Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

Conmemoran en Guantánamo centenario de la muerte de Pedro Agustín Pérez


Por Singh Castillo

14 de abril de 2014, 09:15 am

Guantánamo (Redacción Digital Venceremos) - Las actividades patrióticas para conmemorar el centenario de la muerte del Mayor General del Ejército Libertador, Pedro Agustín Pérez, comenzaron en la ciudad de Guantánamo, con una ceremonia en el Mausoleo al Mambisado, donde descansan los restos del más insigne luchador del territorio en las guerras por la independencia de Cuba.

Denny Legrá Azahares, primer secretario del Partido Comunista en la provincia más oriental, y el general de brigada Roberto Reyes La O, jefe de la Región Militar, desprendieron las cintas de la ofrenda floral depositada en nombre del pueblo guantanamero en la base del obelisco ubicado en la antigua finca La Confianza.

En ese sitio el adalid mambí se alzó junto a otros revolucionarios el 24 de febrero de 1895, en cumplimiento de la orden dada por José Martí, Delegado del Partido Revolucionario Cubano, para iniciar la Guerra Necesaria en diversos puntos del país. Periquito nació el San Anselmo de los Tiguabos el 29 de abril de 1844 y falleció en su finca de Boca de Jaibo, en la madrugada del 13 de igual mes de 1914.

Fue el hombre que salvó a la Revolución de 1895, según el Historiador de la ciudad de Guantánamo, José Sánchez Guerra, resaltó en la ceremonia, a la que asistieron además la presidenta de la Asamblea provincial del Poder Popular, Nancy Acosta Hernández; así como otros dirigentes del Partido, el Gobierno, la Unión de Jóvenes Comunistas, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana y de las organizaciones de masas.

En ese sentido, el orador precisó que las fuerzas insurrectas al mando de Periquito protegieron a los grandes jefes de la Revolución, Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo , tras desembarcar por costas guantanameras en abril de 1895, además de recibir a la expedición que encabezó Calixto García, casi un año después. Su esposa, Juana Pérez, entregó la primera bandera al Héroe Nacional, el 27 de abril de ese año, en Vuelta Corta de Filipinas, cuando ya estaba todos los días en peligro de dar la vida por su país, recordó Sánchez Guerra..

Señaló igualmente que cuando los yanquis intervinieron en la Guerra Necesaria, Pedro Agustín Pérez afirmó que si la independencia de Cuba no era asegurada, continuaría luchando por ella otros 30 años.

Del mismo modo apuntó que Periquito fue el único patriota en ostentar simultáneamente en la Isla los cargos de representante local del Partido Revolucionario Cubano, aprobado por Martí, y el de jefe militar de la conspiración en Guantánamo, designado por Maceo.

En el Mausoleo al Mambisado también estuvieron presentes familiares del glorioso patriota, miembros de la Sociedad Cultural José Martí de La Habana y Guantánamo, vecinos de La Confianza y combatientes de las FAR en la Región Militar Guantánamo.

Otra de las actividades previstas para ensalzar al Mayor General Pedro Agustín Pérez, fue inaugurada en la mañana del domingo la sala nombrada Presencia Mambisa en la Casa Museo dedicada a su memoria en la capital guantanamera.

La muestra exhibirá durante un mes y por primera vez desde 1915 fuera del Museo Bacardí, de la vecina ciudad de Santiago de Cuba, a la silla de montar que utilizara Pedro Agustín Pérez durante la Guerra Necesaria, concluida tristemente en 1898 con la intervención militar yanqui. Asimismo contiene armas y objetos que pertenecieron a miembros del Ejército Libertador en el antiguo Alto Oriente.

En la tarde se prevé trasladar el sable de gala que le perteneció, cuya hoja fue forjada en la Armería de Toledo, España, desde esa institución hasta el céntrico parque José Martí, donde el pueblo guantanamero y sus dirigentes le harán guardia de honor, evocando la figura de Periquito.

Fuente:Telecentro Solvisión

Historia

Vestido de fusiles y milicias


Yo tenía diez años y tenía un padre y un hermano mayor, ambos milicianos y movilizados ante la inminencia del ataque mercenario  que se produjo en pocas horas, ellos, los milicianos, constituyeron el núcleo fundamental de las fuerzas armadas que enfrentaron la agresión en Bahía de Cochinos y mantenían el orden el resto del país, era gente de PATRIA O MUERTE, dispuestos a morir por sus ideales y por la causa justa que defendían.

Clamoroso en medio del dolor fue el grito de aquellos milicianos cuando Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución, tal vez muy poco sabían a qué se refería el líder, pero si sabían que con sus armas defenderían  su derecho a darle sus familias un futuro mejor, y se levantaron aquellos fusiles que el fotografo Raúl Corrales recogió en esta instantanea.

