Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

26 DE JULIO: RADICALIZACIÓN DE LAS IDEAS REVOLUCIONARIAS EN CUBA


Abel Santamaría, segundo jefe de los asaltantes al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953

La ideología nacional-revolucionaria representa la resistencia de la pequeña burguesía radical frente a la penetración y el sometimiento al gobierno imperialista de Estados Unidos. En ellos hay influencia del pensamiento marxista, pero sus raíces están en la tradición de pensamiento cubano, principalmente el de José Martí.

Eduardo Chibás se erige en la principal figura de esta corriente y a su alrededor se agrupan la más joven generación de revolucionarios, urgidos de un cambio, que los distingue con respecto al Partido del Pueblo Cuba (Ortodoxo). Un ejemplo de ello lo fue el documento redactado en 1948 por la Comisión Nacional Organizadora de la Sección Juvenil del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) con el título: “El pensamiento ideológico y político de la juventud cubana”, en el que se analiza la Historia de Cuba con un enfoque de orientación marxista. La conclusión a la que llega el documento es que la única alternativa para resolver los problemas de injusticia social a largo plazo era el socialismo.

La ortodoxia se nucleó alrededor de la carismática figura de Chibás, líder de profundo arraigo popular que durante siete años basó su propaganda en una cruzada en contra de la corrupción político-administrativa y de los monopolios extranjeros. Su lema “Vergüenza contra dinero”, fue seguido por millares de cubanos que cifraron sus esperanzas en él y su partido.

Las prédicas de Chibás animaron un fuerte movimiento popular de personas cansadas de la demagogia de los Auténticos y sus desmanes al frente del gobierno. Por eso el Partido Revolucionario Cubano (Ortodoxo) y su líder encabezan el pensamiento nacional-revolucionario, heterogéneo y multitudinario, que pretende darle a la sociedad cubana un gobierno honesto que hiciera cumplir la Constitución del 40; priorizando los intereses nacionales sobre los imperialistas y encaminar la República dentro de los causes de la democracia representativa burguesa.

Difícil fue para Chibás mantener esta línea política, debido a las pretensiones politiqueras de muchos cuadros del partido ortodoxo que se unieron a él en busca del triunfo electoral, más que por hacer realidad su programa, tras su muerte serán los más jóvenes seguidores los que tomen la actitud más radical.

El pensamiento marxista arraigado en el período anterior al calor de las luchas sociales, tenía una limitada influencia en pequeños sectores obreros e intelectuales. Tras la represión post machadista, que tuvo entre sus objetivos a los comunistas, se produce un cambio táctico en el gobierno dominado por Batista y desde 1938 hasta 1950 la divulgación de las ideas marxistas recibe un impulso motivado en la legalización del Partido[1], su labor proselitista y la coyuntura internacional de la lucha contra el fascismo.

La intelectualidad de izquierda en Cuba, aunque no era mayoritaria si jugó un rol importante en la confrontación de ideas de este período, donde lo más importante no era combatir las ideas filosóficas burguesas, sino impulsar la lucha por la liberación nacional y social.

Hicieron aportes teóricos a problemas concretos de la sociedad cubana: Juan Marinello en sus estudios sobre la obra de José Martí; Carlos Rafael Rodríguez con valiosos trabajos sobre la herencia filosófico cultural en Cuba y la economía; Mirta Agüirre en temas culturales y literarios específicos; Severo Agüirre , abordando problemas históricos de la nación cubana y Blas Roca y su estudio de la Historia de Cuba partiendo de un enfoque marxista para juzgar las problemáticas de la sociedad cubana.

Con la desaparición de Eduardo Chibás la cúpula del partido ortodoxo se deshizo en luchas politiqueras que debilitó el partido, mientras un sector de la juventud ortodoxa deslinda su posición y emprende un nuevo programa.

El grupo de jóvenes liderados por Fidel Castro y Abel Santamaría busca la solución a los problemas de Cuba en un cambio profundo y radical de la estructura socio-política del país, que permitiera realizar las reformas que necesitaban las clases populares. Para este grupo de jóvenes el camino era la lucha armada y se dieron a la tarea de organizarla.

El asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba fue el primer hecho concreto de este programa radical que fuera claramente expuesto por su líder Fidel Castro en su defensa en el juicio por los sucesos del Moncada, conocida como “La Historia Me Absolverá”.

En este alegato Fidel analiza la situación social de Cuba en la década del 50 y la valora de forma crítica desde las perspectivas e intereses del pueblo. Allí se recogen los anhelos e ideales de más de medio siglo de lucha de los desposeídos, del estudiantado, los intelectuales y la pequeña burguesía progresista.

“La Historia Me Absolverá” se convierte en un instrumento de movilización social, en un programa popular en el que se trazan los objetivos y medios de lucha revolucionarios. Es el programa del movimiento revolucionario democrático popular y antimperialista, destinado a rescatar al país del dominio de los Estados Unidos, destruir la estructura dependiente, para liquidar las desigualdades, las injusticias sociales, el desempleo, el analfabetismo, el latifundio y la discriminación racial. En la base ideológica de este movimiento nacional liberador están las ideas sociales de José Martí, rescatadas y convertidas en programa de lucha por generaciones de cubanos a partir de las luchas contra la dictadura de Gerardo Machado.


