Cultura Cuba

Un Blog para dar a conocer la cultura cubana, su gente y su historia, en pocas palabras.

 

EL SOCIALISMO Y MARTÍ


José Martí y Fermín Valdés Domínguez, Cayo Hueso, 1894

Hace tiempo que vengo meditando si entrar o no en la polémica que ronda hoy al mundo convulso que nos ha tocado vivir, hacerlo desde la honestidad de una experiencia de vida personal en un pueblo que ha tratado de darse el sistema más justo posible.

Teorizar requiere horas de estudios a veces toda una vida, pero la realidad nos pisa los talones con necesidades de seres vivos que son imprescindible satisfacer, por eso Fidel dijo una vez que el capitalismo se construía solo, porque se basa en el egoísmo de la gente, mientras que el socialismo había que construirlo, porque había que levantarlo con la solidaridad y el altruismo humano, era más o menos la esencia de aquellas palabras de un soñador que ha dedicado toda una vida para guiar un proceso perfectible, hecho por mujeres y hombre que se equivocan, se acomodan o arriman las brazas al sartén de sus necesidades egoístas, hasta el punto de hacer peligrar la obra social.

En primer lugar, para ser honesto, quiero delimitar mis ideas, creo en el socialismo y he crecido plenamente en este sistema de justicia social, con miles de carencias, pero satisfecho y orgulloso de lo que hemos logrado. Muchos factores internos y externos han frenado el mayor desarrollo de nuestra sociedad, pero en lo personal sigo creyendo en ella y en la posibilidad de mejorarla y no de cambiarla por un sistema capitalista que nos hará más desiguales y donde la novedad es que tendremos algunos millonario y millones de indigentes, por poner un ejemplo.

Quiero citar un breve fragmento de un artículo de Armando Hart Dávalos aparecido en el periódico cubano Juventud Rebelde el 28 de enero de 2004 en el que aborda este tema del socialismo y las impresiones de nuestro José Martí sobre estas ideas demonizadas no desde ahora, sino desde que aparecieron como alternativa de los humildes:

«Precisamente, el drama del socialismo en el siglo XX se explica por el hecho que tras la muerte de Lenin se pasó por alto la cultura. Martí lo había advertido cuando dijo en carta a su compañero Fermín Valdés Domínguez, que “dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: —el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas: —y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos”;[1] es decir, el de la ignorancia, y el del oportunismo, la mediocridad y la corrupción. En la incultura y en la maldad humana estaban para el Apóstol los peligros que tenía la idea socialista, por esto fracasó el socialismo real. También Martí señaló en esa propia carta a Fermín Valdés Domínguez que en nuestro pueblo no es tanto el riesgo como en la sociedad más iracunda de Europa, y le expuso ideas clave que recojo a continuación: “[…] explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa”.[2] »

Para dar más claridad al lector transcribo íntegra la carta de Martí a su amigo del alma:

Nueva York, mayo, 1894

Sr. Fermín Valdés Domínguez

Fermín queridísimo:

De la maluquera, y el quehacer de que voy halando como un mulo, me he dado un salto a Nueva York, a mis cosas. Estoy al salir, para la gran fagina: y empiezo por casa. ¿Aunque por qué llamo a esta tierra dura “casa”? Ya tú conoces esta vida. Nuestra gente cada día padece más aquí. El país los echa: por fortuna vivimos unos cuantos, que moriremos por abrirles tierra. Y viven almas como esa brava tuya, que está ahora de renuevo, y tan metida en virtud, que cuando vaya allá te he de encontrar todavía mejor mozo. Leña al horno, Fermín, que va a necesitarse pronto el fuego. Recibí todas tus cartas, y a todas te contestaré con más detalles que si te los escribiera. Muy juiciosas las observaciones sobre las necesidades perentorias: a eso estamos. Creo que ya vamos hasta por la cintura en la maravilla. Sudo muerte; pero vamos llegando. Y tengo una fe absoluta en mi pueblo, y mejor mientras más pobre: a ver si me falla. Esa sí que sería puñalada mortal. Ya yo te veo hecho un jardín, como se me pone a mí el alma cuando ando por esas tierras, de la bondad que pisa y bebe uno, y que tú celebras con elocuencia verdadera en tu hermosa carta a “Cuba”. ¿Qué delicadeza mayor quieres, ni qué más viril poesía, que la que mueve la creación de ese club nuevo, que no valdrá porque lleve nuestros nombres, sino por las virtudes que en nosotros creen ver sus fundadores, que con serlo, se revelan capaces de ellas ? Por ahí es por donde nuestra tierra está pecando: por lo feos y escasos que andan, por ahí, el amor y la amistad. -Ahí tienes una nimiedad que ni a ti ni a mí nos puede dejar los ojos secos.-Es preciso merecer ese cariño.

