudad de Cárdenas un grupo de hombres en su mayoría norteamericanos, enrolados por el general Narciso López, venezolano de cuna e identificado con la causa anexionista de una parte de la burguesía y de la intelectualidad criolla, cansados del despotismo español, deseosos de las libertades de la república yanqui, pero incapaces de comprender los anhelos de libertad de una buena parte de la población de la isla, negra y esclava, que para ellos no contaban en estos impulsos de rebeldía.

Los expedicionarios de López, ocuparon Cárdenas y por primera vez en suelo cubano ondeó la bandera que es hoy la enseña nacional de nuestro país, ideada por el propio López y diseñada por Manuel Teurbe Tolón, un poeta matancero residente en los Estados Unidos.

Por eso entre las conmemoraciones que la historia oficial revolucionaria ignora está el Día de la Bandera, por su pecaminoso origen anexionista, como si no bastara, los argumento de Ignacio Agramonte en la Asamblea de Guaimaro (1869), defendiéndola como el primer pabellón por el que murieron los cubanos o los cientos de miles que cayeron a lo largo de estas guerras por la emancipación definitiva.

Si triste es el 19 de mayo por la pérdida física del cubano mayor, recordemos que murió por nosotros pensando en aquel pabellón purificado por los miles que lo quisieron símbolo de una libre nación y no de un apéndice de ese conglomerado de gente y de intereses que es los Estados Unidos de América.

Esa es la historia.

José Martí

Acompañando a Martí

José Martí a caballo.

Autor: Candido Cuenca

Plumilla

Hace 116 años por tierra orientales marchaba un pequeño grupo de combatientes cubanos, buscando el modo de fortalecer la insurrección anticolonial que desde el 24 de febrero de 1895 mantenía en pie de guerra a los cubanos. Uno de aquellos cubanos era José Martí, Delegado del Partido Revolucionario Cubano fundado en 1892 como la organización capaz de aglutinar a todos los que quisieran la independencia y estuvieran dispuestos a conquistarla.

Era Martí el inspirador de aquel renacido movimiento de liberación nacional y sus criterios políticos, concensuados con los combativos emigrados cubanos dispersos en los Estados Unidos, la cuenca del Caribe, Centroamérica y Europa, eran de crear una república en la que todos los habitantes de la isla pudieran vivir en prosperidad y pie de igualdad, sin menguar sus derechos por su origen racial, clase social o credo, una república participativa negada al despotismo de un caudillo, tanto como a la intervención extranjera, esas eran sus preocupaciones de hombre de estado, fundar la república nueva, que aún no era conocida en parte alguna.

Su muerte temprana e inoportuna dejó sin norte aquel caudal de ideas y el pragmatismo político de la vanguardia de los cubanos insurrectos centró en la idea necesaria de sacar a España de Cuba, el fin último de aquella lucha, convirtiendo a la organización política de Martí, el Partido Revolucionario Cubano, en un mecanismo de recaudación de fondos para continuar la guerra, necesarios pero a todas luces reduccionista con los fines que previó Martí y que fue respaldado por los fundadores.

El rumbo de la futura República perdió su norte con la muerte de Martí, la Constituyente de Jimaguayú (septiembre de 1895) ante cuya autoridad debió Martí declinar sus poderes y ponerse a su disposición para servirla, se convirtió en el formal Gobierno de la República en Armas representativo de las aspiraciones de los cubanos, pero a la larga en contraparte y freno del Ejército Libertador, de cuyo caudillaje previno Martí, sin desconocer su papel decisivo para el logro de la victoria sobre España.

Nunca a lo largo de la contienda cesó el pulseo entre el Gobierno de la República en Armas y el Ejército Libertador, ni aún en el momento de máxima expansión de la guerra hacia el Occidente de Cuba conducida a sangre y fuego por los dos caudillos principales de nuestras luchas de liberación, Máximo Gómez y Antonio Maceo, debilitando con el cabildeo y la demora de los refuerzos y armas que hubiesen llevado a España a la derrota.

Por más desgracia para el movimiento revolucionario cubano, la muerte del inclaudicable Antonio Maceo debilitó mucho más las posiciones nacionalistas y populares de la Revolución independentista, dejando el claro vacío de un líder político capaz de enfrentar los peligros que advirtiera Martí, la intervención norteamericana en la guerra y la mediatización de los objetivos martianos para la misma.

Dos Ríos no fue solo la muerte de José Martí, fue también el declive político del Partido Revolucionario Cubano que el fundara, el reacomodo de las fuerzas conservadoras dentro de este y su pérdida de peso político dentro de los destinos de Cuba, diluido en el martirologio, desconocida sus ideas, manipulado en un devenir que lo hizo profeta y convidado de piedra.

¡Cuanta falta hizo Martí!

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Guantánamo Hip Hop


Sandy(derecha) y David (izquierda) González Guerra

integrantes del Duo de Rap “Solda2Razo”

Si alguien ha salido beneficiado de esta explosión de comunicación social que ha significado Internet han sido los grupos “sin voz”, los “marginados”, los que están lejos de los centros generadores de cultura dominante, ya sean nacionales o mundiales, los que tiene algo que decir aunque no sea el mayoritario sentir de las masas, los diversos, los que dentro de la igualdad identitaria marcan una diversidad a veces ahogada.

Es el modo en que el coro universal de la humanidad se haga una sola sinfonía llena de voces distintas, de criterios diversos, de rebeldías contenidas o divergencias, de que el todo se vea en las partes, así como las partes se reflejarán en el todo.

