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Blog de Carlos Echazú C.

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LA GUERRA DE SECESIÓN EN ESTADOS UNIDOS

1. La expansión.

En 1783, al firmarse la paz de Versalles que consagró la independencia de Estados Unidos, sus territorios se extendían desde el océano atlántico hasta el río Missisipi, y desde los grandes lagos hasta la florida. Las 13 colonias se habían convertido en 13 estados confederados y su población alcanzaba los 4 millones de habitantes. Desde esa fecha hasta 1850 se produce un proceso de expansión de este nuevo Estado hacia el oeste hasta establecerse prácticamente en todo el subcontinente norteamericano, y alcanzar las costas del pacífico.

A principios del siglo XIX, cuando en Europa ya habían concluido las guerra napoleónicas, el presidente Monroe, en 1823, proclamó las bases de su política internacional, que luego fuera conocida como la “Doctrina Monroe”. El gobernante estadounidense, preocupado por que las potencias europeas quisieran continuar con su política colonialista declaró que “América pertenece a los americanos” y, en consecuencia todo el hemisferio occidental quedaba libre de una posible colonización europea. Esta era, naturalmente, una advertencia a las potencias europeas para que no se entrometan más en asuntos de este hemisferio. Esta política constituiría un fundamento esencial para que Estados Unidos se reservara el derecho de expandirse por este continente libre de la posible competencia de las potencias europeas.

Las formas de expansión fueron variadas comprendiendo la colonización, la compra de territorios y hasta la guerra de conquista.

Por un lado, Estados Unidos experimentó una fuerte inmigración desde Europa debido a que este continente se veía agobiado por las guerras napoleónicas y la posterior política de sometimiento de las potencias de la santa alianza. Se generó entonces una creciente presión demográfica que llevó a un inusitado movimiento colonizador hacia el oeste. Los nuevos colonos partieron hacia el oeste en busca de tierras fértiles para asentarse y, para llevar a cabo este cometido, sometieron a los indígenas y anexaron territorios.

En 1803, Estados Unidos compró toda la región de la Louisiana a Francia por 11 millones de dólares. De este modo, el camino hacia el oeste estaba abierto para Estados Unidos. En 1819 compró La florida a España por 5 millones de dólares.

Con esta política expansionista pronto entraría Estados Unidos en conflicto con México. Poco a poco penetraban los colonos dentro de la frontera mexicana creando ya conflictos entre estos dos estados. De este modo, cuando México abolió la esclavitud, los texano-americanos, propietarios de esclavos, se levantaron contra tal medida y se declararon independientes de México. Por este motivo, México tuvo que reaccionar intentando sofocar esta secesión y al intentar tomar control sobre su territorio se vio envuelta en guerra contra Estados Unidos que, el año 1845, había aceptado a Texas como a un miembro más de la Unión. La guerra, desarrollada entre 1846 y 1847, fue terriblemente desventajosa para México puesto que con ella Estados Unidos se apoderó de California y los demás territorios a esta comarca con la de Texas.

De este modo, para 1850, Estados Unidos, tenía 36 estados y una población de 36 millones de habitantes. Había alcanzado además la costa del pacífico y se extendía de océano a océano. Los ferrocarriles atravesaban todo el continente (de 1840 a 1859 se construyeron vías férreas a lo largo de 9 mil kilómetros), al barco a vapor ayudó a poblar los territorios a través de los Ríos Missisipi y Ohio. Por otro lado, el descubrimiento de oro en California, causó la llamada fiebre del oro y así, millones de inmigrantes y buscafortunas llegaron a Estados Unidos para hacerse una nueva vida allí.

2. La cuestión esclavista.

La revolución industrial, al demandar gran cantidad de algodón, motivó que las economías algodoneras del sur prosperasen notablemente y dio lugar a que la economía esclavista, surgida durante la colonia, experimentara una expansión. En Virginia “se los criaba” para vendérselos a los sureños en el mercado de Nueva Orleáns. De este modo, el algodón representaba la mitad de las exportaciones nacionales y los plantadores de esta cotizada materia prima se constituían en una poderosa fuerza política.

La vida económica de los Estados norteños evolucionaba por otros cauces. Allí se desarrollaba la fabricación de productos manufacturados en gran escala y las factorías competían en importancia con las plantaciones del sur. El acceso a carbón y hierro dieron lugar a un acelerado desarrollo industrial.

El norte tendía, entonces, a hacerse proteccionista para proteger sus industrias de la competencia inglesa, mientras que el sur tendía a hacerse librecambista para comercializar su algodón al mejor postor, que en esos momentos era fundamentalmente Inglaterra. De este modo, surge entonces una contradicción entre los capitalistas norteños y los plantadores sureños dado que sus requerimientos comerciales son contradictorios. Esta es la contradicción de fondo que se manifestará mediante la pugna entre esclavistas y abolicionistas.

Esta contradicción fundamental se expresará de diversos modos. Uno de ellos es el marco jurídico requerido por ambas economías. El desarrollo capitalista en el norte requería de una legislación que posibilitara el desarrollo de una clase obrera, libre de la servidumbre y de medios de producción, así como en completa libertad de su fuerza de trabajo para poder venderla. Por el contrario, el sur esclavista requería de una fuerza de trabajo sometida a la esclavitud para el trabajo en las plantaciones. Son entonces, dos marcos jurídicos antagónicos que chocan y se manifiestan en la pugna entre abolicionistas y esclavistas.

Estas contradicciones en los diversos requerimientos comerciales y jurídicos tendrán lógicamente expresiones políticas. El sentimiento antiesclavista se tornó consecuentemente muy activo en el norte y pronto se constituirá en un movimiento abolicionista.

El congreso, dividido entre esclavistas sureños y abolicionistas norteños, se mantuvo en estas pugnas, sin poder solucionarlas durante las dos primeras décadas del siglo XIX. En 1820, la creciente contradicción dio como resultado un acuerdo, el compromiso de Missouri. Este compromiso establecía que en este nuevo Estado, por excepción se permitiría la esclavitud, pero que ésta quedaba prohibida, con carácter general, en todos los territorios situados al norte del paralelo 36, límite sur de aquél Estado. La línea de compromiso de Missouri dividió, de este modo, el país en dos sectores convertidos ya en rivales: el sur esclavista y el norte abolicionista. Se institucionalizó entonces esta división.

El compromiso reflejaba un equilibrio de poder entre el sur y el norte, pero se trataba de un equilibrio que era momentáneo y que, por lo tanto, estaba destinado a quebrarse, dado que la constante expansión de la Unión hacia el oeste cambiaría de modo fundamental la correlación de fuerzas. Ambas partes procuraban naturalmente volcar la balanza a su favor, ya que esta situación no podía perdurar por mucho tiempo. El sur trataba de expandirse ganando nuevos territorios al oeste para satisfacer la creciente demanda de algodón de la economía internacional. Los norteños, por su parte, tenían también interés en las tierras del oeste. Ellos están dedicados a la industria y a la manufactura. Requieren de una producción agrícola que los alimente. El sur no puede cumplir esa función dado que produce algodón destinado a la exportación. Entonces, bajo estas circunstancias, al norte le interesa que el oeste sea una región productora de granos. Para esto estimulan la producción de granos en el oeste, ofreciéndoles buenos precios y atrayéndoles a su lado, tendiendo medios de transporte (ferrocarriles) para que la producción de granos de esta zona del país tuviera su mercado en el norte industrializado. Por este motivo, para comprender las causas de la guerra es necesario tener en cuenta, no sólo las dos economías contradictorias: La norteña industrializada y capitalista y la sureña algodonera y esclavista, sino también la occidental que estaba constituida por pequeños productores colonos .

De este modo, la situación de equilibrio entre el norte y el sur se quebró, cuando los Estados de California (1850), Minessota (1858), y de Oregón (1859) se adhirieron a la Unión tomando parte por los abolicionistas del norte.

Esta nueva relación de fuerzas fue expresada en las elecciones de 1860, dando la victoria al abolicionista Abraham Lincoln que, en repetidas ocasiones, había manifestado que “una casa dividida no puede subsistir. Estoy convencido de la imposibilidad de que este estado siga siendo mitad libre y mitad esclavo. La casa no puede continuar dividida, tiene que inclinarse hacia una cosa o hacia la otra” .

El hecho de que un abolicionista ganara las elecciones reflejaba entonces la ruptura del equilibrio. 18 estados libres votaron por él (aproximadamente 24 millones de habitantes), mientras que en los 15 estados sureños (unos 10 millones de habitantes) prácticamente no recibió voto alguno. De este modo, las elecciones fueron muy reñidas y mostraron que el problema fundamental del país era el de la esclavitud. Toda la pugna electoral se centró en este problema y el resultado reflejó la ruptura del equilibrio.

