Archivo de Abril, 2009
Cálidas manos amorosas
La experiencia de practicar diferentes terapias complementarias, ha sido una de las más movilizadoras de toda mi existencia. Sin lugar a dudas, el brindar ayuda y contención a las personas que necesitan “algo más” que lo que la medicina occidental tradicional propone, es enriquecedor para la persona que hace las veces de amigo, oído atento, terapeuta y consejero.
Por estos factores, hice tanto hincapié en mis últimas entradas respecto de la seriedad de la formación de quien va a brindarnos este tipo de terapéuticas. Cuando una persona busca un apoyo adicional para optimizar o mejorar los resultados de sus tratamientos, se encuentra expuesta a ser engañada o manipulada, pues su estado sicológico y emocional es frágil, ya sea que estemos hablando de un cuadro de estrés o de una enfermedad somática.
Sólo quien enfrenta el acontecimiento terapéutico con convicción y humildad puede llamarse un buen terapeuta. Y quien no lo hace así, no sólo vulnera la confianza de quien se ha puesto en sus manos y la honra de quienes son serios y responsables, sino que se pierde del más grande tesoro: su propio crecimiento y evolución como ser humano.
El contacto permanente con aquellos que necesitan de nuestro apoyo, nos transforma en seres más sensibles y permeables al sufrimiento de otros. Nos vuelve más reflexivos y agradecidos de nuestros propios dones y, maravillosamente, nos permite explorar formas de sanar el cuerpo, la sique y el espíritu de modos no convencionales, regidos por la intuición y el autofortalecimiento.
De escépticas reflexiones
Como toda persona de formación académica profunda en el campo de las ciencias (ostento algún título en Biología y Química, por ahí), pensaba que todo lo que no pudiera ser medido, pesado o mensurado de alguna manera era susceptible de ser considerado dudoso. Alguna intervención en el posteo anterior, me recordó vivamente a mi propia mente inquisitiva. ¡Qué extraños recovecos recorre el hombre para convencerse de su propia entidad!
En mi caso, me utilicé de conejillo de Indias para comprobar si era posible lograr la superación de la enfermedad, la angustia o el estrés a través de un ejercicio controlado de respiración, relajación y ciertas posturas determinadas. Fue en los inicios de mis estudios de Yoga, cuando comprobé la eficacia del mismo para diferentes problemas que me aquejaban: superé la fase infecciona de mis rinitis estacionales, la gastritis nerviosa y la irregularidad de los ciclos menstruales. Sin contar los plus adicionales de sueño regular y profundo, elasticidad, ausencia de agitación ante cualquier actividad física y algunas tonterías que nos agradan mucho a las mujeres: ojos y cabello brillante y piel fresca.
A lo largo de los años dando clases de Yoga, ayudé en diversas afecciones a muchos alumnos, indicándoles determinadas posturas o ejercicios de respiración cuando eran necesarios. Desde artritis y artrosis a insomnio, pasando por asma, recuperaciones quirúrgicas o afirmación de terapias sicológicas.
Esto me hizo creer que es posible contribuir a la salud humana por medio de apoyos terapéuticos probados en otras culturas, y emprendí el camino de estudiar diferentes alternativas. Así, arribé al Primer Nivel de Reiki hace nueve años, al igual que las técnicas de Magnified Healing (Sanación Magnificada) y tras algunos años, la Masoterapia con algunas técnicas específicas: Shiatzu, Tailandés o Ayurveda.
Sea cual fuere la técnica, el instrumento que se utiliza siempre es el mismo: las manos. Tal vez porque el hombre es, en realidad, un ser muy básico, disfruta ampliamente y le conforta el contacto con las manos. Las manos son quienes exploran, sienten, “escuchan” al cuerpo del otro para comprender lo que le ocurre.
Cuando una sesión terapéutica se inicia, una vez ubicado el paciente en la camilla y sintiéndose cómodo, basta concentrarme en él para que las palmas de las manos se “activen”. Puedo percibir entonces la sensación de aumento de la temperatura gradual y una especie de cosquilleo o vibración de muy alta frecuencia en el centro de la mano. Sin necesidad de tomar contacto directo con el cuerpo del paciente y recorriéndolo, es perfectamente posible determinar los puntos corporales donde existen bloqueos o congestiones, los cuales son generadores de hiperactividad orgánica o disfunción, según el caso.
