Archivo de Marzo, 2009

Energía vital universal

Usui Mikao sensei nació en 1865, dos años antes de que se iniciara en Japón la Restauración Meiji, y vivió sus fructíferos sesenta y dos años en profunda compenetración de una vida espiritual.

Si bien la posición privilegiada de su familia le permitió viajar por Europa y Estados Unidos en su juventud (eran hatamoto samurai, miembros del clan Chiba), educándose con amplitud y refinamiento, tempranamente eligió un camino de sencillez más acorde con su naturaleza, ordenándose zaike (sacerdote) lego del budismo tendai.

Al igual que en las iglesias protestantes cristianas, en el budismo existe la posibilidad de realizar el voto de castidad de manera optativa, permitiendo a los hombres y mujeres constituir familias, a la par que sirven a sus respectivos templos con una entrega de mayor compromiso.

En este ámbito, Usui sensei comenzó a desarrollar, alrededor de 1915, una técnica de recuperación y conservación de la salud física, mental y emocional por medio de la imposición de manos, la cual culminó de desarrollar en 1920, tras una intensa experiencia espiritual vivida en un retiro monacal.

Cuando Usui sensei era consultado sobre la enseñanza que impartía, simplemente respondía que era “Usui-do” (el camino de Usui) y su método de sanación “Usui teate” (sanación Usui por las manos). Pero era evidente que existía una diferencia significativa entre el modo de Usui y otras técnicas de imposición de manos comunes en Japón en esa época: las “reiju” o armonizaciones, que Usui sensei enseñaba a sus discípulos y que constituyen la base fundamental donde se sustenta el valor único de la práctica.

Las reiju son ejercicios (por llamarlos de algún modo) que el practicante debe realizar de manera cotidiana para mantener vivo en sí mismo el recuerdo de cuál es el origen de aquello que imparte. Mantener plenamente actualizado en la conciencia el hecho de ser sólo vehículo de lo que se manifiesta, es esencial para controlar el ego y contribuir así al desarrollo en humildad del practicante.

Pero… ¿qué es lo que se imparte? El practicante es un canal a través del cual se manifiesta la Energía Vital Universal, la cual, como sustento de todo lo existente, tiene la capacidad de armonizar al ser que la recibe, contribuyendo a la optimización de la salud.

Es por ello que esta técnica es factible de ser aplicada a cualquier persona independientemente de su edad, estado de salud, creencia religiosa o filosófica, e inclusive a otros seres vivos, como animales y plantas, y es reconocida por la Organización Mundial de la Salud como disciplina complementaria en diferentes tratamientos terapéuticos, incluyendo a enfermos VIH y oncológicos.

La ruta a occidente

No se sabe con exactitud si realmente Usui sensei fundó alguna escuela para impartir sus enseñanzas, pero sí que inició a alrededor de veinte maestros en la disciplina que nos ocupa. Podemos afirmar con seguridad el hecho de que, desde aproximadamente la época en que el sensei falleció, existe  la Usui Reiki Ryoho Gakkai en Japón, institución que ha conservado la técnica y que la ha impartido a muchos otros maestros desde entonces.

Hayashi Chujiro, maestro de dicha escuela, se separa de la misma en 1931 e inicia en las técnicas a Takata Hawayo, mujer de origen japonés que había sido sanada de una patología grave a través de esta disciplina. La señora Takata introduce las técnicas en occidente, practicando la disciplina durante 40 años e iniciando a 22 maestros, entre los que se incluye a su nieta, la señora Phyllis Lei Furumoto.

En algún momento, imposible de determinar, la técnica dio en llamarse “Reiki”, para darse a conocer en la sociedad occidental. El kanji (ideograma) de la expresión Reiki es el que vemos a la derecha, compuesto por dos figuras, que representan “Rei” a la energía Universal (superior) y “Ki” a la energía Vital (inferior).

Todas las escuelas de Reiki que se han desarrollado en occidente tienen el antecesor común de la señora Furumoto, pues al ser una disciplina que se aprende por iniciación de un maestro calificado, el linaje debe o debería, al menos, ser fácil de seguir en retrospectiva.

Por tanto, cualquier practicante tiene que ser capaz de ofrecernos, a nuestra solicitud, el linaje del cual proviene su formación y mostrar el certificado de iniciación correspondiente, el cual le habilita para impartir Reiki. Todas estas, cuestiones importantes a tener en cuenta al momento de ponerse en manos de alguien para recibir una terapia, de igual manera que lo haríamos con el odontólogo o el fisioterapeuta, ¿no les parece?

Para la próxima

Dejo para mi próxima entrada, los elementos más “jugosos” de este tema… sabrán disculparme. Es que se hace demasiado extenso para una sola vez incluir tantos elementos informativos.

Gracias a todos por sus maravillosas intervenciones. Pueden preguntar todas las dudas que tengan respecto de esta disciplina y las responderé con gusto.

