Sobre la vida y la muerte
Hace poco más de tres semanas que en mi mente maduran pensamientos sobre la vida en todos sus planos
y, como un maravilloso abanico de ecos, cada blog amigo, cada intervención de ustedes, refleja un espectro del arco iris de mis reflexiones.
¿Cuánto trasciende el hombre a las fronteras de la materia? ¿Trasciende realmente? ¿Existen los límites entre esto que considero la vida y aquello que considero la muerte, el más allá, el otro mundo? ¿Es tal vez un todo imbricado como una magnífica tela de araña que se extiende en todas las dimensiones?
Los ecos de la conciencia
Movilizar la actividad de mi mente hacia estos pensamientos no tiene nada que ver con un sentido trágico de la vida, ni con sentirme mal o deprimida. Tiene, más bien, un enfoque curiosamente maravillado ante experiencias que se viven y no se alcanzan a dimensionar en su más perfecto alcance.
¿Cómo explicamos ciertos hechos que no tienen explicación racional aparente? En el posteo anterior (por cierto, más que rico y bello por todos los aportes que me obsequiaron… ¡gracias!) nuestro amigo Osvaldo deslizó una frase que transcribo: “me mantengo escéptico a creer que, por ejemplo, en este momento ambos estemos pensando en lo mismo por causa de una armonía de energías en vez de ser por símiles experiencias y vivencias que nos hacen llegar a las mismas conclusiones”.
¿Y si realmente la conciencia, la mente, es Una en sus planos más elevados? ¿No podría esto explicar tantas cosas que ocurren y no pueden ser analizadas de otra manera?
A lo largo de mi vida, sin poder afirmar que poseo un registro escrito de hechos, con circunstancias detalladas, fechas, horas y demás datos científicos, tengo sí un vívido registro mental de momentos en los que el límite entre lo conocido, lo establecido, lo palpable, y aquello que no puede ser descrito, el plano diferencial, se desdibuja de una manera absoluta, y pequeños destellos de un estrato vivencial se interpolan con el otro, en ambas direcciones, como si quisieran mostranos la futilidad de tanta duda.
Creo que más de una vez he mencionado que provengo de una familia con una gran riqueza interior: sensibilidad artística, percepción, espiritualidad, se han dado con manifiesta persistencia en las diferentes generaciones de la misma. Mi anecdotario tiene que ver con experiencias circunscriptas al ámbito familiar, experiencias movilizadoras y recurrentes. ¿Creen ustedes que es posible para el ser humano advertir ese otro mundo que cohabita con nuestro plano y “dialogar” con él?
Relato de un naufragio
Hacia 1912 y en la gran masa inmigratoria que llegó a América huyendo del hambre europeo, arribaron mi abuela materna con dos de sus hermanos. En España quedó la hermana menor con los padres, a la espera de buenas nuevas que les animaran al cruce del Atlántico. Las noticias favorables llegaron y, vendiendo todo lo que les quedaba, se embarcaron rumbo al puerto de Buenos Aires.
En mitad de una noche apacible, durmiendo después de una jornada larga y agotadora de trabajo rural, el mayor de mis tíos comenzó a sentir mucho frío y que el aire se le acababa. Intentaba abrir los ojos, pero no podía: veía sólo sombras veladas y confusas y sus oídos no podían escuchar con claridad, tenía la sensación de tener la cabeza dentro de un pozo de agua; el mismo burbujeo, la misma opresión. Comenzó a manotear desesperado y, en su angustia, volcó los objetos de la mesita de noche. El ruido despertó a los demás habitantes de la casa, quienes lo rodearon y le preguntaban qué le ocurría. Él, sencillamente, no podía explicarlo. Sólo atinaba a describir que se había sentido rodeado de oscuridad, frío y opresión, una tan fuerte que no le permitía respirar.
A esa misma hora, a miles de kilómetros de allí y según lo informado por las autoridades españolas, mis bisabuelos y la menor de mis tías abuelas morían en un naufragio, provocado por la explosión de una de las calderas del navío, cargado por demás de inmigrantes que partían buscando un mejor futuro.
¿Coincidencia? No creo en las casualidades…
Ángeles sin cuerpo
Pero la posibilidad de percibir el tránsito de un plano vivencial a otro no siempre tiene que ver con lo trágico. A veces, ubicados en el umbral de la conciencia, algunos visualizan a quienes aún no han llegado al mundo con absoluta nitidez.
En su lecho de muerte, mi abuela materna saludó a la mayor de mis primas diciéndole: “Hija, ¿dónde está el bebé?”. Mi prima, pensando que se refería a su niñito de dos años le respondió: “Lo dejé con mamá… estaba muy cansado porque jugó mucho en la plaza hoy”. Mi abuela negó con la cabeza y murmuró: “No. Él no… el rubiecito. Hay que tener cuidado con él, siempre se golpea la cabeza”.
Mi prima caviló que en el estado en que se encontraba ya la anciana, era posible que estuviera soñando o no supiera con quien hablaba. Lo que en realidad no sabía es que estaba embarazada y que seis meses después nacería su segundo hijo, rubio y con una extraordinaria propensión a caerse y golpearse… siempre en la cabeza.
Mi padre, que de modo natural era un hombre alegre y poco propenso a exteriorizar sus más profundos pensamientos y experiencias, desarrolló una curiosa habilidad para detectar en las jóvenes de la familia embarazos, con identificación del sexo del bebé, durante los últimos diez meses de su vida. Así, adelantó sin error alguno la llegada de mi sobrina, más dos varoncitos de otras tantas primas.
¿Por qué una persona que sabe pronta su partida puede ver a quienes aún no están entre nosotros? No tengo una respuesta…
En la hora exacta
Más de una vez hemos dialogado sobre la paradoja de la existencia del tiempo. Que no es, que todo ocurre en simultáneo… ¡o vaya a saber cuántas posibilidades más! No somos físicos teóricos… al menos, no yo. Pero aún así, el tiempo parece ser un film que puede verse adelantando un poco las secuencias, cuando ésto es necesario.
Una persona cercana a mí, encontrándose rodeada de una gran cantidad de amigos que hablaban vanalidades en medio de una reunión social, palideció de pronto y sorprendió a todos murmurando: “Voy a morirme…” Los amigos, incómodos y preocupados, intentaron borrar esos sentimientos de él con bromas y comentarios absurdos respecto de su cordura, su edad, que eso les llega a todos y nadie se queda para semilla y otras, hasta conseguir que distendiera su rostro y se relajara. Un poco más tarde, volvió a repetir el mismo comentario, con seriedad y, esta vez, diciéndoselo a una sola persona. Al recibir una respuesta similar, asintió con la cabeza y no volvió a mencionarlo. Veinte minutos después, murió trágicamente en un accidente.