También son detectables los bloqueos emocionales y el exceso de actividad mental. ¿Cómo? se preguntarán: pues porque la mano se transforma en un receptor-dador, una especie de antena parabólica portable, para ser más simples. Aumentos casi imperceptibles de temperatura, ligeros abultamientos o depresiones en la piel, incremento de la humedad, ubicados en puntos estratégicos del cuerpo, pueden “hablarnos” de lo que le pasa a nuestro paciente. Una conversación pausada y cariñosa, confimará y mejorará nuestra evaluación diagnóstica y los resultados del tratamiento aplicado.
Concluir que es posible
Si me piden que explique de una manera racional cuáles son los procesos físicos que ocurren en el momento que el terapeuta brinda Reiki u otra terapia energética, me sería muy difícil responder.
Puedo establecer que soy una persona a la cual le gusta ser convencida con argumentos sólidos respecto de cualquier cuestión. Ofende a mi inteligencia que subestimen mi capacidad de comprender sobre diversos temas, así que me gusta responder bajo la misma óptica a los tópicos que planteamos aquí, pero… ¿cómo darles una comprobación de aquello que no es plausible de ser medido por ninguna tecnología de las actualmente existentes?
Sólo podemos aseverar que todo en el Universo es energía y que la materia, es sólo un ordenamiento determinado de dicha energía.
Podemos pensar que, como tal, la materia es susceptible de sufrir modificaciones por acción de otras manifestaciones energéticas más intensas. Lo cual puede comprobarse: si acerco un papel al fuego, éste se quema, reduciéndose a cenizas.
Si la materia orgánica es un entramado energético en constante cambio, ¿no puede ser modificado, entonces, por la actividad del pensamiento, otra manifestación energética más sutil y penetrante?
Y si somos una entidad más allá de nuestra propia mente, ¿no cabe pensar que ese Ser que trasciende materia y pensamiento ha de poseer una cualidad energética aún mayor?
Mas no importa cuál respuesta encontremos: sólo puedo aseverar que es real, tanto como cada latido de mi corazón.
¡Un inmenso abrazo a todos!
Como la caña hueca
La expresión que elegí para titular esta entrada, proviene de la analogía que se hace en muchas culturas orientales entre el practicante de un camino espiritual y la caña que, al encontrarse ahuecada, permite que las ráfagas de brisa la atraviesen, dejando escapar un dulce sonido. Dicen que así se creó la flauta.
Pero más allá de las implicancias musicales, la analogía tiene que ver con el hecho de que quien se encuentra inmerso en un camino de realización espiritual, al igual que la caña permite el paso de la brisa, se convierte en una vía o canal a través del cual se manifiestan las cualidades divinas, tales como la compasión, el amor incondicional, la serenidad, etc. De la misma manera, se pone de manifiesto una cierta capacidad para realizar actos poco convencionales o “inexplicables” para las ciencias tradicionales, los cuales no son buscados ni desarrollados ex profeso por el practicante, ya que constituyen una especie de “bonus” que actúa más bien como distractor del verdadero objetivo que como beneficio.
Cuando el practicante toma con seriedad su compromiso en la vida espiritual, se comprende a sí mismo ya no como el actor que puede realizar ciertos eventos, sino como el instrumento a través del cual se ponen de manifiesto otras potencialidades que no son suyas ni exclusivas, pues también se encuentran en todo lo que le rodea.
Bajo este enfoque, es fácil de comprender a qué nos referimos cuando abordamos la idea del practicante de Reiki como “canal” de esa Energía Vital Universal de la que hablábamos en la entrada anterior.
También se desprende con total claridad que el praticante de Reiki establece un compromiso para con el linaje al que pertenece, ya que deberá cumplir con ciertos requisitos de conducta y con una práctica personal periódica para poder considerarse a sí mismo digno de brindar esta terapéutica.