Una cosa te tengo que celebrar mucho, y es el cariño con que tratas: y tu respeto de hombre, a los cubanos que por ahí buscan sinceramente, con este nombre o aquél, un poco más de orden cordial, y de equilibrio indispensable, en la administración de las cosas de este mundo. Por lo noble se ha de juzgar una aspiración: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana. Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: -el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas: - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados. Unos van, de pedigüeños de la reina, -como fue Marat, -cuando el libro que le dedicó con pasta verde -a lisonja sangrienta, con su huevo de justicia, de Marat. Otros pasan de energúmenos a chambelanes, como aquellos de que cuenta Chateaubriand en sus “Memorias”. Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas, y de menos claridad natural: explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla. Y siempre con la justicia, tú y yo, porque los errores de su forma no autorizan a las almas de buena cuna a desertar de su defensa. Muy bueno, pues, lo del 10 de Mayo. Ya aguardo tu relato, ansioso.

Yo que te charlo, estoy lleno de gente, y sin un minuto. ¿Conque ya suena la alcancía, y me vas a recibir con el aire de prisa de un médico atareado? No me hables de Palma. Tú curarás, porque te quieren, y porque sabes. Aquí te necesitaría, porque me cuesta mucho escribir, y estar levantado. Allá voy a llegar muy mohíno, y acaso inservible. -Mejor, me verán arrastrándome, por servirle a mi tierra,-por servirlos. .No hay sermón como la propia vida. ¿Y quieres creer que, mozo como soy, no pienso en tanta gente noble sino con cariño de padre a hijo?-De prisa te diré cómo gozo con que por corazones tan buenos se vaya extendiendo tu cura, que es a la vez de cuerpo y de alma. Ya sé- ¿quién lo supo nunca mejor?- lo que han de pensar de ti. Y vuelo. Yo me voy a halar del mundo con el hijo de Gómez. -A todos, que no escribo. Hago bien. ¡Ya me perdonarán. . .! tu

José Martí


[1] José Martí. Carta a Fermín Valdés Domínguez. O. C. t. 3, p. 168

[2] Ídem

José Martí, Opinión

JOSÉ MARTÍ, CON LOS POBRES DE LA TIERRA



José Martí con los tabaqueros cubanos en la ciudad de Tampa, 1891

“He aquí un gran sacerdote, un sacerdote vivo: el trabajador”

José Martí

Se acerca el 1º de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores y es bueno recordar la confianza que depositó el Apóstol de Cuba en los hombres y mujeres que ganaban el pan con el sudor de su frente, esos para los que siempre tuvo la palabra de aliento y la confianza de que entenderían sus prédicas libertarias que culminaría en el movimiento independentista que contra España iniciado en 24 de febrero de 1895.

El primer encuentro de José Martí con el movimiento obrero ocurrió en México a donde llegó en 1875 después de cursar sus estudios universitarios en España, se había separado de Cuba en 1871 tras ser juzgado y condenado por oponerse al colonialismo español en la isla. En México trabajó como periodista de la Revista Universal, se interesa por las actividades reivindicativas de los trabajadores y no pierde oportunidad para mostrar sus simpatías, “…causa un noble orgullo sentirse en un pueblo en el que muchos hombres aman ya el trabajo y van siendo capaces de cumplir su misión”, además de ser elegido para participar en un congreso obrero convocado en 1876 por los trabajadores mexicanos.