Una de las más maravillosas mujeres que conocí, fue una de mis queridas tías. Ejemplo de virtudes femeninas tal como las promulgaban las costumbres de pueblo en épocas pasadas, sensible espíritu que se regocijaba en las artes, tuvo el destino de vivir sus últimos años con una extraña e indomable enfermedad del sistema inmunitario que minó su salud, pero no su espíritu. Ya internada y visiblemente deteriorada físicamente, despertó una mañana y preguntó a una de sus hijas que la acompañaba: “¿Ya son las tres de la tarde?”. Cariñosamente, mi prima le respondió: “No mamá, es muy temprano. Descansá tranquila que yo estoy aquí.” A lo largo de la mañana, mi tía despertó dos veces más y repitió su pregunta. Por extraño que parezca, esa tarde, exactamente a las tres, mi tía falleció.
¿Saben nuestras conciencias cuál es el momento de abandonar este plano y pasar al otro? ¿Puede verse ese momento en una especie de antelación? Todo parece decirnos que sí.
Una cierta perplejidad
Somos, indudablemente, conciencia que se ve a sí misma. Luz de sol brillante en el ocaso. ¿Intuimos la curva del espacio infinito en las espaldas mientras vemos los cielos azules de la tierra?
Todo parece decirnos de manera permanente que los límites no son reales. Que estamos tanto aquí como allá, donde no recordamos.
¿Y si esta dimensión es más quimera que el otro plano de ricas experiencias?
¡Cuántas locas preguntas! ¿No lo creen?
Pero a pesar de lo que nuestro amigo Osvaldo expresaba, yo creo que todo es causa y efecto, no un albur. No sólo experiencias similares y vivencias parecidas. No sólo afinidades. Hay explicaciones que no transitan por los caminos de la lógica y, por supuesto, energías invisibles que vibran en una misma frecuencia.
Si no fuera así, no me explico que hacemos todos aquí, desde hace tanto tiempo, dialogando.
¡Abrazos con el corazón!
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Comentarios
19 respuestas a “Sobre la vida y la muerte”Deje su comentario
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5 de Mayo de 2009 a las 12:53 am
Mi querida amiga Celeste, no todas las personas tienen un color como nombre de pila; no sería bien visto o bien escuchado, que se llamara Verde. Mi querida amiga Verde. No. De ninguna manera; las cosas son como son, y nuestra querida se llama Celeste, responde desde hace muchos años a ese sonido, lo aprendió a querer como el sonido que la nombra. Así, ese sonidpo pasó a ser sumamente importante para ella y para quienes la llamaban recordaban, musitaban, con amor…
Así son las cosas.
Los griegos tuvieron serias dificultades con esto de la causa y efecto; los orientales -inspiradores de los griegos- también. Los griegos, más dados a la conversa racional -los otros, más simbólicos y esotéricos- crearon un átomo impredecible con lo que la causa y efecto ya no podía obedecer a la racionalidad… pues el impredecible podía parecer y cambiar todo; de tal modo -recuerdo vagamente-, ya nadioe podía predecir el futuro, aunque fuera científico, sabelotodo o depositario de la verdad… el impredecibleandaba por ahí, hacierndo diabluras impredecibles.
Así es. Joise nos puede ilustrar al respecto.
Por casualidad abrí un día este blog y leí a Mora.
Así fue.
Luego José I., Osvaldo, Marta, Celeste, Jud (h), Jorgerv, y más, muchos más, mostraron sus talentos al nivel que yo pudiera entenderlos y admirarlos: me atrevía a mostrar los míos.
Y… aquí estamos.
Estamos aumentando estas casualidades. Hermanándonos, aprendiendo a querernos, aprendiendo a vivir.
El que lo desee llene la pregunta con respuestas; trate de buscar, además, otras como posibles respuestas. El que desee viva la duda; no se paralise por ella, no tema a las respuestas posibles.
Más consciente o menos, todos viajamos en esta enorme velocidad de la existencia.
Si Celeste (azul con algo de blanco, sin plomo o con plomo coronado de plata) fuera astrónoma y nos explicara esto del universo y lo que parece un átomo celeste llamado tierra por los que viven en ella; yo le estaría tan agradecido como lo estoy ahora que nos explica con su gran candor lo que es el universo interior donde parce que nosotros somos… algo, quizás también celeste.
Un abrazote a todos y a todas, VANCHO
5 de Mayo de 2009 a las 9:48 am
Hola Celeste, que alegría después de un tiempo sin novedades en tu blog. Los interrogantes que planteas en esta entrada me han acompañado desde que me acuerdo.
Uno puede hacerse estas preguntas en algún momento o no hacerlas nunca, y en ninguno de los dos casos esta bien o está mal, las cosas se dan así o de otra manera, no hay porque calificarlas. Y para el caso de que uno crea haber encontrado respuestas….bueno ahí con mayor razón es mejor evitar la tentación de creer que lo que uno encontró es “la respuesta”, en todo caso será la comprensión alcanzada acorde a la naturaleza individual de cada manifestación de Eso que Es.
Mi certeza alcanza a ver que todos, y todo, somos manifestaciones de lo Real, de lo que Es y que no podemos definir o conceptualizar, pero sí, y eso es lo que importa, lo podemos vivir.
Si entraste en estos días a mi blog habrás encontrado alguna de estas afirmaciones:…la comprensión de lo Real no pide conocimientos ni aptitudes especiales, tan sólo el permiso para nacer; la Realidad no está oculta, está a la vista en cada ser viviente y en cada acontecimiento, está esperando que despojados de intermediarios, nos demos cuenta de su presencia…
Que nos demos cuenta que la vida no se sabe, creer que “sabemos” la vida es una trampa de la mente, porque la vida se vive y sólo así la comprendemos. El “darse cuenta” es la conciencia descubriéndose en todo lo viviente.
Como decís en tu entrada “somos conciencia que se ve a sí misma, luz de sol brillante en el ocaso”, coincido con esto y especialmente importante tu aceptación de la luz y la sombra, la Realidad no-dual.
Quien acepta la no-dualidad de la realidad no piensa que hay “esta vida” y “otra vida”, sino que la Vida es Una y se manifiesta eternamente; cómo se sigue manifestando después de la muerte física?…no intento darme esa respuesta porque de eso no tengo experiencia, y esa pregunta ha desaparecido para mí, fue reemplazada por una confianza más allá de cualquier comprensión.
En el estado de meditación encuentro algo imposible de definir, pero que es como el motor que me impulsa a vivir. Hace unos días encontré una referencia de Alan Watts sobre la meditación que me pareció magnífica, dice “la meditación es la única actividad humana carente de propósito, consiste en sentarse y dejar que suceda”…no será así la vida?
Un fuerte abrazo.
Delia
5 de Mayo de 2009 a las 6:20 pm
Celeste nos pregunta: “…¿Y si realmente la conciencia, la mente, es Una en sus planos más elevados? ¿No podría esto explicar tantas cosas que ocurren y no pueden ser analizadas de otra manera?(…)
¿Creen ustedes que es posible para el ser humano advertir ese otro mundo que cohabita con nuestro plano y “dialogar” con él?(…)¿Y si esta dimensión es más quimera que el otro plano de ricas experiencias?…”
Pienso: ¿si dejaramos de querer ceer que así pudiese ser, que sería?…Luego existo. (aunque a veces creo que pretendo existir por sobre lo demás)
Necesité una monografía, encontré a Morita -coterranea santafesina- y me incorporé a este hermoso sitio donde los reflejos de vivencias y opiniones entran en armonía con las mías. Así los descubrí y cultivamos esta amistad, como los campos de Higgins, como herrantes que se cruzan en senderos casuales. O que se cruzan casualmente en los senderos.