“La mañana avanzaba mientras la gente iba y venía por la ciudad de la Habana. Toda Cuba era un hervidero. Aún estaban calientes los escombros de los bombardeos a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, pero el pueblo, lejos de enterrar a sus muertos sumido en el dolor, vestía de fusiles y milicias

“La mañana avanzaba mientras la gente iba y venía por la ciudad de la Habana. Toda Cuba era un hervidero. Aún estaban calientes los escombros de los bombardeos a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, pero el pueblo, lejos de enterrar a sus muertos, sumido en el dolor, vestía de fusiles y milicias.

“La invasión se venía anunciando no solo en ese hecho. Atentados como el que había sufrido la tienda El Encanto, en la capital, eran claros indicios de que el enemigo no iba a perdonar la osadía de edificar un país al margen de lo designios imperiales.

“Pero la respuesta fue igualmente clara. Las organizaciones sindicales, las mujeres, agrupadas ya en la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación de Jóvenes Rebeldes, los cubanos todos, hicieron crecer en número al ejército de barbudos que había bajado victorioso de la Sierra Maestra y lo multiplicaron en las Milicias Nacionales Revolucionarias para defender cada palmo de tierra.

“El mudo respeto con el que acompañaron el cortejo fúnebre de los caídos en los bombardeos del 15 de abril, se convirtió pronto en canto de libertad, de esperanza y de victoria; en voz firme para denunciar la mano de Estados Unidos tras los ataques.

“El 16 de abril de 1961, cuando la invasión mercenaria puso a prueba el amor a la Patria y la decisión de continuar adelante con la Revolución, el pueblo selló con aplausos el compromiso de dar por ella hasta la última gota de sangre. Y en supremo acto de rebeldía, definió, junto a Fidel, el camino del Socialismo que habría de tomar a pesar de tempestades y agresiones.”

Política

SAMUEL FEIJÓO, UN CREADOR SILVESTRE

Feijóo dedicó su pintura a descubrir su propio mundo y lo abordó desde diferentes perspectivas. Autor: Juventud Rebelde

Samuel Feijóo fue de esos seres inquietos e indagadores que viene a la vida para señalarnos lo evidente como algo necesario e imprescindible que debemos conocer y conservar, su vida andariega y múltiple merece un mejor conocimiento de las nuevas generaciones, tanto como lo llegamos a conocer esos que crecimos en los primeros años de Revolución y disfrutamos de una deliciosa novela como fue “Juan Quinquín en Pueblo Mocho”, la más completa estampa de los bateyes azucareros y villorrios guajiros perdidos en medio del monte, llenos de “buscavidas” que sobrevivían en la realidad pre revolucionaria cubana. Luego fui lector de su original revista “Signos”, lustrada por él y otros tantos lunáticos buenos con los que aprendí mucho sobre esa cultura popular que tanto defendió, en tiempos difíciles de cuadratura del círculo y de “proyectos culturales” implantados a la “cañona”, rescatar a este Quijote, mantenerlo vivo y actuante es una obligación de estos días, gracias a Tony Piñera por este trabajo que me permito copiar y que nos muestra a este intelectual cubano:

