Coaching Gerencial
“En diez años muy probablemente sientas que éste era un excelente momento para empezar a cambiar.” Guillermo Echevarria
Cómo Hacer que las Cosas Pasen está a la venta en las principales librerías de Argentina y para el resto del mundo a través de la librería virtual “Tu Libro Usado” http://bit.ly/QxmW3d
Virginia Hanglin entrevista a Guillermo Echevarria por su libro Cómo Hacer que las Cosas Pasen?
Les comparto la entrevista que me hizo hoy Virginia Hanglin !
http://www.goear.com/playlist/8a52331/virginia-hanglin-entrevista-a-guillermo-echevarria-11-09-2012/
A continuación de la entrevista van a encontrar varias de mis canciones. Que las disfruten!
Guillermo Echevarria
www.comohacerquelascosaspasen.com
Cómo Hacer que las Cosas Pasen? está a la venta en las principales librerías de Argentina y para el resto del mundo a través de la librería virtual “Tu Libro Usado” http://bit.ly/QxmW3d
Nuevo Libro: ¿Cómo Hacer Que Las Cosas Pasen? de Guillermo Echevarria
[Video Motivacional] Cancion para ver en pareja antes del casamiento | Un Regalo de Bodas Diferente
Una cancion de amor… pero tambien una herramienta del coaching empresarial aplicada a la pareja con un toque de humor, motivacion y estrategia para parejas que buscan construir un amor verdadero. Dedicado a todos los que están diseñando un proyecto para hacer que las cosas pasen!
Guillermo Echevarria
www.guillermoechevarria.net
[videos motivacionales] [video de motivacion en español]
La canción del sembrador o ¿Cómo transformar el clima laboral en tu equipo? Guillermo Echevarria – Tu Minuto de Coaching
Febrero de 1973. Se acercaba la fecha del cumpleaños y Guillermo no se sentía nada conforme con su vida. Estaba cansado de vivir atado a la montaña rusa de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Agotado de acostarse imaginándose rico, desvelarse pobre y amanecer descubriendo que lo que siempre cotizaba en alta eran las pulsaciones de su corazón.
Detrás del aparente vértigo y dinamismo de su trabajo, las vueltas de su día eran completamente previsibles y se sucedían en el código vorágine de la city porteña donde todo tiene que ser urgente, aunque no se tenga demasiado claro hacia dónde –y, menos, para qué- se está corriendo. Pensar que podía perderlo todo en cuestión de minutos le hacía sentir que en esos últimos años no había construido nada. En medio de tanta tensión, se estaba perdiendo de disfrutar momentos junto a Ana, su mujer, y sus tres hijos.
Alguna vez había soñado algo diferente. Una vida más serena, más alegre y en todo sentido más plena. Y justo él, que con tanto trabajo ya se había convertido en un animal de oficina, decidió aceptar el ofrecimiento de un familiar y apostó todo a administrar un campo que se había quedado sin encargado. Lejos de la ciudad, por fin encontraría un poco de silencio. Y, sobre todas las cosas, podría ver y tocar el fruto de su esfuerzo en cada brote de espiga y en cada ternero recién nacido.
bAños luz de diferencia - ¿Cómo hacer que tus clientes atraigan más clientes? - Tu Minuto de Coaching - Guillermo Echevarría

La secretaria me avisó que la sala donde solía reunirme con la directora estaría ocupada durante todo el día con una capacitación y me indicó que la siguiera hasta el salón de usos múltiples donde podría esperarla. Pasamos por un sector que yo no conocía. Por todos lados había escritorios ocupados por personas que trabajaban concentradamente y sentí que estaba entrando en el corazón de la empresa, donde se cocinaba la cosa.
Ése día tendríamos la décima reunión de coaching y, aprovechando que había llegado algunos minutos antes, decidí ganar tiempo para anotar los puntos que habíamos acordado tratar en nuestro último encuentro. Tomé un marcador que encontré junto al televisor y me puse a escribir en un pizarrón de vidrio que llamó muchísimo mi atención. Habría terminado de listar los ítems más importantes cuando noté que tenía la mano completamente manchada con la tinta del fibrón. Inmediatamente hice memoria. Estaba casi seguro de que mientras pensaba qué escribir me había rascado la cara en varias oportunidades. Miré el reloj. En siete minutos empezaba la reunión.
Necesito un baño urgente- pensé mientras me dirigía al escritorio más cercano para que me indicaran dónde quedaba el del sector. Junto a las escaleras- dijo el hombre, mientras su sonrisa me indicaba que mi cara había quedado perfecta para un circo. Salí a toda velocidad en esa dirección y lo primero que hice cuando entré fue buscar el espejo. Efectivamente, tenía la cara manchada por todos lados, pero lo que más me impactó no fue eso, ni el hecho de que el baño tuviera bidet y bañadera -con cortina y todo-, sino la gran cantidad de cajas y revistas apiladas en los rincones y dentro de la bañadera.