[1] Cambio de nombre a Partido Socialista Popular en 1943

Historia

FULGENCIO BATISTA, EL “HOMBRE FUERTE”


El 10 de marzo de 1952 se produjo el golpe de estado contra el gobierno constitucional de Carlos Prío Socarrás, en un momento de crisis de la economía cubana, con la producción azucarera comprometida y una zozobra de la clase trabajadora que arrastraba el fardo de más de 600 000 desempleados y millares de campesinos sin tierras y una precariedad social que quedaba reflejada en los miles de niños sin escuelas, mientras cientos de maestros no tenían aulas; la salubridad era pésima en los sectores rurales y en la periferia de las mayores ciudades del país y el acceso a los servicios de salud era una utopía para la población más desfavorecida.

A Fulgencio Batista le apoyaron en su nueva aventura un grupo de políticos derechistas conocidos como “Tanquistas”, de línea dura y reaccionaria, remanentes de las organizaciones terroristas que operaban desde 1933 en el ámbito social cubano. A ellos se unieron otros políticos que estaban en funciones administrativas dentro del gobierno depuesto (congresistas, gobernadores, alcaldes, etc.) y que de modo oportunista se suman al golpe; y el Ejército Nacional con su oficialidad intermedia que fueron la base del madrugonazo asestado a la constitucionalidad del país, más que al desacreditado gobierno de Carlos Prío al que apenas quedaban varios meses en el poder.

Se pretendía con el golpe impedir la llegada al poder de las fuerzas reformistas que bajo el liderazgo de Chibás se había convertido en la principal fuerza de oposición y con ello impedir el auge de los movimientos sociales y la influencia de las fuerzas progresistas en el escenario social cubano.

Batista justificó el golpe como una forma de eliminar la corrupción política de los gobiernos auténticos, poner fin a la demagogia de dichos gobernantes y acabar la violencia política imperante en el país.

En nuevo mandato de facto Batista impuso un modelo económico basado en una mayor intervención del estado a fin de aplacar las inquietudes sociales que los males estructurales de la sociedad capitalista cubana provocaban:

Aplicó una política contra el movimiento obrero que autoriza los despidos y favorece la violación de los derechos ganados en largos años de lucha y refrendados por la Constitución del 40.

Implanta un Plan de Desarrollo Económico y Social que pretende impulsar la economía nacional, crear nuevos empleos y contrarrestar al combativo movimiento obrero de la época. Finalmente todo el programa terminó siendo un Plan de Obras Públicas con énfasis en La Habana y los estratégicos enlaces con Varadero, el aeropuerto y la construcción de la Vía Blanca con eje de este “desarrollo” que estimulaba el turismo de juego y ocio regenteado por la mafia norteamericana y en contubernio con el tirano.

Esta “política de gastos compensados” se basaba en el incremento de los gastos públicos para lograr una relativa y artificial reanimación económica, creación de empleos temporales, principalmente en la construcción, apoyo a la industria especulativa, préstamos de dineros públicos a compañías norteamericanas y cubanas, auge del turismo en complicidad con la mafia de los Estados Unidos; desarrollo de planes económicos e industriales de altos gastos de materia prima, importadas de los Estados Unidos, medidas todas que beneficiaban a corto plazo a la burguesía cubana y principalmente a los personeros del régimen y sus socios, que se enriquecieron con la especulación y el fraude.

El auge económico del país era artificial, tenía su base en las reservas de divisas del estado que se gastaron en grandes obras de infraestructura y suntuarias que no beneficiaron a los trabajadores cubanos, dado que la creación de empleos fue temporal y el grueso de las inversiones se hicieron en La Habana. El resultado a largo plazo fue el endeudamiento del estado, aumento de la inflación, empeoramiento de la situación económica-social del pueblo, principalmente fuera de la capital y la creación del espejismo desarrollista centrado en la capital.

De la incondicionalidad del gobierno de Batista a los intereses de los Estados Unidos dan fe el incremento de las inversiones de este país que crecieron de 657 millones de dólares en 1950 a mil millones de dólares en 1958, lo que denota las “condiciones” que creó el régimen para que fluyera el capital yanqui hacia Cuba.

Los políticos tradicionales le hicieron el juego a Batista, elaborando fórmulas de mediación y conciliación que les permitiera compartir el poder, siempre ignorando los intereses populares. Surgieron los pactos entre grupos políticos en Cuba y en el exilio buscando una salida electorera, pero la situación política, la crisis económica y estructural, junto a la radicalización de las fuerzas populares hicieron fracasar esas maniobras.

La reacción ante el golpe de estado fue muy diversa y dejó al descubierto la crisis moral de los políticos tradicionales: los auténticos vacilaron, un grupo apoyó a Batista y otros volvieron al débil y gastado abstencionismo. Los ortodoxos desorientados y divididos estaban prácticamente desintegrados como partidos, tras la muerte de Chibás el partido perdió liderazgo. Su principales líderes se agruparon entre los abstencionistas, aunque los hubo que colaboraron solapadamente con Batista.

La izquierda, representada por el Partido Socialista Popular llamó a crear un Frente Democrático para luchar por el rescate de la democracia en el país. El poco peso político que tenía en la sociedad cubana, motivado por la represión y su vacilante historia de alianzas y apego a las orientaciones de la internacional comunista, determinó la débil repercusión de su llamamiento

El movimiento obrero enfrenta el momento dividido y debilitado por la labor de las reacción interna desde el gobierno, la dirección reformista de Eusebio Mujal apoyó el golpe, en tanto los combativos sindicatos progresistas, pasaban por un momento difícil de reagrupación y definición de sus objetivos.

La reacción más radical al régimen de facto llegó desde la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de la Universidad de La Habana, ellos pidieron a Prío la entrega de armas para enfrenta el golpe, salieron a la calle denunciando a Batista como golpistas, pero su falta de organización determinó la decepción inicial.

En medio de la desorientación ideológica y el derrotismo político del momento se produjo la denuncia del joven abogado ortodoxo, Fidel Castro Ruz, ante el tribunal de Garantía Constitucionales, acusando a Batista de violar la Constitución de 1940, de conspiración y de ilegal las acciones emprendidas por su régimen.

Fue un gesto viril, infructuoso y estéril que terminó por convencerlo que la solución no estaba en las tácticas de los políticos tradicionales, ni en el terrorismo individual, sino en la lucha armada organizada y movilizadora de las grandes masas del pueblo.

Este convencimiento lo llevó a organizar a un grupo de jóvenes, la mayoría provenientes de las filas de la ortodoxia, seguidores de Chibás y sus prédicas adecentadoras y nacionalistas, con los cuales organizó un Movimiento cuyo principal objetivo era luchar con las armas contra el régimen de Fulgencio Batista, combatir contra los males de fondo de la sociedad cubana y organizar a la sociedad teniendo como base los postulados martianos de, “Con todos y para el bien de todos”. Encabezando este Movimiento estaban Fidel Castro Ruz y Abel Santamaría Cuadrado.

El programa del Movimiento incluía la solución del problema agrario en Cuba, con la distribución de tierras a los campesinos, erradicación del desempleo, flagelo que lastraba a la sociedad cubana; programas de educación y salud para todos; la conquistas de las libertades públicas y la democracia política, castigo a los enemigos del pueblo y el rescate pleno de la soberanía de la nación.

Tras varios meses de preparación el Movimiento organiza el ataque a los cuarteles, “Moncada” en Santiago de Cuba y “Carlos Manuel de Céspedes” en Bayamo, acción que se llevó a cabo el 26 de julio de 1953. Esta acción terminó en un fracaso militar, pero representó el inicio de un gran movimiento nacional popular contra el régimen de Batista.

La dictadura reaccionó con una brutal represión contra los asaltantes, muchos de los cuales fueron asesinados luego de hechos prisioneros, en tanto se extendía a todo el país los intentos por aplastar el movimiento revolucionario.

Los sobrevivientes del asalto fueron condenados a largas penas de prisión en un proceso donde Fidel fue separado de sus compañeros y juzgado en solitario, para acallar su voz ante la opinión pública cubana. A pesar de ello su alegato en el juicio que se le siguió en octubre de 1953 fue reconstruido por él desde su celda, impreso y distribuido bajo el nombre de, “La Historia me Absolverá”, documento que contribuyó a que fuera ampliamente conocido por el pueblo el programa de los jóvenes que había ido a pelear a Santiago de Cuba y Bayamo, para contribuir con su sacrificio al cambio necesario que esperaba el pueblo.

La movilización política del pueblo y de las fuerzas progresistas del país presionaron al gobierno de Batista para que amnistiara al valiente grupo de jóvenes, ya conocidos desde entonces como “los monadistas”, objetivo que se logra el 15 de mayo de 1955.

Historia

EL CONTINUISMO DE CARLOS PRIO SOCARRÁS



En 1948 se produce la victoria electoral de Carlos Prío Socarrás (1903-1977) candidato aupado por el mismo Grau San Martín y continuador de la política anti popular y corrupta del mismo.

El nuevo gobierno auténtico continuó la tónica del anterior, con el robo autorizado del presupuesto público y múltiples escándalos relacionados con la hacienda pública que deterioraron la imagen del gobierno.

Uno de los hechos más sonados fue el escándalo por la falsa incineración de casi 40 millones de pesos que debía ser retirado de circulación por el Ministerio de Hacienda regentado por el hermano del presidente, Antonio Prío Socarrás.

El gobierno de Carlos Prío se alineó desde un principio junto a los sectores enriquecidos con el robo de los fondos públicos y con la debilitada burguesía industrial azucarera, todo ello sin afectar los intereses de la oligarquía y de los inversionistas yanquis. Por esta razón se manifestó como un gobierno pro-norteamericanos, reaccionario, represivo del movimiento obrero y de los comunistas.

Durante su mandato fueron asesinados dirigentes obreros de la talla de Aracelio Iglesia, Amancio Rodríguez y Miguel Fernández Roig, entre otros. Promulgó el Decreto 2273, conocido como “Decreto Mordaza”, dirigido a silenciar los programas radiales de la oposición a más de los reiterados asaltos de la policía contra el periódico comunista “Hoy”.

Fiel a su política pro yanqui, Prío Socarrás se mostró partidario del aumento de la tarifa eléctrica propuesta por la Compañía Cubana de Electricidad, de capital norteamericano; concertó acuerdos militares y de inteligencia con el gobierno de los Estados Unidos y creó el Grupo Represivo de Actividades Subversiva (GRAS) con el pretexto de luchar contra el gansterismo político, pero usado en realidad para reprimir a los movimientos de izquierda y de los trabajadores.