Toni Piñera

31 de Marzo del 2014

Samuel Feijóo, el conocido escritor, pintor, ilustrador, poeta, dibujante, grabador, promotor incansable, fundador de revistas que hicieron historia (Islas —1958-1968— luego prolongada en Signos, desde 1969), descubridor de talentos artísticos, profesor de generaciones… hubiera cumplido este 31 de marzo el centenario de su nacimiento, que tuvo lugar allá en San Juan de las Yeras, por la región central de la Isla. No hay dudas: Samuel Feijóo es un símbolo de la cultura cubana y en particular de Santa Clara, donde dejó muchos matices fragmentados de su personalidad, improntas profundas en el pasado siglo, no solo en su inmensa labor editorial que cubriría muchos capítulos de las letras nuestras, en publicaciones insólitas/originales tomando como fuente la cultura popular que como sólidas raíces sostienen la cubanía que brotaba de sus páginas; sino también desde otros espacios que dirigió sabiamente, o dando a conocer textos literarios de gran alcance como Lo cubano en la poesía, de Cintio Vitier; o Idea de la estilística, de Fernández Retamar, por solo mencionar estos. No por azar alcanzó hacia 1989 el Premio Nacional de Literatura. En medio de esas correrías literarias, tuvo tiempo para animar grupos de pintores populares en esa región, contar historias en cualquier rincón: parques, tertulias… entre notas musicales. Como abrir las aristas de su múltiple creatividad llenaría páginas y páginas de un vasto libro, seleccionamos una de sus vertientes: la pintura y el dibujo, para que regrese entre las palabras, con nosotros, el eterno Feijóo. El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) tuvo la feliz idea de convocar una singular muestra del artista: Samuel Feijóo, un sol desconocido, en el año 2006, donde se puso a consideración del público cuatro décadas de marcado e intenso trabajo artístico (1937-1977). Allí, por vez primera se pudo ver, en conjunto, el inagotable talento, la inspiración/imaginación de un inmenso artista, de un creador «silvestre» como la tierra, y cubano-criollo-misterioso, como el mundo sutil reinante en esas piezas que ante nuestras retinas descubrían, otra vez, «a uno de los hombres más originales e inquietos del panorama plástico insular del siglo XX», al decir del especialista del MNBA, y curador de la excelente muestra, Roberto Cobas, en las palabras de aquel catálogo que nos silueteó, como nunca antes, la figura inmensa de este creador. Más de 50 trabajos, pertenecientes a la colección del Museo, de su hija Adamelia y otros, transparentaban el alma de Feijóo, suficientes para subrayar la personalidad del artista, autodidacta (Las Villas, 1914-La Habana, 1992) para quien pintar y escribir fue la manera de diseñar el universo circundante de una Isla adornada de un paisaje singular y escoltada de unos seres humanos alegres, pero fuertes y seguros en sus convicciones, tal y como lo marcó en su fértil obra. El recorrido por aquella muestra, iluminado por ese sol desconocido —que pudo resultar para muchos el propio artista, sobre todo para las más jóvenes generaciones— dejaba entrever una labor notable e inteligente, que rima con la poesía y el lirismo intrínsecos en él, con su mundo interno, rústico y elegante al mismo tiempo, pero permeado con esa savia popular que empapó todo su quehacer artístico dondequiera que lo tocó. Desde los primeros trabajos, se perfilaba una personalidad, aún no descubierta por él en su integridad. Porque el arte, el genuino y visceral, no es consecuencia de lo que el creador sabe de sí mismo, sino la herramienta que le permite revelar lo que hondamente es, sin que lo sepa. Él dedicó su pintura a descubrir su propio mundo y lo abordó desde diferentes perspectivas. Así podemos observar que desde aquellos lejanos personajes, naturalezas muertas y paisajes de refinados colores —grises cálidos, ocres verdosos, pardos de siena, rosas y sombra…—, fue avanzando, atrevidamente hacia otras imágenes, rompiendo, podríamos decir, el equilibrio y sus límites. La pincelada y el trazo fueron más libres, espontáneos. Un universo que iba desde el orden al caos, del reposo al movimiento… En las imágenes que coleccionaba en el recuerdo del artista, y que se pudieron confirmar en esa muestra, estaba viva la biografía de su arte. Algo como lo que es una colección de fotografías de una persona captada en tomas diversas, desde su juventud hasta la madurez. Por ello, al ver su obra desbordada en las paredes uno se regocijaba por la seriedad en unas, el humor en otras, y en conjunto se reconocía la valía multiplicada de su inspiración, en primer lugar de la naturaleza de esta Isla caribeña y sus gentes que fueron «retratadas» en toda su dimensión por este hombre visionario. Este lunes, en ocasión de esa importante efeméride, la Uneac, en la sala Villena abrió sus puertas al insigne creador en una amplia jornada donde disímiles intelectuales hablaron de su obra y su vida, en paneles, se presentaron publicaciones y tuvo lugar la premier del documental Feijóo, locura de creación, del realizador Miguel Torres, para de esta forma recordar «al hombre que llevaba el arte en la piel», como lo denominara su íntima amiga desde los tiempos en el grupo Orígenes: la poetisa Fina García Marruz. Todo y todos evocándolo para «reconstruir» desde las palabras a Feijóo en toda su magnitud y grandeza.

Cultura
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MARTÍ HABLANDO DE PELOTA


Yo sé que hay muchos, de aquí y de allá, que desean que enterremos a Martí, a mi por el contrario me gusta desempolvarlo para mostrar su versatilidad temática, la frescura y actualidad de sus opiniones y hasta la valentía para expresar criterios, sin pensar en consecuencias, cosa que hoy muchos no asumen al escribir.

Martí no es un bandera para flamearla ante las campañas mediáticas de dentro y fuera, es un intelectual de a pie que vivió su tiempo y se empeñó en mostrarnos al ser humano, hacer que nos viéramos en ese espejo que somos nosotros mismos y no solo que imagináramos la persona que quisiéramos ser.

Por eso lo traigo en el tema más cotidiano para el cubano, la pelota, el beisbol sacrosanto del que quisiéramos ser los inventores, aunque nos duela hasta la médula no poder blasonar de ser los mejores en el deporte de nuestros amores.

Empecemos por esta breve frase, escrita como al vuelo y que nos deja ver el asombro del beisbol como fenómeno de masas allá por los últimos años del siglo decimonónico: (…) Dicen que irán treinta mil almas al juego de pelota, (…)”[1], observen que Martí llama pelota al juego, tal y como el cubano de hoy llama al beisbol y que conste que tal manejo del término es muy del siglo XX entre nosotros.