Muchos besos y abrazos.
5 de Mayo de 2009 a las 9:36 pm
Perdón, errantes sin ‘h’, y Higg…sin ins.
Besos.
6 de Mayo de 2009 a las 3:20 am
Hola mis amores, qué rico encontrar de nuevo a Celeste y a Osvaldo… les diré que esto lo escribo mientras espero que la conexión aprezca como regalo del cielo de nuevo, de terror, cuando no es la conexión, es el modem (6años y no hay forma de que me lo vengan a cambiar, funciona a golpes jajaja) y si no, es que se va la luz, hoy por ejemplo, durante 9 horas, todo el día, por ende, cero productividad para mi que trabajo con la red… en fin, que por eso ando poco, al terminar le doy a copiar-pegar y le doy corriendo a enviar, así he estado haciendo jajaja… de no creerse.
Celeste, tus preguntas me asaltan a menudo, y sin poderles dar respuesta lógica (dentro del mundo de la lógica teórica) pues me conformo con lo que siento, será porque me gusta y me hace bien, aunque a veces me asusta. Por ejemplo, hace dos noches el insomnio me sobrevino (casi usual ya en mi jeje). Luego de mucho dar vueltas me puse a leer, estoy leyendo una novela… finalmente como a las 4 me venció el sueño. En ese estado del sueño cuando casi comienzas a ceder, en el que cualquier cosa te despierta, se me vino a la mente el terremoto del 67, estaba pequeñita, pero recuerdo todo. Sólo pensé en el ruido y en un momento particular. Abrí de inmediato los ojos, miré a los lados y andaba mi perrita por ahí tosiendo. Recé, me quedé profunda, a los 40 minutos me despertó el temblor, con ese ruido sordo como ahogado que no escuchaba desde esa época y mi cama cual gelatina en manos de chiquito, tamaño susto.
Tengo varios momentos de ese tipo, en donde me viene un pensamiento repentino y me dice algo, lo curioso es que no le presto nunca atención, sólo después de que sucede (será cuestión de mi memoria de pez? jeje)… me ha pasado incluso con personas que mueren. Así mismo me ha pasado estar pensando en alguien y saber de esa persona en ese momento, creo que lo comenté en alguna oportunidad por aquí, con relación a mi hermana… y tampoco creo en casualidades.
Tengo historias impresionantes sobre este tipo de conexión, especialmente con mi papá, razón por la cual mis niks tienen que ver con libélulas, como el de mi blog “Dragonfly”… algún día les contaré.
Lo cierto es que les quiero grande, mucho mucho… lo más increible de esto es que sé, que de vernos algun@s o con algun@ algún día, sé que nos daríamos un abrazo como si nos conociéramos de siempre… será? jeje
Mis besos, llenos de energía, que a mi me sobra aunque no haya luz jejeje.
Jud (h) ♥ jajaja
7 de Mayo de 2009 a las 2:31 pm
¡Oh, ah! Este es, para quienes andan por aquí, el juego del preguntador preguntón… y la idea es ver si alguien tiene alguna respuesta original a lo que pregunto. Alguien que me diga, si alguna vez se preguntó algo así, qué respuesta se dio a sí mismo.
Sé perfectamente que, como dice Delia, cualquier creencia que se afirme a sí misma como única, cualquier instante en que uno crea que ya lo sabe, que entendió, que captó la esencia, es una creencia o momento impermanente. Tal como lo afirmaba Sócrates, de aquello que uno puede estar seguro, solamente es de su propia ignorancia.
Pero aún así… sigo preguntando: ¿cómo piensan que puede interpretarse esa innumerable cantidad de hechos donde las explicaciones racionales y científicas no entran? Por ahí va la cosa…
Y me recuerda Jud con sus libélulas a una película extraordinaria… pero no estoy segura del nombre. La busqué en la base de datos de cine y no encuentro una referencia clara: ¿será “Dragonfly” con Kevin Costner la película a la que me refiero? Recuerdo que trataba de un médico que enviuda cuando su esposa, perteneciente a “Médicos sin fronteras” muere en un accidente de micro en las montañas… ¿es esa?
Vanchito… siempre tan cálido y adorable. Mira que estamos esperando la última parte de “El viajero”… no nos dejes esperando. Un beso especial…
7 de Mayo de 2009 a las 4:12 pm
Si cariño, esa es la película, “Dragonfly”, por cierto, una parte filmada en Venezuela, en el Amazonas jeje… y justo ella es la que tiene relación con lo por mi vivido…
Pides respuestas, y como te dije, la respuesta para mi es clara (aunque no esté inmersa dentro de la lógica racional) el pensamiento es energía, y como bien sabemos, la energía siempre se transforma… tal como lo dices: “energías invisibles que vibran en una misma frecuencia”.
Tus preguntas y mis respuestas, personalísimas:
¿Cómo explicamos ciertos hechos que no tienen explicación racional aparente?
Yo, particularmente, como te dije, energía… poderosa, y cada vez se ve más.
¿Y si realmente la conciencia, la mente, es Una en sus planos más elevados?
Creo que es más como dices, existen algunas que vibran en una misma frecuencia.
¿No podría esto explicar tantas cosas que ocurren y no pueden ser analizadas de otra manera?
Son analizadas, sólo que la mente cartesiana no acepta lo que no comprueba… venga, a más de uno nos ha pasado algo similar, a unos más que a otros, sólo que quien necesita darle una explicación de libro, lo deja pasar, y es válido, uno debe actuar de acuerdo a sus creencias.
¿Creen ustedes que es posible para el ser humano advertir ese otro mundo que cohabita con nuestro plano y “dialogar” con él?
Bueno, no he llegado a dialogar –o creo- pero no lo descarto… qué tal si lo que pienso es un diálogo con otro que también piensa? suena tan descabellado? jajaja no sé, pero me gusta la idea… me ha pasado que estoy duvitativa en algo -que internamente siento certero- y de pronto, chaz, leo a alguien que me da la respuesta.
¿Y si esta dimensión es más quimera que el otro plano de ricas experiencias?
Te confieso que esto no lo entendí, ¿cuál es el plano al que llamas quimera?
Yo creo, creo en esto como en mi misma, tengo innumerables ejemplos que me lo confirman, pero puede que haya alguien que dude de lo que digo, pues o, no lo ha hecho consciente, o, tiene una explicación física o científica que me lo desbarata, seguramente válida, aún cuando nadie sea dueño de la verdad absoluta. Y creo que ninguna pregunta es loca, mientras nos asalte una duda, estamos aprendiendo, y así es como creo hemos evolucionado: duda = pregunta = búsqueda = investigación = conceptos/vivencias = maduración de conceptos = realidad –personal o pública- … como dijera Einstein: “lo importante es no dejar de hacerse preguntas”… estoy segura que siempre hallaremos una respuesta -al momento o con el tiempo- lo importante, es que sea válida para nosotros y que siempre vaya en pos de un bien, individual o común.