En 1950 el gobierno anunció su programa de “Nuevos Rumbos” que pretendía actuar contra la corrupción administrativa para lo cual destituyó a todo el gabinete y promovió las tan esperadas leyes complementarias, principalmente en la esfera bancaria y la hacienda pública. Creó el Banco Nacional de Cuba, el Banco de Fomento Industrial de Cuba (BANFAIC), el tribunal de Cuentas y el de garantías Constitucionales y Sociales y aprobó la Ley orgánica del presupuesto y la ley general de contabilidad, pretendiendo con estas medidas mayor control del presupuesto estatal, al cual estaban adjunto como “botelleros”[1] cientos de pistoleros a sueldos que hacían pactos de paz con el gobierno a cambio de estas prebendas.

Los cambios promovidos por los “Nuevos Rumbos” fueron casi nulos, por lo que continuaron las protestas populares y las campañas radiales de Eduardo Chibás (1905-1951), denunciando la verdadera situación de latrocinio dentro del gobierno de Prío. El Partido Revolucionario Cubano (Ortodoxo) de Chibás era casi seguro ganador de las elecciones de 1952, por la popularidad de su líder y el descredito del gobierno de Carlos Prío Socarrás.

Políticamente presionado y en medio de su campaña de denuncias contra el robo de los ministros, no pudo obtener las pruebas de ello y se suicida delante de los micrófonos de la CMQ, el 16 de agosto de 1951, dejando acéfalo el fuerte movimiento ortodoxo, adecentador y aglutinador de las fuerzas progresistas del momento. A pesar de su ausencia el partido Ortodoxo seguía siendo el favorito para las elecciones de 1952.

En medio de este convulso panorama regresa a Cuba Fulgencio Batista, tras las garantías que le ofreció el gobierno. Sus aspiraciones política eran volver a la presidencia de Cuba, pero su partido no estaba entre los favoritos para ganar las elecciones, aunque él sí seguía siendo el “hombre” de las fuerzas más reaccionarias del país y contaba con el apoyo de las fuerzas armadas, bases que lo llevaron a sacar a Carlos Prío Socarrás de la presidencia con un golpe de estado, el 10 de marzo de 1952, pocos día antes de las elecciones que daban como posibles ganadores a el Partido ortodoxo y las fuerzas progresistas aglutinadas a su alrededor..


[1] Así llamó el pueblo de Cuba a todo el que cobraba una plaza por plantilla sin trabajarla.

Historia

EL GOBIERNO “AUTÉTICO” DE RAMÓN GRAU SAN MARTÍN



Las elecciones cubanas de 1944 fueron ganadas por Ramón Grau San Martín y el PRC[1] auténtico, basado en un programa que recogía numerosos reclamos populares históricos de la revolución del 30, como por ejemplo, la diversificación de la economía, freno a la penetración extranjera, honestidad en el manejo de los fondos públicos, distribución científica de los mismos y mayor intervención del estado en la regulación económica.

A pesar de su victoria electoral el autenticismo llegaba al gobierno debilitado por los “sacrificios tácticos” que tuvieron que hacer sus líderes y que en realidad fueron concesiones a la oligarquía tradicional.

A su llegada al poder Grau San Martín disfrutó de una buena coyuntura económica dada por la Segunda Guerra Mundial, que le proporcionó una balanza de pago favorable que se mantuvo durante todo su período presidencial.

Esto se reflejó muy poco en beneficios para las clases populares, el presidente maneja el presupuesto del país por decretos, porque no existía una ley sobre la distribución del presupuesto, lo que ayudó a la dilapidación y el desfalco del tesoro público.

En su mandato el pueblo esperaba el predominio de la honestidad de los funcionarios públicos en el manejo del dinero del estado, sin embargo la realidad desilusionó a la población.

El revanchismo caracterizó la política del gobierno auténtico, separando a los mandos militares y los funcionarios del gobierno de Batista, sustituyéndolos por otros grupos políticos tan ambiciosos o más que sus predecesores que asaltaron los ministerios públicos para lucrar con los negocios sucios a la sombra del estado.

El presidente Ramón Grau se rodeó de un grupo de colaboradores que hicieron del robo su mérito principal. Sobresale entre ellos el Ministro de Educación, José Manuel Alemán, quién levantó una fortuna superior a los 70 millones de pesos a costa del robo de la asignación proveniente del “Inciso K”, para el desayuno de los escolares, de la Ley de Ampliación tributaria de 1943. Con su influencia y latrocinio Alemán se convirtió en la figura principal del gobierno de Grau.

La violencia creció a la sombra de la complicidad del gobierno que alentó el gansterismo político que ensangrentó a todo el país. El origen de estos pandilleros era de los grupos remanente de la Revolución del Treinta, gente joven de diversos sectores sociales, con una diversa gama ideológica, pero con un denominador común, la lucha entre ellos por el reparto de prebendas y privilegios que parten del presupuesto público.

Estos desmanes a la hacienda pública fueron la característica principal del gobierno de Grau lo que llevó al descredito del nacional-reformismo que representó el Partido Revolucionario Cubano (auténtico).

Durante su gobierno se llevó adelante un amplio plan de obras públicas: acueductos, carreteras, escuelas, centros de salud y otras muchas obras sociales y de infraestructura hechas a un “alto costo” y con materiales baratos en busca de las consabidas “ganancias” de los contratistas, los funcionarios y los políticos..

