Archivo de Diciembre, 2008

Destellos de Realidad

En el juego de la vida

Como suele ocurrir muchas veces, nos entretenemos jugando a los juegos que nos propone la vida… y nos distraemos y olvidamos de las cosas verdaderamente importantes. O tal vez no nos olvidamos, pero se transforman en una molesta sensación tras nuestras orejas, que nos taladra insistentemente su demanda de atención.

¿Recuerdan el texto de Chopra del último post? Esa necesidad de develarse necesita expresión… o al menos, discusión e intercambio.

Dice nuestro amigo José en su participación: “Te insisto en que sólo te desnudarás de todas las máscaras adoptadas y perfeccionadas a través de tus años, cuando tengas que enfrentar la muerte, cuando nuevamente estarás absolutamente sola, aun cuando te rodeen decenas de personas, queridas o no. En ese momento, por fin, tu ser consciente y el inconsciente se fundirán y quizás podrás saber si cumpliste tu destino.”

Es absolutamente indiscutible lo que nos plantea… pero no voy a ser yo quien le responda. Voy a tomarme el atrevimiento de copiar a nuestro amigo Celestino en su última intervención en el blog de Mora, para de esa manera contestar a qué me refiero cuando hablo de “vivir esa entidad concientemente”. Escuchen lo que dice (porque creo que puedo escuchar su voz cuando se expresa):

“Pienso que…
…Ser un Ser Inteligente…
…es ser un Infinito atrapado en algo sumamente pequeño y frágil, que lo contiene,
…o por lo menos, durante un tiempo trata infructuosamente de contenerlo.
…es como queriendo tratar de contener una Tormenta en una pompa de Jabón.”

“Luego empiezas a soñar y te conectas,
…revisas, analizas e interpretas,
refuerzas tus teorías de las múltiples esencias,
y llegas a pensar… y quieres traspasar, a otras dimensiones,
tu Yo interior se multiplica y percibes su grandeza,
es un Universo que es mas grande por dentro que por fuera.
…ha llegado el momento de expandirse?…
el espíritu se inquieta y quiere proyectarse,
…y trascender…
…y descubrimos que una parte de nosotros,
a través de no sé que extraño fenómeno de capilaridad…
posee la extraña propiedad de lograr traspasar
los límites brillantes…iridiscentes y frágiles
de la burbuja sin herirla ni dañarla.
Y Milagrosamente Conecta…con las Estrellas…
…Contacta con otros seres,
que sufren y padecen los mismos menesteres…
Si…si es posible pasar del Universo Interior al Exterior…
…y viceversa.
Y aprende a salirse,
Y empieza a retozar…
Y regresa…y luego te despiertas…
…entonces revisas tus manos…
…y descubres en ellas,
para tu asombro, polvo de estrellas…
…es un polvo radiante, que todo lo inunda…
…que todo lo baña y todo lo cambia.
…podría ser algo muy parecido a un isótopo radioactivo.
Y todo empieza a cambiar, la luz es impresionante…
…los colores, como mas brillantes…
…la belleza de las cosas, aflora con presteza…
No hay penas, ni lamentos…
…todo es otra cosa!!!
Todo es viejo conocido, pero con una cara nueva…
…y hasta el viejo poema,
te dice cosas nuevas.”

¡Gracias Celestino por tanta poesía para sugerir tu interioridad! Y remítanse al texto completo, que es maravilloso, para poder disfrutar de la experiencia de nuestro amigo.

Es en la vida donde experimentamos esos instantes de comprensión absoluta. Es en el juego cotidiano donde aprendemos a ver la presencia que intuimos.

Los caminos del arte y los atajos desafortunados

Cuando el individuo percibe estas cuestiones de la Realidad subyacente en el universo circundante, comienza una búsqueda que ya no puede detenerse. A lo largo de la historia, infinidad de seres han intentado manifestar sus pequeños o grandes descubrimientos sobre sí mismos y los otros seres de la manifestación, a través de la palabra, las artes plásticas, la música, la danza. El arte es un camino privilegiado y no han sido pocos los artistas que han mostrado un costado profundamente espiritual y místico.