Te quiero muuucho… besos energéticos, aunque te sobra jejeje
♥
Que bueno que mi red esté tranquilita jajaja
7 de Mayo de 2009 a las 4:13 pm
Oh, se me fue antes de tiempo jejeje… apoyo la moción, Vanchito, tráenos la última parte, estamos ansios@s jejeje
Más besos y abrazos…
7 de Mayo de 2009 a las 4:38 pm
María Celeste: Dices “…sigo preguntando: ¿cómo piensan que puede interpretarse esa innumerable cantidad de hechos donde las explicaciones racionales y científicas no entran? Por ahí va la cosa…”
Digo: “El que lo desee llene la pregunta con respuestas; trate de buscar, además, otras como posibles respuestas. El que desee viva la duda; no se paralise por ella, no tema a las respuestas posibles.
Más consciente o menos, todos viajamos en esta enorme velocidad de la existencia.”
Creo, mi querida Celeste, que el problema de tu pregunta es que no tiene respuesta (al menos en el lenguaje que elaboras la interrogación); tú misma afirmas “…hechos donde las explicaciones racionales y científicas no entran.” Eso es, tienes razón (como casi siempre), la razón, el razonamiento, el raciocinio lógico NO ENTRA. Si no entra ¿con qué lenguaje podremos entrar o referirnos a ello? -Con el lenguaje simbólico. Creo existe vasos comunicantes entre el lenguaje simbólico y el lenguaje racional. Cuando “aquello” encuentra explicación científica o cree encontrarla, entonces el lenguaje expresa la lógica de la explicación racional y científica.
El tema es que existen personas que en su perfecto derecho -y además formación cultural- sólo entienden el lenguaje racional y científico para otorgar la famosa patente de la verdad. Pienso que eso no es malo en sí; pone a la mente en exigencias de estudio y disciplina encomiebles. Estando yo de acuerdo con ellos, en sus argumentaciones; discrepo con ellos en sus no argumentaciones. Es decir en aquello que no teniendo aún (o nunca) explicacional racional y científico, no tiene tampoco la pregunta desde el ámbito de nuestro buen científico. Por lo tanto tampoco tendrá el esfuerzo… ni la capacidad.
Recordemos que el ojo humano se demora meses y años en aprender a ver lo que ve; lo que no ha visto nunca, no sabe verlo. Así de simple (y científico, por si acaso). Los que se preguntan por coincidencias y casualidades, leyendas y expresiones místicas -como ejemplo- (entre los que me incluyo) debemos recorrer un arduo camino para aprender a pensar en esos términos. Somos los mismos tontitos(as) que creemos en los sentimientos y en la fuerza de los sentimientos. Tal vez nos diferenciamos de los científico puros en el concepto de fuerza referida a los sentimientos (en primera instancia, queda aparentemente fuera la física).
Te he leído… te he escuchado escribir que no crees en las casualidades; creo tenemos problemas en el lenguaje (emisor/receptor): si no le das una respuesta simbólica, esotérica, debes reconocer que estás frente a una gran casualidad (concepto que sí tiene cabida en el lenguaje científico). Te invito a repetir casualidades, a aumentar casualidades y, de paso, aprender -como bien lo haces- sobre las casualidades.
Dame tiempo; hasta los viajeros se cansan.
VANCHO
7 de Mayo de 2009 a las 6:55 pm
Celeste si lo que querés son respuestas a esos casos, te diré que yo nunca los experimenté y si me hubiese sucedido seguramente no sabría darles una explicación racional, tendría que recurrir a mi imaginación; quizá se trate de personas que tienen una percepción más desarrollada, con lo cual estaríamos siempre en el nivel psicológico, en un campo que la mente puede abarcar. Lo distinguiría de una experiencia mística, ya que ésta se da en el campo de lo incognocible, donde la mente no alcanza. Bueno…pero todo esto que digo no son más que tanteos acerca de algo que desconozco.
Si me sucede, lo pensaré más, claro que sin garantías de hallar una solución
Besos.
7 de Mayo de 2009 a las 11:22 pm
El Fausto y la discordia
Heme aquí Satanás, blandiendo mi guadaña
Para arrancaros vuestra odiosa cabeza
Heme aquí, ante Dios
Y voz al galope, perdido en orión
Queréis hacer un cielo
Donde ya no hay lugar
Provocándote desvelo
Claudicad maldito y voraz
Dejad las pobres almas ingenuas y precarias
Sucumbir en el camino al cielo
Ellas, arrastradas, han de llegar
Pero no vos, jamás, por truculento y longevo
Arrastrad vuestro deseo
Es tu único consuelo, como niña llorona
Refugiaros al averno
¿No queréis un nuevo Sátiro?
O una Margarita, ¡no, os doy ninfas y cerdos!
Limpiad huesas pocilgas
Hospedadas vuestras glorias
Cesaran al fin intrigas
¡Y A Fausto!, Ja, Ja, ¡que lo maten las Discordias!.
Joise 2009-05-07
8 de Mayo de 2009 a las 8:33 pm
¿Conocen la paradoja de Newcomb? Bien, les voy a copiar mínimamente modificada por mí una historia de un amigo y parte de su artículo, es un poco extensa y contiene un humor negro que puede resultar desagradable y, francamente, no se me ocurre ninguna razón por la cual pueda recomendarles que lean esto: sólo una mente enferma puede disfrutarlo. (Según él)
Es más filosófica que matemática es un asunto interesante no por las matemáticas (apenas hay) sino por todo lo que hay tras el libre albedrío y el determinismo. Por cierto, es una historia para pensar y pasar un buen rato, y no pretende revelar verdades místicas sobre el Universo ni ser una respuesta última a la paradoja de Newcomb.________________________________________
“Los cthulhucitos de Terdlanbomitnbeo eran fuente de gran admiración y envidia por parte de los otros alienígenas matemáticos. Desde luego, se trataba de una envidia sana, de la que inculcan las madres alienígenas a sus retoños cuando aún no saben operar en espacios de Hilbert: la envidia que desea ocupar el puesto del otro, hacer sopa con sus huesos y cenar con sus entrañas. Pero la inteligencia y el poder de Terdlanbomitnbeo eran muy grandes, de modo que sus preciados cthulhucitos (¡tan monos!), aunque codiciados, estaban fuera del alcance de todos menos él mismo.
Por lo tanto, la sorpresa y el terror de Bwoimc Liwennmla fueron mayúsculos cuando el secretario de su jefe le informó que, como recompensa a sus servicios prestados, recibiría unos cuantos cthulhucitos para uso propio, y le ordenó que fuera al despacho de Terdlanbomitnbeo. Liwennmla era un Lémur de Magallanes, una especie temerosa y huidiza de la Gran Nube de Magallanes, y la mano derecha de Terdlanbomitnbeo desde hacía unos cuantos años. Aunque poseía la legendaria cobardía de los Lémures de Magallanes, el pequeño Bwoimc había sido un fidelísimo e inteligente (para no ser un alienígena matemático, claro) colaborador del malévolo Terdlanbomitnbeo, y le había reportado pingües beneficios en innumerables ocasiones.
