Cuba Comunica

Teoría de la comunicación con análisis del contexto cubano

 

Sociedad

¡Madre mía!

«¡Esto está de madre!», suele ser expresión común entre cubanas y cubanos. Por su ocurrente aparición en las más insospechadas situaciones, bien pudiera calificarse como frase célebre.

Por lo general se utiliza para calificar de muy complejos, o inexplicables, algunos acontecimientos de la cotidianidad. Desconozco a ciencia cierta el origen de tan peculiar expresión. En realidad viene desde nuestros antepasados. Sobre todo de los emigrantes ibéricos que tanto aludían a la Madre Patria: España.

En la actualidad, las cuatro palabras son endilgadas a bocajarro ante las insatisfacciones en la atención recibida en establecimientos públicos. También cuando se comentan situaciones indebidas en el entorno laboral o familiar.

La pregunta entonces sería ¿Por qué aludir a la madre en situaciones desagradables si para todos ellas son las personas más buenas que tenemos a nuestro lado?

De momento, y siendo el según de domingo de mayo, únicamente se me ocurre suponer que la asociación se debe a que como a las madres no se les escapa nada, únicamente ellas podrían entender esas situaciones inexplicables, inadmisibles.

Mas, ¿será justo recargarlas con semejante responsabilidad? Aunque sea en una simple expresión popular. ¿No sería más apropiado decir, esto está de padre?

Por si fuera poco, existen otras expresiones similares que de igual manera dicen cuánto se acude a ellas en situaciones de apuros como: ¡Te lo juro por mi madre! o cuando llevando las manos  a la cabeza decimos: ¡Madre mía!

Son clamores inexplicables, y es que solo ellas logran lo que sus hijos desean.

Comunicación, Sociedad

¡Tremenda jerga la cubana!

Solo un cubano sabe lo que dice otro cubano. Únicamente los nacidos y criados en la caribeña isla, logran descifrar palabras singulares como fula, con la que igual denominan al dólar americano o las personas fuera de contexto.

Puede que de igual manera ocurra en otros países, pero, no es menos cierto que en La Mayor de Las Antillas existe una peculiar manera de comunicarse. Muchos aseguran que debido a los avatares enfrentados por los vaivenes económicos han surgido nuevos significados a palabras prestadas de otras latitudes.

Tal es el caso de palestinos. No crea que son los nativos del país árabe. De ningún modo. En Cuba, nombran así a las personas sin casa. Claro, la asociación proviene de la situación que vive la población de Palestina y con su buen sentido del humor los cubanos se lo etiquetan a los que emigran desde oriente a occidente en busca de mojaras económicas.

Larga sería la lista de palabras con las que los cubanos enriquecen el vocabulario. Una relación aparece en el sitio tuBabel.com. Ahí se puede conocer que le atribuyen varias acepciones al mismo sujeto. Por ejemplo, según sea el lugar, el autobús puede nombrase camello, guagua o wuawua. De igual manera amigo es ambia, yunta, asere, compay, ecobio, nagüe o socio.

Tampoco se asombre si de visita en Cuba lo invitan a una brincadera, descarga, güiro, fetecún, en fin, a una fiesta. Acepte, vaya a divertirse y grite junto a los cubanos: ¡azúca!!!!! Que es señal de alegría. Aunque seguro que usted preferirá decir:¡Tremenda jerga la cubana!

Comunicación, Cubaneo, Sociedad

Género y comunicación

La iniciativa ya cuenta 20 años. Con el auspicio de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales (ACCS), en La Mayor las Antillas se ganan espacios donde se defiende la igualdad entre hombres y féminas.

Con esos fines, entre todos, se organiza cada dos años el Encuentro Iberoamericano de Género y Comunicación que en mayo de este 2012 tendrá su décima edición. Se trata de una vía para aunar voluntades a favor de la equidad entre hembras y varones. Resulta la manera más profesional de hacer entender a emisores, actores y receptores la importancia de dialogar con lenguaje inclusivo desde los medios de comunicaión masiva.

Así se ha constribuido a ampliar la cultura de los profesionales de la comunicación en la isla. No solo se ven mujeres periodistas defendiendo a sus iguales. Para satisfacción colectiva cada vez son más los hombres que emplean en sus productivos comunicativos términos y frases incluyentes. También se suman los más jóvenes del sector periodístico.

