Cuba Comunica

Teoría de la comunicación con análisis del contexto cubano

 

Archivo de Marzo, 2012

Decir lo necesario

«Mientras haya algo que decir, nada es largo». La frase es de Jose Martí, un cubano que supo conjugar verbos y palabras a su justa medida. Ninguno de sus textos causa fatiga, abatimiento, cansancio… ninguno aburre.

Entre tantas referencias a las habilidades discursivas de Martí, nunca he leído que alguien evadiera su presencia. Por el contrario, hasta nuestros días llegan ejemplos de los vítores recibidos cada vez que hablaba en público.

En libros ha quedado su arte de la oratoria. Recomendables para muchos que hoy gustan hacer uso de la palabra. Sobre todo aquellos que en lugar de motivar a quienes los escuchan, prefieren oirse a sí mismos.

No se percatan de cómo los rechaza el auditorio. Se trata de personas ávidas de emitir cualquier criterio, por muy insulso que sea. Para ellos lo importante es hablar y hablar demasiado. Aunque no sea exactamente de la manera que describíamos aquí el domingo pasado, de igual modo causa molestias el exceso de palabras cuando ya todo esté expresado.

Tales casos ocurren con mayor frecuencia en las reuniones, donde siempre hay alguien que pide la palabra para reiterar lo que otros ya manifestaron. Son los que no se resisten ante el «me gustaría añadir que…». ¡Y se extralimitan!

¿No sería más atinado decir lo necesario? ¿Por qué no agregar lo que les faltó a los demás hablantes? En muy raras y contadas excepciones la causa es haber estado ausentes mientras se hizo la primera alusión al tema. ¡Pero no, no y no! No se trata de ese tipo de casos.

Hablamos de quienes bien en reuniones de trabajo, cuando pronuncian un discurso o en un simple diálogo con otra persona, carecen de capacidad de síntesis. En su mayoría desconocen poseer esa limitación y por tanto no saben las molestias que causan a sus compañeros de trabajo, amigos y subordinados en caso de ocupar deterrminados puestos de dirección.

El fenómeno lo conozco solo en el contexto cubano, sin embargo, no creo que seamos los únicos en el mundo arrastrando con personas que imposibilitadas de guardar silencio, tampoco pueden ser consisos en sus parlamentos.

Comunicación, Sociedad

Hablar demasiado

En Cuba ahora le dicen chu chu chú. Lo trajo al ruedo la actriz cubana Yellisett Valdés con Tonita, el personaje que interpreta en el programa televisivo Deja que yo te cuente.

Desde la pequeña pantalla, y con buen humor, ella comenzó a advertir que «ciertos comentarios» entre amigos, vecinos o compañeros de trabajo pueden convertirse en un entramado de opiniones que le pueden enredar la vida a cualquiea. En el post anterior publicado aquí lo alertaba, el silencio tiene ventajas y desventajas. Ahora alerto sobre el peligro de optar por la actitud opuesta: hablar demasiado.

En el decir común a esos «habladores» le dicen de varias maneras: indiscretos, entrometidos, sabelotodos, lleva y trae, lengua larga, breteros o chismosos. La clasificación depende del grado de conocimientos que expongan tener sobre el asunto en cuestión, de las vías por las cuales los divulguen, el tono y la intencionalidad con que se expresen. También depende del nivel de implicación con lo que dicen.

Pero la modalidad más reiterada y que a su vez causa rechazo, es aquella donde sin conocerse quien dio origen al chu chu chú, otros continúan replicándolo. No faltan quienes dan fe de la información de marras, como si fueran ellos mismos los autores. Eh ahí el momento oportuno para añadir un dato más para ganar en credibilidad. Aunque lo mejor hubiera sido guardar silencio.

Comunicación, Sociedad

El silencio

Durante un mes y once días, este blog ha permanecido callado. A pesar de que cuando salió al ciberespacio —el pasado 1ro de febrero— les anunciaba que cada domingo traería como propuesta un tema diferente sobre la teoría de la comunicación.

No dedicaré líneas a exponer las causas de este silencio. Solo retomo la idea inicial por la cual decidí compartir con ustedes algunas apreciaciones sobre los enigmas de la comunicación.

Para iniciar vale preguntar: ¿Por qué callar cuando existen tantas cosas por decir?

El silencio, también comunica. Lo afirman varios teóricos de la comunicología. Y resulta más atinado no abrir la boca cuando se corre el riesgo de ser imprudentes, o, peor aun, si se desconoce el asunto que constituye el centro de la conversación. (Continuar leyendo »)

Comunicación

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