Como la caña hueca

La expresión que elegí para titular esta entrada, proviene de la analogía que se hace en muchas culturas orientales entre el practicante de un camino espiritual y la caña que, al encontrarse ahuecada, permite que las ráfagas de brisa la atraviesen, dejando escapar un dulce sonido. Dicen que así se creó la flauta.

Pero más allá de las implicancias musicales, la analogía tiene que ver con el hecho de que quien se encuentra inmerso en un camino de realización espiritual, al igual que la caña permite el paso de la brisa, se convierte en una vía o canal a través del cual se manifiestan las cualidades divinas, tales como la compasión, el amor incondicional, la serenidad, etc. De la misma manera, se pone de manifiesto una cierta capacidad para realizar actos poco convencionales o “inexplicables” para las ciencias tradicionales, los cuales no son buscados ni desarrollados ex profeso por el practicante, ya que constituyen una especie de “bonus” que actúa más bien como distractor del verdadero objetivo que como beneficio.

Cuando el practicante toma con seriedad su compromiso en la vida espiritual, se comprende a sí mismo ya no como el actor que puede realizar ciertos eventos, sino como el instrumento a través del cual se ponen de manifiesto otras potencialidades que no son suyas ni exclusivas, pues también se encuentran en todo lo que le rodea.

Bajo este enfoque, es fácil de comprender a qué nos referimos cuando abordamos la idea del practicante de Reiki como “canal” de esa Energía Vital Universal de la que hablábamos en la entrada anterior.

También se desprende con total claridad que el praticante de Reiki establece un compromiso para con el linaje al que pertenece, ya que deberá cumplir con ciertos requisitos de conducta y con una práctica personal periódica para poder considerarse a sí mismo digno de brindar esta terapéutica.

En resumen, ser practicante de Reiki implica estar inmerso en un camino espiritual, sea el que hayamos elegido, pues sin la firme convicción de la necesidad de trascender a la materia no existe ninguna posibilidad de ejercer alguna influencia sobre ella.

La Iniciación

A pesar de que el nombre de la ceremonia en la que el practicante recibe su Instrucción de Primer Nivel, resulta poco agradable a nuestros oídos, pues culturalmente la asociamos a ritos oscuros y extraños, no es una denominación vacua pues implica que se está en el primer peldaño de una formación que lleva mucho tiempo, que nunca cesa de perfeccionarse y que tiene niveles de complejidad cada vez mayor.

Así, la formación del practicante se realiza en tres niveles, que le habilitan paulatinamente para brindar Reiki en forma directa y personal, a distancia y de manera grupal y, por último, para enseñar a otros o Maestría. Luego de lograda la Maestría, el practicante continúa su formación con otros maestros, compartiendo experiencias y desarrollando nuevas técnicas. Reiki es una disciplina en constante crecimiento y perfeccionamiento, que parte de una formación tradicional, estable y sólida.

El aspirante pasa por su Instrucción de Primer Nivel en grupos reducidos, de no más de seis u ocho personas, donde se le enseña la técnica básica: cómo colocar las manos, en qué puntos y siguiendo una determinada secuencia.

Esta técnica es necesaria, pues no todas las personas que se acercan a realizar los cursos tienen desarrollada su percepción intuitiva, sino que, más bien, ésta se desarrolla con el paso del tiempo y la experiencia. De esta manera, un practicante recién iniciado tiene los elementos necesarios para comenzar a brindar Reiki a sus familiares y amigos, y para aplicarlo sobre sí mismo.

Junto con la técnica básica, el aspirante recibe instrucción respecto de cuál es la conducta apropiada de un practicante de Reiki, a través de los Cinco Principios establecidos por Usui sensei, los cuales son:

- Sólo por hoy no estés enojado.
- Sólo por hoy no te preocupes.
- Gana tu pan honradamente.
- Siente gratitud por todo lo vivo.
- Honra a tus padres y ancianos, a tus maestros y alumnos.

Estas reglas de oro, simples y profundas, tienen como objetivo que el practicante no olvide su transitoriedad y desarrolle humildad, pues sin ella no es posible brindar Energía Universal.