A pesar de estas obras la administración auténtica no logra materializar un proyecto económico que paleara las necesidades de los sectores sociales más desfavorecidos que le habían apoyado, manteniéndose las enormes desigualdades sociales en el país a pesar de la bonanza económica del período.

La medida de beneficio social más importante tomada durante el gobierno de Grau fue la utilización del “Diferencial Azucarero” de las zafras de los años 46 y 47 en beneficio de los trabajadores de dicho sector y otra parte obras de beneficios públicos.

En realidad la medida del “Diferencial Azucarero” más que un triunfo del gobierno lo fue del poderoso movimiento obrero cubano y en especial los azucareros liderados por el sindicalista negro Jesús Menéndez Larrondo (1911-1948)

E gobierno fue perdiendo creditibilidad no solo entre los sectores populares a los que defraudó, sino entre la clase media y el sector industrial de la burguesía cubana que esperaba aprovechar la bonanza para diversificar la economía y regular la penetración extranjera, dígase yanqui.

El movimiento obrero cubano comenzó a sentir la represión del gobierno de Grau, empeñado en romper la unidad de los trabajadores aglutinados en la Central de Trabajadores de Cuba(CTC), creando una organización obrera reformista que quebrara la influencia de los comunistas dentro de la organización obrera. Comenzó de nuevo la persecución de los líderes sindicales, asaltos a sus gremios, imposición de líderes vendidos e intentos de arrebatarles las conquistas logradas.

En lo internacional comenzaba la política de “Guerra Fría” auspiciada por los Estados Unidos, que a lo interno se tradujo en la persecución de los comunistas, el movimiento obrero y las fuerzas progresista. Fue el gobierno de Ramón Grau San Martín quien inició en Cuba esta política, apoyándose en el Ministro del Trabajo, Carlos Prío Socarrás, quien tiene el triste “mérito” de desmantelar a la CTC, para imponer una nueva directiva encabezada por el mafioso Eusebio Mujal, pagado con los dineros sacados del famoso “inciso K” por lo que los trabajadores llamaron a esta nueva CTC, la CTK.

El más vergonzoso hecho político del gobierno de Grau San Martín fue el asesinato de Jesús Menéndez en enero de 1948, cuando ostentaba el cargo de Representante a la Cámara de la república, asesinado impunemente por un oficial del ejército que solo pagó su crimen al triunfo de la Revolución.

La actuación de Grau al frente del gobierno auténtico, la desilusión de sus partidarios ante la traición y el colaboracionismo con la oligarquía nacional y extranjera; más la enorme corrupción que generó su gestión y el “pandillerismo” que se enseñoreaba en el país, provocó la separación del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), de un sector liderados por Eduardo Chibás quienes crearon una nueva agrupación política, el Partido Revolucionario Cubano (Ortodoxo), con una consigna básica: “Vergüenza contra dinero”.

La ortodoxia intentó rescatar las doctrinas del “reformismo nacionalista”, traicionado por los “auténticos”, era la defensa de los preceptos de la ideología de la pequeña y mediana burguesía y de los sectores obreros y campesinos que pretendían ante todo un gobierno honesto, que respondiera a los intereses de la nación y fomentara la diversificación económica del país.


[1] Como una afrenta a José Martí y su Partido Revolucionario Cubano, Grau tomó el nombre de partido y con el mote de “auténtico” lo presentó como el salvador de la República.

Historia

26 DE JULIO: DÍA DE LA REBELDÍA NACIONAL


Estamos a las puertas del aniversario 64 del asalto a los cuarteles Guillermón Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hecho ocurrido el 26 d julio de 1953. Eran día de frustración y desanimo en la sociedad cubana, donde una oligarquía nacional mantenía el poder en función de sus intereses personales y de grupo a costa de todo un pueblo con miles de anhelos y sueños pospuestos.

Era el año del centenario del natalicio de José Martí y el gobierno de turno, ilegal por demás, organizaba actos y promovía la figura del héroe en función de su martirologio, pero obviando sus sueños pospuestos y sus radicales ideas claramente escritas en sus documentos y dichas en su tiempo para un pueblo humilde que esperaba algo más que una República para las clases pudientes, sino el país de bienestar y oportunidades en los que criar a sus hijos, educarlos y dignamente unirse al concierto de naciones americanas.

Realmente Martí era ya la figura excelsa de la nación cubana, pero era en realidad un convidado de piedra, su pueblo sabía de memoria sus versos y en las escuelas a los pequeños le habían mostrado el sacrifico de aquel gran cubano, pero toda su obra radical y esclarecedora durmió el sueño de los justos y parecía realmente “muerto” en el año de su centenario.

Por eso es bueno comprender la grandeza de aquel grupo de jóvenes, minoría entonces, encabezados por Fidel Castro y Abel Santamaría que no tuvieron más ideología que las lecturas del Apóstol y la determinación de cambios tan necesarios en la nación cubana, secuestrada y estéril por sus “clases vivas”, derrotistas y oportunistas, siempre a la sombra del “fatalismo geográfico”, de ser vecinos del gran imperio, que desde finales del siglo XIX se empeñó en hacernos creer que seríamos alguien con ellos o no seríamos nada.

La Cuba de la cumbancha, el ron y las mulatas se asombró ante la hazaña de aquellos muchachos desafiando a la dictadura de Batista y al sistema social prestablecido y bendecido por la oligarquía de los Estados Unidos, era el inicio, la Revolución iniciada por Martí lograba entroncar en la radicalidad de aquella generación dispuesta a cambiarlo todo, esa fue su hazaña; alzarse perseverante frente a lo que parecía imposible y trazarse desde los inicios, en las palabras de sus líderes y el anhelo de su militantes, a costa de un gran sacrificio de un pueblo que les siguió y apoyó en la Revolución continuadora.