Igualmente, entre los comunicadores sociales y realizadores de audiovisuales se oberva la adquisición de un lenguaje no sexista en sus mensajes. El tratamiento de asuntos diversos como la sexualidad en la tercera edad, la violencia, problemas de salud en las féminas, estudios acerca de campesinas, jóvenes, productoras de alimentos y féminas en la historia, se reflejan en la prensa escrita, radio, televisión y medios digitales de Cuba, con una perspectiva de género.

Así se perfecciona el periodismo cubano, siendo más incluyente, no sexista, con equidad.

Comunicación, Medios, Sociedad

Decir lo necesario

«Mientras haya algo que decir, nada es largo». La frase es de Jose Martí, un cubano que supo conjugar verbos y palabras a su justa medida. Ninguno de sus textos causa fatiga, abatimiento, cansancio… ninguno aburre.

Entre tantas referencias a las habilidades discursivas de Martí, nunca he leído que alguien evadiera su presencia. Por el contrario, hasta nuestros días llegan ejemplos de los vítores recibidos cada vez que hablaba en público.

En libros ha quedado su arte de la oratoria. Recomendables para muchos que hoy gustan hacer uso de la palabra. Sobre todo aquellos que en lugar de motivar a quienes los escuchan, prefieren oirse a sí mismos.

No se percatan de cómo los rechaza el auditorio. Se trata de personas ávidas de emitir cualquier criterio, por muy insulso que sea. Para ellos lo importante es hablar y hablar demasiado. Aunque no sea exactamente de la manera que describíamos aquí el domingo pasado, de igual modo causa molestias el exceso de palabras cuando ya todo esté expresado.

Tales casos ocurren con mayor frecuencia en las reuniones, donde siempre hay alguien que pide la palabra para reiterar lo que otros ya manifestaron. Son los que no se resisten ante el «me gustaría añadir que…». ¡Y se extralimitan!

¿No sería más atinado decir lo necesario? ¿Por qué no agregar lo que les faltó a los demás hablantes? En muy raras y contadas excepciones la causa es haber estado ausentes mientras se hizo la primera alusión al tema. ¡Pero no, no y no! No se trata de ese tipo de casos.

Hablamos de quienes bien en reuniones de trabajo, cuando pronuncian un discurso o en un simple diálogo con otra persona, carecen de capacidad de síntesis. En su mayoría desconocen poseer esa limitación y por tanto no saben las molestias que causan a sus compañeros de trabajo, amigos y subordinados en caso de ocupar deterrminados puestos de dirección.

El fenómeno lo conozco solo en el contexto cubano, sin embargo, no creo que seamos los únicos en el mundo arrastrando con personas que imposibilitadas de guardar silencio, tampoco pueden ser consisos en sus parlamentos.

Comunicación, Sociedad

Hablar demasiado

En Cuba ahora le dicen chu chu chú. Lo trajo al ruedo la actriz cubana Yellisett Valdés con Tonita, el personaje que interpreta en el programa televisivo Deja que yo te cuente.

Desde la pequeña pantalla, y con buen humor, ella comenzó a advertir que «ciertos comentarios» entre amigos, vecinos o compañeros de trabajo pueden convertirse en un entramado de opiniones que le pueden enredar la vida a cualquiea. En el post anterior publicado aquí lo alertaba, el silencio tiene ventajas y desventajas. Ahora alerto sobre el peligro de optar por la actitud opuesta: hablar demasiado.

En el decir común a esos «habladores» le dicen de varias maneras: indiscretos, entrometidos, sabelotodos, lleva y trae, lengua larga, breteros o chismosos. La clasificación depende del grado de conocimientos que expongan tener sobre el asunto en cuestión, de las vías por las cuales los divulguen, el tono y la intencionalidad con que se expresen. También depende del nivel de implicación con lo que dicen.

Pero la modalidad más reiterada y que a su vez causa rechazo, es aquella donde sin conocerse quien dio origen al chu chu chú, otros continúan replicándolo. No faltan quienes dan fe de la información de marras, como si fueran ellos mismos los autores. Eh ahí el momento oportuno para añadir un dato más para ganar en credibilidad. Aunque lo mejor hubiera sido guardar silencio.

Comunicación, Sociedad
chatroulette chatrandom

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda