Archivo de Junio, 2009
Ancianidad
Si tengo suerte, llegaré a anciana. Si tengo suerte, podré ver una imagen desconocida en el espejo.
Veré alguien de cabellos blancos y rostro surcado por arrugas a quien desconozco. Tal vez, en el fondo de la mirada, crea reconocer a la niña que cepillaba un largo cabello castaño hasta las caderas, o a la jovencita que ensayaba peinados y maquillajes… o quizás, a la mujer que apenas tenía el tiempo de acomodar su aspecto al tiempo que se lavaba los dientes.
Eso, y sólo eso, si tengo suerte.
Tal vez, si no es suerte y es karma, o buenas bendiciones, o voluntad divina… como quieran. Pero, tal vez, pueda ver engrosarse mi vientre y que todos mis encantos decaigan.
Tal vez, pueda gozar de levantarme de mi cama un día más, a pesar de los dolores de mis articulaciones o mi fatiga.
Pero eso, todo eso, es si tengo suerte. Porque puede ocurrir también que los excesos de la juventud cobren su precio y tenga que enfrentar un cáncer, un ACV o un infarto.
O tal vez sea una más de las incontables víctimas de los accidentes de tránsito. O de la violencia política o militar.
Entonces.. llegar a ancianos es un regalo, un don. Una oportunidad extraordinaria de adquisición de madurez, receptividad y reflexión.
Nuestros queridos viejos
Me pregunto entonces, ¿si es así, por qué son nuestros viejos, nuestro ancianos las víctimas más vulnerables de nuestra sociedad?
¿Por qué tantos hogares donde languidecen esperando una visita que no ocurre?
¿Por qué tanta indiferencia ante sus opiniones y sus necesidades?
¿Por qué son las principales víctimas del delito violento?
Sobre todo, antes que ninguna otra cosa, ¿por qué molestan ? Si alguien que ha llegado a los 70, 80 ó 90 años es un regalo, un cúmulo maravilloso de vida para disfrutar a nuestro lado.
En los ambientes académicos, se considera que un profesor o investigador está en plenitud de sus capacidades… ¡después de los 60 años! Entonces, ¿por qué nos obstinamos en ignorar a nuestros propios ancianos, a aquellos ligados a nosotros por los vínculos familiares? Si el docente universitario es capaz y digno de encomio por su labor, ¿por qué ellos, los que están cerca nuestro, no pueden ser útiles y agradable compañía, cuando no un magnífico consejero?
Detestables realidades
Me parece que en más de una ocasión, sin voluntad ninguna adrede, hemos “sintonizado” de manera similar con otros amigos que comparten estos espacios. Las cuestiones de Jud en sus “Divagaciones de domingo” son una puerta hacia la reflexión de nuestra propia maduración, del paso del tiempo que llega inexorable.
Es casi ridículo suponer que “eso” es algo que está allá lejos, en un futuro incierto y muy distante. “Eso” es una realidad que se muestra día a día aunque no seamos capaces de percibirla. Nadie está excento de que ocurra.
La vida es un trascurrir hacia ese camino, esa recta última de años serenos donde debemos sumar experiencias para sacar conclusiones. ¿A quién le entra en la cabeza que no le va a tocar?
Por eso duelen las indiferencias y las crueldades que se ven cotidianamente a nuestro alrededor. Por el grado extremo de ignorancia que demuestran.
Y… ¿qué me cuentan?
Les digo que esto no es más que un divagar también. Tal vez por muchas cosas que me han sucedido en estos últimos veinte meses. Tal vez por el cumpleaños reciente (por cierto, repito mis gracias a todos por los saludos maravillosos). Nada más que eso… ni nada menos.
Así como la vez pasada les dejé como regalo el final del cuento de Vancho que él, muy generosamente, me acercó con antelación, hoy les acerco dos obras de otro amigo.
Me refiero a “nuestro” José Itriago, que dice de sí mismo ser un pintor aficionado. Un “hobby”, lo llama. Ustedes evalúen si les parece que pinta como un aficionado.
El primer cuadro es “El nacimiento del cubo”, sobre el cual él hiciera una entrada en el blog de Osvaldo… la cual intenté encontrar y no pude… lo siento. En ella cuenta, con lujo de detalles, el proceso de “alumbramiento” de esta pintura.