Las bases médicas

Como les resultará lógico, al igual que en otros aspectos, las prácticas médicas de Japón derivaron de las que se aplicaban en Asia continental, especialmente en China, pues el archipiélago fue visitado de manera asidua a lo largo de los siglos. Por lo tanto, Reiki se aplica sobre los seres humanos siguiendo el concepto de la medicina china o india de un cuerpo energético, que circula de manera determinable por meridianos o canales, los cuales son catorce principales, más siete centros ubicados a lo largo del eje corporal, conocidos por su denominación sánscrita como chakras.

Cada patología tiene una manifestación energética particular, percibible por el practicante de Reiki, quien debe conocer causas y efectos para poder tratar adecuadamente. De esta manera, el estímulo adecuado sobre los puntos apropiados, contribuirá a armonizar el cuerpo energético, despertando un “eco” en el cuerpo físico y contribuyendo a la optimización del estado de salud del individuo.

Las patologías de origen emocional son igualmente tratables, con una respuesta tal vez más lenta pero indiscutiblemente eficaz.

Resumiendo

Con todo lo expuesto hoy, nos resulta fácil coincidir que no es sencillo dedicarse con seriedad a este tema… las terapias complementarias no son “terapias menores” justamente. Requieren estudio y mucho cuidado en el momento de evaluar la posibilidad de ayudar a la persona necesitada.

Por algo son tan discutidas. Tal vez también por culpa de quienes las explotan irresponsablemente.

¿Ustedes irían a darse Reiki, Acupuntura o Masaje Tailandés en una casa que ofrece servicios de estética, como para quitar los “rollitos” por ejemplo? Bueno, de eso estoy hablando: poner todo en la misma bolsa no ha ayudado mucho a que se tomen con seriedad.

Espero todas sus preguntas. Hasta la próxima semana y ¡abrazos con el corazón!

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Comentarios

16 respuestas a “Como la caña hueca”
  1. Iván Salazar Urrutia dice:

    María Celeste: No tengo por ahora preguntas; te escribo para menear el rabo y decirte que estoy aquí, que te leo disciplinadamente.
    Esta última entrega me parece la mejor: Me hubiera gustado que desarrollaras un poco más (un poco más) el tema de la iniciación. Pero respeto si sólo quieres mencionar lo que ya mencionaste. Por eso no es pregunta.
    Un abrazo de amor disciplinado. VANCHO

  2. María del Socorro Nievas dice:

    Hola Celeste, como estás?
    Súperinteresante tu entrada. Te pregunto ¿Cuán importante es, para vos, estar consustanciado con la práctica, confiar en ella, en cierto modo tener fe, para acceder a sus efectos? Te lo pregunto porque presencié una “aplicación” (no sé cómo se dice) ante una cefalea sin que el “dolorido” lo supiera.
    Un beso
    Soco

  3. María Celeste Cécere dice:

    Mi querido Vancho… gracias por “menear el rabo”, es muy placentero saber que sigues ahí, intentando leer estas cosas raras sobre las que escribo, jajaja. Respecto a tu interés sobre la Iniciación, no puedo satisfacerlo más allá de lo que lo hice en la entrada. Ocurre que ciertas implicancias más profundas forman parte de lo que el Maestro sabe y hace en ese caso, y como yo no soy Master no las conozco. Tampoco puedo explayarme más sobre lo que si sé, porque el Maestro pide reserva respecto a los acontecimientos de la ceremonia. Cumplo, por lo tanto, con la solicitud expresa de quien me iniciara y que también forma parte del respeto hacia mi linaje. Pero te prometo que en la próxima entrada les contaré algunas cosas que les resultarán muy interesantes y que puedo relatar, pues devienen de mi experiencia personal, ¿si? Un beso.
    Soco… respecto de tu pregunta, creo que la persona que se inicia en la práctica de Reiki debe estar consustanciado con el principio de que somos algo más que la materia visible y que una mente inquisitiva. Eso es básico. A partir de allí, es posible cualquier resultado, siempre y cuando éste corresponda al campo del dharma. Y bueno… habría que aclarar qué es dharma: la Ley Universal, el Orden Cósmico, la Voluntad Divina… ¿me vas captando?
    La persona que “recibe” (por llamarlo de alguna manera) puede creer o no, estar presente o ausente e, inclusive, ni siquiera saber que está siendo beneficiada con una armonización de Reiki. De cualquier manera, los beneficios se percibirán. En el caso que citas, la persona puede haber estado sufriendo esa cefalea por acción de varios factores: estrés, angustia, cansancio, etc. Vos sos la médica y sabés mejor que yo que el origen de las mismas suele ser un estado emocional que “dispara” los factores físicos. Bueno… armonizando su energía emocional, la cefalea sencillamente se va.
    Ahora, cuando hablamos de casos más complejos (enfermedades terminales o de evolución lenta), si la persona que está afectada se predispone positivamente para comprender cómo actúa el Reiki y en qué puede ayudarlo, el mejoramiento de la calidad de vida es sustancialmente más rápido que si es escéptica.
    Espero haber podido explicarte con claridad lo que me preguntaste. Un beso para vos.

