Archivo de Febrero, 2009

Beber de la fuente

“Saludo a Shiva, el primer Señor del Yoga que enseñó el
hathavidya a (su esposa) Parvati el cual, como una escalera,
conduce hacia el rajayoga.” (Hatha Yoga Pradipika)

Algunas palabras sobre tradición

Cuentan las tradiciones de India que en lo más alto de los Himalayas, en la cumbre del monte Kailasha, medita por la salvación de los hombres el señor de la misericordia Shiva, quien habita allí desde el comienzo de los tiempos con su consorte Parvati y allí vivirá hasta que el último de los mortales alcance la Liberación, porque ese fue su deseo.

Y porque ama profundamente a cada uno de sus hijos, él es quien instruye sobre los caminos que conducen al estado de profundo Conocimiento. Su primera y mejor discípula es Parvati, y a ella fue que reveló el sendero del Yoga.

Por esto, Shiva es considerado Padre de todos los Yoguis y a él se le ofrendan cada una de las prácticas que de Hatha Yoga se realizan. Y estas palabras intentar explicar el por qué el sabio Svatmarama, en su introducción del Hatha Yoga Pradipika, dedique el primer sloka o verso a honrar a Shiva. Por cierto, el Pradipika, que data del siglo XIV, es el tratado específico de Hatha Yoga, donde se explican asanas, se habla del pranayama y su importancia y se declara la función de esta práctica dentro del contexto del Raja Yoga.

En la práctica

Pero ustedes podrán cuestionarme (y con razón), que tanta palabra no es más que eso: aire lleno de sonidos. La práctica es otra cosa. Y si nos preguntamos por dónde habría que comenzar si nuestro interés es genuino, les diría que el punto fundamental y primero para practicar Yoga es saber respirar.

Como bien lo acotó Delia en mi entrada anterior, la respiración es el inicio para el logro de muchas cosas y, aunque creamos que sabemos hacerlo porque es algo que realizamos inconcientemente desde nuestro primer minuto de vida fuera del vientre materno, la realidad es que no sabemos aprovecharnos al máximo de sus bondades.

Partamos por comprender algo que la física moderna ha explicado abundantemente, que no es ficción o superstición: todo en el universo es energía. Nuestro cuerpo es energía en permanente cambio. Nuestra mente, un torbellino de energía que se moviliza de un objeto a otro de atención.

Esa energía se expresa, cambia, se concentra, se desplaza… se desperdicia. Perdemos cantidades impresionantes de energía en la realización de actividades no productivas para nuestro ser, disminuimos su calidad por una alimentación deficiente y una vida sedentaria, desmejoramos nuestra vida, enfermamos. Todo por no poder comprender que somos algo más que lo que nuestros ojos pueden ver. Que hay un cuerpo, sutil y no percibible por nuestros sentidos, constituido por energía. Y que ése es el que nos mantiene vivos, activos, el que nos impulsa y nos expresa.

El control y aprovechamiento eficiente de la energía se realiza a través de la respiración. Respirar bien no es sólo mejorar la oxigenación celular, lo cual ocurre, por cierto. Es aprender a gobernar ese cuerpo energético… con las extraordinarias consecuencias de poder dominar las actividades de la mente y optimizar las funciones corporales, equilibrando el metabolismo general, ganando salud.

Así es que, la idea es: aprendamos a respirar. Reconozcamos primero que nuestra respiración es extremadamente estrecha pues, cuando mucho, abarca la región costal, perdiéndose de esta manera un alto porcentaje de la capacidad pulmonar total. Las regiones abdominal y clavicular no se utilizan en una respiración promedio. También existen casos, en las personas con alguna patología como enfisema pulmonar, por ejemplo, o en el pasado por modas como el corsé, en que la respiración es exclusivamente clavicular. Ahora, si recordamos un poquito de anatomía, sabremos que los pulmones tienen forma de cono truncado, con la base hacia abajo y que, por lógica, la región que más cantidad de alveolos pulmonares tiene y que realiza una respiración más eficaz, es la inferior. Por ello es que los animalitos o los bebés, que no pueden o no han tenido tiempo para desaprender lo bueno, respiran abdominalmente en estado de reposo… y con todo el pulmón en caso de actividad física intensa, como correr o llorar.