Naturalmente los sureños se vieron seriamente amenazados por la victoria de Lincoln, pues suponían que el nuevo presidente intentaría abolir la esclavitud en todo el país. Por el otro lado, sentían que el norte les había impuesto un presidente. Esta situación agudizó, además, una antigua discrepancia entre sureños y norteños. En el norte dominaba el criterio de que el gobierno de la unión debía contar con un poder central fuerte, mientras que en el sur se consideraba que los diversos estados deberían gozar de un nivel de autonomía considerable. De este modo, con la elección de un presidente elegido preponderantemente por los estados norteños, los sureños se vieron sobrepasados.

Los acontecimientos, a partir de este momento, se precipitaron. Pocos días después de la elección de Lincoln, el estado esclavista de Carolina del Sur declaró disuelta la Unión que hasta entonces mantuviera con los demás estados de norte América, iniciando así la secesión. Retiró sus representantes del congreso y se adueño de los arsenales, aduanas, edificios y demás bienes del gobierno federal. En 1861 otros 11 estados sureños siguieron su ejemplo y formaron la República de los Estados Confederados de América, que estableció su capital en Richmond, Virginia, y eligió como presidente a Jeffersson Davis.

Lincoln respondió a la actitud de los estados secesionistas que la “Unión era perpetua” y, por eso, no podían romperla.

3. La Guerra de Secesión.

Se crearon, entonces, tensiones entre ambos estados y la guerra se inició en abril de 1861, cuando los estados sudistas bombardearon el fuerte Summer que defendía el puerto de Charles Town. El 15 de este mes, Lincoln convocó el alistamiento de 75 mil voluntarios y decretó luego el bloqueo de los puertos sudistas, desatando así el enfrentamiento bélico.

En los dos primeros años de guerra, la iniciativa fue tomada por el ejército de los Estados del sur. Ellos lograron el apoyo de Inglaterra, puesto que estos estados constituían los principales socios comerciales de la corona, mientras que los estados del norte, más bien hacían competencia a sus industrias. Esta situación determinó naturalmente la inclinación de Inglaterra a favor de los sureños, a quienes proveyó de armamento y apoyo financiero. El ejército sureño estaba pues mejor armado. Sin embargo, esto era solamente una correlación de fuerzas temporal. Los estados norteños tenían avanzadas industrias que podían convertirlas en industrias de guerra. Además su población era bastante mayor y, por lo tanto, su capacidad de reclutamiento de reservistas sería siempre superior . Esto determinó que los sudistas intentaran decidir rápidamente la guerra mediante ataques sorpresivos. Las primeras victorias fueron pues para el ejército del sur, que triunfaron en Bull Run y comenzaron a acechar Washington. El general confederado Robert Lee fue derrotado, sin embargo, en la batalla de Gettysburg (junio de 1863), que salvó definitivamente la capital de la Unión y marcó el punto de partida de la contraofensiva del norte. Ese mismo año, Lincoln declaró abolida la esclavitud.

En los dos últimos años de la guerra (1863-65) el general nordista Grant conquistó el valle de Missisipi, dividiendo a las fuerzas confederadas en dos, unas al este, otras al oeste. Posteriormente, su compañero Sherman, otro general del ejército del norte, se dirigió hacia el Atlántico, para cerrar a las fuerzas de Lee. Sherman por el sur, y Grand por el norte, realizaron una operación envolvente a las fuerzas de Lee, acampadas cerca de Richmond. En abril del 65 Lee tuvo que capitular, además de ceder Richmond. Con esto se daba fin a la guerra.

La pérdida de los sureños culminó con la disolución de la Confederación del sur y el reingreso de los estados secesionistas a la Unión. La guerra había sido terriblemente sangrienta y se llevó la vida de aproximadamente 600 mil personas.

En abril de 1865, Lincoln, que acababa de ser reelegido fue asesinado por un fanático esclavista.

4. Las consecuencias de la guerra.

Cuando Estados Unidos salió de la traumática experiencia de la guerra civil, se levantaron voces exigiendo un ajuste de cuentas con los propietarios de plantaciones esclavistas. Las posiciones más radicales exigieron la realización de una reforma agraria en el sur que arrebatara las tierras a los poseedores de plantaciones así como el reparto de tierras a los que hasta ese momento habían sido esclavos y lógicamente debían ser liberados. Sin embargo, estos clamores fueron vistos con recelo por parte de las esferas dominantes y tradicionalmente conservadoras de la sociedad norteamericana norteña que, si bien había combatido al esclavismo, tampoco tenía el ánimo de asestar un golpe de esa naturaleza a la propiedad privada. Por otro lado, los propietarios de las plantaciones sureñas, si bien habían perdido la guerra, eran las fuerzas dominantes y económicamente fuertes en el sur y, de una u otra forma, continuarían teniendo influencia en la política del país. Estas circunstancias determinaron que el acuerdo al que se llegó, aún aboliendo la esclavitud, mantuvo la posición dominante de esas fuerzas sociales en el sur y, sobre todo, no se atentó contra la propiedad privada.