Luego será el contacto con el poderoso y heterogéneo movimiento obrero de los Estados Unidos, permeado por los anarcosindicalistas y mayoriado por los cientos de miles de emigrantes, principalmente europeos.

En un primer momento sus crónicas mostraban una severa valoración de los métodos violentos de lucha de los obreros, con sus huelgas frecuentes e intensas. Su criterio irá evolucionando en la medida que conoce al país, al capitalismo y a los trabajadores: “Se viene encima, amasado por los trabajadores, un universo nuevo”

Al organizar el Partido Revolucionario Cubano para emprender la emancipación de Cuba y Puerto Rico, José Martí contactó con el organizado y patriótico proletariado cubano, asentado en la península de La Florida, principalmente en Tampa y Cayo Hueso. Eran en su mayoría obreros tabacaleros, agrupados en barrios de esas ciudades, verdaderos hervideros de cubanía, que acogieron gratamente la prédica radical y sincera del Apóstol.

Los une a su labor revolucionaria y solicita su ayuda para organizar la “Guerra Necesaria” con la que se lograría la independencia de Cuba y Puerto Rico.

Martí acude a los humildes, en ellos encuentra valor, patriotismo y disposición de lucha y constituye el factor principal para lograr la unidad de todos los que quieran vivir en una Cuba libre, no importa su condición social o su orientación política.

La suerte de la revolución independentista que él organiza, la fía a los trabajadores, a los humildes de la emigración y de la isla y por ello dice con vehemencia: “Son como siempre los humildes, los descalzos, los desamparados, los pescadores…los que se juntan frente a la inequidad, hombro con hombro” porque, “la verdad se revela mejor a los pobres y a los que padecen”

José Martí organizó la guerra de liberación nacional en Cuba a través de un Partido cuyos objetivos iban más allá de la independencia, en momentos cruciales de la historia de Cuba y de América Latina, y sufragada principalmente por los trabajadores y la emigración revolucionaria de la isla, su prematura muerte en combate dejó trunca sus ideas que aún mantienen su vigencia.

José Martí

LA REVOLUCIÓN CUBANA Y LA TEORÍA DEL CAOS


Para la Revolución Cubana el Período Especial de la década de los 90 fue la prueba mayor de supervivencia que permitió enfrentar a todos los factores adversos que podía afrontar la sociedad cubana en tiempo de paz pero con una amenaza constante de desestabilización y posible guerra al que estábamos abocado gracias al secular enemigo de hace doscientos años, el Imperialismo Norteamericano y sus serviles aliados capitalistas que hicieron todo lo posible para que todas esas condiciones de “caos social” pudieran traer por consecuencia la desaparición de la Revolución Cubana.

Era la clásica teoría del dominó, con una ficha cayendo una tras otra, con la reacción derechista del exilio cubana haciendo las maletas para “volver a Cuba a reclamar sus propiedades”; al gobierno de los Estados Unidos y su Congreso institucionalizando el Bloqueo Económico, con la miles de horas de trasmisión de radio y televisión contrarrevolucionaria, el financiamiento de la contrarrevolución interna (disidencia) y haciendo todo lo posible por satanizar más al país más calumniado de la tierra.

Ante este caos, para el que la dirigencia revolucionaria tuvo que prepararse con urgencia a lo largo de la década de los 80, visto los sucesos internos ocurridos en los países del campo socialista europeo y la Unión Soviética, quedó solo una realidad, estábamos solo en el complicado panorama del fin de la Guerra Fría, para los cubanos no habría mejoría viniendo desde afuera, había que acudir a los mecanismos internos creados por décadas de Revolución, aprovechar el caudal ideológico, intelectual, la infraestructura creada en estos años, fortalecer los mecanismos de defensas internas y sobre todo la existencia de un “NUCLEO DURO” ideológicamente hablando encabezado por Fidel y la dirección Histórica de la Revolución que nos llamó a “Conservar las conquistas de la Revolución”, con eso ya podríamos sortear el caos social, el fin de la historia, el desencanto de los acomodados, la dureza de las agresiones políticas, económicas, ideológicas y de todo tipo.