Pero no es esta una nota ocasional, ya antes había escrito para una de sus crónicas sobre la sociedad norteamericana:

(…) Si se mira a la calle por la tarde, no se ven sino mozos robustos que andan a buen paso, para cambiar sus trajes de oficio por el vestido de paseo, con que han de lucir a la novia, o el del juego de pelota, que aquí es locura, en la que se congregan por parques y solares grandes muchedumbres”[2]

También nos demuestra que no es solo curiosidad, conoce el juego y de haberse detenido muchas veces a contemplar los reñidos partidos de beisbol en el New York de su época. Acoto esta curiosa nota al referirse al lanzador (picher) de un equipo de pelota, al que por cierto nombra como “tirador”, término que no utilizamos para esta importante figura del beisbol pero que se aviene a su función principal de tirar la pelota para que batee el equipo contrario: “(…) en Yale tenemos un gran tirador de pelota, que gana siempre, porque antes de entrar en el juego, reza”[3]

Ahora traigo el fragmento más controversial escrito por José Martí sobre el beisbol, el que ha hecho decir a muchos que no gustaba de este juego, que no lo entendía y que opinaba por lo que leía, veamos:

“(…) sin que en lugar alguno falte una asamblea, ya de clérigos protestantes, (…) ya de jugadores de pelota, que es juego desgraciado y monótono que perturba el juicio, y como todos los demás, como las regatas, como los pugilatos, como las carreras, como cuanto estimula la curiosidad, las apuestas, y el amor natural del hombre a lo sobresaliente, aun en la fuerza física y el crimen, privan aquí tanto en verano, que para dar cuenta de quién recorrió el cuadro más veces o tomó más la pelota en el aire, publican los periódicos de nota al oscurecer, una edición extraordinaria. (…)”[4]

Un juicio contundente al que no falta razón y actualidad, aunque amemos mucho al beisbol y al deporte en general, por último quiero citar mi fragmento favorito, ese que me deja ver al poeta que es Martí, al cubano que entiende de beisbol y que le rinde homenaje con una de las jugada más difíciles para el receptor de pelota, figense en el modo de llamar a este jugador, “encuclillado”, en referencia su posición defensiva; vayan estas palabras de José Martí como un homenaje a los grandes cacher que ha tenido la pelota y en especial a mi admirado Pestano, maestro en la conducción de los lanzadores y del juego, valiente y oportuno en su bateo y su defensa:

“La población está de vuelta en las casas. ¿Qué yacht triunfó en la regata? ¿Qué peloteros ganaron, los de Nueva York, que tienen el bateador que echa la pelota más lejos, o los de Chicago, cuyo campeador es el primero del país, encuclillado fuera del cuadro, mirando al cielo, para echarse con ímpetu de bailarín o coger en la punta de los dedos la pelota que viene como un rayo por el aire”[5]


[1] La Nación. Buenos Aires, 17 de noviembre de 1888. Tomo 12. Obras Completas de José Martí. 1975

[2] El Liberal de México, 13 de junio de 1886. “Otras Crónicas de Nueva York”, José Martí. Compilador Ernesto Mejías. La Habana, 1983.

[3] La Nación. Buenos Aires 17 de mayo de 1886.Tomo 11. Obras Completas de José Martí. 1975

[4] El Partido Liberal. México, 1887. Tomo 11. Obras Completas de José Martí. 1975

[5] Escenas neoyorquinas, en Anuario del CEM, 1979

Deporte, José Martí

MACANAZO, NO JONRÓN, EN PALABRAS DE MARTÍ



Por estos día de play off en la pelota cubana cuando cuatro equipos disputan las semifinales[1], vienen a mi mente los modismos adoptados por los cubanos desde finales del siglo XIX para nombrar a este juego que no lo inventamos nosotros, pero está en nuestra idiosincrasia con tal fuerza que ya hasta hemos querido ver su origen en el juego con pelota que practicaban de modo ritual los aborígenes de la isla, sin tener en cuenta que no se bateaba, ni había bases, ni un terreno delimitado, como si lo tiene otros deportes con pelotas de raíces europeas y devenido en la base de “base boll” ese que luego se transformó en “beisbol” y que para todos los cubanos es LA PELOTA.

Aún hoy la mayoría de los vocablos del juego de pelota son los propios del inglés, HIT es el golpe limpio a la bola que nadie puede coger, pero en Cuba puede ser un “incogible”, “imparable” o simplemente ¡Ji!, que es como suena al oído del parlante criollo.

Las bases en el beisbol son cuatro, las tres primeras numeradas en los ángulos de un cuadrado, que empieza y termina en el “HOME” un pentágono de madera incrustado en la cuarta esquina y que es la meta anhelada de todo jugador de beisbol cuando estás a la ofensiva.

Para los cubanos la Primera, es solo eso, pero la segunda puede ser “la intermedia” y la tercera, la “esquina caliente”, por la cantidad y solidez de batazos que por ahí se dirigen; y el home en la “goma” en el centro de los dos cuadrados de cal que delimitan la zona de bateo de los atletas a la ofensiva.