En resumen, ser practicante de Reiki implica estar inmerso en un camino espiritual, sea el que hayamos elegido, pues sin la firme convicción de la necesidad de trascender a la materia no existe ninguna posibilidad de ejercer alguna influencia sobre ella.
La Iniciación
A pesar de que el nombre de la ceremonia en la que el practicante recibe su Instrucción de Primer Nivel, resulta poco agradable a nuestros oídos, pues culturalmente la asociamos a ritos oscuros y extraños, no es una denominación vacua pues implica que se está en el primer peldaño de una formación que lleva mucho tiempo, que nunca cesa de perfeccionarse y que tiene niveles de complejidad cada vez mayor.
Así, la formación del practicante se realiza en tres niveles, que le habilitan paulatinamente para brindar Reiki en forma directa y personal, a distancia y de manera grupal y, por último, para enseñar a otros o Maestría. Luego de lograda la Maestría, el practicante continúa su formación con otros maestros, compartiendo experiencias y desarrollando nuevas técnicas. Reiki es una disciplina en constante crecimiento y perfeccionamiento, que parte de una formación tradicional, estable y sólida.
El aspirante pasa por su Instrucción de Primer Nivel en grupos reducidos, de no más de seis u ocho personas, donde se le enseña la técnica básica: cómo colocar las manos, en qué puntos y siguiendo una determinada secuencia.
Esta técnica es necesaria, pues no todas las personas que se acercan a realizar los cursos tienen desarrollada su percepción intuitiva, sino que, más bien, ésta se desarrolla con el paso del tiempo y la experiencia. De esta manera, un practicante recién iniciado tiene los elementos necesarios para comenzar a brindar Reiki a sus familiares y amigos, y para aplicarlo sobre sí mismo.
Junto con la técnica básica, el aspirante recibe instrucción respecto de cuál es la conducta apropiada de un practicante de Reiki, a través de los Cinco Principios establecidos por Usui sensei, los cuales son:
- Sólo por hoy no estés enojado.
- Sólo por hoy no te preocupes.
- Gana tu pan honradamente.
- Siente gratitud por todo lo vivo.
- Honra a tus padres y ancianos, a tus maestros y alumnos.
Estas reglas de oro, simples y profundas, tienen como objetivo que el practicante no olvide su transitoriedad y desarrolle humildad, pues sin ella no es posible brindar Energía Universal.
Las bases médicas
Como les resultará lógico, al igual que en otros aspectos, las prácticas médicas de Japón derivaron de las que se aplicaban en Asia continental, especialmente en China, pues el archipiélago fue visitado de manera asidua a lo largo de los siglos. Por lo tanto, Reiki se aplica sobre los seres humanos siguiendo el concepto de la medicina china o india de un cuerpo energético, que circula de manera determinable por meridianos o canales, los cuales son catorce principales, más siete centros ubicados a lo largo del eje corporal, conocidos por su denominación sánscrita como chakras.
Cada patología tiene una manifestación energética particular, percibible por el practicante de Reiki, quien debe conocer causas y efectos para poder tratar adecuadamente. De esta manera, el estímulo adecuado sobre los puntos apropiados, contribuirá a armonizar el cuerpo energético, despertando un “eco” en el cuerpo físico y contribuyendo a la optimización del estado de salud del individuo.
Las patologías de origen emocional son igualmente tratables, con una respuesta tal vez más lenta pero indiscutiblemente eficaz.
Resumiendo
Con todo lo expuesto hoy, nos resulta fácil coincidir que no es sencillo dedicarse con seriedad a este tema… las terapias complementarias no son “terapias menores” justamente. Requieren estudio y mucho cuidado en el momento de evaluar la posibilidad de ayudar a la persona necesitada.
Por algo son tan discutidas. Tal vez también por culpa de quienes las explotan irresponsablemente.
¿Ustedes irían a darse Reiki, Acupuntura o Masaje Tailandés en una casa que ofrece servicios de estética, como para quitar los “rollitos” por ejemplo? Bueno, de eso estoy hablando: poner todo en la misma bolsa no ha ayudado mucho a que se tomen con seriedad.
Espero todas sus preguntas. Hasta la próxima semana y ¡abrazos con el corazón!