Pero lo más importante fue rectificar en medio del caos: Desatar las amarras a las fuerzas productivas, reconocer y rectificar sobre la marcha los errores de dogmatismo y rigidez que lastraban a la Revolución, reconocer la diversidad de actores dentro de la sociedad cubana, su protagonismo y capacidad para resistir en medio de las enormes dificultades que afrontamos en esa época.

Grandes apagones, cierre de industrias, falta de abastecimientos, afloramiento de una marginalidad social ya existente y que fue, en buena medida, el peligro mayor que afectó a la Revolución.

Un pueblo que se adaptó a que todo venía del estado, poco o mucho, pero estaba ahí y que ahora tenía que reencontrarse con su iniciativa personal para sobrevivir en medio de la precariedad mientras el Estado mantenía los servicios básicos como pudo y a base de grandes sacrificios.

El Período Especial fue un gran taller para los cubanos, falta estudiarlo, más allá del folklorismo chancletero, del choteo cubano y de los resentimientos. Si algo grande pudimos sacar de él fue nuestra capacidad de sobrevivencia, sin dividirnos, afrontando nuestros problemas internos, sin claudicar principios que son inviolable porque nos va la existencia y la identidad en ellos.

Historia, Opinión

“DE AMÉRICA SOY HIJO Y A ELLA ME DEBO”



José Martí.

Autor Abenamar Bauta

Un momento importante en la maduración política de José Martí fue su contacto con la sociedad norteamericana. Llega a Nueva York el 3 de enero de 1880, venía de España después de haber sido deportado por el gobierno colonial español de la isla de Cuba algunos meses antes.

El contacto con aquel país en pleno apogeo de su desarrollo económico fue deslumbrante, por eso escribe en el periódico The Hour un artículo titulado “Impresiones de América” en el que expresa: “Estoy, al fin en un país donde cada uno parece ser su propio dueño.” Poco a poco el conocimiento más profundo de aquel país le hará escribir un año después: “(…) este país, señor en apariencias de todos los pueblos de la tierra, y en realidad esclavo de todas las pasiones de orden bajo que perturban y pervierten a los demás pueblos.”

En aquella nación vivió las emociones de las grandes transformaciones tecnológica, la expansión de la nación hacia el oeste, las ríadas de emigrantes provenientes de Europa, base de la vertiginosa transformación del país, las luchas de los trabajadores, en su mayoría emigrantes, por mejores salarios y ocho hora de labor, acontecimientos que sirvieron para aguzar su pensamiento social, siempre al lado de los humildes, sus críticas a los métodos violentos de lucha y su comprensión paulatina de aquella gente violenta, engañada y víctima del gran capital, es una constancia dialéctica de su maduración.

En los Estados Unidos el Apóstol cubano conoció y puso al descubierto el fenómeno imperialista y advierte sobre el peligro que representaba para Cuba, las Antillas y a la larga para América Latina. El auge económico de los Estados Unidos traía la necesidad de mercados y sus clases dominantes apuntaban hacia el dominio de las naciones de la América Latina, como su zona de influencia natural.

Desde sus crónicas para los periódicos de Hispanoamérica no se cansa de mostrar las luces y las sombras de aquella nación y al organizar el movimiento independentista y liberador de la isla de Cuba, sienta sus objetivos políticos de impedir la anexión de Cuba al país del norte.

Su profundo espíritu analítico y su voluntad de estudiar las interioridades de los Estados Unidos, le permitieron llegar a conclusiones político sociales que aún hoy guardan una gran vigencia:

- La unidad de los países latinoamericanos como contraparte al hegemonismo de los Estados Unidos.

- El desarrollo cultural y económico de nuestra América como antídoto a la dominación de la nación del norte.