Ese es el legado del asalto al Moncada, el valor de aquellos jóvenes y el proceso que se inició bajo la conducción de un nuevo líder: Fidel Castro.

Historia

CUBA EN VERANO


Para los cubanos la llegada de los meses de julio y agosto es un toque de arrebato, porque el sol manda y los colores hermosos de nuestra isla inspiran ir ligero de ropa por las calles, buscando un lugar para pasar un rato, principalmente en familia, aunque los adolescente y jóvenes, tan dados a las “tribus urbanas” buscan la cercanía de sus contemporáneos en playas, centros recreativos, lugares de bailes y música o en un caminar constante por donde se reúnen las mayorías, para disfrutar de las brisas marinas, exhibirse un poco y hablar, hacer amistades y crecer en nuestros sueños junto a tanta gente linda que acaba de salir de la escuela, tiene vacaciones y aspira vivir intenso estos meses ardientes del verano cubano.

Ya hay muchas formas de pasarla bien en un país donde la tranquilidad ciudadana sigue siendo prioridad y garantía del día a día, de día y de noche, pese a todas las carencias, a pesar de los “malas cabezas” que buscan un “vuelo” en el alcohol , o en otras sustancias, verdaderamente prohibidas en Cuba sin el remilgo de que son medicinales o mejoran la autoestima, vivir sano es prioridad social en nuestro país y quienes lo infrinjan enfrentan severas leyes que protegen a una sociedad y a todos sus ciudadanos.

¿Perfectos?, no, pero si percibo y formo parte de ese gran grupo de los que tratan de darle a los cubanos un verano hermoso, tranquilo, desarrollador y variado para pasarla juntos, sin que sea el patrón dinero lo más importante, cada cual traza su “ruta” y escoge sus “andares”, la cultura, sin divorciarse de la recreación, marca las pautas fundamentales de estos día de “sol bueno y mar de espuma”. Por cualquier calle nos vemos.

Opinión

CUBA, CUBA Y CUBA


Soy de esta isla soy del caribe

/jamás podré pisar tierra firme

/porque me inhibe

Pablo Milanés

En época de aldea global, desmembramiento de países e imposición de una cultura hegemónica de consumo, hedonismo e individualidad extrema, en países que blasonan de “cultos”, “desarrollados” y “campeones de los derechos humanos”, yo sigo apostando por Cuba y su Revolución madura y en constante cambio, con dirigentes nada ingenuos y a los que la “zanahoria de la abundancia barata y condicionada”, no los deslumbra, como pueblo espero mucho de nuestra herejía en construcción.

Mucho se está viendo en este mundo de “Revoluciones de colores” y cambios de “baja intensidad” donde los sesudos del sistema imperialista mundial apuestan por un mundo de sombies bien vestidos ignorantemente informado y corriendo detrás de ídolos de papel que evitan con sus extravagancias y escándalos de falda, droga y sexo que las mayoría y especialmente los jóvenes no se den cuenta que el mundo que les ofrecen en un mundo de enajenación, injusto y mal repartido en el que ha naufragado la familia, la solidaridad y los grandes ideales que nos han traído hasta este siglo XXI, que en ocasiones parece las puertas de fin del mundo, aunque los que seguimos soñando las “herejías” de igualdad social y dignidad humana, pensemos que es la nueva oportunidad para una “humanidad más humana” basada en el amor por bandera, sin fanatismos de ningún tipo, con ideologías flexibles e inclusivas donde la ética sea la supervivencia y el desarrollo del ser humano, en cualquier parte de este planeta nuestro, tan maltrato, tan bellos, tan grande, tan ajeno, tan desigual, pero único, nuestro hogar para el cual solo la paz y la convivencia tolerante son y serán la clave de su existencia.

Opinión

EL PENSAMIENTO LIBERAL EN LA MASONERÍA CUBANA


Con el regreso a Cuba de los exiliados políticos beneficiados con la admitía de 1861 tras las intentonas anexionistas de Narciso López, se afianzan las ideas independentistas y liberales en la isla.

Uno de los regresados es el criollo Vicente Antonio de Castro, expulsado de la isla en 1858 por enemigo de la Corona. Al regresar al país funda la Logia Gran Oriente de Cuba y la Antillas, de carácter secreto y con un proyecto democrático, laico y republicano en su proyecto fundacional.

Esta nueva institución difiere de las anteriores Logias fundadas en Cuba porque implícitamente se introduce el activismo político en este tipo de organizaciones.

Esta Logia cubana se extendió a otras partes de la isla amplificando las ideas del bien público, la igualdad social y la defensa de la soberanía del pueblo, del sistema republicano del Estado, democrático, laico y con libertad de conciencia, sobre esta base se formaron en esta logia y sus filiales los principales líderes de la primera guerra por la independencia de Cuba, Carlos Manuel de Céspedes, Francisco Vicente Aguilera, Máximo Gómez y Antonio Maceo, entre otros.