Hay un batazo que es, a no dudarlo el que todos quieren dar, el jonrón, “vuela cerca”, “bambinazo”, que le permite al bateador corredor darle la vuelta al cuadro, todo un espectáculos, más emocionante que el “GOL” y decididamente la jugada que más quiere hacer un pelotero.

Quiero traerle una cita martiana acerca de este “juego nuestro”, allá a finales del siglo XIX, cuando el pudo presenciar partidos de beisbol, de aquellos tiempos románticos en que el atleta era un héroe y no una mercancía:

«Ni los juegos de pelota han interesado tanto este año, aunque hay peloteros que han dejado la universidad para pelotear como oficio, porque como abogados o médicos, los pesos serían pocos y les costarían mucho trabajo, mientras que por su firmeza para recibir la bola de lejos, o la habilidad para echarla de un macanazo a tal distancia que pueda, mientras la devuelven, dar la vuelta el macanero a las cuatro esquinas del cuadrado en que están los jugadores, no sólo gana fama en la nación, enamorada de los héroes de la pelota, y aplausos de las mujeres muy entendidas en el Juego, sino sueldos enormes, tanto que muchos peloteadores de éstos reciben por sus dos meses de trabajo, más paga que un director de banco, o regente de universidad, o secretario de un departamento en Washington. »(337)[2]

Junto a la crítica oportuna por la profesionalización del deporte, la originalidad de llamar MACANAZO al jonrón, un cubanismo beisbolero muy martiano por aquello de la semejanza del bate de beisbol con la macana de los aborígenes cubanos.


[1] Matanzas, Villa Clara, Industriales y Pinar del Río

[2] La Nación. Buenos Aires, 25 de agosto de 1888 .Tomo 13. Obras Completas de José Martí. 1975

Deporte, José Martí

ANTONIO MACEO, REGRESA A CUBA


En la madrugada del 1ero de abril de 1895 llega a Cuba la expedición de la goleta “Honor”, proveniente de Costa Rica dirigida por Flor Crombet y junto al cual venían un grupo de los más sobresalientes jefes militares cubanos de la anterior insurrección por la independencia: tal vez los nombres más ilustres y necesarios para esa hora de Cuba eran los hermanos Antonio y José Maceo, negros libres que se habían ganado un gran prestigio entre los cubanos independentistas por su apego a los principios de la libertad, la igualdad y el mejoramiento humano.

Ese día fue decisivo, la guerra “Necesaria” a la que había convocado José Martí y que se había iniciado el 24 de febrero de 1895, mantenía un estado latente en la región oriental de Cuba, pero era necesario que se extendiera y se convirtiera en el medio para derrocar al colonialismo español y sus cómplices mayores, la clase rica cubana que en mayoría casi absoluta juró banderas bajo el pendón español.

A volver a Cuba había convocado José Martí a estos grandes jefes mambises, sabía del prestigio y las convicciones ideológicas de estos hombres, de la necesidad de que estuvieran en Cuba al frente de las fuerzas armadas que combatían al régimen colonial y por lo mismo él y Máximo Gómez hacían por aquellos días grandes esfuerzos por también desembarcar en Cuba, diez días después llegaría a la misma zona oriental, un poco más al sur, abrigados por sus convicciones y avalados por una historia que nunca traicionaron.

Historia

PERIÓDICO PATRIA, LA VOZ DE MARTÍ


El 14 de marzo de 1892, salía en Nueva York el primer número del periódico “Patria”, ese bisemanario que nuestro José Martí puso en circulación a fin de dar a conocer a sus coterráneos, exiliados en los estados Unidos, sus ideas a cerca de la independencia, la unidad nacional, la democracia y la justicia social.

Ya en estos momentos de circular el primer ejemplar de “Patria”, Martí había vertebrado dentro de la comunidad cubana en los Estados Unidos un movimientos que fuera capaz de dirigir las luchas por la liberación nacional de la isla, al tiempo que mantenía contacto con los que tenía iguales ideas dentro de la isla y en otros países en los que grupos de cubanos soñaban con tener patria.

Fue claro desde un primer momento al publicar en este primer número los estatutos del Partido revolucionario Cubano, aún no proclamado, pero en fase de organización en las bases sociales que habrían de sostenerlo y, algo muy importante, al aseverar que el periódico “Patria” no era el órgano de ningún partido o tendencia, sino el periódico de los cubanos, modo de afianzar la unidad como factor imprescindible para alcanzar los objetivos de ser una nación libre, “con todos y para el bien de todos”.

José Martí

ENTRE CIELO Y TIERRA, LA PÉRTIGA DE YARISLEY SILVA


Cuba inaugura su medallero mundial este año 2014 con medallas de los tres colores, gracias a la actuación de la garrochista Yarisley Silva y los triplistas Ernesto Reve, (plata) y Pedro Pablo Pichardo (bronce), todos en el Mundial de Atletismo bajo techo que se efectuó en Sopot, Polonia. Esta es la noticia, abrir temprano la cuenta y acumular buenos resultados, para un deporte cubanos que está muy cuestionado por sus carencias económicas, la necesidad de “cambios radicales” y la renovación de una infraestructura logística y metodológica, que esté a la altura de sus atletas.