Aunque la inmisericordia de Terdlanbomitnbeo era legendaria, también lo era su generosidad: entrar en su despacho podía significar lo mismo una muerte lenta y dolorosa, con posterior inmersión en jugos gástricos, que una bonificación aparentemente desproporcionada. En la empresa de Terdlanbomitnbeo no había mediocres; o, mejor dicho, aún seguían ahí, pero en las lorzas trémulas y palpitantes del presidente de la compañía. Por eso el pobre Bwoimc temblaba como una hoja al abrir la puerta del despacho de su superior, sus enormes y redondos ojos muy abiertos y su pequeña lengua bífida olfateando el aire, en busca de algún aroma hormonal que le indicase el estado de ánimo de Terdlanbomitnbeo.
“Me… me…. ¿me llamaba, señor?”, preguntó Bwoimc con voz aflautada al abrir la puerta. La masa gelatinosa y supurante de su superior se movió, y Terdlanbomitnbeo levantó algunos de sus ojos del informe que estaba leyendo para mirar al pequeño Lémur, que tragó saliva, algo reconfortado: mucho sulfuro de hidrógeno en el aire, señal de que Terdlanbomitnbeo estaba relajado y había cenado ya.
“Sí, desde luego”, respondió el baboso ser con voz gorgoteante. “Hace ya tiempo que trabajas a mi cargo, Liwennmla. Y sigues vivo, algo realmente inusual. ¿Sabes cuántos empleados siguen vivos tras seis años en esta empresa?”
“El si… si…”, tartamudeó el Lémur, aterrorizado. “El siete coma dos por ciento, señor.”
“¡INCORRECTO!”, tronó Terdlanbomitnbeo como respuesta. “Irneh Eracniop ha sido… jubilado.” Los ojos del pequeño y tembloroso Bwomic se posaron sobre la mesa de su jefe: junto a los informes que leía había un plato, y en él, inconfundibles, los pequeños cuernos caprinos de Irneh Eracniop, responsable (ahora ex-responsable) de ventas del Sector Sirio. Terdlanbomitnbeo soltó una húmeda carcajada, que bañó al pequeño Lémur en baba ácida, aunque a Bwoimc no le importó demasiado: por una parte, estaba ya acostumbrado y, por otra, al menos no era él quien estaba en el plato. Su jefe eructó y un intenso aroma a fermentación inundó el despacho.
“Pocos son lo suficientemente eficaces para haber llegado tan lejos”, continuó Terdlanbomitnbeo, sonriendo al ver la reacción de Bwoimc, y más aún al ver al Lémur recular unos pasos ante su sonrisa llena de hileras de afilados dientes. “Tu fidelidad y tu eficacia son excepcionales, y merecen una recompensa igualmente excepcional. Supongo que sabes a dónde quiero ir a parar, Liwennmla: voy a darte unos cuantos cthulhucitos.”
Bwoimc parpadeó varias veces mientras su lengua sibilaba: no percibía nada de amoníaco, luego su superior no tenía intención inmediata de devorar a nadie. “Mu… mu… muchísimas gracias, excelso jefe”, respondió humildemente.
“Estos cthulhucitos no son como los míos, claro. Seguirán todas tus órdenes, construyendo a escala atómica e incluso subatómica cualquier cosa que desees… excepto una, por supuesto.”
“Por supuesto, su vileza”, contestó el Lémur prestamente.
“Sin embargo, ¿por qué hacer las cosas aburridas cuando pueden ser interesantes?”, croó con regocijo Terdlanbomitnbeo, haciendo temblar de nuevo a Bwoimc. “En esa esquina de la habitación puedes ver dos cajas. Una de ellas es transparente, la otra es opaca. En la transparente puedes ver mil cthulhucitos.” Bwoimc se volvió hacia donde indicaba Terdlanbomitnbeo y, efectivamente, vio las cajas. Dentro de la caja transparente, los mil cthulhucitos saltaban y jugaban sin preocupación alguna, adorables como siempre. ¡Mil cthulhucitos! Un regalo de reyes.
“¿Y… y en la otra caja?” preguntó el Lémur cautelosamente.
“Ah, aquí empieza lo interesante. O, más bien, empezó hace un mes”, se carcajeó el alienígena matemático, agitando sus tentáculos con malévola delectación. “Verás, Liwennmla: esa caja opaca tal vez está vacía… o tal vez contiene cien mil cthulhucitos.” Los ojos redondos y enormes de Bwoimc se abrieron aún más: cien mil cthulhucitos podrían construir, naturalmente, cien veces más rápido que mil. ¡Menudo tesoro!
“¿Qué eliges? Puedes elegir entre llevarte el contenido de ambas cajas, o sólo de la opaca, pero ten en cuenta una cosa”, continuó Terdlanbomitnbeo; algunos de sus ojos seguían mirando el informe que había estado leyendo antes, pero casi todos estaban fijos en las cajas y en Bwoimc. Su maligna mente disfrutaba de manera casi lasciva con los experimentos psicológicos, incluso si involucraban a un fiel colaborador. “Hace un mes, te hice esta misma pregunta, e hiciste tu elección.”
La cola prénsil de Bwoimc se agitó con sorpresa. “¿Hace un mes? Pe… pero… no recuerdo…”
“¡Bwahaha..haHAhaHAAHHAGGLBLREG!”, rió el enorme alienígena matemático, hasta atragantarse con su propia y profusa baba tóxica. “¡Naturalmente que no recuerdas nada! Después de que escogieras llevarte sólo la caja opaca, o las dos cajas, te inyecté una droga supresora de la memoria, de modo que cuando despertaste a la mañana siguiente no recordabas nuestra conversación.”
“Lo mismo hice al día siguiente”, continuó Terdlanbomitnbeo, y Bwoimc recordó que se había levantado con un intenso dolor de cabeza por las mañanas durante el último mes. “Y al otro, y al otro… hasta hoy. De modo que deja que te explique qué ha determinado lo que hay en la caja opaca: mi predicción. Si yo creo que vas a elegir llevarte las dos cajas, la caja opaca estará vacía, para castigar tu avaricia. Pero si pienso que vas a elegir sólo la caja opaca, entonces contendrá cien mil cthulhucitos, para premiar tu sobriedad.”
“Por eso hemos repetido esta rutina durante los últimos días: déjame que te diga, Liwennmla, que eres muy predecible. Creo que sé perfectamente lo que vas a elegir hoy, el día de la elección verdadera, y mi predicción ha determinado lo que he puesto… o no puesto… dentro de la caja.”
“De modo que puedes elegir: o bien te llevas la caja opaca, o te llevas las dos cajas. Por supuesto, no voy a cambiar lo que hay dentro ahora: incluso si no he acertado y haces lo que no me espero, todo ha sido determinado de antemano. ¿Cuál es tu elección?
La decisión de Bwoimc es complicada. Por un lado, el contenido de la caja opaca estaba determinado de antemano, de modo que si se llevaba ambas cajas, siempre obtendría un mayor beneficio que si sólo elegía la opaca. Bwoimc se hizo un pequeño esquema mental de las posibilidades:
Si la caja opaca estaba vacía, elegir sólo ésa significaría no llevarse absolutamente ningún cthulhucito. Por el contrario, llevarse las dos cajas significaría conseguir los mil cthulhucitos de la transparente. Si la caja opaca estaba llena, entonces llevarse sólo ésa significaría conseguir cien mil cthulhucitos, pero elegir las dos cajas significaría conseguir mil cthulhucitos más.