¿Pero qué es el misticismo? A pesar de que la mente racional a buscado deteriorar el sentido de la palabra, con un éxito relativo, peyorativizándola y haciéndola sinónimo de sueño utópico, delirio y otras acepciones más o menos pseudo-científicas, desde su misma etimología (gr. mystikos arcano, misterio) nos remite a aquello que se encuentra dentro de la profundidad de nuestra alma.

Me han visto citar más de una vez a Kabir, el gran poeta indio, conocido no sólo por su poesía, sino por su absoluta realización espiritual, manifestada en sus palabras y en su vida. Ha habido muchos poetas dentro de la tradición cristiana, sobre todo en la lengua hispana…pero, ¿conocen a algunos de otras culturas, como por ejemplo, el gran William Blake?

El maravilloso escritor, grabador y artista inglés dio, no sólo en su obra en vida, sino en las consecuencias de la misma, una gran cadena de arte como expresión de la búsqueda del ser humano… aunque algunos caminos de búsqueda se convirtieran en atajos desafortunados.

Una magnífica y certera expresión de Blake, que dice: “Si las puertas de la percepción fueran abiertas el hombre percibiría todas las cosas tal como son, infinitas”, dio título a una de las obras de Aldous Huxley (Las puertas de la percepción), que junto a “Moksha” (que toma la expresión del hinduismo para el estado de liberación del Ser) y a “Cielo e Infierno” (que parafrasea nuevamente a Blake), y constituyen la médula de los escritos en los que el intelectual y autor recopila sus experiencias con drogas en la exploración de la Conciencia y la realización del Ser.

Más allá de las justificaciones abundantes que muchos podrían citar respecto de que en muchas culturas (la chamánica, por ejemplo, y nos vamos a Castaneda) se consumen drogas como disparador a las experiencias místicas y espirituales, me interesa destacar que ninguna es necesaria cuando nuestro Ser entra en armonía con el Universo. He pasado gran parte de mi vida, desde muy pequeña, advirtiendo esos… destellos de Realidad.

Ha habido grandes artistas que los han vivido… ¿quieren regalarme anécdotas que conozcan al respecto? Como por ejemplo, que Jim Morrison llamó “The Doors” a la formación musical que lo tuvo como líder debido al libro de Huxley y que era un brillante joven que escribía poemas excelentes. No recordemos sólo de él que tomó uno de esos atajos desafortunados, ya que había tenido experiencia de “destellos”.

¡Abrazos a todos!

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Caminando por el borde del abismo

Tras los vínculos

Es interesante ver cómo se construyen a lo largo de una vida un sinnúmero de justificaciones sobre lo que somos o hemos dejado de ser, sobre lo que hacemos o no, sobre lo que creemos o ignoramos.

Todas estas cosas sobre las que establecemos el soporte estructural de nuestra existencia no son más que elecciones sucesivas en las que definimos por un “si” o un “no” un algo, que pasará a convertirse en una convicción sobre la que sostendremos el peso de nuestras decisiones posteriores. Así, sin compenetración conciente en el momento de definir aquello por lo que optamos, trascurrimos el tiempo de nuestra vida “enmascarados” y olvidados de quién somos y hacia dónde nos dirigimos.

Bajo este concepto, las relaciones que establecemos no están exentas de la contaminación de nuestros prejuicios, entendiendo los mismos como un modo de valuación anticipada de lo que el otro es o representará para mi, de lo que nuestro intercambio puede aportarme en vías de mi desarrollo… y eso, en tanto y en cuanto yo sea perceptivo de que todo vínculo me modifica.

Ahora bien, puedo preguntarme: ¿si la identidad propia es una ficción de la que me compenetro y las identidades ajenas están teñidas de mis ideas preconcebidas sobre el mundo y los seres… como puedo calificar a mi universo como auténtico? ¿No es acaso un sueño, una quimera, una irrealidad? ¿Qué es lo verdaderamente real?