Harold Iglesias Manresa

Confirmado, la pertiguista cubana Yarisley Silva continúa dejando su estela entre las grandes. Esta vez la Arena Ergo, sede del XV Mundial bajo techo de atletismo, atestiguó su oro, sin importar rivales ni marcas previas. Fue 4,70 metros la altura mágica para la pinareña de 26 años, actuación que combinada con la plata del triplista Ernesto Revé (17,33) y el bronce de su homólogo Pedro Pablo Pichardo (17,24) catapultaron a Cuba hasta el séptimo lugar del medallero entre 587 atletas de 141 países en concurso.

Cinco saltos necesitó Silva —su secuencia tuvo un único desliz sobre 4,65— para demostrar que entre cielo y tierra este domingo se situaron ella y su garrocha. Así borró de golpe la imagen de su incursión precedente en Estambul 2012, cuando finalizó séptima con 4,55. Ahora relegó a la rusa Anzhelika Sidorova y la checa Jirita Svobodová (sendas platas) y la brasileña Fabiana Mürer (bronce), todas con idéntica marca de 4,70, pero necesitadas de un mayor número de intentos.

“Este oro significa mucho para mí, es un sueño que yo anhelaba y logré cumplir. Da fe de mi estabilidad y progresión. Afronté los entrenamientos con irregularidad y una serie de deficiencias técnicas. Llegué acá con incertidumbre, pero hoy me sentí muy segura” declaró rebosante de emoción al término de la prueba.

El desenlace la confirma como una de las exponentes más estables de su modalidad. La clarinada la dio con el quinto escaño en el Mundial de Daegu 2011 amparada en 4,70. Luego llegarían su cetro en los Panamericanos de Guadalajara (4,75), la plata olímpica en Londres 2012 (4,75), su tope personal de 4,90 y el bronce en la cita universal de Moscú 2013 (4,82).

En el triple, a pesar de la plata de Revé y el bronce de Pichardo, las emociones no fueron las mismas. Primero les superó in extremis el ruso Lyukman Adams (17,37) en su sexto salto y de paso se instaló en la cima de la campaña, segundo por el hecho de que Pichardo salía con cartel de favorito y hasta los dos estirones finales no encontró su ritmo. Su secuencia así lo evidencia (16,73- X- 16,73- 16,81- 17,18- 17,24). Revé solo tuvo tres oportunidades muy bien aprovechadas. Calibró en el estirón inicial con 15,78 y luego sus pinchos anclaron en 17,33. Lo lamentable para él fue abandonar la competencia tras lesionarse en su tercera ejecución.

De cualquier manera la dupla de saltamontes antillanos en su estreno techado al máximo nivel refrendó la casta de nuestra escuela de triple salto y se convirtió en la quinta pareja en agenciarse doblete de podio, condición ajena a cualquier otra nación y antes lograda por Lázaro Betancourt (17,15) y Lázaro Balcindes (16,83) en París 1985; Jorge Reyna (17,41) y Juan Miguel López (17,28) en Budapest 1989; Yoel García (17,30) y Aliécer Urrutia (17,27) en París 1997, y Yoandri Betanzos (17,69) y Arnie David Giralt (17,36) en Doha 2010.

Esos rendimientos le permitieron a Cuba superar el “famélico” botín de una bronceada —en poder justamente de la triplista Mabel Gay (14,29)— conseguido en la versión de suelo turco y ubicarse con solo seis atletas en la séptima plaza del medallero, antecedida por Estados Unidos (8-2-2), Rusia (3-2-0), Etiopía (2-2-1), Gran Bretaña (1-2-3), Jamaica (1-2-2) y Polonia (1-2-0). A continuación Granma les ofrece el resto de los monarcas dominicales: 60 c/v (m): Omo Osaghae (EUA-7,45 segundos); 60 metros: Shelly-Ann Fraser-Pryce (JAM-6,98); 800 (f): Chanelle Price (EUA-2:00.09 mi-nutos), (m): Mohammed Aman (ETI-1:46.40); 3 000 (f): Genzebe Dibaba (ETI-8:55.04), (m): Caleb Mwangangi (KEN-7:54.94); salto de longitud (f): Éloyse Lesueur (FRA-6.85); altura: Mutaz Essa Barshim (CAT-2.38); relevo 4×400 (f): Estados Unidos (3:24.83 minutos), (m): Estados Unidos (3:02.13).

