Copas y Letras

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UNA REINA ENTRE REYES

Cuando comienzan los días de calor aparecen en las góndolas los nuevos vinos blancos del año. La variedad Chardonnay es la opción acertada, reina indiscutible de los cepajes claros, los espumosos y los de cosecha tardía. La nobleza de ésta uva es capaz de producir, los mejores vinos del mundo. Aristocrático, complejo y delicado en aromas,  ideal para acompañar platos con pescados,  con carne de pato, pollo, faisán ó algún queso azul.

Originaria de la región Francesa de la Borgoña y en especial de la zona Chablis,  ha logrado emigrar por todos los rincones de Francia. Se ha trasladado y adaptado por el resto del continente: Penedés en Cataluña, España; Sonoma en California, Estados Unidos; Valle del Maule y Casablanca en Chile: Adelaida Hills en Australia. En Argentina se produce en todas las regiones vitivinícolas: desde Salta hasta Chubut.

Cepaje voluble que adquiere diferentes características de acuerdo  al terruño. Los viñedos de la zona de Lujan de Cuyo, donde las temperaturas medias son moderadas se logran caldos de buena acidez, de aromas tropicales y minerales. Pero no ocurre lo mismo en Cafayate, donde la característica aromática es distinta y adopta aromas a pan tostado e higos, los vinos de zonas más frías traerán recuerdos a frutas blancas.

Los vinos de ésta variedad son profundos, delicados y persistentes. A la vista son de color amarillo pálido con reflejos verdes. Su aroma recuerda a frutos frescos como la manzana ó a flores. En los Chardonnay jóvenes se puede apreciar la fruta típica del varietal, como el ananá y la banana. Si en el proceso de vinificación han pasado por barrica,  aparecerán aromas a manteca, vainilla y humo, lo cual hará sea complejo.  

Esta uva es el utilizada para producir Champagne, junto al Pinot Meunier y al Pinot Noir. De los tres cepajes es quien aporta ligereza, elegancia y aroma.

MARIDAJE

¿Habrá boda entre la cocina y los vinos esta vez?  Los buenos maridajes se logran por armonía, a vinos con peso, platos con peso y a vinos livianos, platos livianos, también puede ser por contraste. Un Chardonnay sin madera, joven y fresco, con una picada de mar; con  pulpitos a la provenzal, chupín de pescado del día,  buñuelos de abadejo, rabas, aros de cebolla. Otra opción podría ser con quesos,  pero de pasta blanda. Si lo que desean es seguir con este vino como final de noche… unas peras al Chardonnay, aromatizado con alguna rama de canela, sería el casamiento perfecto. El resto…es por cuenta de ustedes.

 

 

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