La base ideológica de estas agrupaciones masónicas del Gran Oriente de Cuba y las Antillas era la consigna de la Revolución Francesa: “Libertad, Igualdad, Fraternidad”

Llama la atención el énfasis que esta Logia hace en el trabajo político para alcanzar un estado de igualdad para todos los seres humanos, sin distinción de raza, credo o clase y del papel formador de la conciencia independentista que se fraguó en estas instituciones cubanas.

“A la patria, pues debemos obligaciones muy sagradas y supongo que conocéis bien los deberes que con ella hemos contraído (…) Podrá muy bien suceder que os encontréis en la ocasión de tener que pelear con las armas en la mano defender la virtud, la inocencia o la Patria, entonces será preciso no retroceder, ni temblar (…) Guerra eterna a la intolerancia, el oscurantismo, la tiranía, a la explotación y ultraje del hombre por el hombre; juro y prometo defender el bien público, tomar los oprimidos por hermano y a los opresores como enemigos.”[1]


[1] Vicente Antonio de Castro: “Liturgia del grado 18 citado en Cuba: sueño de lo posible. Universidad para todos. Tabloide 2003.

Historia

DAVID CONTRA GOLIAT


Desde hace más de doscientos años esta pequeña isla con el grupo humano que ha vivido en ella siempre ha tenido una dicotomía entre la pertenencia a la metrópoli española o la inglesa, primero, y luego con el surgimiento de la flamante República burguesa de los colonos de las 13 colonias inglesas surgida por obra y gracia de su ambición, su pragmatismo y su violeta forma de crecer a costa de los pueblos originarios y sus vecinos; en la sombra anexionista que ha hecho creer entre los nacidos en esta tierra un sentido de pertenencia que se ha contrapuesto a estos designios de absorción política y social.

El ambicioso proyecto plantacionista desarrollado en el siglo XIX por una burguesía criolla en base al sufrimiento y explotación de miles de esclavos traídos desde África, hicieron más cotizada esta isla, cuya sociedad siempre se ha debatido entre la plena independencia o la dependencia de un vecino que lo ha hecho todo por servirse de su posición geográfica, sus iniciativas económicas y de tenerla siempre a su lado, no con la condicionalidad de un amigo, sino con la servidumbre que la superioridad de la historia de los Estados Unidos manda.

Para las principales mentes criollas del siglo XIX, la anexión no era una opción, a ella acudieron los dueños de capitales y esclavos temerosos de perder sus privilegios y fortunas y cuando la independencia fue la alternativa viable de los cubanos, la “neutralidad” cómplice de los gringos alargó el sufrimiento de los cubanos, a pesar de la colaboración individual de algunos norteamericanos.

El liderazgo martiano en la continuidad de las luchas por la independencia de Cuba, no ocultó la necesidad de enfrentar el peligro mayor que representaba los Estados Unidos para Cuba y el papel geopolítico que por su situación geográfica estaba llamada a jugar.

“Viví en el monstruo y le conozco las entrañas y mi honda es la de David” fueron palabras iluminadoras escritas un día antes de su muerte en Dos Ríos y como advertencia de las intenciones del “vecino del norte”.

El siglo XX cubano fue la radicalización de un pueblo que vio frustrada su Revolución por la independencia y por la República “con todos y para el bien de todos” propuesta por Martí. La clase burguesa cubana fue cómplice del entreguismo impuesto a la República con la Enmienda Platt, el chantaje político para dominar a Cuba. La historia vergonzante de los gobiernos burgueses cubanos, no hicieron más que madurar un radicalismo patriótico que optó por la República, libre e independiente aún a costa del “cacareado desarrollo económico y social” que benefició a las minorías burguesas de la isla, que nunca fueron independientes de los designios yanquis.

La Revolución Cubana triunfante en 1959 fue el resultado lógico de la violenta confrontación entre la inmensa mayoría del pueblo cubano y los intereses de las élites burguesas del país y sus padrinos los oligarcas de los Estados Unidos, de ahí el apoyo contrarrevolucionario, los sabotajes a la economía cubana, el crimen contra el pueblo cubano, la invasión directa de Bahía de Cochinos apoyada por la CIA y el gobierno de USA, la crisis de los misiles, el crecimiento de la conciencia nacionalista en este pueblo y su sentido de igualdad aún a costa de un bienestar que ha estado condicionado por el BLOQUEO ECONÓMICO con más de cincuenta años de aplicación infructuosa, como no sea el dificultar el progreso de una nación como Cuba y alentar el objetivo que ellos nunca han perdido, volverla al redil capitalista.

Esta es la historia política de David y Goliat, sé que podrá parecer panfletario y reduccionista, pero de vez en cuando tenemos que recordar que “nuestra honda sigue siendo la de David”.

Historia, Opinión

MARTÍ, LAS CIENCIAS Y LA TÉCNICA

En el segundo número de La Edad de Oro, José Martí acerca a los niños a una fábrica y escoge la que hace los instrumentos más conocidos por ellos, la cuchara y el tenedor, a modo de interesarlos por los cambios que se están produciendo en la industria a fines del siglo XIX.

Le dice a los niños que ahora las cosas se hacen con máquinas, movidas con vapor, pero que el vapor no está debajo de cada máquina sino en una gran caldera que mueve un motor con ruedas y correas que mueven al resto de las máquinas, con un lenguaje sencillo para que vayan conociendo los cambios que se producen en la tecnología.

Les explica que antes se hacían estos instrumentos manualmente, muy bien hecho, pero en menor cantidad y que ahora se hacen cucharas y tenedores de diferentes calidades de acuerdo a los baños de plata que se le dé.

