Cómo Hacer Que Las Cosas Pasen

Cuentos, Ejercicios y Herramientas de Coaching para Adueñarte de Tu Potencial en el Minuto Presente

 

Archivo de Octubre, 2009

Seamos el Cambio - Taxi Coaching - Tu Minuto de Coaching con Guillermo Echevarría

Terminé de dar un seminario en la Universidad de Buenos Aires y salí a la calle a tomar un taxi. No habría pasado un minuto cuando un taxista detuvo su auto justo donde yo estaba parado. Despidiéndose con un beso, bajó una adolescente vestida con uniforme de colegio.
Subí y le indiqué la dirección de mi casa.
-La que acaba de bajar es mi hija –comentó. Le falta un año para terminar el secundario y quiso venir a averiguar un poco sobre las carreras de la universidad.
-Qué bien
–dije, mientras todo mi cuerpo empezaba a disfrutar del asiento como si fuera un SPA. Y estaba por pedirle si podía poner algo de música, cuando preguntó:
-¿Usted estudia acá?

-No. Estoy dando un seminario –contesté, ya medio en trance.
-¿Y de qué trata?
-¡Ah, bueno!
–pensé- No deberían permitir que los periodistas manejen taxis después de las seis de la tarde. Y buscando desalentarlo telegrafié:
-Liderazgo, para el postgrado de Comercio Internacional.
-¡Justamente a mi hija le interesa el comercio internacional!
-¡Zas! –dijeron mis músculos.
-Pero dígame ¿Qué se estudia para poder enseñar liderazgo?
Reconozco que algo en su curiosidad me venía conquistando desde la primer pregunta. No hay nada que me inspire tanto como una persona con ganas de aprender.
-Bueno, -arranqué- yo hice una Licenciatura en Comercialización y luego me formé como Coach Ontológico…
-Perdón, pero ¿qué es eso?
-¿El Coaching? –pregunté para ganar tiempo mientras preparaba una respuesta y me acomodaba en el asiento para un viaje que prometía ser diferente. Básicamente es una filosofía que ayuda a ver las cosas de una manera más simple y efectiva.
-Ah… -dijo, pero se notaba que quería más detalles.
-Yo la aplico para desarrollar habilidades gerenciales –agregué buscando sacarle el gusto a poco- y, en lo personal, como filosofía de vida.
-¿Pero cómo dijo que se llama eso que Usted hace?
-Se llama Coaching –contesté- y, en pocas palabras, es un enfoque para trabajar con personas que buscan superarse.
-Debe tener mucha sicología.
El tipo tenía un arte para ir llevando la conversación. Me sentía en un programa de radio.
-Más filosofía que sicología –contesté pero, por respeto a su curiosidad, decidí extender mi telegrama: -Permite lograr cosas que de otra manera parecerían imposibles de alcanzar, porque justamente el Coaching es el arte del sentido no común.
-¿Y Usted puede solucionar cualquier problema? -preguntó entusiasmado, como si en su asiento trasero estuviera viajando un mago. Me reí con su pregunta, pero en seguida noté un cambio en la expresión de su cara. Me trasmitió preocupación y sentí que ése no había sido un comentario para matar el tiempo.
-¿Qué es lo que te está pasando? –le pregunté.
-Bueno… -arrancó fingiendo que le sorprendía mi pregunta- resulta que hice algunas macanas, mi mujer se enteró y desde ese momento está furiosa –confesó mirando con una mueca de vergüenza el espejo retrovisor que nos comunicaba, y agregó -seguimos viviendo juntos con nuestra hija, Guadalupe, la que se bajó del taxi, -aclaró con una dolida media sonrisa- pero desde ese momento dormimos en camas separadas porque ella todavía no me perdona que le haya mentido.
Yo lo escuchaba con atención y me parece que eso lo animó a soltarse más:
-Traté de arreglar las cosas, pero no quiere hablar –se quejó. Y llega un punto en que uno ya no sabe qué hacer. Tampoco voy a vivir persiguiéndola, ¿no?
-¿Por qué no? –le pregunté e instantáneamente vi su cara de sorpresa en el espejo.
-Porque una relación es 50 y 50 –protestó- Ella también tiene que poner su parte.
-Ajá –contesté mientras empezaba a sentir que ahora se estaba queriendo convencer de que esa relación no se iba a poder recuperar.
-Pero me parece que ella no se va a acercar –continuó resignado- es demasiado orgullosa para eso. Y si no está dispuesta a borrar lo que pasó y seguir adelante… va a ser difícil que podamos funcionar juntos.
Se hizo un silencio, el taxista aceleró para que el semáforo no nos detuviera y yo me quedé pensando qué habitual es sentir que ningún esfuerzo tiene sentido cuando perdemos de vista los sueños que nos llevaron a embarcarnos en un proyecto. Sin un anhelo, todo esfuerzo pierde sentido. A menos que el taxista se anime a poner un sueño sobre la mesa- pensé- no veo demasiadas chances de que pueda salir de su manera de plantear la situación.
-¿Te puedo hacer una pregunta? –retomé. Hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
-¿Por qué querés que ella te vuelva a hablar?
-Porque es la madre de mi hija… -contestó sorprendido por mi pregunta y agregó- porque siempre fue mi compañera…
-¿Pero, qué tan importante es para vos la relación con ella?
-Muy importante.
-¿Cuánto?
-La amo –confesó.
Miré el reflejo de su cara en el espejo y noté que se le estaban llenando de lágrimas los ojos.
-Ok, qué bueno tener eso presente-le dije.
Detuvo el taxi en la esquina. Habíamos llegado a destino pero ninguno de los dos quería dejar la conversación en la que estábamos.
-Y ¿Para qué querés que ella te vuelva a hablar? –pregunté.
-¿Cómo, para qué?
-Lo que quiero decir es, ¿para qué futuro soñado sentís que es básico tener una buena relación con ella?
-No te entiendo.
-¿Te ves con ella dentro unos años? –pregunté- ¿Soñás construir y vivir nuevas cosas con ella?
-Ah, sí. Claro. Me gustaría que nos fuéramos a vivir juntos a Santa Clara.
-¿En serio?
-Sí, hace unos años que estamos pagando un terreno junto al mar y ahí es donde siempre soñé que íbamos a vivir un día.
-¿Y estarías dispuesto a hacer algo diferente por ese sueño de estar juntos en Santa Clara?
-Sí.
-¿Incluso algo que nunca antes hiciste?
-Lo que haga falta, flaco- le escuché decir. Sentí que su mujer ya no estaba en el banquillo de los acusados, que la pelea se había detenido y, ahora, empezaba a mirar su vida desde el faro de lo que era más importante.
Tenía tan sólo un momento para poder aportarle algo. ¡Este va a ser el primer Minuto de Coaching en vivo! -pensé. Y dejando de lado cualquier explicación, le dije: Siendo así, te voy a dar un desafío.

Continuar leyendo…

Aprendizaje, Coaching, Coaching Ontologico, Comunicación, Convivencia, Liderazgo, Motivación, Paradigmas, Relaciones

¿Ama a tu prójimo como a sí mismo? [Guillermo Echevarría] Tu Minuto de Coaching


¿Cómo lo ves?

Guillermo Echevarría

Soluciones de Coaching

www.deCoaching.com

Coaching, Coaching Ontologico, Comunicación, Convivencia, Liderazgo, Paradigmas, Relaciones, Valores

Iniciar sesión

Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com

   
 

Regístrese gratis

¿Olvidó su contraseña?

Ayuda