Sé que hay algo que es real y que desconozco. Eso lo dice mi intuición. Mi percepción absoluta, íntegra y total de esta manifestación que me rodea. Puedo comprender, sin la interrupción del intelecto del que se condolía Hölderlin, el orden que posibilita el devenir del cosmos. En algún punto, descifro que participo de él aunque no pueda explicar cómo, y que todo el universo respira de manera consonante. Incluyendo a los otros seres que palpitan a mi lado.

¿No es entonces más que deseable, imperativo, el conocer mi propio yo para poder reconocerme en mi relación con el otro?

La comprensión de mi propia finitud, la convicción de tener que enfrentarnos solos a los arcanos de nacer y morir, no son más que el conocimiento intuitivo de que la manifestación contiene una realidad inmanente que también trasciende lo materialmente percibible.

Soy un “alguien” tras de mi. Ese es quien verdaderamente soy. Desnudo de mis propias imágenes y sin más que mi luminoso temor de lo acontecerá sin mediar mi voluntad.

¿Y si hubiera otro modo de experimentarlo? ¿Si pudiéramos marchar desde y hacia lo auténtico sin que fuera traumático? ¿Si fuera posible vivir esa entidad concientemente?

Dar el salto

Comprender, aceptar y decidir que se es algo más que lo que creemos intelectualmente es el paso decisivo para comenzar a avanzar en el camino de re-conocerse y de re-conocer a los seres con quienes nos vinculamos.

Vivir la realidad de lo que se es, esa es la propuesta de cada día.

El poeta que cité en mi entrada anterior es, como bien acotara Osvaldo, el gran Kabir. Hoy les obsequio con un fragmento de un libro llamado “Hijas de la alegría” de Deepak Chopra, a cuento de lo que hablaba en mis párrafos anteriores:

“…La incógnita susurra ‘Estoy aquí. ¿Me ves?’ Quizás estás paseando y un pájaro se posa sobre una valla. El sol acaricia sus plumas de una forma especial y quizás sus brillantes ojillos se fijan en ti. En ese instante contienes la respiración. Algo está diciendo: ‘¿Acaso no soy perfecto? ¿Podría existir un momento mejor?’ Ésa es la X. Ése es el misterio. En momentos de belleza, silencio y quietud, tu alma te da una pista. Quiere que cojas el hilo que te conectará con la fuente.

…Esos vislumbres del alma son tan maravillosos que quieres más. Y aunque pienses que has olvidado su sabor, no es así. Hay una parte de tu mente que siempre busca más. T u yo interno, que es tu conexión sutil, está siempre atento aunque tu yo externo esté tan atareado como de costumbre. El deseo es la cosa más poderosa que existe. Quiere lo que quiere. A lo mejor durante un tiempo vas de aquí para allá queriendo una cosa u otra, pero por muy buenas que sean esas cosas, al final te aburres. Tu yo interno tiene que descubrir algo. Tiene que dejar de buscar la felicidad en las cosas y encontrar la esencia de la felicidad.

… Esta esencia es el néctar de la vida. Tu alma quiere que pruebes más, y tú sabes que quieres más. De modo que el proceso es como un gemelo de sí mismo. El amor te busca, porque la esencia siempre fluye con el flujo de la vida. Y tu deseo busca la esencia. Es como querer enamorarse, pero afecta a todos los aspectos de tu vida, no sólo a tu relación con una persona.”

Mis queridos… ¡abrazos!

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Conociéndome, conociéndote

En el espacio entre mis cejas

Cuando pienso en las infinitas posibilidades que encierra este Universo que habitamos, les confieso que se me corta la respiración. Y no me refiero a las posibilidades materiales solamente, no a las infinitas ecuaciones de distancias ni los inacabables arcoiris de belleza, sino al maravilloso hecho de pertenecer a un plano que se manifiesta a sí mismo de innumerables maneras. Y de todas ellas, somos nosotros pequeña partícula de polvo que danza en los mares del tiempo y el espacio.