Por eso quiero abrir este blog para compartir el regalo que me hicieron un grupo de jóvenes de la “Cuba Profunda” de allá de mi Guantánamo natal, en el que desarrollan una singular manera de la cultura urbana hip hop, que nació en medio de los marginales sueños de otros grupos urbanos en los Estados Unidos y que encuentra en la traspolación a la realidad de jóvenes en la sociedad cubana actual un modo de decir, de expresar sus preocupaciones sobre su tiempo, su espacio y sus precariedades, sin desconocer sus diferencias con esos crecidos en otra realidad.

Lo que más admiro en ellos es su sinceridad para expresar, su modo de identificarse con su realidad, su forma de ser contestatarios sin caer en lo autodestructivo, y esa forma vigilante y dolida de percibir que los “otros” desconfían de ellos por no ser exactamente iguales o por no entenderlos y caen en el “síndrome de la sospecha”, del cliché y de creer que todo lo marginal tiene ser delincuencial, sin caer en la cuenta que cada sociedad es generadora de sus logros, sus vicios y sus imperfecciones y por ende el ser más justa o no, no está en las loas y los ditirambos, sino en la solidaridad, la tolerancia y el reconocimiento de la diversidad.

Les propongo este tema que ellos llamaron “No nos cuesta”[1] y que tiene la interpretación de conjunto de los proyectos Solda2 Razo y El Alia2, la manera de mirar su realidad nos hace cuando menos reflexionar y estar a su lado en este transito de vida.


[1] La letra es de Sandy González Guerra

Cultura, Opinión

José Martí por los campos de Cuba: el encuentro de La Mejorana

Por estos días de mayo pero del año 1895 ya estaba en los campos de Cuba José Martí, marchaba como un soldado más, a pie o a caballo, según fueran las circunstancias, compartiendo rancho con los humildes campesinos, de asombro en asombro por sus modos de vivir, su disposición a luchar y su admiración por él, a quien veían gigante en aquel cuerpo endeble, negado a la queja e inflexible en hacer cumplir la voluntad de los que en el Partido Revolucionario Cubano habían delegado en él, no solo para promover la guerra sino para sentar las bases de la República futura.

Su Diario de Campaña nos va guiando por este periplo de gloria, salpicado con la cubanía de las descripciones del paisaje , la gente, y la minuciosidad del detalle para resaltar los hechos, veamos que escribe el 5 de mayo, día importante por marcar el encuentro con ese otro grande de nuestra historia que es el Mayor General Antonio Maceo, el mulato epónimo que resume las virtudes populares y el valor de las leyendas:

5. -Maceo nos había citado para Bocucy, adonde no podemos llegar a las 12, a la hora que nos cita. Fue anoche el propio, a que espere en su campamento. Vamos, con la fuerza toda. De pronto, unos jinetes. Maceo, con un caballo dorado, en traje de holanda gris: ya tiene plata la silla, airosa y con estrellas. Salió a buscarnos, porque tiene a su gente de marcha; al ingenio cercano, a Mejorana, va Maspon a que adelanten almuerzo para cien. El ingenio nos ve como de fiesta: a criados y trabajadores se les ve el gozo y la admiración: el amo, anciano colorado y de patillas, de jipijapa y pie pequeño, trae vermouth, tabacos, ron, malvasía. “Maten tres, cinco, diez, catorce gallinas.” De seno abierto y chancletas viene una mujer a ofrecernos aguardiente verde, de yerbas: otra trae ron puro. (…) Maceo y G. (Máximo Gómez) hablan bajo, cerca de mí: me llaman a poco, allí en el portal: que Maceo tiene otro pensamiento de gobierno: una junta de los generales con mando, por sus representantes, - y una Secretaría General: -la patria, pues, y todos los oficios de ella, que crea y anima al ejército, como Secretaría del Ejército. Nos vamos a un cuarto a hablar. No puedo desenredarle a Maceo la conversación: “pero ¿se queda conmigo o se va con Gómez?” Y me habla, cortándome las palabras, como si fuese yo la continuación del gobierno leguleyo, y su representante. Lo veo herido - “lo quiero - me dice – menos de lo que lo quería”- (…)

Las anotaciones breves pero muy claras dejan sin dudas el tema tratado por los tres caudillos en este encuentro crucial del Ingenio de La Mejorana, que la habladurías han hecho leyenda de equívocos o malas intenciones cuando en realidad se trataba de los destinos de Cuba vistos a la luz de dos concepciones tácticas, un mando único dirigido por los militares, posición defendida por Maceo, dada las tristes experiencias de la anterior República en Armas, divorciada de la lucha real por la independencia y claudicadora ante el enemigo; y la partición de poderes entre los militares y la República en Armas, concebida por Martí, no como freno de la guerra necesaria sino como garante de la futura República de todos y para el bien de todos.

La desaparición de los apuntes del 6 de mayo han dado lugar a muchas conjeturas, tal vez Martí entró en detalles más amplios sobre su posición en defensa de la partición de poderes, que no eran un secreto para nadie, y el sagaz Máximo Gómez quiso ahorrarnos esos criterios, que tal vez le tocaban a él en lo personal y arrancó la página después de la muerte de José Martí, cuando tuvo tiempo para una paciente relectura de estos escritos.

El Diario de Campaña de José Martí permaneció inédito hasta 1936 cuando fue publicado por primera vez por Bernardo Gómez Toro, hijo del Generalísimo, como anexo al Diario de su padre, porque ambos documentos permanecieron juntos en la papelería personal de Máximo Gómez.

José Martí

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