- La necesidad del desarrollo desde bases propias como contrapartida a la influencia y penetración de esa cultura basada en el pragmatismo y el individualismo exacerbado.

- La esencia humanista de la sociedad, su confianza en el ser humano y su capacidad de ser bueno.

Esas y otras que se me escapan son esencias sociales de la prédica martiana, no solo contenidas en documentos políticos y programáticos, sino en toda su obra.

José Martí

LA FAMA Y EL RECONOCIMIENTO


A la sombra de esta Fama crecí, en la cúpula del Palacio Salcines de mi amada ciudad de Guantánamo

“Yo no vivo por mi fama,

porque toda la del mundo cabe en un grano de maíz”

José Martí

En un país como el nuestro, con un elevado porciento de sus ciudadanos con alto nivel de instrucción, muchos de ellos universitarios, donde el analfabetismo es un problema que le pasa a otros en el mundo y en el que además la “`precariedad del día a día” se contradice con el nivel de satisfacciones económicas que tiene la gente, valdría la pena reflexionar brevemente sobre estos dos términos tan humanos: la fama y el reconocimiento.

Voy hablar desde mi experiencia personal, crecí y me eduqué en Cuba, en una sociedad con la utopía de la igualdad y por ende donde el “reconocimiento”, ese que nace del día a día, cuando alguien viene a consultarte sobre el tema que dominas, cuando te invitan a una conferencia para disertar sobre esos temas, cuando un problema sin resolver, material o espiritual está en tus manos y se resuelve; nada paga tanto como un apretón de mano, unos ojos que brillan de satisfacción o agradecimiento o la invitación a seguir en un grupo social una charla social que sientes como las medallas en tu pecho, porque hiciste bien y dejaste amigos a tu paso.

Hoy sin embargo buscan la fama, la que sale en los medios, incluyendo este de las tecnología audiovisuales, el ego se eleva, tu rostro se multiplica por todas parte y tu intimidad se diluye en la mirada o el comentario de millones que no te conocen, pero que ven en ti eso que quieren, eso que no han logrado, la fatuidad de ser “reina o rey por un día” o aquello de que “hablen, mal o bien, pero que hablen”, “fama y aplausos” que esconden la soledad de un ser humano negado a sí mismo y que luego será un recuerdo lejano porque otras estrellas de la fama estarán brillando en un mundo de falsedades y fantasías.

Me entrego al trabajo para lograr la satisfacción de aprender, ganarme el sustento y saber que contribuyo a la formación de otros, como contribuyeron a la mía, en ese camino sé los defectos y virtudes de la gente que me rodea, ellos saben los míos, mis manías y mis miedos, pero apretamos ese lazo fuerte que da la comunidad de ideas y objetivo, con la didáctica de la vida, el arsenal de la experiencia y sin el miedo al olvido, porque aunque nadie lo diga o lo reconozca vivo y sirvo hasta después de la muerte.

Opinión

LA VANGUARDIA TRAZA EL CAMINO


El Comandante en Jefe presente en el 7mo Congreso del PCC

Terminó en La Habana el congreso de los comunistas cubanos, cerca de mil delegados representando a todos los sectores de la sociedad cubana se reunió para trazar el camino del desarrollo “prospero, sostenible e inclusivo” de la sociedad cubana.

Lo seguí con interés, porque no me siento ajeno a los postulados que defienden los comunistas cubanos y porque me concierne como ciudadano saber por dónde van los rumbos del futuro nacional.

El Presidente Raúl Castro en su informe al congreso fue objetivo, valiente y sincero con los grandes retos a los que se enfrenta el pueblo cubano, quiero dejar bien claro que comparto la mayoría de esas ideas expuestas, de esos análisis políticos a los que muchas veces el cubano de a pie ignora por repetición, porque lo ahoga la precariedad cotidiana o porque simplemente decidió adaptarse a lo que venga, sin importarle qué, ni qué repercusión tiene sobre su futuro.