Hace mención a la electricidad de la siguiente forma, “(…) la electricidad, que es un poder que no se sabe lo que es, pero da luz, y calor, y movimiento, y fuerzas, y cambia y descompone en un instante los metales, y a unos los separa, y a los otros los junta, como en este baño de platear que, en cuanto la electricidad entra y lo revuelve, echa toda la plata del agua sobre las cucharas y los tenedores colgados dentro de él (…)”

En el cuarto y último número de la revista La Edad de Oro aparece un nuevo trabajo de divulgación científico técnica, “La galería de las máquinas” de la exposición de París de 1889, en realidad el escrito es un pretexto para exponer el grabado de “La Galería de las Máquinas”, pero en tan breve trabajo Martí deja sentado su modo de proceder al escribir: “A los niños no se les ha de decir más que la verdad, y nadie debe decirles lo que no sepa que es como se lo está diciendo, porque luego los niños viven creyendo lo que les dijo el libro o el profesor, y trabajan y piensan como si eso fuera verdad, de modo que si sucede que era falso lo que les decían, ya les sale la vida equivocada”

En el Tomo 8 de las obras completas al comentar el descubrimiento y utilidad de la Petrografía, en el estudio de las rocas Martí reflexiona acerca de la utilidad de las ciencias para el desarrollo humano, pero lamenta la especialización del hombre, el alejamiento del todo de la naturaleza y la falta de humildad del hombre ante la madre naturaleza.

“¡Quién que mide su cerebro con el de la naturaleza, no le pide perdón de haberse creído su monarca! A todo hombre debieran enseñarse, como códigos de virtud, fijadoras de ideas y esclarecedoras de la mente, las ciencias naturales- Dejan en el espíritu, con cierto desconsuelo de ser tan poco por sí mismo ,cierto gigantesco ímpetu, por ser miembro de la obra universal en que se colabora: y parece, cuando se acaba de penetrar uno de sus misterios, que se recibe bendición de un padre magno ignorado, y que al levantarse del sitial tallado en montes, a seguir la ruta, se ha posado la mano, ya más fuerte, como si en mundo acabasen los brazos del sitial, en dos mundos. La naturaleza, enseña modestia:- luego de conocerla, la virtud es fácil; ya porque la vida se hace amable, de puro hermosa, ya porque se ve que todo no remata en el cementerio.

“Pero la época influye de tal modo en la mente científica, que ésta, para que le excusen su amor a la ciencia pura, halla siempre manera de ponerla al servicio de las artes prácticas. Los hombres sólo aman ya lo que les es visible e inmediatamente útil.-La Petrografía es ahora auxiliar grande de los edificadores: con su microscopio se sabe qué piedra será buena para fabricar, y se averigua, con tal menudos que no deja ya qué saber, qué partes de la piedra se irán gastando con la lluvia y el peso, y de qué lado se empezará luego a caer, y cuánto tiempo resistirá a los elementos.

“Y de ese modo, la pequeña ciencia se va haciendo grande, el espectroscopio enseña de qué están hechas las estrellas, y en el rayo de su luz sorprende los elementos mismos que nuestros pies pisan y nuestros pulmones absorben. El microscopio polarizador descubre la composición de los meteoritos, que nos caen de los altos espacios, como para decir a los hombres que no es vana su fe en mundos futuros, y que cuando el cuerpo que ahora usamos se canse de darnos casa, y nos abra salida,-en tierras desconocidas se nos ofrece casa nueva.

“Los mismos que cuidan poco de ciencias, gustan de que se crea que saben de ellas. Ahora, es caso de vergüenza desconocer los nombres de los grandes trabajadores científicos, que suelen ser, como Pasteur, ardientes espiritualistas. Alemania, ponderosa y lupúlea, cría hombres de talento, menudos y pacientes: en un aspecto de la vida sabios, a expensas de todos los demás aspectos, que ignoran. Y lo que saben, lo saben en el hecho, que penetran, desencajan y estrujan con mirada invasora; pero no en su vaporoso sentido y flor de espíritu, que de todo caso y cuerpo de la naturaleza surge, como el suave olor del heno, y es su real utilidad científica: -por eso, cuando nace un alemán kantiano, constructor e imaginador, como que los de la tierra no le han desflorado mucho estos campos, se entra en ellos y saca a brazadas gran suma de mieses.-El desamparo mismo, o forzado recogimiento, en que un ideador se encuentra en un pueblo de entendimiento recio, irrita, exacerba y agiganta la facultad de idear, y la saca de sus bordes legítimos.

“El que posee una condición, se apega más a ella y la sublima cuando vive entre los que no se la reverencian ni entienden. Así surgen los grandes agentes, los oradores grandes, de los estados públicos en que hay gran carencia de la virtud o condición que los anima.

Y así se va sabiendo cómo están hechos los cielos y la tierra.”[1]

En 1882 escribe para La Opinión Nacional de Caracas, Venezuela:

“Este siglo (XIX) está preparando los elementos del siglo venidero que ha ser colosal y originalísimo. Nosotros somos un ejército en marcha. El siglo que viene (XX) será un ejército en alto. Ellos espumarán estos manjares que nosotros estamos echando a hervir”[2]


[1] Obras Completas, Tomo 8, págs. 432-434

[2] Ídem, Tomo 23, pág. 288

José Martí
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