¡Abrazos con el corazón!

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El libre albedrío

“Sumerge en Dios tu pensamiento, sé Su fiel devoto, sacrifica en Su honor, póstrate ante Él y de ese modo llegarás a Él.”  (Bhagavad Gîta, Estancia 18, Sloka 65)

Unas palabras acerca de la Libertad

Bonita imagen, ¿no les parece? Hace un  tiempo atrás, una querida amiga me la obsequió por Internet diciéndome que es una nebulosa a la que llaman “El ojo de Dios”. Desconozco si es realmente así, no tengo muchos conocimientos de astronomía, pero aunque fuera un truco fotográfico me parece muy bonita. Resulta muy gratificante para nuestras pequeñas e inseguras almas pensar que Dios ve nuestras intenciones y que nos ama más allá de los tropiezos, las dudas y las formas.

Pero más que creer que Dios ve es maravilloso cuando uno experimenta la presencia divina, guiando nuestros pasos en la vida, colocando en nuestro camino las experiencias necesarias para crecer y aprender. Quien tiene conciencia de la presencia divina, no necesita explicar ni justificar. Mucho menos convencer.

Cuando llegamos al mundo, trajimos con nosotros una maravillosa facultad: la libertad de elección. Ella es la que nos permite equivocarnos y luego construir sobre nuestros errores. Creo que de todos los extraordinarios dones conque nos dotó Dios, el libre albedrío es uno de los más perfectos: es el don de la confianza en su propia obra. Tal como el padre confía en lo que le ha enseñado a su hijo sobre la vida, lo que está bien y lo que no, y de tal manera lo ve alejarse a vivir su primera experiencia de independencia con emoción, así Dios nos regala la libertad para llegar a Él de la manera que más nos apetezca. ¿No es un Padre/Madre extremadamente amoroso?

Así, particularmente siento la más inmensa tranquilidad de conciencia respecto a lo que hago y digo, pues vuelvo siempre mi pensamiento hacia Él antes de hacerlo y trato de manera permanente de cumplir la regla de oro: con respeto a todos los seres, sin daño alguno. Debo reconocer que a veces no me sale muy bien… por algo todavía estoy aquí en la tierra, aprendiendo.

Este espacio, como ya lo dejé aclarado en más de una oportunidad, fue pensado para intercambiar experiencias de aprendizaje en el camino. Este objetivo fundamental, requiere de mucho tacto y delicadeza para expresarse de parte de mí, que soy quien coordino, y de parte de aquéllos que desean compartir sus opiniones y conocimientos. ¿Por qué? Por la sencilla razón que no estamos en un blog de cocina, o de jardinería: éste es un blog de desarrollo personal y aquí depositamos nuestras más profundas dudas, nuestros logros más valiosos, nuestro Amor más sublime.

Es por todo esto que no puedo permitir que un comentario que se aleje de las normas básicas de respeto hacia el otro sea incluido en el blog. Estoy en mi derecho, es cierto, pues éste es en cierta forma, mi espacio… pero creo que es necesario hacer la aclaración por la misma razón de respeto por la que he decidido rechazar las intervenciones que se arrogan una verdad absoluta. Nadie puede ni debe tener la vanidad de pensar que su enfoque es el único válido y en ese afán, ofender al otro, de quien no conoce sus logros, su claridad espiritual ni su desarrollo de conciencia.

Así que, declaro como regla del blog: “Opina aquí con respeto y Amor, sometiéndote al juicio divino y no a los tribunales de los hombres. Siéntete libre, mas no ultrajes la delicada esencia del alma ajena.”

Otras consideraciones

Cuando se inició el blog, los temas que tratábamos eran de un enfoque más general y tenían que ver con la conciencia de quién soy y cómo me relaciono a partir de esa concepción. Huelgan las palabras de que estamos demostrándolo en estos últimos días.

El giro que tomó el blog hacia el camino del yoga, fue por solicitud expresa de varios participantes del mismo que, o bien son practicantes actualmente o bien lo han sido en otros momentos de su vida y recuerdan con emoción y placer cuánto les ayudó en su desarrollo personal. Podríamos haber hablado de Tai-chi, caligrafía china, danzas circulares, wica, cosmogonía maya… lo que el blog hubiera manifestado como una necesidad o deseo de saber, o como una experiencia a compartir.

Cualquiera fuera el tema, la situación hubiera sido igual… creo, humildemente, que debemos darnos cuenta que todo apasionamiento es destructivo, llámese político, racial, filosófico o religioso. Siempre que concibamos que nuestra postura es la única real, estamos dando vida al “dios de las guerras” que todo lo divide y todo lo corrompe, que alimenta los imperios, genera hambre y muerte.

Empieza por la conciencia individual… allí es donde todo se genera.