  4. Júdith Mora V dice:

    Dulce amiga
    me encanta este tema… y es que se me hace tan necesaria la armonía interior. Usualmente poseo armonía interior, sólo que hay tiempos en los que se hace muy cuesta arriba, y bueno… me espero uno o dos días y retomo.

    Me llama mucho la atención esto del Reiki, y te pregunto en consecuencia: Tiene un tiempo determinado o aproximado el aparendizaje de esta técnica? (si le llamo mal por favor corrígeme)

    Gracias por ilustrarme…
    Un beso. ♥

  5. María Celeste Cécere dice:

    Querida Jud: Si bien existen ciertos tiempos determinados para algunos aspectos del aprendizaje, la técnica es tan flexible que permite que la persona sea quien determina el ritmo, por llamarlo de alguna manera. Así, una persona que tiene, natualmente, mayor facilidad para este tipo de terapias, aprenderá más fácil… como en todo.
    Básicamente, el curso inicial de Primer Nivel dura tres días de nueve horas cada uno. Luego pasas por un periodo de treinta días, en el cual no puedes brindar Reiki aún a otras personas y tienes que reforzar el proceso iniciado con prácticas personales. A partir de allí, puedes hacerlo, pero el proceso interno se conidera que no está consolidado hasta que no ha trascurrido aproximadamente un año desde tu iniciación. De esta manera, los Maestros no recomiendan realizar tu Segundo Nivel hasta que no haya trascurrido por lo menos seis meses.
    Pero, como todo, es relativo… y un Maestro puede considerarte apto antes de ese plazo, si ve que reúnes condiciones particularmente especiales.
    La Maestría pasa más por una decisión interna de uno, por sentirse que se está en el momento adecuado para hacerlo… y para eso no hay tiempos.
    Me olvidaba: cada Nivel se obtiene en cursos intensivos, como el del Primer Nivel, y suelen tener un costo monetario cada vez más alto cuanto mayor sea el Nivel a cursar.
    Espero haber respondido a tus dudas. Un beso especial pa’tú (parafraseándote), jajaja.

  6. Júdith Mora V dice:

    Jajaja… qué bella.

    A ver, otra preguntita… ¿se necesita una preparación especial para esto? me refiero no a la interna, que ya lo explicaste, sino a poseer algún estudio o aplicación especial o específica del yoga, por ejemplo…

    Más besos, pa’ tu :)

  7. María Celeste Cécere dice:

    Dulce Jud… la respuesta es: ninguna. Una de las mejores terapeutas de Reiki que conocí es ama de casa, sin haber terminado sus estudios secundarios. Todo lo que necesitó (anatomía y demás) lo estudió a medida que se fue formando como terapeuta.
    Hay personas que tienen dones, por decirlo así, y la intuición terapéutica es uno. Uno de mis tantos amigos médicos, más el pediatra de mis hijos, coinciden en que yo la tengo. Perdón por la falta de modestia, pero viene al caso.
    Siempre me resultó natural el diagnóstico, y lo hago sin dificultad alguna. Incluyendo patologías emocionales o sicológicas, lo cual vino conmigo y fue una de las cosas que me determinó a dedicarme a las terapias complementarias.
    ¿Por qué esos dones no pueden estar en alguien que no tenga una formación pre-determinada? O si no sientes tenerlos… el hecho de querer ayudar a los demás, de brindarles lo mejor de ti para que se sientan mejor y puedan superar un mal momento… ¿no es suficiente motivación? YO creo que sí.
    Más besos.

  8. delia civalero dice:

    Me gustó la analogía con la caña hueca, dejar pasar la energía libremente por uno y así transmitirla a otros debe ser algo maravilloso. Más voy ajustando mi apreciación de estas técnicas más me convenzo que tiene que haber un don y no lo veo en mí, no para esto. Sigo con atención tus entradas, gracias por todo lo que nos acercas.
    Un beso.
    Delia.