Hecha la base teórica, vamos a ejercitar. ¿Cómo hacemos? Más que unas palabras que podrían ser interpretadas de manera incorrecta, veamos un video que encontré en la red, donde un simpático practicante de yoga nos enseña el cómo:

Sólo me resta decirles que la práctica de la respiración yóguica completa puede realizarse sentados en una silla, con la espalda recta y bien apoyada, o acostados en una superficie cómoda pero no blanda… ¡y no se duerman, por favor!

Presten atención al movimiento respiratorio, concéntrense sobre él… pero sé que podrán contarme otras cosas que ocurrieron espontáneamente como consecuencia de este ejercicio.

Promesas y regalos

Mi obsequio especial de esta serie de entregas que hoy empiezo es para mi tocayita acapulqueña Celestina y para Osvaldo. La promesa, que una vez por semana les traeré un ejercicio para incorporar a la vida cotidiana, fácil y efectivo.

Todo mi afecto para ustedes… hasta la próxima semana ¡Abrazos!

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Cuando la mente descansa


“2- YOGA CHITTA VRITTI NIRODAH
Cuando cesa la agitación de la Mente (pensamientos, emociones y sensaciones fluctuantes) surge el estado real del YOGA.

3-TADA-DARSHTU-SWARUPE-VASHTANAM
Entonces ‘QUIEN VE’ queda establecido en su Naturaleza Original.”

(Yoga Sutras, Patanjali – Cap. I)

El camino del gurukula

El término “gurukula” al que hago referencia en el subtítulo, se refiere al método tradicional, antiguo y prevaleciente, de transmisión de las enseñanzas espirituales de un Maestro calificado a un discípulo con la predisposición adecuada para recibirlas. Se denomina Maestro calificado a aquél que posee experiencia de aquello sobre lo que instruye, siendo en el caso de los Maestros espirituales una condición necesaria la experiencia de conocimiento del Ser, el samadhi, nirvana, la comunión con lo divino.

Parece poco probable que si nos inscribimos en un curso de cualquier disciplina, llámese meditación, yoga, tai-chi, o la que nos complazca o interese más, vayamos a pedirle a nuestro instructor sus credenciales, para constatar si quien tenemos delante es alguien capacitado o no. En líneas generales, vamos a algún lugar sugerido por un amigo, conocido o pariente, quien puede recomendar las bondades de dicho instructor. Alégrense: parece ser que la Energía Divina siempre se pone en juego cuando nuestro interés es genuino y no corremos riesgos de ser llevados frente a un estafador. Eso sí, el interés debe ser verdaderamente genuino.

La fotografía que ilustra la entrada de hoy data de 1954 y fue tomada a orillas del río Ganges, siendo el Swami Sivananda quien se encuentra sentado y su discípulo Swami Vishnu-devananda, parado junto a él. Mi maestro de yoga, Gabriel Iglesias, fue discípulo de Swami Vishnu-devananda, en un internado de perfeccionamiento realizado en Uruguay en 1986. Así que, humildemente, puedo decirles que mi formación en Hatha-yoga proviene en línea directa de Maestros capacitados.

Pero… ¡caramba! He puesto un término que es el culpable de tanta confusión: Hatha-yoga. Éste es, sin lugar a dudas, el aspecto del yoga más conocido en occidente. Tanto, que se confunde en líneas generales a todo el Yoga con este aspecto, mínimo y puntual.

Para un practicante de cualquier otra línea de Yoga, resultaría casi insultante la confusión pues, tal como dijéramos en la entrada anterior, Yoga hace referencia a todas las disciplinas que tienen como objeto último reunir o volver a su origen el Ser individual con el Ser Universal. Fíjense que la introducción de los Yoga Sutras muestra desde ese preciso instante el objetivo del Yoga y su naturaleza.