Pero no debía olvidar que el contenido de la caja opaca estaba determinado por lo que él mismo había elegido en las ocasiones anteriores, al planteársele el mismo dilema. Si había elegido la caja opaca, esta vez la caja contendría cien mil cthulhucitos, mientras que si anteriormente había elegido llevarse ambas cajas, la caja opaca estaría vacía.
Los ojos redondos y miedosos del Lémur se movían, huidizos, desde las cajas hasta el enorme y gelatinoso Terdlanbomitnbeo y otra vez hasta las cajas.
“¿Y bien?”, susurró con voz grave, acariciante y llena de espinas el presidente. “¿Cuál es tu elección, mamífero?”
“El… eli… elijo la caja opaca”, respondió el pequeño Lémur, quien, en realidad, pertenecía a una especie ovípara que no amamantaba a sus crías, pero comprendía que para su jefe todas las criaturas pequeñas y peludas eran iguales (con contadas excepciones, comida).
Terdlanbomitnbeo sonrió, revelando docenas de hileras de dientes afilados y rezumantes de babas. “Antes de revelarte el contenido de la caja, hay algo que quiero preguntarte: ¿por qué has hecho esa elección, cuando llevarte las dos cajas no hubiera cambiado el contenido de la caja opaca y te hubiera reportado un mayor beneficio?”
“Porque… porque llevo mucho tiempo trabajando con usted, su vileza”, respondió Bwoimc. “Es usted una criatura maquiavélica, manipuladora, malévola, sin el más mínimo escrúpulo ni decencia y con una obsesión mórbida por experimentar con las reacciones de las especies sentientes. Además, es usted un experimentador meticuloso.” Los tentáculos de Terdlanbomitnbeo serpentearon ante los halagos de su subordinado, que sabía bien cómo complacer a su jefe.
“Si hoy estamos repitiendo un experimento que hemos realizado los últimos treinta días para predecir mi comportamiento”, continuó la pequeña y peluda criatura, “las condiciones esenciales han de ser las mismas, o las pruebas no servirían de nada. Por ejemplo, si ayer usted me hubiera hecho la misma pregunta, pero me hubiera indicado que no se trataba aún de la prueba definitiva, mi elección se vería inevitablemente alterada por la diferencia en la información inicial: no sería un experimento válido para predecir lo que haría yo en condiciones diferentes.”
“Por lo tanto, debo deducir que ayer, y el día anterior, y el anterior… usted siempre me planteó el problema como si fuera la prueba final, para luego drogarme y hacer que lo olvidase. De modo que, ¿cómo sé que hoy es el último día? ¿Y si no es más que uno más, y mañana no recuerdo lo que ha sucedido hoy?” La cola del Lémur se revolvía nerviosa mientras Bwoimc hablaba. “Y, puesto que mi elección durante las pruebas determina el contenido final de las cajas, no sólo debo pensar en mi beneficio inmediato, sino las consecuencias sobre los días posteriores, si los hay. Si hoy es un día de prueba, indudablemente mi elección correcta es la de la caja opaca, de modo que en la pregunta final esa caja contenga cien mil cthulhucitos.”
“Desde luego, es muy posible que esté equivocado y que hoy sea realmente la prueba final, algo que –salvo que haya usted mentido en la longitud de las pruebas– sucederá un 3,3% de las veces: pero si todos los días anteriores he razonado como hoy, y sospecho que sí, porque mis conclusiones lógicas deberían ser las mismas dado lo cauteloso que soy e idénticas condiciones iniciales, entonces usted debe necesariamente haber predicho que yo elegiría sólo la caja opaca una vez más, y por lo tanto la caja opaca debe contener cien mil cthulhucitos”.
Terdlanbomitnbeo se tornó de un color purpúreo y Bwoimc percibió, aliviado, un olor a arsénico que indicaba que oleadas de placer intelectual recorrían el retorcido cerebro de su jefe. La malévola criatura extendió un largo, viscoso y húmedo tentáculo y abrió la caja opaca. Dentro de ella, en efecto, había cien mil cthulhucitos, adorables como siempre, que miraban a los dos ocupantes macroscópicos de la habitación con curiosidad.
“Llevo oyendo esas mismas palabras, o una variación menor de ellas, cada noche desde hace un mes”, anunció Terdlanbomitnbeo con voz gorgoteante mientras se lavaba un ojo con la lengua, “y no me cabe duda de que no me equivoqué al contratarte, ni tampoco al resistir la tentación de cenar contigo durante estos años.” Bwoimc tragó saliva: en la empresa de Terdlanbomitnbeo, “cenar contigo” no significaba precisamente “cenar en tu compañía”. “Para ser un mamífero, tu razonamiento lógico es admirable. Puedes coger tu recompensa”. Y Bwoimc recibió sus cien mil cthulhucitos.
“Hoy, por cierto” añadió la voz maliciosa de Terdlanbomitnbeo, casi con lástima, si eso fuera posible en un Alienígena Matemático, “no es ese 3,3% final”, y Bwoimc sintió el pinchazo leve de una aguja hipodérmica. “Quedan aún tres días, pero estoy seguro en un 96,3% de que finalmente elegirás la caja opaca.”
Y, efectivamente, Terdlanbomitnbeo no se equivocó en su predicción final, y Bwoimc recibió una recompensa inaudita de cien mil cthulhucitos. Sin embargo, en otra cosa Terdlanbomitnbeo sí se equivocaba: utilizando sus recién adquiridos cthulhucitos, su agudo ingenio y su ilimitado terror a acabar algún día, por azares de la causalidad, en el gaznate de su jefe, Bwoimc Liwennmla derribaría en poco tiempo el imperio financiero de Terdlanbomitnbeo y acabaría con él. Pero eso es otra historia, y tendrá que ser contada en otra ocasión.
“…Un cosmólogo que cree en múltiples mundos, concluiría que la acción del oráculo da como resultado dos flujos temporales paralelos: uno en el que ha puesto algo en la caja u otro donde la ha dejado vacía. La teoría de los mundos paralelos lleva generalmente a la conclusión de que tanto el libre albedrío como la causalidad son ilusiones creadas por la correspondencia entre la consciencia y una memoria específica del flujo temporal…” (Wiki)
Espero que la histora los haya hecho pasar un buen rato y, además, que hayan utilizado las células grises de la mejor forma que se pueden usar: sin un fin más allá del placer de usarlas. Y repito lo que dije al principio: si la han disfrutado, tienen una mente enferma. Y, si no lo han hecho, ¿por qué no me has hecho caso? Recuerda que mi primer consejo fue que no lo leyeras. Sin embargo, debo reconocer que había predicho que sí lo harías, ¡y aquí estás!
Amigo Vancho, te pido de corazón que intentes asumir compromisos basados en posibilidades que no redunden en desordenes en tu salud. Piensa primero en ti. Mi saludo de ligmanke para ti.