Para hablar de futuro en Cuba hay que hablar obligadamente del desarrollo económico, de la creación de la riqueza que permitirá mayores salarios, mejores condiciones de vida y el mantenimiento de esas conquistas sociales a las que ningún cubano quiere renunciar, aunque aspiramos a que mejoren y se conviertan no solo en un derecho humano, sino en un paradigma de excelencia.

La Revolución Cubano ha ido soltando el lastre de idealismo y dogmatismo a la que fue obligada por las circunstancias de la barricada a lo largo de seis década de confrontación con la potencia más poderosa del mundo y con el sistema capitalista, camaleónico e implacable que no deja resquicio para la equivocación, porque todas las aprovecha.

Somos lo que somos y lo sabemos, nada ortodoxos, mezcla de seriedad y guaracha, intenso para el esfuerzo de corto plazo, pero muchas veces débiles para alcanzar las metas de largo plazo.

De todos modos asombra y enorgullece ser parte de este pueblo, de estas generaciones que a pesar de los pesares compartimos una obra y estamos claros de lo que no podemos perder, de que la ingenuidad en política es suicidio y de que esperar que todos pensemos iguales es una utopía aburrida e imposible, que yo prefiero cambiar por la herejía del día a día, donde ocurren cosas como las que dice Silvio Rodríguez en una vieja canción: “Alguien roba comida y después da la vida, ¿qué hacer?”

Opinión, Política

VICTORIA CUBANA EN PLAYA GIRON


Fidel llega hasta playa Girón el 19 de abril

El 19 de abril de 1961 se rendían las últimas fuerzas de la brigada mercenaria que desembarcó por Playa Girón, la victoria del pueblo tuvo un alto costo, pero aseguró el futuro socialista de la Revolución Cubana:

Estos fueron los héroes


El botín de guerra mercenario

Historia

GIRÓN, LA VICTORIA DE UN PUEBLO


Por estos días que las derechas y las “izquierdas traidoras y oportunistas” están a la ofensiva en América Latina, tratando de terminar con todo vestigio de gobiernos justos, inclusivos, populares por su modo de distribuir, aunque mucho de ellos ingenuos por no crear sus propios mecanismos de defensas y creer en la “sacrosanta democracia burguesa” que está hecha para perpetuar el capitalismo en cualquiera de sus formas; los cubanos celebramos los 55 años de la gloriosa victoria militar del pueblo cubano contra la brigada mercenaria, entrenada por la CIA y destinada a crear una cabeza de playa capaz de sostenerse el tiempo suficiente como para que en ella “funcionara” un Gobierno Cubano Provisional”, cuyos miembros esperaban pacientemente en la Florida para ser traídos a Cuba y “pedir la intervención de la OEA y de los Estados Unidos”, ese era el objetivo de aquella invasión mercenaria.

Desde las costas cubanas de bahía de Cochino se divisaban los barcos yanquis, el verdadero peligro esperando la oportunidad y el pretexto para la tercera intervención en Cuba. Por eso hubo que desarrollar aquella ofensiva heroica y sangrienta contra el invasor, por eso hubo que detener a cuanto elemento enemigo de la Revolución estaba dentro del país, por eso se crearon las milicias revolucionarias, pueblo uniformado, conformada por hombres, mujeres, de todas las edades, razas y credo, por eso fuimos y somos invencible.

Hoy la ofensiva de la derecha en Latinoamérica en la “cabeza de playa” para abrir las puertas de nuestros países al enemigo mayor, los pueblos no cuenta, ya se le reprimirá, se comprará a sus líderes más débiles o se hará una nueva “Operación Cóndor”, con otro nombre, para liquidar a sus vanguardias, todo eso lo propicia el reblandecimiento egoísta de los que aspiran a formar parte de las clases explotadoras, la mediana burguesía acomodaticia y traidora, en limbo del centrismo y finalizando siempre en las filas de las peores causas, “ quinta columna natural” en nuestros países.