Tomado del periódico Granma, versión digital, lunes 10/3/2014

Deporte

JUAN GUALBERTO GÓMEZ (1854-1933)


Hoy se cumplen 81 años de la muerte de Juan Gualberto Gómez, un negro que se hizo a sí mismo, creció frente a los prejuicios de su época y a golpe de inteligencia y prestigio se da un lugar es la Historia de Cuba, no solo por defender los sueños de los de su raza, sino por comprender que la nación es algo más que el grupo en que se nació, sino la conjunción de ideas por el bienestar de todos, ese fue Juan Gualberto, periodista de arraigo, sin más armas que sus palabras y sus razones, para llamar a los suyos a integrarse a una sociedad en la que habían sido esclavos y ciudadanos de segunda, pero que en sus momentos más álgidos y de definiciones, cuando se luchó por la independencia, el negro fue el brazo firme, junto al resto de los cubanos y de entre sus filas surgieron hombres como Antonio y José Maceo, Guillermón Moncada, Quintín Banderas, Juan Gualberto Gómez y muchos otros que hicieron patria.

CON ESE AMOR DE VIDA Y MUERTE

“(Juan Gualberto) quiere a Cuba con ese amor de vida y muerte, y aquella chispa heroica con que la ha de amar en estos días de prueba quien la ame de veras”.

José Martí

Amaya Saborit Alfonso

El 5 de marzo de 1933 falleció un hombre como pocos. A la libertad de su patria, a luchar contra las desigualdades marcadas por la discriminación racial, a combatir la Enmienda Platt, a defender los ideales independentistas y antimperialistas, y a perpetuar los principios martianos, Juan Gualberto Gómez consagró su vida. La dedicó a forjar un camino sin trabas para su nación, declarando, analizando y denunciando con su andamiaje periodístico y voluntad patriótica, ejes que signaron toda su existencia.

Nacido el 12 de julio de 1854 y aunque libre —gracias al sacrificio de sus padres (esclavos domésticos) que pagaron su libertad antes de su nacimiento—Juan Gualberto sufrió las secuelas de lo que significaba ser mulato en una sociedad donde los prejuicios raciales estaban fuertemente arraigados. Por tal motivo, consagró gran parte de su vida a combatirlos y a buscar la igualdad de derechos para mulatos y negros.

Hacia los males que afectaban a su patria dirigió predominantemente su labor periodística, y no claudicó nunca ante las cárceles y destierros a los que inducían sus tan polémicos textos, sino que convirtió su pluma en firme denuncia y en arma vital de la lucha revolucionaria.

Por su vocación patriótica, entereza y semejanza en principios —dispuestos siempre al ser-vicio de la nación— Martí lo consideró, más que amigo, un hermano en ideales. Lo designó re-presentante del Partido Revolucionario Cubano dentro de la isla, preciso delegado para los preparativos de la guerra; y sería a Juan Gualberto a quien le correspondería entonces, el 24 de febrero de 1895, dar la orden del alzamiento.

Tiempo después, Juan Gualberto, electo miembro de la Asamblea Constituyente, sería uno de los que, en 1901, advertiría los tramposos postulados de la Enmienda Platt: “Las cláusulas tercera, sexta, séptima y aún la octava (…) Atentan al principio de soberanía e independencia del pueblo de Cuba a la par que mutilan injustificadamente el territorio de la Patria (…) Reservar a Estados Unidos la facultad de decidir ellos cuándo (…) deben intervenir (…) equivale a entregarles la llave de nuestra casa, para que puedan entrar en ella (… ) con propósitos buenos o malos”.

En febrero de 1933, días antes de morir, Juan Gualberto publicó un artículo donde mostraba la última vez que vio al Apóstol y la carta que recibiera de él. El mensaje martiano desglosaba los más fieles y sinceros deseos de ambos. Deseos que simbolizaban lo que habían sido sus vidas y su más ferviente propósito: “Conquistaremos toda la justicia”.

Entonces recordémoslo así: como el fundador del Periódico La Fraternidad[1][1], como el representante de José Martí en Cuba y del Partido Revolucionario Cubano en la última guerra por la independencia, como el gran opositor a la intervención norteamericana y la repudiable Enmienda Platt, como miembro de la Asamblea Constituyente de 1901, como senador y representante de la Cámara durante la República, y como un cubano que mulato, periodista, martiano y revolucionario labró caminos, “con ese amor de vida y muerte”, hacia una Cuba verdaderamente libre.

Tomado del periódico Granma, versión digital. La Habana, 5/3/2014


[1] Periódico que daba firme voz a los principios independentistas y antirracistas

Historia

UNA OPINIÓN SOBRE EL CONGRESO OBRERO CUBANO


Le pido permiso a mi colega y amigo Ruslán para publicar íntegramente su entrada referida al Congreso de la CTC recién finalizado, solo habría que agregar, que tan interesante como la entrada son los comentarios a esta entrada en un Blog cubano, de cubanos. Pinche usted El Colimador, que es el nombre de este Blog Cubano y de Hoy:

“Uno de los lectores del blog – y no precisamente el que más aprecio – me retaba a que escribiera sobre el recientemente finalizado XX Congreso de la CTC, un tema que tenía en agenda y que, sin embargo, había postergado para poder organizar mejor las ideas y no dejar en mis letras una primera impresión que al final perdiese cualquier segunda oportunidad.