  9. Júdith Mora V dice:

    Gracias preciosa… es que nunca lo supe determinar, y siempre me llamó la atención… ahora buscaré dónde enseñan Reikey… te avisaré en lo que lo halle por aquí :)

    Un besotón pa’ tu.
    Jud.- ♥

  10. Joise Morillo dice:

    Siempre optimista encuentro en vuestros días una distancia larga entre lo vano, y lo eterno.
    una luz que tierna y henchida, teje sus sedas en la faz del cielo si, ¡os digo!: “no todo lo que brilla es oro”, pero, la virtud nunca se apaga, aun cuando miles de hojas caigan por las trillas del tiempo.
    siempre que las auras tengan un hermoso encuentro.
    lo bello y terso nunca encuentran desprecio.
    mas, si queréis amar, siempre habrá un momento
    por ello aunque queráis o no, siempre habrá momentos, donde los hilos del alma conseguirán sabor, y, por ende un obsequio
    y más aun, cuando sintáis dolor; por haber amado tanto tendréis consuelo, si las cosas que anheláis se convierten en sueños; nunca tendréis defraudes, ni detrimentos, porque amasteis, sentisteis, dijisteis: “os quiero” calmasteis tus ansias por un mejor sendero.

    Dedicándoos a aprender a vivir vuestros mas sublimes razones
    “alma y cuerpo”

    Respirad, Observad y oíd, sentid el halo de vida, Oxigeno en vuestro cerebro igualmente sabiduria en vuestra mente, aunada a esa belleza, la estructura del cuerpo, no por su figura que -deberia ser armoniosa- sino por la perfección de su función y lo estético de su configuración tanto externa como interna.
    Ya lo hemos dicho mens sana in corpore sano, para lograrlo debéis prestarle la mas esmerada atención a vosotros mismos. “Conoceos a vosotros mismos” (fides et ratio-concilio vaticano segundo), una sentencia que os exhorta a dedicaros más a ser lo que sois sabiendo vuestros alcances y limitaciones y a la vez a conoceros en la más profunda acepción como ser, como hombre, que vive en libertad y permite con ello la libertad de otros.

    ¡Os ama!

    Joise

  11. Osvaldo Bonini dice:

    Puedo comprender en resumen que Reiki es una técnica de sanación basada en la concentración y traslado de energía vital desde un emisor o maestro, hacia un receptor o paciente. ¿Voy bien?
    Bueno, nacen algunos interrogantes que no me cierran desde el momento que se me fue practicado. Antes quisiera definir mi punto de vista de partida en lo que respecta a la definición de ‘energía vital universal’, lo que me gusta resumir como ‘fe’.
    ¿Cómo se traslada esa energía?
    Para emitir esa energía ¿tiene que salir de alguien sano espiritualmente y físicamente, sicológicamente estable, armonizado, o solo es necesario cumplir con esas cinco reglas?
    ¿Qué importancia posee el medio por el que se traslada?
    ¿Cómo se concentra esa energía? ¿Es lo mismo dar Reiki al aire libre que dentro de un cuarto ambientado? ¿Desde que lugar del su cuerpo, el maestro emite la energía?
    ¿El ambiente de la sesión tiene alguna importancia?
    ¿El receptor tiene que creer en la técnica para que dé resultado? ¿Necesita algún tipo de transe previo?
    ¿Qué tiene que ver la música en todo el proceso?
    ¿Conoces las técnicas de rezo de la Iglesia Evangélica Pentecostal? ¿Se puede comparar?
    ¡Hay, que son muchas preguntas! Bueno si no las contestas, no importa, pretendo saciar mi curiosidad y dar razón a algunas cositas mías, nunca mutar a un certamen de preguntas y respuestas. ja ja.
    Ah, volviendo al principio. ¿Reiki se trata en definitiva de armonizar las energías interiores cuando se encuentran desequilibradas?
    En realidad tengo un gran vacío. Espero me puedas ayudar.
    Un besote

