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[¿Qué es el Coaching?] o ¿Cómo mover una gran heladera? - Tu Minuto de Coaching - Guillermo Echevarría

Sábado a la mañana en Buenos Aires. Vicente había terminado de regar su jardín y ahora, como buen aficionado a la carpintería y otras profesiones hogareñas, estaba rodeado de herramientas, dedicado completamente a arreglar el portón del garage.

-Disculpa… -interrumpió una voz a sus espaldas. Vicente volteó la mirada sobresaltado hasta que reconoció a su vecino, el centroamericano.

-Perdona. No quise asustarte.

-No fue nada ¿En qué puedo ayudarte? –contestó Vicente que siempre estaba dispuesto a brindar una mano.

Quería pedirte un favor ¿Mira, estoy necesitando mover una nevera que…

-Una ¿qué? –preguntó Vicente, divertido con la tonada extranjera.

-Este… -retomó el vecino recordando que estaba en otro país- El refrigerador.

-¡Ah! ¿Querés decir la heladera?

-Eso mismo.

-Claro… –dijo Vicente mientras guardaba sus herramientas y cerraba el portón.

-¿Sabés qué? –arrancó Vicente- Diste con la persona indicada.

-¿En serio? ¿Por qué lo dices?- contestó el vecino mientras cruzaban el jardín en dirección a su casa.

-En los últimos dos años ya me mudé tres veces –explicó Vicente riéndose - Eso, sin contar las mudanzas de hermanos y amigos. Siempre me agarran para eso… Hace poco, precisamente, compré una heladera y con mi hermano, que vive bastante cerca de acá, estuvimos un rato largo hasta que pudimos dejarla en su lugar.

-¿En serio?

-Es que con esto de que traen freezer, fabrica de hielo y no sé que cosas más, vienen cada vez más grandes.

-Y yo que pensaba que iba a poder solo –suspiró el vecino.

-No te preocupes, que juntos la vamos a mover en dos patadas.

-¿Patadas?-dijo riéndose el vecino – ¡Ustedes los argentinos arreglan todo con fútbol!

Atravesaron el salón comedor y el vecino le señaló la tremenda heladera blanca que bloqueaba el pasillo.

-Ajá –dijo Vicente mientras armaba un diagnóstico de la situación, estudiando la manera más rápida y práctica de meter la heladera en la cocina.

-Ves, el piso es de ladrillos –señaló el vecino.

-Sí, vamos a tener que levantarla –concluyó Vicente.

-Lo que te pido es si podemos moverla con cuidado…

-No te preocupes que estas son súper resistentes.

-Bueno, en realidad, me preocupa más que se rayen las paredes del pasillo que está recién pintado.

-En serio, quedáte tranquilo… -insistió Vicente mientras abría la puerta de la heladera y echaba un vistazo a su interior- La de mi hermano es muy parecida… Mirá –volvió a arrancar Vicente, que ya había tenido tiempo más que suficiente para armar un plan de acción- Hagamos así: Yo la agarro de acá, abajo. Vos te vas del otro lado y a la cuenta de tres la levantamos.

El vecino entró a la cocina por la puerta que daba al lavadero, se colocó del otro lado de la heladera y la tomó desde abajo con ambas manos. Aunque no podían verse las caras, se escuchaban perfectamente y a la cuenta de tres lograron levantarla unos centímetros. Pero apenas intentaron moverla rayaron una de las paredes.

-Vamos de vuelta –dijo Vicente- ¿Estás listo?

-Sí.

-Uno, dos y ¡Arriba!

Ésta vez casi tocan el techo. El vecino se arremangó y volvieron a levantarla.

-Movela un poco más a la izquierda –guiaba Vicente- Subila. Esperá. Ahora a tu derecha. Más despacio. Cuidado el techo. Así no. Cuidado. Bajala. Vamos de vuelta.

Intentaron varias veces más, pero no lograban avanzar ni dos centímetros sin que tocara en algún lado.

-Descansemos un poco. No doy más- dijo el vecino.

-Y bueno… – resopló Vicente. En seguida el vecino entró al comedor con dos cervecitas y, mientras hacían un impasse, se pusieron a conversar.

-Te juro que… –arrancó Vicente- todavía no puedo creer que nos esté costando tanto meter esta heladera en tu cocina.

-¿Cómo meter? –dijo el vecino sorprendido- si lo que yo quiero es sacarla.

Tu Minuto de Coaching

¿Alguna vez intentaste ayudar al alguien dando por sentado qué era lo que el otro quería? ¿Alguna vez intentaron ayudarte sin preguntarte qué necesitabas? Brindar ayuda sin chequear qué se necesita es una forma de ignorar al otro. Dejarse ayudar sin chequear si el otro comprende a dónde vamos es poner en riesgo lo que queremos lograr. Trabajar con otros sin acordar una imagen de lo que queremos lograr no es trabajar en equipo; e incluso puede llegar a restar.

¡Ahora ya sabes que es lo primero que hace falta para mover una gran heladera… una persona, una familia, un equipo o una gran empresa!

Guillermo Echevarría
*Éste artículo forma parte del libro Tu Minuto de Coaching.

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Aprendizaje, Coaching, Coaching Gerencial, Coaching Ontologico, Comunicación, Dinámica de Grupos, Empresa, Liderazgo, Motivación, Relaciones

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Comentarios

5 respuestas a “[¿Qué es el Coaching?] o ¿Cómo mover una gran heladera? - Tu Minuto de Coaching - Guillermo Echevarría”
  1. josef fa dice:

    Muy interesante, seguiré leyendo

    Saludos
    Los Mejores Colegios de Córdoba

  2. Guillermo Echevarria dice:

    Gracias, José.
    Bienvenido.

    Guillermo Echevarría

  3. walter primo dice:

    aha….hablas de trabajo en equipo y escuchar antes de hacerlo…mmm, y como logras que se generalize a un equipo de gente, solo contandole lo de la heladera?

  4. Guillermo Echevarria dice:

    Hola, Walter. Sí, entreno equipos con juegos que funcionan como un laboratorio donde aparece lo que el equipo puede hacer y lo que le falta aprender para lograr resultados que rompan con lo histórico. Al cuento lo puedes usar de muchas maneras, pero sí, una de ellas es como sugeriste, para generar conciencia.
    Slds,
    Guillermo Echevarria

  5. ANA ISABEL LOPEZ dice:

    Muy interesante, Guillermo.

    Me quedo con tu blog.

    Un saludo.



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