“Para empezar diré que, como trabajador humilde de nuestro país, no estoy satisfecho con el Congreso y sus resultados, pero tampoco esperaba otra cosa.

“Como era lógico las discusiones se centraron en tres problemáticas fundamentales que están íntimamente relacionadas: la cuestión salarial, el funcionamiento de los sindicatos y la pertinencia o no de permitir a los cuentapropistas la posibilidad de agruparse en sindicatos paralelos.

“La discusión en torno al salario terminó previsiblemente con la aceptación de la tesis oficial sobre la imposibilidad de elevar los ingresos de los trabajadores en un futuro próximo – salvo en el sector de la salud – para evitar una casi segura inflación. Es decir, una vez más, la anteposición de los intereses del Estado a los de la masa trabajadora, como si la luna de miel entre la macro y la microeconomía no hubiese terminado en Cuba hace más de veinte años.

“¿Cómo aceptar aquellos que vivimos de un salario que los que supuestamente debían defender nuestros intereses en un marco de oro se hayan limitado como escolares a escuchar y asentir en vez pelear y disentir?

“Que pobreza de delegados los del XX Congreso que ni siquiera pudieron discernir que el problema de Cuba no es el salario nominal que cobramos cada mes, sino la disminución cada vez más brutal del salario real, causada no sólo por la falta de productividad, como se aduce, sino también por la especulación y la mala administración de muchos tecnócratas que no viven del salario precisamente.

“¿Por qué no exigieron nuestros delegados la reducción del margen comercial a los productos de primera necesidad, en especial de los alimentos, en las tiendas recaudadoras de divisas si saben que estos arruinan a los más necesitados y sirven de vergonzoso patrón de medida a los costos en CUP?

“¿Por qué no protestaron contra la eliminación de los subsidios, que no fueron establecidos en Cuba por error como está de moda decir ahora, sino por justicia, y cuya paulatina desaparición ha ido haciendo descender el ingreso real de los trabajadores?

“Todo eso  genera falta de legitimidad, cuando lo que más necesita el movimiento sindical cubano es legitimarse ante la gente y demostrarle que puede defenderla y pelear por sus derechos como siempre hizo en Cuba la CTC, incluso en las condiciones más difíciles. Marchar alineado con la Revolución no significa estar de acuerdo en todo con lo que se dice y orienta desde arriba.

“Esa es la causa número 1 de que hoy los jóvenes y otros que ya no lo son tanto perciban el sindicato como una forma de pago,  ajena por completo a sus intereses, que sólo sirve para reunirse una vez al mes (cuanto más rápido mejor) y celebrar una o dos actividades al año, siempre con la venia de la administración; y por esa razón cada vez más trabajadores abandonan los sindicatos, algo que era impensable que sucediese hace algunos años; pero que hoy pasa por causas naturales y poco relacionadas con disentimientos políticos como algunos quieren hacer ver (nuestra sociedad es, desafortunadamente, cada vez menos política y más reggaetonera). Pero en el mar de apatía el resultado viene siendo más o menos el mismo: el trabajador se desclasa y termina como marioneta en manos de dueños y administradores (que no es lo mismo, pero en Cuba es casi lo mismo).

“Porque no debemos engañarnos más: Una buena parte de los cuentapropistas no son trabajadores, son DUEÑOS, EMPRESARIOS, CAPITALISTAS y PEQUEÑOS BURGUESES, por los que su inserción dentro de los sindicatos es totalmente antinatural y responde sólo al deseo de tapar el sol con un dedo y salvaguardar con artificios conceptuales verdades políticas de tiempos idos. No tiene ningún sentido que el dueño de una empresa pertenezca al sindicato en el que además militan sus empleados, una de las dos partes está sobrando.

“Tampoco hay lógica en lo que alguien  propuso en el XX Congreso de la CTC: que los “cuentapropistas” (odio la palabrita), tuviesen su propio sindicato aparte, ¡pues no todos son trabajadores! Los que tienen que estar sindicalizados, si así lo desean, son sus empleados, para que puedan defenderse de presentes y futuros abusos. Y es conveniente que lo estén en los sindicatos existentes, pues no hay necesidad alguna de reinventar la rueda. Lo que hay es que lograr que esos sindicatos funcionen.

“Es cierto que las condiciones de Cuba no son iguales a las de otras naciones, pero desde el Marxismo que aprehendí y desde mi muy humilde criterio sostengo, que las leyes que rigen el desarrollo de las sociedades son las mismas para todo el mundo y no se saltan Cubas y cuentapropistas por voluntad política y conceptos inventados.”

Tomado del Blog “El Colimador”, entrada 3/03/2014

Opinión, Política

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