Hatha-yoga se refiere específicamente a la disciplina que se ocupa del acondicionamiento físico, por decirlo de alguna manera, del aspirante a yogui. Da las pautas para la realización de las posturas (asanas) y mejora las facultades respiratorias (pranayama) con la finalidad de armonizar las energías del sol (ha) y la luna (tha) que circulan en el cuerpo humano, a través de la multitud de canales del cuerpo energético o pránico, llamados nadis. Esta circulación, una vez armonizada, elevará la energía por el canal ascendente denominado shushutma y que corre en igual sentido que la columna vertebral, para llevarla al asiento superior, donde se concentrará y purificará los centros que nos aproximan al estado meditativo.

Si bien es un método antiguo y sobradamente probado, la práctica física intensiva de las asanas no es el único, pues esto circunscribiría la realización sólo a las personas con un estado físico esplendoroso. De allí las confusiones que suelen presentarse. La palabra “asana” significa literalmente “postura”. Cualquier postura, por lo tanto, podría considerarse una asana. Pero esto sería pueril pues, reconocemos que las hay mejores y peores. En la práctica de Hatha-yoga, existe un espectro extremadamente amplio de variaciones para cada asana, considerando diversas limitaciones o estados físicos, al punto tal que puede establecerse una serie clásica (la Rishikesh, por ejemplo) adaptada para personas de la tercera edad o para embarazadas, e inclusive para niños… o para discapacitados motrices.

Lo importante en la práctica física es realizar la compresión, relajación y purificación de cada centro de la manera adecuada. No es tan importante la perfección en la postura del loto o llegar a ponerse cabeza abajo. Eso… son sólo fantasías.

La realización y la experiencia vienen de la mano de un solo factor: perseverante voluntad. El método es absolutamente variable e indistinto. Ahí está lo maravilloso del caso… que cualquiera, en la cultura que sea, por la disciplina que más acorde a su naturaleza practique, puede alcanzar la realización.

Los cuatro Yoga principales

Podemos hablar de que existen cuatro vías o sendas principales dentro del Yoga. Cualquier otra a la que nos refiramos será un tributario, un sendero alternativo, pero de un modo u otro, formará parte de alguno de estos cuatro Yoga principales, a saber: Karma Yoga, Bhakti Yoga, Gnana Yoga y Raja Yoga.

El Hatha-yoga, al cual nos hemos referido el día de hoy, forma parte de las diferentes expresiones constitutivas del Raja Yoga o Yoga Real, también denominado Ashtanga Yoga en directa referencia a los ocho aspectos a desarrollar por el yogui según Patanjali.

La práctica principal del Raja Yoga es la meditación. Toda otra disciplina que se practique es un aspecto preparatorio o complementario a la misma. El objetivo fundamental del Raja Yoga es el control definitivo de la mente para el logro de la Conciencia Universal y un ulterior maha-samadhi o absorción en el Absoluto.

Sin embargo, los Maestros coinciden en recalcar que cualquier aspirante a la Realización deberá andar por los caminos que le plantean los cuatro Yoga. La vida del discípulo conjugará espontáneamente el estudio y comprensión cabal de los textos sagrados (Gnana Yoga), la devoción a la Divinidad (Bhakti Yoga) y el servicio desinteresado (Karma Yoga), junto a la práctica cotidiana de la meditación.

Para los curiosos e insaciables

Por último, y antes de despedirme, les dejo a aquellos que siempre desean un poquito más, un link en español de los Centros de Yoga Sivananda:

http://www.sivananda.org/montevideo/om/

Y me despido hasta la semana próxima… ¡Abrazos!

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Un yugo delicioso


“Resuelvan todos sus problemas a través de la meditación. En lugar de vanas especulaciones religiosas, busquen de hecho la comunión con Dios.

Limpien su mente de los escombros de los dogmas teológicos; dejen que penetren en ella las frescas y bienhechoras aguas de la percepción directa de la verdad. Pónganse en armonía con la activa Guía Interior; la divina voz posee la respuesta para cada uno de los dilemas de la vida. Aún cuando el ingenio del hombre para buscarse dificultades parece ser inagotable, el Auxiliador Infinito no es menos ingenioso.” (Lahiri Masaya)


De los muchos caminos para andar

A pesar de la difusión extrema que ha tenido en occidente en los últimos cien años la práctica del Yoga, no está de más detenernos un poco a reflexionar sobre esta maravillosa disciplina, cuyos orígenes se pierden en la sombra de los tiempos, en las civilizaciones primigenias del valle del Indo. No deseo exponer todo un tratado de antropología sobre el tema, ya que carezco de la formación académica al respecto, mas, humildemente, intento recordar que no ha sido posible establecer una fecha aproximada para datar los umbrales de estas prácticas.