La desintegración, la ruptura de la unidad, el egoísmo de clase y el desmedido “progreso consumista” ha empezado un nuevo ciclo en América Latina, ojalá no tengamos que esperar medio siglo para una nueva ofensiva desde los pueblos, las mayorías, los necesitados, los que siempre pagan los platos rotos y pone los muertos.

Historia, Opinión, Política

¡¡¡SOCIALISTAS!!!


Hace 55 años los cubanos amanecimos bajo el bombardeo de los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Santiago de Cuba, felonía perpetrada por aviones de la CIA con insignias cubanas y que luego del artero ataque volaron a Estados Unidos para propalar la mentira de que eran pilotos de las Fuerza Aérea de Cuba que había decidido hacer la acción y luego desertar.

Históricamente esa mentira se desmoronó, el objetivo de los bombardeos era dejar sin protección área a las fuerzas cubanas, ya de por sí escasa y de tecnología obsoleta.

La reacción del pueblo fue levantarse, unirse por miles y miles a las ya existente Milicias Nacionales Revolucionarias, nuclearse alrededor del liderazgo de Fidel y de los triunfantes barbudos de la Sierra Maestra.

Al otro día, 16 de abril, en la esquina de 23 y 12, casi frente al cementerio de Colón y en el sepelio de las víctimas del bombardeo el Comandante en Jefe proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana y sus palabras fueron respaldadas por los centenares de miles de milicianos armados y listos para partir a la defensa de los derechos conquistados.

¿Cómo olvidar un hecho como ese? ¿Cómo olvidar que ese ejército de pueblo lo constituían hombres y mujeres de todas las edades, razas y credo?

Ese día extraordinario el país se puso en pie de guerra para enfrentar lo que fuera y al precio que fuera, porque lo que no podía volver era esa sociedad de desigualdades, atropellos y distribución injusta de las riquezas de la nación.

Los cubanos no podemos olvidar, pero estamos obligados los mayores a trasmitir esa herencia de hidalguía y nobleza, con la verdad sin esquemas, con la verdad crítica, con la imagen de esos niños artilleros peleando en Girón, esa verdad que no será nunca oropel del pasado sino simiente del presente.

Historia, Opinión

EL MAYOR GENERAL JOSÉ MARTÍ


Hace 121 años, 14 de abril de 1895, en un intrincado paraje del municipio de Imías se produjo un hecho singular y simbólico para la Historia de Cuba, ese día la pequeña expedición de Martí y Gómez que ya habían hecho contacto con las fuerzas cubanas insurrectas comandadas por el coronel baracoense Félix Ruenes, quienes desde el mismo día del desembarco trataban de hacer contacto con las partida heroica, vivieron un emocionante momento histórico.

El Mayor General Máximo Gómez convocó a los oficiales que le acompañaban a una reunión de la cual fue excluido José Martí, quien pensó en un primer momento que habían algún peligro asechando y que ellos intentaban protegerlo a él. Sus conjeturas quedaron zanjadas cuando el Generalísimo convocó a la pequeña comitiva y le dio la noticia de que como General en Jefe de las fuerzas insurrectas cubanas junto a los oficiales presente habían acordado entregarle a José Martí los grados de Mayor General por su condición de Delegado del Partido Revolucionario Cubano.

La reacción del Apóstol queda reflejada en su Diario de Campaña:

…Al caer la tarde, en fila la gente, sale a la cañada el General, con Paquito, Guerra y Ruenea. ¿Nos permite a los 3 solos? Me resigno mohino ¿Será algún peligro? Sube Ángel Guerra llamándome, y al capitán Cardoso. Gómez, al pie del monte, en la vereda sombreada de plátanos, con la cañada abajo, me dice, bello y enternecido, que aparte de reconocer en mí al Delegado, el Ejército Libertador, por él su Jefe, electo en consejo de jefes, me nombra Mayor General. Lo abrazo. Me abrazan todos.-A la noche, carne de puerco con aceite de coco, y es buena.

Nota: Dibujo de Orestes Suárez, 1985, para la Revista Zun-Zun

Historia, José Martí
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