9 de Mayo de 2009 a las 3:30 am
Oh! diantres, tengo una mente enferma jajajajajajajajajaa… pero bueno, la disfruté… lo que no me gustó fue la descripción del tal Terdlanbomitnbeo (tuve que hacer copy-paste jajaja) y la lengua del lémur, pero de resto, es bastante entretenida, como toda ciencia ficción, incluso, me emocionó imaginarme cómo serían los cthulhucitos, montritos re lindos jajajaja… el que escribió eso está frito, pero está bueno jeje
Besossssss ♥
9 de Mayo de 2009 a las 9:35 pm
Celeste de nuestro corazón que por el solo hecho de existir y de que hayamos coincidido resonando como diapasón de afinador, ya eres amada, preguntas
” Pero aún así… sigo preguntando: ¿cómo piensan que puede interpretarse esa innumerable cantidad de hechos donde las explicaciones racionales y científicas no entran?…”
Si tu supieras las miles de preguntas que se hicieron estos humanos que somos hace miles o centenares de años. La racionalidad y la ciencia están en desarrollo permanente.
Sin aburrirte con historias medio científicas, te pongo como ejemplo esta historia real: En aquel tiempo hubo un momento en que la humanidad discutía si la luz era onda o corpúsculo, dos cosas que para ese entonces podían considerarse opuestas. Si era onda no tenía masa y se explicaba la difracción. Si era corpúsculo tenía masa y podría ser interferida por los objetos y producir sombra. Y ambas cosas ocurrían, ambas cosas eran y son ciertas. Pero lo hombres estaban enfrascados en sus ideas, cada bando con su cartapacio lleno de excelentes y contundentes pruebas. Salió un buen señor Broglie a decir que la luz era ambas cosas, lo cual significaba que la contradicción estaba en nuestra ignorancia, en nuestra confusión mental cuando entrevemos algo pero carecemos de los conocimientos para entenderlo. Después, como bien sabrás, esta confusión que enfrentaba, aparentemente, las propiedades de partículas y de ondas fue resuelta por la teoría cuántica con el Señor Plank a la cabeza y al final podríamos llegar a la incertidumbre de Heisemberg y a la relatividad de Einsten.
Es eso mi celeste aparición, vamos poco a poco tratando de entender realidades con el bagaje de conocimientos que tenemos, que siempre es anticuado, siempre hay algo que no se puede explicar del todo.
No es que “los fenómenos” no existan, es que no tenemos el basamento científico para explicarlos y nos vemos obligados a interpretarlos desde la perspectivas de sus efectos, con las evidentes contradicciones que surgen ante efectos de por si contradictorios. ¡Oh amada luz!, das sombra, te difractas: dos efectos opuestos de una misma cosa.
Por eso coincido con nuestro querido VANCHO cuando afirma: “El tema es que existen personas que en su perfecto derecho -y además formación cultural- sólo entienden el lenguaje racional y científico para otorgar la famosa patente de la verdad. Pienso que eso no es malo en sí; pone a la mente en exigencias de estudio y disciplina encomiables. Estando yo de acuerdo con ellos, en sus argumentaciones; discrepo con ellos en sus no argumentaciones. Es decir en aquello que no teniendo aún (o nunca) explicación racional y científica, no tiene tampoco la pregunta desde el ámbito de nuestro buen científico. Por lo tanto tampoco tendrá el esfuerzo… ni la capacidad” Discrepo solamente en ese “nunca” entre paréntesis. Es cosa de tener paciencia. Antes del fin del mundo (o quizás en eso consistirá el fin del mundo), todo será sustentado y entendido.
Mientras tanto, “los fenómenos” siguen ocurriendo. Te imaginas cómo habrán interpretado los antiguos al magnetismo. Era mágico. Y si hoy resucitáramos al gran Leonardo y abriéramos la puerta del garaje con el control remoto ¿qué crees tú que pensaría? Y sin embargo, hoy es tan fácil de explicar…hasta un niño.
Por eso no me ocupo de entender lo que no se entiende. Simplemente acepto que hay cosas que trascienden los conocimientos humanos. . Hay que vivir con lo que hay. Y de paso, parte de lo que hay es lo que hemos logrado hacer todos nosotros con nuestras conversas remotas pasando de tema en tema, como si de verdad estuviéramos en el salón de la casa tomándonos unos tragos. Un abrazo fraterno y agradecido a todos.
10 de Mayo de 2009 a las 9:38 pm
De, pronto somos estas cositas chiquititas que construyen lãs moléculas de un átomo, aun mas, la misma tierra es parte de esa molécula que forma parte de la infinidad de átomos y estructuras que conforman lãs llamadas branas, em lãs cuales estan imersas desde lãs galáxias mas grandes hasta los cuerpos intinerantes y miembros de cualquier sistema planetário, hasta que uma de estas branas colisiona con otra superior o inferios y “bang” se crea otro hoyo negro, no obstante, una sonda creada de lãs sustâncias yacientes tambien en el espacio, pero lo suficientemente ordenados, dan fé de que existio água en Marte, si amigos, teneis razon al desear vivir la vida con lo que veis y obteneis sin mucha alaraca, pero, que pasaria si no existieran, Yoichiro Nambu, o haya existido um Einstein, muy fasil, no supieramos que existen quarks, y menos hedrones o leptones, tampoco supieramos que MxA² =E, y asi sucesivamente, mis queridos blogers, lo lindo de la civilización es: que les da oportunidad, a quienes asi lo desean de disfrutar de la naturaleza, que algunos virtuosos han transformado.
Os ama
Joise
12 de Mayo de 2009 a las 6:34 pm
Mi post es un poco extenso, pero es que considero que vale la pena. Pensé en hacer de este tema mi nueva entrada, pero al estar hablando celeste de ello, pues lo consideré poco apropiado.
Estando en la universidad, en la cátedra de Psicología, estudiamos a Carl Jung, autor de la Teoría sobre El Principio sobre la Sicronicidad. Su teoría acota: “las sincronicidades son concordancias significativas acausales”, es decir: “la coincidencia de dos o más acontecimientos, no relacionados entre sí causalmente, cuyo contenido significativo es idéntico o semejante…”. Jung argumentaba que sucesos que acaecen sincronizados (al mismo tiempo) no forzosamente tienen que estar relacionados causalmente, pero, puede existir una reveladora conexión entre ellos, y es a la que llama “sincronicidad”.
Jung coincide con Pauli, -físico cuántico- en que “existe en la naturaleza un principio de vinculación no causal que se manifiesta a través de las coincidencias significativas”, una estrecha relación entre acontecimientos que vivimos, internos y externos, y que esta relación no es explicada por el principio de causa y efecto, aún cuando tiene sentido para el que la observa. El azar y la casualidad no saltan aquí, hay una simultaneidad de estados psíquicos que se relacionan, en expresiones de la vida real, de forma espontánea, sincrónica y reiterativa.