Por último

Para terminar… habrán notado que me tomé mi tiempo para reconsiderar y reflexionar atentamente todo lo expuesto. No me gusta apresurarme en las cuestiones fundamentales.

Ahora, les pido: ¿pueden decirme, por favor, qué temas desean que tratemos? Prometo hacer mi mejor esfuerzo para satisfacerlos.

¡Abrazos con el corazón!

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El aliento de la vida

“Toda pena mata el Yoga en quien sobriamente come y moderadamente se recrea, en quien con templanza cumple las acciones, en quien sin exceso duerme y sin demasía vela.

Cuando sus domeñados sentidos se fijan en el Yo y no ansía cosa alguna apetecible, entonces está armonizado.

Semejante a inmóvil llama de lámpara que arde en quieto ambiente es el yogui de subyugado pensamiento que se abstrae en la contemplación de su Yo.”

(Bhagavad Gîta - Estancia Sexta, Slokas 17 a 19)

Dando los primeros pasos

Cuando hace unos cuantos años tuve mi primera experiencia en el camino del Yoga, dos cosas me impactaron profundamente… justamente las dos cosas que acaban de ver en el párrafo anterior. Primero, esa imagen de un sadhu, de un hombre santo, cuya mirada se pierde absorta en algún punto interior. En segundo término, las slokas del Bhagavad Gîta que transcribí.

Ambas impactaron en mí, porque visualicé el estado de paz de un ser que se ha entregado totalmente, por un lado, y comprendí que el camino era mucho más simple y que se resumía en encontrar el punto de equilibro en la vida cotidiana, por el otro. Simpleza no excenta de dificultad, de tropiezos, de caídas y volver a comenzar… y seguir intentando, siempre seguir intentando.

Por cierto, el Bhagavad Gîta o “Canto del Señor”, forma parte constitutiva del Mahabhârata, una de las dos grandes epopeyas de la tradición india, junto con el Ramayana. Ambas epopeyas relatan los sucesos de la vida de dos avataras, Krishna y Rama respectivamente, encarnaciones del dios Vishnu, el conservador, quien desciende a la tierra a dar instrucción a los hombres cuando el camino del conocimiento se olvida.

En el Bhagavad Gîta, Krishna instruye a su discípulo Arjuna sobre diversos tópicos pero, especialmente, sobre el camino del Yoga: qué es y cómo lograrlo.

Existen innumerables versiones de dicho texto, algunas más estrictas en su traducción, otras más libres y poéticas. Cualquiera que encontremos nos dará una pauta de qué estoy hablando. Para aquellos que les guste leer y les encanten (como a mí) las historias llenas de situaciones fantásticas, guerreros valientes y damas bellas y encantadoras, la lectura del Mahabhârata resultará entretenida además de altamente instructiva respecto de la filosofía de la India… siempre y cuando se sientan capaces de enfrentar los dieciocho tomos originales en inglés o los cuatro en español.

Las epopeyas se relatan aún hoy, a la sombra de un árbol en todos los poblados de la India, como un modo de acercar a todos, jóvenes y viejos, instruidos o iletrados, los fundamentos filosóficos que constituyen todo un modo de ver la vida y experimentarla en consecuencia.

Sonido interior

A pesar de que el silencio de “ese otro  lado” de la pantalla, no me permite apreciar si están progresando en sus prácticas, quiero creer que todos están logrando maravillas. Es por ello que he planeado para esta entrega, acercarles dos videos rescatados de la red. En el primero, vamos a aprender a apreciar el “sonido interior” que produce la respiración yóguica.

Si bien se presenta como una característica propia de un tipo particular de práctica de Yoga, puedo asegurarles que la percepción del sonido de la respiración es palpable en cualquier práctica, ya sea de Hatha Yoga o meditación. Siempre que realicemos una interiorización y nos concentremos sobre la respiración, el sonido se percibirá. Con el sonido, podrá también experimentarse la impresión fácilmente identificable de la energía en movimiento.

Vamos a ver el video:

Bien. Ahora sabemos cómo respirar de manera yóguica… y no sólo eso: hemos comprendido que la respiración se escucha interiormente. Y que ese sonido nos ayuda a percibir el fluir de la energía.

La fuente de energía por excelencia en nuestro planeta proviene del sol. Él es quien permite la vida en todas sus manifestaciones y, como dador de energía, es venerado por los yoguis en la forma de Surya. Cada día, al levantarse el sol en el horizonte, es saludado con devoción y agradecimiento por sus dones.

Aquí les regalo la “Salutación al Sol”:

Y con esto, hemos sentado las bases de nuestra práctica. Silencio interior, auto-observación y agradecimiento por los dones que recibimos, son los fundamentos de una vida libre y fructífera.

Espero sus comentarios para orientar el contenido del blog hacia lo que ustedes necesiten… y espero el cuento que prometió Delia, por supuesto.

¡Abrazos!

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