El segundo se llama, sencillamente, “El cuadro”. A mí me inspira a un sueño, una playa remota en una galaxia distante.
¡Que los disfruten! Un abrazo con todo el corazón…
El desarrollo del Discernimiento
Cuando en el ámbito coloquial utilizamos el término “discernir”, es usual que nos estemos refiriendo a la capacidad de discriminar o distinguir una cosa de otra. Así, hablamos de discernimiento cuando una persona es capaz de claridad de pensamiento, cuando no es factible de ser confundida por los hechos.
Pero, ¿cómo nos referiríamos a alguien que no sólo tiene el talento de la discriminación sino que no se deja confundir por sus propios pensamientos contradictorios?
Pues… yo diría que es alguien sabio.
Es que este plano material en que nos desenvolvemos, tiene la particularidad de ser engañoso. En las filosofías de la India tienen un modo muy fácil y didáctico para explicarlo. Ellos dicen que la Maya (Manifestación, lo que percibimos como real, ya sea material o inmaterial) tiene la capacidad de expresarse a través de dos poderes, energías o shaktis: Avarana shakti, o poder de ocultar o velar la realidad, y Vikshepa shakti, o poder de proyectar.
Estos dos poderes se manifiestan de manera complementaria o coparticipativa, generando un acto denominado sobreimposición: mientras que Avarana shakti oculta lo que es, Vikshepa shakti lo interpreta en base al cúmulo de experiencias anteriores.
Esto quiere decir que, muy probablemente, la percepción del acontecimiento externo o interno se verá reinterpretado por el engañoso juego de la ocultación.
De esta manera, hasta los hechos más triviales y cotidianos, o las situaciones de mayor complejidad, pueden ser “revisadas” bajo un nuevo lente de interpretación: ¿cuánto hay que vemos, sentimos, oímos, creemos, pensamos que es cierto y cuánto que no lo es? Nuestras más profundas reflexiones o las noticias que vemos en TV. Todo es susceptible de ser revisado cuando tomamos conciencia que es característica propia de nuestra mente (en tanto que forma parte de la Maya) la de sobreimponer.
Víctimas de nosotros mismos
Estas reflexiones se fueron desencadenando en mí a partir de varios hechos concomitantes. Por un lado, la histeria generalizada por el brote de influenza A H1N1. Por otro, la campaña en vista a las elecciones de renovación parlamentaria en mi país. Y, por último, la comprobación a través del diálogo con diferentes personas radicadas en los lugares más diversos del mundo, de que el tema de la desocupación tiene características comunes para las personas de edad intermedia.
Me parece que no se debe abundar en demasiadas palabras para explicar por qué el brote de influenza no es ni inesperado, ni tan grave como lo quieren mostrar, sino un brote más de una mutación periódica de virus que se presenta cada, aproximadamente, 40 o 50 años. Encima, en este caso, hasta se podría haber evitado si se hubiera atendido a las recomendaciones del informe presentado por el Pew Research Center el año pasado respecto de las empresas de explotación porcina en los EEUU. Pero, claro, ¿de qué vivirían los grandes monstruos de la industria farmacéutica si no hubiera pánico? Creo que aquí, nadie está aplicando el discernimiento.
Por otro lado y yendo a las cuestiones políticas de mi país, siento un estupor rayano en el vértigo. La incapacidad absoluta para realizar una evaluación de las situaciones, hechos y resultados en la mayoría de los medios de comunicación, contribuye, una vez más, a desarrollar la amnesia histórica en mis queridos conciudadanos. Y más falta de discernimiento.
Al final, para colocarle la “cereza al postre” como se suele decir, la situación puntual de encontrarme en la búsqueda de un trabajo fijo para subsanar las contrariedades de la economía local (y sobre todo la mía personal), me somete a la falta de discernimiento por parte de aquellos a quienes presento mis credenciales. ¿Alguna vez han oído hablar de “sobrecapacitación”? Es un término que estoy escuchando mucho últimamente. Siempre creí que el conocimiento, la formación y el estudio eran de suma importancia para el logro de los objetivos materiales.
Se escuchan sugerencias…
Así es que, en la búsqueda de una mayor comprensión de los avatares de estos últimos meses en la realidad que me circunda, he decidido abrir un “Buzón de Sugerencias”… como ésos que había antes en las tiendas, ¿los recuerdan?
Mis más cálidos abrazos…