Según Stanislav Groff, -Psiquiatra Checo, uno de los fundadores en el campo de la Psicología Transpersonal, y de los que propone el uso de los Estados Alterados de Conciencia en la sanación psíquica- este fenómeno tiene lugar en “crisis de emergencia espiritual”, en la que un suceso externo -fenomenológico- ocurre en el momento preciso y de una manera altamente significativa para un sujeto concreto que precisaba de una respuesta implícita en la conexión sincrónica. Esta relación significativa es subjetiva, pero la conexión entre ambos procesos es tal, que no puede reducirse a la mera casualidad.
En su libro Jung cita uno de sus casos más prototipos, el cual me dejó maravillada:
“Una joven paciente soñó, en un momento decisivo de su tratamiento, que le regalaban un escarabajo de oro. Mientras ella me contaba el sueño yo estaba sentado de espaldas a la ventana cerrada. De repente, oí detrás de mí un ruido como si algo golpeara suavemente la ventana. Me di media vuelta y vi fuera un insecto volador que chocaba contra la ventana. Abrí la ventana y lo cacé al vuelo. Era la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pueda darse en nuestras latitudes, a saber, un escarabeido (crisomélido), la Cetonia aurata, la «cetonia común», que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento. Tengo que decir que no me había ocurrido nada semejante ni antes ni después de aquello, y que el sueño de aquella paciente sigue siendo un caso único en mi experiencia.”
Por qué llama tanto mi atención este caso, pues porque a mi me sucedió algo muy semejante.
A las dos semanas de morir mi papá, con quien me unió la más hermosa relación, yo regreso a mi casa en un Expreso. En éstos suelen poner películas para el camino, y la película de ese día, es justamente la que Celeste acota más arriba “Dragonfly”, la historia de una doctora que se va al Amazonas a trabajar, mientras su esposo –también médico- se queda, y a quien ella le pide que cuide mucho a sus pacientes –niños con cáncer-. Ella se encontraba en embarazo para el momento de su partida, pero pierde la vida en un accidente del autobús donde viajaba a la aldea, y por ello trata de comunicarse con su esposo a través de dibujos de libélulas –dragonflys- hechos por sus pacienticos. Incluso una enorme libélula se asoma por la ventana de su cocina y en un pisa papeles, lo que hace que el médico vaya hasta el sitio y encuentre a la bebé viva. Al terminar de ver la película –faltaba casi 20 minutos para llegar al terminal, me vine en llanto –lo escribo y se me eriza el cuerpo y las lágrimas se me agolpan en la garganta- y en mi llanto lo único que pedía era: papi por favor, aparécete, como sea, en una libélula, dime que estás aún conmigo, dime que me seguirás queriendo por siempre y… bueno, una serie de cosas más… a los minutos, una libélula azul se apostó en mi ventana y viajó conmigo el resto del camino. Yo seguía llorando, pasitico por vergüenza, pero sin dejar de ver la libélula con asombro, y miles de preguntas se agolparon en mi cabeza, de pronto me calmaba y me sonreía, pero aún estaba incrédula. Me bajé, busqué mi maleta, me monté en el taxi y me recosté de la ventana del carro, iba devastada por mi pérdida, cuando de pronto el conductor del taxi me dice: qué extraño, una libélula azul está pegada en el vidrio de atrás desde que salimos del terminal… mi corazón latió como nunca, era como que comenzaba a creer en la posibilidad de que mi papá estaba conmigo. Me bajé en casa y al pagar, la libélula voló. A los días, estaba sentada en el mesón de la cocina y sonó “Gotas de lluvia caen sobre mi cabeza” una de las canciones favoritas de mi papá, lo que me hizo estallar en llanto, cuando de pronto mi hija menor, a quien le había contado el suceso me dijo: mami, levanta la cara y mira quien vuela por la casa… la libélula azul. Incluso durante la primera navidad sin mi papá –época que le llenaba de alegría y en la que nuestros abrazos eran más ciertos- me obligaron a salir a un Centro Comercial, no quería porque los sitios adornados de navidad eran algo sublime para mi papi, y al entrar y ver la decoración no aguante las lágrimas; como me mata el helado de mantecado, las niñas me llevaron a comer uno, y de pronto, la libélula azul, que nos acompañó todo el trayecto, dentro del centro comercial… así, me sucedió muchas otras veces, cada vez que lloraba. Un día, le prometí a mi papá que no lloraría más por él, que celebraría su vida y la suerte de compartirla, pero que no dejara de aparecer en momentos importantes, y así ha sido.
Mañana, es 13 de Mayo, se cumplen 5 años de su muerte, mañana, muy seguramente habrá una libélula azul en algún momento de mi día.
Los quiero mucho, y espero no haberlos fastidiado con mi experiencia.
Mis besos alados…
Jud, libélula. ♥
13 de Mayo de 2009 a las 11:50 am
Jud, Libélula: Seca esas lágrimas y sonríe. Esas libélulas volarán mucho mejor y más libres, si en la distancia tan corta te ven sonreir. No tengo yo esa experiencia tuya ¡tan rica!, pero desde hoy veré en cada libélula… una libélula espeial.
Te abrazo con cariño. Tu sabes. VANCHO
13 de Mayo de 2009 a las 3:34 pm
¡Ah… queridos amigos! Entre Osvaldo con el cuento sobre Bwoimc Liwennmla y los cthulhucitos, y Jud con su preciosa historia personal, me han hecho pasar de las lágrimas de risa a las de emoción.
Gracias por sus maravillosas intervenciones.
Cada comentario es extraordinariamente rico, ayuda a construir nuevas conciencias. Hoy supe que hacemos algo positivo, aunque no nos parezca mucho. Recibí la llamada de un amigo que hace bastante tiempo no veía, quien me dijo que leía regularmente el blog y que le encantaba. Alabó de manera extensa la riqueza personal de cada uno de ustedes, su mente abierta a nuevas ideas, sus análisis y reflexiones… ¡y hasta llegó a decir que le hemos ayudado a cambiar puntos de vista y enfocar mejor algunos temas!
Estas pequeñas satisfacciones, el saber que nuestro diálogo es útil aunque sea a una persona, hace que valgan la pena los ratos sin domir para postear…
¡Abrazos!
14 de Mayo de 2009 a las 1:54 pm
Celeste:
Bueno parece que estamos nomás en el ámbito de la sincronicidad, en el lapso de 2 días visité 3 blogs amigos, en los que el tema fue esto que vos planteas sobre lo valioso de la existencia de estos, blogs o espacios, o como sea que los llamemos y que para mucha gente es algo extraño y también ridículo porque no se explican de qué se trata. Vos sabés, porque ya lo hablamos, que tuve mis dudas y hasta pensé en cerrar todo y a otra cosa. Pero qué hice?, sólo cambié un poco el enfoque en un nuevo blog y seguí adelante, de lo cual no me arrepiento, me ayuda a interactuar conmigo misma y con otras personas con las que compartimos inquietudes, por lo general hablamos de lo mismo pero lo hacemos desde diferentes lugares y eso está bueno, nos mantiene abiertos, alertas y receptivos.
La web brinda la posibilidad de conectarse y compartir con gente con la que jamás tendríamos oportunidad ni siquiera de saber de su existencia, mucho menos de su manera de pensar o ver la vida. Así que adelante con tus ocurrencias que son y serán bienvenidas.
Un abrazo.
Delia.