  12. María Celeste Cécere dice:

    ¡Ups! Osvaldo: cuántos interrogantes. Bueno, voy a tratar de satisfacer tu curiosidad, sana e intensa, con lo que está a mi alcance.
    Por una parte, te diré que Energía Vital Universal no es “fe”. Ella existe más allá de que creas en su existencia o no. Es lo que Es. Sustenta la vida tal como la vemos y trasciende a los aspectos que no conocemos aún y a los que nunca podremos comprender, salvo que nos hiciéramos Uno.
    Es por ello que no podemos hablar de un “emisor” que la imparte. Quien brinda Reiki es, cual la analogía que cité, como un vehículo a través de la cual se manifiesta. Y así debe comprenderlo, pues en el mismo instante en que crea que es el actor, que piense que es quien produce el cambio, no hará más que fortalecer su Ego y perder el enfoque… a la par que perderá la capacidad de transmitir Reiki. A partir de esa falsa creencia, cuando intente dar Reiki, lo único que conseguirá será desvitalizarse a sí mismo, quitando energía de su propio cuerpo, agotándose.
    Por lógica consecuencia, no podrá brindar Reiki quien no esté armonizado, aunque su desarrollo sea incipiente y no se haya consolidado aún en sus prácticas espirituales, debe ser una persona segura de que, tal como citara en la entrada, “sin la firme convicción de la necesidad de trascender a la materia no existe ninguna posibilidad de ejercer alguna influencia sobre ella”.
    Existe, por lo tanto, toda una serie de prácticas que hay que realizar, no sólo seguir las cinco reglas morales. Aunque si lo miramos bien, las cinco reglas constituyen todo un desafío de vida, porque son fáciles de aprender y repetir, pero muy difíciles de cumplimentar a la perfección en todo momento de nuestra existencia.
    Así, me parece que quien da Reiki debe tener la conciencia de lo que hace y nunca olvidar lo que el Maestro susurra al oído en el momento de iniciarte. Esto es un gran regalo, algo que se nos da para darlo, a su vez, a los más necesitados. Es como el agua de un arroyo que cuando se embalsa y no corre, se corrompe.
    Respecto de la ambientación (lugar, fragancias, media luz, música, etc.) son variables… y sólo son eso: ambientación. Lo que el terapeuta busca es que el paciente se sienta cómodo y le resulte más fácil relajarse, pues es bien sabido que una actitud relajada es más efectiva para lograr un resultado. Yo ambiento las sesiones de masoterapia y digitopuntura de igual manera, y mis pacientes logran despojarse de todo lo “externo” en el momento de ser tratados. Esto redunda en un importante beneficio para ellos: se distienden, se predisponen a mejorar y hacen importantes catarsis que llegan, algunas veces, al llanto como alivio de las tensiones.
    En relación a si la persona que “recibe” la armonización debe creer… en la respuesta a Socorro digo que ni siquiera es necesario que esté presente. ¿La relees, por favor? Así no me repito tanto.
    Me voy a reservar algunos condimentos más para mi próximo posteo, ¿te parece? Sobre todo de cómo se percibe la energía y demás.
    Un besote especial.

  13. Osvaldo Bonini dice:

    Dale, …aunque creo que no deja de ser fe, máxime desde el punto de vista que la energía vital universal como la llamas tú tampoco es tangible y por no ser conocida. Para mí me suena a fantasía o hipótesis cuando no se puede demostrar. De la misma manera, entre tantas religiones que he pasado, en la Evangelista Pentecostal, que por cierto son muy extraños, usan el poder de la oración para producir una gran masa de fe -la que he percibido- dirigida a una determinada persona. Da resultado en aquellos casos simples.
    ¿Y sobre los transes?
    Besos

  14. María Celeste Cécere dice:

    Jajaja Osvaldito… pareces el niñito preguntón del espectáculo de Les Luthiers, ¿lo recuerdas?
    Bueno, me quedé pensando respecto a tu pregunta del trance. Antes que nada habría que definir qué es trance, así que aquí pongo las cuatro acepciones más comunes de la palabra:

    1. m. Momento crítico y decisivo:
    “nos ha pedido que permanezcamos unidos durante este trance”.
    2. Tiempo próximo a la muerte:
    “último trance”.
    3. Estado en que un médium manifiesta fenómenos paranormales:
    “cuando entra en trance sufre una especie de convulsiones”.
    4. Estado de suspensión de los sentidos durante el éxtasis místico.