[¿Qué es el Coaching?] o ¿Cómo mover una gran heladera? - Tu Minuto de Coaching - Guillermo Echevarría
Sábado a la mañana en Buenos Aires. Vicente había terminado de regar su jardín y ahora, como buen aficionado a la carpintería y otras profesiones hogareñas, estaba rodeado de herramientas, dedicado completamente a arreglar el portón del garage.
-Disculpa… -interrumpió una voz a sus espaldas. Vicente volteó la mirada sobresaltado hasta que reconoció a su vecino, el centroamericano.
-Perdona. No quise asustarte.
-No fue nada ¿En qué puedo ayudarte? –contestó Vicente que siempre estaba dispuesto a brindar una mano.
–Quería pedirte un favor ¿Mira, estoy necesitando mover una nevera que…
-Una ¿qué? –preguntó Vicente, divertido con la tonada extranjera.
-Este… -retomó el vecino recordando que estaba en otro país- El refrigerador.
-¡Ah! ¿Querés decir la heladera?
-Eso mismo.
-Claro… –dijo Vicente mientras guardaba sus herramientas y cerraba el portón.
-¿Sabés qué? –arrancó Vicente- Diste con la persona indicada.
Un As No Conocido - ¿Cómo crecer profesionalmente cuando nadie ve tu valor? - Tu Minuto de Coaching - Guillermo Echevarría
Si alguien quería reservar la sala de capacitación sólo tenía que anotarse en la planilla que estaba colgada en la puerta o marcar el interno 425 y hablar conmigo. Para todos en la empresa yo era el chico de la sala de capacitación.
Sin embargo, yo soñaba con poder entrenar gerentes; ayudarlos a desplegar todo su potencial. Esa visión de futuro era la que me había llevado a cambiar el rumbo de mi carrera del marketing hacia el desarrollo personal, asistiendo a cuanto entrenamiento de liderazgo encontraba y dando algunas capacitaciones gratuitas en fundaciones. Además, dos veces por semana, cursaba una carrera muy extraña para ese momento: Técnico en Liderazgo y Diseño Ontológico. Anhelaba ser coach y sentía que necesitaba transformarme en una nueva persona y un nuevo profesional.
¿Cómo tratar con personas difíciles? - Tu Minuto de Coaching con Guillermo Echevarría
Cecilia y yo subíamos cansados y sin ningún apuro por las callejuelas del Sacromonte buscando un lugar donde comer unas tapas y tomarnos un vinito. El barrio gitano de Granada se bebía uno por uno los rayos anaranjados y ocres del sol. Bastante más arriba encontramos un bar con balcones como ojos, subimos sus escaleras y echamos una mirada. La Alhambra se había convertido en una acuarela. Elegimos una mesa junto a uno de los balcones, hojeamos la carta y nos pusimos a conversar esperando a que nos atendieran. (Continuar leyendo »)
La Segunda Oportunidad - Tu Minuto de Coaching - por Guillermo Echevarría

Era el primer taller de negociación que yo facilitaba en esa escuela de negocios y quería hacer un buen trabajo. Los participantes del seminario provenían de rubros tan diferentes como gastronomía, química o construcción. El primero de los cuatro encuentros semanales que duraba el curso acababa de terminar y, ahora veía con una claridad absoluta todo lo que no había funcionado. Pero lo que más me llamaba la atención era haberme dado cuenta, recién al terminar, que había olvidado planificar algunas cosas básicas de un seminario y, encima, típicas de mi estilo de capacitación.
Como, por ejemplo, entregar etiquetas autoadhesivas con los nombres de los participantes para facilitar el diálogo entre ellos. O ganar tiempo pidiéndoles que para el segundo encuentro vinieran con un caso personal de negociación, porque –aunque no todos lograran traerlo- al menos se iban a sus casas con la inquietud y yo podía arrancar el encuentro entrenándolos en la habilidad de encontrar oportunidades cotidianas de negociación. -¿Por qué había pasado por alto éstas y otras cosas al momento de diseñar la actividad?- me preguntaba ahora, ya en un afán de descubrir algo más que de reprocharme lo que me había olvidado. Todavía me quedaba una semana para preparar el segundo encuentro y estaba decidido a capitalizar en algo la experiencia del primero.
Dándole vueltas al asunto descubrí que no era la primera vez que me ocurría algo así. Al terminar algunas reuniones comerciales también me había dado cuenta de cosas que podría haber dicho o hecho. Y no se trataba de puntos que hubieran sido mencionados durante el encuentro, sino ideas que yo intuía que ya estaban en mi mente antes de la reunión. Como si al finalizar algo yo me abriera a una manera más penetrante y efectiva de ver la realidad. Pero si esa mirada ya estaba disponible en mi mente esperando a que yo la utilizara ¿qué sucedía o qué era lo que yo hacía después de una reunión que me generaba pensamientos distintos, de mayor lucidez?