Desde que el hombre tuvo noción de su propia entidad, ha pasado por los siglos indagándose sobre el origen de su propio ser y ha imaginado respuestas de las más variadas. Ha buscado satisfacer su necesidad de trascendencia de los modos más discímiles posibles. Pero, en definitiva, ha buscado acercarse a lo que Es. El modo… es otra cuestión.

Si hablamos de conocer, pareciera que no hay secretos en el término en sí. ¡Nada más equivocado! Cuando digo que conozco, puedo estar refiriéndome a lo que percibo a través de mis sentidos o a lo que, a lo largo de mi vida, he ido incorporando en forma de conceptos y definiciones universalmente aceptadas. Pero hay un tercer nivel de conocimiento, uno que está ligado a nuestra capacidad de percibir la realidad de una manera íntegra, dándonos acceso a la comprensión de los hechos, de las situaciones e, inclusive, del marco conductual de un individuo, de un modo total. Este tipo de conocimiento es vivencial e intuitivo… pero, lamentablemente, poco frecuentado por el común de las personas.

El adoctrinamiento del que somos objeto ni bien llegamos al mundo, va desarrollando estructuras de pensamiento que nos alejan de esta particular manera de conocer. Se desarrolla en el niño la técnica de aprendizaje por repetición, por imitación, por imposición, y se lo distancia de su natural capacidad de intuir. Así, cuando llegados al mundo adulto, cuando nuestro Ser pugna por ser conocido… nuestra mejor herramienta se encuentra olvidada en los recovecos de una mente llena de ruido y preocupaciones, distante en un mundo angustiado por las cuestiones de subsistencia material, confort y obligaciones.

Entonces, cuando me pregunto ¿quién soy?… descubro que no me conozco. Encuentro que detrás de las máscaras y los roles hay alguien… de quien intuimos es nuestra auténtica y verdadera parte.

¿Por dónde dejar escapar a ese ser que Soy? ¿Cómo darle posibilidades de manifestarse? ¿Cómo hago para que se desarrolle, crezca, se expanda hasta ocupar el lugar que merece, todo mi YO?

Un buen método es el arte. Todas las manifestaciones artísticas provienen del campo del conocimiento abroquelado detrás de las estructuras. Usamos las palabras (ortografía y sintaxis incluidas), los pinceles y telas, las cuerdas y los amplificadores, como vías, materiales necesarios de expresión… formas para contener lo que no tiene forma.

El hombre de ciencia conoce frecuentemente la respuesta a sus desvelos de esta manera.

El hombre espiritual se conoce  y conoce el Objeto de su búsqueda por esta misma vía.

Entonces me pregunto: ¿me conozco? Y si mi respuesta es ambigua… ¿con qué criterio puedo decir que te conozco?

Una duda, un regalo

Mi duda es: ¿cuánto creen que se conocen? ¿Cuánto piensan que conocen a aquellos que la vida ha puesto cerca suyo?

Mi regalo… un poema:

“Rechaza toda imaginación y fortalécete en lo que eres.

Cada morada enciende sus lámparas. Como eres ciego, no las ves.

Un día tus ojos se abrirán de pronto y verás; y las cadenas de la muerte caerán por sí solas.

Nada que decir, nada que escuchar, nada que hacer.

Aquel que vive, aunque muerto, no morirá jamás.

Porque vive en soledad, dice el asceta que Su casa está muy lejos.

Tu Señor está junto a ti y, sin embargo, trepas a lo alto de la palmera para buscarlo.

El sacerdote va de casa en casa, para iniciar al pueblo en la fe.

Pero ¡ay!, la verdadera fuente de vida está a tu lado mientras te pones a adorar la piedra que tú mismo levantaste.”

No voy a contarles de quién es… seguro que alguno lo sabe. Cuéntenmelo… y respondan a mis dudas. ¡Abrazos!

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¡Hola mundo!

Como vwn… ésta es mi llegada al mundo del blog.

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