    Como vemos, muy probablemente, estés refiriéndote a las últimas dos acepciones, las cuales son bastante similares. En ambos casos, existe una desvinculación del individuo del ambiente que lo rodea, un “ir hacia adentro”. En el caso de un llamado medium, el trance es un estado hipnótico autoprovocado que le permite explorar otros planos de la mente… y daría para toda una larga exposición de cómo lo hace, qué planos explora y qué resultados puede obtener de ello. No viene al caso.
    El llamado “trance místico” es un estado de absorción en el Sí mismo, un volver la Conciencia hacia el interior, que provoca esa supresión de los sentidos y lo desvincula del exterior para vincularlo, precisamente, con Aquello que es el objeto último de búsqueda.
    Este tipo de estado es el que se presenta en las experiencias espirituales, sea cual sea el modo por el que se arriba a ella: la oración, la meditación o la experiencia por trauma. Esta última es la que se produce cuando una persona se encuentra en una situación límite (al borde de la muerte, generalmente) o por inducción del trauma. Y ¡oh, gran tema! cómo es esto: es el caso en que un Maestro espiritual provoca la experiencia en el discípulo, la mayoría de las veces con un toque firme y enérgico a la altura del corazón o en el centro de la frente. ¿Se puede? SI, se puede.
    Pero… y en todo hay un pero, la mayoría de las veces, cuando creemos estar viendo un trance, la cosa no es más que una actuación maravillosa o una autosugestión, algo que la persona se provoca a sí misma para cubrir sus necesidades sicológicas de autoafirmación.
    No es fácil la cosa: hay que aprender a discernir las trampas que nos pone nuestra propia mente. Hay que poder diferenciar lo que es real de la ilusión. Porque el ser humano es muy propenso a creer en cualquier cosa, a aferrarse a lo que venga como una tabla en el naufragio.
    Entonces… y para lo que estábamos tratando, podrás concluir que aquí no hay ningún trance ni cosa que se le parezca. Sólo hay dos personas: el terapeuta, totalmente volcado a comprender al paciente, y un paciente, que adolece de algún malestar.
    Espero que esto te clarifique un poquitín. Otro abrazo.

  15. delia civalero dice:

    Gracias a las preguntas de Osvaldo este posteo se ha puesto por demás interesante. La seriedad con que estás enfocando estos temas, y el respeto de los que te leemos, abren el espacio que todos necesitamos para compartir inquietudes que nos llevan más allá de una explicación racional.
    Somos seres multidimensionales, la dimensión espacio-temporal- a la que podemos abarcar con la mente racional- no llena todos nuestros espacios, intuimos otras dimensiones y la necesidad de que la mente se amplíe para llegar a ellas. En ese intento podemos tropezar con toda clase de engaños o estados alterados que nos confunden, por eso tenemos desconfianza cuando nos enfrentamos con algo que no entendemos claramente.
    Tu visión de estos temas me parece clara y bien afirmada, en mi experiencia personal la meditación me ayuda a desbloquear la intuición, es esa una herramienta indispensable para moverse en ámbitos a los que la mente no puede acceder. Otros accederán por otros caminos, creo que lo más importante es reconocer humildemente que el alcance de la razón es limitado.
    Un abrazo para todos.
    Delia

  16. María Celeste Cécere dice:

    ¿Recuerdas Delia que en una entrada anterior hablé de la intuición como la herramienta para desarrollarse en el campo del autoconocimiento? También dijimos que la educación que se le imparte a los niños va bloqueando ese modo de aprendizaje.
    Es cierto, la intuición es la que permite acceder a aspectos que están vedados para la mente, lo cual no quiere decir que la mente no pueda encontrar luego, tras someter los hechos a un análisis, totalmente lógico lo ocurrido. Sin intuición, los terapeutas no podrían trabajar. Y los médicos tampoco, aunque no lo confiesen. ¿Nunca se preguntaron dónde radica la diferencia entre un buen médico y uno no muy confiable? ¿Qué lo hace capaz? ¿Más cursos, más papelitos colgados en la pared?
    Sí, el perfeccionamiento es en extremo importante, pero… ¿es sólo eso?
    En esta época que nos toca vivir, está tan desvirtuado todo valor, que el juramento hipocrático parece una burla cuando se ve lo que ocurre en la praxis. Y ahí es… donde se ven las diferencias entre los buenos y los malos médicos… o terapeutas.
    Abrazos…



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