El acuerdo estuvo expresado en la enmienda 14 a la Constitución que se promulgó después de la Guerra. En sus partes más salientes, la enmienda manifestaba que “estaba prohibido a los estados de la Unión privar a cualquier persona de su vida, su libertad o su propiedad” .

De este modo, si bien la esclavitud quedaba fuera de la ley, también se protegía a las propiedades de los dueños de las plantaciones.

La situación de los negros, hasta ese momento esclavos, no cambió, entonces, de modo trascendental. Habían sido declarados libres, pero continuarían en una situación de dependencia ante los estratos propietarios de las plantaciones. El nuevo régimen económico que se implantó fue una especie de arrendamiento de las tierras para que fueran trabajadas por los exesclavos que a partir de ese momento debían compartir los frutos de sus cosechas con los propietarios de tierras que se dedicarían fundamentalmente a la comercialización del producto.

En términos sociales, la nueva situación negros, recientemente liberados de la esclavitud, no cambió mucho, pues seguían dependiendo de la clase de propietarios de las plantaciones. Por otro lado, el resentimiento que se generó en esos estratos sociales propietarios, por la derrota en la guerra y por haber sido obligados a liberar a sus esclavos, generó algo que bien podría llamarse una nueva guerra; esta vez una guerra clandestina, no declarada y específicamente dirigida contra los que supuestamente habían sido beneficiados por la guerra y que según los racistas esclavistas habían sido los culpables de la guerra, es decir los negros. De este modo se generó el Ku Klux Klan, una organización secreta y terrorista que actuaba al amparo de la noche y encubierta en máscaras para ocultar la identidad de sus miembros. Golpeaban a los negros, por el solo hecho de ser de esa raza, los asesinaban, quemaban sus casas y sus cosechas, saqueaban sus aldeas, los acosaban allá donde podían. La sociedad sureña emergió entonces como una sociedad terriblemente violenta en la que el racismo se enseñoreaba creando una segregación aberrante de los negros, que debían relegarse a sus barrios, verdaderos ghetos, en una sociedad que se decía libre.

Por su parte, los estados norteños experimentaron un crecimiento económico impresionante, pues 4 años de guerra habían estimulado la industria de modo acelerado. Miles de hombres se habían incorporado a las fábricas que debían satisfacer la creciente demanda de rifles, balas, cañones, así como uniformes. Los esfuerzos económicos por ganar la guerra habían posibilitado inversiones de capitales fabulosas. Cuando la guerra concluyo existía toda una infraestructura y no había más que adaptarla a los tiempos de paz. Este fortalecimiento económico, le permitió a Estados Unidos, una vez finalizado el conflicto interno, darse de lleno a un nuevo proyecto expansionista. La conquista del oeste había concluido cuando alcanzaron la costa del pacífico, entonces tenían a su alcance el océano pacífico, el más grande del planeta y, según la frase de Teodoro Roosvelt, tenían que convertirlo en “un gran lago americano”.

Es con esta frase en mente que debe entenderse esta segunda expansión estadounidense: Compraron Alaska a Rusia en 1867, incorporaron a su dominio a las islas Hawai y arrebataron a España las Filipinas. De este modo, adquirieron el control casi absoluto del océano pacífico.

Por otro lado, dirigieron también su atención sobre el mar Caribe. En Panamá intervinieron económicamente invirtiendo en el canal y, políticamente promoviendo su independencia de Colombia. De este modo, tomaron control sobre el canal de Panamá que les permitía navegar por mar de costa a costa.

Además, intervinieron en la guerra independentista que se había iniciado en Cuba para expulsar a los españoles y, de este modo, lograron que la más grande de las islas del Caribe se convirtiera en una cuasi-protectorado norteamericano. No de otro modo puede entenderse el hecho de que el nuevo país que nacía a la vida independiente lo hacía con una enmienda en su constitución que autorizaba a Estados Unidos intervenir militarmente en el país cuando sus intereses económicos se vieran amenazados.

De este modo, Estados Unidos emergía como la potencia dominante en el hemisferio occidental, completamente preparada para competir con las tradicionales potencias colonialistas europeas.

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