Al parecer, mientras el hombre europeo se encontraba organizado en poblados de madera y paja, toda una civilización construía ciudades de piedra para habitar, y transitaba ya los caminos del recogimiento interior, oculta a los ojos de otros pueblos.

Con posterioridad, después de ocurridas las invasiones de las tribus arias, el conjunto de disciplinas antes mencionadas dieron en llamarse Yoga, término proveniente del sánscrito yug, es decir “unión, lazo, atadura”, de donde también proviene el conocido término yugo, utilizado para denominar el tiento con que se unce a los bueyes al tiro del carro… más todas las acepciones por extensión.

Es claro entonces, que la denominación Yoga hace hincapié en el objeto de la disciplina, el cual es nada menos que el enlazar o reunir el alma humana con su origen divino. Igual concepto que el término latino religión, el cual proviene de re-ligare, o volver a unir. Donde se nos clarifica cuál debería ser el objeto primordial de toda confesión religiosa, aunque a veces, tanto en oriente como en occidente, éste se diluya en un mar de ritos y observancias.

Yoga constituye uno de los seis sistemas tradicionales de la filosofía hindú, basados en los Vedas, conjuntamente con el Sankya, la Vedanta, la Mimansa, el Nyaya y el Vaisesika. El texto que alimenta a las distintas prácticas de Yoga se debe al rishi Patanjali y se denomina los Yoga Sutras. Cualquier practicante de alguna línea de Yoga debería considerar como su obligación indiscutible, estudiar el texto de los Yoga Sutras y recibir instrucción sobre ellos, pues son el fundamento que sostiene y da sentido a la práctica… si desconozco el para qué hago lo que hago… ¿por qué lo estoy haciendo?

Para aquellos que estén interesados, sugiero que investiguen los estudios realizados por Carl G. Jung sobre el Yoga como práctica y como movimiento filosófico, en la época en que el mismo comenzó a arribar a occidente de la mano de los primeros maestros.

Una bella muestra

A esa misma época, corresponden las palabras que transcribí al inicio y que son un fragmento de las enseñanzas del Lahiri Mahasaya a sus discípulos. He querido acompañar sus palabras con una fotografía del maestro, para que pudieran conocerle aquellos que no hubieran tenido esa experiencia con anterioridad.

Lahiri Mahasaya vivió en Benarés, India, entre 1828 y 1895. Impartía enseñanza de Kriya Yoga a todos aquellos que se le acercaran y que él, en su sabiduría, considerara aptos para recibirla, sin distinguir edad, sexo o religión a la que pertenecieran. Además de su amplitud de criterio, es importante destacar de él que era un padre de familia, con las ocupaciones y responsabilidades que ello conlleva, lo cual no fue obstáculo alguno para obtener su realización espiritual e instruir a miles de discípulos.

Cuando en la vorágine de nuestra vida cotidiana nos excusemos a nosotros mismos diciendo “yo no puedo hacerme tiempo para esto, tengo muchas responsabilidades” recordemos por un momento a algunos seres que, como bello muestrario de realizaciones, nos antecedieron en el mundo.

Una promesa a cumplir

Como sé que algunos amigos leen regularmente lo que escribo en este espacio, debo hacerles una promesa, la cual cumpliré estrictamente, con las bendiciones y la inspiración divina. En mis próximas entregas, exploraré el camino del Yoga, intentando hacer un análisis de algunas de sus vías, de acuerdo a la naturaleza del practicante. Pero no esperen erudición o extensas exposiciones plagadas de datos. Sólo un estudio obtenido por la lectura y la experiencia.

¡Abrazos a todos y hasta la próxima semana!

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